Mostrando entradas con la etiqueta Pink Floyd. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pink Floyd. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de septiembre de 2018

Nick Mason - Mitsubishi Electric Halle (Düsseldorf), 11 de septiembre del 2018


Una de las fantasías por excelencia de todo fanático de un grupo es el poder ver un concierto de dicha banda dedicado a temas poco habituales pero largamente apreciados por sus fans más devotos: unos Queen haciendo un repertorio que abarque solo hasta The Game (1980), los Rolling Stones sustituyendo la mitad de clásicos imbatibles que caen siempre por temas poco oídos de su mejor época, AC/DC tocando algo que no haya caído ya en los últimos 20 años... Y Pink Floyd son ese sentido una banda que se presta especialmente a ello, puesto que entre la marcha de Syd Barrett y su bombazo comercial con The Dark Side of the Moon (1973) hay una etapa apasionante por descubrir, con discos, sí, irregulares, pero con un sonido fascinante al que luego renunciarían, un montón de temazos maravillosos y los mejores directos de su carrera. No somos pocos los fanáticos floydianos que adoramos también esa etapa tan olvidada tanto por el gran público como por los ex-miembros de la banda, si bien este repertorio no me acaba de pegar en el formato de gran estadio que llevan hoy día Roger Waters y David Gilmour.

¿Y quién nos diría en pleno 2018 que Nick Mason, que lleva retirado de la música desde la última gira del grupo en 1994; el multimillonario Mason, que ha dedicado su tiempo estas décadas a coleccionar coches y escribir la autobiografía del grupo; el ex-batería, que lo más que ha tocado en vivo son los 20 minutos del Live 8 y alguna canción concreta como invitado en conciertos de Waters y Gilmour; que, en definitiva, la persona menos probable del mundo para prestarse a ello, de repente aparecería de la nada ofreciendo una serie de conciertos en Londres dedicados exclusivamente a esa etapa del grupo? ¡Eso SÍ que fue una sorpresa! De repente Mason apareció de la nada con un grupo llamado A Saucerful of Secrets y dio unos pocos shows donde todo lo que se tocaba era.... ¡material pre-Dark Side of the Moon!

Es cierto que, aunque Mason es el único miembro del grupo no compositor (salvo alguna excepción solo aparece acreditado como co-autor en composiciones de grupo), siempre ha sentido una debilidad especial por esa etapa más experimental de la banda, y de hecho ha citado el Obscured by the Clouds (1972) como su álbum favorito del grupo, convirtiéndole quizá en la única persona del mundo que opina así. Pero estando ya casi retirado de la música, este capricho era algo inesperado. Y lo mejor de todo es que tras ver que esos pocos conciertos de calentamiento en Londres fueron todo un éxito, Mason decidió extender ese capricho a todo un tour por Europa que, por descontado, no pasaba por España, de modo que un servidor decidió coger su mochila y viajar hasta Düsseldorf (Alemania) para verle en acción.



Después de una telonera de folk francamente aburrida que además cortaba mucho el rollo con sus infructuosos intentos de hablar alemán, pocos minutos antes de las nueve sonó una introducción que no sabría describir más allá de decir que eran sonidos extraños y lo que parecía un diálogo de un astronauta con la torre de control. Pero sí que puedo decir que todo ese rollo realmente sonaba muy "floydiano" y sirvió muy eficazmente para poner al público en tensión hasta que se apagaron las luces y un foco iluminó a un guitarrista que abrió fuego con el inconfundible riff de "Interstellar Overdrive". Puede que hubiera tenido algunas reticencias pese al dinero gastado en este viaje (después de todo Mason es el músico menos interesante de los Pink Floyd clásicos y no conocía al resto de la banda, mi principal motivación era el setlist), pero desde el momento en que oí ese riff y posteriormente a toda la banda entrando con el tema, ya me tuvieron totalmente ganado. ¿Qué mejor forma de empezar un concierto que un tema psicodélico instrumental de ocho minutos?


Seguidamente y sin pausa afrontaron mi otra gran favorita del debut de Pink Floyd, "Astronomy Domine", con Mason, que me hacía dudar en su labor a la batería (no me gusta demasiado como toca en el último directo de la banda, Pulse) llevando adelante el ritmo tan marcado de la canción sin despeinarse. Cuando tras el saludo inicial atacaron "Lucifer Sam" yo no pude más y dejé mi asiento para ver el concierto desde la pista detrás de las sillas que había colocadas para los que tenían entrada de pista. Me era imposible oír esas canciones sentado, así que me puse al lado de un veterano alemán de unos 50 años que también estaba de pie allá abajo, siguiendo ese extraño principio de que si vas a hacer algo inapropiado, mejor que sea al lado de otra persona para poder decir "Como vi que había otro haciéndolo, pensaba que no pasaba nada...". Ahí estuvimos los dos saltando y cantando (¿no es maravilloso poder corear un verso que dice "That cat is something I can't explain"?) hasta que en el siguiente tema un tipo de seguridad me dijo amablemente que no podíamos estar ahí. Pero no se preocupen, al cabo de un rato la pista volvió a llenarse de más gente que prefería ver el concierto al fondo de pie y volví a las andadas justo en el mejor momento, cuando tocaron "The Nile Song", el tema más adrenalítico del setlist.

La banda que lleva Mason consigo incluye los guitarristas Gary Kemp, de Spandau Ballet (¡he visto a un músico de Spandau Ballet en directo!) y Lee Harris, Dom Beken a los teclados y, el más interesante de todos (aparte de Mason), Guy Pratt al bajo, quien ya tocaba en los Pink Floyd post-Waters. Es de destacar cómo Gary Kemp remarcó la ilusión que le hacía tocar esos temas al ser un viejo fan de la banda que los vio en la gira del Dark Side y la alegría con que Guy Pratt atacó "The Nile Song", que decía que era uno de sus temas favoritos del grupo y explicó cómo lo descubrió de joven con el Relics. Se notaba que era un concierto hecho por diversión, con el deseo de disfrutar de estos temas raramente interpretados en vivo... ¿qué otra motivación podría tener un señor de más de 70 años para salir de un cómodo retiro para dar una gira?



Mason se confirma que es todo un cachondo, algo que ya se intuía en su autobiografía del grupo, que está escrita con mucho humor. Al principio del show se presentó diciendo "No somos Roger Waters, ni David Gilmour, sino Nick Mason's a Saucerful of Secrets" y preguntó si alguien había estado en el último concierto que habían dado Pink Floyd en Düsseldorf, allá por el 72 (dos veteranos de mi grada gritaron que sí) y añadió que no recordaba nada de ese show pero que tocarían algunos temas que seguramente cayeron aquella lejana noche. Más adelante recalcaría que su motivación para estos conciertos era, como suponíamos, rescatar viejos temas del olvido, tocando incluso algunos que jamás fueron interpretados por Pink Floyd (así a bote pronto diría que "Fearless" o "The Nile Song" por ejemplo), y por supuesto pasar un buen rato.

Tras la ya citada "Fearless", que no la esperaba en absoluto y me emocionó muchísimo, cayeron dos temas del Obscured by the Clouds que quedaron sorprendentemente casi irreconocibles y luego otra remesa de temas de Syd Barrett como "Arnold Layne" y, una de las grandes sorpresas de la noche... ¡"Vegetable Man"! Un tema que no llegaron ni a acabarlo, tal y como explicó el propio Mason después de dedicar un recuerdo a Syd.


La otra gran sorpresa de la noche vino cuando, tras la intimista "If", la banda de repente se atrevió ni más ni menos que con la ambiciosa "Atom Heart Mother", de la que tocaron unos ocho minutos saliendo más que airosos del reto (este tema por cierto no había caído en los primeros conciertos que dio en Londres). También destaco la ya citada "The Nile Song", sin la inusitada furia que tiene en el disco pero aun así un tema adrenalítico que es ideal para oír en vivo; la intimista "Green Is The Colour" y el cierre del set principal con "One of These Days" (es divertido comprobar cómo solo con oír la primera nota de bajo el público ya se volvió loco).

En cierto instante Mason dijo que ahora iba a llegar un momento que había esperado durante años: "Veréis, Roger es un gran compositor y un buen amigo pero... a veces es un poco difícil como compañero de grupo (risas del público). El caso es que él nunca me dejaba tocar el gong, siempre quería ser él quien lo hiciera. Pero ahora, por fin, ¡voy a hacerlo yo!". Tras esta divertida introducción llegó el mejor momento de la noche: una absolutamente apoteósica "Set the Controls for the Heart of the Sun", tocada en el estilo del Ummagumma (1969), con mucha intensidad y manteniendo el espíritu del tema. Éste fue para mí uno de los grandes puntos a favor del concierto: el que Mason consiguiera preservar totalmente el sonido de los Floyd clásicos, de modo que un tema tan especial como éste sonó muchísimo mejor que las dos versiones que le he oído tocar a Waters, que en su formato de rock de estadio creo que no consigue hacerle justicia (también es cierto que es el único tema de Pink Floyd que no me gusta cómo le queda).

Y como cierre de la noche un bis atípico: primero la magistral "A Saucerful of Secrets" (que sonó a medio camino entre la célebre versión de Pompeya y la de estudio), cuya inclusión para mí ya justificaba el precio de la entrada y por último, una sorpresa más... ¡"Point me at the Sky"! Acabar un concierto con un single que nunca tuvo éxito y que no aparece en ningún álbum del grupo me parece una de las mayores vaciladas que le he visto hacer a un músico dinosaurio. De hecho a mí me encantó como cierre (es un tema que me gusta mucho) pero seguramente fue un cierre muy anticlimático para mucha gente del público al ser un tema bastante raro.

En definitiva uno de esos conciertos con los que uno siempre fantaseó y que nunca pensé que se haría realidad. Lo disfruté aún más que el (magnífico por otra parte) concierto que dio Waters en Barcelona hace unos meses y sin duda fue mucho más especial. Ojalá más músicos se animaran a realizar cosas así de vez en cuando. Puede que sea el músico menos destacado de Pink Floyd, pero sin duda Nick mola.



Interstellar Overdrive
Astronomy Domine
Lucifer Sam
Fearless
Obscured by Clouds
When You're In
Arnold Layne
Vegetable Man
If / Atom Heart Mother (Parts I-IV) / If
The Nile Song
Green Is the Colour
Let There Be More Light
Set the Controls for the Heart of the Sun
See Emily Play
Bike
One of These Days

A Saucerful of Secrets
Point Me at the Sky

jueves, 3 de octubre de 2013

Pink Floyd - Us and Them

Hace ya tiempo que creo que el momento cumbre del Dark Side of the Moon (en mi opinión el mejor disco que he escuchado en mi vida, por muy tópico que sea) es la canción "Us and Them". De hecho es uno de los momentos que más recuerdo de cuando vi la gira de Roger Waters interpretándolo entero.

Curiosamente, esta maravillosa composición ya tenía cierto historial antes de aparecer en el Dark Side of the Moon, y una de las cosas que más me gusta de ella es que se puede rastrear su evolución a lo largo de los años.

El tema nació como una composición de Rick Wright para la banda sonora que el grupo preparó para la película Zabriskie Point de Antonioni, pero el exigente director italiano la rechazó. Aquí puede oírse una primera versión:


Se intuye ya la melodía principal del tema pero no deja de ser un esbozo, que quizá para una banda sonora habría funcionado bien, pero para un disco aún le falta algo para acabar de ser una gran canción.

En el siguiente vídeo extraído del episodio de Classic Albums dedicado al Dark Side of the Moon se puede ver al grupo comentando por qué Antonioni no quiso utilizar esta canción (impagable la forma como Waters imita a Antonioni):


El tema se quedó pues en el baúl de composiciones por utilizar y reapareció en la época del Dark Side of the Moon. Un dato muy interesante sobre la grabación de ese disco es que se hizo en circunstancias inéditas: al mismo tiempo que la banda iba trabajando en su compleja producción en estudio, daban conciertos en que lo interpretaban en directo. De este modo, las composiciones cogieron forma no sólo en estudio sino también en los conciertos que dieron por entonces. Hay algunos bootlegs de la época que son una golosina para todo fanático del álbum, porque permite escuchar algunos temas en su forma más primigenia o con un estilo diferente al disco (por ejemplo en esos directos no utilizaban aún sintetizadores, lo que daba otro estilo a temas como "On The Run").
En ese contexto, "Us and Them" es una de las más interesantes de escuchar, en el bootleg que mejor conozco, The Dark Side of the Sky, aparece todavía en una forma muy básica, y es interesante compararla con la versión que Wright mostró a Antonioni solo a piano y la versión final. A mí personalmente me encanta cómo queda. Aquí un ejemplo en el minuto 28:40:


Y luego por supuesto tenemos la versión final, coescrita junto a David Gilmour. Aquí se mantiene la melodía insinuada por Wright dándole además un tono más solemne acentuado por los coros femeninos y el uso de efectos de estudio como ecos o las voces grabadas de entrevistas le acaban de dar ese toque tan especial. El resultado final, con incorporación de saxofón, es magnífico:



Pink Floyd 1 - Michelangelo Antonioni 0

miércoles, 15 de agosto de 2012

Después del éxito


Como todos ustedes sabrán, uno de los principales objetivos de toda banda de rock es alcanzar el éxito y vender millones y millones de discos. Se puede hablar largo y tendido sobre el dificultoso camino que realizaron todos los grandes del rock hasta conseguir tan ansiado premio, pero hay otra cara de la moneda que también me parece muy interesante y de la que quiero hablar hoy: ¿qué pasa cuando lo has conseguido?

Me refiero a cuando un grupo ha sacado un disco con un éxito arrollador que sabe que difícilmente podrá superar. Y es que llegados a ese punto supongo que todos se dan cuenta de algo tan simple como que cuando has llegado a lo más alto lo único que puedes hacer es descender. Por supuesto, los millones que has ganado suavizan mucho la caída, pero el ego y la presión de todo músico hacen de este momento un punto bastante delicado.


El caso más significativo creo que es el de Pink Floyd. Después de 5 años de carrera, en 1972 trabajaron muy duro para sacar un disco que fuera perfecto. Una vez éste salió a la venta, The Dark Side of the Moon se convirtió al instante en uno de los mayores éxitos no solo de la época sino de la historia del rock. Pues según leí, después de la gira de presentación del mismo el grupo llegó a tal estancamiento que se plantearon separarse.
Puede parecer absurdo, ya que llevaban muchos años trabajando juntos para llegar hasta ahí pero imagino que la presión para colmar las expectativas era tal que les tentó la solución cobarde de separarse.

Voy a hablar de algunos casos bastante significativos de bandas que se encontraron en esa situación: sacaron un disco superventas que tuvo tal éxito que se vieron en serios problemas para dar un siguiente paso. Vamos allá:

- Pink Floyd: tal y como expliqué antes, la resaca post-Dark Side of the Moon fue dificultosa para Pink Floyd. Cuando empezaron a pensar en nuevas composiciones tuvieron una primera idea muy extravagante: un álbum interpretado con objetos y no con instrumentos musicales. Estuvieron trabajando un tiempo en ese concepto y de hecho se llegaron a grabar algunos temas, pero al final se abandonó el proyecto. Puede parecer una locura, pero era una forma de 1) continuar experimentando como habían ido haciendo hasta ahora y, sobre todo, 2) evitar las odiosas comparaciones con un disco que no se parecería en nada a lo que habían hecho.
En su lugar, como bien sabrán, comenzaron a componer los temas que darían forma a Wish You Were Here (1975) y Animals (1977), álbums que los mantuvieron en lo más alto durante el resto de década, superando pues la prueba.
A día de hoy pueden escucharse algunas grabaciones de ese proyecto, llamado Household Objects:



- Eagles: el caso de los Eagles es uno de los más sintomáticos de este tipo de situaciones. Hotel California fue como ya sabrán un éxito abrumador, histórico incluso diría yo. ¿Consecuencia? El bajista Randy Meisner no soportó más la presión y se fue tras la gira y los dos líderes Don Henley y Glenn Frey se volvieron locos para grabar un álbum a la altura de las expectativas.
Tardaron la friolera de dos años en acabar el disco, y uno de los detalles más significativos en mi opinión es que querían que fuera doble, pero no porque les sobraran canciones. Es decir, ellos mismos se impusieron esa condición, lo que demuestra esa presión de tener que superar Hotel California de alguna forma, y uno de los medios de hacerlo era con el consabido mítico álbum doble que todas las grandes bandas de los 70 sacan tarde o temprano. Ellos no pudieron por no tener suficientes temas para completarlo (no obstante el 2007 hicieron por fin su ansiado doble álbum: Long Road Out of Eden).
En fin, The Long Run (1979) se grabó en varios estudios a lo largo de 2 años y el resultado fue un éxito de ventas aunque en mi opinión fue el álbum más flojo de su etapa clásica. Suena demasiado forzado para mi gusto y la producción tan pulida creo que no le hace ningún bien.

- Yes: nuestros amigos Yes son cualquier cosa menos gente sencilla. Una de las bandas progresivas por excelencia que destacaban por sus temas largos y complejos con letras místicas. El sueño de cualquier fan de los Ramones. Con Close to the Edge (1972) arrasaron por completo y se convirtieron en una de las grandes bandas del momento. Pero entonces tuvieron que plantearse algo: ¿cómo superas un disco como ése formado por tres obras maestras largas y soberbias? La respuesta en "términos Yes" es obvia: con un disco doble formado por cuatro temas más largos aún.

Podría escribir largo y tendido sobre Tales from Topographic Oceans (1973) pero me reservo porque quiero dedicarle una entrada entera como se merece. El título del álbum ya os da una idea de por donde van los tiros, y los títulos de los temas no se quedan cortos: "The Revealing Science of God (Dance of the Dawn)". Los ambiciosos Jon Anderson y Steve Howe directamente perdieron el norte en su intento de hacer el gran disco de su carrera, sin ser conscientes de que en realidad ya lo habían grabado y que éste sería considerado durante un tiempo (injustamente) como uno de los peores discos de la historia. Todos los temas rozan o sobrepasan los 20 minutos de duración y NINGUNO justifica esa duración, todos están alargados con pasajes algo aburridos que se empeñan en extender hasta el límite de la cara del vinilo una composición que en realidad debería durar la mitad. Pero es que su nuevo álbum tenía que ser un disco doble aún cuando fuera a costa del mismo disco.
En la grabación del álbum, el teclista Rick Wakeman acabó tan harto de todo que empezó a escaparse al estudio de al lado para emborracharse con Black Sabbath. Mientras tanto, Anderson quería grabar el disco en el campo para inspirarse en la naturaleza, pero al no ser posible simplemente decoraron el estudio para sentirse en un ambiente campestre. BRUTAL.
El resultado final no es malo, pero indudablemente se les fue de las manos:



- Supertramp: para los que no conozcan el contexto, Supertramp tuvieron unos inicios algo dificultosos en que el éxito parecía rehuirles. Por otro lado los únicos miembros estables eran los líderes del grupo, Rick Davies y Roger Hodgson. Por ello en 1974 consiguieron con Crime of the Century un logro a varios niveles: a nivel artístico, comercial y de banda, ya que el disco sería al mismo tiempo su obra maestra, su primer éxito de ventas y el primer álbum grabado con una formación estable de Supertramp.
Desgraciadamente, al mismo tiempo que consiguieron eso, las relaciones entre Davies y Hodgson empezaron a enfriarse hasta volverse muy tensas. Años después, con Breakfast in America (1979) consiguieron el mayor éxito de su carrera. Era un álbum donde tiraban descaradamente hacia un sonido pop más comercial (eso no quita que fuera también un excelente disco), y el público reaccionó positivamente dándoles el mayor éxito de su carrera.

¿Qué pasó después? Pues como era de imaginar, las relaciones entre Davies y Hodgson empeoraron aún más, pero aparte tuvieron serios problemas para decidir el rumbo a emprender. Ambos habían estado de acuerdo en apostar por el pop en Breakfast in America, pero ahora Davies quería volver al sonido progresivo más complejo de sus obras anteriores (es decir, la opción Pink Floyd de "hagamos algo diferente para evitar comparaciones"). Hodgson en cambio optaba por algo un tanto contradictorio: quería seguir haciendo pop pero al mismo tiempo quería echar a toda la banda salvo a ellos dos para cambiar un poco de aires y probar cosas nuevas (es decir, seguir haciendo la misma música pero con gente diferente). Davies se negó rotundamente, después de todo les costó años conseguir una formación estable. Sin ser capaces de llegar a un acuerdo, en su siguiente álbum (...Famous Last Words...) prácticamente trabajaron por separado, reservándose además algunos temas para futuros discos, puesto que ya intuían que pronto habría una ruptura.
El resultado es sorprendentemente bueno teniendo en cuenta las circunstancias y que Davies casi se lavó las manos grabando sus temas y luego dejando el resto del proceso enteramente a Roger. Pero eso no quitaba que fuera el disco más flojo de la formación clásica del grupo y una despedida de Hodgson un tanto deslucida.

- Lou Reed: después de revolucionar la historia del rock a cambio de no tener nada de éxito con The Velvet Underground, Lou Reed se retiró temporalmente de la música para ver cómo su banda tenía un éxito póstumo con su último álbum, Loaded. Reed decidió volver a la carga con un disco debut que por desgracia no convenció mucho pero por suerte apareció por ahí David Bowie y le rescató con el mayor éxito de su carrera, Transformer, donde Reed se apuntó a la moda glam.

Después de más de 5 años grabando discos que no escuchaba nadie y tocando en clubs de mala muerte por fin le sonrió el éxito. ¿Qué mejor manera de celebrarlo que grabando un álbum sobre una prostituta berlinesa que acaba cortándose las venas? Cuando los de la discográfica oyeron que Reed, el último gran éxito de la compañía, quería hacer un álbum doble sobre ese tema tan comercial y acorde con el espíritu glam, se asustaron. Solo consiguieron que el disco no fuera doble. El fracaso del álbum desalentó la idea inicial de acompañar el disco de una versión teatral (otra idea típica de músico ambicioso que de repente alcanza el éxito). No fue hasta décadas después cuando empezó a ser reivindicado.



- Steely Dan: no soy fan de Steely Dan ni conozco el disco que voy a comentar, pero sabiendo el exitazo que tuvieron el 1977 con Aja y habiendo oído algo de su perfeccionismo enfermizo, intuí que podría haber una buena historia sobre su continuación. No me equivoqué. A Steely Dan simple y llanamente se les fue la olla después de Aja.
Para grabar la continuación de su afamado éxito de ventas, Steely Dan estuvieron un año en el estudio y utilizaron a más de 40 músicos diferentes en la grabación del disco, incluyendo Mark Knopfler. Todos los músicos que colaboraron en el álbum acabaron hartos de Donald Fagen y Walter Becker (los dos miembros que quedaban del grupo), quienes eran tan perfeccionistas y obsesivos con los detalles que nunca estaban satisfechos, incluso cuando los temas realmente no eran demasiado complejos.
El disco fue un nuevo éxito pero desgastó al dúo por completo, quienes se separaron poco después.

- Fleetwood Mac: : aquello que los Eagles no fueron capaces de hacerlo, sí lo lograron Fleetwood Mac: grabar su álbum doble. Aunque la gestación de Rumours (1977) se realizó estando las dos parejas que formaban el grupo en proceso de separación (y el batería Micl Fleetwood en medio), el enorme éxito del álbum les obligó a aplicarse eso que cantan en "The Chain" sobre mantenerse unidos. El resultado, Tusk (1979), fue un ambicioso disco doble que en su momento se convirtió en el disco más caro grabado hasta el momento costando un millón de dólares de la época.

Por último quiero mencionar la curiosa tendencia de ciertos grupos underground cuando consiguen el éxito con un álbum más o menos asequible y luego intentan resarcirse grabando un disco más oscuro, como si estuvieran avergonzados de haberse vuelto más comerciales.
El gran precedente es Neil Young, que pasó del exitosísimo Harvest a editar una trilogía de discos oscurísimos y claramente anticomerciales: el directo Time Fades Away, On The Beach y Tonight's The Night. Pero eso se nota mucho en bandas de rock alternativo que dan el salto de la escena alternativa al éxito masivo: R.E.M. pasando del exitoso y popero Out of Time al oscuro Automatic for the People o Nirvana del gran disco de principios de los 90, Nevermind, al mucho menos accesible In Utero. En ambos casos la elección del primer single del disco post-éxito ya dice mucho de por donde van los tiros, y más cuando en ambos casos los discos tienen temas con mucha más madera de single pero que ellos se resistieron a que salieran como canción de adelanto. En el caso de Nirvana fue "Heart-Shaped Box" y en el de R.E.M. fue "Drive", con la que acabo este artículo no solo por ser una de mis canciones favoritas del grupo sino porque el videoclip muestra gráficamente la idea de este texto, con esa masa de fans engullendo a Michael Stipe: