domingo, 28 de octubre de 2018

The Musical Box - 22 y 23 de octubre del 2018, Sala Barts (Barcelona)


Pese a que el fenómeno de las bandas tributo cuenta con muchos detractores y, ciertamente, quizá se ha ido de las manos en realidad es algo inevitable que responde a una lógica irrefutable: que la edad de oro del rock ya pasó y que en estos últimos años no está surgiendo una generación de músicos nuevos que suceda a los grandes clásicos en cuanto a repercusión y capacidad de atraer a un gran público. Obviamente, sigue habiendo (afortunadamente) bandas jóvenes que tienen un éxito apabullante (Muse, Arctic Monkeys) pero si comparamos todos los grandes grupos que hubo en los 70 con la actualidad resulta clara la diferencia, y más teniendo en cuenta cómo hay tan pocos discos de rock que consiguen trascender a nivel popular. No obstante, éste no es otro de esos textos llorando porque el rock ha muerto, simplemente cada género tiene su mejor momento y éste ya hace tiempo que pasó, de modo que como no hay ninguna banda de hard-rock actual comparable a Led Zeppelin, es de esperar que surjan tributos a Zeppelin.

Así pues durante estos años este tipo de bandas pasaron de ser una afición destinada a fanáticos de esos grupos a popularizarse entre el gran público. Y eso llevó como consecuencia una paradoja muy interesante: si bien inicialmente la idea de los tributo tiene el aliciente de que esos músicos están totalmente desvinculados de presiones de discográficas o ventas, y que por tanto podrían hacer repertorios totalmente libres, tocando lo que les diera la gana (¡incluyendo esas joyas ocultas que nos encantan a los fanáticos y que las bandas originales tienen olvidadas!); con el tiempo al hacerse tan populares acabaron viéndose sometidas a las mismas presiones. De modo que desde el momento en que los Dios Salve a la Reina (el tributo más popular a Queen) actúan ya en pabellones, ya no pueden tocar lo que les dé la gana sabiendo que cuentan con la complicidad de un público formado por fanáticos como ellos. Ahora están actuando para el mismo público masivo que Queen - aunque en menor cantidad, claro - y eso implica que si no tocan "Radio Ga Ga" la audiencia estará descontenta. ¿No es irónico que hayan acabado cayendo en la misma trampa? - la única vez que les vi por cierto dieron un gran concierto pero formado íntegramente por temas de sus dos Greatest Hits.... salvo una emotivísima "My Melancholy Blues", que se nota que añadieron al setlist para darse el gustazo de tocar un gran tema oculto, y que acabé coreando yo solo entre un público que no parecía conocerla en absoluto.

Toda esta divagación viene a cuento de que esta semana vi a mi banda tributo favorita con diferencia: The Musical Box, el tributo a los Genesis era Gabriel. Lo que hace que este tributo sea tan especial y diferente a los demás es que no solo interpretan de forma admirable la música de Genesis sino que evocan también toda la puesta en escena de sus conciertos, sobre todo (aunque no únicamente) los disfraces que llevaba Peter Gabriel, a quien el cantante Denis Gagné consigue reinterpretar de forma alucinante, calcando hasta los más mínimos gestos. Se trata no en vano de uno de los tributos más profesionales que existen y que llevan en activo desde los 90. Tal es su fama que los propios Genesis les han dado todo tipo de facilidades para que pudieran desarrollar sus shows de la forma más fidedigna posible, de manera que para los que flipamos con los Genesis era Gabriel realmente tenemos la sensación de ver una representación visual exacta de lo que conocemos por vídeos del grupo.

He visto ya a los Musical Box cinco veces desde que les pillara por primera vez el 2013, y he tenido la suerte de verles recreando los tours de Foxtrot (1972), Selling England by the Pound (1973) y The Lamb Lies Down on Broadway (1974), de modo que he cubierto ya toda su etapa clásica. No obstante, siendo la etapa de Gabriel tan breve, inevitablemente llegó un punto en que pareció que ya había visto todo lo que podían ofrecerme... lo cual no es malo, yo estoy encantando de verles otra vez cada año, pero ya sin el efecto sorpresa. En el caso de los Musical Box el tema estaba en que éstos se imponían de una forma absolutamente estricta el recrear de forma exacta los conciertos clásicos de Genesis, de modo que cada tour recreaba exactamente el mismo setlist, en el mismo orden y con los mismos recursos de puesta en escena que usaban Genesis. Creo que solo en la gira de Foxtrot se salieron un poco del guion, ya que los conciertos que daba el grupo en ese tour eran algo breves para estándares actuales (o al menos para una banda profesional actual con el caché que cobran The Musical Box), de modo que recrearon todo el concierto idéntico, bis incluido, y luego hicieron un segundo bis con dos canciones más de esa época como "un regalo".

Nada que reprochar a este enfoque tan fidedigno, pero muchas veces no podía evitar preguntarme: ¿siendo los Musical Box unos fanáticos de Genesis y unos músicos tan buenos, no les tienta a veces salirse de la norma y tocar otros temas clásicos que dejan de lado porque los originales no solían hacerlos? Ésta es la pregunta que me habría gustado hacerles durante todo este tiempo, porque si yo tuviera un grupo tributo es lo que más me gustaría hacer. Bien, al final no hizo falta formulársela porque me la han respondido ellos mismos elaborando un nuevo tour llamado Genesis Extravaganza en que no recreaban ninguna gira de Genesis sino que simplemente se dedicaban a tocar temas de la era clásica (esto es, incluyendo los dos discos que hicieron sin Peter Gabriel pero que aún sonaban progresivos) en un formato libre.



Acudí pues el lunes con mucha curiosidad por ver qué me ofrecerían los Musical Box, siendo éste el concierto más imprevisible de todos los que vi y si algo me demostraron en este show es que, más allá de su exacto mimetismo a los originales, son una banda extraordinaria en directo. El concierto se estructuraba en tres partes: la primera dedicada a los dos discos sin Peter, la segunda al Lamb Lies Down on Broadway y la tercera a sus primeros álbums. Y si algo se notaba en la selección de las canciones y el orden en que estaban colocadas es que ése era un show hecho por auténticos fanáticos del grupo, gente que ha sabido cómo estructurar un concierto porque conoce a la perfección cómo funciona mejor la distribución de temas.

La primera parte del show era esencialmente un medley instrumental de temas de A Trick of the Tail (1976) y Wind and Wuthering (1976) en el que se intercaló la magistral "Blood on the Rooftops", que bien se merecía interpretarse entera. Lo mejor fue el final de este segmento con unas versiones incendiarias de "Dance on a Volcano" y sobre todo "Los Endos" (mi favorita de los Genesis post-Gabriel). Lo único que les reprocharía es que un tema como "One for the Vine" bien se merecería ser interpretado enteramente, pero es cierto que son 10 minutos...

La segunda, centrada en el Lamb, fue prácticamente el primer disco del doble álbum salvo unos pocos temas que dejaron fuera. Y aquí aprovecho para resaltar una de las grandes virtudes de este show y es que se trata de uno de los conciertos con mejor puesta en escena que recuerdo. No me refiero necesariamente a espectacular sino a bien hecha: el uso de los focos y los láser es de los mejores que he visto, de forma inteligente, sin abusar, adaptándose a las canciones; y las proyecciones eran magníficas, muy bien escogidas, desde animaciones inspiradas en las portadas del Trick o el Wind a otras de cosecha propia muy bien hechas (la de "Counting Out Time" era muy divertida, con unas flechas marcando las zonas erógenas de dibujos o fotos retro de mujeres). Éste fue uno de los aspectos que más me sorprendió del concierto: Musical Box se han apartado de la idea de calcar al detalle la puesta en escena de Genesis y han salido airosos, no solo eso, sino que han demostrado que al planificar ellos una puesta en escena pueden hacer un trabajo extraordinario.


Por último, el tercer tramo del show fue el más especial, y aquí es donde retomo lo que comenté antes de cómo ciertas bandas tributo han acabado siendo esclavas de su éxito. La ventaja de los Genesis de Gabriel es que no es un grupo tan conocido como Queen, Pink Floyd o Led Zeppelin y que, por tanto, un tributo a ellos puede arriesgarse a tocar temas menos obvios sabiendo que el público lo forman sobre todo fanáticos de la banda. Eso queda especialmente patente en esta última parte en que centraron el setlist en temas de la era clásica de Genesis que los Musical Box no han tocado en sus otros tours por eso de ser estrictamente fieles a lo que hacían los originales, o que solo han caído de forma muy ocasional (la excepción fueron el bis y "The Cinema Show", esta última estoy convencido que escogida en parte porque no requiere disfraz). En ese sentido, esta parte del show fue el sueño de todo fanático de un grupo: la oportunidad de oír temas menos habituales que le encantan como "Time Table", "Seven Stones" (la que más ganas tenía de escuchar y que no esperaba en absoluto, fue mi momento de la noche) o "Looking for Someone", que nunca les había oído tocar, o "Can-Utility and the Coastliners" (uno de los grandes temas ocultos de Genesis), que solo la tocan en las giras del Foxtrot. Mención especial a una debilidad personal, la preciosa "After the Ordeal", jamás interpretada por Genesis, que acompañaron en su tramo final con una serie de fotos del grupo que constituyó uno de los homenajes más bonitos que se les podía haber hecho.

Detalles como ésos remarcan la que es una de las cosas que tanto me gustan de este tipo de conciertos, que es la sensación de estar con más gente que comparte tu afición por esa música, esa complicidad entre fans que entienden de qué va la cosa y que celebra contigo detalles que objetivamente serían vistos como extravagancias (aplaudir a un tipo disfrazado de flor, cantar "Erogenous zones, I love you"...). En ese sentido, siempre me he preguntado qué debe pensar el personal de la sala Barts, empleados que trabajan allá sin saber nada de los artistas que actúan, al ver un espectáculo en que un señor mayor se disfraza de flor.



Se trató pues de un concierto pensado para fans que ya les habían visto en anteriores giras, en que casi no se usaron disfraces salvo en el bis de "The Musical Box", donde además hubo el aliciente de que se usara no el de siempre (la máscara de anciano) sino el de la zorra, que es algo muy extravagante que Peter Gabriel utilizó muy poco. Ciertamente cuando le vi aparecer con la máscara de zorro y el vestido rojo sobre el escenario flipé por no esperármelo y me pregunté qué pensaría la gente de la época al ver eso, sin ningún contexto previo que les permitiera asimilarlo.

En definitiva, tan emotiva y especial fue la velada que hice algo que me prometí que no haría jamás, y no me refiero a comprar un disco de Phil Collins sino en repetir un mismo concierto dos noches seguidas. Temía que ver el mismo concierto con el mismo repertorio le restara magia, pero era demasiado tentador, y más con un setlist tan poco frecuente... pero como tocaban dos noches seguidas en Barcelona y quedaban entradas para el segundo show, piqué. Es extraño que haya roto esta norma con una banda tributo. Pero precisamente The Musical Box son mucho más que una banda tributo, entre otras cosas todo un regalo para aquellos que adoramos a los Genesis clásicos.

...In That Quiet Earth
Instrumental Medley: Robbery Assault and Battery/ All in a Mouse's Night / Mad Man Moon / Entangled
Blood on the Rooftops
One for the Vine (fragment)
Dance on a Volcano
Los Endos
The Lamb Lies Down on Broadway
Fly on a Windshield
Broadway Melody of 1974
In the Cage
Back in N.Y.C.
Hairless Heart
Counting Out Time
The Carpet Crawlers

A Place to Call My Own
Time Table
Seven Stones
Can-Utility and the Coastliners
Looking for Someone
After the Ordeal
The Cinema Show
Aisle of Plenty

Entangled
The Musical Box

sábado, 27 de octubre de 2018

America - Teatro Manzoni (Bolonia), 14 de octubre del 2018





Todo fue pura coincidencia. Yo estaba haciendo cola para ver a Queen con Adam Lambert y, para pasar el rato, me dio por pensar en todos los años que llevo viendo conciertos (¡16 nada menos!) y en cómo a lo tonto he visto a la mayoría de mis artistas y grupos favoritos que aún estuvieran en activo todo este tiempo, incluyendo algunos para los cuales he tenido que desplazarme fuera (mismamente Black Sabbath el año pasado). Y eso me llevó a preguntarme a cuáles no he visto aún estando a mi alcance (que afortunadamente no son tantos) y cuáles serían mis mayores ausencias. En mi mente destacaron dos: David Gilmour (para el cual probablemente llego tarde y que he dejado escapar innumerables veces por Europa) y America, un grupo de folk-rock de los 70 no muy recordado hoy día pero al que tengo un cariño enorme. El caso es que America suelen venir a tocar una vez al año a Europa, sobre todo Italia (ojo al dato, su gira actual europea es una fecha por Londres, otra en Holanda.... y tres en Italia, desconozco por qué gustan tanto ahí); y me dio por mirar por qué fechas se moverían aquí este 2018 y... ¡sorpresa! Para mi asombro resulta que tocaban en Bolonia el 14 de octubre... y yo estaba por el norte de Italia en esas fechas. De hecho el 14 era con diferencia el día que mejor me iba para verles en concierto: antes de esa fecha me habría sido imposible y después habría implicado alargar mi estancia más de lo debido, pero el 14 era perfecto. Yo no me considero una persona especialmente audaz, pero sé reconocer una señal del destino cuando la veo, de modo que al día siguiente ya tenía mi entrada para verles en el teatro Manzoni.



No voy a extenderme en presentar a America porque ya les dediqué una entrada hace años y la situación del grupo no ha cambiado desde entonces: siguen siendo una de esas bandas que apenas graban discos y que dedican su vejez a conciertos nostálgicos. Bienvenida sea la nostalgia. Gerry Beckley y Dewey Bunnell se conservan notablemente para su edad y consiguen hacer sus líneas vocales sorprendentemente bien. Llevan consigo un tercer guitarrista y una base rítmica en la que me sorprendió el estilo tan contundente del batería, que le dio a los temas un extra de fuerza que si bien no está presente en muchas de sus composiciones de estudio, sirvió para darle un tono más ágil al concierto (además se encargó de cantar un par de temas del fallecido tercer miembro del grupo, Dan Peek).

La velada se abrió con la algo ñoña introducción del Holiday (1974) seguida de "Tin Man", muy bien escogida como inicio. A partir de aquí el setlist se inició sin sorpresas, desgranando su impecable colección de hits uno tras otro junto a algunos temas un poco menos conocidos. El hecho de que además la mayoría de canciones las tocaran seguidas, casi sin pausa entre temas, aumentaba la sensación de "temazo-tras-otro". Algunos a destacar: "Don't Cross the River", la inmortal "Ventura Highway", "Lonely People", "Only in Your Heart"... Un detalle que me hizo gracia es que en cierto momento anunciaran dos canciones diciendo que venían de su disco History, que es un recopilatorio, en lugar de citar su álbum de estudio, pero es que para el imaginario popular dicha compilación ha pasado a ser el disco por excelencia de la banda, y ellos lo saben. A efectos prácticos lo tocaron entero salvo una de las que menos me gusta, "Muskrat Love" (aunque es de lamentar que no hicieran ninguna otra de Hat Trick, el infravaloradísimo disco en que se encuentra dicho single y que acabó siendo su única obra clásico que se fue de vacío).


Uno de mis momentos favoritos del show fue cuando anunciaron que tocarían tres temas de su maravilloso debut y para mi sorpresa se marcaron un par que no están en el recopilatorio: "Riverside" y, sobre todo, "Here", una de sus grandes joyas ocultas y uno de mis temas predilectos del grupo que fue sin duda uno de los mejores momentos de la noche, sobre todo en su desenlace más cañero. Los otros temas que se salieron un poco del guion fueron dos versiones: una correcta "Eleanor Rigby" en homenaje a su productor George Martin conocido por su trabajo con los Beatles, que para mí falló simplemente porque recrear violines con teclado es algo que nunca me ha funcionado del todo; y "California Dreamin", que presentaron recordando nostálgicamente a todos los grandes grupos de los 60 y 70 que pudieron ver en su época. Hubo por supuesto algunos tics que nos hicieron recordar que estábamos viendo una banda setentera, como un afortunadamente breve solo de bajo (ésta es de esas cosas que cuando los grupos de los 70 pasen a mejor vida y dejen de hacerse, nuestros hijos no se creerán cuando se las expliquemos).

También hubo canciones que no conozco de su etapa ochentera pero que afortunadamente sonaron bastante bien interpretadas sin esas producciones típicas de la época y un final especialmente eufórico con una brutal versión de "Sandman" y sus dos grandes clásicos, "Sister Golden Hair" y el bis con la inmortal "A Horse with no Name".


Una velada realmente emotiva y musicalmente impecable, en que se nota que los músicos disfrutan de su trabajo y que cuidan mucho los detalles, desde el bonito gesto tras presentar la banda de hacer lo propio con los miembros del equipo técnico a las proyecciones que acompañaban la música, elegidas con buen gusto y con el toque nostálgico que requieren las canciones. Es agradable saber que sigue habiendo multitud de bandas de los 70 que, pese a haber caído en el relativo olvido, siguen por el mundo actuando y contentando a sus fans, ¿no creen?

Tin Man
You Can Do Magic
Don't Cross the River
Daisy Jane
Riverside
I Need You
Here
Ventura Highway
Driving
Monster
Eleanor Rigby
Cornwall Blank / Hollywood
The Border
Greenhouse
Woman Tonight
Only in Your Heart
California Dreamin'
Lonely People
Sandman
Sister Golden Hair

A Horse With No Name

sábado, 15 de septiembre de 2018

Nick Mason - Mitsubishi Electric Halle (Düsseldorf), 11 de septiembre del 2018


Una de las fantasías por excelencia de todo fanático de un grupo es el poder ver un concierto de dicha banda dedicado a temas poco habituales pero largamente apreciados por sus fans más devotos: unos Queen haciendo un repertorio que abarque solo hasta The Game (1980), los Rolling Stones sustituyendo la mitad de clásicos imbatibles que caen siempre por temas poco oídos de su mejor época, AC/DC tocando algo que no haya caído ya en los últimos 20 años... Y Pink Floyd son ese sentido una banda que se presta especialmente a ello, puesto que entre la marcha de Syd Barrett y su bombazo comercial con The Dark Side of the Moon (1973) hay una etapa apasionante por descubrir, con discos, sí, irregulares, pero con un sonido fascinante al que luego renunciarían, un montón de temazos maravillosos y los mejores directos de su carrera. No somos pocos los fanáticos floydianos que adoramos también esa etapa tan olvidada tanto por el gran público como por los ex-miembros de la banda, si bien este repertorio no me acaba de pegar en el formato de gran estadio que llevan hoy día Roger Waters y David Gilmour.

¿Y quién nos diría en pleno 2018 que Nick Mason, que lleva retirado de la música desde la última gira del grupo en 1994; el multimillonario Mason, que ha dedicado su tiempo estas décadas a coleccionar coches y escribir la autobiografía del grupo; el ex-batería, que lo más que ha tocado en vivo son los 20 minutos del Live 8 y alguna canción concreta como invitado en conciertos de Waters y Gilmour; que, en definitiva, la persona menos probable del mundo para prestarse a ello, de repente aparecería de la nada ofreciendo una serie de conciertos en Londres dedicados exclusivamente a esa etapa del grupo? ¡Eso SÍ que fue una sorpresa! De repente Mason apareció de la nada con un grupo llamado A Saucerful of Secrets y dio unos pocos shows donde todo lo que se tocaba era.... ¡material pre-Dark Side of the Moon!

Es cierto que, aunque Mason es el único miembro del grupo no compositor (salvo alguna excepción solo aparece acreditado como co-autor en composiciones de grupo), siempre ha sentido una debilidad especial por esa etapa más experimental de la banda, y de hecho ha citado el Obscured by the Clouds (1972) como su álbum favorito del grupo, convirtiéndole quizá en la única persona del mundo que opina así. Pero estando ya casi retirado de la música, este capricho era algo inesperado. Y lo mejor de todo es que tras ver que esos pocos conciertos de calentamiento en Londres fueron todo un éxito, Mason decidió extender ese capricho a todo un tour por Europa que, por descontado, no pasaba por España, de modo que un servidor decidió coger su mochila y viajar hasta Düsseldorf (Alemania) para verle en acción.



Después de una telonera de folk francamente aburrida que además cortaba mucho el rollo con sus infructuosos intentos de hablar alemán, pocos minutos antes de las nueve sonó una introducción que no sabría describir más allá de decir que eran sonidos extraños y lo que parecía un diálogo de un astronauta con la torre de control. Pero sí que puedo decir que todo ese rollo realmente sonaba muy "floydiano" y sirvió muy eficazmente para poner al público en tensión hasta que se apagaron las luces y un foco iluminó a un guitarrista que abrió fuego con el inconfundible riff de "Interstellar Overdrive". Puede que hubiera tenido algunas reticencias pese al dinero gastado en este viaje (después de todo Mason es el músico menos interesante de los Pink Floyd clásicos y no conocía al resto de la banda, mi principal motivación era el setlist), pero desde el momento en que oí ese riff y posteriormente a toda la banda entrando con el tema, ya me tuvieron totalmente ganado. ¿Qué mejor forma de empezar un concierto que un tema psicodélico instrumental de ocho minutos?


Seguidamente y sin pausa afrontaron mi otra gran favorita del debut de Pink Floyd, "Astronomy Domine", con Mason, que me hacía dudar en su labor a la batería (no me gusta demasiado como toca en el último directo de la banda, Pulse) llevando adelante el ritmo tan marcado de la canción sin despeinarse. Cuando tras el saludo inicial atacaron "Lucifer Sam" yo no pude más y dejé mi asiento para ver el concierto desde la pista detrás de las sillas que había colocadas para los que tenían entrada de pista. Me era imposible oír esas canciones sentado, así que me puse al lado de un veterano alemán de unos 50 años que también estaba de pie allá abajo, siguiendo ese extraño principio de que si vas a hacer algo inapropiado, mejor que sea al lado de otra persona para poder decir "Como vi que había otro haciéndolo, pensaba que no pasaba nada...". Ahí estuvimos los dos saltando y cantando (¿no es maravilloso poder corear un verso que dice "That cat is something I can't explain"?) hasta que en el siguiente tema un tipo de seguridad me dijo amablemente que no podíamos estar ahí. Pero no se preocupen, al cabo de un rato la pista volvió a llenarse de más gente que prefería ver el concierto al fondo de pie y volví a las andadas justo en el mejor momento, cuando tocaron "The Nile Song", el tema más adrenalítico del setlist.

La banda que lleva Mason consigo incluye los guitarristas Gary Kemp, de Spandau Ballet (¡he visto a un músico de Spandau Ballet en directo!) y Lee Harris, Dom Beken a los teclados y, el más interesante de todos (aparte de Mason), Guy Pratt al bajo, quien ya tocaba en los Pink Floyd post-Waters. Es de destacar cómo Gary Kemp remarcó la ilusión que le hacía tocar esos temas al ser un viejo fan de la banda que los vio en la gira del Dark Side y la alegría con que Guy Pratt atacó "The Nile Song", que decía que era uno de sus temas favoritos del grupo y explicó cómo lo descubrió de joven con el Relics. Se notaba que era un concierto hecho por diversión, con el deseo de disfrutar de estos temas raramente interpretados en vivo... ¿qué otra motivación podría tener un señor de más de 70 años para salir de un cómodo retiro para dar una gira?



Mason se confirma que es todo un cachondo, algo que ya se intuía en su autobiografía del grupo, que está escrita con mucho humor. Al principio del show se presentó diciendo "No somos Roger Waters, ni David Gilmour, sino Nick Mason's a Saucerful of Secrets" y preguntó si alguien había estado en el último concierto que habían dado Pink Floyd en Düsseldorf, allá por el 72 (dos veteranos de mi grada gritaron que sí) y añadió que no recordaba nada de ese show pero que tocarían algunos temas que seguramente cayeron aquella lejana noche. Más adelante recalcaría que su motivación para estos conciertos era, como suponíamos, rescatar viejos temas del olvido, tocando incluso algunos que jamás fueron interpretados por Pink Floyd (así a bote pronto diría que "Fearless" o "The Nile Song" por ejemplo), y por supuesto pasar un buen rato.

Tras la ya citada "Fearless", que no la esperaba en absoluto y me emocionó muchísimo, cayeron dos temas del Obscured by the Clouds que quedaron sorprendentemente casi irreconocibles y luego otra remesa de temas de Syd Barrett como "Arnold Layne" y, una de las grandes sorpresas de la noche... ¡"Vegetable Man"! Un tema que no llegaron ni a acabarlo, tal y como explicó el propio Mason después de dedicar un recuerdo a Syd.


La otra gran sorpresa de la noche vino cuando, tras la intimista "If", la banda de repente se atrevió ni más ni menos que con la ambiciosa "Atom Heart Mother", de la que tocaron unos ocho minutos saliendo más que airosos del reto (este tema por cierto no había caído en los primeros conciertos que dio en Londres). También destaco la ya citada "The Nile Song", sin la inusitada furia que tiene en el disco pero aun así un tema adrenalítico que es ideal para oír en vivo; la intimista "Green Is The Colour" y el cierre del set principal con "One of These Days" (es divertido comprobar cómo solo con oír la primera nota de bajo el público ya se volvió loco).

En cierto instante Mason dijo que ahora iba a llegar un momento que había esperado durante años: "Veréis, Roger es un gran compositor y un buen amigo pero... a veces es un poco difícil como compañero de grupo (risas del público). El caso es que él nunca me dejaba tocar el gong, siempre quería ser él quien lo hiciera. Pero ahora, por fin, ¡voy a hacerlo yo!". Tras esta divertida introducción llegó el mejor momento de la noche: una absolutamente apoteósica "Set the Controls for the Heart of the Sun", tocada en el estilo del Ummagumma (1969), con mucha intensidad y manteniendo el espíritu del tema. Éste fue para mí uno de los grandes puntos a favor del concierto: el que Mason consiguiera preservar totalmente el sonido de los Floyd clásicos, de modo que un tema tan especial como éste sonó muchísimo mejor que las dos versiones que le he oído tocar a Waters, que en su formato de rock de estadio creo que no consigue hacerle justicia (también es cierto que es el único tema de Pink Floyd que no me gusta cómo le queda).

Y como cierre de la noche un bis atípico: primero la magistral "A Saucerful of Secrets" (que sonó a medio camino entre la célebre versión de Pompeya y la de estudio), cuya inclusión para mí ya justificaba el precio de la entrada y por último, una sorpresa más... ¡"Point me at the Sky"! Acabar un concierto con un single que nunca tuvo éxito y que no aparece en ningún álbum del grupo me parece una de las mayores vaciladas que le he visto hacer a un músico dinosaurio. De hecho a mí me encantó como cierre (es un tema que me gusta mucho) pero seguramente fue un cierre muy anticlimático para mucha gente del público al ser un tema bastante raro.

En definitiva uno de esos conciertos con los que uno siempre fantaseó y que nunca pensé que se haría realidad. Lo disfruté aún más que el (magnífico por otra parte) concierto que dio Waters en Barcelona hace unos meses y sin duda fue mucho más especial. Ojalá más músicos se animaran a realizar cosas así de vez en cuando. Puede que sea el músico menos destacado de Pink Floyd, pero sin duda Nick mola.



Interstellar Overdrive
Astronomy Domine
Lucifer Sam
Fearless
Obscured by Clouds
When You're In
Arnold Layne
Vegetable Man
If / Atom Heart Mother (Parts I-IV) / If
The Nile Song
Green Is the Colour
Let There Be More Light
Set the Controls for the Heart of the Sun
See Emily Play
Bike
One of These Days

A Saucerful of Secrets
Point Me at the Sky

miércoles, 22 de agosto de 2018

Elvin Bishop - Let It Flow (1974)



Un ejercicio que siempre me gusta hacer a la hora de buscar nuevos descubrimientos musicales y que gracias a internet tiene infinitas posibilidades, es el de tirar de un hilo y buscar nuevos artistas o grupos a través de uno ya conocido. Por ejemplo, yo la primera vez que leí el nombre de Elvin Bishop fue en la edición deluxe del Fillmore East de los Allman Brothers, ya que el tal Bishop aparecía acreditado como acompañante de los Allman en el bis, una versión de "Drunken Hearted Boy". Eso es suficiente, así que investigué un poco más sobre el tal Bishop y, primera sorpresa, resulta que era el otro guitarrista de la Paul Butterfield Blues Band en la época del East West (1966) - digo "el otro" porque de los dos guitarras del grupo el más célebre era con diferencia Mike Bloomfield - lo cual quiere decir que el señor Bishop es uno de los tipos que tocan en este auténtico temazo:


Buena señal. Me dirijo a investigar a RateYourMusic a investigar su carrera en solitario y me decanto por Let It Flow (1974). La primera escucha es positiva pero sin emocionarme, no obstante me lo guardo de reserva. Y meses después en mitad del verano de repente se convierte en mi disco de agosto junto a otro que inicialmente no me volvía loco e inesperadamente se me vino arriba - Desire (1976) de Dylan. Sí, Elvin Bishop tiene pinta de no ser más que un segundón del rock sureño (este álbum en cuestión no llega ni a ochenta votos en RateYourMusic, cuando cualquier disco setentero de la Marshall Tucker Band tiene bastantes más puntuaciones, y eso sin entrar en el binomio sureño Allman/Skynyrd), pero si bien los segundones raramente tienen carreras interesantes, sí que es habitual que de vez en cuando te regalen algún gran disco, como es el caso.

Parece ser que ésta fue su primera grabación para el sello Capricorn, especializados en rock sureño, y decidió para ello tirar abiertamente hacia ese estilo acompañado de una lista de invitados envidiable: Sly Stone, Toy Caldwell de la Marshall Tucker Band, Dickey Betts de los Allman y Charlie Daniels, no muy conocido por aquí pero toda una figura del rock sureño por allá (Charlie Daniels es básicamente un señor que aparte de tener un muy reivindicable disco de debut posee en su haber una canción llamada "What the World Need Is a Few More Rednecks" y que a veces se viste así... con eso está todo dicho).


El resultado es un álbum agradable, variado (una cualidad que cada vez agradezco más), en que hasta los temas que inicialmente me hacían decir "pse" han acabado conquistándome. No es una joya oculta, pero sí un álbum más que notable que va desde el puro rock sureño ("Sunshine Special", "Honey Babe"), a temas con un toque algo más funkie que antes me haría arrugar la nariz pero que últimamente me sorprendo recibiendo con los brazos abiertos ("Ground Hog", "Stealing Watermelons"... buen título por cierto) para desembocar en un cierre con tres temas más abiertamente country de los cuales el último, "Bourbon Street", me parece una preciosidad.

Pero si algo destaca con luz propia es con abrumadora diferencia el tema "Travellin' Shoes", el gran clásico del álbum con un extenso solo de guitarra que parece tan Allman Brothers que me cuesta creer que no sea aquí donde toque Dickey Betts como invitado. Lo cual me lleva a pensar lo mucho que necesitan estos discos de gama media tener al menos un tema sobresaliente y que destaque por encima del resto. Quién sabe si no me habría parado a escuchar Let It Flow con más calma de no ser por el cebo de este temazo, que fue el que me hizo pensar que realmente valdría la pena oír esto con más detenimiento. Y quién sabe cuántos discos de ese tipo habré descartado por no haber un temazo que destaque por encima del nivel medio... Mientras reflexiono sobre esto vuelvo a escucharla y dejo un vídeo de una actuación en vivo donde, por desgracia, la tocan en versión corta, pero al menos nos permite ver al bueno de Elvin en acción:


sábado, 30 de junio de 2018

(Crosby Stills Nash &) Neil Young - Country Girl


Una de las canciones que más me impactó cuando descubrí el Déjà Vu (1970) de Crosby Stills Nash & Young (de por sí uno de mis discos favoritos) fue sin duda la penúltima del álbum: "Country Girl", escrita por Neil Young. Sé que no soy el único que la considera una de las composiciones cumbre del disco... pero no obstante el propio Neil nunca le ha tenido demasiado estima porque está demasiado sobreproducida (pero también lo estaba "Broken Arrow" de su época Buffalo Springfield y no obstante la ha rescatado más a menudo). En su lugar siempre ha sentido más apego hacia su otro tema del disco, "Helpless", que encaja mejor en su faceta folk-rock pero que no es tan épico y singular.

Yo estaba convencido pues de que jamás ha interpretado "Country Girl" en vivo pero, bendito Youtube, he encontrado una versión en acústica del 69, donde se ve la canción tal cual sería (con sus tres partes diferenciadas) y suena genial también en este formato más desnudo. Una pena que no la tocara más frecuentemente aunque fuera en este formato.

sábado, 23 de junio de 2018

Queen + Adam Lambert (Palau Sant Jordi, 10 de Junio del 2018)




La verdad sea dicha, cuando me enteré de que Brian May y Roger Taylor habían decidido realizar un tour con un tal Adam Lambert, el ganador de American Idol, no puedo decir que me alegrara la noticia. ¿Y a quién sí? Pasábamos de una colaboración con uno de los mejores cantantes de la historia (Paul Rodgers) y de otros candidatos en el pasado de gran renombre (George Michael o Elton John)... al ganador de un concurso televisivo. Así de entrada no es lo que uno desea para una banda legendaria como Queen.

Sí, es cierto, tenía todos los prejuicios del mundo, pero gracias a que vivimos en la era Youtube pude juzgar viendo algunos vídeos con este muchacho y mis sospechas se vieron confirmadas. Efectivamente tenía un timbre de voz más en la línea de Freddie Mercury y podía llegar sin problema (y sobrado) a sus agudos, pero eso no quiere decir necesariamente que sea un gran cantante. De hecho Lambert es el clásico intérprete surgido de estos concursos que tiene buena voz y sabe cantar correctamente pero que carece por completo de personalidad y (lo peor de todo) de gusto para saber de qué forma interpretar cada tema. Eso se traducía en los vídeos en que vi de excesos de agudos y de pirotecnias vocales que parecían querer demostrar que podía superar el reto de ser el cantante de Queen de forma sobrada. Y si a eso le traducimos que el chico parecía un frontman bastante payaso la verdad es que no pude más que alinearme con el amplio sector de fans que se pusieron en su contra.



Tal es así que cuando vinieron a Barcelona en 2016 no fui a verles... ¡a Queen, mi grupo favorito! Tampoco voy a ser hipócrita, si no les hubiera visto ya dos veces con Paul Rodgers habría acudido de cabeza, pero como no era el caso ni me lo planteé. De hecho ni tuve dudas al respecto, sencillamente no me apetecía verles con Adam Lambert. Pero con el tiempo uno cambia de opinión, y cuando supe que volvían el 2018 de repente me di cuenta de que en esta ocasión tenía ganas de pasar por caja pese al inconveniente del cantante. Tuve mis dudas al respecto, pero el saber que a Brian y Roger no les debe quedar mucha cuerda (van ya por los 70 años) y el tener tan lejano mi último encuentro con ellos (10 años) me animó a ello, eso sí, con la incógnita de si el amigo Lambert me estropearía el concierto o no pero dispuesto a asumir el riesgo.

Después de ciertos problemas logísticos a la hora de entrar (la segunda vez que me pasa en un concierto de Queen) y soportar de teloneros a tres ex-concursantes de Operación Triunfo (supongo que el promotor pensaría que el público acudiría más por Lambert que por Queen, o era un cachondo), la banda inició el concierto con 20 minutos de retraso abriendo fuego con "Tear It Up", un fragmento de "Seven Seas of Rhye" y "Tie Your Mother Down" acompañados de una escenografía muy vistosa inspirada en el robot del disco News of the World (ojalá con esa excusa se hubieran animado a rescatar más temas de ese disco, pero se ve que solo han tocado muy puntualmente "Spread Your Wings" o "It's Late" en unos pocos conciertos).


Primera consideración: Brian May aparte de ser entrañablemente hortera (llevaba una chaqueta con dibujitos de guitarras eléctricas que parecía una bata infantil) se mantiene en perfecta forma, no ha pérdido ni un ápice desde la vez anterior y además esta vez se defiende solo sin un segundo guitarra de apoyo.
Segunda consideración: Roger Taylor en cambio ha acusado bastante más el paso del tiempo. Cosa inédita en él, lleva un segundo batería (en la otra de gira de Adam Lambert también se traía a uno, que era ni más ni menos que su propio hijo, quien ahora es miembro de The Darkness). Sigue siendo un buen percusionista y lleva bien el ritmo de las canciones pero, ay, enseguida noté que ha perdido su toque, su sonido tan característico que aún mantenía en los tours de Paul Rodgers. El resto de la banda bien: el clásico Spike Edney a los teclados y un tal Neil Fairclough al bajo.

Y nos queda, claro está, nuestro amigo Adam Lambert. Me sigue pareciendo igual que antes un cantante con buena voz pero impersonal y sin especial gracia pero (y éste es un PERO en mayúsculas) sonó mucho mejor que en los vídeos que había visto hacía años. Hacía menos alardes vocales, se adaptaba mejor al repertorio de Queen y en definitiva cumplió mucho mejor de lo esperado. ¿Había sido siempre así y me pudieron los prejuicios al juzgarle solo por unos pocos vídeos o es que con el tiempo ha mejorado su labor? Puede que haya un poco de ambos, pero leyendo por ejemplo la Biblia de Queen en directo, la web Queen Concerts, cuyo webmaster también es anti-Lambert (cuando estaban sin girar el mensaje que ponía en portada era "En este momento no hay conciertos de Queen con Adam Lambert afortunadamente"), éste opinaba sobre el tour del año pasado que Lambert ha mejorado mucho como cantante respecto a las giras precedentes por los mismos motivos que comento yo. De modo que creo que algo de eso hay.



Pero el gran aspecto a comentar de estas giras que además fue lo que me hizo dudar sobre si ir a verlos el 2016 o no son sin duda los setlists. No voy a quejarme ahora de los sets que hacían con Paul Rodgers, que encuentro bastante equilibrados, pero reconozco que la segunda vez que les vi me decepcionó que apenas variaran el repertorio y me pareció curioso que May y Taylor fueran tan reticentes a tocar los temas de Queen que no habían compuesto ellos salvo los que sabían que han de caer sí o sí (esto es "Champions", "Bohemian Rhapsody", "Love of my Life", "Crazy Little Thing Called Love", "I Want to Break Free" y, en el segundo tour, "Another One Bites the Dust"). En cambio, desde que han reclutado a Lambert han abierto su abanico de una forma espectacular dando un gran énfasis a su época setentera. De repente nos encontramos (aunque en algunos casos sean solo fragmentos en forma de medley) con temas tan inesperados como "Play the Game" o "Bicycle Race" (con Lambert montando una bicicleta aunque sin la gracia de Peter Gabriel cuando interpreta "Solsbury Hill"), e incluso composiciones como "Don't Stop Me Now" que en principio no le gustaban a Brian. Y a cambio, han preferido dejar de lado temas propios teóricamente ineludibles como "Hammer to Fall" o "Now I'm Here", así como debilidades personales de ambos como "'39" o "A Kind of Magic".

Desconozco a que se debe esto. Un motivo puede ser que el timbre de Lambert les haya permitido ampliar su repertorio más libremente, pero hay más temas clásicos de Queen que podían haber rescatado con Paul Rodgers y no lo hicieron. Yo lo atribuyo también a algo que vi en los Pixies cuando giraron sin Kim Deal: a veces estos cambios tan súbitos de componentes sirven para que la banda salga de su letargo y se animen a darle un giro radical a su repertorio, de modo que a veces se da la paradoja de que una formación menos buena ofrezca a cambio mejores setlists y suenen más frescos.

Yo sigo prefiriéndolos con Paul Rodgers, no solo porque éste sea mejor cantante (aunque menos apropiado para Queen) sino porque Roger estaba en más forma, pero es innegable que Adam Lambert les ha rejuvenecido. Queen + Paul Rodgers fue una formación magnífica pero muy formal, rock de estadio más elegante hecho por músicos veteranos serios. Ahora hemos podido disfrutar de Brian con su horrible chaqueta-bata de guitarras, la banda hace más bromas con la audiencia e incluso se recrea más en ciertos tics de rock de estadio que molestarán a los puristas pero que forman parte del ADN del grupo y no pasan de ser anécdotas simpáticas (por ejemplo Brian May haciéndose un selfie con el público, que tuvo su gracia aunque cortó un poco el ritmo del concierto con tanto parloteo). Para mi gusto las referencias a Freddie mediante vídeos grabados no harían falta (por ejemplo al final de "Love of My Life" pusieron un vídeo suyo cantando los últimos versos) pero también es cierto que a muchos fans les emocionan. Dicho sea de paso, me sorprendió negativamente lo parado que estaba el público (¿cómo podía ser que en la primera fila fuera yo el único que saltaba y cantaba durante "Seven Seas of Rhye" o que en mi zona casi nadie coreara "Love of My Life"?), lo cual no quiere decir que no fueran fans de verdad - de hecho detrás de mí se coló una chica absolutamente histérica que empezaba a chillar como loca cada vez que un miembro de la banda pronunciaba la palabra "Freddie" sin importar el contexto - pero me sorprendió ese estatismo.



Pasando a canciones concretas, para mí las que sonaron mejor fueron "Fat Bottomed Girls" (ya en los dos conciertos con Paul Rodgers me pareció que fue en ésta donde Brian hizo su mejor solo, y a día de hoy sigue bordándolo con este tema que se nota que le gusta especialmente), un "Crazy Little Thing Called Love" pletórico (con el aliciente de que estas giras con Lambert son la única vez en la historia del grupo que Brian la ha tocado sin una segunda guitarra de acompañamiento) y sobre todo "Under Pressure" con Roger Taylor haciendo las partes de Bowie, sin duda uno de los momentos cumbre de las tres veces que he visto a Queen, una maravilla. Como curiosidad hicieron una versión bastante diferente de "Somebody to Love", primero casi en acústico y luego añadiendo al resto de la banda, que si bien no creo que quede mejor que en estudio me sirve para defender un rasgo que me gusta de los Queen actuales y que casi nadie menciona: en cada gira siempre hay un tema clásico que tocan de forma algo diferente, lo cual demuestra que en cada tour aún tienen la mínima motivación de probar algo nuevo. Y como momento divertido, en medio de "Love of my Life" Brian tuvo el lapsus de decir en español "¡Gracias, Madrid!" hasta que se dio cuenta del error y rectificó diciendo "Perdón, Barcelona...".

En lo que respecta a Lambert, creo que donde más flaqueó fue en temas como "Killer Queen", que requieren encontrar ese tono vodevilesco-burlesco pero sin perder elegancia que Freddie sabía captar tan bien y que entiendo que debe ser difícil de conseguir. En consecuencia, en sus manos abusó del tono burlesco y perdió un poco la esencia de la composición. A cambio, en una canción que antaño me encantaba y hoy casi nunca rescato como "Who Wants to Live Forever" creo que fue donde mejor estuvo, sorprendiéndome para bien. Como frontman no me acaba de entusiasmar y la verdad es que yo prescindiría de algunos de sus disfraces dejando el espectáculo en la puesta en escena (por ejemplo fue muy chula la preciosa "Last Horizon" de Brian recreada como si el robot le estuviera elevando mientras hacía el solo y con imágenes del espacio de fondo), pero a cambio tampoco comete el error de imitar tics de Mercury. De hecho al inicio del show lanzó un discurso en que decía ser consciente de que muchos le miraban con malos ojos por estar reemplazando a Freddie, a lo que éste respondió que no pretendía tal cosa porque no se podía sustituir a alguien insustituible, y acabó simplemente apelando al aspecto más lúdico de pasarlo bien con el repertorio de Queen.


Sé que es una obviedad, pero tras tantas discusiones sobre si Brian y Roger están manchando su legado o si tienen derecho a girar como Queen, a veces creo que perdemos de vista que en el fondo no es más que música y que su finalidad es hacernos pasar un buen rato. Y visto en perspectiva, por mucho que a algunos les duela creo que estos Queen están más cercanos a lo que fueron los Queen clásicos que la versión de Paul Rodgers. Porque esa tendencia de Adam Lambert a hacer el payaso, disfrazarse y lanzar bromas subidas de tono algo fuera de lugar tienen más que ver con lo que hacía Freddie de lo que a muchos les gustaría admitir a día de hoy, en que su estatus de leyenda le ha convertido en un ente intocable y mágico que no se corresponde con el Freddie real (alguien más juguetón que no se tomaba a sí mismo en serio y que a veces podía ser maravillosamente grosero).

Y eso no quiere decir que no siga mostrando mis reticencias hacia Lambert, porque aunque en la teoría se mueve en los mismos parámetros que Freddie, hace falta un talento y un carisma fuera de lo normal para saber bascular de forma tan magistral en esa fina línea que hay entre lo épico y lo ridículo sobre la que Mercury sabía moverse de forma admirable, pasando de un lado al otro con sorprendente soltura (la propia "Bohemian Rhapsody" con su parodia operística es un reflejo de esto). O resumiéndolo mucho: ver a Freddie vestido de reina al final del concierto es algo espectacular pero también grotesco si lo analizamos fríamente, ver a Lambert de tal guisa es grotesco a secas, pero debemos reconocer que Queen va de eso.


En lo que sí que parece que nada ha cambiado es en el hecho de que Queen siguen recibiendo críticas negativas de buena parte de la crítica y del sector rockero más integrista... como ha sucedido siempre. En los 70 esos sectores se metían con ellos por su estilo tan épico y pomposo, pero luego en los 80, cuando dieron ese giro al pop de la época, esa misma gente les acusó de haber perdido sus raíces rockeras (¿resultaba entonces que sus discos setenteros no estaban tan mal ni eran tan vacíos como se decía?). Del mismo modo nunca me canso de recordar que en vida Freddie Mercury era continuo objeto de críticas y mofas por parte de esa gente, que lo consideraba poco más que un ridículo marica con ínfulas de grandeza e, irónicamente, el miembro de la banda hacia el que se tenía más respeto era Brian May, el cual se consideraba que era el que mantenía vivo el espíritu rockero (y por tanto auténtico) del grupo al margen de las extravagancias de Freddie - lo cual tiene una parte de verdad pero también una parte de tópico falso. Hizo falta que Mercury muriera de forma trágica para que alcanzara cierta respetabilidad, de repente la crítica oficial le otorgaba el estatus de leyenda que siempre le negó en vida.

Y finalmente, cuando el 2005 Brian y Roger reactivaron Queen con Paul Rodgers no dejé de oír críticas negativas de todo tipo. Ahora que se han juntado con Lambert la frase que oigo más a menudo es "por lo menos el proyecto con Paul Rodgers era algo respetable", y de repente más de uno afirmar sin miedo a ser abucheado que el mediocre disco que sacaron no era tan malo después de todo, simplemente no sonaba a Queen. De hecho no puedo evitar ser malpensado y preguntarme cuántos de de los que se tiran de los pelos por este nuevo proyecto han sido realmente fans de Queen y no están simplemente apuntándose al carro de abuchear a Brian y Roger, que hoy día son un blanco fácil. Con esto no pretendo decir que todo lo que han hecho sea respetable, han tomado muchas decisiones censurables estos años, pero no puedo evitar pensar que si despacharan a Adam Lambert y cogieran a otro sustituto, más de uno pasaría de repente a decir que "al menos Adam Lambert tenía el timbre adecuado para ese repertorio".

Podrá gustar más o menos este experimento, y podrá parecer un error o un acierto de Brian y Roger, pero si algo me ha quedado claro en perspectiva es que el problema que tienen Queen hoy día no es Adam Lambert, sino que nunca han sido ni se han comportado como una respetable y legítima banda de rock por mucho que ahora algunos sigan lamentándose de eso como si fuera algo nuevo.

Tear It Up
Seven Seas of Rhye
Tie Your Mother Down
Play the Game
Fat Bottomed Girls
Killer Queen
Don't Stop Me Now
Bicycle Race
I'm in Love With My Car
Another One Bites the Dust
Lucy (Adam Lambert)
I Want It All
Concierto de Aranjuez/Love of My Life
Somebody to Love
Crazy Little Thing Called Love
Drum Battle
Under Pressure
I Want to Break Free
Who Wants to Live Forever
Guitar Solo/Last Horizon/Guitar Solo
The Show Must Go On
Radio Ga Ga
Bohemian Rhapsody

We Will Rock You
We Are the Champions
God Save the Queen