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sábado, 7 de mayo de 2022

Van der Graaf Generator - Teatro Politeama (Génova), 2 de mayo del 2022

 

Haciendo retrospectiva de 20 años yendo a conciertos he de reconocer que el balance de grupos y artistas que he visto entre mis favoritos es más que positivo y muy superior a lo que imaginaba. A raíz de eso, hace tiempo me paré a pensar qué grupos o artistas de mis predilectos que estuvieran vivos o en activo cuando me metí en esto de la música no había podido ver en directo. Realmente no me salieron demasiados. El caso más sangrante - y que creo que ya es demasiado tarde - es David Gilmour, aunque a cambio he visto a Roger Waters y Nick Mason, al que le seguirían tres bandas que no suelen actuar fuera de Estados Unidos: los Grateful Dead en alguna de sus versiones actuales, los ya extintos Allman Brothers (a cambio vi a Dickey Betts hace este mes exactamente 10 años, caray como pasa el tiempo) y la Marshall Tucker Band. Hasta ahora había otro grupo que estaba en el puesto número 1 de la lista: Van der Graaf Generator, una banda que con el tiempo se ha ido convirtiendo en una de mis favoritas y que, aunque casi nunca tocan en España, siguen en activo por Europa. Había que ponerle remedio.

Cuando anunciaron un nuevo tour eché un vistazo a las fechas de la gira en busca de alguna que fuera asequible a mi bolsillo y no me fue demasiado complicado por un motivo muy sencillo: Van der Graaf Generator son adorados en Italia, que es un país donde los conciertos no están demasiado caros y no es muy caro viajar y alojarse allá. Esto es algo que siempre me ha parecido curioso, pero en los 70 el rock progresivo tuvo en dicho país un éxito descomunal. OK, igual pasaba en muchos otros países europeos como Francia o España mismamente, pero el nivel de euforia que despertaba en Italia era algo inaudito, hasta el punto de que en su primera época Van der Graaf Generator era una banda de culto desconocida en su país natal, Inglaterra, mientras que en Italia tenían un éxito apabullante pese a que su música era muy compleja. Esto ha hecho que existiera durante décadas un vínculo muy estrecho entre el líder del grupo, el cantante-teclista-guitarrista Peter Hammill, e Italia.

En fin, que yo tenía mi entrada para ver a Van der Graaf Generator en Génova el 5 de abril del 2020 pero... algo extraño sucedió. Sí, la dichosa pandemia mundial de la que deben estar hartos de leer, así que saltémonos esa parte. El concierto de pospuso al 2021, y luego otra vez a 2022. Algunas bandas optaron directamente por cancelar sus tours antes que seguir moviéndolos, por suerte Van der Graaf los mantuvieron. Me esperé lo máximo posible a comprar el billete de avión por si acaso - no en vano Yes acaban de anunciar que posponen otra vez su gira europea que llevan posponiendo desde el 2020 - pero por suerte mayo de 2022 iba a ser la fecha en que cumpliría uno de mis grandes sueños musicales.

De entrada hay un aspecto importante a tener en cuenta si uno va a ver a Van der Graaf Generator y que yo ya tenía presente, y es que para bien y para mal son un grupo que apuesta mucho por sus discos nuevos. El grupo se separó a finales de los 70 y se volvió a reunir a principios del siglo XXI. Desde esa reunificación han ido publicando nuevos álbums, la mayoría de ellos ya no en la formación cuarteto que han tenido habitualmente, sino en formato trío sin el saxofonista David Jackson, un miembro esencial del sonido clásico que además parece un tipo bastante extraño. ¿Saben la forma de distinguir un músico que publica discos nuevos por inercia y otro que realmente todavía cree que lo que hace tiene poso? El primero solo toca temas de su nuevo álbum en la gira del presentación del mismo pero en las siguientes lo olvidará por completo en favor de su siguiente obra, el segundo mantendrá canciones de sus nuevas obras en los setlists y, no solo eso, sino que las irá variando, no en plan "mantengo en el setlist el tema bueno que había en mi anterior disco". Ojo, ¡esto no es necesariamente algo bueno! ¡Miren si no a los Red Hot Chili Peppers! Para mí el hecho de que un grupo siga apostando por sus últimos discos no es en sí algo intrínsicamente positivo, solo cuando la música lo es. Por suerte en el caso de Van der Graaf Generator, sus discos de retorno están francamente bien, especialmente los dos primeros: Present (2005) y Trisector (2008). El segundo de hecho ha sido uno de mis descubrimientos musicales del año y lo he estado oyendo a menudo.


Así pues, 12 años después de haberme hecho fan de ellos (los conocía de antes pero me parecían algo inescuchables) y 2 después de las continuas cancelaciones sufridas por el coronavirus, a las nueve de la noche salieron al escenario Peter Hammill, el teclista Hugh Banton y el batería Guy Evans. Hammill, sonriente dijo al público en italiano "Bueno, finalmente..." haciendo referencia a los dos aplazamientos y se lanzó con dos de los temas más destacados de los Van der Graaf Generator del siglo XXI: "Interference Patterns" y "Every Bloody Emperor". Me encanta el contraste que ofrece este hombre cuando canta y cuando habla con el público. Su forma de cantar es muy personal y uno de los motivos por los que a mucha gente se le atraganta el grupo: furiosamente expresiva y teatral, a veces rozando lo excesivo pero sin llegar a ello (a los que somos fans nos parece en cambio uno de los mejores cantantes de la historia del rock, y sin duda uno de los más personales). La música de Van der Graaf Generator, infestada de teclados, y más ahora sin la presencia de Jackson al saxofón, es densa, dramática y a menudo oscura. Y no obstante, después de hacernos pasar por esos viajes musicales tan intensos, Hammill entre temas se muestra como un tipo tan deliciosamente educado, encantador y afable que se hace achuchable. Habló todo el rato en un italiano que como mínimo sonaba fluido (siendo tan popular aquí imagino que por fuerza ha acabado aprendiendo el idioma de tanto venir a tocar), hacía pequeñas bromas e incluso pidió disculpas por no poder quedarse a firmar autógrafos al final del show a causa del coronavirus.

El setlist era literalmente una mitad de temas de los discos nuevos y otra de la época clásica. De los nuevos Van der Graaf lamenté que solo tocaran un tema de Trisector, y más cuando en otras fechas de la gira le da más cancha (sin ir más lejos al día siguiente tocó tres, incluyendo una que me hacía mucha ilusión, "Over the Hill"). No obstante de los seis escogidos creo que solo dos bajaron algo el nivel del concierto: "Lifetime" y "Your Time Starts Now", temas lentos que no están tampoco mal pero deslucen al lado del resto. Los ya citados "Interference Patterns" y "Every Bloody Emperor" creo que el propio Hammill ya los considera dos pequeños clásicos de su carrera, y no le faltaría razón. Por otro lado "Room 1210" seguramente es de las mejores composiciones de su último álbum Do Not Disturb y en cuanto a "Alfa Berlina" fue curioso ver cómo le dieron un tono diferente al disco, que es más melancólico, y en directo optó por imprimirle más fuerza.

Es normal que un hombre tan increíblemente prolífico como Peter Hamill se resista a quedarse anclado en una época muy concreta de su carrera (ojo al dato, aparte de 14 los discos que grabó con Van der Graaf Generator, su carrera en solitario consta de 45 álbums; el 2021 de hecho sacó ¡dos! uno de los cuales con una portada un tanto... curiosa). Pero no es menos cierto que, aunque muchos de sus temas recientes funcionan perfectamente en vivo, los momentos cumbre de la noche pertenecen a su etapa clásica. La primera que cayó fue mi gran sorpresa del concierto: el mejor tema de su disco en solitario Chameleon in the Shadow of the Night (1973), que por pura casualidad escuché por primera vez el año pasado y también en Italia. Me refiero a "(In The) Black Room", que él presentó como una rareza que había decidido incorporar al repertorio Van der Graaf, aunque yo no lo veo así: por mucho que salga en un disco suyo en solitario, suena totalmente a la banda madre, y les quedó magnífica.

Un pequeño paréntesis para resaltar las cualidades de la banda. Guy Evans sigue siendo un batería magnífico, cero sorpresas. Peter Hammill es quizá uno de los cantantes de los 70 que mejor ha conservado la voz. Es extraordinario oír cómo canta igual que en los discos y directos clásicos, con la misma fuerza a intensidad, e incluso pudiendo emular algunos tonos difíciles. Y el show me hizo darme cuenta de cómo Hugh Banton es seguramente el segundo miembro más importante del grupo, aunque esté algo eclipsado en la época clásica por el saxofón de Jackson. No solo es un gran teclista, sino que viendo en vivo cómo interactúan él y Hammill me di cuenta de cómo el segundo se dedica sobre todo a las partes de piano más melódicas y Banton es el que le da más textura y profundidad a las canciones. Hammill es un buen pianista, de hecho le vi en Madrid en un concierto solo que dio totalmente a piano, pero el sonido Van der Graaf creo que sale sobre todo de lo que hace Banton a las teclas. No descarto, claro está, que Banton rellenara el sonido del grupo más de lo habitual para compensar la ausencia del saxofón, que tiene una presencia muy importante en el sonido del grupo, pero en todo caso funcionó con creces.

Ah, David Jackson, pobre David Jackson. En la teoría me parecía imposible que el grupo funcionara sin él, pero me temo que lo logran con creces. Si algo me ha demostrado la experiencia es que, por mucho que alguien sea un componente importante de un grupo, si las canciones son buenas y el resto de la banda grandes músicos, se puede tirar adelante sin ese miembro en principio imprescindible. Para los fans de la Creedence la interacción entre los dos hermanos Fogerty es algo fundamental del sonido del grupo... y miren cómo John continuó adelante no ya sin su hermano Tom, sino sin otro guitarra que lo sustituyera, y además si escuchan el directo que grabaron en formato trio, Live in Europe (1973), comprobarán que funciona perfectamente. ¿Quiere decir eso que Tom Fogerty era prescindible? No, pero simplemente con ese cancionero y esos tres músicos se puede armar un gran concierto. Y eso sin olvidar que un concierto de Ten Years After sin su líder absoluto, el cantante y guitarrista Alvin Lee, ha sido uno de los mejores que he visto.

A modo de ejemplo, cuando iniciaron la que es mi favorita del Godbluff (1975), "Scorched Earth", me quedé bastante sorprendido no solo porque no la esperaba sino porque me preguntaba cómo recrearían el climático final en que el saxofón tiene un papel fundamental, pero lo cierto es que sonó genial igualmente. Del mismo modo, ¿es una contradicción decir que el momento cumbre de la noche fue al mismo tiempo el tema en que más eché en falta el saxofón? Me refiero a "Childlike Faith in Childhood's End", el extenso tema final de Still Life (1976), que fue una absoluta barbaridad. El instante decisivo fue cuando Hammill llegó al verso de "Frightened... in the silence", que lo cantó muy diferente a como hace en el disco y otros directos suyos que he oído. En vez de aullar esas frases con su estilo tan característico dejó un tenso silencio absoluto que respetó todo el teatro y apenas susurró "...silence", para luego lanzarse con toda furia a los versos siguientes y de ahí afrontar junto a los otros tres todo el tramo final del tema con una intensidad estremecedora. La enorme ovación que le dedicó el público me confirmó que no fue solo impresión mía, sino que fue el momento que más bordaron de la noche.

Finalmente, los otros temas clásicos que tocaron fueron menos sorpresivos al entrar dentro de lo que esperaba pero no por ello los recibí con menos ganas: la densa "Lemmings" con Peter a la guitarra conjugando extraños pasajes musicales laberínticos junto a Banton a los teclados y Guy Evans más jazzístico que nunca, y el cierre de la noche con el gran clásico "Still Life", la primera canción que oí del grupo y seguramente una de las más agradecidas de descubrir para los neófitos.

Por descontado, eché en falta temas en esta hora y cincuenta minutos, pero mirando setlists de la gira he visto que en general están bastante compensados los temas que entran y salen. Me supo mal perderme una de mis favoritas del grupo, "Man-Erg", que suele caer con frecuencia, y también me habría encantado oír "A Louise is not a Home"... aunque ¿la preferiría a "(In The) Black Room"? No lo sé... En todo caso hacía tiempo que no acudía a un concierto con tanta ilusión y nervios como éste, y aunque es difícil saber cuál será el futuro del grupo (Hammill está en plena forma pero es un señor de 74 años), me encantaría repetir la experiencia. ¿Será posible? Como mínimo me quité esta molesta espinita de no haber visto a uno de mis grupos favoritos y además en plena forma.

Interference Patterns

Every Bloody Emperor

(In The) Black Room 

Lemmings

Lifetime

Alfa Berlina

Childlike Faith in Childhood's End

Your Time Starts Now

Room 1210

Scorched Earth


Encore:

Still Life

sábado, 8 de mayo de 2021

Supertramp - Paris (1980)

 

La interminable y extenuante gira de Breakfast in America (1979) - la mayor que harían jamás - dejó al grupo tan agotado que cuando terminó decidieron darse unas merecidas y largas vacaciones, no en vano esa formación lleva en funcionamiento sin parar desde el 74, y todos ellos llevaban en activo en diferentes proyectos musicales desde mucho antes. De hecho a efectos prácticos ya se vería que el éxito tan desorbitado de su último disco y el agotamiento de la gira acabaría matando esta formación clásica del grupo... pero antes de que eso sucediera pensaron que sería una buena idea editar un doble directo.

Había dos buenas razones para ello. En primer lugar, la discográfica, viendo que Supertramp era ahora una máquina de generar millones, les presionaba para que hicieran otro álbum, y un directo les serviría para ganar tiempo mientras descansaba. En segundo lugar, mucha gente había conocido al grupo por su último disco, y pensaron que este directo podría servir a modo de Greatest Hits para mostrarles el resto de repertorio de sus álbums anteriores. Yo añado una tercera razón de mi cosecha: toda gran banda de los 70 que se precie tiene su mítico doble disco en directo, y Supertramp no iban a ser menos.

Si Supertramp son de por si una banda que hoy día no goza de mucho prestigio (lo cual nos ha permitido poder adquirir sus vinilos clásicos tirados de precio), Paris (1980) es un álbum aún más denostado. Supongo que el motivo es que las versiones se parecen mucho a las de estudio y eso le quita el aliciente de su compra y hace levantar sospechas de que sea un disco totalmente modificado a posteriori. Sobre este particular puedo afirmar que no es cierto, según he leído no retocaron casi nada, solo los coros finales de "Hide in your Shell" y algún detalle en alguna canción más, el resto es un reflejo fidedigno de cómo sonaban en vivo. Y es que Supertramp, para bien y para mal, clavaban las canciones como en los discos, algo que uno tendería a atribuirlo al carácter más bien perezoso y conservador de Rick pero que he leído que también es cosa de Roger, quien se ve que en sus conciertos en solitario prefiere tocar los temas siempre de la misma manera.

Eso hace que para mí Paris sea en cierto modo un misterio: ¿cómo puede gustarme tanto un disco que, yo mismo lo admito, apenas presenta variaciones respecto a sus versiones de estudio? Es por ello un álbum que creo que demuestra que la magia de un buen disco en vivo no está solo en cómo se cambian las canciones o en que se les dé más energía, sino en que logre transmitir la sensación de estar ahí escuchando al grupo. Porque las canciones las tocan igual que en estudio pero no suenan igual, y ahí es donde creo que está el meollo de la cuestión. 

Además Paris se beneficia de dos hechos: el repertorio de Supertramp en esa época era absolutamente impecable y la banda era famosa por utilizar uno de los mejores sistemas de sonido del momento. Si leéis crónicas de la época, algo en lo que coinciden muchos es en lo mucho que les impresionaba cómo sonaba la banda, y eso es no es un tema casual, ya que ellos invirtieron muchísimo dinero y esfuerzo en lograr ese resultado.

El concierto fue grabado tanto en audio como en vídeo pero hasta hace unos pocos años las imágenes del show estaban guardadas bajo recaudo por Rick Davies y su "encantadora" mujer/manager Sue, y por algún motivo que nadie entiende se negaban en rotundo a sacarlas a la luz. Hizo falta que Dougie Thomson, John A. Helliwell y Bob Seibenberg (bajista, saxofonista y batería respectivamente) montaran una sociedad con la que sacar a la luz material de Supertramp - como las ediciones deluxe de Crime of the Century (1974) o Breakfast in America (1979) - para que este material tan esperado por los fans viera la luz. Y para enredar más las cosas, aunque Roger Hodgson siempre dijo que si por él fuera lo habría sacado hace años pero que no tenía voz ni voto porque había dejado el grupo... ¡a efectos prácticos también se opuso a su lanzamiento! Parece ser que inicialmente Dougie, John y Bob colaboraron con él en la edición del DVD pero acabaron dejándole de lado porque se volvió insoportable con un montón de peticiones que no podían atender. Desconozco cuáles serían pero mi apuesta sería cosas como separar las canciones de Rick y las suyas (algo que ya sabemos todos los fans, por el amor de Dios, Roger, aunque los créditos digan Hodgson/Davies sabemos que la canción es de quien la canta) o poner un letrero con luces luminosas cada vez que saliera él en pantalla recordándonos que esas canciones las compuso él y las sigue tocando en sus maravillosas giras en solitario.

De modo que, en otra muestra de cómo Supertramp se ha convertido en un ente confuso y de tipo más empresarial que musical, la salida a la venta del esperadísimo DVD de Paris se dio en un contexto de peleas legales de Rick para impedir que el resto de músicos sacaran ese material, la web de Supertramp silenciando por completo su lanzamiento (ya que la controlan Rick/Sue) y Roger pidiendo desde la suya que no compráramos el DVD porque no tenía la suficiente calidad profesional (falso, la calidad de la grabación es espectacular). Para mí poner imágenes a este directo que llevaba tantos años oyendo fue un sueño hecho realidad (por ejemplo ver por fin en imágenes el final de "Fool's Overture" con todos los roadies disfrazados invadiendo el escenario del que tanto había oído hablar), y no exagero si digo que es uno de los DVDs musicales que más he disfrutado, de modo que mis eternos agradecimientos a Dougie, John y Bob.

Solo hay un aspecto que veo criticable e incomprensible de Paris, y son ciertas elecciones de setlist. Es obvio que no cabía todo el concierto en un vinilo doble y que había que descartar temas... pero aun así hay cosas que no entiendo. La más grave de todas: ¿cómo dejaron fueron la versión de "Another Man's Woman" cuando 1) es el momento cumbre de Rick en los conciertos con su solo de piano y 2) el único tema que cambia ostensiblemente respecto a su versión de estudio y por tanto ofrecía algo diferente? Tampoco entiendo que dejaran fuera "Child of Vision" con el magnífico solo de piano final, es un tema que está hecho para oír en directo, el clásico "tema oculto" en estudio para el gran público que muchos redescubren por su versión en vivo. No desdeño la selección de temas del disco, que me parece magnífica - y que demuestra que ellos consideraban el Crime su mejor disco, porque lo tocan prácticamente entero aun cuando es la gira de presentación del Breakfast - pero creo que con unos retoques podrían haber hecho un doble directo mejor. Y como me gusta mucho montarme estas historias - vean mis propuestas de directos dobles setenteros de Cream y King Crimson - les propongo aquí mi versión mejorada del Paris.

He intentado que sea un término medio entre mis preferencias (de entre los grandes hits dejo los que me gustan más) y entre lo que creo que sería mejor objetivamente (por ello mantengo la cara B "You Started Laughing" pese a que no es santo de mi devoción, porque al ser el tema más desconocido del disco objetivamente tiene su razón de ser). He dejado fuera algunos de sus grandes hits porque no hay sitio para todo y porque tampoco veo imprescindible que estén todos en un disco de estas características (de hecho ellos sin ir más lejos dejaron fuera la imprescindible "Give a Little Bit"), y he procurado que el disco fluya bien alternando temas de Rick-Roger y refleje todas las facetas del grupo. Lo he dividido en cuatro caras de vinilo, que si bien van algo justas de duración (la cara D dura más de 20 minutos) sirve para hacernos una idea. Obviamente la versión ideal es la que editaron en CD Dougie, John y Bob que incluye todo el concierto, pero mi fantasía es cómo sería el Paris en doble vinilo con una selección mejorada entre todos los temas que tocaron esa noche. Yo propongo esto:

Cara A:

School
Ain't Nobody But Me
The Logical Song
Bloody Well Right

Cara B:

Hide in your Shell
Goodbye Stranger
Give a Little Bit
Another Man's Woman

Cara C:

From Now On
Take the Long Way Home
You Started Laughing
Child of Vision

Cara D:

Rudy
Fool's Overture
Two of Us
Crime of the Century

Dicho esto, simplemente añadir que del vinilo original la secuencia final de "Fool's Overture/Two of Us en versión abreviada/Crime of the Century" es uno de mis momentos favoritos en un álbum en directo. Me encanta la forma como se pasa del clímax de la primera a esa versión breve tan hermosa a la guitarra acústica de "Two of Us" al espectacular final de "Crime of the Century", que siempre me pone los pelos de punta. Aquí el mérito es de Roger, que al parecer es quien se encargaba de ordenar los setlists. Se le podrán criticar muchas cosas a Supertramp (bueno, en realidad no) pero desde luego sabían muy bien cómo secuenciar un disco o un directo.



domingo, 18 de abril de 2021

Supertramp - Even in the Quietest Moments (1977)

 

Me es difícil valorar con cierta distancia (ya no digamos objetividad, si es que eso es posible) un disco que personalmente significa tanto para mí como Even in the Quietest Moments (1977). Sí que creo que, al margen de las consideraciones personales, es el mejor disco del grupo junto a Crime of the Century (1974) al tener su mejor colección de canciones sin un solo bajón, pero aparte de eso el motivo por el que le tengo tanto cariño es que fue uno de los primeros álbums que descubrí cuando empecé a interesarme por la música de adolescente más allá de los pocos grupos en que me movía por entonces (básicamente Queen y Elton John).

Llegué a él por recomendación de mi madre, que lo consideraba uno de sus discos favoritos, e inicialmente me recomendó que escuchara simplemente el tema "Fool's Overture", que es quizá su canción favorita. Dicha composición me enamoró desde la primera escucha y durante un tiempo mi contacto con Supertramp no pasaba de este tema, de igual forma que me pasó con otros grupos de los que me haría fan, de los que inicialmente solo escuchaba una canción suya, la que me recomendaban, antes de pasar a escuchar los discos enteros ("Stairway to Heaven" en el caso de Led Zeppelin, hasta que me animé a oír el Remasters entero, o "Money" en el caso de Pink Floyd, hasta que decidí oír entero el The Dark Side of the Moon). De modo, que escuchando Even in the Quietest Moments es inevitable que me vengan flashes de aquellas primeras escuchas, cuando mi universo musical era tan limitado y los pocos detalles que tenía a mi alcance me dejaban una impresión más fuerte. Por entonces teníamos ese disco solo en vinilo, y uno de mis primeros recuerdos es un pequeño momento de la primera parte a piano de la canción que, ay, estaba rallada y siempre tenía que saltar con la aguja, de modo que mis primeras escuchas de "Fool's Overture" implicaban estar cerca del tocadiscos en los primeros minutos para saltar ese momento cuando llegaba. Otro es el final del tema que va justo antes, "From Now On", ya que a veces situaba la aguja justo al final de esa canción para pillar "Fool's Overture" desde el principio y oía entonces ese coro lleno de voces desvaneciéndose en fade out de la canción anterior sin conocer el resto de la composición. No sabía a qué sonaba pero me daba una imagen como de comuna hippie todos cantando a coro, supongo que alentado por esa portada con el paisaje nevado.

Recuerdo también las fotos de la banda en la carpeta del vinilo, porque en aquellos años teníamos muy poca información de dichos grupos y debíamos recrearnos en lo poco que nos daban los discos. No sabía quiénes eran Supertramp, si eran unos tipos chungos con vida de rockstar peligrosa (obviamente no era así, más bien al contrario) o unos tipos más bien inofensivos. Yo veía simplemente a cinco tipos melenudos y era incapaz de situar qué rol ocupaba cada uno en el grupo o su carácter, y creo que siempre tiene cierta fascinación cuando uno empieza con una banda nueva y no sabe nada de ellos. Recuerdo la foto de John y Dougie haciendo el tonto al lado de Rick, y por otro lado a Bob y Roger más serios fumando, y que obviamente me simpatizaban más los primeros. Seguramente todos estos detalles son irrelevantes, pero para mí esas pequeñas impresiones van asociadas a mis primeros contactos con el que sería uno de mis discos favoritos.

Finalmente me animé a escuchar el disco entero, y me encantó. Me lo grabé en cinta de cassette (ya tengo una edad, amigos) y recuerdo una primavera que solía sacar a pasear a mi perra oyéndola muy a menudo. Sobre todo la sensación de quietud que daba oír el tema homónimo con el ambiente primaveral, algo que creo que a Roger le enorgullecería porque supongo que es lo que pretendía. Y aunque mis gustos irían ampliándose y cambiando con el paso del tiempo, Even in the Quietest Moments siempre siguió siendo uno de mis discos predilectos y más especiales.



Ésta es la parte personal, pero ¿qué podemos decir del álbum en su contexto con los datos que ahora sabemos? De entrada que querían resarcirse del "error" de Crisis? What Crisis? (1975) al haberse grabado tan rápido (he entrecomillado "error" porque es un gran disco, ¡de modo que ojalá todos los errores fueran así!) y tomarse su tiempo. Una vez ya instalados en la costa oeste de EEUU, se metieron a trabajar en un estudio situado en un rancho en las montañas en el cual sacaron la fotografía de la portada. La idea era cuidar más las canciones y de nuevo que fluyera bien como álbum, igual que el Crime of the Century, pero al mismo tiempo buscaban darle un tono menos dramático. Creo que triunfaron, al igual que harían en su siguiente disco, en seguir sonando a ellos mismos a la vez que aportaban una faceta diferente de los álbums anteriores, evitando ser una mera repetición pero sin alejarse de su estilo. Un rasgo nada menor del disco es que aquí no usarían teclado eléctrico en ninguna canción, aún siendo el instrumento que más se asociaba al sonido Supertramp, y Rick por otro lado no mostraría tanto su deje blues-rockero como en sus otras obras clásicas.

Como de costumbre, muchas de las canciones existían desde hacía tiempo. Rick llevaba años dándole vueltas a "From Now On" hasta que por fin se decidió a incluirla aquí, y "Give a Little Bit" era una composición también bastante antigua de Roger que Bob comenta que recuerda haberle oído ensayar en su habitación de hotel en las giras anteriores. Una vez más la clave no está solo en la calidad de las canciones sino en haberlas sacado a la luz en un álbum en que encajaran todas juntas, algo muy importante para el grupo por entonces.

En el aspecto menos positivo, Even in the Quietest Moments es también el álbum en que se inicia el cisma Rick/Roger. Si tras el éxito de Crime se habían ido distanciando a raíz de que cada uno había encontrado y fortalecido su personalidad (tanto en el ámbito musical como personal), aquí empezaron a vislumbrarse ciertas tensiones cuando sus caminos se iban distanciando cada vez más: Roger se involucró muy a fondo en temas espirituales mientras que Rick se asentaba casándose con Sue, que en unos años se revelaría como un personaje muy importante en el universo Supertramp... para mal. Rick siempre se sentiría molesto porque Roger colara sus "rollos espirituales" en los discos del grupo, y Roger se sentiría cada vez más alejado de un Rick cada vez más acomodado.

El álbum se inicia con el que considero uno de los temas definitivos de Supertramp y mi hit favorito del grupo, "Give a Little Bit", una canción que me transmite buen rollo inmediato con su melodía ultrapegadiza. Le sigue mi debilidad personal del álbum, "Lover Boy", una composición de Rick que es mi segunda favorita del disco pese a ser con diferencia la menos conocida de todas. No sé si es cosa mía pero a mí me parece una canción maravillosa que siempre me ha dado muy buenas vibraciones. No sabría explicarlo pero este tema para mí representa en cierto modo la conexión tan especial que tengo con el disco sobre todo al ser un tema que uno nunca oye fuera de él porque no está en recopilatorios o directos (por desgracia para mí es de los pocos temas de los discos clásicos del grupo que jamás se han tocado en vivo porque al parecer no les acababa de funcionar, y parece ser que en la gira del 2010 estuvieron ensayándola, pero nada... una pena).

El tramo final de la cara A representa el segmento tranquilo del disco con dos temas lentos de ambos compositores. "Even in the Quietest Moments" es mi balada acústica favorita de Roger, creo que tiene un aire ensoñador muy especial, y sobre todo me gusta cómo en la parte final el tema da un giro inesperado con la entrada de la batería y un segmento instrumental que le diferencia de otros temas por el estilo de Roger que no se salen del patrón típico acústico. En cuanto a "Downstream", es una preciosa balada a piano de Rick que me trae recuerdos de la primera vez que vi a Supertramp el 2002. Era el primer concierto de mi vida, y recuerdo que con este tema la gente sacó los mecheros (¿recuerdan cuando se hacía eso en los conciertos?) y que todo el Palau Sant Jordi coreó los "We will stay..." del estribillo, lo cual fue bastante emocionante sobre todo habida cuenta que no es uno de los temas más populares del grupo - la siguiente vez que les vi no hubo mecheros ni gente coreando el estribillo...

La cara B del disco no puedo decir que sea inferior a la A, pero realmente siempre me ha gustado más la primera parte del álbum aunque la segunda tenga mi canción favorita del grupo. Creo que es porque la cara B no tiene ese rollo tan especial de la A, pero los temas es innegable que siguen siendo de primer nivel. "Babaji" es un tema muy pegadizo de Roger que recuerda a los anteriores discos, aunque en este caso interpretada al piano en lugar del teclado eléctrico, y "From Now On" constituye el gran clásico de Rick del disco, con una letra fantástica sobre un hombre aprisionado en su trabajo que fantasea con llevar una vida más emocionante. Como en muchos temas de Rick, aunque la melodía principal daría para una buena canción convencional, él le da algunos giros inesperados hasta desembocar en el climático final en que un numeroso coro de voces canta el estribillo.

Me dejo para el final "Fool's Overture", que es como he dicho mi tema favorito de Supertramp y una de mis canciones preferidas de siempre. De casi 11 minutos de duración, es una ambiciosa composición de Roger que combina una preciosa melodía a piano y otra con teclados eléctricos con las que estuvo jugueteando durante años sin saber qué hacer con ellas hasta que un feliz día descubrió que encajaban juntas. La primera vez que vi a Roger tocando solo junto a un saxofonista éste fue el tema que le pedimos que tocara en el bis, y él se rió argumentando que no podía tocar una canción tan compleja él solo. La tercera vez que fui a un concierto suyo no obstante la había conseguido adaptar a ese formato y fue uno de los momentos más emotivos que vi en un concierto. Por cierto, en su época clásica solían hacer que en el final climático de la canción salieran los roadies disfrazados de forma extravagante por el escenario. Uno de esos detalles que demuestran cómo a Supertramp no les falta su punto de extravagante humor británico.



sábado, 17 de abril de 2021

Supertramp - Crisis? What Crisis? (1975)

Cuando Crime of the Century salió a la venta en 1974 el gran éxito del disco les pilló a todos un poco desprevenidos. Quiero decir, todos confiaban en que el álbum triunfaría (tanto la discográfica como la banda veía potencial a las canciones) pero fue un poco súbito pasar de ser un grupo virtualmente desconocido a hacerse tan populares. El motivo no es solo que el álbum fuera tan bueno - la historia del rock está repleta de discos geniales que no triunfan - sino que era uno de esos ejemplos de disco salido en el momento perfecto. A mediados de los 70 el rock progresivo empezaba a atascarse un tanto como género e iba derivando o bien hacía ciertos excesos megalómanos o, por el contrario, una vía más pop-melódica, ejemplificada por ejemplo en los discos que lanzaron bandas como Camel en esos años. Supertramp eran el grupo perfecto para ese contexto.

Pero claro, la discográfica les pidió ipso facto nuevo material para aprovechar su momento de éxito, algo justificable teniendo en cuenta la libertad que les dieron con su anterior disco, y la banda se encerró a grabar las primeras sesiones de Crisis? What Crisis? (1975) cuando apenas habían acabado una extensa gira por Norteamérica. En consecuencia, el grupo no tuvo tiempo de componer nuevo material, pero por suerte Rick y sobre todo Roger tenían muchas canciones que habían estado ensayando en la época del Crime of the Century (algunas incluso las tocaban en vivo) que habían descartado del disco, no porque no fueran buenas sino porque no encajaban en el global del álbum. En ese sentido, el productor Ken Scott diría años después que Crime era mejor disco pero que Crisis tenía las mejores canciones, algo con lo que no concuerdo pero que refleja esa filosofía que tenían de no grabar una mera recopilación de buenos temas sino una serie de composiciones que fluyeran bien en conjunto.

Así pues se produce una curiosa paradoja con Crisis? What Crisis?: fue un disco grabado con las prisas y supuso una experiencia muy poco satisfactoria para el grupo, pero aún reconociendo ese defecto las canciones son tan buenas que difícilmente le podemos poner pegas los fans, de hecho muchos lo tienen como su disco favorito del grupo e incluso el propio Roger Hodgson lo ha citado como su preferido pese a que admite que no es el mejor que hicieron. Yo adelanto ya mi opinión antes de entrar en materia: la cara A es extraordinaria, fácilmente la mejor cara de un disco de Supertramp, pero creo que la B baja mucho el nivel aunque se recupera en el tramo final; de haber mantenido el mismo nivel que la cara A éste sería sin duda el mejor disco del grupo.

El disco se abre con la bonita introducción de Roger "Easy Does It" que empalma directamente con la magnífica "Sister Moonshine", una de esas canciones acústicas que tan buen rollo dan y que ya adelanta lo que sería la más famosa "Give a Little Bit". Le sigue el único tema nuevo que Rick pudo componer para el disco, la bluesera "Ain't Nobody But Me", que se complementa a la perfección con la última canción de la cara A, "Another Man's Woman", uno de los grandes clásicos de Rick por excelencia que en directo siempre desembocaba en uno de los momentos cumbre de la banda con el colosal solo de Rick al piano. Me dejo mi favorita del disco para el final: "A Soapbox Opera" es una balada que para mí refleja a la perfección lo que hace a Supertramp tan especiales. La canción en sí misma es preciosa sin arreglos (solo basta escuchar la versión más desnuda del Paris (1980) para verificarlo) pero lo que la convierte en un tema tan especial y único es el tratamiento que se le da, desde la forma como Bob marca el ritmo a los maravillosos arreglos orquestales que le dan más dramatismo pero también una especie de ¿fragilidad? que la hacen aún más conmovedora. Si a eso le sumamos una de mis interpretaciones vocales predilectas de Roger creo que no queda más por decir...


En la cara B como dije es donde creo que se baja el nivel. No me malinterpretéis, no creo que haya temas malos, ni siquiera flojos, pero creo que palidecen mucho en comparación no solo con la cara A sino con cualquier canción del álbum anterior y posterior a éste. "Lady" está bien pero siempre me pareció un poco un "Dreamer" de baratillo. "Poor Boy" de Rick tiene a su favor ese tono melancólico tan especial que le imprime a algunos temas como aquel que destaqué de su segundo disco, acentuado por los instrumentos de viento de Helliwell, que aquí tienen un tono retro muy acorde con el tipo de composición, y un estribillo que está bastante bien... pero realmente no me parece de sus mejores temas. En lo que respecta a "Just a Normal Day", es una balada que me parece el tema menos conseguido del disco y que tiene como rasgo más destacable un dueto entre Rick y Roger a las voces en la que quizá sea su última composición realmente escrita entre los dos.

La cosa mejora en el tramo final con dos temas de Roger, que aquí ya se posiciona claramente como el compositor más aventajado del dúo. La primera, "The Meaning", me pasó mucho tiempo desapercibida pero me parece una absoluta maravilla (¡y qué bien encaja aquí el clarinete de Helliwell!), y la última es un pequeño clásico suyo, la breve balada al armonio "Two of Us", que durante un tiempo pasó algo desapercibida (fue la única canción del álbum que no se tocó en vivo en la gira posterior junto a la intro) pero que luego resurgiría de forma sorpresiva tocada con guitarra en el directo Paris.

La experiencia de grabación del disco desde luego no fue satisfactoria para un grupo conocido por su perfeccionismo en el estudio y que le gustaba tomarse su tiempo, pero pensándolo bien si no se hubieran visto apurados quizá no se habrían visto obligados a sacar muchas de estas maravillosas canciones que les "sobraban" de su anterior disco. Y viendo el nivel medio quizá no puedo evitar alegrarme por una vez de que la discográfica les metiera prisa...



miércoles, 24 de marzo de 2021

Supertramp - Crime of the Century (1974)

 

Después de encadenar dos sonoros fracasos de ventas como su debut homónimo e Indelibly Stamped (1971), de perder el mecenazgo que les había brindado hasta entonces un excéntrico millonario y de que toda su banda les abandonara por segunda vez, unos Rick Davies y Roger Hodgson ya desencantados pensaron que lo mejor era dejarlo. Por suerte hubo dos cosas que les animaron a darse una última oportunidad: tenían un montón de canciones nuevas que sonaban bastante mejor que las que habían compuesto hasta la fecha (algunas de hecho databan de antes pero las habían perfilado) y su nuevo bajista, Dougie Thomson, trajo a la banda una dosis de entusiasmo más que necesaria y les animó a seguir adelante un poco más, después de todo sería una pena dejarlo antes de publicar estos nuevos temas tan prometedores.

OK, en este caso sí que puede decirse que a la tercera va la vencida. De entrada un factor decisivo es que por fin formaron una banda estable y que encajaba 100% con el sonido que buscaban. Se incorpora el batería Bob Siebenberg, de estilo siempre enfocado a reforzar la canción y no al lucimiento personal, y el saxofonista John Helliwell, cuyo marcado sentido del humor le dio un punto extra, lo cual me hace recordar esa escena de Los siete samurais de Akira Kurosawa en que uno de los cabecillas del grupo decide reclutar a un samurai entre otras cosas porque está siempre diciendo ocurrencias graciosas y "uno necesita tener a alguien así para animarle en los momentos difíciles". Y si algo necesitaba urgentemente Supertramp en aquellos momentos era alguien que les animara - y ya de paso la locuacidad de Helliwell le convertiría automáticamente en el frontman del grupo en todos los conciertos, un papel que los tímidos Rick y Roger se resistían a asumir.

Tenemos pues la combinación ganadora: buenos temas y una formación adecuada para ellos. Nuestros amigos se tomaron la cosa en serio y pasaron un largo tiempo conviviendo juntos para conocerse y trabajar todas las canciones nuevas antes de meterse en un estudio, de modo que este nuevo repertorio estaba más que trabajado y ensayado cuando tuvieron que defenderlo en vivo y en estudio.

Hay un aspecto que me fascina de esta historia y es el cambio tan súbito que dieron Supertramp de sus dos primeros discos a Crime of the Century (1974), no solo en términos de calidad sino de estilo. En sus anteriores obras apenas percibimos destellos del que sería su famoso sonido clásico, y de repente en el tercer álbum no es que hubieran encontrado su sonido... ¡es que lo exhibían totalmente definido y perfeccionado hasta el más mínimo detalle! ¡Está ya todo ahí! Lo normal es algo como por ejemplo lo que le sucedió a sus contemporáneos Queen, que desde su debut hasta A Night at the Opera (1975) fueron gradualmente descubriendo su sonido de forma escalonada. ¡Lo de Supertramp es como si Queen hubieran pasado de su debut con tintes heavy metal directamente a Opera sin todo lo que hubo en medio! En todo caso, tenían ya los temas y el sonido propio, solo hizo faltar convencer al gran productor Ken Scott para que les produjera el álbum y empezó la grabación del que considero la obra cumbre de su carrera.

Otro de los aspectos que más me llama la atención de Crime of the Century es que fue un disco bastante costoso y laborioso para los estándares de la época, lo cual resulta chocante si pensamos que lo grabó una banda que había encadenado dos fracasos de ventas seguidos y que llevaba 3 años girando sin mucho éxito. Eso es algo que dice mucho a favor de cómo funcionaban muchas de las discográficas en la época, que estaban dispuestas a apostar por grupos o artistas que no acababan de despegar basándose en la música que tenían a ofrecer. En el caso de Supertramp cuando éstos acudieron a la discográfica a pedir que les financiaran su tercer álbum, al principio todos se pensaban que habían ido para anunciar que se separaban, ya que era una de sus muchas bandas del montón que no llegaban a ninguna parte. ¡Cuál fue su sorpresa cuando Rick y Roger les dijeron que querían grabar un tercer disco! Y si aceptaron pese a lo mal que se habían vendido los anteriores es porque éstos les mostraron algunas de las maquetas que habían preparado y confiaron en el potencial de esas nuevas canciones. No voy a idealizar la industria discográfica de los 70, que seguía explotando y robando a muchos de sus artistas, pero al menos se guiaban también por la idea de apostar por la música, y no solo por lo que diera beneficios seguros.

La grabación de Crime of the Century fue una experiencia extenuante en gran parte por el perfeccionismo enfermizo del productor Ken Scott, el hombre clave en el sonido del disco. Es uno de esos álbums que están repletos de pequeños detalles que, por separado pueden parecer tonterías, pero que en conjunto le dan una mayor riqueza a la música. Además éste fue un disco que se elaboró pensando en el álbum como un todo y no como una mera suma de canciones. Por entonces Supertramp tenían bastantes más temas nuevos de los que acabaron en el tracklist final y tuvieron que hacer una rigurosa selección de los que entrarían. Cuando lleguemos a Crisis? What Crisis? (1975) nos preguntaremos cómo algunas de esas canciones tan buenas fueron descartadas de Crime of the Century, pero en realidad ya adelanto la respuesta: los temas que seleccionaron se hicieron no solo en base a su calidad sino a que encajaran mejor en ese puzzle de canciones que era ese disco, de modo que dejaron fuera algunas canciones que les parecían magníficas pero que no sabían cómo encajarlas en el Crime. Parece ser que la forma como hicieron este difícil cribaje fue en primer lugar escoger qué temas de Rick entrarían (ya que Roger tenía muchas más composiciones donde escoger y sería más complejo hacer esta primera selección) y luego ver qué canciones de Roger se complementaban mejor con éstas, siguiendo la estructura que luego repetirían en sus siguientes álbums de alternar temas de Rick y Roger para darle más heterogeneidad a la música y explotar uno de los fuertes de Supertramp, que era la combinación de dos voces y estilos tan distintos. Se dedicaron incontables horas en trabajar qué canciones elegían y mirar en qué orden colocarlas para que la experiencia sonora fluyera lo mejor posible, y es algo que se nota mucho: Crime of the Century es de esos discos en que cada canción desemboca a la siguiente con tanta naturalidad que sabe mal parar el álbum a medias, ya que cada composición parece un complemento o respuesta musical a la anterior.

El álbum se abre con uno de los temas definitivos de Supertramp, "School", la gran aportación musical de Roger al disco en que narra sus experiencias en el instituto y que se trata de la única canción del disco que realmente compuso a medias con Rick. Sí, para entonces Rick y Roger ya escribían completamente separados porque habían encontrado cada uno sus estilos propios, pero en este tema de Roger su compañero hizo unas aportaciones decisivas: el célebre solo de armónica inicial, el solo de piano y la parte intermedia en que dialoga con Roger. Tan importantes son estas pequeñas grandes contribuciones de Rick que cuando años después Roger se empeñó en separar qué canciones eran suyas y cuáles de Rick (como si dicha distinción no fuera obvia...), en el caso de "School" la aceptó como una canción de los dos.

Le sigue la más rockera "Bloody Well Right", que durante bastante tiempo no me entusiasmaba hasta que le cogí el punto sobre todo por las partes de guitarra eléctrica, breves pero que le dan un poco más de dureza en contraste con su estribillo tan melódico. Ya en estos dos temas distinguimos los dos estilos tan diferenciados entre Rick y Roger: Roger es mucho más melódico, e incluso cuando tira hacia temas más progresivos siempre se apoya mucho en la melodía; Rick tiene menos rango vocal que su compañero y un timbre menos reconocible pero a cambio tiene más mojo, y sus temas se mueven en un sonido más especial que bebe de influencias blues, progresivas y pop. De los dos quien tiene más las de ganar es Roger, pero a mí no me hagáis escoger, adoro a ambos y ya reivindiqué por aquí a Rick hace años.

"Hide in your Shell" es lo más parecido que conozco a algo que podríamos llamar pop progresivo, con una base melódica muy marcada pero un trabajo brutal de coros, teclados y diferentes efectos (la forma como suena la batería, el uso de ¡un serrucho! de fondo en el estribillo, etc.) y la letra es de mis favoritas. En contraste viene el gran tema oculto del disco, "Asylum", la canción que más suele pasar desapercibida por no ser tan pegadiza ni tener grandes golpes de efecto pero que con el tiempo se revela como un momento magistral por varios motivos: tiene la mejor interpretación vocal de Rick en el disco (fijaos cómo canta el trozo final mientras insiste que no está loco), la letra siempre me ha gustado bastante y los arreglos orquestales son una absoluta maravilla. Permitid que dedique unas palabras a esos arreglos porque son uno de los elementos clave del álbum. Me recuerdan a los que usaba Elton John en su época clásica por el hecho de que complementan las canciones a la perfección sin abusar ni volverse empalagosos o cobrar demasiado protagonismo, el punto intermedio justo que a veces es tan difícil de encontrar. En los últimos temas de la cara B se volverán aún más importantes.

La cara B se abre con el gran hit del disco, "Dreamer", que a mí es quizá el tema que menos me entusiasma sin desagradarme (en su faceta puramente pop prefiero otras canciones de Roger). Un detalle a resaltar es que aunque Ken Scott era un productor enfermizamente perfeccionista, tampoco perdía de vista que en un disco de rock la perfección no lo es todo, y en el caso de "Dreamer" se dieron cuenta de que por más que lo intentaran no lograban captar la frescura que tenía el tema en la maqueta que había grabado Roger años atrás. ¿Solución? En este caso construyeron el tema sobre la maqueta, añadiendo el resto de instrumentos y elementos y puliendo el sonido.

Seguimos avanzando y ahora nos encontramos con una composición que son palabras mayores: "Rudy" no es solo la mejor del disco, podría ser el mejor tema de Supertramp en general, un tema magistral de Rick con una de mis letras favoritas del rock en que un viaje en tren sirve de metáfora sobre el paso del tiempo y cómo la vida va pasando sin que el personaje que da nombre al tema haya sabido aprovecharla. Es el tema más puramente progresivo del álbum sin un estribillo propiamente dicho y con un segmento central que recrea el viaje en tren que me parece inconmesurable. La conexión que había entre Rick al piano y Roger a la guitarra complementados por los otros tres músicos pocas veces funcionó mejor que aquí, y la emoción con que Rick canta los últimos versos mientras se oyen las violines siempre me pone los pelos de punta.

El tramo final empieza con la gran joya oculta de Roger en este álbum, "If Everyone Was Listening", un tema terriblemente olvidado entre tantas grandes canciones pero que a mí me encanta. Es una de esas canciones con un feeling especial melancólico sin llegar a sonar triste y cuya clave es que sencillamente tienen algo que no sabría describir pero que sin duda está ahí. No en vano es la favorita del disco de Bob Siebenberg y una amiga fan del grupo incluso la citaba como su favorita de todo su repertorio. No obstante es la única composición del disco que no sale en su mítico directo Paris (1980) y la única que no he pillado (ni pillaré, me temo) nunca en vivo.

Y como gran cierre final tenemos otra de las grandes composiciones de Rick - éste es el único disco en que creo que supera a su compañero en cuanto a la calidad de sus temas - que es la propia "Crime of the Century", que sigue una estructura por la que siento debilidad: canciones que empiezan con unos pocos versos y luego desembocan en una larga parte instrumental (por ejemplo "The Dream's Dream" de Television sería otro ejemplo), que en este caso viene apoyada por una misteriosa melodía de piano que se va repitiendo hasta alcanzar el gran clímax del disco cuando se van sumando los arreglos orquestales y el saxofón de Helliwell, cerrando finalmente con el mismo solo de armónica que abría el álbum. Pocos cierres de disco se me ocurren a la altura de éste.

Aunque no lo parezca yo quería hacer una reseña más breve del disco - y desde luego las otras que haré no quiero que me queden tan largas - pero hay tantas cosas que decir, tantos detalles por resaltar, que me es difícil ser escueto. Me parece uno de los discos más perfectos que ha dado la historia del rock, pero además es un álbum muy emotivo y rebosante de sentimiento, y no es solo mera técnica o canciones bien construidas. Es por tanto una combinación que no siempre se da, al menos no de la forma que tenemos aquí.

Crime of the Century era la apuesta final de Supertramp, si el disco fracasaba el grupo se iba sin duda a la porra (y el escaso éxito que tuvo el single de adelanto que sacaron con esta nueva formación, "Land Ho", hizo que la apuesta pareciera cada vez más insegura). Por suerte lo lograron. Pero sabiendo lo cerca que estuvieron de separarse antes y lo razonable que habría sido que la discográfica les hubiera dado la patada, uno no puede evitar preguntarse cuántas potenciales obras maestras y grandes carreras nos hemos perdido de otros grupos que no pudieron o quisieron aguantar un poco más hasta dar con la tecla adecuada. Estuvimos muy cerca de perdernos una de las grandes obras maestras del rock, pero por suerte Rick y Roger decidieron darse una última oportunidad.


domingo, 5 de abril de 2020

Van der Graaf - Vital (1978)


Vital (1978) de Van der Graaf Generator ("Van der Graaf" a secas por entonces, pero ya llegaremos a eso) es uno de los discos en directo que más curiosidad me han despertado antes de escucharlos, ya que había leído opiniones radicalmente opuestas sobre él: desde que era algo terrible a que se trataba de una obra maestra. Otro aspecto que despertaba mi interés es el ser un álbum que ha sido alabado tanto por fans del prog como por aficionados más cercanos al punk (por ejemplo Ian Curtis de Joy Division). ¿Qué endiablado artefacto podría poner de acuerdo a aficionados de estilos tan distintos?

En mi caso mi opinión se queda en un término medio entre ambas valoraciones tan extremas aunque mucho más cerca de la positiva que de la negativa. De hecho me parece uno de los discos en vivo más interesantes que he oído de prog-rock entre otras cosas porque documenta a la perfección un momento muy concreto y efímero: no solo se separarían poco después de grabar el álbum sino que la formación que vemos aquí era un tanto peculiar, fruto de una época bastante inestable en el seno del grupo. Pero para entenderlo mejor habría que hacer un repaso a la historia de Van der Graaf Generator, la cual, mucho me temo, es compleja y enrevesada, así que quizá la mejor forma de hacerlo sin resultar muy farragoso sería por puntos:


Van der Graaf Generator - Formación clásica


- Peter Hammill, cantante, guitarrista-teclista y compositor, forma un grupo llamado Van der Graaf Generator junto a unos amigos de universidad. Cuando, tras un tiempo de actividad, deciden grabar su debut se encuentran con que no es posible hacerlo por problemas legales: él había firmado previamente un contrato con la discográfica Mercury y el resto de sus compañeros no tienen ningún acuerdo con ellos. A causa de ello, el grupo se prepara prácticamente antes de nacer.
- Hamill decide grabar un disco en solitario en que emplea a sus ex-colegas como músicos de sesión (?) que al final acaba saliendo bajo el nombre de Van der Graaf Generator (????) tras haber solucionado los temas legales.
- Poco después, graban su primer disco como grupo de verdad, esto es, con lo que sería la formación clásica (aparte de Hammill, Hugh Banton al teclado, Guy Evans a la batería y David Jackson al saxofón) más el bajista Nic Potter, que se iría después de este disco porque el sonido tan oscuro y experimental del grupo le confundía.
- Con esta formación sacan tres auténticas joyas del rock progresivo que no venden casi nada... salvo en Italia, donde tienen un éxito tan apabullante que la gente les reconoce por la calle.
- Como la cosa no acaba de funcionar comercialmente y están agotados de girar sin parar, disuelven el grupo de forma amistosa en 1972.
- Hammill graba algunos discos en solitario que suenan a puro Van der Graaf Generator usando a sus ex-compañeros como músicos de sesión (?).
- Deciden volver a juntarse en 1975 siguiendo la filosofía de no mirar atrás y basar sus conciertos en toda la música nueva que tienen entre manos. Graban 3 discos en 12 meses. Dos de ellos son otras obras maestras.
- En 1977 Banton y Jackson dejan el grupo. Hammill les sustituye con un violinista y fichando de nuevo a Nic Potter al bajo. Cambia el nombre del grupo a Van der Graaf a secas y graba un nuevo álbum de estudio. En paralelo ha seguido sacando discos en solitario con algunos elementos de protopunk.
- En el momento en que se grabó Vital se había añadido a otro miembro como violoncelista y, además, para esos conciertos concretos se invitó de nuevo a David Jackson al saxofón, aunque por problemas técnicos apenas se le oye.

Es difícil no perderse entre esta marea de nombres e idas y venidas. Pero el caso es que en 1978 Van der Graaf (Generator) eran una banda un tanto extraña e inestable que incluía desde miembros antiguos que se habían ido y vuelto (Nic Potter), otros totalmente nuevos (el violinista y violoncelista) y otros fijos (Guy Evans y un poco David Jackson de rebote). No solo eso, sino que el sonido que seguía Hammill en aquellos años basculaba entre el progresivo tan oscuro y experimental que caracterizaba a la banda y un rollo mucho más sucio y directo que lo emparentaba con el punk. Los Van der Graaf de Vital son por tanto un monstruo mutante con un pie en el progresivo y otro en el punk, con miembros del pasado y otros del futuro, con un setlist que incluía temas nuevos (algunos nunca habían sido grabados en estudio) y otros muchos de discos clásicos. El resultado es un álbum oscuro y furioso con un sonido muy especial que creo que le hace único.


Van der Graaf - Formación de 1977

Aunque los fans del grupo lamentamos que no haya un gran directo oficial de su primera época, el propio Hamill dice que no eran especialmente buenos en directo por entonces. Pero lo cierto es que, aunque lo poco que hemos podido oír de esos años contradice esa aseveración (ciertas grabaciones de la BBC y un directo que existe en vídeo en que tocan entero su primer disco de retorno, Godbluff), cabe admitir que las versiones en directo que oímos ahí no difieren casi nada de las de estudio, y eso que son canciones que dan pie a improvisaciones y variaciones. Por eso Vital es, contra todo pronóstico, el mejor directo posible de los Van der Graaf de los 70, porque aunque no refleje su edad de oro sí que nos los muestra en una época en que eran más dados a cambiar el estilo de los temas en directo y a retorcer su sonido llevándolo a nuevos caminos. No será un reflejo de lo que fue el grupo en esos años pero sí de la época más interesante e imprevisible en vivo.

El directo abre y se cierra con los dos temas más protopunk del concierto: en primer lugar la potente "Ship of Fools", una cara B de su último disco (no me digan que no mola empezar un show con una cara B, hasta Neil Young lo hizo en la gira del Rust Never Sleeps) y como cierre "Nadir's Big Chance", un pequeño clásico de su discografía en solitario que suele citarse como principal vínculo de Hammill con el punk. En medio tenemos un buen repaso a la carrera de Van der Graaf Generator incluyendo prácticamente un tema de cada uno de sus discos clásicos - con la excepción del magnífico e infravalorado The Least We Can Do Is To Wave to Each Other (1970) y de World Record (1976), su obra más floja dentro de esa etapa clásica - con interpretaciones que, según el caso, son más o menos fidedignas a sus versiones de estudio.

"Still Life" es de las que sale más beneficiada con el añadido del violín y violoncelo, que le dan un tono más solemne, y seguramente sea por ello la versión del disco más agradecida de escuchar incluso para quienes no simpaticen con el sonido que despliega aquí el grupo. Algo parecido diría de "Last Frame", típico tema que en estudio a uno no le llama especialmente la atención (o al menos ése fue mi caso) pero que en directo gana enteros sin necesidad de apartarse excesivamente de la versión original, simplemente enfatizando la presencia del violín y los estallidos de violencia, que a medida que avanza el álbum serán más frecuentes.


Esto sí que es publicidad contundente

Por cierto, ¿he dicho ya que Peter Hammill es uno de mis cantantes favoritos? Me encanta su estilo tan expresivo y visceral, y en este directo está especialmente desatado explorando su faceta más agresiva (que no es la única que tiene como cantante, como me demostró cuando le vi en un precioso concierto intimista que dio él solo con un piano hace años en Madrid). Incluso en temas que inicialmente parecen más reposados como "Sci Finance" o "Mirror Images" al final acaba estallando la banda hacia el final; no estaban para sutilezas. Éstos por cierto eran algunos de los temas nuevos que ofrecía el disco por entonces y que en este caso acabaron apareciendo en discos posteriores de Hammill en solitario. Siguiendo con esa filosofía de mirar adelante, tenemos otras composiciones desconocidas para el público que asistió al concierto como la casi heavy metal "Door" con ese riff tan infeccioso, que fue grabada en las sesiones del anterior disco de Van der Graaf e inexplicablemente acabó descartada (ahora se puede oír en las reediciones en CD), o  la magnífica "Urban" que tiene intercalado un pequeño fragmento del clásico "Killer" en su sección central y que es la única que nunca llegó a grabarse en estudio.

No obstante los dos tour de force que ofrece el álbum parten de clásicos de Van der Graaf (Generator) en estudio: una intensísima (casi agotadora, en el buen sentido del término) versión de un cuarto de hora de "Pioneers Over C" y un medley que parte del que creo que es su mejor tema, la suite de más de 20 minutos "A Plague of Lighthouse Keepers" que sorpresivamente acaba desembocando en la juguetona parte final de "The Sleepwalkers". Dada la complejidad de "Lighthouse Keepers", en aquella época el grupo nunca la interpretaba entera en directo salvo una versión que grabaron para la televisión belga por petición expresa de los realizadores del programa, y no sería curiosamente hasta una gira del 2013 (y además sin la ayuda de David Jackson al saxofón) cuando se animaron a hacerla entera por sistema. En este caso no obstante podemos disfrutar del hermoso inicio y de cómo va poco a poco desembocando en el caos, y en general creo que les funciona perfectamente siendo uno de los mejores momentos del disco.


Haciendo balance general, Vital es un disco intenso, que puede ser algo agotador de escuchar al principio por ofrecer un sonido diferente al que espera un aficionado del grupo y la numerosa presencia de composiciones que uno no conoce. Pero es de esos álbums que crecen con las reescuchas y creo que tiene algo especial el hecho de que el gran disco en vivo de Van der Graaf Generator sea uno que no represente realmente lo que era el grupo, sino el testimonio de una etapa efímera pero excitante.

Nota: el autor ha publicado este post el día que teóricamente tenía que haber estado en Génova disfrutando del segundo concierto de la gira de reunión de Van der Graaf Generator tras muchos años de silencio. Desafortunadamente las circunstancias que todos conocemos han obligado a posponer la fecha hasta Septiembre. ¿Conseguirá verlos en esas fechas? ¿Habrá vuelto el mundo a una cierta normalidad para entonces? Servidor prefiere no hacerse ilusiones por si acaso, pero esperemos que así sea.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Yo y Yes (Yes y Yo)

Extrañamente este mes de septiembre me ha sorprendido en una de las mayores rachas de enganche a ese grupo conocido como Yes y se me ha ocurrido hacer un poco de retrospectiva sobre mi relación con ellos a lo largo de mi vida.



 Yes nunca han sido de mis bandas favoritas aunque los considero que juegan en la liga de grandes del progresivo y siempre he tenido un gran respeto por ellos. Mi primera toma de contacto fue a lo grande, con el tema "Close to the Edge", y la culpa la tuvo una web de rock progresivo que cada mes seleccionaban una pieza esencial del género (gracias a ellos llegué también a joyas como "Supper's Ready", "Still Life" o "Starless"). Me sonaba el grupo pero no había oído nada de ellos, y ahí decían que ésta era una de las más grandes composiciones del género, así que, ¿a qué esperaba?

La primera escucha de esta obra maestra me dejó tan impactado que es de esos casos en que recuerdo perfectamente el momento, el lugar y las sensaciones de esa primera toma de contacto. Por entonces debía tener unos 14 o 15 años, no estaba muy versado en rock progresivo y era más impresionable, pero es que además era un tema tan jodidamente bueno que me quedé casi literalmente boquiabierto: esa parte inicial con ese estilo tan raro que no era incapaz de ubicar, la magnífica melodía (y la voz, la voz de Jon Anderson, que me encandiló desde el principio); la parte central de "I get up, I get down", desde siempre uno de mis momentos favoritos del rock, y el espectacular clímax. Todo. ¿Cómo resistirse a eso?

Rick Wakeman, su melena rubia, su capa y sus mil teclados. Aunque más que un miembro fijo del grupo era alguien que entraba y salía, es inevitable asociar esta imagen con la iconografía de Yes.


Pasó un tiempo hasta que decidí a bajarme el resto del disco, y seguramente como tenía las expectativas tan exageradamente altas con el tema homónimo, el resto de Close to the Edge (1972) inicialmente no me impresionó. Siempre me gustó la preciosa balada "And You and I" pero fue a más con el tiempo, e inicialmente no me entraba "Siberian Kathru", pero también fue cosa del tiempo. Hoy día es de mis discos favoritos.

No obstante, los amigos Yes se quedaron muy atrás en mi discografía respecto a otros grandes del prog, y la culpa es de un disco: Fragile (1971). En todos lados decían (y dicen) que es una de sus obras maestras, y lo escuché con muchas expectativas que esta vez ni se acercaron a la realidad. Sigo considerándolo un disco extrañamente sobrevalorado, con algunos temas muy buenos ("Roundabout" y "South Side of the Sky", mi predilecto del disco), otros bastante buenos y varias piezas breves que son puro relleno. ¿Esto es lo mejor que podía ofrecerme Yes? Sé que no tiene sentido pero por culpa de este disco los tuve olvidados durante años, teniendo aún grandes discos por descubrir de gente como King Crimson, Genesis o Pink Floyd.

El punto de inflexión que me hizo volver a ellos tuvo lugar varios años después cuando en casa del hermano mayor de una amiga encontré el Yes Album (1970) y pensé "Bueno, a ver qué tal". Desde la primera escucha me reconcilié automáticamente con Yes: "Yours Is No Disgrace", "I've Seen Good People" y sobre todo... ¡"Starship Trooper"! ¡Esto ya era otra cosa! Eran unos Yes que sonaban a progresivo pero sin ser tan enrevesados como en álbums posteriores, y funcionaban a la maravilla.



Una vez volvimos a ser amigos me escuché su directo en lujoso triple vinilo (y comprado de segunda mano tirado de precio) Yessongs (1973) y decidí probar con su disco más polémico: Tales from Topographic Oceans (1973), el disco más excesivo de la banda con cuatro suites de 20 minutos. ¡Megalomanía al poder! Debo decir que siempre me ha gustado esa faceta tan excesiva hasta rozar el ridículo del grupo. Después de todo el rock tiene un componente lúdico muy adecuado para cosas así. Pese a que lo oí con cierta "precaución" (es decir, no esperando mucho) me gustó desde el principio, aunque bien es cierto que realmente todos los temas estaban alargados en exceso. Podría decirse que es su obra maestra perdida: si hubieran acortado las canciones dejándole en un disco sencillo sería otra joya más de su carrera, pero tal y como quedó es algo desproporcionado y definitivamente imperfecto. Mis favoritas han cambiado con el tiempo, pero a día de hoy, tras muchas reescuchas, creo que los dos grandes temas son el inicial "The Revealing Science of God" y la final "Ritual", la única en la que podrían disculparse sus 20 minutos de duración. "The Remembering" es bonita pero se nota descaradamente que está hinchada (la dejaría en 5 o 6 minutos) y "The Ancient" empieza bien hasta que Howe se pone pesado con la guitarra.

Mi siguiente paso estuvo lejos de ser el obvio: Drama (1980), disco controvertido en que Jon Anderson es reemplazado por Trevor Horn y que cuenta con Geoff Downes como teclista (nota: aunque me gusta mucho Rick Wakeman como teclista - que no como compositor - creo que los tres que tuvieron en la era clásica hicieron un buen trabajo, cada uno en su estilo). Sí, antes de tirar por otros clásicos aposté por éste en que practicaban un cambio de estilo que quizá no me agradaría. ¿Por qué? Pues porque aquel 2011 Yes venían a mi ciudad trayéndose de teclista a Geoff Downes y sospeché (acertadamente) que caerían temas de este álbum, que por lo general suele quedar olvidado. Contra lo esperado, Drama me entró a la primera pese al cambio de estilo, destacando para mi gusto dos temas: la progresiva "Machine Messiah" (¡que cayó en el concierto!) e "Into the Lens (I am a Camera)".

En cuanto al concierto, de los Yes clásicos estaban Steve Howe a la guitarra, el magnífico bajista Chris Squire (una de las cosas que aprendí con el tiempo es que uno de los grandes sellos distintivos del grupo es la forma como Squire toca el bajo) y Alan White a la batería. Fue un gran concierto con un tipo sacado de una banda tributo calcando las voces de Anderson y me conquistaron desde el principio empezando con "Yours Is No Disgrace". Me impresionó Howe a la guitarra y me sorprendió lo bien que hacía Squire los coros pese a su edad y sus pintas de grandullón.

"Tempus Fugit" con un pequeño fallo técnico.

Y a partir de aquí nos acercamos al presente. Me dejé conscientemente para más adelante el disco de ellos hacia el que más expectativas tenía y pasé antes al Going for the One (1977), que directamente me compré a ciegas. No fue un disco que me marcara: me gustó desde la primera escucha y todos los temas son muy buenos, pero no había ninguno que me volviera loco - incluso el polémico Drama tenía "Machine Messiah". Y finalmente hace unas semanas pasé hacia el disco suyo del que esperaba más y en general uno de los álbums hacia los que más expectativas tenía: Relayer (1974), un auténtico clásico de la banda célebre por su tema "The Gates of Delirium" que ocupa una cara entera. ¿Qué puedo decir? Me encantó. En ese sentido, cero sorpresas, esperaba muchísimo y estuvo a la altura.

Y aquí me encuentro, desde hace dos semanas oyendo en bucle a Yes con algunas pausas para pasar a AC/DC. Me he vuelto a enganchar a los grandes temas del Tales from Topographic Oceans y me he reconciliado un poco con el Fragile. ¿Qué me queda ahora? Dos primeros álbums con pinta de ser agradables pero un poco primerizos, que oiré seguro sin muchas expectativas, el polémico Tormato (1978) - de inexplicable título y portada - que no suele gustar y que oiré pero no comprándolo a ciegas. Ah, y los discos en solitario de Anderson, Howe y Squire que he leído que están muy muy bien (los de Wakeman son un coñazo). Porque lo que viene después me interesa solo a nivel anecdótico y no musical: un giro ochentero exitoso pero que personalmente detesto (pese a que este videoclip me fascina), anécdotas cachondísimas como el enfrentamiento Yes vs Anderson-Howe-Bruford-Wakeman que acabó desembocando en Union (1991) y que daría para una entrada por si sola y las peleas que siguen teniendo hoy día, en que tenemos a Yes girando con Howe y White de miembros clásicos y a Anderson y Wakeman por otro lado. ¡Algunas cosas no cambian!

Un par de rankings como cierre...

Discos favoritos separando los que creo que tienen un nivel similar entre sí del resto:

1- Close to the Edge
2- The Yes Album
3- Relayer


4- Tales from Topographic Oceans (¡en serio! ¡dadle una oportunidad!)


5- Going for the One
6- Drama o Fragile, según el día.


Canciones favoritas:

1- Close to the Edge
2- Starship Trooper
3- The Gates of Delirium
4- And You and I
5- Ritual (Nous Sommes de Soleil)
6- I've Seen All Good People
7- Yours Is No Disgrace
8- South Side of the Sky
9- Machine Messiah
10- Siberian Kathru


domingo, 30 de octubre de 2016

Convirtamos el The Great Deceiver de King Crimson en un mítico directo doble

Siempre me ha dado rabia cuando un gran grupo de los 70s que además destacara especialmente por sus directos nos deja a los fans sin el clásico directo doble, el típico doble vinilo que puedes abrir y disfrutar de sus imágenes mientras lo escuchas.

Uno de los grupos culpables de este pecado es King Crimson, quienes a mediados de los 70 estaban en plena efervescencia creativa, con unos conciertos repletos de improvisaciones apasionantes. Pero lo único que nos dejaron de esa época es un directo, USA (1975) que no llega ni a los tres cuartos de hora. A cambio, Fripp editó en los 90 The Great Deceiver, que incluía cuatro CDs de esos años y sirve para contentar a cualquier fan de los King Crimson clásicos, mostrándonos a una formación impecable en absoluto estado de gracia.

No obstante me cuesta considerarlo un disco en directo, más que nada porque son dos discos dobles y repiten muchos temas, lo veo más como un repaso a lo que hacía esta gente sobre el escenario que quizá se antoje algo excesiva a los que no sean muy fans. De modo que pensé que sería interesante hacer una recopilación de algunos temas de esos CDs y convertirlo en un doble CD que podría colar como el gran "doble mítico en directo" de King Crimson.

Divido el tracklist por lo que sería cada cara del vinilo, aunque estrictamente hablando no encajaría del todo porque algunas se me van a los 25 minutos, pero vamos, es solo un juego. Ésta sería mi selección, donde añado además el CD del cual cogería cada tema:



"Walk On ... No Pussyfooting" (Robert Fripp, Brian Eno) – 0:52 CD1
"Larks' Tongues in Aspic, Part Two" (Fripp) – 6:12 CD1
"Improv - Daniel Dust" (Cross, Fripp, Wetton, Bruford) – 4:40 CD3
"The Night Watch" (Fripp, Wetton, Palmer-James) – 4:18 CD3
"Easy Money" (Fripp, Wetton, Palmer-James) – 7:14 CD1

"Improv - A Voyage to the Centre of the Cosmos" – 14:41 CD1
"Starless" (Cross, Fripp, Wetton, Bruford Palmer-James) – 11:36 CD3

"Walk On ... No Pussyfooting" (Fripp, Eno) – 1:15 CD3
"The Great Deceiver" (Fripp, Wetton, Palmer-James) – 3:32 CD3
"Improv - The Golden Walnut" (Cross, Fripp, Wetton, Bruford) – 11:14 CD4
"Improv - Bartley Butsfordd" (Cross, Fripp, Wetton, Bruford) – 3:13 CD3
"Exiles" (Cross, Fripp, Palmer-James) – 6:23 CD3

"Improv - Some Pussyfooting" (Cross, Fripp, Wetton, Bruford) – 2:23 CD4
"Larks' Tongues in Aspic, Part One" – 7:41 CD4
"Fracture" (Fripp) – 10:48 CD4
"21st Century Schizoid Man" (Fripp, Sinfield) – 7:32 CD2


CD 1= 4
CD 2 = 1
CD 3 = 7
CD 4 = 3