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domingo, 21 de julio de 2019

Mis 15 conciertos favoritos



Después de 17 años yendo a conciertos a estas alturas tengo un historial bastante respetable tras mis espaldas. De hecho si me paro a pensar en todos los grupos y artistas que soñaba con ver cuando era adolescente la verdad es que he acabado viendo a un porcentaje muy alto, bastante más de lo previsto, incluyendo bandas que no se prodigan mucho por aquí (Television o Todd Rundgren) y otras que estaba convencido de que no volverían a juntarse más (Mott The Hoople o Black Sabbath). A raíz de esta reflexión pensé que sería divertido recopilar mis 15 conciertos favoritos de todos estos años.

La selección se basa en una mezcla de intentar ser algo objetivo pero también de preferencias personales. Por ese motivo no he incluido el que seguramente sea el concierto más especial para mí (Queen + Paul Rodgers en el Palau Sant Jordi el 2005), porque aunque lo he reescuchado en bootleg y puedo corroborar que fue un muy buen concierto, me es realmente difícil juzgarlo con cierta objetividad por el componente sentimental que tiene para mí (la oportunidad de ver por primera vez a dos miembros de mi grupo favorito con uno de los mejores cantantes de la historia). Y lo mismo es cierto a la inversa: sé que el concierto que vi de Pearl Jam el 2006 en Badalona fue sensacional (de nuevo tengo un bootleg para atestiguarlo) pero a nivel personal no fue de mis predilectos, no ya porque no sea fanático del grupo sino porque me dio un mareo a medio concierto y me tuve que salir de la pista a medio show... difícilmente un concierto así puede estar entre mis favoritos.

Eso explica por qué la mayor parte de conciertos escogidas son de viejas glorias. He presenciado muchos conciertos fantásticos de bandas más recientes (por ejemplo, el primero que vi de Godspeed You Black Emperor), pero por mis gustos casi ninguno de ellos puede competir con la implicación emocional que siento hacia esos otros grupos de la era clásica del rock, siendo la única posible excepción el que vi de Dungen en París hace unos años, que es uno de los que se me ha quedado fuera de la lista por poco y que me ha hecho plantearme aumentar la selección a 20... ¡pero eso es trampa! Una lista sin alguna ausencia dolorosa no es una lista como Dios manda.

En fin, sin más preámbulos aquí va en orden inverso para hacerlo más emocionante para todos:


15) Jane's Addiction - Sala Razmatazz (Barcelona) - 16 de octubre del 2003

Uno de esos en que quizá pesa más el componente personal que la valoración objetiva. Por entonces estaba obsesionado con Jane's Addiction, dando el coñazo con ellos a cualquiera que quisiera escucharme... y a quien no también. Que justamente se juntaran entonces y pudiera verles en vivo fue una de las noticias más excitantes de mi adolescencia.

Si a eso le sumamos que fuera mi primer concierto en sala (hasta entonces solo había ido a pabellones, donde la distancia con el artista es mayor), que estuviera en primera fila y que Perry Farrell estuviera apoteósico como frontman (compensando de sobra que anduviera justo de voz), todo ello lo convierte en uno de los conciertos clave de mi vida.



14) Roger Hodgson - Poble Espanyol (Barcelona) -1 de julio del 2009

Es curioso lo del ex-líder de Supertramp, Roger Hodgson. En mi época de mayor fanatismo hacia el grupo (2005-2006 aproximadamente) seguía su web con frecuencia a la espera de algún ansiado concierto en España... en vano. Llegué a escribir preguntándoles si alguna vez actuaría aquí y su webmaster me dijo que no había nada previsto pero me sugería una fecha al sur de Francia. Y a día de hoy, en pleno 2019, nos hemos hartado de verle aquí, hasta el punto de que aunque toca en mi ciudad ya no voy a verle porque toca siempre lo mismo y ya he presenciado ¡cinco! conciertos suyos.

No obstante es de justicia decir que el tercero de esos conciertos fue una maravilla y un show muy especial que destaca por encima de los otros cuatro por ser el que tenía mejor setlist, por incluir la primera interpretación que le vi hacer de mi tema favorito suyo ("Fool's Overture") y porque creo que por entonces estaba en muy buen momento musical, antes de acabar repitiéndose a sí mismo.


13) Iggy & The Stooges - Festival Cruïlla (Barcelona) - 6 de julio del 2012

Por mi manía a los festivales dejé escapar en su momento la única oportunidad que tuve de ver a los Stooges con Ron Asheton a la guitarra cuando vinieron al Primavera Sound (otra oportunidad habría sido verles ¡gratis! en el fracasado festival Dr. Loft, pero por entonces no podía saber que debido a la baja venta de entradas iban a regalarlas el mismo día del concierto). Por ello cuando supe que la formación del Raw Power (1973) iba a venir al Festival Cruïlla esta vez no me lo pensé por suerte.

Mi acompañante y yo éramos pocos amigos de meternos en la zona de jaleo en los conciertos con mucho caos y peligro, pero en este caso hicimos una excepción y conscientemente nos pusimos en las primeras filas porque creíamos que era la mejor forma de ver a Iggy. En cierto modo agradecimos la brevedad del show (hora y cuarto) porque salimos cubiertos de sudor y agotados, pero también felices. Todo lo que han leído sobre Iggy como frontman es cierto, pero hay que verlo para creerlo.


12) Ten Years After - Sala Bikini (Barcelona) - 19 de octubre del 2008

El mejor argumento contra el rollo de "no tiene sentido que sigan girando si falta X componente esencial del grupo" es este concierto de los Ten Years After sin su líder absoluto, el carismático cantante y guitarrista Alvin Lee. ¿Que no es lo mismo sin él? Sí. Pero aun así es uno de los mejores conciertos de blues-rock que he visto en mi vida, una absoluta barbaridad con algunas jams sensacionales. La vez anterior que les vi ya me había gustado mucho pero creo que la siguiente se superaron, y luego hubo una tercera donde sí que noté que habían bajado el pistón. En efecto, se había ido parte de la química y esta formación se separó poco después.


11) Alice Cooper - Sala Razzmatazz (Barcelona) - 29 de julio del 2005

La combinación ganadora de ir a ver a un artista que acabas de descubrir con el subidón de la novedad (me compré la entrada solo conociendo algunos de sus hits intuyendo que valdría la pena), ir acompañado de un amigo que se encuentra en exactamente la misma situación, que el artista en cuestión esté presentando un nuevo disco realmente bueno - Dirty Diamonds (2005) - y que además el show sea divertidísimo.

De los conciertos en que mejor me lo he pasado, además con la mejor formación que le he visto a Alice (a día de hoy van tres veces y a pocos meses de la cuarta), con un sonido más clásico y menos metalero.



10) Mott The Hoople - Hammermisth Apollo (Londres) - 1 de octubre del 2009

Hay veces en que simplemente uno tiene que obedecer al destino. Una tarde paseaba con un amigo y le comenté de pasada que Mott The Hoople se habían vuelto a juntar para unos pocos conciertos y él me responde si no me había planteado ir a verlos. La verdad es que no, porque iba muy justo de dinero, pero a petición suya me comprometí a mirar en casa si quedaban entradas (probablemente no) y cuánto valían. ¿Y qué me encuentro? Que habían añadido un par de fechas nuevas y que las entradas salían a la venta justo al día siguiente. Lo tomé como una señal y me dejé mis pocos ahorros en las entradas y el vuelo. Aun no le he agradecido lo suficiente a mi amigo el empujón que me dio para cometer esta locura.

Fue uno de los conciertos más especiales que he visto, con una sala llena de fanáticos del grupo que estaban entregadísimos desde la introducción de Gustav Holst y una banda que se notaba que se retroalimentaba con dicho ambiente. El final con "Saturday Gigs" es quizá el mejor cierre de concierto que he visto, tanto por la interpretación como por la reacción del público, coreando el verso final mientras la banda se iba.




El 2008 compré una entrada para ver a mis idolatrados Crosby Stills & Nash en Roma y me la tuve que comer por motivos de trabajo. Durante mucho tiempo di por hecho que no les vería, ya que además no giraban mucho por aquí. Si tenemos eso en cuenta se podrá entender la enorme ilusión que me hizo que vinieran a Barcelona y que estuviera dispuesto a pagar las carísimas entradas que supone el festival de Pedralbes sin dudarlo.

Verlos ahí, a unos pocos metros, tocando esas canciones inmortales fue emotivísimo, y faltó poco para que se me escapara alguna lágrima con "Military Madness" y "Our House".


8) The Rolling Stones - Estadi Lluís Companys (Barcelona) - 29 de junio del 2003

Años antes del incidente del cocotero los Stones eran todavía una banda de rock estadio imbatible en directo, y así pude atestiguarlo yo cuando les vi en la gira de presentación del recopilatorio Forty Licks (2003). Un repertorio sin incómodos temas nuevos, la impresión de ver por primera vez de cerca a esa fuerza de la naturaleza que es Mick Jagger, descubrir un temazo como "Can't You Hear Me Knockin'" y ver a Keith Richards cuando aún no había perdido fuelle como guitarrista... todo ello creo que justifica en si mismo que lo siga recordando como uno de los mejores conciertos que he visto.

7) John Fogerty - Sant Jordi Club (Barcelona) - 14 de julio del 2009

He visto a Fogerty tres veces en directo e inicialmente no sabía cual incluir en la lista: la primera en el Royal Albert Hall el 2008 fue la más especial (además de la primera vez que viajaba al extranjero para ver un concierto) mientras que la última en Amberes fue la que tuvo mejor setlist. Finalmente he optado por el término medio de Barcelona 2009, que tuvo un setlist mejor que el de Londres y una banda que me gustó más que la de Amberes, si bien los tres conciertos fueron magníficos.



6) Arcade Fire - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de noviembre del 2010

La banda más "joven" que se ha colado en mi lista por dos motivos: porque durante mucho tiempo fueron mi grupo favorito de este siglo y, sobre todo, porque tienen un directo absolutamente imbatible. Este concierto de la gira del The Suburbs (2010) podría ser perfectamente uno de los mejores que he visto en mi vida. La banda había empezado a hacerse realmente grande hacía poco (yo en su momento pensé que el Sant Jordi era demasiado para ellos) y aún conservaban esas ganas de comerse el mundo de los grupos que todavía están escalando al estrellato. Si a eso le sumamos que por entonces no tenían ni un disco malo y que el público es de los más entregados que he visto, el resultado fue un concierto descomunal.

A modo de curiosidad, es de los pocos shows de los que jamás he leído ni una reseña negativa o simplemente tibia (incluso de gente no muy fan del grupo que iba de acompañante), y no es para menos. Podrá gustar o no su propuesta musical, pero tras ver ese espectáculo no hay duda de que se dejaban literalmente la piel sobre el escenario.



5) King Crimson - Forum Karlin (Praga) - 14 de septiembre del 2016

He visto a King Crimson ya cuatro veces y no he presenciado ni un solo concierto que no fuera como mínimo sobresaliente y merecedor de aparecer en mi Top10. Si me decanto por el segundo que vi (en Praga, porque por entonces no sabía que vendría ese año a Barcelona) es porque es el que tiene el setlist más perfecto acorde a mis gustos: de los temas habituales no me faltó ninguno imprescindible (y es la única vez que vi los dos primeros "Larks Tongues in Aspic" en un mismo show) y además se añadieron "Fracture" (!!) y buena parte de "Lizard" (las otras veces solo hicieron unos versos cantados obviando la parte instrumental de después). Rock progresivo en su mejor acepción del término.




4) AC/DC - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 31 de marzo del 2008

El mejor concierto de rock 'n' roll que he visto en su acepción más pura y adrenalítica. Una absoluta barbaridad escuchar esta selección de temas inmortales (además el disco que presentaban a mí me gusta mucho) sostenidos por esa inconfundible base rítmica y con un Angus Young que a sus 50 y muchos años de edad seguía estando pletórico y me hizo sudar a mí de verle corriendo y saltar sin parar durante más de dos horas. Definitivamente AC/DC son los mejores en esto.



3) Elton John - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 6 de diciembre del 2014

Otro ejemplo de astros alineados a mi favor. De las cuatro veces que he visto a Elton John, ésta fue aquella en que se conjugó el mejor setlist (incluyendo un tema que adoro y jamás pensé que vería en vivo como "Burn Down the Mission") con la vez en que más en forma estaba, destacando la mejor versión que le he oído de "Rocket Man" y un "Levon" con una improvisación final espectacular que consiguió una de las mayores ovaciones de la noche pese a ser un tema poco conocido.

Se nota que sigue dando giras porque disfruta como nadie de tocar en directo y con ese repertorio que tiene tras de si difícilmente puede salir mal, pero que aun así supere tus expectativas cuando ya le has visto un par de veces y crees saber qué esperar realmente es algo digno de aplaudir.




2) Roger Waters - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de abril del 2007

Waters tenía dos conciertos candidatos a esta lista: el de la gira en que tocaba entero el Dark Side of the Moon (1972) y el de la gira en que hacía íntegramente The Wall (1979). El segundo es sin lugar a dudas el show más espectacular que he visto a nivel de puesta en escena integrada con la música, pero a nivel global creo que me quedo con la gira del Dark Side, ya que no solo tocaba entero mi disco favorito de todos los tiempos sino que además incluía un setlist casi hecho a mi medida con una épica versión de "Sheep" (¡cerdo gigante incluido!) que casi le quita el protagonismo al disco que iba a ser el centro de la velada. Aparte de eso, la banda que llevaba Roger en esa gira era buenísima y consiguió incluso que temas que lucen poco en estudio adquirieran nueva vida en vivo como "On the Run". Si le añadimos un final por todo lo alto dedicado a The Wall, realmente no me queda ninguna duda de por qué este show es uno de mis favoritos de siempre.



1) Neil Young + Promise of the Real - Poble Espanyol (Barcelona) - 20 de junio del 2016

Cuando vi a Neil Young por primera vez en el Primavera Sound 2009 salí con la impresión de haber visto el mejor concierto de mi vida. Y curiosamente, siete años después el propio Neil se superaría a sí mismo con otro show que ahora mismo ocupa ese puesto en mi ranking particular. Porque aunque los primeros puestos de esta lista son intercambiables, nunca tuve ninguna duda del número uno.

Ver a uno de tus músicos predilectos siempre es un gran acontecimiento, y si es en un recinto tan especial como el Poble Espanyol, más aún. Pero que de repente el señor Young te pille por sorpresa con un repertorio tan maravilloso, mezclando los clásicos que uno nunca se cansa de escuchar con algunas rarezas para fans, y ofreciendo algunas de las mejores interpretaciones musicales que le he oído de algunos de estos temas, eso es algo que no me esperaba en absoluto. Gran parte del mérito es el haberse rodeado de una banda joven como Promise of the Real que le han insuflado energías renovadas y ganas de volver a rockear sobre un escenario como cuando era joven. Pero no nos engañemos, la mayor parte le corresponde a él, por ser todavía uno de los mejores intérpretes que he visto sobre un escenario, capaz de emocionarte como pocas personas lo han conseguido. Uno no puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero ante el gran Neil.

sábado, 30 de junio de 2018

(Crosby Stills Nash &) Neil Young - Country Girl


Una de las canciones que más me impactó cuando descubrí el Déjà Vu (1970) de Crosby Stills Nash & Young (de por sí uno de mis discos favoritos) fue sin duda la penúltima del álbum: "Country Girl", escrita por Neil Young. Sé que no soy el único que la considera una de las composiciones cumbre del disco... pero no obstante el propio Neil nunca le ha tenido demasiado estima porque está demasiado sobreproducida (pero también lo estaba "Broken Arrow" de su época Buffalo Springfield y no obstante la ha rescatado más a menudo). En su lugar siempre ha sentido más apego hacia su otro tema del disco, "Helpless", que encaja mejor en su faceta folk-rock pero que no es tan épico y singular.

Yo estaba convencido pues de que jamás ha interpretado "Country Girl" en vivo pero, bendito Youtube, he encontrado una versión en acústica del 69, donde se ve la canción tal cual sería (con sus tres partes diferenciadas) y suena genial también en este formato más desnudo. Una pena que no la tocara más frecuentemente aunque fuera en este formato.

viernes, 10 de abril de 2015

Algunos directos molones para alegrar la primavera

Estas semanas por algún motivo me ha dado sobre todo por escuchar discos en vivo, algunos viejos conocidos, y otros nuevos. Más concretamente éstos:

The Allman Brothers - Wipe the Windows, Check the Oil, Dollar Gas (1976)

Éste es uno de esos discos de los que no sabía que esperar porque no tiene excesiva buena fama, de hecho muchos prefieren algunos directos de los 90 o 00 con Warren Haynes y/o Derek Trucks, pero como yo no simpatizo mucho con esos Allman (no por cuestionar a Haynes o Trucks, simplemente no trago el sonido de discos de rock estilo clásico grabados en los 90 y 00) me dije que un directo de los Allman Brothers de los 70 con Dickey Betts centrado en la gira de Brothers and Sisters (1973) no puede ser malo. Y no me equivocaba, que no les engañen: es un muy buen disco.

El problema tiene nombre y apellidos: Live at Fillmore East (1970) - el cual por cierto he vuelto a rescatar, pero ahora soy incapaz de escucharlo en su edición clásica, sin su "Mountain Jam", los temas del debut y ese magnífico blues del final cantado por Elvin Bishop. A su lado queda empequeñecido. Y mucho. Pero, a ver, ¿y qué directo no? Dejando de lado comparaciones, este álbum es un muy buen directo, muy disfrutable y con momentos geniales. Por ejemplo, "Ramblin Man" en su parte cantada no es tan chula como desearía pero a cambio luego Betts se marca un solo de guitarra impresionante. Y además la selección de temas es muy acertada, evitando pisarse con el mítico Fillmore salvo "In Memory of Elizabeth Reed".
En definitiva, sí. Y creo que ni está editado en CD, una pena...

Beck, Bogert & Appice - Live in Japan (1973)

Ya deben conocer la historia, pero por si acaso ahí va: Jeff Beck planeó a principios de los 70 montar un supergrupo con Rod Stewart, el bajista Tim Bogert y el batería Carmine Appice, pero un accidente le tuvo inhabilitado un tiempo, durante el cual Rod formó los Faces y Bogert y Appice se fueron para Cactus. Beck mientras tanto formó una nueva banda buenísima e infravalorada. Pero una vez Cactus y el segundo Jeff Beck Group se separaron, por fin formaron ese grupo que habían pospuesto (Rod, obviamente, ya se daba por perdido habiéndose convertido en una estrella por derecho propio).

Esta formación, la última en que Beck explotó su faceta más hard-rockera, duró solo un disco y nos dejó este grandioso directo, que nos muestra lo que era un power trio en directo. Se centran en el álbum que habían sacado, lógicamente, y rescatan algunas versiones de discos anteriores de Jeff como el "Down Down" o "Morning Dew".
Tampoco está editado en CD que yo sepa.

Neil Young & Crazy Horse - Live at Fillmore East 1970 (2006)

Bueno, qué les voy a decir de este artefacto. El testimonio de cómo se la gastaban en vivo los Crazy Horse de Danny Whitten, con versiones apabullantes de Everybody Knows This Is Nowherre (1969). Me lo compré en Dublín el día después de ver a Neil con Crazy Horse, me pareció un bonito recuerdo relacionado con el concierto. En fin, imprescindible.

Ten Years After - Recorded Live (1973)

El gran directo clásico de una de las mejores bandas en vivo que conozco. Hoy día palidece al lado del gigantesco Live at Fillmore East 1970 (vivir en Nueva York en esos años con dinero para ir al Fillmore cada semana debía ser un sueño hecho realidad para todo fan del rock), pero en su momento como testimonio de cómo se las gastaban en vivo Alvin Lee y compañía debía ser alucinante. Y aun así, oyéndolo yo ahora después del directo insuperable del Fillmore, sigue siendo un disco enorme e imprescindible.

Un pro y un contra. Pro: la edición en CD tiene de Bonus algunas improvisaciones magníficas y algunos temas que no estaban antes como un "Standing at the Station" colosal. Contra: ¿cómo demonios no hay ningún tema de su mejor disco, Cricklewood Green (1970)? A cambio, el directo de Fillmore lo representa por completo.

Led Zeppelin - BBC Sessions (1997)

Hoy día confieso que rescato poco, muy poco, a Led Zeppelin, pero se me antojó este directo hace poco que sabía que me encantaría, y no sé decir directamente si es mi favorito de ellos. Sobre todo el disco 1, retratando su faceta más bluesera de los inicios, es impresionante, e incluye algún tema muy bueno nunca grabado en estudio.

Grateful Dead - Live London 5/23/72

Aunque no sean fans, si conocen mínimamente a los Grateful Dead, sabrán de qué rollo va esto. Últimamente se me antojaba oír su época en vivo de la gira del Europe 72 (1972) y decidí tantear algún bootleg de ese tour para no volver a recurrir al mismo disco, aprovechando que los Dead han editado todos los conciertos de esa gira. Me decanté por éste porque me encanta como pasan del brutal y oscuro "Dark Star" a la melancólica "Morning Dew", que siempre les queda increíble.

Crosby Stills Nash & Young - Live 1974 (2014)

Y éste lo estoy oyendo ahora por primera vez, un triple directo de una de mis bandas favoritas. Citando el título que le quería poner Crosby al álbum: what could possibly go wrong?

lunes, 14 de octubre de 2013

Neil Young - After the Gold Rush (1970)


Es curioso cómo a veces algunos discos consiguen emocionar tanto. No sólo por la belleza de sus canciones o la calidad de sus composiciones y arreglos, sino porque de alguna forma consiguen tocar cierta fibra sensible. After The Gold Rush de Neil Young es uno de esos casos. En teoría no es más que un disco de temas lento de estilo folk, pero creo que todos los fans de Neil Young coincidirán en que tiene algo más que lo hace tan especial. ¿Es la calidad de sus canciones? Sí, pero no creo que eso explique todo, para mí sencillamente Neil consiguió alcanzar cierta sensibilidad muy especial que hizo de su tercer disco en solitario una obra tan conmovedora.

Es por ese motivo que cuando lo escucho suelo saltarme "Southern Man" y "When You Dance You Can Really Love". Son dos temazos pero para mí rompen la armonía tan especial del álbum, al igual que lo hacen los dos temas orquestales del Harvest. Por eso prefiero oírlos sueltos y, cuando escucho el After The Gold Rush, centrarme en el resto de canciones lentas y melancólicas.

En fin, ¿qué decir del resto? Cada pequeña canción es una pequeña joya llena de belleza, son de esas composiciones que me evocan cierta tristeza y al mismo tiempo me hacen esbozar una sonrisa. No tiene sentido desgranar una por una repitiendo adjetivos, así que destacaré algunas.

Por ejemplo el tema homónimo es en general una de mis canciones favoritas de Neil Young. La versión en vivo que hace en el Live Rust en que sustituye el solo de ¿trompeta? por uno de armónica es una de mis versiones en vivo favoritas de una canción, me pone literalmente los pelos de punta.


Mis predilectas normalmente siempre han sido "Oh Lonesome Me" con esa sentida armónica o "Don't Let It Bring You Down", pero a día de hoy creo que me quedo con "I Believe In You". Hace unos meses me puse enfermo y estuve una semana de baja recuperándome. En uno de los últimos días, cuando ya tenía fuerzas suficientes para volver a llevar una rutina normal, me aventuré a dar un paseo por la montaña con mis perros y decidí ponerme el After The Gold Rush para acompañarme. No hace falta decir que la combinación entre la armonía de la naturaleza y este disco fue perfecta, pero recuerdo como un momento especialmente inolvidable cuando sonó "I Believe In You". Puede parecer una tontería, pero es de esos momentos de especial comunión musical que tanto apreciamos los melómanos.

miércoles, 19 de junio de 2013

Neil Young & Crazy Horse - 15 de Junio del 2013 (RDS Arena, Dublín)


Cuando Neil Young reunió a Crazy Horse hace algo más de 20 años (20 años ya, se dice pronto...) lo hizo con una intención específica. Lo que diferenció ese retorno del de otros grupos de su generación es que no era un regreso nostálgico sino que la idea era rescatar el sonido de Crazy Horse al mismo tiempo que lo adaptaba a los nuevos tiempos. Una mirada adelante y atrás a la vez: atrás por traer de vuelta el sonido de Crazy Horse, adelante porque iba acompañado de un nuevo disco considerado un clásico instantáneo en que actualizaban su sonido de acorde con los tiempos, ganándose un poco de rebote ese apelativo de "padrino del grunge".

Cuando 20 años después Neil vuelve a reunir a Crazy Horse la intención sigue siendo la misma, retomar el estilo Crazy Horse pero al mismo tiempo darle otro enfoque. Y esta vez la intención es claramente llevar su sonido al límite. El hecho de que su nuevo disco sea no solo doble sino el más largo de la carrera de Neil con un tema que roza la media hora y dos que pasan el cuarto de hora, confirma esta idea. Aunque yo soy de los que defiende Psychedelic Pill puedo entender las opiniones contrarias. Nadie pone en duda que en los temas largos las composiciones en sí mismas son muy buenas, el problema es si está justificado que duren tanto. Porque lo que sucede en esos temas es que Neil y Crazy Horse se dedican a alargar las canciones sin moderación alguna. Y eso no es más que la plasmación de uno de los rasgos de Neil y Crazy Horse en directo, que a menudo se desbocaban y se dejaban llevar por jams interminables. Lo que muchos argumentarán, y no sin algo de razón, es que este tipo de jams tienen sentido en vivo pero que en estudio lo suyo es "concentrar" la composición, no necesariamente a 5 minutos, pero sí reduciendo el espacio de jam que normalmente se da en los directos. Ese es el tipo de argumento en contra que estoy dispuesto a aceptar.
Yo, no obstante, no puedo evitar discrepar y celebro el experimento que ha sido Psychedelic Pill. ¿Que "Driftin Back" se pasa en duración? Sin duda, y podría haberse reducido sin problemas a 7 minutos dejando esas jams de 30 minutos para los directos, pero yo cuando escucho "Driftin Back" nunca me he agobiado por su duración ni me he parado a pensar "vale, a partir de aquí ya empiezan a repetirse", de hecho la veo más como una especie de "mantra" repetitivo que podría durar ad aeternum.


Una vez introducida la premisa sobre la que parten estos Crazy Horse podemos pasar a la gira, en la que han vuelto a recrear algunos de los elementos de puesta en escena típicos del tour del Rust Never Sleeps como amplificadores gigantes o roadies disfrazados apareciendo por el escenario (aunque en los conciertos al aire libre no tuvimos nada de eso). Ante la imposibilidad de una fecha en nuestra querida península y mi convencimiento de que no podía morir sin ver a Neil con Crazy Horse, me hice con un billete para el show de Dublín, que tenía lugar en el RDS Arena (antigua pista para carreras de caballos que hoy sirve de campo de rugby).

No fue hasta el día antes del concierto que supe que íbamos a tener no uno ni dos sino ¡tres! teloneros: Little Green Cars, Los Lobos y The Waterboys. Lo bueno es que la espera se haría así más amena, lo malo es que eso implicarían muchas horas de pie (las puertas se abrían a las cuatro y Neil salía a escena a las ocho y media).

Vuestro humilde redactor se dirigió pues a tierras irlandesas el sábado por la mañana con expectativas bastante altas. Después de una breve parada en el hostal (convenientemente cerca de la zona del concierto, todo un acierto a largo plazo ya que por la noche estaba agotado) me dirigí al RDS Arena justo a las cuatro, cuando abrían puertas. A esa hora en la cola no había más de 10 personas, a las que se le podrían sumar las 30-40 habituales que uno encuentra ya dentro por motivos diversos (clubs de fans, colegas que les dejan colarse, etc.).

De mi primera experiencia en un concierto de estadio en el extranjero destaco los numerosos puestos de comida que había dentro, dando más variedad entre la que elegir de lo que estamos acostumbrados aquí, y la cola de entrada de sólo 10 personas en contraste con las que siempre me encuentro en eventos de este tipo. Después del obligado paso al puesto de merchandising perdiendo 30 euros por el camino comenzó la parte más pesada de aguardar el concierto. El escenario contenía el mismo tótem indio que había visto en la gira del Primavera Sound, y el piano hecho polvo apuesto que también sería el mismo. El teclado-aguilucho también estaba sobrevolando sobre nuestras cabezas haciéndonos fantasear con la posibilidad de que descendiera, en cuyo caso sabíamos que sonaría "Like a Hurricane". No obstante no hay que darse esperanzas, Neil se trae todo el equipo para poder tocar lo que le venga en gana, no porque vaya a usarlo necesariamente esa noche (en esta gira por cierto ha tocado puntualmente "Like a Hurricane" en unos pocos conciertos).

A las 5 irrumpieron en escena los dublineses Little Green Cars, una joven banda de pop-rock agradable pero poco relevante que contaban en el público con algunos amigos o familiares que se encargaron de chillar entusiasmados para mantenerlos contentos. Una hora después lo hicieron los veteranos Los Lobos, que hicieron un buen concierto pero inferior a lo que esperaba. Por lo que había leído esperaba una actuación divertida y vibrante, pero los noté muy fríos y que no arrancaron del todo hasta el final.


La gran sorpresa para mí fueron The Waterboys, banda que combina el folk británico con el rock y que tuvo bastante éxito en los 80. Debo confesar que no los conocía y para mí fueron una gran sorpresa. Dieron un auténtico conciertazo de 45 minutos ante un público absolutamente entregado ovacionándoles y coreando todas las canciones. Yo no tenía ni idea de que fueran tan populares, pero la innegable calidad de las canciones que interpretaron junto a la recepción tan entusiasta de la audiencia lo convirtieron en uno de los mejores conciertos teloneros (de lujo, pero teloneros) que he visto.

Dicho sea de paso, la parte final del concierto de Waterboys nos trajo consigo las peculiaridades del clima irlandés. Después de un día caluroso y de sol radiente, después de horas tumbado en el suelo racionando mi agua y quemándome la cara, después de todo eso, nada haría sospechar que el tiempo se pondría en contra, pero amigos, Irlanda es así, y en el último cuarto de hora de Waterboys empezó a llover calándonos hasta los huesos. En la espera entre conciertos volvió a salir el sol pero la lluvia volvería a estar presente más adelante... Hasta entonces maté el rato intentando entrar en calor y observando a los roadies haciendo su trabajo (curioso, uno de ellos llevaba un metro para decidir la distancia exacta a la que tenía que estar cada micrófono, y eso que no hay mucha diferencia de altura entre los tres Crazy Horse) mientras sonaba un disco de Jimmy Reed que me hizo abandonar mis auriculares.

Y ahora sí, a las 20:40 Neil Young, Poncho Sampedro, Bill Talbot y Ralph Molina salieron al escenario ante una gran ovación del público y comenzaron directos al grano con los 10 minutos de "Love and Only Love", a la que le siguió una de mis canciones más especiales de la noche: "Powderfinger", mi canción favorita de Neil tras "Cortez the Killer" que me quedé con ganas de oír cuando le vi en Barcelona hace 4 años.


Un rasgo curioso a resaltar es que en sus conciertos con Crazy Horse, Neil y su banda tocan bastante juntos, concentrados en el centro del escenario sin ocupar toda su extensión. Del mismo modo, como habréis notado los que les habéis visto en vivo o a través de vídeos, en los segmentos instrumentales tienden siempre a cerrarse en círculo delante de la batería, hasta el punto de que en esos momentos a menudo Neil - la estrella de la noche - da la espalda a la audiencia. Puede parecer una tontería pero creo que esta forma de actuar refleja un poco el funcionamiento de Crazy Horse, ese sonido que los hace tan especiales. Porque por si alguien no lo sabía, Crazy Horse están lejos - MUY lejos - de ser unos virtuosos. La clave es ese sonido tan potente y concentrado que consiguen, difícil de describir pero que es fácilmente reconocible por los fans. Y esa tendencia a tocar siempre juntos y replegarse en ellos mismos en las jams instrumentales es un reflejo de cómo así buscan conseguir ese sonido tan compacto y concentrado interactuando entre ellos en todo momento. No me imagino a Neil haciendo su solo de guitarra a un lado del escenario mientras Poncho hace lo propio en el otro sin siquiera mirarse, esa interacción tan especial entre guitarras necesita de comunicación en todo momento entre ellos ante la mirada vigilante de Billy y Ralph manteniendo la contundente base rítmica. Hay quien dice a modo de crítica que Crazy Horse no son más que una banda de garage, y en realidad es una verdad como un templo, pero la clave es cómo Neil sabe extraer magia de esa banda de garage - y de hecho por ello suele alternar giras y discos con Crazy Horse y con otras bandas, porque para muchos de sus proyectos Crazy Horse se le quedan cortos debido a sus limitaciones.

Seguidamente, Neil fue al grano y repasó dos temas de su último disco. El primero, "Psychedelic Pill" no creo que produjera problemas a nadie, un tema breve, pegadizo y bien ejecutado. No se puede decir lo mismo del momento más conflictivo del concierto: "Walk Like a Giant". Se trata de uno de los temas extensos de Psychedelic Pill (para muchos el mejor del disco), repleto de solos y jams "à la Crazy Horse", y la canción propiamente dicha la interpretaron fielmente rugiendo sus guitarras y dejándose llevar. La sorpresa llegó cuando al final del tema la banda se pasó 10 o 15 minutos creando un caos sonoro con sus instrumentos. Al parecer mucha gente de las gradas acabó abucheándoles (no puedo asegurarlo, desde mi zona no lo oí) y muchos a partir de aquí desconectaron por completo del concierto.


Voy a empezar concediéndoles una cosa: un momento así no puedes ubicarlo al principio del concierto, en la primera media hora cuando el público todavía está empezando a entrar en calor, normalmente los instantes más difíciles es mejor ubicarlos en el tramo final. Pero en lo demás a mí no me disgustó ya que este tipo de idas de olla me suelen agradar. En todo caso no es algo completamente nuevo en el universo de Crazy Horse (véase Arc) y no hace más que confirmar el aprecio que siento hacia Neil Young. Que a sus 60 y pico años todavía esté con ganas de dedicarse a meter 15 minutos de ruido en directo sabiendo que buena parte del público no se lo tomará bien, para mí es algo digno de admiración. Este momento tan criticable para muchos, es en mi opinión un signo de que Neil sigue en forma, con ganas de dar guerra y no ir a lo fácil (que al fin y al cabo es lo que ha definido siempre su personalidad artística).

Para compensar ese caos sonoro, Neil, que en el fondo no es mala persona, nos ofreció el paréntesis relajado del concierto. En primer lugar interpretó junto a Crazy Horse un tema nuevo llamado "Hole in the Sky" que no estaba del todo mal. Resulta gratificante comprobar su insistencia por seguir tirando hacia adelante en todo momento: en la gira de presentación de Americana - el primer disco que grabó con Crazy Horse tras este retorno - interpretaba sólo un tema de ese disco y ya tocaba temas de Psychedelic Pill, que aún no estaba a la venta. Ahora en la gira de Psychedelic Pill interpreta algunos temas nuevos, de los cuales en Dublín sólo pudimos oír éste (el otro parece ser que es una balada a piano llamada "Singer Without a Song").


A continuación, Neil cogió su guitarra acústica e interpretó él solo dos temas de corte más folkie. El primero fue otro de mis momentos especiales del concierto: "Comes a Time", una canción suya que adoro y que no esperaba oír, fue muy gratificante oírla y escuchar a todo el público coreándola aún sin ser un tema muy obvio. El segundo ya no me agradó tanto: una versión del "Blowin in the Wind" de Bob Dylan. Entiendo que Neil quiera rendir tributo a uno de los músicos que más admira, pero por desgracia yo no soy fan de Dylan ni de esa canción. No me desagradó pero Neil tiene muchísimas joyas acústicas que hubiera preferido en su lugar (sin pensar mucho, "Sugar Mountain", "Helpless", "Out in the Weekend", "Don't Let It Bring You Down", "Ambulance Blues", etc.). No obstante es de justicia decir que el público no opinaba como yo y la coreó tanto como "Comes a Time".

Después de esa pausa, vuelta a la carga con la última referencia de la noche a Psychedelic Pill: la también extensa "Ramada Inn". En este caso las partes cantadas no me acabaron de agradar al estar algo más ralentizadas que en estudio y no acabarme de encajar, pero a cambio los solos fueron de lo mejor de toda la noche, absolutamente descomunales.


A partir de aquí, todo lo que tocó Neil se centraba en temas clásicos, empezando por una bestial "Cinnamon Girl" que sonaba ultracontundente y fue uno de los momentos más celebrados del público. El siguiente aunque se trataba de un tema imbatible como es "Fuckin' Up" del Ragged Glory, también debió provocar cierta polémica entre algunos asistentes, ya que la alargaron ostensiblemente mediante una jam en que Poncho iba improvisando unos versos y Neil nos hacía repetir una y otra vez "You're just fucked up!". Fue bastante divertido aunque quizá al final se excedieran un poco en la duración, y de todos modos el momento en que volvió a entrar el riff de guitarra fue apoteósico.

En el tramo final y cuando ya por fin empezaba a oscurecer, se sacó de la manga una referencia a Buffalo Springfield con un "Mr. Soul" que pasado por el filtro Crazy Horse era casi irreconocible de no ser por la melodía vocal. Parándose a pensar en ello, parece mentira que el jovencito autor de un tema como "Mr. Soul" sea el mismo que 45 años después haya hecho todo este recorrido y todavía esté con fuerzas para hacer jams ruidosas con sus colegas.
El cierre del set principal fue cómo no la salvaje "Hey Hey My My". Cuando uno le oye gritar el verso "Rock N Roll will never die" al Neil actual con tanta fuerza, realmente uno se cree que debe ser cierto si él lo afirma así - y por cierto, como cantante no ha perdido nada y en los temas más potentes sigue cantando a pleno pulmón como antes.

El bis ha ido variando según los conciertos, normalmente es "Roll Another Number" del Tonight's The Night en versión Crazy Horse junto a "Everybody Knows This Is Nowhere" o, si uno tiene mucha suerte, "Like a Hurricane". Pero no me quejo de la elección que hizo aquella noche, de hecho es mi favorita de las tres por ser mi canción predilecta de su amplio repertorio: "Cortez The Killer". No me supuso el mismo impacto que cuando la oí hace 4 años en Barcelona porque aquella vez era la primera vez que la escuchaba, pero aún así cuando oí las primeras e inconfundibles notas el corazón me dio un salto de la emoción.
Por si la canción no bastara ella sola para emocionar al público, en el momento en que Young la empezó a tocar, justo se puso a llover. Escuchar un tema tan maravilloso como ése con la fina lluvia de acompañamiento fue uno de los momentos más mágicos que he vivido en directo.


A raíz del concierto se ha desatado bastante polémica en la red y han surgido discusiones muy curiosas que reflejan percepciones totalmente contrarias del show: algunos dicen que ha sido el peor concierto de sus vidas, otros que ha sido absolutamente magistral. Un bando esgrime como argumento el que básicamente lo que hicieron Neil y su banda fue a deleitarse ellos mismos con jams larguísimas y autoindulgentes. Los otros dicen que si lo que la gente buscaba era un concierto fácil de Greatest Hits es que no sabían qué era realmente un concierto de Neil Young & Crazy Horse.
Aún estando yo claramente en el bando de la gente que disfrutó el concierto, creo que ambos han perdido un poco el norte porque la premisa es más sencilla. De entrada realmente sólo hubo dos momentos en que la banda se perdió en jams difíciles de digerir (no cuento "Ramada Inn", que no la alargaron respecto al disco y es un tema muy escuchable, pero si quieren contarla eso nos deja con la astronómica suma de 3 jams). Y en cuanto a la ausencia de hits, la banda tocó cuatro temas nuevos y el resto eran todos clásicos. Por el amor de Dios, cualquiera que lea estas discusiones creerá que básicamente se dedicó a tocar únicamente su disco entero (algo que por cierto, podría haber hecho perfectamente porque ya sucedió en giras anteriores). Pero no, aparte de esos cuatro temas tenemos "Powderfinger", "Mr Soul", "Cortez the Killer", "Cinnamon Girl", "Hey Hey My My", "Fuckin' Up", etc. Todos temas de recopilatorio.

Lo que sí es cierto es que algo no ha cambiado: Neil sigue dando que discutir 40 años después. En toda su carrera se ha dedicado a hacer lo que ha dado la gana y a estas alturas es obvio que no va a cambiar. En 1973 en lugar de promocionar Harvest y seguir por esa senda se embarcó en una gira fatídica y lanzó una trilogía de discos anticomerciales, algo que fue muy criticado por el público. Diez años después, en sus experimentos con Trans también fue abucheado en algunos conciertos. Y ahora, en 2013, con sesenta y tantos años, al abuelo se le ha antojado deleitar al público con jams de acoples de sonido de 20 minutos indiferente a una audiencia que no sabe digerir eso. No digo que esto sea mejor que optar por la opción de dar al público lo que quiera (ver esta entrada), pero sí que me parece genial que, si desde joven ha optado por esa actitud, siga siendo fiel a ella hoy día. Todavía en pleno 2013 los conciertos de Neil dan que hablar y provocan división de opiniones. Y no porque toque mal sino porque no le da la gana recurrir a lo fácil.

Eso sumado al hecho de ser de los poquísimos artistas de su época que sigue sacando una media de disco por año (y que además sean discos que a menudo den que hablar para bien o para mal) hace que para mí Neil sea el músico de rock que mejor ha envejecido y con una carrera más longeva a la par que interesante de la historia del rock. No se me ocurre ahora mismo ningún otro que se le acerque siquiera en ese aspecto. Dios te bendiga, maldito canadiense cabezota

viernes, 14 de junio de 2013

Marlon Brando, Neil Young and me

Ahora que me encuentro a solo unos días de ver a Neil Young con Crazy Horse en Dublín es quizá un buen momento para escribir esta entrada sobre la relación que he tenido con este tipo que con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los músicos a los que más admiro y a los que tengo un cariño más especial. El bueno de Neil.


Durante mucho tiempo para mí Neil Young era otro de esos nombres que me sonaban vagamente pero no asociaba más que a otra leyenda del rock mítica de la que no tenía ni idea. Supongo que descubrí "Heart of Gold" en algún recopilatorio, pero poco más.

Me decidí a profundizar en el amigo Young gracias a una página web con reseñas de discos de varios autores. Había uno en concreto que hacía unas reseñas tremendas de grupos que ya conocía como la Velvet Underground o los Rolling Stones, y vi que había escrito sobre varios de los discos míticos de Neil, así que le eché un vistazo a sus críticas. El caso es que aunque tarde o temprano habría acabado llegando a Neil de una forma u otra, fue este tipo quien me hizo dar el paso con sus textos desbordados de pasión sobre la magia de la música de Neil. Era imposible no dejarse contagiar por su entusiasmo, y me bajé Zuma, uno de los discos de los que mejor hablaba.


Vayamos por partes, Zuma me gustó pero no me encantó de primeras. Lo que me encantó fue "Cortez The Killer", que me fascinó desde la primera escucha. Recuerdo lo mucho que alucinaba con las guitarras del principio que parecía casi que estuvieran llorando, o al menos esa fue la impresión que me dio a mí. Y cuando empezó a cantar "He came dancing across the water...", ese verso se me quedó grabado. Había en esa canción una forma de tristeza que no estaba acostumbrado a oír en música que me caló y desde entonces no me ha soltado.
Como digo, el resto del disco me gustaba pero realmente no me volvía loco, mi enamoramiento fue progresivo. Recuerdo concretamente un sábado que me desperté solo en casa con muchas ganas de oír el álbum. Ese fue el momento en que todo hizo clic y cuando empecé a convertirme en un fan de Neil Young. Cuando descubrí la forma como "Don't Cry No Tears" me ponía automáticamente de buen humor, o que en temas de letras (e intenciones) tan incisivas como "Barstool Blues" o "Stupid Girl" me era imposible no ponerme de parte de Neil.

A partir de aquí decidí seguir profundizando en su carrera. Mi siguiente paso fue el Harvest, que encontré entre la colección de vinilos de un amigo de mi padre. No esperaba mucho del disco porque el crítico que mencioné antes no hablaba demasiado bien de este álbum, pero a mí me encantó desde la primera escucha. Es una de esas primeras escuchas que recuerdo con toda nitidez. Poner la aguja sobre el vinilo un domingo por la tarde, sonar las primeras notas de "Out on the Weekend" y esa armónica tan folkie. Eh, pues no empieza mal esto. Neil empieza a cantar:

Think I'll pack it in
and buy a pick-up
Take it down to L.A.
Find a place to call my own
and try to fix up.
Start a brand new day.

Y yo estaba embelesado. Me encantaba cómo sonaba, y eso que por entonces el folk no me iba mucho. Y entonces llega el estribillo, con esa guitarra pedal steel de fondo y Neil remarcando los versos con la armónica. Una canción tan sencilla que seguro que nadie resalta entre su repertorio y a mí fue de las que más me marcaron con diferencia.


El Harvest fue siempre uno de mis predilectos, aunque durante años solo lo tenía en vinilo. Siempre me gustó el contraste entre los temas más folk como el mencionado u "Old Man" y el ramalazo rockero del final.

Mis siguientes adquisiciones vinieron motivadas en gran parte por ser dos de los discos con mejor fama y porque en un foro que regentaba un tipo cuya opinión respetaba bastante los señaló como sus dos obras maestras: After the Gold Rush y Everybody Knows This Is Nowhere. No sabría decir cual vino antes, en mi recuerdo vienen juntos, por un lado el disco que representaba la faceta baladística de Neil y por otro el disco rockero por excelencia de Neil con Crazy Horse. Con ambos me pasó algo más parecido a Zuma que a Harvest: me gustaron enseguida pero me fueron encantando progresivamente, con el paso del tiempo.  En esa misma época conocí en la universidad a un buen amigo que también escuchaba música rock y que casualmente estaba descubriendo también a Neil Young en esa época. Durante esos años cambiamos continuamente impresiones sobre la música del canadiense, y cuando Neil vino en concierto unos cinco años después fuimos juntos. Aunque nos separamos dentro del recinto por la marabunta de gente, al acabar el show me confesó que lloró durante "Cortez The Killer". En cierto modo Neil siempre estará asociado para mí a ese amigo.

Bueno, llegado a este punto Neil Young, quien unos pocos años atrás era un desconocido para mí, se estaba convirtiendo cada vez más en uno de mis músicos favoritos. Aunque aún conocía sólo esos discos, por esos años empecé a familiarizarme con su discografía y su personalidad. Por ejemplo me di cuenta de que era una figura respetadísima incluso en la comunidad grunge (ya saben, el padrino del grunge) y que Neil era un tipo algo testarudo al que le encantaba hacer lo que le diera la gana durante toda su carrera. También en esos años subió más puntos en mi escala cuando escuché el Déjà Vu de Crosby Stills Nash & Young, un álbum que se convirtió desde la primera escucha en uno de mis favoritos de todos los tiempos. Neil contribuía con dos temas, pero ya no se me escapaba que ese sonido de guitarras que se escuchaba en otros temas como "Woodstock" o "Almost Cut My Hair" debían mucho al canadiense, de hecho en el debut del grupo no existía ese sonido, así que su influencia era innegable.


Mi siguiente paso mientras estaba en la universidad fue Tonight's The Night, un disco oscuro y algo difícil por las circunstancias que le rodeaban - y de hecho era todo eso lo que lo hacía tan atrayente para mí - que durante mucho tiempo fue mi segundo favorito de Neil. La imagen que tenía en la portada con esas pintas tan andrajosas, la melancolía nocturna que impregnaba todo el álbum, la voz de Neil quebrándose en "Mellow My Mind"... todos estos detalles me fascinaban especialmente y me aportaban una nueva faceta de Neil que me encantaba.

Siguiendo por ese camino, mi siguiente adquisición fue On The Beach, que seguía un poco la línea de Tonight's The Night. El álbum era claramente inferior a todos los que tenía (al menos en mi opinión) pero de nuevo me fascinó por ese estilo tan triste y esa forma de abrir sus entrañas para dejar al descubierto sus fantasmas interiores. Por aquel entonces yo estaba acabando la carrera y Neil ya era oficialmente uno de mis músicos favoritos. Pero el año siguiente fue cuando se produjo la mayor "fiebre Neil" de mi vida.


2009 fue mi año Neil Young por varios motivos, de los cuales el más importante es obviamente que vino a Barcelona en concierto y pude verle en el que, de momento, es el que considero el mejor concierto que he visto en mi vida. Pero no nos adelantemos. Por entonces ya había adquirido la costumbre de escuchar un disco nuevo de Neil cada año, y con motivo del concierto pensé en adquirir alguno de los más míticos que aún me faltaban de los que seguramente tocaría algunos temas. La cosa estaba entre Rust Never Sleeps o Ragged Glory. Me decanté por el primero.

De entrada, nunca he considerado Rust Never Sleeps como uno de los discos cumbre de Neil Young aún cuando es de los más reputados. Partiendo de esa base, es decir que siempre lo he mantenido a distancia de los otros que mencioné antes (salvo On The Beach), me gustó sobre todo por algunos temas concretos: "Pocahontas" y "Powderfinger" se convirtieron instantáneamente y desde entonces en mis temas favoritos de Neil tras "Cortez The Killer" y "Hey Hey My My" literalmente me noqueó por lo bruto que sonaba. A esas alturas Neil me seguía sorprendiendo.

Tras este descubrimiento, los meses previos al concierto viví una fiebre Neil Young que superó mis propias expectativas y elevó a Neil directamente alrededor del Top5 de mis músicos favoritos, lo cual no es poca cosa. En ese misma época no me resistí a grabarme su directo Live San Francisco 1978, que complementé con el DVD del Live Rust. Durante más de un mes, cada tarde al llegar a casa subía a la terraza de mis padres, donde teníamos un pequeño equipo de música, y me ponía ese directo mientras estudiaba para un examen importante de francés que tenía por entonces. Siempre asociaré ese disco a esa época, ese mes de Mayo en que cada tarde llegaba, le daba al Play y empezaba a sonar "Sugar Mountain". Mi obsesión por Neil en aquella época rayó lo enfermizo - cuando me da fuerte por una obsesión musical, tiendo a sobrepasarme - y sospecho que mis vecinos debieron acabar más que hartos de ese puñetero disco, pero yo nunca me cansaba. De vez en cuando me ponía el DVD y me fascinaba ese inicio del set acústico en que Neil cantaba con un micrófono incorporado, de manera que se paseaba libremente por el escenario mientras rasgaba su guitarra.


El concierto en el Primavera Sound fue la coronación de mi fiebre Neil Young. Fue un cúmulo de circunstancias, comenzando por la feliz casualidad de verle justo en una época en que estaba obsesionado por su música. A eso hay que sumarle que esa gira se marcó un setlist maravilloso - según el tour los setlists de Neil son una lotería - donde no se dejó ninguno de sus típicos hits como "Heart of Gold", "Cinnamon Girl" o "Rockin' in the Free World" pero además me sorprendió interpretando temas suyos que me encantaban y no esperaba: "Cortez The Killer", que fue un momento sumamente especial al ser MI canción de Neil; "Down by the River", a la que justamente llevaba varias semanas enganchadísimo (cuando empezó a sonar no me lo podía creer) y, una sorpresa muy muy especial para mí, "Pocahontas" en versión eléctrica... justo la había descubierto ese año y estaba obsesionado con esa canción, y Neil decidió ofrecerme la sorpresa de interpretarla aún sin ser uno de sus clásicos más obvios.
A eso hay que sumarle que musicalmente estaba en plena forma, como bien demostró con ese inicio tan contundente con "Mansion on the Hill" y una desbocada "Hey Hey My My". También permanecía intacta esa capacidad suya tan especial de conmover al oyente, esa facilidad innata que tiene de tocar ciertas fibras sensibles a la que no todos los músicos llegan, como quedó claro en "Old Man" (con ese banjo tocado por un roadie al que la gente ovacionaba como si fuera una estrella) y, sobre todo, en "Mother Earth", un tema que no me gustaba especialmente pero que tal y como interpretó al órgano me hizo un nudo en la garganta. ¿Cómo puede conseguir que una canción que no me motiva demasiado me conmueva tanto?


Después de llegar a este punto de auge con Neil (complementado por cierto con la lectura de una biografía bastante interesante llamada Shakey) llegué a cierto punto de relajación. El año siguiente no tuve una fiebre Neil tan pronunciada como los anteriores y por ello decidí que ese año adquiriría como nuevo disco el recopilatorio Decade. ¿Por qué un recopilatorio? Porque ese incluye muchos temas que no están en sus discos de estudio y temas de Buffalo Springfield que no voy a poder tener de otra manera (no soy muy fan del grupo así que en principio no creo que compre los discos). En circunstancias normales me daría pereza adquirir ese en vez de un disco de estudio propiamente dicho, así que aproveché.

Los siguientes años fueron un poco por el estilo. Cada año tengo algunas rachas Neil en que rescato su música, pero no fueron tan obsesivos como los anteriores. El siguiente disco suyo que adquirí fue American Stars 'n Bars, consciente de que era una obra menor para reservarme otras más interesante para el futuro... como sucedió el año siguiente con el mítico Ragged Glory. Reconozco que el disco no me impactó tanto como desearía, quizá se me hizo algo espeso para asimilarlo bien, pero un año después ya le estoy cogiendo el punto y apreciando su grandeza.


2012 fue un gran año para muchos fans de Neil Young por un motivo: Young volvía a trabajar con los Crazy Horse. Después de muchos años yendo por su cuenta, Young volvió a acudir a sus compañeros Poncho Sampedro, Billy Talbot y Ralph Molina con los que grabó la friolera de dos discos en un mismo año... ¡y uno de ellos doble! El primero, Americana, eran versiones de canciones tradicionales americanas al estilo Crazy Horse, pero el segundo resultó mucho más interesante. No sólo era Psychedelic Pill el disco más largo de su carrera sino que tenía varias composiciones basadas en extensas jams que recordaban a los mejores momentos de los Crazy Horse. La comunidad de fans de Neil Young estaba eufórica, y por ello cuando se anunció el tour europeo muchos estuvimos atentos día a día a las fechas de los conciertos, que por desgracia no se anunciaron de golpe sino a cuentagotas.

Mi idea inicial era ir a verles en alguna fecha que cayera en sábado para no tener que solicitar un día libre en el trabajo, y de las pocas que había a escoger me decanté por Bruselas, ya que además era una ciudad que no conocía. Pero el temor a que cayera alguna fecha en España, aún sabiendo que era dificilísimo, me hizo esperar demasiado hasta que se agotaron las entradas de Bruselas. Eso me animó a lanzarme y de un día para otro me encontré de repente con una entrada para verle en Dublín la semana siguiente - el destino ha sido generoso conmigo, entre la fecha de Bruselas y la de Dublín tengo un examen de certificado de francés, en esta nueva fecha podré ir al concierto con la tranquilidad de haber hecho ya el examen.


Eso sucedió a finales del 2012, ahora me encuentro en pleno 2013 de nuevo nervioso por volver a ver a Neil... además con los Crazy Horse. Mi disco de Neil de este año ha sido lógicamente Psychedelic Pill para prepararme para el concierto, y debo decir que ha superado mucho mis expectativas. Aún reconociendo que no es mejor que Ragged Glory creo que lo estoy disfrutando más, quizá por la diferencia de expectativas que tenía ante cada disco o sencillamente porque me ha pillado de mejor humor. En todo caso me muero de ganas de oír estos temas en vivo, y realmente son poquísimas las veces en que he ido a ver a un artista de cierta edad y he deseado oír canciones de su último álbum. Que a estas alturas de la película Neil todavía consiga despertar interés hacia un disco nuevo  y yo no soy un fanático al que le guste todo lo que hace - dice mucho en su favor.

Comienza la cuenta atrás y rezo para que no surja ningún imprevisto (hace 4 años tuve que renunciar a un concierto en Roma de Crosby Stills & Nash con las entradas y billetes de avión comprados). Si todo va bien, allí nos veremos señor Young.

viernes, 5 de abril de 2013

Woodstock (II): momentos a destacar


Antes despotriqué un poco contra la mitificación que hay hacia el festival de Woodstock 69, bajo la idea de que se convirtió en un símbolo de los 60 en gran parte gracias a la película, ya que simbólicamente ese honor pertenece más bien al Monterrey Pop Festival 67 en mi humilde opinión. Woodstock para mí es el momento cumbre en cuanto a popularidad, ese instante en que se unieron a este movimiento contracultural no solo las personas que creían en esos valores sino esa gran masa que inundó el festival y que se apuntó porque era la moda del momento. Si los 500.000 asistentes a Woodstock hubieran seguido adelante con esos ideales después del festival, el movimiento hippie no habría desaparecido tan rápido.

Ahora creo que toca hablar un poco de la música, porque al fin y al cabo eso es lo importante, ¿no?
Uno de los síntomas de que Woodstock no era tan cool como parece lo noté cuando leí la opinión que tenían al respecto dos de los músicos más lúcidos del mundo del rock que estuvieron ahí presentes, y cuyas opiniones suelen ser bastante acertadas en temas así: Pete Townshend y Neil Young.

Neil actuaba con Crosby Stills & Nash, pero si os preguntáis por qué no se le ve en la película, es muy sencillo: no le gustaba nada estar ahí y le dijo a los cámaras que como alguien le filmara le mataría. Un tipo simpático. Al final en la película salió solo la versión de "Suite Judy Blue Eyes", cantada antes de que Neil pisara el escenario, y su nombre no apareció en el film a petición expresa del canadiense.


Pete Townshend por otro lado protagonizó una de las anécdotas más sonadas del festival. Parece ser que para él Woodstock estaba siendo ya antes de su actuación una experiencia bastante poco satisfactoria, comenzando por el hecho de que pidió algo de beber y le metieron una droga alucinógena dentro sin previo aviso, lo cual no le sentó muy bien. Ya en su actuación, el activista político Abbie Hoffman subió al escenario después de "Pinball Wizard" a criticar al público que estuvieran ahí divirtiéndose mientras John Sinclair (manager de MC5 y líder del White Panter Party) estaba en la cárcel. Townshend le echó furioso del escenario golpeándole salvajemente con la guitarra. A continuación dijo una frase que creo que debería reproducir tal cual: "The next fuckin' person that walks across this stage is gonna get fuckin' killed! [el público aplaude] You can laugh, I mean it!". Más adelante, Townshend reconoció que había actuado mal, y que de hecho estaba de acuerdo con lo que Hoffman denunció, pero que había infringido la sagrada norma: cuando un artista está en un escenario dando una actuación, no se le debe interrumpir. Pete, que se entregaba muchísimo en sus conciertos, dijo más de una vez que cuando estaba actuando mataría a cualquiera que le interrumpiese.

Aparte de estas anécdotas, en Woodstock se vivieron grandes actuaciones y algunos músicos de hecho catapultaron su carrera a raíz de su actuación, como Santana o Ten Years After.

Un breve repaso musical de lo vivido ahí:

- Santana: su interpretación de "Soul Sacrifice" que aparece recogida en la película del festival fue el motivo por el que empecé a sentir interés en su música, y no fui el único, ya que esta actuación fue la que propulsó la carrera de Santana. Una jam incendiaria que mostraba el potencial no solo de Santana sino de su primera banda.



- Grateful Dead: resulta curioso que una de las bandas con mejor directo de la historia y que mejor conectaban con el espíritu que se predicaba en Woodstock dieran una de sus actuaciones más flojas. Fue una mezcla de problemas técnicos con el sonido y una mala noche por parte de la banda, con versiones de las canciones que no acababan de cuajar y largos parones entre temas. Por ese motivo no salieron en la película.

- Creedence Clearwater Revival: según he leído fueron la primera banda importante que firmó para aparecer en el festival. A partir de aquí fue cuando el proyecto cogió impulso y se unieron el resto de artistas. Lo cual es paradójico, porque ellos entran en el grupo de los que no quedaron muy satisfechos de la experiencia. Salieron con mucho retraso en gran parte por los problemas técnicos de Grateful Dead y su larga actuación. Cuando pisaron el escenario, la mayoría de la gente estaba durmiendo, pero aún así ofrecieron una muy buena actuación. No obstante, quedaron tan descontentos con la experiencia que no quisieron salir en la película.



- The Who: en aquella época, The Who no podían dar un mal concierto, y éste no es una excepción. Pero por otro lado tampoco se encuentra entre sus mejores, quizá por todo lo que expliqué antes del malestar que sentía el grupo en ese ambiente. Sin ir más lejos, su actuación el año siguiente en el Festival de Wight es muchísimo mejor.



- Canned Heat: en la película protagonizan un momento especialmente entrañable cuando un espontáneo sube al escenario y el cantante de la banda sigue su interpretación cogido al hombro de éste. Aunque no sale en el film, hicieron su clásica jam de boogie y el tema "Going Up The Country" se convirtió en uno de los emblemáticos del festival. Curiosamente su participación fue bastante accidentada: habían echado pocos días antes a uno de sus dos guitarristas, Henry Vestine, y en su lugar estaba el recién llegado Harvey Mandel. Así mismo, el batería Fito de la Parra no quería actuar porque no habían tenido tiempo de ensayar, pero le convencieron. Fue una suerte porque su actuación en Woodstock llevó su carrera al pico de popularidad.



- Joe Cocker: no he oído su actuación completa, pero la interpretación de "With a Little Help from my Friends" me parece una de las cumbres del festival.

- Ten Years After: aunque su actuación completa fue algo accidentada, les salió muy a cuenta, porque la versión de "I'm Going Home" que puede verse en la película fue uno de los momentos cumbre del film, que dio un impulso brutal a su carrera.


- Crosby Stills Nash & Young: ésta era su segunda actuación, tal y como reconoce la propia banda al inicio de la actuación, pero ya seguía la estructura de sus futuros conciertos diviendo el show en un set acústico y uno eléctrico, en el que contaron con Neil Young.

- Jimi Hendrix: la última actuación de todas que tuvo lugar en la mañana del último día, cuando la mayoría de gente se había ido (no les toméis por idiotas, era 1969 y ver a Hendrix en vivo era relativamente fácil, nadie sabía que iba a ser una actuación legendaria ni, mucho menos, que moriría un año después). Por entonces ya no contaba con la Experience sino con su nueva banda Gypsy Sun & Rainbows. Fue quizá el momento cumbre del festival, que ahora por suerte está editado completo en DVD. El instante que ha pasado a la posteridad, su versión eléctrica del himno americano, es de esos momentos mágicos que aún pone los pelos de punta.
Aparte de eso, hay que decir que aunque uno ve a un montón de gente en el escenario actuando con Hendrix, a la práctica solo se oye su guitarra, el bajo de Billy Cox y la batería de Mitch Mitchell. El resto de percusiones y el guitarista rítmico literalmente es como si no existieran, porque no se les oye, supongo que el encargado de mezclar el sonido no quería que nadie eclipsara a Hendrix. En todo caso, sigue siendo una actuación maravillosa y un cierre muy apropiado.