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sábado, 8 de abril de 2017

Canned Heat - Woodstock '69




Cuando hace años (11 años ya, aish....) Canned Heat y Ten Years After giraron conjuntamente por aquí, utilizaron como gancho el nombre de "Woodstock Revival". Más allá de la maniobra comercial, el nombre era bastante pertinente, ya que son dos de las bandas por excelencia que consiguieron su mayor momento de popularidad con el famoso festival. De hecho, centrándonos en mis adorados Canned Heat, Woodstock fue el tramo final de su edad de oro.

Situémonos: formados a mediados de los 60, Canned Heat consiguieron su primer y merecido éxito en 1968 con su segundo disco Boogie with Canned Heat (1968), donde desplegaban su particular forma de interpretar el blues. También era el álbum en que se cerraba la formación clásica del grupo: Bob Hite a la voz, Alan Wilson a la voz y guitarra, Henry Vestine a la guitarra, Larry Taylor al bajo y, el nuevo fichaje, Fito de la Parra a la batería. Los tres discos que le siguieron fueron grandes éxitos de ventas confirmados por sus míticos conciertos, de ahí que tuviera sentido que se les ofreciera participar en el festival de Woodstock.



Pero, ay, solo unos días antes del concierto sucedió algo que pudo haber provocado que no actuaran en el que sería el momento más vistoso de su carrera: Henry Vestine dejó la banda tras una discusión con Larry Taylor. Las cosas se sucedieron muy rápido: la banda hizo una jam informal con los guitarristas Mike Bloomfield y Harvey Mandel, y le ofrecieron a ambos sustituir a Vestine. Mandel, que tenía por entonces una carrera en solitario, aceptó.

Antes de actuar en un festival tan multitudinario, la banda solo pudo hacer dos conciertos con su nuevo guitarrista. Fito, convencido de que no estaban preparados para actuar ante un público tan masivo estando tan verdes, se negó a ir y se encerró en su casa. Tuvo que ir el mánager del grupo hasta allá, colarse y convencerle. No se arrepentiría.



Pese a lo accidentado que fue todo, la actuación de Canned Heat en Woodstock fue absolutamente memorable, y es una pena que nunca se haya editado entera en disco. La banda salió a actuar al atardecer, como se puede comprobar mirando vídeos del festival: en las primeras canciones hay luz pero en el bis ya es de noche. Una de las mejores horas para actuar al aire libre.

Fito comentaba en su autobiografía que a la hora de preparar setlists solían ir muy por libre, seleccionando más versiones de blues que temas propios e ignorando a menudo sus hits. No obstante, en Woodstock parece que al ser un festival prefirieron ir sobre seguro y tuvieron el detalle de tocar dos de sus hits y un tema de estudio:

I'm Her Man
Going Up the Country
A Change Is Gonna Come / Leaving This Town
I Know My Baby
Woodstock Boogie

On the Road Again



Abren con una referencia a su último disco, el blues festivo "I'm Her Man" cantado por el entrañable Bob Hite. Al acabar, éste menciona lo espectacular que es todo ese despliegue de público, pero enseguida se encarga de quitar magnificencia a ese momento cuando añade a continuación "Solo tengo una cosa que decir... necesito ir a mear". Así era Bob.

Le sigue "Going Up the Country", que quedó como uno de los temas por excelencia asociados a Woodstock, ya que aparece la versión de estudio en el documental. Debo decir que me habría gustado que saliera la versión en directo, que mantiene la melodía pero con un toque más electrificado.

Aquí la banda decide lanzarse con sus versiones de blues. La primera la conocía porque es la que aparece en el documental de Woodstock. Fue mi primera toma de contacto visual con Canned Heat y recuerdo que me llamó mucho la atención las pintas de Bob Hite (haciendo honor a su apodo "el Oso" y vestido tan informalmente con una camisa gastada), así como uno de los momentos por excelencia de la película: cuando un espontáneo sube al escenario y Bob, en vez de evitarlo, se abraza a él y comparten juntos un cigarro.


No puedo decir mucho del siguiente, ya que la versión que circula por la red se oye fatal, así que salto a mi momento favorito del concierto: "Woodstock Boogie". En realidad es la clásica improvisación que Canned Heat hacían tras cada concierto que aquí se alarga hasta media hora. Merece destacarse la introducción de Alan Wilson a la guitarra, que me parece una maravilla. De hecho en general me gusta más este boogie que el que aparece oficialmente en el disco dos de Living the Blues (1968), que se me hace algo pesado, y eso que soy muy de jams.



Y como bis, otro hit, "On the Road Again", que en realidad lo cambian tanto que acaba siendo otro vehículo para desparramarse en improvisaciones blueseras. En las últimas ediciones en DVD del documental de Woodstock sale una grabación en vídeo de ésta.


¿Y qué sucedió tras Woodstock? Canned Heat editaron el mejor disco de su carrera con esta formación, esa obra maestra del blues-rock llamada Future Blues (1970), tras el cual hicieron una colaboración con John Lee Hooker y ahí se acabó su edad de oro. El insustituible Alan Wilson murió y tanto Taylor como Mandel dejaron el grupo. Por ello, Woodstock representa el tramo final de su edad de oro, fue su momento a nivel creativo y de popularidad, pero luego todo fue cuesta abajo.

Una pena, si algo demuestra esa actuación es que eran una de las mejores bandas de blues-rock del mundo.


lunes, 17 de noviembre de 2014

10 solos de guitarra

Hacer listas de solos de guitarra encabezada por "Stairway to Heaven" quizá es algo muy de adolescente (bueno, yo no lo creo, pero seguro que hay quien piensa así) pero se me ha antojado hacer una lista de mis solos de guitarra favoritos a día de hoy/ahora. No sé si realmente son mis favoritos de todos todos los tiempos ni si volvería a decir los mismos en un rato, pero son los 10 solos de guitarra que ahora mismo más me molan, incluyendo algunos supertópicos y otros no tanto (sin ningún orden concreto):

Led Zeppelin (Jimmy Page) - "Stairway to Heaven"

Lynyrd Skynyrd (Allen Collins) - "Free Bird"

Genesis (Steve Hackett) - "Firth of Fifth"

Canned Heat (Henry Vestine) - "Time Was"

Be-Bop Deluxe (Bill Nelson) - "Soundtrack"

Jane's Addiction (Dave Navarro) - "Three Days"

Pink Floyd (David Gilmour) - "Time"

The Allman Brothers Band (Duane Allman) - "Mountain Jam"

Rory Gallagher - "Walk on Hot Coals"


Hot Tuna (Jorma Kaukonen) - "Sea Child"

martes, 23 de julio de 2013

La carrera de Canned Heat en unos cuantos vídeos


A raíz de lo que comenté en otro post sobre la biografía que me he leído recientemente sobre Canned Heat, debo decir que es un lujo a día de hoy leer biografías como ésta teniendo Internet a nuestra disposición. La empecé a leer estando de viaje en Francia pero a la vuelta me faltó tiempo para buscar vídeos de Youtube de la etapa de Canned Heat de los 70, que no conocía y, aunque es claramente inferior, resulta muy curiosa.
De hecho Youtube permite hacer un pequeño repaso muy chulo a su carrera clásica:


Único vídeo que conozco de la primerísima etapa del grupo, pre-Fito de la Parra. Resulta curioso ver a su primer batería Frank Cook y, sobre todo, las pintas tan formales del grupo que cambiarían en solo un año. Aquí aún parecen unos respetables músicos de blues blanco. Ojo sobre todo a Bob Hite tan bien arreglado y un Alan Wilson más nerd que nunca.



Comparad ahora a los mismos tipos (menos el guitarrista Henry Vestine reemplazado por Harvey Mandel) dos años después. Pintas hippies y el sonido más sucio y auténtico de los Canned Heat clásicos. Yeah.


Atención, aquí se acabó la edad de oro y empieza la época más oscura con discos más olvidables. Alan Wilson se murió, y el guitarrista Harvey Mandel y el bajista Alan Wilson se fueron. A cambio vuelve Henry Vestine (aunque no se le ve en este vídeo), quien permanece unos cuantos años con el grupo. Aquí es donde ya se produce el cambio de sonido y perdemos a los Canned Heat clásicos.
Al bajo tenemos a un tal Tony de la Barreda, un colega de Fito, y a la guitarra a un tal Joel Scott Hill, quien iba de estrellita de rock y básicamente buscaba utilizar Canned Heat como vehículo de lucimiento propio. Ambos no duraron para el siguiente disco.
En este vídeo se puede ver el cambio de sonido: un tema más rockero y vulgar que no recuerda ni remotamente al boogie de los vídeos anteriores cantado por el figurita de Scott Hill. Mal asunto.


Tony y Joel se van, a cambio entran Richard Hite al bajo (hermano del Oso, como puede deducirse de su obvio parecido) y un tal James Shane, guitarrista menos estrella que el anterior y que a cambio aporta varias composiciones propias al grupo, algo que por entonces necesitaban desesperadamente. Buen cambio. En un intento de mejorar su sonido incluyen a un pianista y en formaciones posteriores mantendrían casi siempre a alguien a los teclados.
El resultado puede observarse con lujo de detalles en el directo de Montreux 1973, donde hicieron algunos temas con el bluesman Clarence Gatemouth Brown. En Youtube hay muchos vídeos del concierto pero yo he escogido "On the Road Again" porque comparándola con la versión clásica pueden verse mejor los cambios de sonido. El que reinterpreten tan libremente la canción no es algo raro, Canned Heat siempre hacían eso incluso en sus años mozos, lo interesante es el cómo. Se pierde ese sonido de blues tan pantanoso aún teniendo dos buenos guitarristas a bordo (uno de ellos el que la interpretaba originalmente) y se le añade un extraño solo de teclado. Está bien pero definitivamente nos alejamos cada vez más de los Canned Heat clásicos, ¿no creen?



Buf, la cosa se desvirtúa cada vez más. Se van los dos guitarristas y el pianista y entra más gente nueva (ya no tiene sentido ir mencionando nombres, no duran casi nada estas formaciones debido al caótico universo en que se movía la banda y su falta de éxito). Un último intento desesperado de ser molones: metamos más instrumentos, utilicemos acompañamientos de viento, somos los nuevos Canned Heat ultramolones, simpáticos y con un montón de músicos cojonudos acompañándonos. No, en realidad no molan, todos estos acompañamientos son un intento de esconder ciertas carencias internas bastante obvias. Si no fuera por la voz de Hite ni sabríamos que son ellos, solo salvo el bonito gorro de Fito de la Parra.

Los siguientes años fueron los más inciertos de la historia del grupo, sin casi actividad musical... hasta que a finales de la década les llegó un pequeño rayo de esperanza. Su ex-colega Larry Taylor está ahora con el bluesman Hollywood Fats, al cual le va razonablemente bien. Deciden aliarse ambas bandas con una formación que pasó a denominarse los Burger Brothers (juego de palabras con la película Blues Brothers que bromea sobre el hecho de que Bob y Hollywood Fats tenían cierto problema de sobrepeso debido a su adicción a las hamburguesas). El único vídeo que encontré de esta formación lo han quitado de Youtube, confío que lo suban de nuevo, a cambio hay varios audios de esa época. No me acaba de matar pero les revitalizó un poco y fue la formación que tocó en la celebración del 10º aniversario de Woodstock.

A partir de aquí entramos en la época más oscura y olvidada del grupo, por ello apenas hay vídeos visibles (y los pocos que hay desaparecen enseguida, gracias, seguro que esto ayuda mucho a la banda). Aquí ya es absurdo hablar de formaciones, ya que los músicos van y vienen y Canned Heat se convierten más en una banda de blues por la que pasan varios músicos coordinados por Fito de la Parra que otra cosa. Lo cual no es malo, pero sencillamente no puede hablarse de una banda propiamente dicha. He aquí algunos ejemplos de estos años más oscuros:








(ésta es la formación del primer concierto suyo que vi)

Y con esto acabo mis entradas especiales dedicadas a Canned Heat. Don't forget to boogie, amigos!

jueves, 18 de julio de 2013

Canned Heat - Living the Blues (el libro, no el disco)


Cuando me topé con este libro hace ya unos cuantos meses se me iluminaron los ojos. Una biografía de uno de mis grupos favoritos del cual además no hay mucha información por internet escrita por el único miembro de la banda que ha permanecido al pie del cañón prácticamente desde los inicios, ¿cómo resistirse a algo así?

Hace poco que lo he acabado y lo he disfrutado mucho. Desde luego es una lectura imprescindible para fans del grupo por toda la información que aporta, pero además es un libro muy ameno que combina información musical con anécdotas más jugosas de excesos, sexo y drogas. Algunas de las opiniones negativas que he leído atacan el hecho de que De La Parra da demasiados detalles sobre estos aspectos más morbosos, especialmente sus aventuras sexuales. Y sí, es cierto que el batería no se corta ni un pelo y que algunas anécdotas realmente no aportan mucho al no ser humorísticas ni especialmente curiosas, pero a mí personalmente tampoco me molesta y no se le puede reprochar que haya dejado de lado la música al centrarse en ese tipo de anécdotas, ya que no es para nada el caso (además, si realmente los excesos con drogas y las orgías con groupies formaban parte del universo Canned Heat es algo que también debe contarse, ¿no?).

Woodstock 69, su momento de mayor popularidad

El libro empieza narrando los inicios musicales de Fito de la Parra en algunas bandas musicales mexicanas hasta que se animó a cruzar la frontera lanzándose a la aventura. De esta parte me parece muy curioso leer cómo ya por entonces Fito despreciaba la música pop que se veía obligado a interpretar y se sentía mucho más interesado por el blues. De hecho Canned Heat son de las poquísimas bandas de la época que hablan de los Beatles de forma no muy halagadora. Por supuesto nunca hablan mal de ellos pero a diferencia de todos los contemporáneos que los elogiaban de una forma u otra, Fito dice que él no quería interpretar canciones de ellos cuando estaba en sus primeras bandas mexicanas y, más adelante, él y otros compañeros de Canned Heat ven como una mala señal que uno de los nuevos componentes de la banda sea fan de los Beatles en vez de adorar el blues arcaico.

Su entrada en Canned Heat fue sustituyendo al batería Frank Cook, con el que el grupo no estaba nada satisfecho. Un detalle que me cayó en gracia es cuando Fito va a la audición y se trae consigo algunos discos de blues (algo que según comenta hacía siempre para sugerir a la banda versiones a interpretar), gesto que no pudo imaginar que sería decisivo para su entrada en el grupo: tal y como le dijo el cantante Bob Hite, decidieron cogerle cuando le vieron traer esos discos de blues tan buenos, antes incluso de oírle tocar. Y es que no cabe olvidar que los dos grandes artífices del grupo, Bob Hite y Alan Wilson, eran expertos en blues con dos de las mejores colecciones de discos y rarezas que se podía tener en aquella época. De hecho antes de formar Canned Heat eran conocidos en el mundillo como coleccionistas y expertos.

Seguidamente viene el relato de la edad de oro del grupo, los únicos años de su larga carrera en que tuvieron éxito. Aquí Fito nos da detalles de la grabación de cada disco y de sus conciertos (junto a los consabidos excesos y locuras de rockstars). Un aspecto del grupo muy interesante es lo desorganizados que parece ser que eran, más dados a improvisar y dejarse llevar antes que planificar sus movimientos. Eso se notaba en sus conciertos, en los cuales no se dedicaban a hacer setlists basados en sus temas propios más populares, sino que iban interpretando libremente las versiones de blues que se les antojaban sobre la marcha - los directos que tenemos de esa época lo demuestran, están compuestos en gran parte por temas que no aparecían en los discos de estudio.


En lo que respecta a los discos, destaca mucho la faceta el que fueran un grupo tan "comunitario", casi una familia. Básicamente los miembros de la banda quedaban en casa de Bob Hite el Oso y se escuchaban sus discos mientras fumaban marihuana. Entonces cuando encontraban algún tema especialmente bueno trabajaban sobre él. La regla a seguir era la siguiente: si modificaban la canción lo suficiente para que acabara siendo una composición con vida propia, se la adjudicaban como suya, si consideraban que no se habían apartado lo suficiente del original, la firmaban como una versión. Ciertamente, Canned Heat jugaron bastante limpio en ese sentido, muchas de sus grandes canciones mantienen el autor original, y en el caso de algunas como "Let's Work Together" se esperaron un tiempo antes de sacarla para dar una oportunidad al autor de la versión original a ver si tenía éxito.
Algo de lo que el grupo se enorgullecía mucho es de haber conseguido el éxito haciendo blues puro y duro, sin venderse a las modas de la época. De hecho su condición de expertos en blues les permitió hacer llegar al gran público muchas composiciones que solo conocían los eruditos.


Tras la muerte de Alan Wilson en 1970 comienza la decadencia del grupo. De esta etapa de la banda apenas conocía información y ha sido muy instructivo leer lo que sucedió desde dentro: los continuos cambios de formación, el caos absoluto, la falta de una adecuada orientación musical, etc.

Uno de los detalles más interesantes del libro es ver cómo Fito de la Parra acabó asumiendo el liderazgo del grupo casi por eliminación. Inicialmente siempre se le consideró como la "mascota" del grupo, el chico nuevo, el mexicano que casi no sabía hablar inglés, de hecho Fito comenta con amargura cómo ni siquiera salía en la portada del primer disco en que participó. Musicalmente por supuesto era respetadísimo por sus compañeros y la banda en su mejor época era como una pequeña familia, pero él era el recién llegado. Con la muerte de Alan Wilson y la deserción de Larry Taylor y Henry Vestine, la banda quedó en manos del cantante Bob Hite el Oso, uno de sus principales líderes. No obstante, el ritmo de vida que llevaba Hite y su insensatez le acabaron pasando factura al grupo. Perdido en sus constantes excesos y adicciones, a mediados de los 70 Hite perdió el norte y sólo pensaba en divertirse. Fue entonces cuando Fito tuvo que asumir la responsabilidad de tomar las decisiones importantes del grupo para evitar que éste se autodestruyera. Hay un ejemplo muy significativo cuando antes de un concierto Fito exige que les paguen antes de tocar para evitar ser engañados de nuevo mientras que el Oso se despreocupa e insiste en salir a actuar ya.


En ese sentido, Canned Heat son uno de los ejemplos por excelencia de bandas que han seguido usando el mismo nombre pese a no contar casi con miembros clásicos en su formación. De hecho, sus cambios tan continuados de músicos hace difícil hablar de formaciones, pero a la práctica el único miembro estable en las últimas tres décadas ha sido Fito de la Parra. ¿Tiene sentido seguir llamándose Canned Heat sin sus dos líderes Alan Wilson y Bob Hite? En las formaciones en que reaparecían Larry Taylor y Henry Vestine eso estaba más justificado, pero éstos eran miembros clásicos que volvían al grupo esporádicamente.

Mi opinión al respecto es bastante clara: en general no doy importancia a que un grupo cambie su nombre o no, lo único que me importa es la música. Pero aún así, en el caso de Canned Heat y Fito de la Parra hay un detalle básico a tener en cuenta: Fito no volvió a formar el grupo años después con varios mercenarios buscando una reunión lucrativa, sino que de hecho siempre lo ha mantenido en activo. Aún encontrándose en un nivel de popularidad bajísimo, Fito siempre persistió en hacer que Canned Heat siguiera con vida. No se trataba de un negocio del que él se aprovechara, ya que con estas formaciones se pasó muchos años tocando en bares y clubs pequeños (¡e incluso en bases militares!). ¿Realmente haría esto si solo buscara lucrarse con el nombre de Canned Heat? Al contrario, cuando falleció Bob Hite hacía ya muchos años que Canned Heat habían tocado fondo a nivel comercial y de popularidad. Es por eso que creo que Fito merece todo el respeto del mundo dejando de lado si las formaciones que llevaba eran Canned Heat o no. Se lo ha currado durante décadas, podría haber dejado la música para buscar un negocio más lucrativo, para mí ha demostrado de sobras su fidelidad a la causa del boogie.

Canned Heat en una formación de finales de los 70 con el Oso en sus últimos años de vida

Un último aspecto a comentar del libro es que como autobiografía que es, se trata de una obra plenamente subjetiva. Eso le da algo más de calidez al escrito, pero en ocasiones creo que Fito se excede un poco a la hora de resaltar la popularidad y grandeza del grupo en su época... no pongo en duda que fueran una banda importantísima con mucho éxito, pero me sorprende que lo fueran tanto como él dice. En todo caso yo no estuve ahí y él sí, por tanto me inclino más a darle la razón, aunque sí que hay algunas afirmaciones en que sí se nota que le pierde un poco su fidelidad a la banda - por ejemplo, menciona que Grateful Dead siguieron teniendo éxito décadas después aún siendo ellos mejor banda gracias a que supieron montar una buena base de fans fieles (los Deadheads)... hombre, quizá habría que mencionar también que en los 70 siguieron sacando discos muy buenos mientras Canned Heat ya se contentaban con obras menores, y que sus directos de por entonces eran históricos mientras que la banda de Fito y Bob Hite iba muy perdida por la vida de caos y excesos que el propio Fito describe.
Donde no se corta ni un pelo y es de agradecer es en las quejas sobre cómo los músicos son sistemáticamente engañados por la industria y cómo no han cobrado buena parte de los ingresos que les corresponden por contratos injustos y engaños aprovechándose de su inocencia. No es nada que no sepamos, pero está bien leerlo en primera persona a un músico afectado al respecto.

Lo que sí a veces me parece poco apropiado es cierto tono de lamentación que se acaba haciendo muy pesado, leerle continuamente reprochando lo poco que se recuerda al grupo con lo que mucho que se lo merecen. Hay un capítulo en que habla de un día que se sentó a ver en casa un documental sobre John Lee Hooker y acabó llorando ante el televisor porque no mencionaban nada de su colaboración con Canned Heat, que fue decisiva para el músico. O la rabia que le daba que los críticos le menospreciaran como un miembro poco importante de la banda. Hombre, entiendo que estos detalles le decepcionen, pero debería estar un por encima de esto al formar parte de una leyenda del blues y el rock como Canned Heat. No es el tipo de actitud que espero de un músico de ese calibre.

En todo caso, un libro muy entretenido que hace justicia a una de las más grandes bandas de la historia del rock. Imprescindible para fans.

Formación actual

PD: me hizo gracia ver que en la web de Canned Heat, en la típica sección que recopila opiniones halagadoras del libro, hayan añadido ésta de la ex-mujer de Fito: "Repugnant!". Desde luego es un hombre con mucho sentido del humor.

domingo, 14 de julio de 2013

Alan Wilson


A la hora de hablar Canned Heat la imagen que le viene a la mayoría de gente a la cabeza.... bueno, en realidad a la mayoría de gente no le viene ninguna imagen a la cabeza porque no sabrán quienes son. Reformulándolo un poco: a la hora de hablar de Canned Heat la imagen que le viene a la mayoría de gente que conoce el grupo es el de uno de sus dos líderes: Bob Hite "el Oso". Es normal, un tipo de 150 kilos con una espesa barba tiende a ser más fácil de recordar que el resto de miembros del grupo, y si además es uno de los vocalistas, ya tiene asegurado el protagonismo de las cámaras.
Pero, sin ánimo de infravalorar el importante papel de Hite en el seno del grupo, creo que debe hacerse justicia con el otro líder de la banda - siempre teniendo en cuenta que Canned Heat era una banda donde se fomentaba la participación de todos, así que más que líder quizá habría que hablar de "artífice" -: Alan Wilson apodado Blind Owl.

De entrada un dato que debe ponernos de aviso sobre su importancia es el hecho de que la edad de oro de Canned Heat termina con la muerte de Wilson a los 27 años (¡sí, otro que murió a los 27!) en 1970. Por supuesto uno no puede saber si el grupo habría empezado a flojear igualmente estando Wilson aún con ellos, y de hecho también es cierto que por esa fecha perdieron a otros miembros clásicos que se fueron a trabajar con John Mayall, pero conociendo la importancia que tuvo Wilson en Canned Heat resulta inevitable hacer una asociación de causa-efecto y atribuir el notable bajón cualitativo en gran parte a su desaparición.


¿Quién es ese tal Alan Wilson y porque es tan poco conocido? De entrada la respuesta a la segunda pregunta viene marcada no solo por el hecho de que Canned Heat no era un grupo con estrellas carismáticas sino porque además Wilson era un tipo excesivamente tímido e introvertido, a quien no pareció sentarle bien el frenético modo de vida que va asociado a tener éxito en el mundo del rock. No obstante a pesar de eso (o quizá en parte por eso) es uno de los músicos hacia los que siento una debilidad personal y a los que tengo en muy alta estima.

Nuestro amigo Alan empezó interesándose muy joven por la música de la mano del jazz, pero cuando descubrió el blues se enamoró perdidamente de este género de por vida y empezó a aprender a tocar la armónica y la guitarra de forma autodidacta. Wilson empezó a sentir interés por el blues en una época en que estaba siendo revalorizado y de hecho antes de participar en Canned Heat él fue miembro activo de este movimiento. En concreto ayudó al redescubrimiento del mítico bluesman Son House, desaparecido de la escena musical durante décadas. Como anécdota, House no recordaba cómo tocar sus propias canciones ya que hacía muchos años que no las interpretaba y fue Wilson el que le enseñó a hacerlo. De hecho Wilson aparece como músico de sesión en las grabaciones que se le hicieron a Son House en los 60 acompañándole a la armónica y la guitarra (y, recordemos, esto era antes de tocar en Canned Heat y ser famoso).

El germen de Canned Heat nació cuando Alan conoció a Bob Hite "el Oso", por entonces uno de los mayores coleccionistas de blues del mundo. Obviamente, cuando esos dos expertos en blues se conocieron tuvieron mucho de qué hablar aún teniendo caracteres opuestos (Alan era introvertido y callado, Bob Hite era extrovertido y buscando siempre fiesta), y pronto eso desembocó en la formación de una banda de blues-rock en que ambos se repartían las tareas vocales.


Los primeros singles de éxito de Canned Heat serían ambos obra de Alan: "On The Road Again" y "Going Up The Country", que consiguieron dar a la banda un éxito inesperado. Dentro del seno del grupo, Wilson era el que contribuía con las canciones más experimentales que se salían a menudo de los parámetros del blues, y es que aparte de ser un fanático de ese género también estaba muy interesado en otros tipos de música. Algunos ejemplos de lo que digo son la psicodélica "Change My Ways" o "My Time Ain't Long", canciones que el resto del grupo, pese a ser grandes músicos, jamás podrían haber compuesto. De hecho, una vez desaparecido Alan, Canned Heat se convirtió en un grupo terriblemente previsible.

Así pues Alan era uno de los principales miembros de uno de los grandes grupos de la época, pero por desgracia a nivel personal él era una persona demasiado difícil como para disfrutar de eso. Su carácter introvertido le impidió disfrutar del estilo de vida de una estrella de rock. Las juergas rockeras no eran lo suyo y además era absolutamente incapaz de interactuar con el sexo contrario. En el escenario a menudo se refugiaba al fondo por timidez dejando el protagonismo al resto, lo cual era problemático puesto que él era uno de los cantantes y guitarristas y por tanto uno de los elementos en que más se fijaría el público. En alguna ocasión decidió abandonar la banda, pero acabó volviendo al darse cuenta de que no podía vivir sin ellos.

La otra gran pasión de Alan aparte del blues era la ecología. Antes de que el movimiento ecologista eclosionara, Wilson era un apasionado del medio ambiente preocupadísimo por el futuro del planeta. Solía pasarse horas leyendo libros de botánica y recogiendo muestras de plantas mientras sus compañeros de grupo se divertían con groupies, y siempre que podía dormía al aire libre para estar en contacto con la naturaleza (curiosidad: solía evitar dormir en camas, prefería un saco de dormir en el suelo incluso si estaba en una habitación de hotel). Su preocupación por la forma como el ser humano estaba destruyendo el planeta era legítima y le causaba profundas depresiones, un ejemplo es la triste letra de "Poor Moon".



Fito de la Parra le dedica a Alan un capítulo entero de su autobiografía Living The Blues que está lleno de ternura hacia su antiguo compañero. De La Parra nos cuenta algunas anécdotas que definen el carácter de Wilson, como su tendencia a escaparse en los aeropuertos a observar la vegetación de la zona con el peligro de perder el vuelo por su culpa, o su terrible falta de higiene que hacía difícil compartir habitación con él. La sensación que da es que Wilson era un tipo que vivía inmerso en su mundo propio centrado en el blues y en la ecología, y eso le hacía ser una persona asocial que no sabía mantenerse en contacto con el resto de gente. Ese era el precio a pagar a cambio de ser un hombre completamente abocado a ambos ámbitos (parece ser que también entendía mucho de botánica y que tenía una enorme colección de hojas de diferentes tipos de plantas).

Wilson estaba continuamente frustrado al ser incapaz de mantener relaciones sociales como la gente normal, sobre todo con chicas. No podemos culpar al sexo femenino: un músico de blues no muy agraciado, con tendencia a no ducharse, obsesionado con la naturaleza y con unas gafas antiestétitcas (su apodo viene del hecho de que estaba miope perdido, aunque en muchas actuaciones tocaba sin ellas).... no era desde luego un ejemplo muy atrayente de hombre. Pero eso a Alan no le sentaba nada bien, era el típico caso de solitario que a su vez se lamenta de serlo, y del que además algunas personas se aprovechaban basándose en su inocencia en este terreno (léase la letra de "London Blues" sobre una mujer que fingió interés por él para sonsacar una cena gratis para ella y sus amigos). Muchas de sus letras reflejan ese estado triste y melancólico que paradójicamente encajaba tan bien en el universo del blues.

Esa inestabilidad emocional le llevó a tener ciertas tendencias suicidas que un psiquiatra intentó remediar mediante antidepresivos. Craso error. Una mañana, Canned Heat estaban en el aeropuerto para dirigirse a un concierto en Europa cuando vieron que Alan no se presentaba. Supusieron que de nuevo estaría en su mundo y se embarcaron al viejo continente sin él porque no podían perderse el concierto. Al llegar ahí recibieron de su manager la nefasta noticia: lo encontró muerto en un rincón en que solía quedarse a dormir, en un bosque detrás de la casa del cantante Bob Hite. La causa fue una sobredosis de pastillas. Hoy en día sigue sin estar claro si fue un accidente o un suicidio, ambas posibilidades tienen muchos puntos y supongo que nunca lo sabremos seguro.



La muerte de Alan fue un golpe mortal que marcó el final de la edad de oro del grupo. Poco después saldría a la venta el último disco grabado por Alan: la colaboración con John Lee Hooker Hooker N' Heat. El mítico bluesman había alabado a Wilson diciendo que era el mejor armonicista que había conocido y que se sabía mejor sus canciones y su forma de tocar que él mismo (Hooker era un músico de blues difícil de seguir, así que no tenía poco mérito). Por desgracia su carrera se quedó ahí dejándonos sin uno de los mejores músicos de blues-rock que ha habido.

Nunca será tan recordado como otros miembros del club "muertos a los 27" al no tener tanto carisma, pero para mí está a la altura de ellos. Un músico lleno de talento y muy especial.

viernes, 5 de abril de 2013

Woodstock (II): momentos a destacar


Antes despotriqué un poco contra la mitificación que hay hacia el festival de Woodstock 69, bajo la idea de que se convirtió en un símbolo de los 60 en gran parte gracias a la película, ya que simbólicamente ese honor pertenece más bien al Monterrey Pop Festival 67 en mi humilde opinión. Woodstock para mí es el momento cumbre en cuanto a popularidad, ese instante en que se unieron a este movimiento contracultural no solo las personas que creían en esos valores sino esa gran masa que inundó el festival y que se apuntó porque era la moda del momento. Si los 500.000 asistentes a Woodstock hubieran seguido adelante con esos ideales después del festival, el movimiento hippie no habría desaparecido tan rápido.

Ahora creo que toca hablar un poco de la música, porque al fin y al cabo eso es lo importante, ¿no?
Uno de los síntomas de que Woodstock no era tan cool como parece lo noté cuando leí la opinión que tenían al respecto dos de los músicos más lúcidos del mundo del rock que estuvieron ahí presentes, y cuyas opiniones suelen ser bastante acertadas en temas así: Pete Townshend y Neil Young.

Neil actuaba con Crosby Stills & Nash, pero si os preguntáis por qué no se le ve en la película, es muy sencillo: no le gustaba nada estar ahí y le dijo a los cámaras que como alguien le filmara le mataría. Un tipo simpático. Al final en la película salió solo la versión de "Suite Judy Blue Eyes", cantada antes de que Neil pisara el escenario, y su nombre no apareció en el film a petición expresa del canadiense.


Pete Townshend por otro lado protagonizó una de las anécdotas más sonadas del festival. Parece ser que para él Woodstock estaba siendo ya antes de su actuación una experiencia bastante poco satisfactoria, comenzando por el hecho de que pidió algo de beber y le metieron una droga alucinógena dentro sin previo aviso, lo cual no le sentó muy bien. Ya en su actuación, el activista político Abbie Hoffman subió al escenario después de "Pinball Wizard" a criticar al público que estuvieran ahí divirtiéndose mientras John Sinclair (manager de MC5 y líder del White Panter Party) estaba en la cárcel. Townshend le echó furioso del escenario golpeándole salvajemente con la guitarra. A continuación dijo una frase que creo que debería reproducir tal cual: "The next fuckin' person that walks across this stage is gonna get fuckin' killed! [el público aplaude] You can laugh, I mean it!". Más adelante, Townshend reconoció que había actuado mal, y que de hecho estaba de acuerdo con lo que Hoffman denunció, pero que había infringido la sagrada norma: cuando un artista está en un escenario dando una actuación, no se le debe interrumpir. Pete, que se entregaba muchísimo en sus conciertos, dijo más de una vez que cuando estaba actuando mataría a cualquiera que le interrumpiese.

Aparte de estas anécdotas, en Woodstock se vivieron grandes actuaciones y algunos músicos de hecho catapultaron su carrera a raíz de su actuación, como Santana o Ten Years After.

Un breve repaso musical de lo vivido ahí:

- Santana: su interpretación de "Soul Sacrifice" que aparece recogida en la película del festival fue el motivo por el que empecé a sentir interés en su música, y no fui el único, ya que esta actuación fue la que propulsó la carrera de Santana. Una jam incendiaria que mostraba el potencial no solo de Santana sino de su primera banda.



- Grateful Dead: resulta curioso que una de las bandas con mejor directo de la historia y que mejor conectaban con el espíritu que se predicaba en Woodstock dieran una de sus actuaciones más flojas. Fue una mezcla de problemas técnicos con el sonido y una mala noche por parte de la banda, con versiones de las canciones que no acababan de cuajar y largos parones entre temas. Por ese motivo no salieron en la película.

- Creedence Clearwater Revival: según he leído fueron la primera banda importante que firmó para aparecer en el festival. A partir de aquí fue cuando el proyecto cogió impulso y se unieron el resto de artistas. Lo cual es paradójico, porque ellos entran en el grupo de los que no quedaron muy satisfechos de la experiencia. Salieron con mucho retraso en gran parte por los problemas técnicos de Grateful Dead y su larga actuación. Cuando pisaron el escenario, la mayoría de la gente estaba durmiendo, pero aún así ofrecieron una muy buena actuación. No obstante, quedaron tan descontentos con la experiencia que no quisieron salir en la película.



- The Who: en aquella época, The Who no podían dar un mal concierto, y éste no es una excepción. Pero por otro lado tampoco se encuentra entre sus mejores, quizá por todo lo que expliqué antes del malestar que sentía el grupo en ese ambiente. Sin ir más lejos, su actuación el año siguiente en el Festival de Wight es muchísimo mejor.



- Canned Heat: en la película protagonizan un momento especialmente entrañable cuando un espontáneo sube al escenario y el cantante de la banda sigue su interpretación cogido al hombro de éste. Aunque no sale en el film, hicieron su clásica jam de boogie y el tema "Going Up The Country" se convirtió en uno de los emblemáticos del festival. Curiosamente su participación fue bastante accidentada: habían echado pocos días antes a uno de sus dos guitarristas, Henry Vestine, y en su lugar estaba el recién llegado Harvey Mandel. Así mismo, el batería Fito de la Parra no quería actuar porque no habían tenido tiempo de ensayar, pero le convencieron. Fue una suerte porque su actuación en Woodstock llevó su carrera al pico de popularidad.



- Joe Cocker: no he oído su actuación completa, pero la interpretación de "With a Little Help from my Friends" me parece una de las cumbres del festival.

- Ten Years After: aunque su actuación completa fue algo accidentada, les salió muy a cuenta, porque la versión de "I'm Going Home" que puede verse en la película fue uno de los momentos cumbre del film, que dio un impulso brutal a su carrera.


- Crosby Stills Nash & Young: ésta era su segunda actuación, tal y como reconoce la propia banda al inicio de la actuación, pero ya seguía la estructura de sus futuros conciertos diviendo el show en un set acústico y uno eléctrico, en el que contaron con Neil Young.

- Jimi Hendrix: la última actuación de todas que tuvo lugar en la mañana del último día, cuando la mayoría de gente se había ido (no les toméis por idiotas, era 1969 y ver a Hendrix en vivo era relativamente fácil, nadie sabía que iba a ser una actuación legendaria ni, mucho menos, que moriría un año después). Por entonces ya no contaba con la Experience sino con su nueva banda Gypsy Sun & Rainbows. Fue quizá el momento cumbre del festival, que ahora por suerte está editado completo en DVD. El instante que ha pasado a la posteridad, su versión eléctrica del himno americano, es de esos momentos mágicos que aún pone los pelos de punta.
Aparte de eso, hay que decir que aunque uno ve a un montón de gente en el escenario actuando con Hendrix, a la práctica solo se oye su guitarra, el bajo de Billy Cox y la batería de Mitch Mitchell. El resto de percusiones y el guitarista rítmico literalmente es como si no existieran, porque no se les oye, supongo que el encargado de mezclar el sonido no quería que nadie eclipsara a Hendrix. En todo caso, sigue siendo una actuación maravillosa y un cierre muy apropiado.