Mostrando entradas con la etiqueta documentales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta documentales. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de mayo de 2014

loudQUIETloud: A Film About the Pixies (2006)


No tenía previsto incluir este documental en mi improvisado Mes Pixies, pero aprovechando que lo he visto estas semanas y que me ha gustado mucho he decidido dedicarle, qué menos, unas líneas.

loudQUIETloud trata sobre las primeras semanas de la reunión del grupo, ya muy lejana en el tiempo, el 2004. Han pasado ya diez años desde entonces, y lo que en su estreno se vería como una novedad, hoy lo vemos sin el componente de actualidad de entonces (por ejemplo, las continuas preguntas sobre si grabarán un nuevo disco o no, o sobre si alargarán mucho el tour).

El film tiene una cualidad que según el punto de vista puede ser considerada negativa pero que para mí supuso un punto a favor, y es el ser un documental muy seco y austero. Acostumbrados hoy día a documentales tan desgarradoramente emotivos como el de Anvil o Searching for Sugar Man, loudQUIETloud supone un interesante contraste. Porque lo que nos narra el film no es más que la historia de cuatro tipos normales que casualmente formaron una de las bandas más importantes de las últimas décadas. Pero no vemos ninguna vida de excesos y anécdotas suculentas a lo Led Zeppelin o Rolling Stones. Los Pixies son cuatro tipos aburridos que por tanto en el documental no colmarán las ansias morbosas de ver el lado más salvaje del rock. Ni siquiera vemos rastros de la conocida tensión entre su líder, el cantante y guitarrista Black Francis, y la bajista Kim Deal. Simplemente son cuatro tipos sin nada en común (fuera de los escenarios y de la rutina del tour ninguno comparte el tiempo libre con los otros) que al subir al escenario crean magia. Y a mí esa idea me gusta.


De los cuatro el que me ha resultado más conmovedor con diferencia es precisamente el miembro más olvidado del grupo, el batería David Lovering. De todos ellos es quien ha tenido una carrera más irregular tras los Pixies. Se convirtió en mago profesional pero, según palabras suyas, el 2003 había tocado fondo tanto en el sentido económico como en el sentimental, por lo que la llamada para volver a los Pixies fue una bendición para él. En el documental da la imagen de ser un buen tipo pero algo inestable, constantemente bromeando con el resto intentando estar de buenas con todos pero sin que le hagan mucho caso. Los únicos elementos dramáticos que el director del documental consigue extraer de esta reunión vienen de David: la muerte de su padre por cáncer y sus posteriores excesos con el alcohol a causa de eso (un matiz: he leído en una entrevista a Black Francis que los conciertos en que David falló por culpa del alcohol fueron sólo unos pocos de finales de la gira, aunque el documental pueda dar la idea de que fue algo más genérico).

Del resto del grupo, Kim Deal es el otro miembro del grupo que ha tenido más altibajos, incluyendo ciertos excesos con el alcohol que la llevaron a pedir que no se consumieran bebidas alcohólicas durante la gira para alejarla de esa tentación. De todos ellos es la que parece más vulnerable (el resto se toma con pasmosa serenidad los conciertos), algo que viene reforzado por su demanda de que su hermana gemela Kelley les acompañe en toda la gira. Las escenas protagonizadas por las dos suponen los momentos más entrañables de la película.


Joey Santiago en contraste parece haber llevado una vida placentera y ordenada, con una mujer y dos hijos. Da la imagen de ser un tipo serio, callado y eficiente, la antitesis de lo que uno espera de un guitarrista de rock. Y por último tenemos al gran protagonista, Black Francis. Pese al bizarrísimo mundo de referencias al Antiguo Testamento y fascinación por los OVNIs que creó en los Pixies, parece ser un hombre totalmente normal que maneja con prudencia e inteligencia el devenir del grupo.

Básicamente esto es loudQUIETloud y esto son los Pixies. Tal y como dije antes, no es más que cuatro tipos normales con sus pequeños problemas personales que se juntan de nuevo para dar conciertos. Ni más ni menos. No todo en el rock es sexo, drogas y excesos, ¿no creen?

sábado, 8 de febrero de 2014

Rush - Beyond the Lighted Stage


Rush es de esos grupos de los que no soy fanático pero que me caen simpáticos. No lo digo en plan condescendiente dando a entender que son simplemente una banda "simpática y agradable", sino que aún reconociendo su grandeza y su innegable importancia, nunca he sido un fan auténtico de ellos. Me gustan los discos suyos que tengo de los 70, pero no creo que ninguno sea una obra cumbre del rock, lo cual no quita que me parezcan muy buenos. Digo esto más que nada porque este trío canadiense es de esos grupos que cuentan con una legión de fanáticos que los venera de una forma increíble. Bien, yo no soy de esos, así que mi opinión de este documental no es la de un fanático contemplando un documental sobre SU banda, sino la de un fan más circunstancial.

Como casi todo documental de leyendas del rock, Rush es un film dedicado a alabar a sus protagonistas y narrarnos su historia como el clásico relato de jóvenes humildes y ambiciosos que alcanzan el estrellato. Pero aunque nos sabemos ya de qué va la cosa, sigue siendo un documento entretenido y emotivo, incluso para los no-fanáticos como yo.


Rush parecen buena gente
La premisa básica sobre la que se sustenta es ni más ni menos mostrarnos cómo Rush es de los pocos grupos que han aguantado más de 30 años de carrera haciendo siempre lo que les ha venido en gana y, aún así, manteniendo su éxito. Sin el apoyo de la crítica y arriesgándose a perder fans por el camino. El caso más paradigmático es el fracaso de su tercer disco Caress of Steel tras el cual decidieron jugársela con 2112 en vez de volver al sonido simple de sus primeros discos mejor recibidos por el público.

Sin embargo aquí debo hacer un matiz y es que ciertamente sus diversos cambios de sonido comportaron perder a fans por el camino, pero fueron cambios que no les llevaron hacia rock experimental sino hacia el pop de sintetizadores que tanto se llevaba en los 80. Por ello no creo que su camino fuera TAN arriesgado a esas alturas... obviamente perdieron fans y lo sabían, pero a costa de meterse en un estilo que les abría a un público mayor, y eso es algo en lo que obviamente no se incide mucho en la película. A cambio, sí que creo que ese paso al pop de sintetizadores fuera honesto, me creo al bajista y teclista Geddy Lee cuando dice que para él esos sonidos eran la senda a seguir, y de hecho incluso el batería Neil Peart dice algo que para mí es una barbaridad, y es que los Rush propiamente dichos empiezan a partir de Moving Pictures (!!), lo cual deja de lado sus discos de los 70.

No obstante, por una vez compro la historia, aunque no me gusta nada su etapa ochentera creo que Rush han sido fieles a hacer lo que querían incluso aunque se equivocaran, y eso no es poca cosa en este mundo. Además son de los pocos ejemplos que conozco de grupos que no han cambiado de componentes tras tantos años y que no han tenido peleas internas que yo sepa. Es por eso que a algunos quizá les decepcione el documental, al no tener nada del morbo asociado a las grandes bandas del rock (excesos con mujeres y drogas, peleas a puñetazos entre ellos, etc.), sus protagonistas parecen más bien tres freaks que se han convertido inesperadamente en tres respetables millonarios haciendo su música, que no por ello dejan de bromear constantemente (es impagable ver como Neil y Alex se pasan todo el documental tomándose el pelo continuamente, igual que cuando eran compañeros de clase).


En el documental ellos mismos reconocen que a veces no acertaron con las pintas que llevaban..

Es por ello que cuando sale a la luz el único suceso realmente dramático de su historia impacta tanto. La muerte de la hija y la esposa de Neil Peart en unos pocos meses de tiempo fueron lo único que casi propició la separación del grupo, y es una desgracia que se nos hace real porque no sucede en un contexto de músicos que viven al límite sino de tres personas normales y corrientes. La explicación de Neil sobre cómo logró superar ese duro momento de su vida creo que es uno de los instantes más conmovedores y humanos que he visto relacionados con el rock, sobre todo por la franqueza y ausencia de dramatismos con que habla del tema.

Por todo esto, Rush es uno de esos documentales que consigue llegar tanto al fanático de la banda que se conoce la mayoría de hechos como a los fans más casuales como yo. Al acabar de verlo no pude evitar sentir aún más simpatía hacia estos tres tipos, a los que sigo sin considerar genios del rock, pero que resultan entrañables con su irresistible sencillez y sentido del humor, que contrastan con la enormidad de su carrera.