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viernes, 21 de febrero de 2014

Clapton el perezoso

Como ustedes sabrán, Clapton es de esos músicos que en ciertos círculos no goza de muy buena reputación por su aburrida carrera en solitario en la que no dudó lo más mínimo a la hora de abrazarse a los sonidos más terribles de los 80. Es por ello que a menudo suele plantearse la siguiente pregunta: si hubiera sido Clapton quien hubiera muerto en 1970, justo después de publicarse Layla, en vez de Jimi Hendrix, ¿de qué estatus gozaría hoy día? Pues ni más ni menos que el de Dios. Porque si ya en esa época se decía que Clapton is God, imaginen si además se hubiera muerto con una inmaculada carrera que finaliza con su obra cumbre y uno de los mejores discos de blues-rock (¿o el mejor?) de la historia. Nos pasaríamos horas disertando sobre qué prometedora carrera habría llevado en los 70, siguiendo los pasos del Layla, daríamos por hecho que como buen purista en los 80 no se habría vendido miserablemente y lamentaríamos profundamente la muerte de la que iba a ser una de las mejores carreras de la historia del rock. Pero, amigos, la realidad ha resultado ser diferente.

 Una de mis biografías de rock favoritas

Leyendo su autobiografía una de las conclusiones que saqué es que la carrera de Clapton es así en gran parte porque es un perezoso, tal cual suena. No era así en sus inicios, cuando sentía la pasión por el blues, un género por entonces poco conocido y hacia el que sentía sincera devoción. Ese es el Clapton que yo, y espero que todos, respetamos profundamente. El que abandonó los Yardbirds por dejar de lado la pureza del blues. El que renovó el género con esa piedra angular que es su disco con John Mayall. El que revolucionó el mundo del rock con Cream. Ese es el Clapton activo e inquieto al que respeto. Pero después de Cream empecé a notar en su libro cierta dejadez en el Clapton de esos años.

El primer signo de alarma es Blind Faith, una banda que formó con Steve Winwood de forma informal para huir del éxito de Cream que acabó convertida en otro supergrupo. Cuando la cosa se le fue de las manos, Clapton se desentendió un poco del grupo dejando todo el peso en el pobre Winwood, algo que por cierto ya había hecho en los últimos tiempos de Cream, dejándose llevar una vez el grupo dejó de interesarle... pero ahí podía tener la excusa de estar atrapado en un vorágine de la que era difícil escapar. No obstante Blind Faith partía de cero, y una vez se apartó de lo que él esperaba, se desentendió. 

Delaney & Boney le hicieron recuperar temporalmente el norte insistiendo en que debía explotar su talento, de ahí nacería su debut en solitario y el disco de Derek & The Dominos. Este álbum es para mí su obra cumbre, y creo que Clapton jamás volvió a tocar como ahí ni que nunca volvió a componer temas tan buenos. Y lo atribuyo a que fue la última vez en que tuvo que esforzarse de verdad. No era una superbanda en la que podía ocultarse cediendo el mando a Jack Bruce, Ginger Baker o Steve Winwood, tenía que ser él el que diera la cara. Por otro lado, como Duane Allman colaboró en la mayoría de temas, Clapton se veía obligado a dejarse la piel para no quedar sepultado en su propio disco. Eso sumado a los excelentes músicos que le acompañaban dio como resultado esa maravilla. En vivo Clapton se dejaba la piel (escuchen sino su Live at Fillmore) y debía interpretar con una guitarra lo que en un disco hacían dos. El público comparaba sus directos con los de Cream y debían estar a la altura. Por ello Eric jamás estuvo mejor: debía esforzarse de verdad y además estaba haciendo algo en lo que creía.

Clapton debatiendo sobre su futuro con Ron Wood y dos asesoras
Pero, ah amigos, ¿qué sucedió? Los excesos de drogas acabaron con él y le hicieron apartarse unos años de su carrera. Cuando se recuperó, había perdido la práctica a la guitarra. Y aquí volvió a entrar en escena el Clapton más acobardado, el que quiere esconderse, en este caso de sí mismo, del Clapton guitar hero que deslumbraba al público al que él ya no podía emular. Las expectativas ante su retorno eran enormes, y él estaba muerto de miedo por ello. Su solución fue renunciar a su faceta guitar hero y querer convertirse en un "músico de canciones". Su disco de retorno 461 Ocean Blvd se apartaba de su vena más blues y guitarrera pero salió bien, fue todo un éxito. Y a partir de aquí Clapton eligió este sendero fácil.

Ya es cosa de cada uno juzgar si ese camino era realmente sincero o si era una escapatoria fácil, pero la impresión que me da su autobiografía es que es una mezcla de los dos en que lo segundo tiene más peso y sirve para esconder que realmente no podía ser como antes. Clapton a partir de entonces parecía huir de esa faceta de guitar hero, casi renegando de ella. Cuando Clapton repasa en su libro los discos de esos años y los voy tanteando, me suenan a músico acomodado, aún cuando sean buenos álbums. La sensación que me da es Eric rodeándose de excelentes músicos y dejándoles hacer. En directo se cubría con una muy buena banda en que, por primera vez, contaba con un segundo guitarrista... ¿para qué? Bueno, ya imaginaréis cual es mi teoría al respecto. También dice en su libro que algunos temas se los dejaba cantar a sus coristas porque eran cantantes excelentes y por ello cada vez les daba más protagonismo, pero aunque suene a un gesto honrado yo creo que era su forma de huir de su responsabilidad.

Lo peor es cuando Clapton habla de su etapa en los 80 y menciona discos que no le gustaban mucho pero de los que tocaba varios temas en vivo porque tocaba promocionarlos. Estos detalles denotan un pasotismo alarmante, un músico que simplemente cumplía su cupo de grabar disco y girar, que seguramente disfrutaba haciéndolo, pero ya no se dejaba la piel en ello.

No fue hasta los 90 cuando volvió a despertarse y recobrar cierto interés por hacer lo que a él le parecía. Fue entonces cuando grabó su Unplugged y su primer disco de blues en mucho tiempo. Vaya, después de todo seguía gustándote el blues, ¿no? Incluso su disco Pilgrim aunque no me guste lo más mínimo lo respeto, porque fue una apuesta arriesgada en la que nadie confiaba y a la que él se abocó por completo porque creía totalmente en ella. Desafortunadamente después de ese álbum parece que ha vuelto a acomodarse con el agravante de proponerse hacer que las portadas de sus últimos discos sean cada vez peores (vean la portada de los dos últimos).

Soy Eric Clapton y mi hija pequeña ha diseñado la portada de mi nuevo disco.

Los más fanáticos suyos mientras tanto se esfuerzan en oír esos discos con la leve esperanza de volver a escuchar al Eric de antaño y celebrando los pequeños detalles en que se oye levemente su guitarra. No se engañen, el Eric de antaño no volverá. De hecho yo creo que el Clapton al que admiro desapareció con el Layla. Este verano he escuchado por primera vez el 461 Ocean Blvd y mis expectativas eran tan bajas pese a su fama que me ha animado descubrir que es un buen disco. De hecho lo poco que he escuchado de discos posteriores no es malo, simplemente no tiene la magia de antaño. Quizá su autobiografía tenga la culpa de que desconfíe de él, porque aunque él no pretenda dar esa sensación a mí me parece que son discos fruto de esa pereza. Y eso viniendo de un músico tan prodigioso es imperdonable.
Quizá me equivoque por completo, este texto es solo una impresión personal. Pero si tengo razón, tengo una nueva pregunta con la que complementar la hipotética muerte de Clapton de 1970. ¿Y si Clapton hubiera seguido vivo pero con la misma ilusión y ganas de antaño? ¿Sus discos serían iguales a los que ha acabado haciendo o tendría una carrera mucho más rica y apasionante? Nunca lo sabremos...

domingo, 6 de octubre de 2013

Derek is Eric


Somos muchos los que creemos que la cumbre de Eric Clapton como músico está en el breve periodo de tiempo en que estuvo con Derek & The Dominos. De hecho como creo haber dicho más de una vez, si Clapton hubiera muerto tras esa etapa (y no habría sido nada raro, ya que tras ese disco se pasó varios años recluido pasando por una durísima fase de drogadicción) hoy día sería una leyenda a la altura de Jimi Hendrix. Es más, si Eric hubiera muerto en 1972, estando aún en esa fase de drogadicción extrema, habría fallecido con 27 años por tanto podría haber sido otro miembro del famoso club. ¡Ya te vale, Eric!

La historia de Derek & The Dominos empieza de hecho donde acabó Blind Faith. En la gira del grupo, Clapton estaba ya cansado de ese proyecto que se le había ido de las manos (ver este artículo para más detalles), pero en cambio la banda que llevaban de teloneros le producía exactamente las sensaciones contrarias. Se trataban de Delaney & Bonnie, un matrimonio americano que practicaban una mezcla entre rock y soul blanco que rebosaba autenticidad. A Clapton le encantaron y no tardó en unirse a ellos en los conciertos contagiado por el entusiasmo de la banda y su música. Al resto de Blind Faith no le hizo nada de gracia ver como su guitarrista parecía preferir actuar con su banda telonera que con ellos, y efectivamente al final de la gira se separaron.

De nuevo solo y sin proyectos en mente, Clapton salió de gira con Delanney & Bonnie, de la cual se editó un directo muy bueno llamado On Tour with Eric Clapton. Mientras estaba con ellos, Delanney intentó convencer a Clapton de que debía explotar su don musical, que no podía simplemente dejarse llevar en proyectos que no le interesaban y privar al mundo de su talento. De esas conversaciones surgió el debut de Eric Clapton en solitario, grabado con los propios Delanney & Bonnie, su banda de acompañamiento y algunos invitados de lujo como Leon Russell. El álbum no obstante para mí fue una decepción, ya que está muy influenciado por el tipo de música de influencia soul que practicaba ese dúo, de forma que paradójicamente el debut de Eric Clapton en solitario acabó siendo un disco en que Clapton estaba oculto por los numerosos músicos que le acompañaban y una producción que, si bien servía para el estilo de Delaney & Bonnie, no creo que fuera adecuada para Eric.

Eric (sentado abajo a la izquierda) está diciendo: "Si este es mi primer disco en solitario, ¿qué hace aquí toda esta gente?"

Tras este disco, Clapton perdió el contacto con Delaney & Bonnie - muchos dicen que el dúo se aprovechó descaradamente del guitarrista para darse a conocer, algo que ignoro si es cierto o no - y se produjo el último hecho que desembocaría en la formación de Derek & The Dominos. La banda de acompañamiento de Delaney & Bonnie le hicieron saber a Eric que el dúo había disuelto el grupo y que por tanto estaban libres, ¿le gustaría trabajar con ellos? Por descontado que le gustaría. No solo eran tres músicos prodigiosos sino que, como habían tocado juntos en la gira de Delaney & Bonnie así como en su disco en solitario, ya les conocía y sabía que había buen feeling entre ellos.

A diferencia de todas sus anteriores bandas, ésta estaba formada por músicos totalmente desconocidos, pero a cambio eran buenísimos, y sería una formación a la altura de las anteriores: Carl Radle al bajo, Jim Gordon a la batería y Bobby Whitlock a los teclados. Radle luego volvería a trabajar con Clapton a lo largo de la década y era un bajista prodigioso, sus líneas de bajo son el secreto mejor guardado de Derek & The Dominos, tanto en el disco como en el directo. No suele mencionarse mucho, pero creo que contribuye a dar tanta consistencia al sonido de la banda. Gordon era un muy buen batería al que Clapton consideraba de hecho el mejor del mundo (opinión exagerada pero no obstante si opinaba así, algo tendría). Y Whitlock es quizá el que está más en un segundo plano a los teclados, pero lo compensa siendo el coautor de la mayoría de los temas originales y con la que es una de las marcas de estilo de Derek & The Dominos: sus coros. Uno de los rasgos más característicos de esta banda son los coros de Whitlock acompañando a Clapton, que acaban de mejorar las melodías vocales y les dan más énfasis haciendo la réplica a Eric (véase "Why Does Love Got To Be So Sad", tanto en estudio como en el directo del Fillmore).


Con esta maravillosa banda Clapton por fin pudo cumplir un sueño que ambicionaba desde hacía años: girar con una banda desconocida, lejos del estrellato del show business. Los Derek & The Dominos debutaron en una gira por modestos clubs ingleses en la que, por petición expresa de Clapton, estaba prohibido usar el nombre del guitarrista como reclamo. De esta forma dieron varios conciertos sin presiones, divirtiéndose, improvisando y conociéndose mejor, precisamente lo que le habría hecho falta a Blind Faith.

Una vez ya habían cogido forma, se fueron a Estados Unidos a grabar su disco en estudio que sería producido por Tom Dowd, que por entonces trabajaba en esa obra maestra del rock sureño que es Idlewild South de los Allman Brothers - Clapton quería a Phil Spector, pero gracias a Dios no pudo ser, y no lo digo porque no sea un gran productor sino porque no creo que su estilo encajara para este álbum. La grabación de la que acabaría siendo su mayor obra maestra curiosamente empezó de forma bastante floja. Tenían algunas canciones pero no acababan de arrancar del todo, parecía que les costaba pillar el punto. En todo caso, Dowd propuso una noche ir a ver actuar a los famosos Allman Brothers, de los cuales Clapton era muy fan.

Versión de "Tell The Truth" producida por Phil Spector de cuando él iba a ser el productor. La diferencia con la versión final demuestra lo diferente que habría sido el disco. Teniendo esto en cuenta, es una suerte que el álbum cayera en manos de Tom Dowd, ya que prefiero mucho antes su tono más bluesero.

A menudo las grandes obras maestras no solo de la música sino del resto de artes surgen de una rara suma de circunstancias en que todos los elementos encajan. Situándonos en el rock, ¿cuántos músicos excelentes pero sin una gran obra maestra en su haber lo habrían conseguido de encontrarse en unas circunstancias más propicias? Por supuesto primero hace falta talento, pero a menudo también que se aúnen una serie de factores que no dependen enteramente del músico. El caso de Layla & Other Assorted Love Songs es paradigmático. Clapton JAMÁS pudo volver a hacer algo así. De hecho nada que se le acerque remotamente. Y aunque tenía talento, lo que hace de Layla un disco tan magistral es también una suma de factores circunstanciales: el que Delaney & Bonnie fueran teloneros de Blind Faith, el que estos disolvieran su grupo y Clapton los adoptara, las circunstancias personales del guitarrista que le llevaron a usar el disco para canalizar sus sentimientos (como es bien sabido, estaba locamente enamorada de la mujer de su amigo George Harrison) y, por último, el que Tom Dowd le presentara a Duane Allman. Porque, digamoslo claro, sin Duane Layla no sería en absoluto un disco ni remotamente tan bueno.

Según dicen, el encuentro entre Duane y Eric fue bastante curioso. Eric estaba en primera fila en el concierto de los Allman Brothers al que Tom les llevó y en mitad de una canción Duane de repente le reconoció entre el público y se puso nervioso ya que admiraba muchísimo a Clapton. El otro guitarrista, Dickey Betts, notó que algo no iba bien, se acercó a donde estaba Duane y cuando vio a Clapton también se puso nervioso. Después del concierto Duane le echaría en cara a Dowd que no le avisaran antes de que Eric Clapton iba a estar entre el público.


Desde el principio hubo un entendimiento instintivo entre Eric y Duane, que tenían un carácter similar y se admiraban mutuamente. Se propuso al guitarrista de Allman Brothers que se uniera a las sesiones del Layla, pero éste dijo que sólo se pasaría a chafardear. A la práctica Duane acabó contribuyendo con su guitarra en casi todos los temas del disco, hasta el punto de que en algunos sitios se le suele considerar a él también como un miembro más de Derek & The Dominos. Pero no es cierto, Duane tenía ya compromisos con su banda madre y era inimaginable que la dejara de lado.

Duane fue el catalizador que necesitaban y que hizo que Layla por fin funcionara. A partir de su incorporación, el disco salió solo y de hecho estaban tan inspirados que acabó siendo un álbum doble. Las guitarras de Duane son una de las claves fundamentales de ese disco, sin él Layla no sería lo que es. De hecho el gran problema de Clapton en solitario es que siempre ha sido un músico muy perezoso y acomodado, el hecho de ser tan apreciado instantáneamente le hacía bajar el listón: ¿para qué matarse si el público le iba a adorar igual? Por ello lo mejor de sí lo daba en formaciones en que se veía obligado a sudar: en Cream y junto a Duane en Derek & The Dominos. Duane era un guitarrista extraordinario, si Eric no espabilaba le eclipsaría en su propio disco. Por otro lado, el feeling entre ambos, sumado a la compenetración con los otros tres músicos tras tanto tiempo tocando juntos, hizo que todo saliera a la perfección. Y el resultado fue magia.

Clapton jamás ha vuelto a tocar tan bien como en Layla, ni ha vuelto a cantar tan apasionadamente como en este disco (otro detalle de los muchos a resaltar: en este álbum está su mejor trabajo como cantante de los que he oído). Sus sentimientos hacia Pattie Harrison le hicieron sacar todo lo que llevaba guardado dentro y eso se nota en sus interpretaciones desgarradoras.
El dúo de guitarras Clapton-Allman es uno de los mejores que jamás he oído. En temas como "Anyday" es tan monumental lo que hacen que no me extraña que Clapton se viera incapaz de tocar ese tema en vivo con solo una guitarra.



Las composiciones por otro lado son magníficas, desde los temas menos blueseros y brutales como la inicial "I Looked Away" a temas de puro blues-rock como "Tell The Truth" que si no existieran alguien tendría que componerlos (me vuelve loco como entra ahí el slide de Duane en el estribillo). En cuanto a temas más accesibles, la preciosa "Bell Bottom Blues" es magnífica, la canción que más disfrutarán los fans del Clapton posterior a los que les eche atrás este maremoto de blues. Como curiosidad, cuando le vi en directo la tocó como segundo tema del concierto, fue la única referencia a Layla aparte del tema homónimo. Para los más puristas del blues, Clapton hizo una buena selección de temas como la lenta "Have You Ever Loved a Woman", "Nobody Knows You When You're Down and Out" y "Key to the Highway", que por si no lo sabían es una pura improvisación (por ello el tema empieza con un fade in). Pero como digo, el disco está lleno de detalles incluso en temas menos obvios. Fíjense en el solo final de "Keep on Growing", una canción que no suele mencionarse y a mí me parece una obra maestra, es absolutamente espectacular (y mientras tanto el bajo de Radle sosteniendo la canción con ese ritmo, fíjense también en él por favor). Y eso que es de los pocos temas en que Duane no participó y por tanto el solo es totalmente obra de Clapton (los otros en que no aparece son los dos primeros del álbum).



La cumbre del disco para mí es el tema homónimo. La parte rockera desborda pasión y locura, con unas guitarras salvajes y una melodía inolvidable que Clapton canta con tanta pasión que cuando se amuermó años después se encontró con el problema de que no le salía cantarla con la fuerza del disco. En cuanto a la coda final de piano, es una contribución del batería Jim Gordon. Hay discrepancias sobre si viene a cuento o si debería ir por separado, ya que son dos melodías virtualmente distintas. Para mí es impensable oír el tema sin esa melodía final, que aunque sea simplona me parece una maravilla que aún me emociona cada vez que la escucho. Mi momento especial de cuando vi a Clapton fue cuando acabaron la parte rockera de "Layla" y se detuvieron un momento, haciéndome pensar que tocarían solo la parte rockera (en los directos de los 70 que han llegado a mis manos lo hacía así de hecho). Pero entonces de repente empezó a sonar ese piano y... ¡¡oh!!


El disco desafortunadamente fue un fracaso comercial debido al hecho de que el gran público no sabía quienes eran Derek & The Dominos. La discográfica, desesperada, intentó salvar la situación con una campaña con la frase "Derek is Eric". Pero la verdad es que tampoco a la crítica pareció gustarle mucho el álbum, es uno de esos casos de obras que se han reconocido más bien con el paso del tiempo.

Mientras tanto, nuestros amigos se embarcaban en una gira que quedó documentada con el álbum In Concert, que luego fue reeditado y ampliado en CD con el nombre Live at Fillmore. De nuevo es un disco que genera división de opiniones, a mí me encanta, es de mis directos favoritos. Es cierto que tiene el inconveniente de que Clapton debía defender canciones interpretadas por dos guitarras (¡y la segunda era Duane Allman nada más y nada menos!) con solo una, pero tal y como dije aquí, ése es parte del encanto del concierto. Es Eric dejándose la piel en cada tema porque no tiene otro guitarrista de acompañamiento, Eric dándolo todo en cada minuto. Posteriormente recurriría en directo a otro guitarra de acompañamiento y huiría de esa imagen de guitar hero, que en este directo es donde más se puede percibir. La cumbre de Clapton como guitarrista creo de hecho que se encuentra aquí.

Por supuesto los no amantes del blues-rock y las jams, que se alejen del disco, aunque Clapton ya nos avisa, puesto que comienza con dos temas que sobrepasan los 10 minutos. El tracklist se basa mayormente en temas de su debut en solitario, del Layla y del segundo disco de Derek & The Dominos que nunca llegó a salir ("Roll It Over" y la fabulosa "Gotta Get Better in a Little While" con la que abren, una de mis composiciones favoritas de Derek & The Dominos). Aparte hay una referencia a Blind Faith y un "Crossroads" muy diferente al que practicaba con Cream.


Nunca sabremos cómo habría sido ese hipotético segundo álbum, porque los excesos con las drogas acabaron con la banda. Clapton, como ya dije, estuvo unos años recluido del mundo en su mansión hundiéndose en su drogadicción hasta tocar fondo. Cuando regresó a la música con 461 Ocean Blvd. había perdido la práctica a la guitarra y no quería ser más un guitar hero de blues. Carl Radle siguió trabajando como bajista de la banda de Clapton durante todos los 70 (de hecho en su autobiografía comenta que fue él quien le animó a regresar a la música) hasta que su alcoholismo acabó con él. Jim Gordon tuvo un desenlace más inesperadamente trágico. Después de actuar varios años como músico de sesión en los 80 mató a su madre presa de una esquizofrenia. Bobby Whitlock es el único superviviente con una carrera en solitario poco conocida en los 70 (su debut lleva años deambulando en mi carpeta de escuchas pendientes).

Así pues, Derek & The Dominos fue un pequeño instante de absoluta genialidad que no pudo durar mucho. La única grabación en vídeo que existe de la banda es esta actuación en el programa de Johnny Cash. Resulta irónico que el único testimonio visual que hay de la banda sea la interpretación del que creo que es el único tema algo flojo del Layla, "It's Too Late", pero en todo caso aquí va:



martes, 30 de abril de 2013

Sobre bandas dinosaurio y músicos de acompañamiento

Tengo una pequeña broma con un amigo aficionado también a la música sobre los grupos que giran con grandes bandas de acompañamiento, tonterías en plan imaginarnos a un músico actuando con una banda de cinco coristas, un saxofonista y un teclista cuando su estilo de música no pega nada con eso (por ejemplo AC/DC, ¿se imaginan un "Highway To Hell" en ese estilo?). El motivo de esta broma es el que haya tantas bandas y artistas legendarios del rock que suelan girar con este tipo de formaciones. Ya sabéis a qué me refiero, una banda que inicialmente eran cuatro o cinco tíos que al llegar a los 60 años deciden añadir como acompañamiento a uno o dos teclistas, saxofonistas, dos o tres coristas negras y algún guitarrista más. El ejemplo más típico de esto serían los Rolling Stones, quienes han girado casi siempre en ese formato desde su retorno de finales de los 80, pero desde luego no son los únicos.

Resulta comprensible que muchas bandas hayan recurrido a este formato, ya que objetivamente hablando ese añadido hace que los conciertos sean mejores a nivel musical, ¿cómo no van a hacerlo teniendo a un montón de músicos excepcionales acompañándoles? Pero el precio a pagar es alto, ya que a cambio renuncian a buena parte de su personalidad y sonido propio, y es eso lo que a mí me desagrada más. Es una opinión personal, claro, de hecho uno de los motivos por los que las bandas optan por añadir músicos es que a la mayoría del público les gusta eso, cuantas veces he oído cosas tipo "y las coristas que llevaban, impresionante lo bien que cantaban y cómo embellecían las canciones".

Roger Hodgson y su arriesgada apuesta de dar conciertos con solo un músico extra

Quizá el problema es que en mis gustos personales cada vez me gustan menos los discos que cuentan con grandes bandas de ese estilo (ejemplo, el debut en solitario de Clapton, del cual hablaré en unos párrafos). De hecho lo que me sucede en este tipo de conciertos es que el sonido que tienen las bandas lo disfruto mucho en su momento (porque como dije, objetivamente hablando suenan de coña) pero luego si escucho ese mismo directo en casa me aburre soberanamente. Por ello jamás podré comprarme ningún directo de los Stones de las últimas giras, oiría canciones impecablemente interpretadas pero sin chispa, sin apenas sonido Stone.

Un ejemplo, escuchad el "Street Fighting Man" sacado de un concierto del 2003:



Ahora comparadlo con el del Get Yer Ya-Ya's Out de la gira del 1969, en que iban sin ningún músico de acompañamiento (suena en el minuto 43:20)



Ambas son muy buenas versiones pero se nota claramente lo que quiero decir. La primera es objetivamente intachable, con acompañamiento de piano y algunos coristas que refuerzan a Mick, una muy buena versión. La segunda en cambio formalmente es menos conseguida, suena menos impecable, pero a cambio es mucho más espontánea y auténtica. Un detalle que puede parecer insignificante pero que para mí dice mucho: fijaos en el estribillo de la versión del 1969, de fondo podéis oír a Keith acompañando a Mick. Keith como corista no hace un gran trabajo ahí, su voz incluso suena algo fuera de lugar, pero a mí ese detalle me encanta. De hecho esta versión del tema empezó a llamarme la atención cuando me fijé en ese detalle un día que iba escuchándola en el Mp3 camino a la universidad. En cambio, en el directo del 2003 pueden oírse de fondo a algunos coristas acompañando a Mick que lo hacen mucho mejor, pero eso no me dice nada aunque hacen que la canción suene mejor. Del mismo modo, en esa versión el piano está muy bien incorporado (me gusta cuando tiene un pequeño momento de protagonismo al final), pero me quedo mucho antes con la versión más desnuda y sucia del Get Yer Ya-Ya's Out. 

No estoy diciendo que las versiones que molan más sean las más sencillas y desnudas. No es así necesariamente. Tampoco que las bandas no deberían llevar músicos de acompañamiento. Cada grupo y artista es un caso diferente, no se puede generalizar, pero analizando los ejemplos que conozco mejor siempre me quedaré con las versiones más sencillas y desnudas (siempre que estén bien hechas, claro). Me gusta ese sonido, que aunque deja al descubierto las limitaciones del grupo por otro lado los muestra tal cual. Y es que el rock no tiene por qué sonar necesariamente perfecto. Es decir, en mi opinión Keith no estropea "Street Fightin Man" con sus coros, de hecho me aportan mucho más que un coro de cantantes femeninas que adorne la canción, porque ese detalle de Keith hace que suene más espontáneo, que te contagie su entusiamo. Obviamente, si Keith hiciera unos coros pésimos tampoco me gustaría, pero ese término medio para mí es lo que da ese extra a la canción.

Los Polyphonic Spree imagino que nunca tendrán el problema de necesitar músicos extra de acompañamiento

Otro ejemplo para mí sería el Live at Fillmore de Derek & The Dominos. Uno de los problemas que tenía Clapton en esa gira es que su banda solo le tenía a él de guitarrista, mientras que en el disco le acompañaba en casi todos los temas Duane Allman. Tener que trasladar al directo temas que en estudio se grabaron con dos guitarras (una de ellas además de Duane Allman, casi nada) es muy difícil, e imagino que por eso no interpreta algunos temas como "Anyday". Y sin embargo, ese es uno de mis directos favoritos. Cierto, Clapton está en su época cumbre como guitarrista haciendo solos larguísimos impresionantes, pero por eso si estuviera acompañado de algún buen guitarrista impersonal para mí perdería algo de magia. Las canciones estarían objetivamente mejor interpretadas pero creo que me gusta más así, Clapton solo ante el peligro defendiendo los temas con una sola guitarra y dejándose la piel en ello.

Años después, Clapton ha girado siempre con grandes bandas demostrando que se ha convertido en un auténtico perezoso. En alguna gira incluso dejaba que una de las coristas cantara alguno de sus temas, lo cual para mí es un gran error. Sí, Eric, tus bandas suenan impecables y cuando fui a verte el 2004 lo pasé en grande. Pero lo que me dejó mejor impresión no era la forma como las coristas te acompañaban en "Wonderful Tonight" sino los momentos en que te dejabas llevar un poco haciendo que tu guitarra nos deslumbrara. Fueron solo momentos puntuales, pero para mí eso fue lo maravilloso, al margen del resto de banda. Ver a Clapton en formato cuarteto o quinteto implicaría que Eric debería tirar más a menudo de momentos así para suplir la ausencia de una cómoda banda en que apoyarse, y es por ello que me encantaría verle así... claro que él no debe opinar igual.

Por supuesto, hay casos de grandes bandas que deciden apostar por mantenerse en versiones minimalistas que deben ser muy tenidos en cuenta. Cito unos pocos para cerrar este artículo:
- Roger Hodgson: uno de los dos líderes de Supertramp decidió hace ya años empezar a dar giras en solitario acompañado únicamente de un saxofonista, aún cuando la música de Supertramp es bastante compleja y, en contraste, sus compañeros decidieron ampliar incluso la banda para su gira del 2010.
- Rush: de los pocos trios del rock que jamás han utilizado músicos extra en vivo que yo sepa, y eso que su música es compleja y Geddy Lee agradecería tener una ayuda a los teclados.
- The Police: cuando volvieron hace años lo hicieron manteniendo el formato trio y eso que en sus últimos discos hay muchos teclados. Pese a eso optaron por un sonido más desnudo y simple, una vuelta a lo básico. Bravo por ellos.

Para compensar el enorme vacío que queda en el escenario siendo solo tres músicos, Rush tienen la particular broma de tener en el escenario lavadoras y asadores de pollos

jueves, 24 de enero de 2013

Blind Faith


Últimamente he vuelto a rescatar bastante a menudo el debut y único disco de Blind Faith. Es un disco que en su momento me sorprendió gratamente porque me esperaba algo más bien flojo. Mi primer contacto con él fue a través de un vinilo que estaba en la colección que me prestó un amigo de mis padres. La portada lógicamente me llamó poderosamente la atención y fue lo primero que se me quedó, aunque por entonces no sabía que Clapton tocaba ahí.

En su momento Blind Faith fue el intento frustrado por parte de Clapton de huir del megaestrellato al que había llegado con Cream. Según cuenta en su autobiografía, su momento de mayor implicación con Cream fue en la época del Disraeli Gears, en la cual dieron sus mayores conciertos. A partir de ahí la cosa se torció: sus compañeros Jack Bruce y Ginger Baker, que se odiaban de siempre, estallaban continuamente; y por otro lado, según Clapton, habían perdido la magia en directo y se habían convertido en una banda autocomplaciente que se dedicaban a exhibir en vivo lo grandes músicos que eran. El disco que más impactó a Clapton en esos años fue el debut de The Band. Ese álbum le hizo literalmente sentir vergüenza de lo que hacía: mientras su banda se dedicaba a exhibiciones de virtuosismo vacías, ahí estaban esos tíos haciendo música auténtica de fuertes raíces americanas - que conste que yo no opino igual, prefiero los discos de Cream al debut de The Band, pero entiendo lo que debía sentir Eric.
La demostración de su desencanto respecto a Cream se puede ver fácilmente comparando sus aportaciones en Disraeli Gears respecto a Wheels of Fire, álbum que pertenece a la época en que ya estaba cansado del grupo. En el primero Clapton colabora en 4 temas, un número nada desdeñable partiendo de la base de que nunca fue un compositor muy prolífico. En el segundo en cambio aporta solo dos versiones de blues mientras que sus compañeros se lanzaban a experimentar en el estudio. Me da la sensación de que en esos años simplemente se dedicaba a aportar lo necesario con la guitarra sin implicarse mucho, lo cual no quita que hiciera un gran trabajo porque era un guitarrista prodigioso, pero su cabeza estaba en otra parte.


Una vez Cream se separaron Clapton se tomó un merecido descanso de la presión de ser una superbanda de éxito, girar continuamente y vivir al límite. En esa época tomó como costumbre quedar con su amigo el cantante y teclista Steve Winwood para hacer jams informales en su casa. Winwood, que había alcanzado la fama en los por entonces separados (temporalmente) Traffic, fue considerado como un posible cuarto miembro de Cream, pero Bruce y Baker no aceptaron la propuesta de Clapton. Estas reuniones fueron muy refrescantes para el guitarrista, ya que ahí podía tocar música sin presiones de ningún tipo. Pero entonces el encanto se fue al traste cuando un día llamaron a la puerta y ahí estaba un sonriente Ginger Baker con sus baquetas. No recuerdo si Winwood le invitó o si el batería descubrió de algún modo que estaban tocando juntos, pero se incorporó a las sesiones. Clapton se quedó helado y pensó "Oh no, otra vez no". No porque se llevara mal con Baker, sino porque el batería traía consigo la sombra de Cream y todo lo que eso conlleva: grandes giras, presión por parte del público y la discográfica, volver a ser el Dios de la guitarra, etc. Él sólo quería hacer jams informales con Winwood sin tener que pensar en qué acabarían, con Baker a bordo la cosa se volvía repentinamente más seria y ya empezaba a tormar forma de banda - además, Clapton había prometido a Bruce que si volvía a trabajar con alguno de ellos sería para estar los tres juntos de nuevo... intuyo que a Bruce no le hizo mucha gracia ver que Clapton incumplió su promesa a los pocos meses.

El resto ya vino solo. Se dejó caer la idea de que el bajo lo podría tocar... ¡Jack Bruce! ante lo cual Clapton obviamente se negó, puesto que eso sería volver exactamente a Cream, así que finalmente se les unió el bajista de Family Ric Grech.

Siempre me ha parecido una portada muy rara...

Cuando se supo de la existencia de Blind Faith el gran público enloqueció y empezó a surgir una palabra que Clapton odiaba especialmente: superbanda. Se les consideraba cómo los nuevos Cream, o quizá aún mejores porque ahora tenían a Steve Winwood, y todo aquello de lo que el guitarrista había estado huyendo volvió a él: la presión, la etiqueta de "supergrupo", el peligro de caer en la autocomplaciencia...

Obviamente iba a ser casi imposible estar a la altura de las expectativas tan grandes que había, y Blind Faith nacieron ya condenados por culpa de ese problema, era casi imposible estar a la altura de lo que el público esperaba de la "mayor superbanda del mundo". El disco fue un éxito inmenso de ventas aún cuando estaba por debajo del material de Cream (y seguramente de Traffic, pero ahí no entro porque no soy fan y prefiero a Blind Faith).

La música de Blind Faith en ese sentido no depara sorpresas pero está bien hecha: es blues-rock de toda la vida, competente y agradable de escuchar pero sabe a poco viniendo de un super-grupo así, y por ello mis expectativas ante el disco eran bajas, porque la mayoría de comentarios que leí al respecto eran más bien tibios. Pero yo creo que la música es muy buena, el problema es compararlo con los otros proyectos de sus implicados. Las riendas compositivas recayeron especialmente en Winwood, quien se encargó de dar forma a una serie de canciones con pies y cabeza, ya que el grupo normalmente se dedicaba a hacer jams más que a componer. Él aporta el excelente "Had To Cry Today" de 8 minutos que abre el disco, la balada "Can't Find My Way Home" (creo que me gusta más en formato eléctrico, en la edición especial del disco pueden oírse las dos versiones) y la más floja "Sea of Joy" que destaca por el violín aportado por Ric Grech. Clapton contribuye con un tema que ha acabado siendo uno de los clásicos de su carrera, la casi mística "Presence of the Lord" basada en la sensación que tuvo al encontrar la casa en la que acabó viviendo y que tiene un solo de guitarra fantástico. Baker por otro lado nos ofrece una "Do What You Like" con una melodía que puede parecer tonta pero se me hace muy pegadiza. En una reminiscencia de los excesos de Cream, alargan el tema hasta los 15 minutos con solo de batería incluído. Por último hay una versión del "Well Alright" de Buddy Holly que siempre ha sido una de mis grandes predilectas del disco, por no decir directamente mi favorita.


En definitiva, el disco era bueno y aunque no colmara las expectativas vendió muchísimo, lo que hundió por completo al grupo fueron las giras que hicieron. El gran problema es que Blind Faith no siguieron el proceso lógico de una nueva banda, es decir, empezar en pequeños conciertos en los que cogerían kilometraje en directo hasta refinar su estilo y madurar como grupo. Su condición de superbanda les obligó a empezar dando conciertos ante grandes multitudes estando poco entrenados. Los resultados fueron bastante decepcionantes para el propio Clapton, quien creía que aún les faltaba experiencia en vivo. Para su mayor decepción, el público les aplaudía y ovacionaba siempre, dándole la sensación de que no se fijaban en la música sino en la gente que había en el escenario. Eso le fastidió especialmente porque resultaba del todo desmotivador saber que nadie se fijaba en su música sino en ver a grandes estrellas en vivo. Y la gota que colmó el vaso fue que, dado que el grupo solo había hecho un disco, estaban escasos de repertorio. Un grupo normal no tiene tanto ese problema porque empieza en locales pequeños dando conciertos breves, pero no era el caso de Blind Faith. ¿Consecuencia? Tuvieron que añadir temas de sus anteriores bandas, Cream y Traffic, provocando aún más la frustración del grupo al ver que el público agradecía muchísimo más esos temas que los propios de la banda.

El grupo estaba condenado a desaparecer desde el principio. Blind Faith eran lo contrario a lo que buscaba Clapton por entonces y la presión hacia ellos era demasiado grande de sobrellevar. Al final sucedió que Clapton tomó una actitud algo pasota ante todo, y cuando vio a los teloneros de su gira american, Delaney & Bonnie, flipó tanto que no pudo evitar salir a tocar con ellos de vez en cuando. Winwood de repente se encontró teniendo que sostener él todo el peso de ese dinosaurio, con el otro gran pilar del grupo más interesado en los conciertos de su banda telonera que en los suyos propios.

El desenlace por tanto fue previsible. Tras la gira, Blind Faith se separaron, Winwood volvió a Traffic y Clapton por fin consiguió iniciar una etapa musical a su medida. Primero girando con Delaney & Bonnie como si fuera un miembro más de la banda, luego grabando sus dos primeros discos en solitario. En el segundo de ellos de hecho se escudó bajo el ficticio nombre de Derek & The Dominos ante su insistencia de poder grabar anónimamente sin la presión que suponía sacar a la calle un producto con su nombre.



PD: curiosidad tonta, asocio siempre este disco a otros dos que oí mucho en la época en que lo descubrí: el debut de Traffic y el Music in a Doll's House de Family. Me parece curioso porque esos dos discos incluyen futuros miembros de Blind Faith y no los descubrí todos a la vez al mismo tiempo.