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domingo, 18 de abril de 2021

Supertramp - Even in the Quietest Moments (1977)

 

Me es difícil valorar con cierta distancia (ya no digamos objetividad, si es que eso es posible) un disco que personalmente significa tanto para mí como Even in the Quietest Moments (1977). Sí que creo que, al margen de las consideraciones personales, es el mejor disco del grupo junto a Crime of the Century (1974) al tener su mejor colección de canciones sin un solo bajón, pero aparte de eso el motivo por el que le tengo tanto cariño es que fue uno de los primeros álbums que descubrí cuando empecé a interesarme por la música de adolescente más allá de los pocos grupos en que me movía por entonces (básicamente Queen y Elton John).

Llegué a él por recomendación de mi madre, que lo consideraba uno de sus discos favoritos, e inicialmente me recomendó que escuchara simplemente el tema "Fool's Overture", que es quizá su canción favorita. Dicha composición me enamoró desde la primera escucha y durante un tiempo mi contacto con Supertramp no pasaba de este tema, de igual forma que me pasó con otros grupos de los que me haría fan, de los que inicialmente solo escuchaba una canción suya, la que me recomendaban, antes de pasar a escuchar los discos enteros ("Stairway to Heaven" en el caso de Led Zeppelin, hasta que me animé a oír el Remasters entero, o "Money" en el caso de Pink Floyd, hasta que decidí oír entero el The Dark Side of the Moon). De modo, que escuchando Even in the Quietest Moments es inevitable que me vengan flashes de aquellas primeras escuchas, cuando mi universo musical era tan limitado y los pocos detalles que tenía a mi alcance me dejaban una impresión más fuerte. Por entonces teníamos ese disco solo en vinilo, y uno de mis primeros recuerdos es un pequeño momento de la primera parte a piano de la canción que, ay, estaba rallada y siempre tenía que saltar con la aguja, de modo que mis primeras escuchas de "Fool's Overture" implicaban estar cerca del tocadiscos en los primeros minutos para saltar ese momento cuando llegaba. Otro es el final del tema que va justo antes, "From Now On", ya que a veces situaba la aguja justo al final de esa canción para pillar "Fool's Overture" desde el principio y oía entonces ese coro lleno de voces desvaneciéndose en fade out de la canción anterior sin conocer el resto de la composición. No sabía a qué sonaba pero me daba una imagen como de comuna hippie todos cantando a coro, supongo que alentado por esa portada con el paisaje nevado.

Recuerdo también las fotos de la banda en la carpeta del vinilo, porque en aquellos años teníamos muy poca información de dichos grupos y debíamos recrearnos en lo poco que nos daban los discos. No sabía quiénes eran Supertramp, si eran unos tipos chungos con vida de rockstar peligrosa (obviamente no era así, más bien al contrario) o unos tipos más bien inofensivos. Yo veía simplemente a cinco tipos melenudos y era incapaz de situar qué rol ocupaba cada uno en el grupo o su carácter, y creo que siempre tiene cierta fascinación cuando uno empieza con una banda nueva y no sabe nada de ellos. Recuerdo la foto de John y Dougie haciendo el tonto al lado de Rick, y por otro lado a Bob y Roger más serios fumando, y que obviamente me simpatizaban más los primeros. Seguramente todos estos detalles son irrelevantes, pero para mí esas pequeñas impresiones van asociadas a mis primeros contactos con el que sería uno de mis discos favoritos.

Finalmente me animé a escuchar el disco entero, y me encantó. Me lo grabé en cinta de cassette (ya tengo una edad, amigos) y recuerdo una primavera que solía sacar a pasear a mi perra oyéndola muy a menudo. Sobre todo la sensación de quietud que daba oír el tema homónimo con el ambiente primaveral, algo que creo que a Roger le enorgullecería porque supongo que es lo que pretendía. Y aunque mis gustos irían ampliándose y cambiando con el paso del tiempo, Even in the Quietest Moments siempre siguió siendo uno de mis discos predilectos y más especiales.



Ésta es la parte personal, pero ¿qué podemos decir del álbum en su contexto con los datos que ahora sabemos? De entrada que querían resarcirse del "error" de Crisis? What Crisis? (1975) al haberse grabado tan rápido (he entrecomillado "error" porque es un gran disco, ¡de modo que ojalá todos los errores fueran así!) y tomarse su tiempo. Una vez ya instalados en la costa oeste de EEUU, se metieron a trabajar en un estudio situado en un rancho en las montañas en el cual sacaron la fotografía de la portada. La idea era cuidar más las canciones y de nuevo que fluyera bien como álbum, igual que el Crime of the Century, pero al mismo tiempo buscaban darle un tono menos dramático. Creo que triunfaron, al igual que harían en su siguiente disco, en seguir sonando a ellos mismos a la vez que aportaban una faceta diferente de los álbums anteriores, evitando ser una mera repetición pero sin alejarse de su estilo. Un rasgo nada menor del disco es que aquí no usarían teclado eléctrico en ninguna canción, aún siendo el instrumento que más se asociaba al sonido Supertramp, y Rick por otro lado no mostraría tanto su deje blues-rockero como en sus otras obras clásicas.

Como de costumbre, muchas de las canciones existían desde hacía tiempo. Rick llevaba años dándole vueltas a "From Now On" hasta que por fin se decidió a incluirla aquí, y "Give a Little Bit" era una composición también bastante antigua de Roger que Bob comenta que recuerda haberle oído ensayar en su habitación de hotel en las giras anteriores. Una vez más la clave no está solo en la calidad de las canciones sino en haberlas sacado a la luz en un álbum en que encajaran todas juntas, algo muy importante para el grupo por entonces.

En el aspecto menos positivo, Even in the Quietest Moments es también el álbum en que se inicia el cisma Rick/Roger. Si tras el éxito de Crime se habían ido distanciando a raíz de que cada uno había encontrado y fortalecido su personalidad (tanto en el ámbito musical como personal), aquí empezaron a vislumbrarse ciertas tensiones cuando sus caminos se iban distanciando cada vez más: Roger se involucró muy a fondo en temas espirituales mientras que Rick se asentaba casándose con Sue, que en unos años se revelaría como un personaje muy importante en el universo Supertramp... para mal. Rick siempre se sentiría molesto porque Roger colara sus "rollos espirituales" en los discos del grupo, y Roger se sentiría cada vez más alejado de un Rick cada vez más acomodado.

El álbum se inicia con el que considero uno de los temas definitivos de Supertramp y mi hit favorito del grupo, "Give a Little Bit", una canción que me transmite buen rollo inmediato con su melodía ultrapegadiza. Le sigue mi debilidad personal del álbum, "Lover Boy", una composición de Rick que es mi segunda favorita del disco pese a ser con diferencia la menos conocida de todas. No sé si es cosa mía pero a mí me parece una canción maravillosa que siempre me ha dado muy buenas vibraciones. No sabría explicarlo pero este tema para mí representa en cierto modo la conexión tan especial que tengo con el disco sobre todo al ser un tema que uno nunca oye fuera de él porque no está en recopilatorios o directos (por desgracia para mí es de los pocos temas de los discos clásicos del grupo que jamás se han tocado en vivo porque al parecer no les acababa de funcionar, y parece ser que en la gira del 2010 estuvieron ensayándola, pero nada... una pena).

El tramo final de la cara A representa el segmento tranquilo del disco con dos temas lentos de ambos compositores. "Even in the Quietest Moments" es mi balada acústica favorita de Roger, creo que tiene un aire ensoñador muy especial, y sobre todo me gusta cómo en la parte final el tema da un giro inesperado con la entrada de la batería y un segmento instrumental que le diferencia de otros temas por el estilo de Roger que no se salen del patrón típico acústico. En cuanto a "Downstream", es una preciosa balada a piano de Rick que me trae recuerdos de la primera vez que vi a Supertramp el 2002. Era el primer concierto de mi vida, y recuerdo que con este tema la gente sacó los mecheros (¿recuerdan cuando se hacía eso en los conciertos?) y que todo el Palau Sant Jordi coreó los "We will stay..." del estribillo, lo cual fue bastante emocionante sobre todo habida cuenta que no es uno de los temas más populares del grupo - la siguiente vez que les vi no hubo mecheros ni gente coreando el estribillo...

La cara B del disco no puedo decir que sea inferior a la A, pero realmente siempre me ha gustado más la primera parte del álbum aunque la segunda tenga mi canción favorita del grupo. Creo que es porque la cara B no tiene ese rollo tan especial de la A, pero los temas es innegable que siguen siendo de primer nivel. "Babaji" es un tema muy pegadizo de Roger que recuerda a los anteriores discos, aunque en este caso interpretada al piano en lugar del teclado eléctrico, y "From Now On" constituye el gran clásico de Rick del disco, con una letra fantástica sobre un hombre aprisionado en su trabajo que fantasea con llevar una vida más emocionante. Como en muchos temas de Rick, aunque la melodía principal daría para una buena canción convencional, él le da algunos giros inesperados hasta desembocar en el climático final en que un numeroso coro de voces canta el estribillo.

Me dejo para el final "Fool's Overture", que es como he dicho mi tema favorito de Supertramp y una de mis canciones preferidas de siempre. De casi 11 minutos de duración, es una ambiciosa composición de Roger que combina una preciosa melodía a piano y otra con teclados eléctricos con las que estuvo jugueteando durante años sin saber qué hacer con ellas hasta que un feliz día descubrió que encajaban juntas. La primera vez que vi a Roger tocando solo junto a un saxofonista éste fue el tema que le pedimos que tocara en el bis, y él se rió argumentando que no podía tocar una canción tan compleja él solo. La tercera vez que fui a un concierto suyo no obstante la había conseguido adaptar a ese formato y fue uno de los momentos más emotivos que vi en un concierto. Por cierto, en su época clásica solían hacer que en el final climático de la canción salieran los roadies disfrazados de forma extravagante por el escenario. Uno de esos detalles que demuestran cómo a Supertramp no les falta su punto de extravagante humor británico.



sábado, 2 de mayo de 2020

Mermaid - Red Led or Death (2003)


El tercer y último disco de Mermaid es un álbum al que le tengo un aprecio muy especial. No solo es un disco que me trae muy buenos recuerdos de una época muy concreta, sino que de hecho es mi álbum favorito editado en España. No es que consuma yo mucho rock español (más concretamente casi nada) pero 17 años después de descubrir Red Led or Death sigo opinando igual pese a que he dado por el camino con otros discos muy buenos editados en la Península.

Una banda como Mermaid me transporta a principios de los 2000s, cuando aún existía un complejo de inferioridad en lo que respecta a la escena rockera hispana en comparación con lo que se producía en el extranjero, cuando la frase "son tan buenos que parecen de fuera" se utilizaba bastante para defender discos de rock hechos aquí (me refiero sobre todo en lo que se refiere a rock clásico y hard-rock setentero, la escena indie hispana no creo que tuviera esa falta de respetabilidad y apoyo de los medios). Hoy día eso ya no es tanto así. Por suerte han ido surgiendo bastantes bandas reseñables en esos estilos y se les está dando una mayor visibilidad gracias a un contexto más favorable para este tipo de grupos underground: que si Spotify, que si Bandcamp, que si Youtube, etc. Con esto no estoy diciendo que hoy día los grupos pequeños tengan más facilidad para triunfar (me da la impresión de que siguen tocando en los mismos baretos y salas de siempre), pero sí que la minoría de gente que seguimos estos estilos los tenemos más presentes y nos hemos acostumbrado a toparnos con cierta frecuencia con discos muy buenos o como mínimo notables de rock/hard-rock clásico que hacen que no haga falta repetir ese axioma de "para ser españoles son realmente muy buenos".



Volvamos a Mermaid. Llegué a ellos a través de un medio que asocio también con esos años y con mi etapa formativa dentro de lo que es el rock, como es la web Riff Fanzine, gracias a la cual descubrí docenas de grupos magníficos. Recuerdo que aparecieron reseñados en una actualización que también incluía a los catalanes Tokyo Sex Destruction y por algún motivo me llamó poderosamente la entusiasta reseña del álbum y lo rastreé. No recuerdo si me costó mucho encontrarlo pero sí que sé que me enganchó al instante y enseguida di el coñazo con él entre mis amigos aficionados al rock, consiguiendo como mínimo dos adeptos más al grupo. Desafortunadamente llegué a este disco de forma algo tardía: cuando me había hecho fan del grupo, éstos se acababan de separar, y no llegué a verles en directo por unos pocos años, lo cual es aún más triste si tenemos en cuenta que sus conciertos tenían fama de ser arrolladores.

La breve carrera de los pamploneses Mermaid es bastante interesante: empezaron como una banda de stoner-rock pero poco a poco fueron cambiando su sonido hasta desembocar en Red Led or Death en un sonido más hard-rock clásico que suena de forma tan natural que parece que llevaran toda su vida tocando en ese estilo. Sus tres componentes, que utilizaban los pseudónimos de Txetxu Brainloster (guitarra y voz), Firehead (bajo y voz) y Leroy S. Starlight (batería), tenían un sonido muy potente deudor de muchas grandes power-trios de los 70 y que a mí me traen a la cabeza a bandas como Grand Funk Railroad o Thin Lizzy entre otras. No creo que hoy día hubieran llegado a triunfar, pero quizá sí que habrían encontrado un contexto más favorable para una aventura musical como ésta.

Cuesta pensar que un disco tan rematadamente bueno esté tan oculto y olvidado. Un álbum que empieza con un pelotazo como "Silver Bullet" (una de las canciones que suelo usar para cargar las pilas cuando voy a correr) definitivamente no debería pasar desapercibido: las melodías son buenas, la banda suena potentísima y además el solo de guitarra de Brainloster es una maravilla. Es el tema más contundente del disco junto a la frenética y casi adrenalítica "Luchador", cuyo estilo encaja muy bien con la letra ("I'm gonna fight, and I'm gonna win!!"). Por otro lado "I Rock" diría que es el tema con más vocación de clásico del álbum con ese ritmo tan infeccioso, y de hecho tuvo hasta un videoclip, que está colgado en Youtube y cuenta con algunos comentarios de Starlight y el director del vídeo:


Un tema aparte por cierto son las absurdas letras del grupo ("I'm a man too respetable, Lauren Bacall is on the wall" o "Are you ready for the party, are you ready for my brain"), pero para mí forman parte del encanto de la banda. Otros de mis temas predilectos del álbum son "Woman Making Machine" con ese segmento instrumental tan molón o "Gravity Goes", que es donde más se nota esa cierta influencia stoner del pasado, pero realmente es - y no estoy exagerando - de esos álbums en que todas las canciones son temazos y cada una tiene algo que la hace especial: las inesperadas trompetas en "Boots Nights", el riff de "The Last Giant" o "Believe My Diamonds Are Forever But Betrayers" con ese inicio más atmosférico hasta estallar en otra gema hard-rockera.

Hacia la mitad del disco encontramos los dos temas más especiales: "Southeaven Girl (Your Smile Is A Wind)" con ese aroma sureño más reposado y, sobre todo, "Forgiven in the Awaken of Sun", la gran gema del álbum, un largo tema instrumental con aires de western dominado por el órgano que al final incluye un inesperado solo de trompeta. Durante mucho tiempo ha sido mi favorita del grupo, y no debe ser cosa mía porque recuerdo tiempo atrás encontrar una versión en Youtube hecha por otra banda.



Pese a que las críticas que recibió el disco fueron unánimemente entusiastas, justo cuando el grupo se preparaba para su cuarto álbum decidieron separarse. Solo se volvieron a juntar el 2006 para un concierto homenaje al por entonces recientemente fallecido Kike Turmix. Desde entonces sus miembros han tenido varios proyectos, de los cuales los que yo he seguido más de cerca son los de Brainloster, que después de Mermaid formaría otra gran banda llamada Green Manalishi. Recuerdo la expectación que sentíamos yo y mis amigos fan del grupo en los años entre el fin de Mermaid y el debut de Green Manalishi. Leí por entonces en el foro de Ipunkrock a un ex-Mermaid (no recuerdo si Firehead o Starlight) comentando que Brainloster ya tenía el disco hecho y que estaba a la espera de poder editarlo, y que era lo mejor que había hecho nunca, lo cual hizo obviamente que nuestras expectativas se incrementaran. El 2005 vio la luz el debut homónimo de Green Manalishi, un magnífico álbum de hard-rock que seguía la senda emprendida en Red Led or Death, al que le seguiría Unknown Force (2007), otra gran obra que se movía por parámetros similares pero que iba poco a poco suavizando cada vez más su sonido. Les vi en directo en las giras de esos dos discos y fueron sendos conciertazos, pero finalmente se acabaron separando. No parece muy viable mantener un grupo sin salir del underground.

A partir de aquí Brainloster sacó un disco en solitario en el que tiraba hacia un sonido más anclado en el pop-rock americano. A lo tonto si uno mira su carrera queda una evolución musical de lo más interesante desde el stoner rock inicial al hard-rock setentero hasta finalmente este sonido más suavizado. Por otro lado Firehead me consta que ha estado también muy activo y que tiene algunos discos en solitario, pero le he seguido menos.

A la hora de hablar de mis discos favoritos de la primera década del siglo XXI siempre solía incluir éste entre mis predilectos, y reescuchándolo hoy día, con más bagaje musical y conociendo bastantes más grandes obras de estas décadas, me alegra poder decir que lo mantengo. En mi mundo personal, un clásico reciente del género.


viernes, 10 de abril de 2020

Yo y Grateful Dead


Una de las reflexiones que a veces me gusta hacerme es pensar cuáles de los grupos o discos que ahora se encuentran entre mis favoritos veía más improbable hace 15 años que ocuparían dicha posición en mis gustos personales. O al revés, qué grupos y discos que ahora no me dicen gran cosa acabarán de aquí a 10 años entre mis favoritos contra todo pronóstico. Haciendo este ejercicio mental creo que el grupo que más ha destacado en ese sentido contra todo pronóstico son los Grateful Dead.

Llegué a ellos con unos 14 o 15 años a través del mitiquísimo recopilatorio Esta noche cruzamos el Mississippi, que incluía un tema de ellos, "Sugar Magnolia". No fue un buen comienzo: no me gustaba nada, de hecho era la única canción que me saltaba del disco, de modo que si esto es lo que tenían que ofrecerme los Grateful Dead, íbamos apañados. Pero claro, en aquellos años yo estaba descubriendo el rock clásico y era un consumidor insaciable de discos y bandas de la edad de oro del rock, de modo que a lo tonto el nombre de Grateful Dead tarde o temprano volvía a aparecer y me decía que quizá les tenía que dar una oportunidad. El disco que en todas partes se mencionaba como su gran obra era un tal American Beauty (1970), de modo que lo descargué y mucho me temo que no cambió para nada mi parecer sobre el grupo, me parecía un rollo. Antes de que se me echen encima debo aclarar que en aquellos años era aficionado sobre todo al blues-rock, hard-rock clásico, el progresivo y la psicodelia, de modo que un disco de puro country-rock tenía muy pocos números para entusiasmarme. Yo sentía curiosidad por los Dead como aficionado a la psicodelia pero eso desde luego NO sonaba a psicodelia, de modo que los descarté de nuevo.

Cuántas grandes bandas nos descubrió Pepe Navarro..

Pasaron los años y fui descubriendo otros grupos y discos clásicos. De vez en cuando le daba otro intento a los Dead pero siempre actuaba de la misma forma, repitiendo una y otra vez el mismo estúpido error: quería probar nuevos grupos de psicodelia, leía que los Dead eran imprescindibles y a la hora de buscar un disco de ellos siempre volvía a American Beauty. ¿Por qué? Porque es el único que se resalta de verdad en enciclopedias de rock y listas de mejores álbums de la historia, algo que posteriormente descubrí que es una injusticia, pero ya llegaremos a eso. Me habría venido bien que alguien me hubiera hecho oír el Anthem of the Sun (1968), que pese a ser un disco más complejo que el Beauty a mí me habría entrado mil veces mejor y me habría convertido antes en fan del grupo, pero desafortunadamente nunca se suele citar a la hora de hablar de psicodelia. También había leído, es cierto, que lo mejor de esta gente eran sus directos, pero tenían tantos que tampoco sabía por donde empezar (también llegaremos luego a eso). De modo que mi bautismo en el universo Dead tardó más años de lo normal por ese motivo.

En todo caso, en esos años mis gustos fueron ampliándose. Con 20 años empecé a entrar tímidamente en el country-rock de la mano de esa obra maestra que es Déjà Vu (1970) de Crosby Stills Nash & Young y de mis primeros discos de Neil Young. Y fue a los 23 años cuando inicié mi entrada en el universo de los Grateful Dead. En un foro leí un post en que la gente escogía sus discos favoritos del grupo y entré por curiosidad a ver si se mencionaba alguno más aparte del de la flor, y vi que otro de los más citados era Workingman's Dead (1970), de modo que decidí bajarlo a ver qué tal. Sonó "Uncle John's Band". Eh, esto no está nada mal, ¡si realmente es como Crosby Stills & Nash! (de hecho CSN les ayudaron a hacer ese cambio de sonido dándoles algunas clases sobre cómo hacer buenos coros, de modo que la influencia es obvia). Tanteé algunos temas más y comprobé que me agradaba. ¿Me gustaría ahora por fin el dichoso American Beauty? Lo descargué, le di al Play y, hermanos, vi la luz. Desde las primeras notas de "Box of Rain" caí embelesado, me entusiasmó al instante (a día de hoy sigue siendo mi tema favorito del grupo en estudio). Me parecía un tema tan puro y de tal belleza que me conquistó enseguida. Le seguía el maravilloso country "Friend of the Devil" que se me enganchó de mala manera. En ese momento me reconcilié por completo con el disco y durante semanas me hice la misma pregunta: ¿cómo podían no haberme gustado en anteriores escuchas dos canciones TAN buenas como ésas? ¿Cómo pude desechar durante tantos años algo tan hermoso? La respuesta es obviamente que cambiamos de gustos con el tiempo, pero aun así siempre me ha resultado curioso ese cambio de disposición tan radical respecto a los Dead.



Bueno, ahora soy yo con 23 años y acabo de descubrir un nuevo grupo que me gusta pero que, obviamente, ni me planteo situar entre mis favoritos, eso vendrá con el tiempo; de momento es otra buena banda de los 60-70 a descubrir. Una vez roto el hielo indagué un poco en su discografía e hice lo que tenía que haber hecho años atrás: pasar de lo que decía todo el mundo de que "sus discos psicodélicos en estudio no valen la pena" y darles una oportunidad. Empecé con Aoxomoxoa (1969) y me gustó mucho. No a los niveles del Beauty pero lo disfruté. Luego vino Anthem of the Sun (1968) - o "¿por qué nadie más considera este álbum un clásico de la psicodelia?" - y Workingman's Dead (1970), que ya sabía que me gustaría.

A esas alturas tuve que afrontar una cuestión que estuve posponiendo un tiempo: ¿qué hacemos con los directos? Todo el mundo dice que lo mejor del grupo son los conciertos pero había tantísimo donde escoger que me abrumaba. Esto no es una tontería, fue mi segundo gran obstáculo de cara a hacerme fanático del grupo. ¿Por dónde empezar? Primero probé con un directo clásico de su etapa psicodélica, Live/Dead (1969) pero no me acabó de enganchar. Lo atribuyo al orden de las canciones, empezar con un denso "Dark Star" de 20 minutos es un poco agotador para el no iniciado por muy fan que sea de la psicodelia. Tanteé otros discos en internet evitando expresamente entrar en el pozo sin fondo que son los (literalmente) centenares de bootlegs que hay del grupo por miedo a morir ahogado y probé con el Live at Fillmore 69. Aquí sí. ¡Ojalá alguien me hubiera dado este disco y el Anthem of the Sun con 15 años! Porque esto es exactamente lo que siempre buscaba cuando insistía con los Dead esperando oír esa supuesta salvaje psicodelia. Fue mi primer directo del grupo y me encantó, son los Dead en su faceta psicodélica más desatada, lo escuché infinidad de veces y se convirtió en un clásico para salir a hacer footing.


Mi siguiente directo fue Europe 72 (1972) y aquí se produjo un cambio de inflexión. En estos 3 años los Dead pasaron a gustarme cada vez más, pero fue con este álbum que creo que ya dieron el salto a ser uno de mis grupos favoritos (me enternece por cierto leer a día de hoy el post que le dediqué aquí en esa época, destila cierta inocencia hacia el universo deadhead que me resulta muy simpática). Ese directo se convirtió en una obsesión para mí, lo reescuché hasta la saciedad y me movió a adquirir un genial boxset que encontré por internet con todos sus discos de estudio y sus directos oficiales desde sus inicios hasta el 73. Y como ya saben, cuando uno compra un boxset de un grupo es como cuando se va a vivir con su pareja: quiere decir que la cosa ya va en serio. Así pues llegó el momento de enfrentarme al último obstáculo: quería (necesitaba) oír más directos de estos tipos, pero ¿cómo escoger entre tantísimos bootlegs? Aquí me fue de mucha ayuda un post que encontré en un foro donde varios expertos en el grupo iban compartiendo sus bootlegs favoritos y dejando comentarios sobre cada época del grupo y detalles a tener en cuenta. Me bajé varios de esos bootlegs como primera toma de contacto y me fueron muy útiles, si alguna vez doy con estos tipos que compartían este material desinteresadamente comentando todo les debo un par de cervezas.

Pero la clave fue también que encontré un método que me serviría durante años para escuchar bootlegs de los Dead. Me di cuenta de que si empezaba a oír directos al tun tun sería incapaz de asimilar tanta información y tantas versiones diferentes de cada tema, oiría por oír y luego no sabría destacar nada en concreto. De modo que me propuse intentar hacer una escucha ordenada: me centraba en un tour del grupo (normalmente uno que correspondía con el último disco en estudio que había oído de ellos) y buscaba en internet información sobre cuáles eran los bootlegs más recomendables de esa gira. En la red hay infinidad de foros repletos de deadheads dispuestos a compartir esa información y me di cuenta de que el problema es que no había unanimidad, y cada tipo mencionaba un directo diferente. Pero aun así me servía de esos comentarios y de algunas condiciones que me interesaba que cumpliera mi "bootleg escogido". Por ejemplo, que incluyera alguna versión de mi adorada "China Cat Sunflower/I Know You Rider", o que tuviera un "Dark Star" especialmente potente, o lo que era bastante frecuente, que incluyera muchos temas del último disco en estudio de ellos que había oído, para comparar cómo sonaban en vivo. Normalmente escuchaba algunos bootlegs que tenían buena pinta, los guardaba en mi disco duro y el que más me molaba lo pasaba a mi MP3 y pasaba a mi colección de CDs (piratas). De esta forma durante años he ido machacando a fondo algunos directos concretos* en vez de saltar de uno a otro, algo que me sería imposible de asimilar. (Todo este rollo es por si llega aquí alguien interesado en profundizar en los Dead en directo y mi método le resulta útil, a mí me llevó un tiempo cogerle el punto).

Mi formación favorita (del 72 al 78)

También descubrí que me era más útil primero escuchar y saborear sus temas en estudio antes de escucharlos en directo (sobre todo porque aun así sus directos están repletos de temas que no sabía de dónde salían), de modo que esta etapa de bootlegs vino acompañada de ir oyendo sus discos en estudio de los 70. Aquí sí que creo que cobra sentido el tópico de que donde realmente molan los Dead es en directo, porque aunque en general son buenos discos, su producción setentera post-American Beauty realmente creo que es para fans. Para mi desgracia (e incomprensión), mientras en directo exploraban caminos interesantísimos y experimentaban acercándose a veces incluso al jazz-rock, en estudio preferían tirar por un agradable soft-rock que si bien nos dejó una muy buena colección de temas, no tenía ni la magia de sus discos country ni ese extra especial de sus conciertos. Discos como Wake of the Flood (1973) - mi favorito de esta segunda etapa - o From the Mars Hotel (1974) me supieron a poco pero con el tiempo les cogí el punto. Esperaba mucho de Blues for Allah (1975) por ser la obra más reputada de esta época y, pese al espectacular inicio, no estuvo a la altura de mis expectativas, aunque de nuevo le cogí más cariño con el tiempo. De Terrapin Station (1977) en cambio ya esperaba poco y gracias a eso no me defraudó siendo un álbum menor, mientras que de Shakedown Street (1978) literalmente no esperaba nada y me he sorprendido viéndolo como una obra disfrutable. Hace unas semanas escuché por primera vez este último disco, con el cual ya he finalizado la escucha de los discos más relevantes de los Dead en estudio y por tanto diría que he llegado al final de una etapa.

Quedan el resto de álbums (en realidad solo tres en estudio), que tanteé mientras leía la magnífica biografía Un largo y extraño viaje de Dennis McNally, pero ya confirmé mis sospechas de que de ahí sacaré poca cosa. He llegado pues al punto en que lo que me queda es seguir buceando en bootlegs y más bootlegs y el tiempo dirá si llegaré a los niveles enfermizos de buscar la mejor versión de "He's Gone" o el mejor concierto de otoño del 74 o si me quedaré en el punto en que estoy. Pero sin necesidad de llegar a los niveles de un deadhead, los Grateful Dead han conseguido estos años convertirse en uno de mis grupos favoritos con el aliciente extra de la fascinación que me provoca todo lo que rodea el grupo, que descubrí gracias al libro que citaba de McNally. Realmente son una banda muy especial y que se hacen querer con sus defectos.


Además, creo que ser fan de los Grateful Dead siempre ha tenido un aliciente extra, siempre ha sido "algo más". En su época era el rollo deadhead de lanzarse a la aventura a seguirles durante toda una gira, el verles varias noches seguidas sabiendo que cada una sería una experiencia completamente distinta, el intercambiar cintas de bootlegs con otros fans. A día de hoy esto obviamente ya no es así (de hecho ya en los 90, cuando seguían en activo, todo este panorama había cambiado), pero sigue habiendo un "algo más" en ser fan de los Dead. Como mencionaba antes, uno de los aspectos que más me complicó mi aprendizaje del universo Grateful Dead es la existencia de tantísimos bootlegs y que no haya unanimidad respecto a cuáles son los imprescindibles. Eso me ha llevado a pasarme largos ratos navegando por internet y leyendo a deadheads discutiendo sobre cuál es el mejor bootleg de la gira del 72 o cuál es la mejor versión de "Eyes of the World". Esto implicaba un largo proceso de tantear bastantes directos que en líneas generales siempre sonaban de coña hasta encontrar uno con el que tuviera una conexión especial.

Hace poco me sucedió que estaba buscando uno del 77/78 que incluyera una versión de "Scarlet Begonias/Fire on the Mountain" porque este último tema lo descubrí hace poco. Probé con varios destacados por expertos deadheads como el Boston Garden del 77 (muy buen"Mississippi Half Step" y excelso "The Wheel/Wharf Rat" como cierre) o el Auditorium Theatre también de mayo del 77 (muy emotivo "Looks Like Rain"). Pero la clave en este caso para mí fue el de Illinois de abril del 78. Estaba paseando hace poco a mis perros y de repente me asaltó una versión de "Scarlet Begonias/Fire on the Mountain" tan extraordinaria que literalmente me tuve que parar para saborear lo que estaba oyendo, especialmente la parte de "Fire on the Mountain", con uno de los mejores juegos de guitarras que jamás les he escuchado Y entonces pensé "Por esto, por momentos como éste es tan gratificante ser fan de los Dead". Porque ser fan suyo implica hacer un esfuerzo de investigación y probar numerosos conciertos. Es agotador y a veces un tanto apabullante cuando uno tiene tanto donde escoger, pero ese esfuerzo vale la pena cuando uno llega a momentos especiales como éste. Y eso es lo que lo diferencia del resto de grupos para mí, que aunque tengan muchos directos o bootlegs, siempre hay unos más prestigiosos que otros, siempre es más fácil saber a donde tirar. Con los Dead no es así, te has de buscar la vida, y es parte de su encanto.


*Estos son los que tengo a día de hoy:
  • Live Lyceum Theatre London 25/05/72
  • Dave's Picks Vol. 5 - Live Los Angeles 11/17/73
  • Dick's Picks Vol. 7 - Live London 9/11/74
  • Live Beacon Theater 14/6/76
  • Dick's Picks Vol. 29 - Live San Bernardino 26/02/77
  • Dave's Picks Vol. 7 - Live Horton House 24/04/78
Obviamente espero añadir más en el futuro.

Y como es habitual en estos posts que hago de reflexiones personales sobre un grupo, dejo mis canciones favoritas de los Dead incluyendo versiones en vivo:

1) Box of Rain
2) Eyes of the World (cualquier version en vivo de los 70s con la jam final)
3) Dark Star (no sabria destacar una versión en vivo, pero destacaría la del Dicks Picks 7 del 74 o la del Fillmore 69)
4) China Cat + I Know You Rider (cualquier version en vivo de la gira del 74)
5) Brown-Eyed Women (Europe 72)
6) Candyman (quizá mi solo de guitarra favorito de Jerry en estudio aunque no sea muy vistoso, es con steel)
7) Morning Dew (directo Dave's Picks 29, del 77)
8) Friend of the Devil
9) Playing in the Band (aunque es de Bob en solitario, es casi un tema de los Dead - cualquier version en vivo)
10) Bertha (Skulls and Roses)

Y en breve supongo que añadiré este "Scarlet Begonias/Fire on the Mountain" del 78 que mencioné antes.

domingo, 21 de julio de 2019

Mis 15 conciertos favoritos



Después de 17 años yendo a conciertos a estas alturas tengo un historial bastante respetable tras mis espaldas. De hecho si me paro a pensar en todos los grupos y artistas que soñaba con ver cuando era adolescente la verdad es que he acabado viendo a un porcentaje muy alto, bastante más de lo previsto, incluyendo bandas que no se prodigan mucho por aquí (Television o Todd Rundgren) y otras que estaba convencido de que no volverían a juntarse más (Mott The Hoople o Black Sabbath). A raíz de esta reflexión pensé que sería divertido recopilar mis 15 conciertos favoritos de todos estos años.

La selección se basa en una mezcla de intentar ser algo objetivo pero también de preferencias personales. Por ese motivo no he incluido el que seguramente sea el concierto más especial para mí (Queen + Paul Rodgers en el Palau Sant Jordi el 2005), porque aunque lo he reescuchado en bootleg y puedo corroborar que fue un muy buen concierto, me es realmente difícil juzgarlo con cierta objetividad por el componente sentimental que tiene para mí (la oportunidad de ver por primera vez a dos miembros de mi grupo favorito con uno de los mejores cantantes de la historia). Y lo mismo es cierto a la inversa: sé que el concierto que vi de Pearl Jam el 2006 en Badalona fue sensacional (de nuevo tengo un bootleg para atestiguarlo) pero a nivel personal no fue de mis predilectos, no ya porque no sea fanático del grupo sino porque me dio un mareo a medio concierto y me tuve que salir de la pista a medio show... difícilmente un concierto así puede estar entre mis favoritos.

Eso explica por qué la mayor parte de conciertos escogidas son de viejas glorias. He presenciado muchos conciertos fantásticos de bandas más recientes (por ejemplo, el primero que vi de Godspeed You Black Emperor), pero por mis gustos casi ninguno de ellos puede competir con la implicación emocional que siento hacia esos otros grupos de la era clásica del rock, siendo la única posible excepción el que vi de Dungen en París hace unos años, que es uno de los que se me ha quedado fuera de la lista por poco y que me ha hecho plantearme aumentar la selección a 20... ¡pero eso es trampa! Una lista sin alguna ausencia dolorosa no es una lista como Dios manda.

En fin, sin más preámbulos aquí va en orden inverso para hacerlo más emocionante para todos:


15) Jane's Addiction - Sala Razmatazz (Barcelona) - 16 de octubre del 2003

Uno de esos en que quizá pesa más el componente personal que la valoración objetiva. Por entonces estaba obsesionado con Jane's Addiction, dando el coñazo con ellos a cualquiera que quisiera escucharme... y a quien no también. Que justamente se juntaran entonces y pudiera verles en vivo fue una de las noticias más excitantes de mi adolescencia.

Si a eso le sumamos que fuera mi primer concierto en sala (hasta entonces solo había ido a pabellones, donde la distancia con el artista es mayor), que estuviera en primera fila y que Perry Farrell estuviera apoteósico como frontman (compensando de sobra que anduviera justo de voz), todo ello lo convierte en uno de los conciertos clave de mi vida.



14) Roger Hodgson - Poble Espanyol (Barcelona) -1 de julio del 2009

Es curioso lo del ex-líder de Supertramp, Roger Hodgson. En mi época de mayor fanatismo hacia el grupo (2005-2006 aproximadamente) seguía su web con frecuencia a la espera de algún ansiado concierto en España... en vano. Llegué a escribir preguntándoles si alguna vez actuaría aquí y su webmaster me dijo que no había nada previsto pero me sugería una fecha al sur de Francia. Y a día de hoy, en pleno 2019, nos hemos hartado de verle aquí, hasta el punto de que aunque toca en mi ciudad ya no voy a verle porque toca siempre lo mismo y ya he presenciado ¡cinco! conciertos suyos.

No obstante es de justicia decir que el tercero de esos conciertos fue una maravilla y un show muy especial que destaca por encima de los otros cuatro por ser el que tenía mejor setlist, por incluir la primera interpretación que le vi hacer de mi tema favorito suyo ("Fool's Overture") y porque creo que por entonces estaba en muy buen momento musical, antes de acabar repitiéndose a sí mismo.


13) Iggy & The Stooges - Festival Cruïlla (Barcelona) - 6 de julio del 2012

Por mi manía a los festivales dejé escapar en su momento la única oportunidad que tuve de ver a los Stooges con Ron Asheton a la guitarra cuando vinieron al Primavera Sound (otra oportunidad habría sido verles ¡gratis! en el fracasado festival Dr. Loft, pero por entonces no podía saber que debido a la baja venta de entradas iban a regalarlas el mismo día del concierto). Por ello cuando supe que la formación del Raw Power (1973) iba a venir al Festival Cruïlla esta vez no me lo pensé por suerte.

Mi acompañante y yo éramos pocos amigos de meternos en la zona de jaleo en los conciertos con mucho caos y peligro, pero en este caso hicimos una excepción y conscientemente nos pusimos en las primeras filas porque creíamos que era la mejor forma de ver a Iggy. En cierto modo agradecimos la brevedad del show (hora y cuarto) porque salimos cubiertos de sudor y agotados, pero también felices. Todo lo que han leído sobre Iggy como frontman es cierto, pero hay que verlo para creerlo.


12) Ten Years After - Sala Bikini (Barcelona) - 19 de octubre del 2008

El mejor argumento contra el rollo de "no tiene sentido que sigan girando si falta X componente esencial del grupo" es este concierto de los Ten Years After sin su líder absoluto, el carismático cantante y guitarrista Alvin Lee. ¿Que no es lo mismo sin él? Sí. Pero aun así es uno de los mejores conciertos de blues-rock que he visto en mi vida, una absoluta barbaridad con algunas jams sensacionales. La vez anterior que les vi ya me había gustado mucho pero creo que la siguiente se superaron, y luego hubo una tercera donde sí que noté que habían bajado el pistón. En efecto, se había ido parte de la química y esta formación se separó poco después.


11) Alice Cooper - Sala Razzmatazz (Barcelona) - 29 de julio del 2005

La combinación ganadora de ir a ver a un artista que acabas de descubrir con el subidón de la novedad (me compré la entrada solo conociendo algunos de sus hits intuyendo que valdría la pena), ir acompañado de un amigo que se encuentra en exactamente la misma situación, que el artista en cuestión esté presentando un nuevo disco realmente bueno - Dirty Diamonds (2005) - y que además el show sea divertidísimo.

De los conciertos en que mejor me lo he pasado, además con la mejor formación que le he visto a Alice (a día de hoy van tres veces y a pocos meses de la cuarta), con un sonido más clásico y menos metalero.



10) Mott The Hoople - Hammermisth Apollo (Londres) - 1 de octubre del 2009

Hay veces en que simplemente uno tiene que obedecer al destino. Una tarde paseaba con un amigo y le comenté de pasada que Mott The Hoople se habían vuelto a juntar para unos pocos conciertos y él me responde si no me había planteado ir a verlos. La verdad es que no, porque iba muy justo de dinero, pero a petición suya me comprometí a mirar en casa si quedaban entradas (probablemente no) y cuánto valían. ¿Y qué me encuentro? Que habían añadido un par de fechas nuevas y que las entradas salían a la venta justo al día siguiente. Lo tomé como una señal y me dejé mis pocos ahorros en las entradas y el vuelo. Aun no le he agradecido lo suficiente a mi amigo el empujón que me dio para cometer esta locura.

Fue uno de los conciertos más especiales que he visto, con una sala llena de fanáticos del grupo que estaban entregadísimos desde la introducción de Gustav Holst y una banda que se notaba que se retroalimentaba con dicho ambiente. El final con "Saturday Gigs" es quizá el mejor cierre de concierto que he visto, tanto por la interpretación como por la reacción del público, coreando el verso final mientras la banda se iba.




El 2008 compré una entrada para ver a mis idolatrados Crosby Stills & Nash en Roma y me la tuve que comer por motivos de trabajo. Durante mucho tiempo di por hecho que no les vería, ya que además no giraban mucho por aquí. Si tenemos eso en cuenta se podrá entender la enorme ilusión que me hizo que vinieran a Barcelona y que estuviera dispuesto a pagar las carísimas entradas que supone el festival de Pedralbes sin dudarlo.

Verlos ahí, a unos pocos metros, tocando esas canciones inmortales fue emotivísimo, y faltó poco para que se me escapara alguna lágrima con "Military Madness" y "Our House".


8) The Rolling Stones - Estadi Lluís Companys (Barcelona) - 29 de junio del 2003

Años antes del incidente del cocotero los Stones eran todavía una banda de rock estadio imbatible en directo, y así pude atestiguarlo yo cuando les vi en la gira de presentación del recopilatorio Forty Licks (2003). Un repertorio sin incómodos temas nuevos, la impresión de ver por primera vez de cerca a esa fuerza de la naturaleza que es Mick Jagger, descubrir un temazo como "Can't You Hear Me Knockin'" y ver a Keith Richards cuando aún no había perdido fuelle como guitarrista... todo ello creo que justifica en si mismo que lo siga recordando como uno de los mejores conciertos que he visto.

7) John Fogerty - Sant Jordi Club (Barcelona) - 14 de julio del 2009

He visto a Fogerty tres veces en directo e inicialmente no sabía cual incluir en la lista: la primera en el Royal Albert Hall el 2008 fue la más especial (además de la primera vez que viajaba al extranjero para ver un concierto) mientras que la última en Amberes fue la que tuvo mejor setlist. Finalmente he optado por el término medio de Barcelona 2009, que tuvo un setlist mejor que el de Londres y una banda que me gustó más que la de Amberes, si bien los tres conciertos fueron magníficos.



6) Arcade Fire - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de noviembre del 2010

La banda más "joven" que se ha colado en mi lista por dos motivos: porque durante mucho tiempo fueron mi grupo favorito de este siglo y, sobre todo, porque tienen un directo absolutamente imbatible. Este concierto de la gira del The Suburbs (2010) podría ser perfectamente uno de los mejores que he visto en mi vida. La banda había empezado a hacerse realmente grande hacía poco (yo en su momento pensé que el Sant Jordi era demasiado para ellos) y aún conservaban esas ganas de comerse el mundo de los grupos que todavía están escalando al estrellato. Si a eso le sumamos que por entonces no tenían ni un disco malo y que el público es de los más entregados que he visto, el resultado fue un concierto descomunal.

A modo de curiosidad, es de los pocos shows de los que jamás he leído ni una reseña negativa o simplemente tibia (incluso de gente no muy fan del grupo que iba de acompañante), y no es para menos. Podrá gustar o no su propuesta musical, pero tras ver ese espectáculo no hay duda de que se dejaban literalmente la piel sobre el escenario.



5) King Crimson - Forum Karlin (Praga) - 14 de septiembre del 2016

He visto a King Crimson ya cuatro veces y no he presenciado ni un solo concierto que no fuera como mínimo sobresaliente y merecedor de aparecer en mi Top10. Si me decanto por el segundo que vi (en Praga, porque por entonces no sabía que vendría ese año a Barcelona) es porque es el que tiene el setlist más perfecto acorde a mis gustos: de los temas habituales no me faltó ninguno imprescindible (y es la única vez que vi los dos primeros "Larks Tongues in Aspic" en un mismo show) y además se añadieron "Fracture" (!!) y buena parte de "Lizard" (las otras veces solo hicieron unos versos cantados obviando la parte instrumental de después). Rock progresivo en su mejor acepción del término.




4) AC/DC - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 31 de marzo del 2008

El mejor concierto de rock 'n' roll que he visto en su acepción más pura y adrenalítica. Una absoluta barbaridad escuchar esta selección de temas inmortales (además el disco que presentaban a mí me gusta mucho) sostenidos por esa inconfundible base rítmica y con un Angus Young que a sus 50 y muchos años de edad seguía estando pletórico y me hizo sudar a mí de verle corriendo y saltar sin parar durante más de dos horas. Definitivamente AC/DC son los mejores en esto.



3) Elton John - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 6 de diciembre del 2014

Otro ejemplo de astros alineados a mi favor. De las cuatro veces que he visto a Elton John, ésta fue aquella en que se conjugó el mejor setlist (incluyendo un tema que adoro y jamás pensé que vería en vivo como "Burn Down the Mission") con la vez en que más en forma estaba, destacando la mejor versión que le he oído de "Rocket Man" y un "Levon" con una improvisación final espectacular que consiguió una de las mayores ovaciones de la noche pese a ser un tema poco conocido.

Se nota que sigue dando giras porque disfruta como nadie de tocar en directo y con ese repertorio que tiene tras de si difícilmente puede salir mal, pero que aun así supere tus expectativas cuando ya le has visto un par de veces y crees saber qué esperar realmente es algo digno de aplaudir.




2) Roger Waters - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de abril del 2007

Waters tenía dos conciertos candidatos a esta lista: el de la gira en que tocaba entero el Dark Side of the Moon (1972) y el de la gira en que hacía íntegramente The Wall (1979). El segundo es sin lugar a dudas el show más espectacular que he visto a nivel de puesta en escena integrada con la música, pero a nivel global creo que me quedo con la gira del Dark Side, ya que no solo tocaba entero mi disco favorito de todos los tiempos sino que además incluía un setlist casi hecho a mi medida con una épica versión de "Sheep" (¡cerdo gigante incluido!) que casi le quita el protagonismo al disco que iba a ser el centro de la velada. Aparte de eso, la banda que llevaba Roger en esa gira era buenísima y consiguió incluso que temas que lucen poco en estudio adquirieran nueva vida en vivo como "On the Run". Si le añadimos un final por todo lo alto dedicado a The Wall, realmente no me queda ninguna duda de por qué este show es uno de mis favoritos de siempre.



1) Neil Young + Promise of the Real - Poble Espanyol (Barcelona) - 20 de junio del 2016

Cuando vi a Neil Young por primera vez en el Primavera Sound 2009 salí con la impresión de haber visto el mejor concierto de mi vida. Y curiosamente, siete años después el propio Neil se superaría a sí mismo con otro show que ahora mismo ocupa ese puesto en mi ranking particular. Porque aunque los primeros puestos de esta lista son intercambiables, nunca tuve ninguna duda del número uno.

Ver a uno de tus músicos predilectos siempre es un gran acontecimiento, y si es en un recinto tan especial como el Poble Espanyol, más aún. Pero que de repente el señor Young te pille por sorpresa con un repertorio tan maravilloso, mezclando los clásicos que uno nunca se cansa de escuchar con algunas rarezas para fans, y ofreciendo algunas de las mejores interpretaciones musicales que le he oído de algunos de estos temas, eso es algo que no me esperaba en absoluto. Gran parte del mérito es el haberse rodeado de una banda joven como Promise of the Real que le han insuflado energías renovadas y ganas de volver a rockear sobre un escenario como cuando era joven. Pero no nos engañemos, la mayor parte le corresponde a él, por ser todavía uno de los mejores intérpretes que he visto sobre un escenario, capaz de emocionarte como pocas personas lo han conseguido. Uno no puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero ante el gran Neil.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Yo y Yes (Yes y Yo)

Extrañamente este mes de septiembre me ha sorprendido en una de las mayores rachas de enganche a ese grupo conocido como Yes y se me ha ocurrido hacer un poco de retrospectiva sobre mi relación con ellos a lo largo de mi vida.



 Yes nunca han sido de mis bandas favoritas aunque los considero que juegan en la liga de grandes del progresivo y siempre he tenido un gran respeto por ellos. Mi primera toma de contacto fue a lo grande, con el tema "Close to the Edge", y la culpa la tuvo una web de rock progresivo que cada mes seleccionaban una pieza esencial del género (gracias a ellos llegué también a joyas como "Supper's Ready", "Still Life" o "Starless"). Me sonaba el grupo pero no había oído nada de ellos, y ahí decían que ésta era una de las más grandes composiciones del género, así que, ¿a qué esperaba?

La primera escucha de esta obra maestra me dejó tan impactado que es de esos casos en que recuerdo perfectamente el momento, el lugar y las sensaciones de esa primera toma de contacto. Por entonces debía tener unos 14 o 15 años, no estaba muy versado en rock progresivo y era más impresionable, pero es que además era un tema tan jodidamente bueno que me quedé casi literalmente boquiabierto: esa parte inicial con ese estilo tan raro que no era incapaz de ubicar, la magnífica melodía (y la voz, la voz de Jon Anderson, que me encandiló desde el principio); la parte central de "I get up, I get down", desde siempre uno de mis momentos favoritos del rock, y el espectacular clímax. Todo. ¿Cómo resistirse a eso?

Rick Wakeman, su melena rubia, su capa y sus mil teclados. Aunque más que un miembro fijo del grupo era alguien que entraba y salía, es inevitable asociar esta imagen con la iconografía de Yes.


Pasó un tiempo hasta que decidí a bajarme el resto del disco, y seguramente como tenía las expectativas tan exageradamente altas con el tema homónimo, el resto de Close to the Edge (1972) inicialmente no me impresionó. Siempre me gustó la preciosa balada "And You and I" pero fue a más con el tiempo, e inicialmente no me entraba "Siberian Kathru", pero también fue cosa del tiempo. Hoy día es de mis discos favoritos.

No obstante, los amigos Yes se quedaron muy atrás en mi discografía respecto a otros grandes del prog, y la culpa es de un disco: Fragile (1971). En todos lados decían (y dicen) que es una de sus obras maestras, y lo escuché con muchas expectativas que esta vez ni se acercaron a la realidad. Sigo considerándolo un disco extrañamente sobrevalorado, con algunos temas muy buenos ("Roundabout" y "South Side of the Sky", mi predilecto del disco), otros bastante buenos y varias piezas breves que son puro relleno. ¿Esto es lo mejor que podía ofrecerme Yes? Sé que no tiene sentido pero por culpa de este disco los tuve olvidados durante años, teniendo aún grandes discos por descubrir de gente como King Crimson, Genesis o Pink Floyd.

El punto de inflexión que me hizo volver a ellos tuvo lugar varios años después cuando en casa del hermano mayor de una amiga encontré el Yes Album (1970) y pensé "Bueno, a ver qué tal". Desde la primera escucha me reconcilié automáticamente con Yes: "Yours Is No Disgrace", "I've Seen Good People" y sobre todo... ¡"Starship Trooper"! ¡Esto ya era otra cosa! Eran unos Yes que sonaban a progresivo pero sin ser tan enrevesados como en álbums posteriores, y funcionaban a la maravilla.



Una vez volvimos a ser amigos me escuché su directo en lujoso triple vinilo (y comprado de segunda mano tirado de precio) Yessongs (1973) y decidí probar con su disco más polémico: Tales from Topographic Oceans (1973), el disco más excesivo de la banda con cuatro suites de 20 minutos. ¡Megalomanía al poder! Debo decir que siempre me ha gustado esa faceta tan excesiva hasta rozar el ridículo del grupo. Después de todo el rock tiene un componente lúdico muy adecuado para cosas así. Pese a que lo oí con cierta "precaución" (es decir, no esperando mucho) me gustó desde el principio, aunque bien es cierto que realmente todos los temas estaban alargados en exceso. Podría decirse que es su obra maestra perdida: si hubieran acortado las canciones dejándole en un disco sencillo sería otra joya más de su carrera, pero tal y como quedó es algo desproporcionado y definitivamente imperfecto. Mis favoritas han cambiado con el tiempo, pero a día de hoy, tras muchas reescuchas, creo que los dos grandes temas son el inicial "The Revealing Science of God" y la final "Ritual", la única en la que podrían disculparse sus 20 minutos de duración. "The Remembering" es bonita pero se nota descaradamente que está hinchada (la dejaría en 5 o 6 minutos) y "The Ancient" empieza bien hasta que Howe se pone pesado con la guitarra.

Mi siguiente paso estuvo lejos de ser el obvio: Drama (1980), disco controvertido en que Jon Anderson es reemplazado por Trevor Horn y que cuenta con Geoff Downes como teclista (nota: aunque me gusta mucho Rick Wakeman como teclista - que no como compositor - creo que los tres que tuvieron en la era clásica hicieron un buen trabajo, cada uno en su estilo). Sí, antes de tirar por otros clásicos aposté por éste en que practicaban un cambio de estilo que quizá no me agradaría. ¿Por qué? Pues porque aquel 2011 Yes venían a mi ciudad trayéndose de teclista a Geoff Downes y sospeché (acertadamente) que caerían temas de este álbum, que por lo general suele quedar olvidado. Contra lo esperado, Drama me entró a la primera pese al cambio de estilo, destacando para mi gusto dos temas: la progresiva "Machine Messiah" (¡que cayó en el concierto!) e "Into the Lens (I am a Camera)".

En cuanto al concierto, de los Yes clásicos estaban Steve Howe a la guitarra, el magnífico bajista Chris Squire (una de las cosas que aprendí con el tiempo es que uno de los grandes sellos distintivos del grupo es la forma como Squire toca el bajo) y Alan White a la batería. Fue un gran concierto con un tipo sacado de una banda tributo calcando las voces de Anderson y me conquistaron desde el principio empezando con "Yours Is No Disgrace". Me impresionó Howe a la guitarra y me sorprendió lo bien que hacía Squire los coros pese a su edad y sus pintas de grandullón.

"Tempus Fugit" con un pequeño fallo técnico.

Y a partir de aquí nos acercamos al presente. Me dejé conscientemente para más adelante el disco de ellos hacia el que más expectativas tenía y pasé antes al Going for the One (1977), que directamente me compré a ciegas. No fue un disco que me marcara: me gustó desde la primera escucha y todos los temas son muy buenos, pero no había ninguno que me volviera loco - incluso el polémico Drama tenía "Machine Messiah". Y finalmente hace unas semanas pasé hacia el disco suyo del que esperaba más y en general uno de los álbums hacia los que más expectativas tenía: Relayer (1974), un auténtico clásico de la banda célebre por su tema "The Gates of Delirium" que ocupa una cara entera. ¿Qué puedo decir? Me encantó. En ese sentido, cero sorpresas, esperaba muchísimo y estuvo a la altura.

Y aquí me encuentro, desde hace dos semanas oyendo en bucle a Yes con algunas pausas para pasar a AC/DC. Me he vuelto a enganchar a los grandes temas del Tales from Topographic Oceans y me he reconciliado un poco con el Fragile. ¿Qué me queda ahora? Dos primeros álbums con pinta de ser agradables pero un poco primerizos, que oiré seguro sin muchas expectativas, el polémico Tormato (1978) - de inexplicable título y portada - que no suele gustar y que oiré pero no comprándolo a ciegas. Ah, y los discos en solitario de Anderson, Howe y Squire que he leído que están muy muy bien (los de Wakeman son un coñazo). Porque lo que viene después me interesa solo a nivel anecdótico y no musical: un giro ochentero exitoso pero que personalmente detesto (pese a que este videoclip me fascina), anécdotas cachondísimas como el enfrentamiento Yes vs Anderson-Howe-Bruford-Wakeman que acabó desembocando en Union (1991) y que daría para una entrada por si sola y las peleas que siguen teniendo hoy día, en que tenemos a Yes girando con Howe y White de miembros clásicos y a Anderson y Wakeman por otro lado. ¡Algunas cosas no cambian!

Un par de rankings como cierre...

Discos favoritos separando los que creo que tienen un nivel similar entre sí del resto:

1- Close to the Edge
2- The Yes Album
3- Relayer


4- Tales from Topographic Oceans (¡en serio! ¡dadle una oportunidad!)


5- Going for the One
6- Drama o Fragile, según el día.


Canciones favoritas:

1- Close to the Edge
2- Starship Trooper
3- The Gates of Delirium
4- And You and I
5- Ritual (Nous Sommes de Soleil)
6- I've Seen All Good People
7- Yours Is No Disgrace
8- South Side of the Sky
9- Machine Messiah
10- Siberian Kathru


domingo, 3 de septiembre de 2017

Jane's Addiction - Summertime Rolls

He vuelto a engancharme felizmente a Jane's Addiction, una de las bandas clave de mi vida. No exagero si digo que entre los 16 y los 18 años estaba literalmente obsesionado con ellos. De hecho creo que hubo un año en que los escuchaba a diario, lo cual es una bestialidad si tenemos en cuenta que solo tienen tres discos y por tanto no es una banda que permita mucha rotación de álbums.

Es reconfortante en estos casos cuando uno vuelve a esos discos que tanto significaron en la adolescencia y al retomarlos confirma que realmente eran buenos, que no es que me dejara llevar por mi inexperiencia de juventud o porque tuvieran ganchos más proclives a funcionar con adolescentes que con adultos. No, los Jane's Addiction clásicos siguen siendo una de las cosas más mágicas que creo que ha dado el rock, en absolutamente todos los aspectos (especialmente la música, claro, pero también las letras, su estética, el artwork de los discos, los discursos pasados de rosca de Perry Farrell... todo). Por lo que he visto de directos recientes y mi propio recuerdo - les vi el 2003 - siguen siendo una gran banda pero sin esa magia de antaño. No es algo que me guste achacarles, hay veces en que ciertas obras son fruto de un momento muy fugaz y determinado que no puede repetirse.

En todo caso, la canción a la que estoy recurriendo más estos días es la preciosa "Summertime Rolls", que además es muy apropiada para esta época del año que está llegando a su fin.


domingo, 30 de julio de 2017

Mis 400 discos favoritos a día de hoy

Por mucho que me guste hacer listas, las veces que he hecho una de esta envergadura he combinado momentos de absoluto entretenimiento con otros en que he decidido completarla casi por obligación. En este caso, retomando la idea que seguí hace casi cuatro años y medio he decidido subir la apuesta y hacer una lista de mis 400 discos favoritos. El motivo no es solo es el entretenimiento, sino que me gusta comparar las listas de años anteriores para ver cómo han evolucionado mis gustos. Algunas cosas obviamente no cambian demasiado (la mayoría seguramente), pero resulta interesante para mí ver mis pequeñas variaciones en gustos musicales.

Algunos datos, como por ejemplo el número de discos por década:

  • 50s: 3
  • 60s: 84
  • 70s: 249
  • 80s: 21
  • 90s: 23
  • 00s: 14
  • 10s: 6


He decidido comparar el porcentaje de discos por década que me ha salido ahora respecto a mi anterior lista de hace 4 años, y es curioso verificar como ampliando la selección de 250 a 400 el porcentaje es casi idéntico:

2013


2017


Las menciones más antiguas que tengo son tres discos del 1959 de John Lee Hooker, Jimmy Reed y Miles Davis, lo cual tiene sentido, puesto que del género que oigo más anterior a los 60s, el blues, suelo tirar de recopilatorios, que no he querido incluir en la lista.
El disco más nuevo es el Allas Sak (2015) de Dungen.

En cuanto a grupos y artistas con más menciones, los ganadores serían:


  • Oro (10 discos):
    • Queen
    • Elton John
  • Plata (9 discos):
    • Neil Young
    • Pink Floyd
    • The Rolling Stones
  • Bronce (8 discos):
    • David Bowie


De los cuales, Queen, Elton y Pink Floyd veo casi imposible que en un futuro añadan más discos. De los Rolling Stones en cambio me falta aún por oír uno de los míticos que podría empatarlos - Between the Buttons (1967) - y de David Bowie dos que podrían auparlo también arriba del todo aunque no tengo tantas esperanzas - Space Oddity (1969) y Scary Monsters (1980). Quien lo tiene mejor es Neil, del que me faltan dos de sus grandes discos que podrían situarle por encima de todos - Time Fades Away (1974) y Harvest Moon (1992) - además de un par de álbums menores bien considerados que, si están por encima de mis expectativas, podrían separarle aún más del resto.

Me encantaría repetir la hazaña de separar los discos por países pero con 400 creo que es demasiado costoso.

Veremos si en 5 años me veo capaz de hacer de nuevo esta lista y qué me encuentro.

sábado, 15 de julio de 2017

En defensa de U2



Es extraño pero a raíz del inminente concierto de U2 en Barcelona se me antojó escribir un texto defendiéndolos aun cuando es una banda que hoy día no escucho casi nunca y de la que, en realidad, nunca fui demasiado fan.

Por dejar clara mi postura con el grupo: descubrí a U2 cuando empecé a indagar en el mundo del rock de adolescente porque obviamente eran una de esas bandas que siempre se mencionaban. Empecé tímidamente con temas sueltos como "Sunday Bloody Sunday", de ahí a un recopilatorio de su primera época y finalmente a algunos discos de estudio como Achtung Baby (1991) y Boy (1980), desde siempre mi favorito del grupo aunque apenas se tenga en cuenta - extrañamente, jamás me ha gustado The Joshua Tree (1987).

Mi momento de mayor seguimiento del grupo fue en primer año de universidad, en que solía escuchar mucho una cinta de cassette con varios temas que había seleccionado de la banda. Tuve la suerte de poder verles en directo en esa gira y guardo un muy buen recuerdo de ese concierto. Desde entonces los he ido escuchando esporádicamente - hace un par de años rescaté para mi sorpresa el The Unforgettable Fire (1984) - pero apenas he vuelto a ellos. No obstante, sigo teniendo mucho respeto al grupo y creo que el salto que dieron del The Joshua Tree a Achtung Baby es una de las jugadas más valientes y acertadas que ha hecho un grupo de estadio posterior a los 70s.


Y no obstante hoy día U2 se han convertido en el objeto de odio por antonomasia de la comunidad rockera. Es el grupo al que está bien visto aborrecer, que te diferencia del gran público (el cual siente en general un gran respeto por la banda y contribuye a que sus discos se sigan vendiendo como rosquillas). Hasta el extremo de que hemos llegado al punto en que descargar tu odio contra U2 ya no tiene NADA de irreverente. Es lo esperado y deseable en ciertos ambientes. Recuerdo un artículo que leí a raíz de su última visita a Barcelona en un medio online generalista que básicamente se basaba en el odio del autor a la banda, sin más. Ahí entendí que el odio a U2 se había convertido en uno de esos focos de odio tan típicos en la red (hacia los gafapastas, los veganos, los hipsters, etc.) que aunque inicialmente tuvieran su razón de ser ahora se han vuelto tan cansinos y reiterativos que resultan más molestos que el objeto de odio - si es que dicho objeto de odio lo es.

El tópico de "fan pelmazo de U2" sigue siendo vigente, no lo pongo en duda, pero denota una falta total de autocrítica de la comunidad rockera hacia los seguidores de bandas posteriores que a día de hoy tienen entre su multitud de fans un porcentaje bastante destacable de pelmazos que los veneran hasta lo ridículo y que, no obstante, no se han convertido todavía en objeto de burla (estoy pensando en Pearl Jam y, sobre todo, Guns 'N' Roses). Al menos los fans pelmazos cerriles tradicionales (U2, Bruce Springsteen, Dire Straits) es gente que por edad no suele moverse mucho por las redes fuera de sus ecosistemas naturales.


¡Rápido, Bono, estos corderos necesitan nuestra ayuda!

En todo caso, ¿qué motivos serios hay para odiar a U2?

El primero, que Bono es un imbécil y un hipócrita por estar siempre hablando de salvar al Tercer Mundo desde su mansión. De acuerdo, es cierto que se ha convertido en una caricatura de sí mismo, pero a mí me da igual que mis músicos favoritos sean más o menos simpáticos. Para mí es otra diva más de las muchas que hay en el mundo del rock. Y lo más importante, cuando les vi en directo demostró ser un muy buen cantante (se atrevió incluso con un tema especialmente difícil) y un gran frontman, que es lo que valoro en un grupo.

El segundo, que están sonando constantemente en la radio y que cada vez que vienen los meten en todos los telediarios y periódicos. Sobre lo primero, como nunca oigo la radio me es indiferente. Sobre lo segundo, como nunca veo la televisión, también me es indiferente. Pero me parece absurdo atacar a un grupo por sobreexposición.


Un motivo más serio: hace años que no sacan nada decente. Aquí puedo coincidir, y si no lo hago del todo es porque no he oído sus últimos discos (como probablemente tampoco ha hecho la mayoría de gente que suelta esa frase). Pero sí, tiene probabilidades de ser cierto. Anoche sin ir más lejos en una cena familiar pusieron uno de sus últimos álbums y me pareció soporífero. Pero la pregunta que hago es: ¿cuántos grupos de carreras longevas siguen sacando hoy día discos que valgan la pena y, sobre todo, que satisfagan a alguien más aparte de sus fanáticos? Hay poquísimos que lo consigan, ¿por qué entonces se usa eso como arma contra U2 y en otros grupos se da por hecho que "ya pasó su mejor momento" sin darle más importancia?

De hecho otra crítica frecuente es que se han vuelto un grupo dinosaurio de estadio autocomplaciente, cuando en realidad casi cualquier grupo dinosaurio de estadio lo es: AC/DC, los Rolling Stones o los actuales Guns 'N' Roses. Bandas que viven literalmente del pasado y tienen shows de cero espontaneidad medidos al milímetro y que no obstante, a nadie ofenden por ello. U2 como mínimo apuestan en cada gira por el material nuevo que presentan, demostrando algo de interés por ofrecer algo diferente (solo en esta gira han apostado abiertamente por quedarse en el pasado, puesto que van a tocar entero The Joshua Tree). Ciertamente, dada la calidad de esas nuevas canciones casi preferiría que no lo hicieran, pero en términos de autocomplaciencia para mí son los que menos pecan de los que he seleccionado.

En realidad, he notado que hace tiempo que U2 han optado por innovar no musicalmente sino en cuanto a espectáculo y puesta en escena. Cada gira tiene un leitmotiv diferente: el siguiente tour al que vi yo tenía esa especie de araña gigante que daba la sensación que iban a usar para invadir una ciudad, y en la siguiente gira usaban una pantalla gigante en mitad de la pista que como concepto resultaba muy arriesgado. Del mismo modo, noto como siempre suelen pasar de sus tours más grandilocuentes (el Popmart, el de la araña gigante) a otros más "intimistas" en pabellones, como queriendo combinar espectáculo de rock de estadio con shows más centrados en la música.


¿Quiere decir eso que preferiría ver a U2 en vivo antes que a los otros grupos que he mencionado? En absoluto. Ni tampoco que crea que ahora estén haciendo algo relevante musicalmente. Son lo que son: una banda dinosaurio viviendo del éxito de un pasado glorioso, pero lo mismo que muchos otros grupos de estadio que no son tan odiados.

No odiéis a U2. Ellos os siguen queriendo igualmente.