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sábado, 17 de enero de 2015

Hatfield and the North, el grupo que todos estaban buscando


Bueno, amigos lectores, ya va siendo hora de dejar las cosas claras y no andarse con rodeos: Hatfield and the North son una de las mejores bandas de discografía breve de la historia breve. Sí, me refiero a los típicos grupos que publicaron menos de 5 discos y luego se separaron, tipo Stooges, Velvet Underground, Television, Pixies o Jane's Addiction. Obviamente a nivel de importancia o influencia no tienen nada que hacer al lado de los mencionados, pero a nivel cualitativo creo firmemente que están a su altura.

Los descubrí hace unos años con The Rotter's Club (1975), uno de mis discos de rock progresivo favoritos, pero este año me hice con el otro álbum que me faltaba, su debut homónimo, y no sólo está a la altura del que ya conocía sino que no vería descabellado decir que lo supera. Y eso no es decir poco.

Sus portadas además eran muy molonas

No es de extrañar que sean tan buenos, ya que la banda está formada por miembros de varias bandas prestigiosas de la escena Canterbury: el guitarrista de Matching Mole, Phil Miller; el teclista de Egg, Dave Stewart; el batería de Gong, Pip Pyle, y el bajista de Caravan Richard Sinclair. Para mí Hatfield and the North representan mi ideal de sonido Canterbury. Quiero decir, a veces me encuentro con un grupo o, más frecuentemente, un disco que representa el que considero el sonido perfecto y representativo de un género (por ejemplo, para mí el Uncle Charlie and his Dog Teddy de la Nitty Gritty Dirt Band es la quintaesencia perfecta de mi sonido predilecto de country-rock). Es lo que me sucede con Hatfield and the North: no son ni demasiado locos ni demasiado rutinarios, sus discos tienen pasajes complejos pero también buenas melodías, creo que su música - mayormente instrumental - tiene el equilibrio perfecto que sintetiza todos los elementos que más me gustan de este tipo de rock. Ni demasiado fácil ni demasiado enrevesado.

Eso sin olvidar su sentido del humor, en sus discos hay canciones con títulos como "Shaving Is Boring", "Gigantic Land Crabs in Earth Takeover Bid", "Your Majesty Is Like a Cream Donut" o, uno de mis favoritos de todos los tiempos, "(Big) John Wayne Socks Psychology on the Jaw". Por otro lado, en su debut incluyen pequeños momentos surrealistas en sus temas, como en "Fol de Rol" cuando suena un teléfono y al otro lado de la línea se oye a un tipo tarareando de forma algo cutre la melodía que la banda está tocando.

Háganse un favor e incorporen a Hatfield and the North en sus vidas. Y si este tema no les parece una maravilla yo ya no sé qué más decir:


jueves, 1 de mayo de 2014

Yo y los Pixies

Hacía mucho que no escribía un post recordando mi relación con alguno de mis grupos favoritos, y como últimamente estoy muy enganchado a los Pixies y he ido rememorando momentos del pasado relacionados con ellos he creído que sería una buena ocasión, ¿por qué no? Además, la salida inminente de su nuevo disco Indie Cindy, su primer álbum en más de 20 años) hace que sea una ocasión más que propicia para hablar sobre ellos. Es por eso que he decidido que el mes de Mayo será por estos lares el Mes Pixies. Aparte de este artículo más personal, he pensado reseñar, no sus discos más emblemáticos que todos adoramos, sino los que han quedado más en el olvido: Bossanova y Trompe Le Monde. Además también pienso reivindicar su imprescindible álbum de caras B y, por supuesto, cerraré hablando de Indie Cindy confiando que lo que tenga que decir sobre éste sean todo cosas buenas. ¡Allá Vamos!


Los Pixies son a mi parecer una de las mejores bandas de la historia del rock. De hecho, teniendo en cuenta que mis gustos musicales van hacia grupos de los 70, si me preguntaran cuales creo que son los mejores grupos de rock surgidos después de esa década no tengo ninguna duda de los cuatro que diría: Pixies, Sonic Youth, Jane's Addiction y R.E.M. Si tuviera que añadir un quinto me supondría un auténtico problema porque no sabría cual escoger, pero los cuatro primeros para mí serían éstos sin dudarlo. Históricamente mis predilectos han sido Jane's y Pixies con un claro dominio de Juana's Adicsión, pero a día de hoy creo que acabo inclinándome más por los Pixies. Todo esto viene a significar que realmente me gustan mucho.

No obstante, a diferencia de los otros tres grupos mencionados, mis primeros contactos con ellos fueron poco productivos. Yo tenía por entonces unos 15 años aproximadamente y estaba en fase de descubrimiento de música más ruidosa para los estándares a los que estaba acostumbrado entonces. Cuando uno se aficiona a ese tipo de música creo que vive una fase en que se acomoda en el placer del ruido y corre el riesgo de no apreciar aquellos grupos que se queden a medio camino. Quiero decir, sólo así entiendo que el debut de Sonic Youth me gustara y en cambio rechazara de pleno el Doolittle.


Las primeras veces que supe por ellos fue gracias a Internet, en las webs que seguía por entonces leía que se mencionaban como uno de los grupos más importantes de la historia e incluso recuerdo con cariño a un troll que entró en un foro de Queen insultando al grupo y poniendo como ejemplo de banda a respetar a los Pixies. Fue así como empecé a sentir un instintivo respeto hacia ellos, pero sobre todo al Doolittle, cuya portada me evocaba un contenido genial y transgresor por lo que leía sobre él. Entra el Kazaa en escena. Me bajé algunas canciones y... nada. Me parecían demasiado, no sé, ¿pop? Creo que esperaba algo más tipo Sonic Youth. Lo intenté en posteriores ocasiones animado por el hecho de que Kurt Cobain era fanático de ellos pero no me acababan de matar, hasta que decidí probar con su otro gran disco, Surfer Rosa, y eso ya fue otra cosa.

El sonido más seco y directo de Surfer Rosa me entusiasmó al instante. Me fui bajando las canciones una a una, y cuando llegué a "Where Is My Mind?" decidí parar y pedirme el disco para Navidad. La primera escucha cuando lo oí semanas después es de esas que aún puedo evocar por el impacto que me supuso. Las canciones sonaban realmente bien pero mantenían ese puntillo de rock alternativo que no las hacía tan amables para mis oídos. Por supuesto enseguida me fascinó Black Francis, compositor principal del grupo, con sus endemoniados gritos y sus letras bizarrísimas en un español surrealista. Me parecía increíblemente divertido y extraño, nunca había oído algo así. Un tipo que gritaba como un poseso y cantaba en español sobre jugar en la playa, era maravilloso. También me encandiló al instante Kim Deal con sus inolvidables coros a modo de contrapunto ("Gigantic", cantada por ella, siempre fue una de mis favoritas) y su sonido de bajo siempre me gustó mucho.

Con mi siguiente intento con Doolittle las cosas fueron mejor. Era un disco algo más accesible que Surfer Rosa, sí, pero ahora ya había entrado en su mundo y lo veía con otros ojos. Un tema como "Here Comes Your Man" que antes vería como inaceptable, ahora me parecía delicioso. El hecho de que el tema que abre el álbum tuviera como estribillo el título de un film surrealista de Buñuel me parecía ahora una genialidad, al igual que las confusas referencias a "Paco Picopiedra". No sé si en algún momento llegué a preferirlo al Surfer Rosa, pero es muy probable.


En esa época me hice con un DVD que incluye una actuación del grupo en Reino Unido durante la gira del Surfer Rosa que visioné incansablemente, así como sus surrealistas videoclips (los de "Here Comes Your Man" y, sobre todo, "Velouria" me parecían geniales). En esa época empecé a formarme una imagen más clara del grupo que los hacía especialmente entrañables. Parecían y sin duda eran cuatro universitarios con pintas de no ser muy populares (bueno, quizá Kim sí) que habían formado un grupo de rock. Se vestían como cuatro chavales del campus que salían a tocar de vez en cuando, sólo que ellos habían contribuido a la historia del rock, casi por pura potra. El guitarrista Joey Santiago parecía un tipo muy introvertido cómodo en su segundo plano, David Lovering con los pantalones cortos y los tirantes que llevaba en ese directo tampoco parecía muy preocupado por su imagen y Black Francis definitivamente parecía (y, de nuevo, seguramente era) el bicho raro de clase. El típico tío que, si te cogía confianza, te explicaba cosas rarísimas. ¿De qué rayos hablaría alguien como él en sus ratos libres con sus amistades?


Obviamente recibí con mucha alegría la noticia de su retorno pero me llevé un chasco cuando supe que aquí actuarían solo en el Primavera Sound (edición del 2004). Decidí no ir porque me negaba a pagar la entrada de un día de un festival por solo uno o dos grupos (también actuaban Mudhoney)... qué gracia, escribo esto diez años después teniendo mi entrada para repetir en el Primavera por cuarta vez. Sigue sin gustarme la idea, pero tras tantos años he aprendido que no había otra opción si quería ver a ciertos grupos, como los Pixies, que salvo un par de conciertos en Madrid el 2013 sólo han actuado en festivales.

Decidí sin embargo tomármelo con filosofía, y el mismo día que actuaban los Pixies me grabé otro disco suyo en conmemoración del concierto que me perdería: el Bossanova (1990) - también me grabé el homónimo de Mudhoney, del mismo año casualmente, por idénticos motivos. Aunque es su disco más pop, por entonces ya era fanático del grupo y me gustó al instante. Lo asocio a aquellas semanas, recién salido del instituto y asistiendo a las primeras clases de la autoescuela... es curioso cómo hechos que para mí fueron poco agradables como la autoescuela al rememorarlos los evoco con cierta nostalgia, pero eso es otro tema.

Cartel de la edición de hace 10 años. Fíjense como curiosidad en la inesperada aparición de Lluís Llach (!!) y lo pequeño que salía por entonces el nombre de Franz Ferdinand.

Llegó finalmente el último, Trompe le Monde, que me gustó pero se me quedaba claramente por detrás de los otros, de forma que mi orden de preferencia en los discos de los Pixies siempre ha sido cronológico. Lamenté la poca presencia de Kim en el disco y aunque me gustaban las canciones no me enganché del todo, por ello es el único que no sé ubicar cuándo escuché por primera vez, aunque debió ser en la universidad.

Y por fin el 2010 saldé esa deuda pendiente. Los Pixies volvían al Primavera Sound y yo decidí que o los veía allá o jamás lo conseguiría. Para hacer menos doloroso el coste de la entrada, coincidían en día con Wilco, que acababa de descubrir y actuaban justamente en el mismo escenario antes que los Pixies. Para celebrarlo me hice con su disco de Complete B Sides, el cual por cierto considero realmente imprescindible para todo fan del grupo.

Qué decir del concierto, fue un sueño hecho realidad. El inicio con los primeros temas del Bossanova seguido de "Wave of Mutilation" fue inolvidable, y el setlist fue un grandes éxitos en toda regla con más guiños a los discos post-Doolittle de lo que era habitual.

Esta foto corresponde a esa breve y poco comentada etapa de su carrera en que Joey Santiago se convirtió temporalmente en una chica rubia

En estas semanas he vuelto a engancharme a ellos, con la gracia de que por fin me he enganchado como Dios manda al Trompe le Monde. Nuestros amigos volverán de nuevo al Primavera Sound, pero por desgracia no van el mismo día que yo. A cambio, han ido sacando EPs con nuevos temas que ahora han recopilado en un CD que, en el momento en que escribo estas líneas, aún no he escuchado pero espero con impaciencia, sobre todo habida cuenta de que los fans del grupo han hablado positivamente de él.

Ah, y la carrera de Frank Black en solitario es mi eterna deuda pendiente.

Y para acabar, un top de canciones. No 10 porque sería todo de los primeros discos y quiero reivindicar los otros, no 20 porque siendo sus canciones tan breves sabe a poco, sino 25:

1- Caribou
2- Levitate Me
3- Wave of Mutilation
4- Hey
5- Gigantic
6- Motorway to Roswell
7- Monkey Gone to Heaven
8- Where Is My Mind?
9- Bone Machine
10- All Over the World
11- Into the White
12- Debaser
13- The Holiday Song
14- Silver
15- Stormy Weather
16- Head On
17- River Euphrates
18- U-Mass
19- The Happening
20- Vamos
21- Break my Body
22- Bird Dream of the Olimpus Mons
23- Broken Face
24- Velouria
25- Rock Music o Tame, según el día

Siempre ha sido mi favorita de ellos...

lunes, 20 de enero de 2014

Futuros grupos favoritos (II)

Un año después retomo este tema muy brevemente para añadir cuales son mis nuevas apuestas de futuros grupos favoritos. Sobre los que mencioné el año pasado:

  • Amon Düül II: a día de hoy ya los considero claramente como una de mis bandas favoritas después de haberme hecho un álbum nuevo que no es tan mítico como los tres primeros ¡y aún me faltan otros por escuchar!
  • Can: al igual que Amon Düül II, los acabé añadiendo al listado de Mis grupos favoritos que actualicé con mis preferencias personales a día de hoy. Aunque ningún otro disco de ellos me flipa tantísimo como Tago Mago, me gusta mucho su sonido y es un grupo que me gana sustancialmente con el tiempo.
  • Hawkwind, Soft Machine y Groundhogs siguen en incógnita al no haber oído más de ellos, los mantengo como posibles.
Pese a que hacen música muy oscura y rara, Amon Düül II parecen buena gente


Mis nuevas apuestas de este 2013:
  • Johnny Winter: me costó pillar el punto a este guitarrista albino. Mi primer contacto fue el directo Captured Live, al que no le veía la gracia porque en aquel entonces esas exhibiciones guitarreras me fatigaban un poco. Con el tiempo acabé disfrutándolo (y mucho) pero volví a atascarme con su disco en estudio Second Winter. Es un buen álbum pero no me acababa de convencer del todo, y al ser considerado su mejor obra tuve a Mr. Winter aparcado un largo tiempo. Finalmente, tras hacerme con su debut y, sobre todo, el Johnny Winter And he llegado a la conclusión de que podemos hacernos amigos, y más cuando tiene bastantes más álbums por explorar. ¿Lo conseguiremos?
  • Santana: si me hubieran dicho hace 3 años que Santana aspiraría a ser uno de mis favoritos, me habría reído incrédulo, pero es así. Abraxas siempre me gustó pero durante muchos años fue el típico disco que me agradaba pero al que no hacía mucho caso. El año pasado lo repesqué y al final me he encontrado, antes de darme cuenta, con tres discos de Santana en mis estanterías. A eso hay que sumarle que, aunque aún no lo tengo, he oído un par de veces Caravanserai y pinta tremendo, si el resto de su etapa setentera va por este camino (mucho más cercano a mis gustos que los primeros discos), sin duda acabaremos llevándonos bien.
  • Camel: la verdad es que directamente no sé cómo no los cité el año pasado, pero a estas alturas los considero ya como grupo de Top50 sin ningún lugar a dudas. Sus cuatro primeros me parecen formidables y su concierto de este año parece muy prometedor.


domingo, 6 de octubre de 2013

Derek is Eric


Somos muchos los que creemos que la cumbre de Eric Clapton como músico está en el breve periodo de tiempo en que estuvo con Derek & The Dominos. De hecho como creo haber dicho más de una vez, si Clapton hubiera muerto tras esa etapa (y no habría sido nada raro, ya que tras ese disco se pasó varios años recluido pasando por una durísima fase de drogadicción) hoy día sería una leyenda a la altura de Jimi Hendrix. Es más, si Eric hubiera muerto en 1972, estando aún en esa fase de drogadicción extrema, habría fallecido con 27 años por tanto podría haber sido otro miembro del famoso club. ¡Ya te vale, Eric!

La historia de Derek & The Dominos empieza de hecho donde acabó Blind Faith. En la gira del grupo, Clapton estaba ya cansado de ese proyecto que se le había ido de las manos (ver este artículo para más detalles), pero en cambio la banda que llevaban de teloneros le producía exactamente las sensaciones contrarias. Se trataban de Delaney & Bonnie, un matrimonio americano que practicaban una mezcla entre rock y soul blanco que rebosaba autenticidad. A Clapton le encantaron y no tardó en unirse a ellos en los conciertos contagiado por el entusiasmo de la banda y su música. Al resto de Blind Faith no le hizo nada de gracia ver como su guitarrista parecía preferir actuar con su banda telonera que con ellos, y efectivamente al final de la gira se separaron.

De nuevo solo y sin proyectos en mente, Clapton salió de gira con Delanney & Bonnie, de la cual se editó un directo muy bueno llamado On Tour with Eric Clapton. Mientras estaba con ellos, Delanney intentó convencer a Clapton de que debía explotar su don musical, que no podía simplemente dejarse llevar en proyectos que no le interesaban y privar al mundo de su talento. De esas conversaciones surgió el debut de Eric Clapton en solitario, grabado con los propios Delanney & Bonnie, su banda de acompañamiento y algunos invitados de lujo como Leon Russell. El álbum no obstante para mí fue una decepción, ya que está muy influenciado por el tipo de música de influencia soul que practicaba ese dúo, de forma que paradójicamente el debut de Eric Clapton en solitario acabó siendo un disco en que Clapton estaba oculto por los numerosos músicos que le acompañaban y una producción que, si bien servía para el estilo de Delaney & Bonnie, no creo que fuera adecuada para Eric.

Eric (sentado abajo a la izquierda) está diciendo: "Si este es mi primer disco en solitario, ¿qué hace aquí toda esta gente?"

Tras este disco, Clapton perdió el contacto con Delaney & Bonnie - muchos dicen que el dúo se aprovechó descaradamente del guitarrista para darse a conocer, algo que ignoro si es cierto o no - y se produjo el último hecho que desembocaría en la formación de Derek & The Dominos. La banda de acompañamiento de Delaney & Bonnie le hicieron saber a Eric que el dúo había disuelto el grupo y que por tanto estaban libres, ¿le gustaría trabajar con ellos? Por descontado que le gustaría. No solo eran tres músicos prodigiosos sino que, como habían tocado juntos en la gira de Delaney & Bonnie así como en su disco en solitario, ya les conocía y sabía que había buen feeling entre ellos.

A diferencia de todas sus anteriores bandas, ésta estaba formada por músicos totalmente desconocidos, pero a cambio eran buenísimos, y sería una formación a la altura de las anteriores: Carl Radle al bajo, Jim Gordon a la batería y Bobby Whitlock a los teclados. Radle luego volvería a trabajar con Clapton a lo largo de la década y era un bajista prodigioso, sus líneas de bajo son el secreto mejor guardado de Derek & The Dominos, tanto en el disco como en el directo. No suele mencionarse mucho, pero creo que contribuye a dar tanta consistencia al sonido de la banda. Gordon era un muy buen batería al que Clapton consideraba de hecho el mejor del mundo (opinión exagerada pero no obstante si opinaba así, algo tendría). Y Whitlock es quizá el que está más en un segundo plano a los teclados, pero lo compensa siendo el coautor de la mayoría de los temas originales y con la que es una de las marcas de estilo de Derek & The Dominos: sus coros. Uno de los rasgos más característicos de esta banda son los coros de Whitlock acompañando a Clapton, que acaban de mejorar las melodías vocales y les dan más énfasis haciendo la réplica a Eric (véase "Why Does Love Got To Be So Sad", tanto en estudio como en el directo del Fillmore).


Con esta maravillosa banda Clapton por fin pudo cumplir un sueño que ambicionaba desde hacía años: girar con una banda desconocida, lejos del estrellato del show business. Los Derek & The Dominos debutaron en una gira por modestos clubs ingleses en la que, por petición expresa de Clapton, estaba prohibido usar el nombre del guitarrista como reclamo. De esta forma dieron varios conciertos sin presiones, divirtiéndose, improvisando y conociéndose mejor, precisamente lo que le habría hecho falta a Blind Faith.

Una vez ya habían cogido forma, se fueron a Estados Unidos a grabar su disco en estudio que sería producido por Tom Dowd, que por entonces trabajaba en esa obra maestra del rock sureño que es Idlewild South de los Allman Brothers - Clapton quería a Phil Spector, pero gracias a Dios no pudo ser, y no lo digo porque no sea un gran productor sino porque no creo que su estilo encajara para este álbum. La grabación de la que acabaría siendo su mayor obra maestra curiosamente empezó de forma bastante floja. Tenían algunas canciones pero no acababan de arrancar del todo, parecía que les costaba pillar el punto. En todo caso, Dowd propuso una noche ir a ver actuar a los famosos Allman Brothers, de los cuales Clapton era muy fan.

Versión de "Tell The Truth" producida por Phil Spector de cuando él iba a ser el productor. La diferencia con la versión final demuestra lo diferente que habría sido el disco. Teniendo esto en cuenta, es una suerte que el álbum cayera en manos de Tom Dowd, ya que prefiero mucho antes su tono más bluesero.

A menudo las grandes obras maestras no solo de la música sino del resto de artes surgen de una rara suma de circunstancias en que todos los elementos encajan. Situándonos en el rock, ¿cuántos músicos excelentes pero sin una gran obra maestra en su haber lo habrían conseguido de encontrarse en unas circunstancias más propicias? Por supuesto primero hace falta talento, pero a menudo también que se aúnen una serie de factores que no dependen enteramente del músico. El caso de Layla & Other Assorted Love Songs es paradigmático. Clapton JAMÁS pudo volver a hacer algo así. De hecho nada que se le acerque remotamente. Y aunque tenía talento, lo que hace de Layla un disco tan magistral es también una suma de factores circunstanciales: el que Delaney & Bonnie fueran teloneros de Blind Faith, el que estos disolvieran su grupo y Clapton los adoptara, las circunstancias personales del guitarrista que le llevaron a usar el disco para canalizar sus sentimientos (como es bien sabido, estaba locamente enamorada de la mujer de su amigo George Harrison) y, por último, el que Tom Dowd le presentara a Duane Allman. Porque, digamoslo claro, sin Duane Layla no sería en absoluto un disco ni remotamente tan bueno.

Según dicen, el encuentro entre Duane y Eric fue bastante curioso. Eric estaba en primera fila en el concierto de los Allman Brothers al que Tom les llevó y en mitad de una canción Duane de repente le reconoció entre el público y se puso nervioso ya que admiraba muchísimo a Clapton. El otro guitarrista, Dickey Betts, notó que algo no iba bien, se acercó a donde estaba Duane y cuando vio a Clapton también se puso nervioso. Después del concierto Duane le echaría en cara a Dowd que no le avisaran antes de que Eric Clapton iba a estar entre el público.


Desde el principio hubo un entendimiento instintivo entre Eric y Duane, que tenían un carácter similar y se admiraban mutuamente. Se propuso al guitarrista de Allman Brothers que se uniera a las sesiones del Layla, pero éste dijo que sólo se pasaría a chafardear. A la práctica Duane acabó contribuyendo con su guitarra en casi todos los temas del disco, hasta el punto de que en algunos sitios se le suele considerar a él también como un miembro más de Derek & The Dominos. Pero no es cierto, Duane tenía ya compromisos con su banda madre y era inimaginable que la dejara de lado.

Duane fue el catalizador que necesitaban y que hizo que Layla por fin funcionara. A partir de su incorporación, el disco salió solo y de hecho estaban tan inspirados que acabó siendo un álbum doble. Las guitarras de Duane son una de las claves fundamentales de ese disco, sin él Layla no sería lo que es. De hecho el gran problema de Clapton en solitario es que siempre ha sido un músico muy perezoso y acomodado, el hecho de ser tan apreciado instantáneamente le hacía bajar el listón: ¿para qué matarse si el público le iba a adorar igual? Por ello lo mejor de sí lo daba en formaciones en que se veía obligado a sudar: en Cream y junto a Duane en Derek & The Dominos. Duane era un guitarrista extraordinario, si Eric no espabilaba le eclipsaría en su propio disco. Por otro lado, el feeling entre ambos, sumado a la compenetración con los otros tres músicos tras tanto tiempo tocando juntos, hizo que todo saliera a la perfección. Y el resultado fue magia.

Clapton jamás ha vuelto a tocar tan bien como en Layla, ni ha vuelto a cantar tan apasionadamente como en este disco (otro detalle de los muchos a resaltar: en este álbum está su mejor trabajo como cantante de los que he oído). Sus sentimientos hacia Pattie Harrison le hicieron sacar todo lo que llevaba guardado dentro y eso se nota en sus interpretaciones desgarradoras.
El dúo de guitarras Clapton-Allman es uno de los mejores que jamás he oído. En temas como "Anyday" es tan monumental lo que hacen que no me extraña que Clapton se viera incapaz de tocar ese tema en vivo con solo una guitarra.



Las composiciones por otro lado son magníficas, desde los temas menos blueseros y brutales como la inicial "I Looked Away" a temas de puro blues-rock como "Tell The Truth" que si no existieran alguien tendría que componerlos (me vuelve loco como entra ahí el slide de Duane en el estribillo). En cuanto a temas más accesibles, la preciosa "Bell Bottom Blues" es magnífica, la canción que más disfrutarán los fans del Clapton posterior a los que les eche atrás este maremoto de blues. Como curiosidad, cuando le vi en directo la tocó como segundo tema del concierto, fue la única referencia a Layla aparte del tema homónimo. Para los más puristas del blues, Clapton hizo una buena selección de temas como la lenta "Have You Ever Loved a Woman", "Nobody Knows You When You're Down and Out" y "Key to the Highway", que por si no lo sabían es una pura improvisación (por ello el tema empieza con un fade in). Pero como digo, el disco está lleno de detalles incluso en temas menos obvios. Fíjense en el solo final de "Keep on Growing", una canción que no suele mencionarse y a mí me parece una obra maestra, es absolutamente espectacular (y mientras tanto el bajo de Radle sosteniendo la canción con ese ritmo, fíjense también en él por favor). Y eso que es de los pocos temas en que Duane no participó y por tanto el solo es totalmente obra de Clapton (los otros en que no aparece son los dos primeros del álbum).



La cumbre del disco para mí es el tema homónimo. La parte rockera desborda pasión y locura, con unas guitarras salvajes y una melodía inolvidable que Clapton canta con tanta pasión que cuando se amuermó años después se encontró con el problema de que no le salía cantarla con la fuerza del disco. En cuanto a la coda final de piano, es una contribución del batería Jim Gordon. Hay discrepancias sobre si viene a cuento o si debería ir por separado, ya que son dos melodías virtualmente distintas. Para mí es impensable oír el tema sin esa melodía final, que aunque sea simplona me parece una maravilla que aún me emociona cada vez que la escucho. Mi momento especial de cuando vi a Clapton fue cuando acabaron la parte rockera de "Layla" y se detuvieron un momento, haciéndome pensar que tocarían solo la parte rockera (en los directos de los 70 que han llegado a mis manos lo hacía así de hecho). Pero entonces de repente empezó a sonar ese piano y... ¡¡oh!!


El disco desafortunadamente fue un fracaso comercial debido al hecho de que el gran público no sabía quienes eran Derek & The Dominos. La discográfica, desesperada, intentó salvar la situación con una campaña con la frase "Derek is Eric". Pero la verdad es que tampoco a la crítica pareció gustarle mucho el álbum, es uno de esos casos de obras que se han reconocido más bien con el paso del tiempo.

Mientras tanto, nuestros amigos se embarcaban en una gira que quedó documentada con el álbum In Concert, que luego fue reeditado y ampliado en CD con el nombre Live at Fillmore. De nuevo es un disco que genera división de opiniones, a mí me encanta, es de mis directos favoritos. Es cierto que tiene el inconveniente de que Clapton debía defender canciones interpretadas por dos guitarras (¡y la segunda era Duane Allman nada más y nada menos!) con solo una, pero tal y como dije aquí, ése es parte del encanto del concierto. Es Eric dejándose la piel en cada tema porque no tiene otro guitarrista de acompañamiento, Eric dándolo todo en cada minuto. Posteriormente recurriría en directo a otro guitarra de acompañamiento y huiría de esa imagen de guitar hero, que en este directo es donde más se puede percibir. La cumbre de Clapton como guitarrista creo de hecho que se encuentra aquí.

Por supuesto los no amantes del blues-rock y las jams, que se alejen del disco, aunque Clapton ya nos avisa, puesto que comienza con dos temas que sobrepasan los 10 minutos. El tracklist se basa mayormente en temas de su debut en solitario, del Layla y del segundo disco de Derek & The Dominos que nunca llegó a salir ("Roll It Over" y la fabulosa "Gotta Get Better in a Little While" con la que abren, una de mis composiciones favoritas de Derek & The Dominos). Aparte hay una referencia a Blind Faith y un "Crossroads" muy diferente al que practicaba con Cream.


Nunca sabremos cómo habría sido ese hipotético segundo álbum, porque los excesos con las drogas acabaron con la banda. Clapton, como ya dije, estuvo unos años recluido del mundo en su mansión hundiéndose en su drogadicción hasta tocar fondo. Cuando regresó a la música con 461 Ocean Blvd. había perdido la práctica a la guitarra y no quería ser más un guitar hero de blues. Carl Radle siguió trabajando como bajista de la banda de Clapton durante todos los 70 (de hecho en su autobiografía comenta que fue él quien le animó a regresar a la música) hasta que su alcoholismo acabó con él. Jim Gordon tuvo un desenlace más inesperadamente trágico. Después de actuar varios años como músico de sesión en los 80 mató a su madre presa de una esquizofrenia. Bobby Whitlock es el único superviviente con una carrera en solitario poco conocida en los 70 (su debut lleva años deambulando en mi carpeta de escuchas pendientes).

Así pues, Derek & The Dominos fue un pequeño instante de absoluta genialidad que no pudo durar mucho. La única grabación en vídeo que existe de la banda es esta actuación en el programa de Johnny Cash. Resulta irónico que el único testimonio visual que hay de la banda sea la interpretación del que creo que es el único tema algo flojo del Layla, "It's Too Late", pero en todo caso aquí va:



miércoles, 22 de mayo de 2013

Yo y King Crimson


Mi primer contacto con King Crimson vino por vía paterna. Mi padre es de esas personas que tiene un repertorio musical bastante limitado y de la mayoría de grupos solo escucha una canción (aunque, eso sí, mil veces). King Crimson es de esos casos. Él tenía en su colección el mítico In The Court of the Crimson King, de forma que desde pequeño estuve familiarizado con esa carátula (curiosidad tonta: el CD aún tiene la pegatina de las extintas tiendas Virgin). Pero resulta que mi padre sólo escuchaba "Epitaph". Él te diría que es fan de King Crimson pero desde que tengo conciencia jamás le he visto escuchar cualquier canción que no fuera ésa. En una ocasión de hecho dijo algo así como "King Crimson SON "Epitaph"", afirmación que basta para matar de un infarto a cualquier fan de la banda y que demuestra su limitada visión del grupo.

Pero volvamos al autor de este blog. "Epitaph" es una de esas canciones que conozco desde siempre porque mi padre la ponía de forma obsesiva una y otra vez. Por suerte este especie de tratamiento a lo Naranja Mecánica no me hizo aborrecerla, sino que simplemente hizo que desde pequeño conociera la composición, aunque durante muchos años no me fijé en ella.

No sé decir cuándo y por qué pasé repentinamente a escuchar "Epitaph" por iniciativa propia. Imagino que fue cuando empecé a navegar por Internet y leí que su debut era uno de los grandes discos del rock. Escuchándola conscientemente quedé enseguida fascinado. No había oído nunca nada igual, recuerdo especialmente lo mucho que me gustaba cómo cantaba Greg Lake, con ese tono tan dramático, y el famoso sonido de mellotron que me sedujo al instante.

No fue hasta al cabo de un tiempo que me animé a oír el disco entero, y fue de esos casos en que el primer impacto fue tan fuerte que se me ha quedado marcado el momento y lugar exacto en que sucedió. Concretamente fue una noche de verano y puse el CD en mi ordenador mientras hacía no sé qué. Lo primero que sonó fue "21st Century Schizoid Man" y ciertamente no esperaba eso conociendo sólo "Epitaph". La furiosa voz de Lake distorsionada, esa melodía tan cortante, ese extraño puente entre el jazz puro y duro y el rock... me quedé de piedra sin saber cómo reaccionar ante algo así. "I Talk to the Wind", mucho más accesible, me gustó desde el principio. "Moonchild" me desconcertó totalmente con sus 10 minutos de ruiditos. Y el tema homónimo por supuesto acabó de noquearme con ese mellotron épìco. Fue un flechazo instantáneo.


Recuerdo lo mucho que me fascinaba tanto la portada como ese dibujo interior

Años más tarde recomendé este disco a un amigo que acabó haciéndose mucho más fan del grupo que yo explorando su discografía. Recuerdo que me dijo que para muchos fans del grupo el debut no era su mejor disco o incluso siquiera de los mejores. Yo no daba crédito, ¿realmente ése no era ni de sus mejores álbums? No podía ser.
Con el tiempo profundicé más en el grupo y me di cuenta de que era cierto, y que realmente aún siendo su disco más mítico ni siquiera era representativo de los King Crimson de verdad (de ahí que resulte comprensible que los fans prefieran otros). Pero tras todos estos años y habiendo explorado mejor su carrera, sigue siendo mi favorito de ellos y en general uno de mis 10 discos predilectos. Su carrera llegó aún más lejos pero la magia especial de su debut es una debilidad personal.

Mi siguiente contacto con el grupo fue una canción, "Starless". Por entonces aún estaba empezando a descubrir la música y sentía curiosidad por el término rock progresivo, así que indagando acabé en una web dedicada al prog donde había una sección de Canción del mes o algo similar. Una de las que eligieron era "Starless" de King Crimson, que el autor describía acertadamente como un tema que resumía toda la carrera del grupo y quizá su composición definitiva. Descargué el tema y desde luego volví a quedar maravillado ante semejante obra maestra.

Claro, esto tuvo un inconveniente. Empecé con el que aún hoy día me parece su mejor disco y su mejor canción, y encima me dijo un amigo que muchos afirman que su debut no era ni de los mejores álbums del grupo. Ante algo así se me dispararon unas expectativas casi imposibles de cumplir. Eso sumado a lo que iba descubriendo sobre la misteriosa figura de Robert Fripp hicieron que sintiera instintivamente un enorme respeto hacia King Crimson aún sin conocerles bien. Tarde años en "bajarles a la Tierra" y verles con más perspectiva, poniéndoles al mismo nivel que las otras grandes bandas progresivas de la época, pero aún me siguen pareciendo de las mejores bandas del género.

Cómo no caer rendido ante algo así, y más siendo joven y (aún) impresionable...

Mi siguiente disco fue Islands y no sé bien por qué, quizá lo vi recomendado en algún sitio. Era un disco muy accesible así que me gustó enseguida. Tanto éste como el debut fueron discos que escuchaba muy a menudo en otoño, llevándome a asociar a King Crimson con esa época del año y, por extensión, al rock progresivo con el otoño (aún hoy día hago esta arbitraria asociación). Por entonces iba ya a Bachillerato.

Mi siguiente paso fue Larks Tongues in Aspic, y de nuevo no sé por qué elegí éste cuando por ejemplo ya sabía entonces que su obra más mítica de los 70 era Red. Éste lo escuché estando en mi primer o segundo año de carrera y fue mi primer contacto con lo que muchos consideran los "King Crimson de verdad" (dejando de lado "Starless"), es decir, con una formación estable y ese sonido de guitarras que tanto interesaba a Fripp. Me sorprendió mucho porque sonaba diferente a los otros dos que tenía de ellos, pero me fascinó ese estilo a medio camino entre el progresivo y el hard-rock. De nuevo me caló instantáneamente.

Aquí se produjo entonces un vacío que no me sé explicar, ya que tardé años en oír otro disco de ellos. Quizá es porque probé con el In The Wake of Poseidon y al ser mi primera decepción con el grupo los dejé un poco de lado. El motivo de la decepción es obviamente que la cara A es un calco inferior del debut, y aunque apreciaba las composiciones me sabía a poco, era la primera vez que King Crimson no me ofrecían algo nuevo. Con el tiempo le he cogido más el punto pero sigue siendo mi menos predilecto de la época clásica.
Por esa época descubrí también el disco homónimo de McDonald & Giles que pronto se convertiría en una pequeña debilidad personal.

Algún día hablaré de esta joya oculta creada por dos ex-King Crimson

En todo caso fue hace unos pocos años que por fin me animé a escuchar Red. Por entonces ya no era tan inocente en progresivo como cuando había oído los otros discos de King Crimson. De hecho había pasado por unas rachas obsesivas con Genesis y Van Der Graaf Generator que me hicieron ponerles por encima del grupo de Robert Fripp antes de que me diera cuenta. En todo caso, un otoño que estaba en plena fiebre prog me animé con el mítico disco. Obviamente me gustó muchísimo desde el principio pero a diferencia de los otros discos del grupo (salvo el Poseidon) no me produjo ningún impacto ni me hechizó. Lo que sucedía es que las expectativas eran altísimas (sabía que para muchos es el mejor disco del grupo) y que ya conocía el mejor tema con diferencia, así que sencillamente estuvo a la altura de lo que esperaba, sin más. Quizá debería haberlo oído años atrás, siendo un poco más virgen en la materia, seguro que me habría impactado más, pero qué le haremos.

En todo caso, eso nos lleva al presente año, en que he adquirido el Starless and Bible Black, lo cual quiere decir que ya solo me quedará un disco por oír de la carrera setentera del grupo, el mítico Lizard. El gran interrogante será qué me parecerán sus discos de los 80 o 90, que tan buena fama tienen. El tiempo dirá. De momento el Starless and Bible Black me ha encantado y el tiempo dirá si lo mantengo a la altura que lo tengo ahora mismo, prácticamente como mi segundo favorito de la banda.

En todo caso, mi top crimsoniano a día de hoy en cuanto a los pocos discos que conozco ería algo así:

1- In the Court of the Crimson King
2- Starless and Bible Black
3- Islands
4- Larks Tongues in Aspic
5- Red

En realidad el único puesto claro es el primero, el resto son intercambiables, y de hecho hasta hace poco el Red era mi segundo favorito.

En cuanto a canciones:

1- Epitaph
2- Starless
3- 21st Century Schizoid Man
4- In the Court of the Crimson King
5- Larks Tongues in Aspic (Part II)
6- Islands
7- I Talk to the Wind
8- The Night Watch
9- Prelude: Song of the Gulls
10-  Fracture

sábado, 16 de marzo de 2013

La madurez de Sonic Youth


Cuando hace unos años Sonic Youth sacaron a la venta The Eternal (2009) toda la crítica se volvió loca: "¡han vuelto!","el mejor disco de la banda en X años", etc. etc. Yo sin embargo, no pude evitar preguntarme ¿a dónde se habían ido exactamente? ¿la gente que dice que es su mejor obra en mucho tiempo ha oído con calma los álbums anteriores o se ha dejado llevar por la inercia, el hecho de que The Eternal es el disco de la banda del que más se ha hablado en este siglo? Porque, no sé si es cosa mía, pero en mi modesta opinión Sonic Youth son la banda de rock con mejor madurez que conozco (y no me refiero únicamente a que Thurston Moore parezca extrañamente jovencísimo para la edad que tiene).

Quiero decir, esta gente empezó a principios de los 80, por tanto en los 00 llevaban ya 20 años en activo. Normalmente la gran mayoría de grupos dan lo mejor de sí durante sus primeros 10 años de vida o, como mucho en algunos casos, siguen haciendo grandes discos durante 20 años, pero una vez pasada esa frontera casi todos acaban sacando discos flojos y reiterativos que son una sombra de lo que eran antes. Las excepciones son poquísimas, la única que se me ocurre aparte de Sonic Youth sería Neil Young, quien sacó el que está considerado uno de sus mejores discos tras algo más de 20 años desde su debut en el negocio - Ragged Glory (1990) - y que a día de hoy sigue sacando álbums que gustarán más o menos pero demuestran que sigue teniendo talento y cosas por decir, y que suelen gustar bastante incluso más allá de su comunidad de fans.

Volviendo a Sonic Youth, reconozco que no soy un gran conocedor de su obra, especialmente de sus discos de los 90, pero me he escuchado bastante sus discos de los 00 (no recuerdo por qué he seguido sus últimos álbums en vez de explorar más a fondo su época "clásica"...) y me parecen magníficos. Siguen sonando a ellos, pero no a una versión desprovista de interés, sino sustituyendo el sonido más salvaje y punk por otro más maduro. Y funciona. No sólo funciona, creo que mirando en global todos los discos suyos que conozco, muchas de sus mejores canciones son de este siglo. De hecho a día de hoy mis dos temas favoritos del grupo pertenecen a discos de la década pasada: "Pink Steam" y "Rain on Team".


Escúchenlos sin prejuicios ni pensando en la fecha que fueron editados. Aún no he encontrado otra canción del grupo que supere ésas. "Pink Steam" tuve la suerte de oírla en directo en el Primavera Sound y fue para muchos el momento cumbre del concierto (y estoy hablando de un concierto donde sonaron muchísimos clásicos del grupo antes), y sobre "Rain on Tin" creo que la parte instrumental es absolutamente intachable, de lo mejor que he escuchado editado en este siglo.

Pasando a los discos, Sonic Nurse (2004) ha sido desde siempre uno de mis álbums favoritos de la primera década del siglo XXI y siento cierta debilidad hacia "I Love You Golden Blue", para mí uno de los temas más fascinantes del grupo.
Murray Street (2002) creo que ha acabado incluso gustándome más, no entra tan bien como éste (el Sonic Nurse es uno de los discos más accesibles del grupo, ideal para alguien que no sea fan) pero es una pequeña joya.
Rather Ripped (2006) es la continuación lógica de Sonic Nurse hacia un sonido más accesible, lo que provocó que muchos fans les dieran de lado acusándoles de querer volverse comerciales a estas alturas. A mí me parece un grandísimo disco.
Y finalmente tenemos el alabadísimo The Eternal (2009), del que no hace falta que suelte muchas alabanzas porque ha recibido de sobras (y bien merecidas).


Después de ese álbum, la banda sacó una banda sonora y en 2011 hizo un comunicado que dejó al grupo en una situación bastante incierta: Thurston Moore y la bajista Kim Gordon se iban a separar. Obviamente, eso no tiene por qué entrar en contradicción con seguir en la banda en que ambos llevan casi 30 años trabajando juntos, pero desde luego no facilita las cosas. Desde entonces la banda ha permanecido inactiva. No se ha disuelto oficialmente y según parece lo único que tienen en mente es estar una temporada haciendo cada uno cosas por su cuenta y ya se verá si vuelven o no. En todo caso es una pena que se separe un grupo que lleva tanto tiempo en activo y que a estas alturas haya seguido sacando discos tan buenos, no es algo que se ve cada día.

En todo caso, aunque aún me faltan por descubrir muchos discos del grupo, sigo manteniendo que su carrera en estos últimos años es magnífica y que no se les ha reconocido lo suficiente el mérito de ser una de las pocas bandas veteranas capaces de facturar discos como éstos a estas alturas.



jueves, 28 de febrero de 2013

A favor de la carrera de los Stones

Rolling Stones, 60s

Odio la gente que dice que los Stones molarían mucho más si se hubieran retirado tras el Exile on Main St.. Y por varias razones.

1- Los Stones siguieron grabando grandes discos tras el Exile.
2- No veo por qué un grupo es mejor por retirarse a tiempo cuando lo que cuenta es la música buena que nos dejan.
3- Si se hubieran retirado no habría podido verles nunca en directo.

Y un cuarto motivo en el que quiero extenderme: a mí me parece apasionante seguir la evolución del grupo a lo largo de estas cuatro décadas.

Rolling Stones, 70s

Todo esto viene a raíz de que los Rolling (los llamo así para tocar un poco la moral a los tiquismiquis) han dado hace poco unos conciertos puntuales con la excusa del aniversario de la formación del grupo. Y si ya había gente que pedía que se retiraran en los 80, imaginen los comentarios que se dirán ahora.

Pero volvamos al comentario anterior, me alegro de que hayan seguido todos estos años, claro que sí. Aparte de los tres motivos antes mencionados para mí su carrera tiene un punto especialmente interesante, el ver cómo ellos y su música han evolucionado todos estos años. Coged los Stones de los primeros años, tocando versiones de blues, luego mirad cómo pasan a encontrarse a sí mismos como músicos y compositores y sacan discos tan arrogantemente buenos, a continuación podemos ver cómo pierden un poco su buen pulso a mediados de los 70 y lo recuperan de nuevo con Ron Wood, y desde entonces ahí les tenemos, sacando discos de tanto en cuando, tanteando carreras en solitario que no han llevado a ninguna parte y dando giras mastodónticas.

Rolling Stones, 80s

A mí todo eso me parece maravilloso, su carrera tan criticada por ser demasiado larga es un ejemplo de la evolución que ha sufrido la música popular en estos años y de los vaivenes que se han producido en el seno de uno de los grupos de rock más grandes de la historia. Hay gente que prefiere la versión mitificadora: una banda que se separa en la cumbre y se mantienen apartados con una discografía impecable y reluciente. Yo no, prefiero ver por dónde han tirado todos estos años, cómo se equivocaron y rectificaron, las consecuencias de esas peleas internas y cómo siempre acaban llenando estadios de nuevo.

Rolling Stones, 90s

Por ello defiendo toda la carrera de los Stones. Inclusos sus discos malos. De hecho si os paráis a pensarlo, los Stones son una institución en el rock que siempre han estado ahí. Han resistido contra las modas, los cambios de la industria musical, la pérdida de miembros cruciales en el seno de la banda y sus propios problemas personales. El día en que desaparezcan se irá con ellos un pedazo de la historia del rock. Y es que aunque su carrera sea irregular, también lo ha sido la historia del rock. Y en cierto modo para mí ellos representan mejor que nadie la palabra "rock". Por eso, el día en que eso suceda (y me temo que, ahora sí, cada vez queda menos) el rock estará de luto.

Rolling Stones, 00s

jueves, 24 de enero de 2013

Blind Faith


Últimamente he vuelto a rescatar bastante a menudo el debut y único disco de Blind Faith. Es un disco que en su momento me sorprendió gratamente porque me esperaba algo más bien flojo. Mi primer contacto con él fue a través de un vinilo que estaba en la colección que me prestó un amigo de mis padres. La portada lógicamente me llamó poderosamente la atención y fue lo primero que se me quedó, aunque por entonces no sabía que Clapton tocaba ahí.

En su momento Blind Faith fue el intento frustrado por parte de Clapton de huir del megaestrellato al que había llegado con Cream. Según cuenta en su autobiografía, su momento de mayor implicación con Cream fue en la época del Disraeli Gears, en la cual dieron sus mayores conciertos. A partir de ahí la cosa se torció: sus compañeros Jack Bruce y Ginger Baker, que se odiaban de siempre, estallaban continuamente; y por otro lado, según Clapton, habían perdido la magia en directo y se habían convertido en una banda autocomplaciente que se dedicaban a exhibir en vivo lo grandes músicos que eran. El disco que más impactó a Clapton en esos años fue el debut de The Band. Ese álbum le hizo literalmente sentir vergüenza de lo que hacía: mientras su banda se dedicaba a exhibiciones de virtuosismo vacías, ahí estaban esos tíos haciendo música auténtica de fuertes raíces americanas - que conste que yo no opino igual, prefiero los discos de Cream al debut de The Band, pero entiendo lo que debía sentir Eric.
La demostración de su desencanto respecto a Cream se puede ver fácilmente comparando sus aportaciones en Disraeli Gears respecto a Wheels of Fire, álbum que pertenece a la época en que ya estaba cansado del grupo. En el primero Clapton colabora en 4 temas, un número nada desdeñable partiendo de la base de que nunca fue un compositor muy prolífico. En el segundo en cambio aporta solo dos versiones de blues mientras que sus compañeros se lanzaban a experimentar en el estudio. Me da la sensación de que en esos años simplemente se dedicaba a aportar lo necesario con la guitarra sin implicarse mucho, lo cual no quita que hiciera un gran trabajo porque era un guitarrista prodigioso, pero su cabeza estaba en otra parte.


Una vez Cream se separaron Clapton se tomó un merecido descanso de la presión de ser una superbanda de éxito, girar continuamente y vivir al límite. En esa época tomó como costumbre quedar con su amigo el cantante y teclista Steve Winwood para hacer jams informales en su casa. Winwood, que había alcanzado la fama en los por entonces separados (temporalmente) Traffic, fue considerado como un posible cuarto miembro de Cream, pero Bruce y Baker no aceptaron la propuesta de Clapton. Estas reuniones fueron muy refrescantes para el guitarrista, ya que ahí podía tocar música sin presiones de ningún tipo. Pero entonces el encanto se fue al traste cuando un día llamaron a la puerta y ahí estaba un sonriente Ginger Baker con sus baquetas. No recuerdo si Winwood le invitó o si el batería descubrió de algún modo que estaban tocando juntos, pero se incorporó a las sesiones. Clapton se quedó helado y pensó "Oh no, otra vez no". No porque se llevara mal con Baker, sino porque el batería traía consigo la sombra de Cream y todo lo que eso conlleva: grandes giras, presión por parte del público y la discográfica, volver a ser el Dios de la guitarra, etc. Él sólo quería hacer jams informales con Winwood sin tener que pensar en qué acabarían, con Baker a bordo la cosa se volvía repentinamente más seria y ya empezaba a tormar forma de banda - además, Clapton había prometido a Bruce que si volvía a trabajar con alguno de ellos sería para estar los tres juntos de nuevo... intuyo que a Bruce no le hizo mucha gracia ver que Clapton incumplió su promesa a los pocos meses.

El resto ya vino solo. Se dejó caer la idea de que el bajo lo podría tocar... ¡Jack Bruce! ante lo cual Clapton obviamente se negó, puesto que eso sería volver exactamente a Cream, así que finalmente se les unió el bajista de Family Ric Grech.

Siempre me ha parecido una portada muy rara...

Cuando se supo de la existencia de Blind Faith el gran público enloqueció y empezó a surgir una palabra que Clapton odiaba especialmente: superbanda. Se les consideraba cómo los nuevos Cream, o quizá aún mejores porque ahora tenían a Steve Winwood, y todo aquello de lo que el guitarrista había estado huyendo volvió a él: la presión, la etiqueta de "supergrupo", el peligro de caer en la autocomplaciencia...

Obviamente iba a ser casi imposible estar a la altura de las expectativas tan grandes que había, y Blind Faith nacieron ya condenados por culpa de ese problema, era casi imposible estar a la altura de lo que el público esperaba de la "mayor superbanda del mundo". El disco fue un éxito inmenso de ventas aún cuando estaba por debajo del material de Cream (y seguramente de Traffic, pero ahí no entro porque no soy fan y prefiero a Blind Faith).

La música de Blind Faith en ese sentido no depara sorpresas pero está bien hecha: es blues-rock de toda la vida, competente y agradable de escuchar pero sabe a poco viniendo de un super-grupo así, y por ello mis expectativas ante el disco eran bajas, porque la mayoría de comentarios que leí al respecto eran más bien tibios. Pero yo creo que la música es muy buena, el problema es compararlo con los otros proyectos de sus implicados. Las riendas compositivas recayeron especialmente en Winwood, quien se encargó de dar forma a una serie de canciones con pies y cabeza, ya que el grupo normalmente se dedicaba a hacer jams más que a componer. Él aporta el excelente "Had To Cry Today" de 8 minutos que abre el disco, la balada "Can't Find My Way Home" (creo que me gusta más en formato eléctrico, en la edición especial del disco pueden oírse las dos versiones) y la más floja "Sea of Joy" que destaca por el violín aportado por Ric Grech. Clapton contribuye con un tema que ha acabado siendo uno de los clásicos de su carrera, la casi mística "Presence of the Lord" basada en la sensación que tuvo al encontrar la casa en la que acabó viviendo y que tiene un solo de guitarra fantástico. Baker por otro lado nos ofrece una "Do What You Like" con una melodía que puede parecer tonta pero se me hace muy pegadiza. En una reminiscencia de los excesos de Cream, alargan el tema hasta los 15 minutos con solo de batería incluído. Por último hay una versión del "Well Alright" de Buddy Holly que siempre ha sido una de mis grandes predilectas del disco, por no decir directamente mi favorita.


En definitiva, el disco era bueno y aunque no colmara las expectativas vendió muchísimo, lo que hundió por completo al grupo fueron las giras que hicieron. El gran problema es que Blind Faith no siguieron el proceso lógico de una nueva banda, es decir, empezar en pequeños conciertos en los que cogerían kilometraje en directo hasta refinar su estilo y madurar como grupo. Su condición de superbanda les obligó a empezar dando conciertos ante grandes multitudes estando poco entrenados. Los resultados fueron bastante decepcionantes para el propio Clapton, quien creía que aún les faltaba experiencia en vivo. Para su mayor decepción, el público les aplaudía y ovacionaba siempre, dándole la sensación de que no se fijaban en la música sino en la gente que había en el escenario. Eso le fastidió especialmente porque resultaba del todo desmotivador saber que nadie se fijaba en su música sino en ver a grandes estrellas en vivo. Y la gota que colmó el vaso fue que, dado que el grupo solo había hecho un disco, estaban escasos de repertorio. Un grupo normal no tiene tanto ese problema porque empieza en locales pequeños dando conciertos breves, pero no era el caso de Blind Faith. ¿Consecuencia? Tuvieron que añadir temas de sus anteriores bandas, Cream y Traffic, provocando aún más la frustración del grupo al ver que el público agradecía muchísimo más esos temas que los propios de la banda.

El grupo estaba condenado a desaparecer desde el principio. Blind Faith eran lo contrario a lo que buscaba Clapton por entonces y la presión hacia ellos era demasiado grande de sobrellevar. Al final sucedió que Clapton tomó una actitud algo pasota ante todo, y cuando vio a los teloneros de su gira american, Delaney & Bonnie, flipó tanto que no pudo evitar salir a tocar con ellos de vez en cuando. Winwood de repente se encontró teniendo que sostener él todo el peso de ese dinosaurio, con el otro gran pilar del grupo más interesado en los conciertos de su banda telonera que en los suyos propios.

El desenlace por tanto fue previsible. Tras la gira, Blind Faith se separaron, Winwood volvió a Traffic y Clapton por fin consiguió iniciar una etapa musical a su medida. Primero girando con Delaney & Bonnie como si fuera un miembro más de la banda, luego grabando sus dos primeros discos en solitario. En el segundo de ellos de hecho se escudó bajo el ficticio nombre de Derek & The Dominos ante su insistencia de poder grabar anónimamente sin la presión que suponía sacar a la calle un producto con su nombre.



PD: curiosidad tonta, asocio siempre este disco a otros dos que oí mucho en la época en que lo descubrí: el debut de Traffic y el Music in a Doll's House de Family. Me parece curioso porque esos dos discos incluyen futuros miembros de Blind Faith y no los descubrí todos a la vez al mismo tiempo.