¿Es Ron Wood uno de los tipos más enrollados de la historia del rock?
A veces sucede que un músico a uno le cae inevitablemente bien aunque no lo conozca en persona, que lo poco que uno sabe de él hace que le dé buen rollo. Partiendo de esa base, yo creo que hay poca gente a quien no le pueda caer bien Ron Wood... al menos desde la distancia (luego quién sabe si en el trato personal es un tipo insoportable, pero no lo parece, y si no lean la anécdota que narro al final de este post). En cierto modo su caso es el de una posible carrera magnífica que quedó algo desperdiciada cuando entró en los Rolling Stones, donde no tendría - ni tuvo - la oportunidad de lucirse mucho, pero luego uno lo ve en el último concierto que dieron en Barcelona con una sonrisa en la cara en todo el show, saltando, bailando, disfrutando de cada solo que hacía... y se da cuenta de que ese hombre no puede ser más feliz y que en el fondo está desempeñando su trabajo soñado.
Tanto por la forma como le he visto desenvolverse en vídeos como por su divertida biografía, Wood me da la imagen de ser un tipo sin demasiadas ambiciones y que simplemente ha querido pasarlo bien haciendo rock 'n' roll toda su vida. Algo que para mi confirma esta impresión es su participación en los primeros discos en solitario de Rod Stewart. Por aquel entonces él y Rod estaban en los Faces - la banda buenrollista por excelencia - pero el cantante desde el principio fue alternando su actividad en ese grupo con sus primeros pinitos por su cuenta. Durante unos años eso no fue ningún problema porque el hiperactivo Rod sacaba tiempo para todo y de hecho tal fue el entendimiento entre los implicados que los discos de los Faces y de Stewart se mezclaban con total armonía: miembros de los Faces a menudo tocaban en los discos de Rod, y en los conciertos del grupo el setlist incluía temas de ambas discografías sin ningún tipo de problema (junto a generosas dosis de versiones). Con el tiempo sucedería que la carrera de Rod en solitario tendría tantísimo éxito que éste iría paulatinamente perdiendo el interés por los Faces, teniendo como consecuencia final que en las sesiones de su último álbum, Ooh La La (1973), Stewart, ya convertido en una prima donna, se presentó días tarde y no hizo más que quejarse de las canciones que habían compuesto y negarse a cantar algunas (cuando el disco salió empeoró la cosa haciendo saber públicamente que no le gustaba).
Pero hasta que eso sucediera, Wood era el escudero por excelencia de su colega Rod, no solo haciendo un magnífico trabajo como guitarrista en sus discos sino coescribiendo muchas de esas canciones. Es decir, en vez de guardar estas composiciones para la banda de la que formaban parte ambos, el guitarrista no tenía ningún problema en cederlas para los álbums en solitario de Rod sabiendo que en cierto modo le estaba ayudando a lograr el éxito como artista.
Una muestra del buen rollo que inspiraban los Faces: el momento en que deciden pasar del playback... ¡para ponerse a jugar a fútbol! ¿Cómo pueden no caerte genial unos tipos así?
Algo parecido sucedió cuando años después Ron grabó su primer disco en solitario, I've Got my Own Album To Do (1974), donde colaboraron un montón de amigos del tipo Keith Richards, Rod Stewart o George Harrison. Uno de ellos era ni más ni menos que Mick Jagger, con quien escribió el clásico "It's Only Rock 'n' Roll" que acabaría en el álbum de mismo título de los Stones... pero acreditado a nombre de Jagger/Richards. Parece ser que Mick le pidió que le dejara la autoría de ese tema a él y Keith a cambio de dejarle a Ron el tema "I Can Feel the Fire" para su álbum y este último aceptó el trato (de hecho Richards quitó las guitarras que había grabado Ron para ponerlas él). Aunque puede entenderse esto como un gesto más astuto de lo que parece (congraciarse con el líder de los Stones de cara a una posible entrada en el grupo, y más sabiendo lo poco generoso que es Mick compartiendo autoría con otros músicos), a mí me parece bastante espontáneo y auténtico conociendo a Ron, y una muestra de su forma de ser más relajada y buenrollista.
Como sabemos, luego cuando se fue Mick Taylor y buscaron un sustituto Ron fue obviamente el candidato más indicado, no solo por sonido sino porque se entendía a la perfección con sus nuevos compañeros. De hecho, una cosa que suele olvidarse es que Ron no se convirtió en un miembro 100% oficial de la banda (con los mismos derechos a nivel financiero que el resto) hasta 1990, es decir, casi 15 años después de haber entrado, en lo que debe ser uno de los periodos de prueba más largos que se han exigido a un trabajador. Pero eso demuestra una vez más que Wood no era alguien resentido o que solo estuviera ahí por el dinero, su sueño desde joven había sido tocar en los Rolling Stones y lo había conseguido, ¿para qué pelearse por temas legales-financieros o exigir más participación creativa en la banda? Si incluso se reconcilió con Rod Stewart después de los roces en los últimos años con los Faces y volvió a tocar con él en numerosas ocasiones. Definitivamente Ron es un tipo enrollado, y tiene motivos para serlo. Pese a los problemas personales que ha tenido en su vida (sobre todo el alcoholismo) su historia nos refleja la faceta más amable y buenrollista del rock. Definitivamente debe ser fantástico ser Ron Wood y saber que has participado en tantos grandes discos y poder tocar en estadios ante multitudes que te aclaman. ¿Qué más se puede pedir?
Y ahora una pequeña anécdota que le sucedió a un amigo de un amigo (pese a que este inicio pueda sonar a historia falsa, me consta que es real). En cierta ocasión iba este buen hombre paseando por la calle Paseo de Gracia de Barcelona cuando se encontró en la puerta de un pub o club de alto standing a un tipo fumando. No sabía quien era pero por las pintas intuyó "que sería alguien famoso" (sic) y ni corto ni perezoso decidió jugársela y le preguntó si podía hacerse una foto con él. El desconocido con pintas de famoso accedió encantado, se hicieron la foto juntos y antes de despedirse nuestro protagonista pensó que seguramente sería un músico y se la jugó diciendo un "Very good music" antes de despedirse de él. El desconocido con pintas de famoso le agradeció el cumplido, había acertado, era músico. Así pues nuestro hombre le envió esa foto a mi amigo, que es uno de los mayores fanáticos que hay de los Stones, con el comentario "Oye, me he hecho una foto con este hombre, su cara me sonaba pero no estoy seguro de qué, ¿sabes quién es?". Mi amigo flipó. Se había hecho una foto con Ron Wood, que desde hace un tiempo tiene una segunda residencia en Barcelona.
Después de 17 años yendo a conciertos a estas alturas tengo un historial bastante respetable tras mis espaldas. De hecho si me paro a pensar en todos los grupos y artistas que soñaba con ver cuando era adolescente la verdad es que he acabado viendo a un porcentaje muy alto, bastante más de lo previsto, incluyendo bandas que no se prodigan mucho por aquí (Television o Todd Rundgren) y otras que estaba convencido de que no volverían a juntarse más (Mott The Hoople o Black Sabbath). A raíz de esta reflexión pensé que sería divertido recopilar mis 15 conciertos favoritos de todos estos años.
La selección se basa en una mezcla de intentar ser algo objetivo pero también de preferencias personales. Por ese motivo no he incluido el que seguramente sea el concierto más especial para mí (Queen + Paul Rodgers en el Palau Sant Jordi el 2005), porque aunque lo he reescuchado en bootleg y puedo corroborar que fue un muy buen concierto, me es realmente difícil juzgarlo con cierta objetividad por el componente sentimental que tiene para mí (la oportunidad de ver por primera vez a dos miembros de mi grupo favorito con uno de los mejores cantantes de la historia). Y lo mismo es cierto a la inversa: sé que el concierto que vi de Pearl Jam el 2006 en Badalona fue sensacional (de nuevo tengo un bootleg para atestiguarlo) pero a nivel personal no fue de mis predilectos, no ya porque no sea fanático del grupo sino porque me dio un mareo a medio concierto y me tuve que salir de la pista a medio show... difícilmente un concierto así puede estar entre mis favoritos.
Eso explica por qué la mayor parte de conciertos escogidas son de viejas glorias. He presenciado muchos conciertos fantásticos de bandas más recientes (por ejemplo, el primero que vi de Godspeed You Black Emperor), pero por mis gustos casi ninguno de ellos puede competir con la implicación emocional que siento hacia esos otros grupos de la era clásica del rock, siendo la única posible excepción el que vi deDungen en París hace unos años, que es uno de los que se me ha quedado fuera de la lista por poco y que me ha hecho plantearme aumentar la selección a 20... ¡pero eso es trampa! Una lista sin alguna ausencia dolorosa no es una lista como Dios manda.
En fin, sin más preámbulos aquí va en orden inverso para hacerlo más emocionante para todos:
15) Jane's Addiction - Sala Razmatazz (Barcelona) - 16 de octubre del 2003
Uno de esos en que quizá pesa más el componente personal que la valoración objetiva. Por entonces estaba obsesionado con Jane's Addiction, dando el coñazo con ellos a cualquiera que quisiera escucharme... y a quien no también. Que justamente se juntaran entonces y pudiera verles en vivo fue una de las noticias más excitantes de mi adolescencia.
Si a eso le sumamos que fuera mi primer concierto en sala (hasta entonces solo había ido a pabellones, donde la distancia con el artista es mayor), que estuviera en primera fila y que Perry Farrell estuviera apoteósico como frontman (compensando de sobra que anduviera justo de voz), todo ello lo convierte en uno de los conciertos clave de mi vida.
14) Roger Hodgson - Poble Espanyol (Barcelona) -1 de julio del 2009
Es curioso lo del ex-líder de Supertramp, Roger Hodgson. En mi época de mayor fanatismo hacia el grupo (2005-2006 aproximadamente) seguía su web con frecuencia a la espera de algún ansiado concierto en España... en vano. Llegué a escribir preguntándoles si alguna vez actuaría aquí y su webmaster me dijo que no había nada previsto pero me sugería una fecha al sur de Francia. Y a día de hoy, en pleno 2019, nos hemos hartado de verle aquí, hasta el punto de que aunque toca en mi ciudad ya no voy a verle porque toca siempre lo mismo y ya he presenciado ¡cinco! conciertos suyos.
No obstante es de justicia decir que el tercero de esos conciertos fue una maravilla y un show muy especial que destaca por encima de los otros cuatro por ser el que tenía mejor setlist, por incluir la primera interpretación que le vi hacer de mi tema favorito suyo ("Fool's Overture") y porque creo que por entonces estaba en muy buen momento musical, antes de acabar repitiéndose a sí mismo.
Por mi manía a los festivales dejé escapar en su momento la única oportunidad que tuve de ver a los Stooges con Ron Asheton a la guitarra cuando vinieron al Primavera Sound (otra oportunidad habría sido verles ¡gratis! en el fracasado festival Dr. Loft, pero por entonces no podía saber que debido a la baja venta de entradas iban a regalarlas el mismo día del concierto). Por ello cuando supe que la formación del Raw Power (1973) iba a venir al Festival Cruïlla esta vez no me lo pensé por suerte.
Mi acompañante y yo éramos pocos amigos de meternos en la zona de jaleo en los conciertos con mucho caos y peligro, pero en este caso hicimos una excepción y conscientemente nos pusimos en las primeras filas porque creíamos que era la mejor forma de ver a Iggy. En cierto modo agradecimos la brevedad del show (hora y cuarto) porque salimos cubiertos de sudor y agotados, pero también felices. Todo lo que han leído sobre Iggy como frontman es cierto, pero hay que verlo para creerlo.
12) Ten Years After - Sala Bikini (Barcelona) - 19 de octubre del 2008
El mejor argumento contra el rollo de "no tiene sentido que sigan girando si falta X componente esencial del grupo" es este concierto de los Ten Years After sin su líder absoluto, el carismático cantante y guitarrista Alvin Lee. ¿Que no es lo mismo sin él? Sí. Pero aun así es uno de los mejores conciertos de blues-rock que he visto en mi vida, una absoluta barbaridad con algunas jams sensacionales. La vez anterior que les vi ya me había gustado mucho pero creo que la siguiente se superaron, y luego hubo una tercera donde sí que noté que habían bajado el pistón. En efecto, se había ido parte de la química y esta formación se separó poco después.
11) Alice Cooper - Sala Razzmatazz (Barcelona) - 29 de julio del 2005
La combinación ganadora de ir a ver a un artista que acabas de descubrir con el subidón de la novedad (me compré la entrada solo conociendo algunos de sus hits intuyendo que valdría la pena), ir acompañado de un amigo que se encuentra en exactamente la misma situación, que el artista en cuestión esté presentando un nuevo disco realmente bueno - Dirty Diamonds (2005) - y que además el show sea divertidísimo.
De los conciertos en que mejor me lo he pasado, además con la mejor formación que le he visto a Alice (a día de hoy van tres veces y a pocos meses de la cuarta), con un sonido más clásico y menos metalero.
10) Mott The Hoople - Hammermisth Apollo (Londres) - 1 de octubre del 2009
Hay veces en que simplemente uno tiene que obedecer al destino. Una tarde paseaba con un amigo y le comenté de pasada que Mott The Hoople se habían vuelto a juntar para unos pocos conciertos y él me responde si no me había planteado ir a verlos. La verdad es que no, porque iba muy justo de dinero, pero a petición suya me comprometí a mirar en casa si quedaban entradas (probablemente no) y cuánto valían. ¿Y qué me encuentro? Que habían añadido un par de fechas nuevas y que las entradas salían a la venta justo al día siguiente. Lo tomé como una señal y me dejé mis pocos ahorros en las entradas y el vuelo. Aun no le he agradecido lo suficiente a mi amigo el empujón que me dio para cometer esta locura.
Fue uno de los conciertos más especiales que he visto, con una sala llena de fanáticos del grupo que estaban entregadísimos desde la introducción de Gustav Holst y una banda que se notaba que se retroalimentaba con dicho ambiente. El final con "Saturday Gigs" es quizá el mejor cierre de concierto que he visto, tanto por la interpretación como por la reacción del público, coreando el verso final mientras la banda se iba.
El 2008 compré una entrada para ver a mis idolatrados Crosby Stills & Nash en Roma y me la tuve que comer por motivos de trabajo. Durante mucho tiempo di por hecho que no les vería, ya que además no giraban mucho por aquí. Si tenemos eso en cuenta se podrá entender la enorme ilusión que me hizo que vinieran a Barcelona y que estuviera dispuesto a pagar las carísimas entradas que supone el festival de Pedralbes sin dudarlo.
Verlos ahí, a unos pocos metros, tocando esas canciones inmortales fue emotivísimo, y faltó poco para que se me escapara alguna lágrima con "Military Madness" y "Our House".
8) The Rolling Stones - Estadi Lluís Companys (Barcelona) - 29 de junio del 2003
Años antes del incidente del cocotero los Stones eran todavía una banda de rock estadio imbatible en directo, y así pude atestiguarlo yo cuando les vi en la gira de presentación del recopilatorio Forty Licks (2003). Un repertorio sin incómodos temas nuevos, la impresión de ver por primera vez de cerca a esa fuerza de la naturaleza que es Mick Jagger, descubrir un temazo como "Can't You Hear Me Knockin'" y ver a Keith Richards cuando aún no había perdido fuelle como guitarrista... todo ello creo que justifica en si mismo que lo siga recordando como uno de los mejores conciertos que he visto.
7) John Fogerty - Sant Jordi Club (Barcelona) - 14 de julio del 2009
He visto a Fogerty tres veces en directo e inicialmente no sabía cual incluir en la lista: la primera en el Royal Albert Hall el 2008 fue la más especial (además de la primera vez que viajaba al extranjero para ver un concierto) mientras que la última en Amberes fue la que tuvo mejor setlist. Finalmente he optado por el término medio de Barcelona 2009, que tuvo un setlist mejor que el de Londres y una banda que me gustó más que la de Amberes, si bien los tres conciertos fueron magníficos.
6) Arcade Fire - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de noviembre del 2010
La banda más "joven" que se ha colado en mi lista por dos motivos: porque durante mucho tiempo fueron mi grupo favorito de este siglo y, sobre todo, porque tienen un directo absolutamente imbatible. Este concierto de la gira del The Suburbs (2010) podría ser perfectamente uno de los mejores que he visto en mi vida. La banda había empezado a hacerse realmente grande hacía poco (yo en su momento pensé que el Sant Jordi era demasiado para ellos) y aún conservaban esas ganas de comerse el mundo de los grupos que todavía están escalando al estrellato. Si a eso le sumamos que por entonces no tenían ni un disco malo y que el público es de los más entregados que he visto, el resultado fue un concierto descomunal.
A modo de curiosidad, es de los pocos shows de los que jamás he leído ni una reseña negativa o simplemente tibia (incluso de gente no muy fan del grupo que iba de acompañante), y no es para menos. Podrá gustar o no su propuesta musical, pero tras ver ese espectáculo no hay duda de que se dejaban literalmente la piel sobre el escenario.
He visto a King Crimson ya cuatro veces y no he presenciado ni un solo concierto que no fuera como mínimo sobresaliente y merecedor de aparecer en mi Top10. Si me decanto por el segundo que vi (en Praga, porque por entonces no sabía que vendría ese año a Barcelona) es porque es el que tiene el setlist más perfecto acorde a mis gustos: de los temas habituales no me faltó ninguno imprescindible (y es la única vez que vi los dos primeros "Larks Tongues in Aspic" en un mismo show) y además se añadieron "Fracture" (!!) y buena parte de "Lizard" (las otras veces solo hicieron unos versos cantados obviando la parte instrumental de después). Rock progresivo en su mejor acepción del término.
4) AC/DC - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 31 de marzo del 2008
El mejor concierto de rock 'n' roll que he visto en su acepción más pura y adrenalítica. Una absoluta barbaridad escuchar esta selección de temas inmortales (además el disco que presentaban a mí me gusta mucho) sostenidos por esa inconfundible base rítmica y con un Angus Young que a sus 50 y muchos años de edad seguía estando pletórico y me hizo sudar a mí de verle corriendo y saltar sin parar durante más de dos horas. Definitivamente AC/DC son los mejores en esto.
Otro ejemplo de astros alineados a mi favor. De las cuatro veces que he visto a Elton John, ésta fue aquella en que se conjugó el mejor setlist (incluyendo un tema que adoro y jamás pensé que vería en vivo como "Burn Down the Mission") con la vez en que más en forma estaba, destacando la mejor versión que le he oído de "Rocket Man" y un "Levon" con una improvisación final espectacular que consiguió una de las mayores ovaciones de la noche pese a ser un tema poco conocido.
Se nota que sigue dando giras porque disfruta como nadie de tocar en directo y con ese repertorio que tiene tras de si difícilmente puede salir mal, pero que aun así supere tus expectativas cuando ya le has visto un par de veces y crees saber qué esperar realmente es algo digno de aplaudir.
2) Roger Waters - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de abril del 2007
Waters tenía dos conciertos candidatos a esta lista: el de la gira en que tocaba entero el Dark Side of the Moon (1972) y el de la gira en que hacía íntegramente The Wall (1979). El segundo es sin lugar a dudas el show más espectacular que he visto a nivel de puesta en escena integrada con la música, pero a nivel global creo que me quedo con la gira del Dark Side, ya que no solo tocaba entero mi disco favorito de todos los tiempos sino que además incluía un setlist casi hecho a mi medida con una épica versión de "Sheep" (¡cerdo gigante incluido!) que casi le quita el protagonismo al disco que iba a ser el centro de la velada. Aparte de eso, la banda que llevaba Roger en esa gira era buenísima y consiguió incluso que temas que lucen poco en estudio adquirieran nueva vida en vivo como "On the Run". Si le añadimos un final por todo lo alto dedicado a The Wall, realmente no me queda ninguna duda de por qué este show es uno de mis favoritos de siempre.
1) Neil Young + Promise of the Real - Poble Espanyol (Barcelona) - 20 de junio del 2016
Cuando vi a Neil Young por primera vez en el Primavera Sound 2009 salí con la impresión de haber visto el mejor concierto de mi vida. Y curiosamente, siete años después el propio Neil se superaría a sí mismo con otro show que ahora mismo ocupa ese puesto en mi ranking particular. Porque aunque los primeros puestos de esta lista son intercambiables, nunca tuve ninguna duda del número uno.
Ver a uno de tus músicos predilectos siempre es un gran acontecimiento, y si es en un recinto tan especial como el Poble Espanyol, más aún. Pero que de repente el señor Young te pille por sorpresa con un repertorio tan maravilloso, mezclando los clásicos que uno nunca se cansa de escuchar con algunas rarezas para fans, y ofreciendo algunas de las mejores interpretaciones musicales que le he oído de algunos de estos temas, eso es algo que no me esperaba en absoluto. Gran parte del mérito es el haberse rodeado de una banda joven como Promise of the Real que le han insuflado energías renovadas y ganas de volver a rockear sobre un escenario como cuando era joven. Pero no nos engañemos, la mayor parte le corresponde a él, por ser todavía uno de los mejores intérpretes que he visto sobre un escenario, capaz de emocionarte como pocas personas lo han conseguido. Uno no puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero ante el gran Neil.
Vi a los Rolling Stones el 2003 en la gira del Forty Licks, y lo recuerdo como uno de los conciertos que más me impactó en aquellos años. Era mi primer concierto de estadio y además me permitió ver de cerca a algunos de los rostros más icónicos de la historia del rock. ¿Cómo no quedar marcado por algo así? Por aquel entonces ya existía la sensación de que no les quedaba mucho más, no porque no estuvieran en plena forma, sino por temas de edad. Quizá una o dos giras más a lo sumo. Y aquí estoy, catorce años después reencontrándome con ellos incluso con la misma camiseta que llevé en aquel lejano 2003.
¿Qué ha sucedido de mientras en el universo Stone? Un disco de estudio bastante decente - A Bigger Bang (2005) - al que le siguió una gira frustrada hacia la mitad por el famoso incidente de Keith Richards con un cocotero. El concierto en Barcelona quedó cancelado, y de esta forma mi entrada del que debía ser mi segunda cita con los Stones sigue intacta en mi casa. Cuando volvieron el 2007 no repetí: estaba pelado de dinero y me decanté por otros conciertos más asequibles. Dicho tour hispano en realidad no dejó muy buen recuerdo: extrañamente en algunos de los recintos quedaron muchas entradas por vender (quizá por el elevado precio y la espantada del año anterior) y según dicen Keith Richards estaba flojísimo.
Lo mejor de la gira del 2007
Diez años después solo nos han deparado otro disco de estudio de versiones de blues y una visita a Madrid. Desde hace ya un año no obstante empezaron los rumores de que los Stones darían una fecha en Barcelona, que al final se alargaron tanto que se les dejó de dar crédito. Y entonces, por sorpresa, meses después estalla la noticia en pleno Mayo: una minigira europea que recala por aquí la última semana de Septiembre. Solo dos días después me iba una semana de viaje, me vino de un pelo volver a perdérmelos. En esta ocasión parecía que el destino me sonreía.
¡Qué contraste el tema de las entradas respecto a su gira del 2007 con tantos asientos vacíos! A día de hoy la adquisición de entradas para cualquier grupo dinosáurico es una batalla campal que implica peleas contantes con páginas de ventas de entradas, colas virtuales, sufrimiento y, para rematar, unos gastos de comisión insultantes. Permítanme una pequeña comparativa de precios en tres conciertos de los Stones para unas entradas situadas en el mismo sitio:
2003: 44 euros.
2007: 81 euros.
2017: 136 euros.
¿Saben qué significa esto? Significa que estuve dudando hasta el último momento sobre si ir o no porque, aunque podía permitirme ese precio, me parecía un insulto. Y significa que, en vista de cómo cada vez nos fastidian más a los fans con nuevos inventos para sacarnos dinero (lo último es el famoso "Golden Circle" a precio de oro para estar en las primeras filas, cuando de toda la vida el espacio cerrado delante del escenario era para los que tenían entradas de pista y llegaban antes) un servidor va a empezar a despedirse del rock de estadio. No voy a engañarles tampoco. Mis grupos de estadio favoritos están ya en edad de jubilarse o, directamente, palmarla, y sus sucesores (Muse, Coldplay, Foo Fighters) no son lo mío. Pero el matiz está en que me alegro de que sea así y de poder bajarme de este circo... en unos años. En todo caso, conseguí mis entradas con una rapidez y facilidad tan pasmosa que entendí que realmente el destino quería que viera otra vez a los Stones.
La absoluta desorganización y caos que hubo a la hora de hacer cola al mediodía fue algo que pocas veces he visto y que se hizo salvable por tener lugar en Septiembre, con un tiempo agradable. No quiero ni imaginarme eso en verano. En mi vida he pasado tantos controles de seguridad ni me habían pedido que vaciara mis bolsillos por bultos tan pequeños como mi reproductor de mp3 o los tapones para los oídos. Supongo que los recientes atentados en Barcelona tienen algo que ver.
Lo importante es que conseguimos estar cerca del escenario para ver a los Rolling Stones en la que, esta vez me temo que es bastante probable, quizá sea la última oportunidad de escucharles. El elevadísimo precio de las entradas no se vio reflejado en los teloneros, que en el 2003 era una banda de bastante caché como los Pretenders y en este caso era un grupo nacional, los Zigarros, que si bien sonaban entretenidos, tampoco me mataban y dudo que tuvieran ni la mitad de caché que la banda de Chrissie Hynde. De modo que ese incremento del precio no ha ido a los teloneros, no.
Con quince minutos de retraso, el concierto dio inicio con "Sympathy for the Devil", que jamás me imaginé como tema inicial, salvo por lo apropiado del verso inicial de "Please allow me to introduce myself". Y experimenté una vez más algo que supongo que se irá perdiendo cuando pueda dejar de ver a estos grandes grupos clásicos: el impacto de ver que son reales, que están ahí. Ver a un Mick Jagger de carne y hueso contoneándose de forma tan característica a unos metros de ti. A Keith, Ron y Charlie, tal y como hemos visto cientos de veces en fotos, ahí, tocando sus instrumentos en vivo para nosotros.
Pero también se hizo evidente algo, una sensación que se mezclaba con el entusiasmo de ver a los Stones y disfrutar de este cancionero impecable en vivo: la constatación de que Keith no estaba fino. Que tal y como me temía por lo que había leído, desde el incidente cocotero no había vuelto a recuperar del todo la forma. Si preguntan a cualquiera que fue a este concierto, habrá divergencias en algunos aspectos pero todos coincidirán en lo mismo: fue de menos a más. Los primeros temas, Richards no acabó de entrar en el concierto. Temas tan infalibles como "Sympathy for the Devil" o "It's Only Rock N Roll" se sostenían por el resto de la banda, pero cuando Keith intentaba hacer el solo era notorio que la cosa no funcionaba. Para mí el concierto empezó a encarrilarse de verdad con la tercera canción, "Tumbling Dice", la primera que sonó realmente fantástica, y se sostuvo un poco con las acertadísimas versiones de blues o un "Paint It Black" en que Richards, esta vez sí, hizo un muy buen trabajo a la guitarra.
No me malinterpreten, tampoco pretendo decir que Richards lo hiciera mal, simplemente era totalmente inestable. A veces acertaba por completo y otras no daba ni una, justificando su presencia más por el carisma que emana con esas pintas de pirata envejecido que por sus dotes de guitarrista. Cuando a medio concierto Mick presentó a la banda, Keith fue paradójicamente (o no tanto) el que más aplausos se llevó, pero luego en vez de dar las gracias y ponerse a cantar sus dos temas, se quedó un rato extrañamente largo ante el micrófono sin decir nada. No se sabía si es que estaba alargándose a propósito o si estaba tan emocionado que no se podía saber cómo iba a reaccionar, como si estuviéramos ante uno de esos abuelos ya algo gagás e imprevisibles. En cierto modo, esto hizo que el concierto tuviera algo más de autenticidad. El show del 2003 fue impecable rock de estadio sin apenas fallos pero también sin espontaneidad; en esta ocasión el concierto fue más imperfecto pero también, por ello, más humano y con un punto de imprevisibilidad que nunca le va mal al rock (otro detalle a reseñar es que en esta ocasión hubo poquísimos efectos escénicos, parece que en estos últimos tours los Stones prefieren centrar la atención en la música).
En todo caso, parece que Keith está monopolizando mi reseña, y es una gran injusticia, porque precisamente los otros Stones sostuvieron de forma impecable el resto del concierto. Ron Wood se destapó como un guitarrista increíble aún más que en el 2003, quizá para compensar los fallos de Keith. Cuando se lanzaba a hacer uno de sus solos era una gozada escucharle. Y además transmitía un entusiasmo contagioso, siempre sonriente, saltando, bailando y en permanente complicidad con el público. Al entrar en los Stones, Ron perdió la oportunidad de una carrera que demostrara todo su potencial como guitarrista, pero a cambio se nota que éste es su trabajo soñado y que no lo cambiaría por nada en el mundo.
Sobre Mick Jagger no creo que haga falta decir nada porque ya nos conocemos la historia: que sencillamente no es normal que un tipo de 74 años esté tan en forma y que consiga moverse y bailar con tanta soltura, haciendo gestos que si los llevamos a cabo el común de los mortales quedan ridículos pero si los hace él son lo más guay del mundo. Que es uno de los más grandes frontmen de la historia con una habilidad pasmosa para entretener, llevar adelante el concierto y tener el público en la palma de la mano. Y que esos tics típicos de rock de estadio de los que tanto nos burlamos seguramente los acabaremos echando de menos cuando él ya no esté: "Estic molt content de tocar aquí", "Hace 10 años que tocamos aquí y lo echamos de menos", "Sou uns malparits" y el más extraño de todos, "Avui he menjat botifarra i trinxat" (¿?).
Y por supuesto, Charlie, el eterno Charlie Watts que siempre se da por hecho que está ahí y al que no se recuerda tanto como merece. Un batería magnífico que a sus 76 años es capaz de llevar adelante dos horas y cuarto de concierto sin equivocarse ni una sola vez y tocando con mucha contundencia cuando el tema lo necesita. Es el gran tapado, sobre todo porque él lo quiere así, pero no hay que dejar de tenerle presente.
En lo que respecta al resto de la banda, Darryl Jones tuvo un momento de pleno lucimiento con el solo de bajo en "Miss You" y me hizo especial ilusión escuchar a un ex-Allman Brothers como Chuck Leavell al teclado. En cambio, eché de menos a Lisa Fischer como corista femenina, la que traían en esta ocasión no me gustó cómo hizo "Gimme Shelter", dándole un toque excesivamente chillón.
En cuanto al repertorio, al ser el disco más reciente uno de versiones de blues, los temas "nuevos" eran viejos blues que siempre quedan bien tocados por ellos, y el resto como era de suponer fue una sucesión de clásicos del repertorio stoniano, combinando los temas que sabemos que van a caer siempre con unas pocas sorpresas. Entre ellas, dos temas más del Exile a parte de "Tumbling Dice" como "Rocks Off" (votada por los fans en una encuesta online entre las que estaban a elegir "Bitch", "Live with me" y "All Down the Line") y "Happy", en la que Keith casi no cantaba pero se compensaba por el enorme trabajo de Ron a la steel guitar. El segundo tema que cantó Keith fue el único de todo el repertorio que para mí flojeó: la balada "Slipping Away", que no obstante es un tema fijo en las giras stonianas. Es el precio a pagar, uno ya sabe desde hace años que Keith cantará esa balada pero a cambio también un clásico stoniano.
El resto de mis momentos álgidos a parte de los mencionados serían "You Can't Always Get What You Want" con un Ron absolutamente pletórico, "Honky Tonk Woman" y, el momento cumbre de la noche por unanimidad, "Midnight Rambler". Solo por esta canción valió la pena el precio de la entrada y toda la cola. Fue la que más eché en falta el 2003 y sonó tal y como esperaba que fuera: sucia, con un trabajo extraordinario de Mick a la armónica, con un solo apabullante de Ron, Charlie manteniendo el peso del tema con contundencia y con un pequeño juego de voces entre Mick y el público. Descomunal, ni el mayor hater de los Stones puede negar que, al menos en esos minutos, suenan increíbles.
Sé que en muchos sectores de aficionados al rock es mucho más fácil criticarles por lo que son hoy día (y que incluso en bastantes aspectos tienen razón), pero realmente los echaré mucho de menos cuando ya no estén dando guerra.
Sympathy for the Devil
It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It)
Tumbling Dice
Just Your Fool
Ride 'Em on Down
Under My Thumb
Rocks Off
You Can't Always Get What You Want
Paint It Black
Honky Tonk Women
Happy
Slipping Away
Miss You
Midnight Rambler
Street Fighting Man
Start Me Up
Brown Sugar
Jumpin' Jack Flash
1974. Los Rolling Stones habían conseguido sobrevivir al cambio de década como una de las bandas más importantes del mundo, pero ese año sucedió un hecho único en su historia hasta entonces: la deserción de un miembro de la banda, en concreto el más nuevo de todos, el guitarrista Mick Taylor.
Taylor llevaba solo 5 años en el seno de la banda, pero su entrada fue decisiva en su época cumbre. Tenía una formación blues de primera categoría de mano de la banda de John Mayall en la que estuvo un tiempo, y musicalmente era el más virtuoso de todos. No obstante, no logró integrarse totalmente en el circo que eran los Rolling Stones por entonces y se marchó por varios motivos, a saber: creía que con los Stones no podría explotar todo su potencial como músico (eso era cierto, ser un Stone implicaba someterse al estilo y condiciones impuestos por Mick Jagger y Keith Richards), le molestaba que no se le acreditara como co-autor de algunos temas (se quejó de que él había contribuido decisivamente a canciones como "Sway" o "Time Waits for No One", eso sin mencionar que en algunos temas del Sticky Fingers hizo todas las partes de guitarra al no estar Keith Richards presente), no se entendía muy bien con el susodicho Richards en aquellos años y, por último, estaba empezando a engancharse a las drogas y pensó que le convendría alejarse del entorno Stone, caracterizado por un consumo exacerbado de estupefacientes (paradójicamente hoy día tiene peor aspecto que el resto de sus compañeros... bueno, salvo Keith).
El caso es que los Stones perdían a un guitarrista magnífico y necesitaban un sustituto. No podía ser uno cualquiera, puesto que todo el mundo miraría atentamente la elección que llevarían a cabo, así que empezó el proceso de buscar candidatos. De modo que la banda se asentó en unos estudios de Munich y convocó a varios guitarristas. Con cada uno de ellos fueron grabando canciones para ver qué tal sonaba la cosa y al final algunos de estos temas acabarían apareciendo en el irregular Black and Blue (1976). La lista de gente que pasó por ahí incluye a Jeff Beck, Rory Gallagher, Eric Clapton, Peter Frampton, Steve Marriott, Wayne Perkins, Harvey Mandel, Shuggie Otis y, claro está, Ron Wood. No está mal, ¿verdad?
La elección más clara y obvia era sin lugar a dudas Ron Wood. Nosotros lo sabemos, ellos lo sabían y, probablemente, el propio Wood también lo sabía. Así que en realidad toda esta historia podría haberse solucionado con una llamada al interesado y ya está, pero por entonces aún era un miembro de los Faces, y eso complicaba las cosas.
Pasando a analizar la lista de candidatos hay que hacer algunas puntualizaciones. La primera es que tanto Rory Gallagher como Jeff Beck posteriormente afirmaron que cuando tocaron con los Stones no sabían que se les estaba poniendo a prueba, pensaba que era simplemente una jam informal, y que de haberles hecho ellos la propuesta de unirse al grupo se habrían negado. Desconozco si realmente Jagger y Richards les estaban poniendo a prueba o si se planteaban de verdad incluirlos, pero me cuesta creer el segundo caso porque resulta obvio a todas luces que ninguno de los dos encajaba en el puesto.
Rory era un músico que se había labrado una sólida carrera por su cuenta, que demostró (y seguiría demostrando) un nulo interés por hacer lo necesario para ser una gran estrella y que se mantuvo siempre fiel a su papel de bluesman errante con su guitarra a cuestas. ¿Qué pintaba en el circo de los Stones?
Más de lo mismo con Jeff Beck. Es conocido que era un músico muy exigente con un carácter algo difícil. Jamás habría encajado en un papel secundario a la sombra de Jagger y Richards. Además en esos años estaba explorando su faceta jazz-rock con Blow by Blow (1975). De todos modos parece que existen grabaciones de su colaboración juntos, en este enlace se dan detalles muy interesantes.
La segunda puntualización es que he leído la versión sobre esta historia explicada por Ron Wood en su divertida autobiografía Memorias de un Stone pero me inclino a tomar con pinzas su relato. No es que quiera desconfiar del bueno de Ronnie, pero ya en un capítulo anterior le pillé al menos una anécdota que es a todas luces falsa - afirma que su manager Peter Grant le propuso ser el guitarrista de una banda que acababan de formar a la que le faltaba un guitarra y que acabó siendo Led Zeppelin... lo cual es sencillamente imposible, porque Led Zeppelin lo fundó de hecho el guitarrista Jimmy Page, quien fue reclutando al resto de músicos - y además su versión tiene algunos puntos que no me encajan para nada.
Según él el principal candidato que destacó el grupo fue el líder de Humble Pie, Steve Marriott, pero se le rechazó por ser más un guitarra rítmico, y ellos buscaban alguien que fuera rítmico y solista. No sé si es cierto pero en todo caso creo que habría sido una buena elección salvo que en los Stones no podría desarrollar su vena de líder.
Una vez dicho eso, según Ronnie, los finalistas fueron él Jeff Beck y Eric Clapton... lo siento ¡pero no me lo creo! Beck ya hemos visto que desmintió él mismo que nadie le dijera que le estaban poniendo a prueba y no encajaba nada en ese papel secundario en los Stones. Y en cuanto a Clapton... ¿realmente uno de los guitarristas más famosos del mundo iba a someterse a ser un Stone? No he leído de hecho nada al respecto en la autobiografía de Clapton ni en otra biografía suya más allá de que tocó con los Stones en esa época en que buscaban guitarristas, así que me inclino a ponerlo también en cuarentena.
Pasemos al resto de candidatos. Peter Frampton no me lo imagino como Stone pero no creo que fuera nada descartable en aquel momento, de todos modos en el Black and Blue no hay nada de sus contribuciones. Sí que han resistido las del resto en el resultado final. Sobre Wayne Perkins no tengo mucho que decir porque no le conozco, tengo entendido que era un prestigioso músico de sesión que colaboró con grandes músicos. En lo que respecta a Harvey Mandel, es un excelente guitarrista pero habría sido muy claramente un "Mick Taylor 2". Al igual que Taylor era un músico virtuoso muy versado en el blues (alcanzó la fama con Canned Heat) y al igual que esté había colaborado con John Mayall. Sin duda habría hecho un gran papel, pero quizá no encajaría como Stone. Es de lamentar que su única contribución en el disco fuera un tema funk que tampoco es santo de mi devoción:
Nos queda pues el que era sin duda el candidato perfecto, Ronnie Wood, por varios motivos:
- No era un músico tan inquieto como otros de los candidatos, que podrían sentirse incómodos pasando a ser un miembro más de la banda de Jagger y Richards.
- Su estilo musical encajaba perfectamente con el de los Stones, de hecho los Faces para mí se mueven en exactamente los mismos parámetros.
- Ya había colaborado con ellos previamente. De hecho el tema "It's Only Rock 'N' Roll" se grabó en el estudio de grabación de su casa con varios miembros de la banda y teóricamente ayudó a coescribirla, pero Jagger le pidió que se la dejara a ellos a cambio de cederle el tema "I Can Feel The Fire", que Wood usó en su debut en solitario (si se fijan, se pueden oír con toda claridad los coros de Jagger).
- No menos importante (al contrario, un factor decisivo reconocido por el propio Wood): se llevaba muy bien con Keith Richards, de hecho se hicieron inseparables.
- Esto no sé hasta que punto era importante pero Wood lo remarca en su biografía: preferían que fuera un músico inglés y que se entendiera con su sentido del humor De ser cierto, eso jugaba en contra de Perkins y Mandel y, de nuevo, a favor de Wood.
Et voilà, ya tenemos al nuevo Stone. No obstante, ojo al dato, Wood era un Rolling Stone pero a nivel legal y quizá económico no pasó a ser uno más de ellos hasta los 90, cuando Bill Wyman dejó la banda. Hasta entonces salía en todas las fotos promocionales y se le consideraba un miembro de facto, pero más a nivel musical. Quizá después del feo que les hizo Mick Taylor, Jagger no quería dejar entrar a nadie más al grupo hasta estar 100% seguro de que se quedaría (es conocido que a los Stones les sentó muy mal la marcha de Taylor casi sin dar explicaciones, aunque hoy día parece que le han perdonado, ya que lo llevan de músico invitado en su gira).
A partir de aquí yo tengo dos versiones de la historia.
La primera, que describe Wood en su biografía, es que en 1975 tenía dos tours en EEUU pactados con los Faces pero le daba tiempo a girar en medio con los Stones. Así que se unió a ellos en esa esperadísima gira que se anunció por todo lo alto y cuando volvió para el último tour de los Faces, el resto estaban resentidos con él porque sospechaban que iban a dejarlos. Finalmente Rod anunció que dejaba la banda tras esa gira llena de tensión porque su guitarrista estaba más pendiente de los Stones y Ronnie quedó libre.
La segunda, que yo tiendo a creerme más, dice que Wood quería unirse a los Stones pero no podía por estar contractualmente ligado a los Faces. No se le puede culpar de que quisiera dejar su banda: por entonces Rod Stewart se había hecho más popular en solitario que con los Faces y ya estaba más por su carrera que por la de la banda en la que ejercía de cantante. Además discográficamente estaban muy parados (su último disco es del 1973), quizá porque Stewart reservaba sus fuerzas para sus propios álbums. Según esa versión, si la banda no escogió en una primera instancia a Wood aún siendo la opción más obvia fue por este motivo: Jagger no quería esperar a que el guitarrista se desligara de los Faces ni tener que aplazar más tiempo su esperado tour de regreso. Finalmente se hizo lo que ya conocemos: un tour por Estados Unidos con los Stones y luego una última gira de compromiso con los Faces tras la cual rompieron.
Dicho tour de los Stones merecería un post aparte. Se anunció por todo lo alto y Charlie Watts lo recuerda como la gira a lo Led Zeppelin porque hacían conciertos maratonianos. Sólo en su gira de retorno en 1990 volverían a hacer setlists tan largos (y en este último caso se puede entender porque era su gran regreso y tendrían ganas de tocar muchos temas). Les dejo un setlist típico de por entonces:
"Honky Tonk Women"
"All Down the Line"
"If You Can't Rock Me"/"Get off of My Cloud"
"Star Star"
"Gimme Shelter"
"Ain't Too Proud to Beg"
"You Gotta Move"
"You Can't Always Get What You Want"
"Happy"
"Tumbling Dice"
"It's Only Rock'n Roll (But I Like It)"
"Doo Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker)"
"Fingerprint File"
"Angie"
"Wild Horses"
"That's Life" (sung by Billy Preston)
"Outa-Space" (led by Billy Preston)
"Brown Sugar"
"Midnight Rambler"
"Rip This Joint"
"Street Fighting Man"
"Jumpin' Jack Flash"
Y eso sin contar temas que fueron cayendo ocasionalmente como "Rocks Off" o "Sympathy for the Devil". Como ven por entonces se trajeron a Billy Preston a los teclados e incluso le dejaban tener un momento de protagonismo cantando dos temas.
No había disco nuevo que presentar porque aún no había salido a la venta el Black and Blue y ya hacía un año de su último álbum con Mick Taylor, así que fue una entrada triunfal de Ron Wood en el universo Stone.
A día de hoy se hace impensable imaginar a los Stones con otro que no fuera el bueno de Ron, pero a veces incluso la opción más obvia no es aquella a la que se recurre por primera vez.
Hay veces en que lo que le fascina a uno de la canción no es aquello más obvio o aquel gancho obvio introducido por el grupo, sino un detalle, un instante concreto. No me refiero por ejemplo a cosas como el retorno a la melodía principal en el "Starless" de King Crimson, ya que aunque sea sólo un detalle en un tema de más de 10 minutos, es obvio que se trata de uno de los puntos principales de la composición para cerrarla en círculo. Me refiero a detalles teóricamente más discretos. Hay docenas de ejemplos pero éstos son los que he podido sacar hoy.
A veces sucede que de una canción lo que más te gusta es una melodía concreta, no necesariamente la principal o el estribillo. El caso más descarado de esto que me ha sucedido a mí es "Gone Hollywood" de Supertramp, el tema que abre el Breakfast in America que demuestra cómo Rick Davies también podía ser un gran compositor pop. Es una muy buena canción con muchos coros à la Supertramp, pero el momento que me vuelve loco y que es mi favorito absoluto es cuando cantan la melodía de "If we only had time, only had time for you". La melodía surge a mitad de tema de la nada, como un ataque por sorpresa al oyente y me encanta.
"Baby Blue" de Badfinger he creído que también entraría en esta categoría porque lo que me enamoró de la canción fue no la melodía principal o el estribillo sino el puente de "What can I do, what can I say? Except that I want you by my side. How can I show you? Show me a way. Don't you know, the times I tried." Toda la canción es perfecta, pero esta parte en concreto a nivel melódico me parece descomunal, y encima la rematan con ese sencillo y efectivo solo de guitarra.
Lo mismo me sucede con "Loving Cup" de los Rolling Stones. Repito, tanto ésta como la anterior me parecen perfectas en su totalidad, pero lo que me hizo verla con otros ojos es la parte que hay a mitad de canción en que Jagger canta lo de "I feel so humble with you tonight" hasta el final de "What a beautiful buzz". No sé cuantas veces he rebobinado la canción para reescuchar este segmento porque me encanta. Quizá no corresponde a esta lista y en general es el momento favorito de muchos fans, pero como es un tema que no suele mencionarse, he pensado que cabía añadirlo aquí.
Pasando a detalles más pequeños, también debo mencionar "Five Years" de David Bowie. Me pasé un buen tiempo sin poder pasar del primer tema del Ziggy Stardust por culpa de esta canción, que se convirtió en una obsesión para mí, pero sobre todo por un detalle: los dos gritos finales de Bowie. No el clímax final en general (que considero que todos adoraremos y por tanto no entraría en este post) sino la forma como grita "Five years" las dos últimas veces. No sé por qué, me encanta cómo lo hace.
Pasando a Queen, destacaría en una categoría similar un momento de esa genialidad llamada "My Fairy King" de su debut. El momento en que Freddie canta lo de "Mother Mercury, look what they've done to me, I cannot run I cannot hide" y seguidamente Brian entra con su guitarra entonando una melodía atmosférica me parece de esos momentos que tienen una magia descomunal. Ese detalle vale por discos enteros, y lo digo en serio.
A veces incluso uno acaba adorando detalles que objetivamente son errores. Es el caso de un detalle de "I Can Feel" de Mott The Hoople. El motivo por el que la banda suele odiar su segundo disco y, concretamente, este tema es lo mal producido que está (yo no estoy de acuerdo). El detalle que irrita más a Ian Hunter es el hecho de que en todo el tema se oye el chirrido del bombo por haberse grabado mal. Sé que eso es un error pero a mí me gusta mucho cómo queda, quizá porque le aporta un detalle que le hace especial, no sé, pero yo ahora mismo no lo quitaría.
No suele suceder que una letra me llame tan poderosamente la atención que me haga cambiar la percepción de un tema (aunque el año pasado me sucedió con "House with No Door"), pero a veces sucede. "Brown-Eyed Women" ha sido desde que la descubrí una de mis canciones favoritas de Grateful Dead, pero lo que me hizo cogerle un cariño especial son estos versos que siempre me han encantado:
Snowed so hard that the roof caved in.
Delilah Jones went to meet her God,
And the old man never was the same again.
No me pregunten por qué, pero siempre he adorado esta parte (especialmente lo de "And the old man never was the same again" que desprende una melancolía que me encanta), y más cómo queda con la melodía.
Los herederos de Jerry García me han dicho que deje de poner tantos vídeos de esta canción en mi blog, pero no me intimidarán.
Y por último. ¿no les pasa a veces que de una canción lo que más les llama la atención es un instrumento que realmente no es el que más sobresale o en el que uno no debería fijarse? A mí me pasa mucho con las baterías, al sentir cierta debilidad por ese instrumento. Un ejemplo personal para cerrar con el mismo grupo que empecé: "In the court of the Crimson King" de King Crimson.
Tengo una pequeña broma con un amigo aficionado también a la música sobre los grupos que giran con grandes bandas de acompañamiento, tonterías en plan imaginarnos a un músico actuando con una banda de cinco coristas, un saxofonista y un teclista cuando su estilo de música no pega nada con eso (por ejemplo AC/DC, ¿se imaginan un "Highway To Hell" en ese estilo?). El motivo de esta broma es el que haya tantas bandas y artistas legendarios del rock que suelan girar con este tipo de formaciones. Ya sabéis a qué me refiero, una banda que inicialmente eran cuatro o cinco tíos que al llegar a los 60 años deciden añadir como acompañamiento a uno o dos teclistas, saxofonistas, dos o tres coristas negras y algún guitarrista más. El ejemplo más típico de esto serían los Rolling Stones, quienes han girado casi siempre en ese formato desde su retorno de finales de los 80, pero desde luego no son los únicos.
Resulta comprensible que muchas bandas hayan recurrido a este formato, ya que objetivamente hablando ese añadido hace que los conciertos sean mejores a nivel musical, ¿cómo no van a hacerlo teniendo a un montón de músicos excepcionales acompañándoles? Pero el precio a pagar es alto, ya que a cambio renuncian a buena parte de su personalidad y sonido propio, y es eso lo que a mí me desagrada más. Es una opinión personal, claro, de hecho uno de los motivos por los que las bandas optan por añadir músicos es que a la mayoría del público les gusta eso, cuantas veces he oído cosas tipo "y las coristas que llevaban, impresionante lo bien que cantaban y cómo embellecían las canciones".
Roger Hodgson y su arriesgada apuesta de dar conciertos con solo un músico extra
Quizá el problema es que en mis gustos personales cada vez me gustan menos los discos que cuentan con grandes bandas de ese estilo (ejemplo, el debut en solitario de Clapton, del cual hablaré en unos párrafos). De hecho lo que me sucede en este tipo de conciertos es que el sonido que tienen las bandas lo disfruto mucho en su momento (porque como dije, objetivamente hablando suenan de coña) pero luego si escucho ese mismo directo en casa me aburre soberanamente. Por ello jamás podré comprarme ningún directo de los Stones de las últimas giras, oiría canciones impecablemente interpretadas pero sin chispa, sin apenas sonido Stone.
Un ejemplo, escuchad el "Street Fighting Man" sacado de un concierto del 2003:
Ahora comparadlo con el del Get Yer Ya-Ya's Out de la gira del 1969, en que iban sin ningún músico de acompañamiento (suena en el minuto 43:20)
Ambas son muy buenas versiones pero se nota claramente lo que quiero decir. La primera es objetivamente intachable, con acompañamiento de piano y algunos coristas que refuerzan a Mick, una muy buena versión. La segunda en cambio formalmente es menos conseguida, suena menos impecable, pero a cambio es mucho más espontánea y auténtica. Un detalle que puede parecer insignificante pero que para mí dice mucho: fijaos en el estribillo de la versión del 1969, de fondo podéis oír a Keith acompañando a Mick. Keith como corista no hace un gran trabajo ahí, su voz incluso suena algo fuera de lugar, pero a mí ese detalle me encanta. De hecho esta versión del tema empezó a llamarme la atención cuando me fijé en ese detalle un día que iba escuchándola en el Mp3 camino a la universidad. En cambio, en el directo del 2003 pueden oírse de fondo a algunos coristas acompañando a Mick que lo hacen mucho mejor, pero eso no me dice nada aunque hacen que la canción suene mejor. Del mismo modo, en esa versión el piano está muy bien incorporado (me gusta cuando tiene un pequeño momento de protagonismo al final), pero me quedo mucho antes con la versión más desnuda y sucia del Get Yer Ya-Ya's Out.
No estoy diciendo que las versiones que molan más sean las más sencillas y desnudas. No es así necesariamente. Tampoco que las bandas no deberían llevar músicos de acompañamiento. Cada grupo y artista es un caso diferente, no se puede generalizar, pero analizando los ejemplos que conozco mejor siempre me quedaré con las versiones más sencillas y desnudas (siempre que estén bien hechas, claro). Me gusta ese sonido, que aunque deja al descubierto las limitaciones del grupo por otro lado los muestra tal cual. Y es que el rock no tiene por qué sonar necesariamente perfecto. Es decir, en mi opinión Keith no estropea "Street Fightin Man" con sus coros, de hecho me aportan mucho más que un coro de cantantes femeninas que adorne la canción, porque ese detalle de Keith hace que suene más espontáneo, que te contagie su entusiamo. Obviamente, si Keith hiciera unos coros pésimos tampoco me gustaría, pero ese término medio para mí es lo que da ese extra a la canción.
Los Polyphonic Spree imagino que nunca tendrán el problema de necesitar músicos extra de acompañamiento
Otro ejemplo para mí sería el Live at Fillmore de Derek & The Dominos. Uno de los problemas que tenía Clapton en esa gira es que su banda solo le tenía a él de guitarrista, mientras que en el disco le acompañaba en casi todos los temas Duane Allman. Tener que trasladar al directo temas que en estudio se grabaron con dos guitarras (una de ellas además de Duane Allman, casi nada) es muy difícil, e imagino que por eso no interpreta algunos temas como "Anyday". Y sin embargo, ese es uno de mis directos favoritos. Cierto, Clapton está en su época cumbre como guitarrista haciendo solos larguísimos impresionantes, pero por eso si estuviera acompañado de algún buen guitarrista impersonal para mí perdería algo de magia. Las canciones estarían objetivamente mejor interpretadas pero creo que me gusta más así, Clapton solo ante el peligro defendiendo los temas con una sola guitarra y dejándose la piel en ello.
Años después, Clapton ha girado siempre con grandes bandas demostrando que se ha convertido en un auténtico perezoso. En alguna gira incluso dejaba que una de las coristas cantara alguno de sus temas, lo cual para mí es un gran error. Sí, Eric, tus bandas suenan impecables y cuando fui a verte el 2004 lo pasé en grande. Pero lo que me dejó mejor impresión no era la forma como las coristas te acompañaban en "Wonderful Tonight" sino los momentos en que te dejabas llevar un poco haciendo que tu guitarra nos deslumbrara. Fueron solo momentos puntuales, pero para mí eso fue lo maravilloso, al margen del resto de banda. Ver a Clapton en formato cuarteto o quinteto implicaría que Eric debería tirar más a menudo de momentos así para suplir la ausencia de una cómoda banda en que apoyarse, y es por ello que me encantaría verle así... claro que él no debe opinar igual.
Por supuesto, hay casos de grandes bandas que deciden apostar por mantenerse en versiones minimalistas que deben ser muy tenidos en cuenta. Cito unos pocos para cerrar este artículo:
- Roger Hodgson: uno de los dos líderes de Supertramp decidió hace ya años empezar a dar giras en solitario acompañado únicamente de un saxofonista, aún cuando la música de Supertramp es bastante compleja y, en contraste, sus compañeros decidieron ampliar incluso la banda para su gira del 2010.
- Rush: de los pocos trios del rock que jamás han utilizado músicos extra en vivo que yo sepa, y eso que su música es compleja y Geddy Lee agradecería tener una ayuda a los teclados.
- The Police: cuando volvieron hace años lo hicieron manteniendo el formato trio y eso que en sus últimos discos hay muchos teclados. Pese a eso optaron por un sonido más desnudo y simple, una vuelta a lo básico. Bravo por ellos.
Para compensar el enorme vacío que queda en el escenario siendo solo tres músicos, Rush tienen la particular broma de tener en el escenario lavadoras y asadores de pollos
Odio la gente que dice que los Stones molarían mucho más si se hubieran retirado tras el Exile on Main St.. Y por varias razones.
1- Los Stones siguieron grabando grandes discos tras el Exile.
2- No veo por qué un grupo es mejor por retirarse a tiempo cuando lo que cuenta es la música buena que nos dejan.
3- Si se hubieran retirado no habría podido verles nunca en directo.
Y un cuarto motivo en el que quiero extenderme: a mí me parece apasionante seguir la evolución del grupo a lo largo de estas cuatro décadas.
Rolling Stones, 70s
Todo esto viene a raíz de que los Rolling (los llamo así para tocar un poco la moral a los tiquismiquis) han dado hace poco unos conciertos puntuales con la excusa del aniversario de la formación del grupo. Y si ya había gente que pedía que se retiraran en los 80, imaginen los comentarios que se dirán ahora.
Pero volvamos al comentario anterior, me alegro de que hayan seguido todos estos años, claro que sí. Aparte de los tres motivos antes mencionados para mí su carrera tiene un punto especialmente interesante, el ver cómo ellos y su música han evolucionado todos estos años. Coged los Stones de los primeros años, tocando versiones de blues, luego mirad cómo pasan a encontrarse a sí mismos como músicos y compositores y sacan discos tan arrogantemente buenos, a continuación podemos ver cómo pierden un poco su buen pulso a mediados de los 70 y lo recuperan de nuevo con Ron Wood, y desde entonces ahí les tenemos, sacando discos de tanto en cuando, tanteando carreras en solitario que no han llevado a ninguna parte y dando giras mastodónticas.
Rolling Stones, 80s
A mí todo eso me parece maravilloso, su carrera tan criticada por ser demasiado larga es un ejemplo de la evolución que ha sufrido la música popular en estos años y de los vaivenes que se han producido en el seno de uno de los grupos de rock más grandes de la historia. Hay gente que prefiere la versión mitificadora: una banda que se separa en la cumbre y se mantienen apartados con una discografía impecable y reluciente. Yo no, prefiero ver por dónde han tirado todos estos años, cómo se equivocaron y rectificaron, las consecuencias de esas peleas internas y cómo siempre acaban llenando estadios de nuevo.
Rolling Stones, 90s
Por ello defiendo toda la carrera de los Stones. Inclusos sus discos malos. De hecho si os paráis a pensarlo, los Stones son una institución en el rock que siempre han estado ahí. Han resistido contra las modas, los cambios de la industria musical, la pérdida de miembros cruciales en el seno de la banda y sus propios problemas personales. El día en que desaparezcan se irá con ellos un pedazo de la historia del rock. Y es que aunque su carrera sea irregular, también lo ha sido la historia del rock. Y en cierto modo para mí ellos representan mejor que nadie la palabra "rock". Por eso, el día en que eso suceda (y me temo que, ahora sí, cada vez queda menos) el rock estará de luto.