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sábado, 22 de mayo de 2021

Supertramp - ...Famous Last Words... (1982)

 

Como ya expliqué en el anterior post, la extensa y agotadora gira del exitosísimo Breakfast in America (1979) prácticamente acabó con el grupo, quien tras 5 años ininterrumpidos de grabar discos y girar decidió tomarse un merecido año de vacaciones. Pero aunque ese descanso era más que necesario para la salud mental de sus integrantes, a la práctica los acabaron distanciando más, ya que cada uno se montó su vida por su cuenta con sus respectivas familias rompiéndose así el sentimiento de comunidad en el que se había gestado su mejor obra, Crime of the Century (1974) - en ese aspecto Supertramp son tan poco enrollados que lo que destruyó al grupo no fueron las drogas, ¡sino sus familias! De modo que cuando tocó volver a reunirse para grabar su siguiente disco seguramente fue la primera vez que esa formación emprendió dicha labor sin muchas ilusiones y con una mentalidad más bien de "vuelta al cole". Es cierto que hay otro factor importantísimo que explica esa pereza, y es que su anterior álbum en estudio tuvo un éxito tan abrumador que la presión era altísima para que igualaran esa proeza, y si algo nos ha mostrado la historia del rock es que la mayoría de grupos suelen llevar muy mal ese tipo de situaciones.

Pero al margen de lo dura que fue la gira anterior, la realidad es que la relación entre sus dos líderes, Rick Davies y Roger Hodgson, no había hecho más que deteriorarse con los años y que a estas alturas las discrepancias entre ellos llegaron a un punto que amenazaba seriamente la estabilidad del grupo. De entrada Roger, principal responsable de Breakfast in America, dijo que habían llegado lo más lejos posible con esta formación y pidió a Rick que reemplazaran a los otros tres músicos por una banda nueva. Rick, por naturaleza mucho más comodón y conservador, se opuso totalmente. Aquí ambos tienen su parte de razón: entiendo que Roger quisiera probar a cambiar el sonido del grupo y también que Rick no le viera sentido a esa petición cuando les costó años encontrar una formación que funcionara tan bien como ésa.

No obstante reconozco que mirándolo en retrospectiva le doy más la razón a Rick que a Roger por dos motivos (sin entrar en el hecho de que me gusta mucho el sonido de la formación clásica del grupo): 1) cuando Roger grabó su primer disco en solitario años después sonaba a Supertramp por todos lados, ¿a qué viene esa insistencia en cambiar de formación para probar cosas nuevas si vas a acabar haciendo lo mismo? y 2) de cara a afrontar el nuevo disco de Supertramp Roger quería que siguieran el sonido pop de Breakfast mientras que Rick quería volver al sonido más progresivo de sus anteriores discos, es decir, el que pedía cambiar de formación para probar cosas nuevas es el que quería seguir la senda musical más conservadora; un poco raro, ¿no? - que conste que no insinúo que esta petición fuera un capricho de Roger, me creo que realmente pensara que hacía falta ese cambio en el grupo, simplemente creo que los hechos decantan más la balanza hacia la idea de que no habría servido de mucho. 

Con la ventaja que da el paso del tiempo creo que la opción más adecuada es la que le propusieron todos a Roger: que grabara un disco en solitario en el que probar cosas nuevas o incluir canciones que no encajaban en Supertramp y luego volver al grupo, de hecho le dijeron que estaban dispuestos a esperar a que él completara su álbum antes de ponerse de nuevo con Supertramp. Pero en realidad las discrepancias en el seno de la banda no eran solo musicales sino también personales. Por ejemplo, Roger se había ido a vivir a las montañas y dijo que se negaba a grabar el álbum en Los Angeles, aunque todos vivían allá. Hubo tantas peleas sobre esta cuestión que llegó un punto en que se planteó que se fuera del grupo antes siquiera de grabar el nuevo disco. Al final Rick fue a regañadientes junto al resto de la banda a grabar un tiempo allá pero enseguida se cansó y volvió a la ciudad. Roger también hizo lo mismo estando una temporada en Los Angeles pero no se sentía a gusto y no tardó en volver a la montaña con su familia. Y los otros tres miembros del grupo debieron sentirse como los hijos de un matrimonio que está en proceso de divorciarse, yendo de un lado a otro para grabar un disco que se tardó una eternidad en completar, no por el perfeccionismo innato del grupo como en ocasiones anteriores, sino porque los dos líderes estaban grabándolo casi por separado con cero interacción entre ellos (en la Wikipedia se citan diferentes versiones sobre cómo era la relación entre Rick y Roger en esa época, pero me parece muy significativa una en que uno de los implicados afirma que en toda la grabación jamás les vio dirigirse la palabra entre ellos salvo para darse indicaciones muy escuetas y esenciales sobre el proceso de grabación).

En medio de todo este follón estaba además la lucha de poder de Sue Davies, mujer de Rick, quien pasó de encargarse del merchandising a aspirar a hacerse con el control del grupo con el beneplácito de su marido. Sue era (y es) muy ambiciosa y, según los que han tratado con ella, de trato muy desagradable. Es una de esas personas de las que jamás he leído decir nada bueno a nadie... salvo a Rick, claro. Y precisamente en esa delicada situación lo último que necesitaba el grupo era alguien así haciendo sus movimientos para llegar al poder mientras los dos líderes de la banda discuten sobre dónde grabar el disco o el enfoque que debería tener la música. De modo que mucho me temo que aunque hubieran llegado a un acuerdo sobre los aspectos artísticos del grupo, la marcha de Roger era inevitable por otros factores, que incluyen desde la entrada en escena de Sue Davies a las ganas que tenía Roger de pasar más tiempo con sus dos hijos pequeños, algo que sabía que sería difícil si seguía en Supertramp, donde tampoco podía obligar al grupo a detener su actividad en vivo solo porque él no quisiera separarse de sus hijos (y en efecto, tras su primer disco en solitario Roger no haría ningún tour de promoción, a diferencia de sus excompañeros).

Así pues el grupo tuvo que afrontar este nuevo disco con los dos líderes más enfrentados que nunca y sabiendo que uno de ellos había querido deshacerse de casi toda la banda. Un ambiente más que propicio, ¿verdad? Lo curioso del caso es que aún conociendo todo este largo contexto, ...Famous Last Words... (1982) no es en absoluto un mal disco. De hecho la primera vez que lo escuché me sorprendió gratamente porque esperaba una obra mucho más floja. Sí, es obvio que es el menos bueno de los cinco discos clásicos del grupo, y aquí no creo que haya muchas voces discrepantes, pero realmente es un álbum notable; con pocos temas que realmente destaquen pero tampoco ninguno que sea malo, no destaca ni para bien ni para mal, mantiene un buen nivel medio sin ofrecer sorpresas.

Por entonces Rick, que siempre es a quien más le costó componer de los dos, tenía un buen arsenal de temas nuevos gracias al año de reposo que se habían dado, pero a la práctica parece que ni él ni Roger quisieron emplear en el disco buena parte de su mejor material sabiendo que sería su última obra juntos y que el siguiente disco les tocaría afrontarlo por separado. De modo que muchos de los temas ensayados para ...Famous Last Words... acabarían viendo la luz en In the Eye of the Storm (1984) de Roger y en Brother Where You Bound (1985) de Supertramp. Esto es algo que me resulta especialmente penoso en lo que se refiere a las composiciones de Rick, porque nunca he conseguido disfrutar de Brother Where You Bound por su producción ochentera, mientras que la de ...Famous Last Words... creo que aún mantenía el sonido Supertramp. La ausencia más dolorosa para mí fue de la canción "Brother Where You Bound" una ambiciosa composición de 15 minutos que era lo más arriesgado que había hecho el grupo hasta entonces e incluía algunos pasajes que no se parecían en nada a lo que era el sonido clásico de Supertramp (¿no querías probar cosas nuevas, Roger?). Desafortunadamente, aunque al propio Roger le parecía una de las mejores canciones de Rick, ambos decidieron que no encajaba en un disco que sería mayormente de temas cortos y accesibles. Para mí es justamente lo que le falta a este disco, un tema diferente y sorprendente que marcara la diferencia.

Curiosamente mis canciones favoritas del disco son la primera y la última, ambas de Roger. "Crazy" me parece un inicio de disco magnífico (por cierto qué bien solían empezar sus discos Supertramp), un tema 100% Supertramp pero sin sonar a refrito, con una buena melodía y pegadizo, que además usaron como inicio del tour de presentación del disco, sustituyendo a la hasta entonces irremplazable "School". Curiosamente a Roger no parece gustarle demasiado esta canción, hasta el punto de que es el único tema de los discos clásicos de Supertramp que jamás ha tocado en vivo en sus tours en solitario, o al menos así consta en Setlist.fm y yo jamás la he cazado en las cinco veces que he visto a Roger en directo - a modo de curiosidad los otros únicos temas de Roger que no he pillado de los discos clásicos en algún concierto son "Lady" e "If Everyone Was Listening", que sí los suele tocar de vez en cuando; "Just a Normal Day" no lo cuento porque es una composición a medias con Rick que se basa sobre todo en el dueto vocal, y curiosamente los dos temas acústicos de ...Famous Last Words..., que no son nada habituales, los pillé en un mismo concierto.

Mi tema predilecto del disco con diferencia es el último, la dramática balada "Don't Leave Me Now", que es el mejor cierre posible para la época clásica del grupo con una interpretación vocal soberbia de Roger acentuada por el saxofón de John Helliwell y el que creo que es el único solo de guitarra eléctrica en una composición suya de Supertramp (sin contar el segundo disco del grupo, donde los temas eran a medias con Rick). En cambio el gran single del disco, "It's Raining Again", es el tema que menos me gusta del álbum y una de las canciones que menos me agradan de Roger en Supertramp, y es raro porque es uno de los grandes clásicos del grupo. Pero la verdad es que aunque suena 100% a él para mí tiene un tono pop facilón que roza lo pachanguero, y me molesta el solo que hace aquí Helliwell, el típico solo de saxofón ochentero genérico que encontraréis en cualquier canción de la época, algo que me irrita especialmente cuando en las otras canciones no tiene ese sonido. No es un mal tema ni me desagrada, de hecho en un concierto de Roger me veréis cantarla con todo el mundo, pero siempre me la salto. Las otras dos contribuciones de Roger son dos temas acústicos que grabó prácticamente solo en su estudio, la intimista "Know Who You Are" y "C'est Le Bon", que están bastante bien, sobre todo la segunda.

Rick no sale tan bien parado en comparación, ya que aporta un tema menos que Roger y no tiene ninguno a la altura de sus dos mejores composiciones, pero como hemos dicho no es porque no tuviera más que contribuir (¡tenía la que potencialmente podría ser la canción principal del disco!) sino porque se estaba guardando muy astutamente canciones para el futuro (o porque no encajaban en el álbum, según la versión que prefiráis). De hecho tengo entendido que la actitud de Rick en el disco fue bastante pasota, supongo que lo vio como un trámite a cumplir hasta que Roger le dejara moverse a sus anchas en su siguiente obra. Una de las consecuencias de esa actitud es que, aunque se grabaron arreglos de cuerda para temas como "Bonnie" o "Waiting so Long" que todo el mundo asegura que engrandecían las canciones y que hacían recordar a los acompañamientos orquestales de Crime of the Century, Rick los descartó por motivos que nadie entendió jamás y se añadió esa parte con sintetizadores y teclados adicionales.

Pese a ello "Bonnie" es mi favorita de las composiciones de Rick en este disco y aunque quizá los arreglos la habrían engrandecido aún más sigo creyendo que es una composición muy especial que recupera una de las mejores facetas de Rick. "Waiting so Long" en cambio me resulta algo decepcionante: crea un clima de tensión interesante pero que luego no lleva a ninguna parte, uno esperaría algún giro inesperado de Rick marca de la casa, ese tipo de composiciones sin un estribillo obvio en que te lleva por caminos inesperados, y en lugar de eso uno descubre que la canción no va más lejos de su punto de partida. No está mal pero sabe a poco. Y por último en los temas más comerciales tenemos "My Kind of Lady", que salió como single y entiendo que es de esos temas que irrita a muchos por su aire pretendidamente retro-empalagoso como "Crocodrile Rock" de Elton John pero que a mí siempre me gustó mucho (además su videoclip es muy simpático), y "Put on your Old Brown Shoes", que está bastante bien y Rick rescató sorpresivamente en su última gira con Supertramp.

En circunstancias normales, ...Famous Last Words... resultaría una decepción en comparación con lo que el grupo nos había ofrecido hasta entonces pero si uno conoce el contexto hay que decir que el resultado es sorprendentemente notable. Por desgracia es inevitable pensar en lo que podría haber sido el disco de haberse grabado en unas circunstancias más favorables, pero qué quieren amigos, c'est la vie y aquí es donde se acaban los Supertramp clásicos.


sábado, 1 de mayo de 2021

Supertramp - Breakfast in America (1979)

 

Leyendo la biografía de Supertramp que me ha animado a hacer este repaso a su carrera descubrí que la visión que yo tenía sobre cómo surgió Breakfast in America (1979) no era la real. Yo me pensaba que ese disco salió por iniciativa de Roger para dar un giro más pop a su carrera y así acabar de consolidarse comercialmente (si bien los tres discos anteriores fueron ya grandes éxitos de ventas), pero leo ahí que en realidad ese viraje hacia el pop surgió de forma más espontánea como reacción al tono quizá demasiado serio/introspectivo de sus discos anteriores y de su tendencia a hacer canciones más bien largas. En ese contexto la idea de hacer un álbum más ligero y abiertamente pop les pareció refrescante, y como los temas que estaba componiendo Rick iban más por ese camino Roger decidió contribuir a su mitad de disco con composiciones propias que se amoldaban a ese sonido. Yo siempre pensé que fue Rick quien se adaptó al formato más pop-sencillo, en el que Roger se nota que está mucho más cómodo; pero parece que en realidad él mismo estaba tirando hacia ese camino. Lo que aprende uno.

Sea como sea, Breakfast in America fue su gran disco pop, y también el que marcaría el segundo y decisivo punto de inflexión de su carrera para bien y para mal, ya que tuvo un éxito tan descomunal que pilló al grupo por sorpresa y provocó que inevitablemente tanta entrada de dinero acabara con el ambiente más familiar que había en el seno de la banda.


A nivel estrictamente musical es innegable que se trata de otra de sus grandes obras con el aliciente de que seguía sonando 100% a ellos pero fomentando más una faceta del grupo que lo diferenciara de los álbums anteriores (por ejemplo, en el disco anterior no había teclados eléctricos, aquí volvían pero a cambio no había ningún tema de Roger a la guitarra acústica, cuando es algo que siempre ha sido típico de Supertramp). Eso quiere decir que seguía habiendo esa obsesión enfermiza por grabar un disco lo más perfecto posible, en que se cuidó hasta el más mínimo detalle a nivel de producción para explotar el máximo potencial de esas canciones. Es en definitiva orfebrería pop setentera. Y aquí el gran mérito parece ser sobre todo de Roger Hodgson, no solo porque se movía mucho más a sus anchas en el formato pop, sino porque fue el responsable final de las mezclas del disco y los aspectos de producción, que le llevaron un trabajo maratoniano que estoy convencido que le hizo plantearse más seriamente lo de probar suerte en solitario.

A nivel de composiciones Roger nos ofreció de entrada dos de los grandes clásicos por excelencia del grupo y quizá sus dos mayores hits. Por un lado está el tema "Breakfast in America", una composición que databa de finales de los 60 pero no había usado aún porque no le encajaba en ningún disco... ¡imaginaos tener un hit radiofónico compuesto desde hace años pero sin haberlo usado! La canción por cierto nunca le gustó a Rick, que habría preferido no incluirla en el disco, y a mí aunque me agrada es con diferencia la que menos me gusta de Roger de las que aparecieron en el álbum. En cambio me flipa el otro hit, "The Logical Song", la canción más célebre de Supertramp, uno de esos temas que jamás me cansó de oír por muy trillado que esté. La melodía me parece sensacional y pegadiza, la interpretación de Roger es perfecta desembocando en ese clímax en que repite "Who am I...?" y encima la letra es fantástica. Y por si eso fuera poco le añadieron detalles que le dan más riqueza, desde esa trompetilla en el clímax a los ruidos de un juguete hacia el final. 


"Breakfast in America" no es el único tema que Rick intentó vetar del álbum. También quiso dejar fuera la preciosa balada a piano "Lord Is It Mine?" por el mismo motivo que "Babaji" en el álbum anterior: le molestaba la letra tan mística sobre creencias espirituales y pensaba que no encajaba en Supertramp, que debía guardar esos temas para un disco en solitario. Suerte que Roger se mantuvo firme porque es una canción fabulosa. "Take the Long Way Home" con ese solo de armónica inicial y esa magnífica melodía seguramente sí era más del gusto de Rick, y de hecho podría ser mi favorita de las composiciones de Roger.

Mientras tanto, si pasamos al bando de Rick, debo decir que mi canción favorita es la que abre el álbum, "Gone Hollywood", un inicio quizá algo estridente con esos coros tan exagerados pero que me flipa porque sigue ese estilo tan del gusto de Rick de evitar una clásica estructura con estribillo y, en lugar de eso, nos lleva de un lugar a otro. Así pues tras ese arranque tan exageradamente melódico, Rick se detiene en una larga sección más atmosférica dominada solo por su voz, hasta que de repente aparece un puente que es en si mismo uno de mis momentos favoritos de la carrera de Supertramp ("If we only had time, only had time for youuuu!"), por lo increíblemente pegadiza que es esa breve melodía que solo aparece unos segundos y luego se desvanece para siempre y por la forma tan magistral como así consigue volver a unir ese segmento más tranquilo con la melodía inicial. Chapeau! A modo de curiosidad, en la gira del Breakfast no la tocaron porque era demasiado compleja para llevarla al directo, por eso me hizo tanta ilusión cuando sorpresivamente la rescataron en la gira del 2010 como segundo tema de los setlists (¡ya habría sido redondo que directamente hubieran abierto con ésta!).


Mi siguiente favorita es más típica, la pegadiza "Goodbye Stranger", que es uno de los grandes clásicos de Rick y el único suyo que ha trascendido de este disco más allá del sector fans. Seguramente sea su mejor tema de corte pop, con su falsete contagioso y uno de los mejores solos de guitarra eléctrica de Roger al final. Adentrándonos entre los temas menos conocidos mi siguiente predilecto sería "Just Another Nervous Breakdown", típica canción en la que nunca te fijas hasta que un día se te mete en la cabeza y me puedo pasar días oyéndola en bucle sin parar. A destacar por cierto la interpretación vocal de Rick y que aunque no la tocaron en la gira del Breakfast sí que la rescataron en el primer tour sin Roger, cuando Rick andaba justo de temas propios. El medio tiempo "Oh Darling" está bastante bien, recordándome al tipo de composiciones que hacía en álbums anteriores, mientras que "Casual Conversations" es mi menos favorita del disco, un tema lento que no me molesta pero nunca me ha dicho nada, siendo lo más destacable la letra en que critica la difícil relación que tenía entonces con Roger.

Lo cual me lleva al último tema que me quedaba del disco y una de sus grandes joyas ocultas: "Child of Vision", que vuelve un poco al espíritu de anteriores obras en sus más de 7 minutos de duración y que contiene un magnífico solo de piano de Rick (ejecutado por cierto a la primera toma sin ediciones ni trucajes de estudio). La clave está no obstante en la letra, una de las puyas más incisivas que Roger le lanzó a Rick, haciéndole incluso cantar algunos versos en que ambos dialogan. Aquel que 10 años atrás fue su amigo, colaborador y compañero de fatigas se había vuelto en 1979 en un extraño que tocaba en el mismo grupo que él, al cual tenía que tolerar pese a que entre ellos había una distancia más grande que lo separaba. "Child of Vision" es un cierre magnífico para un disco sobresaliente pero es también uno de los últimos ramalazos de genialidad que nos dejarían Supertramp en su carrera, ya que si bien su siguiente disco en estudio estaría muy bien, si algo no le sobraba es genialidad. También es un anticipo de que, si bien a nivel comercial este álbum les llevaría al momento cumbre de su carrera convirtiéndoles en el grupo del momento (algo que, insisto, ni ellos se esperaban), se avecinaban tiempos difíciles en que la frágil estabilidad del grupo no tardaría en tambalearse. Es en definitiva una última muestra de lo grandes que podían ser pero también de lo poco que iba a durar esto.



domingo, 18 de abril de 2021

Supertramp - Even in the Quietest Moments (1977)

 

Me es difícil valorar con cierta distancia (ya no digamos objetividad, si es que eso es posible) un disco que personalmente significa tanto para mí como Even in the Quietest Moments (1977). Sí que creo que, al margen de las consideraciones personales, es el mejor disco del grupo junto a Crime of the Century (1974) al tener su mejor colección de canciones sin un solo bajón, pero aparte de eso el motivo por el que le tengo tanto cariño es que fue uno de los primeros álbums que descubrí cuando empecé a interesarme por la música de adolescente más allá de los pocos grupos en que me movía por entonces (básicamente Queen y Elton John).

Llegué a él por recomendación de mi madre, que lo consideraba uno de sus discos favoritos, e inicialmente me recomendó que escuchara simplemente el tema "Fool's Overture", que es quizá su canción favorita. Dicha composición me enamoró desde la primera escucha y durante un tiempo mi contacto con Supertramp no pasaba de este tema, de igual forma que me pasó con otros grupos de los que me haría fan, de los que inicialmente solo escuchaba una canción suya, la que me recomendaban, antes de pasar a escuchar los discos enteros ("Stairway to Heaven" en el caso de Led Zeppelin, hasta que me animé a oír el Remasters entero, o "Money" en el caso de Pink Floyd, hasta que decidí oír entero el The Dark Side of the Moon). De modo, que escuchando Even in the Quietest Moments es inevitable que me vengan flashes de aquellas primeras escuchas, cuando mi universo musical era tan limitado y los pocos detalles que tenía a mi alcance me dejaban una impresión más fuerte. Por entonces teníamos ese disco solo en vinilo, y uno de mis primeros recuerdos es un pequeño momento de la primera parte a piano de la canción que, ay, estaba rallada y siempre tenía que saltar con la aguja, de modo que mis primeras escuchas de "Fool's Overture" implicaban estar cerca del tocadiscos en los primeros minutos para saltar ese momento cuando llegaba. Otro es el final del tema que va justo antes, "From Now On", ya que a veces situaba la aguja justo al final de esa canción para pillar "Fool's Overture" desde el principio y oía entonces ese coro lleno de voces desvaneciéndose en fade out de la canción anterior sin conocer el resto de la composición. No sabía a qué sonaba pero me daba una imagen como de comuna hippie todos cantando a coro, supongo que alentado por esa portada con el paisaje nevado.

Recuerdo también las fotos de la banda en la carpeta del vinilo, porque en aquellos años teníamos muy poca información de dichos grupos y debíamos recrearnos en lo poco que nos daban los discos. No sabía quiénes eran Supertramp, si eran unos tipos chungos con vida de rockstar peligrosa (obviamente no era así, más bien al contrario) o unos tipos más bien inofensivos. Yo veía simplemente a cinco tipos melenudos y era incapaz de situar qué rol ocupaba cada uno en el grupo o su carácter, y creo que siempre tiene cierta fascinación cuando uno empieza con una banda nueva y no sabe nada de ellos. Recuerdo la foto de John y Dougie haciendo el tonto al lado de Rick, y por otro lado a Bob y Roger más serios fumando, y que obviamente me simpatizaban más los primeros. Seguramente todos estos detalles son irrelevantes, pero para mí esas pequeñas impresiones van asociadas a mis primeros contactos con el que sería uno de mis discos favoritos.

Finalmente me animé a escuchar el disco entero, y me encantó. Me lo grabé en cinta de cassette (ya tengo una edad, amigos) y recuerdo una primavera que solía sacar a pasear a mi perra oyéndola muy a menudo. Sobre todo la sensación de quietud que daba oír el tema homónimo con el ambiente primaveral, algo que creo que a Roger le enorgullecería porque supongo que es lo que pretendía. Y aunque mis gustos irían ampliándose y cambiando con el paso del tiempo, Even in the Quietest Moments siempre siguió siendo uno de mis discos predilectos y más especiales.



Ésta es la parte personal, pero ¿qué podemos decir del álbum en su contexto con los datos que ahora sabemos? De entrada que querían resarcirse del "error" de Crisis? What Crisis? (1975) al haberse grabado tan rápido (he entrecomillado "error" porque es un gran disco, ¡de modo que ojalá todos los errores fueran así!) y tomarse su tiempo. Una vez ya instalados en la costa oeste de EEUU, se metieron a trabajar en un estudio situado en un rancho en las montañas en el cual sacaron la fotografía de la portada. La idea era cuidar más las canciones y de nuevo que fluyera bien como álbum, igual que el Crime of the Century, pero al mismo tiempo buscaban darle un tono menos dramático. Creo que triunfaron, al igual que harían en su siguiente disco, en seguir sonando a ellos mismos a la vez que aportaban una faceta diferente de los álbums anteriores, evitando ser una mera repetición pero sin alejarse de su estilo. Un rasgo nada menor del disco es que aquí no usarían teclado eléctrico en ninguna canción, aún siendo el instrumento que más se asociaba al sonido Supertramp, y Rick por otro lado no mostraría tanto su deje blues-rockero como en sus otras obras clásicas.

Como de costumbre, muchas de las canciones existían desde hacía tiempo. Rick llevaba años dándole vueltas a "From Now On" hasta que por fin se decidió a incluirla aquí, y "Give a Little Bit" era una composición también bastante antigua de Roger que Bob comenta que recuerda haberle oído ensayar en su habitación de hotel en las giras anteriores. Una vez más la clave no está solo en la calidad de las canciones sino en haberlas sacado a la luz en un álbum en que encajaran todas juntas, algo muy importante para el grupo por entonces.

En el aspecto menos positivo, Even in the Quietest Moments es también el álbum en que se inicia el cisma Rick/Roger. Si tras el éxito de Crime se habían ido distanciando a raíz de que cada uno había encontrado y fortalecido su personalidad (tanto en el ámbito musical como personal), aquí empezaron a vislumbrarse ciertas tensiones cuando sus caminos se iban distanciando cada vez más: Roger se involucró muy a fondo en temas espirituales mientras que Rick se asentaba casándose con Sue, que en unos años se revelaría como un personaje muy importante en el universo Supertramp... para mal. Rick siempre se sentiría molesto porque Roger colara sus "rollos espirituales" en los discos del grupo, y Roger se sentiría cada vez más alejado de un Rick cada vez más acomodado.

El álbum se inicia con el que considero uno de los temas definitivos de Supertramp y mi hit favorito del grupo, "Give a Little Bit", una canción que me transmite buen rollo inmediato con su melodía ultrapegadiza. Le sigue mi debilidad personal del álbum, "Lover Boy", una composición de Rick que es mi segunda favorita del disco pese a ser con diferencia la menos conocida de todas. No sé si es cosa mía pero a mí me parece una canción maravillosa que siempre me ha dado muy buenas vibraciones. No sabría explicarlo pero este tema para mí representa en cierto modo la conexión tan especial que tengo con el disco sobre todo al ser un tema que uno nunca oye fuera de él porque no está en recopilatorios o directos (por desgracia para mí es de los pocos temas de los discos clásicos del grupo que jamás se han tocado en vivo porque al parecer no les acababa de funcionar, y parece ser que en la gira del 2010 estuvieron ensayándola, pero nada... una pena).

El tramo final de la cara A representa el segmento tranquilo del disco con dos temas lentos de ambos compositores. "Even in the Quietest Moments" es mi balada acústica favorita de Roger, creo que tiene un aire ensoñador muy especial, y sobre todo me gusta cómo en la parte final el tema da un giro inesperado con la entrada de la batería y un segmento instrumental que le diferencia de otros temas por el estilo de Roger que no se salen del patrón típico acústico. En cuanto a "Downstream", es una preciosa balada a piano de Rick que me trae recuerdos de la primera vez que vi a Supertramp el 2002. Era el primer concierto de mi vida, y recuerdo que con este tema la gente sacó los mecheros (¿recuerdan cuando se hacía eso en los conciertos?) y que todo el Palau Sant Jordi coreó los "We will stay..." del estribillo, lo cual fue bastante emocionante sobre todo habida cuenta que no es uno de los temas más populares del grupo - la siguiente vez que les vi no hubo mecheros ni gente coreando el estribillo...

La cara B del disco no puedo decir que sea inferior a la A, pero realmente siempre me ha gustado más la primera parte del álbum aunque la segunda tenga mi canción favorita del grupo. Creo que es porque la cara B no tiene ese rollo tan especial de la A, pero los temas es innegable que siguen siendo de primer nivel. "Babaji" es un tema muy pegadizo de Roger que recuerda a los anteriores discos, aunque en este caso interpretada al piano en lugar del teclado eléctrico, y "From Now On" constituye el gran clásico de Rick del disco, con una letra fantástica sobre un hombre aprisionado en su trabajo que fantasea con llevar una vida más emocionante. Como en muchos temas de Rick, aunque la melodía principal daría para una buena canción convencional, él le da algunos giros inesperados hasta desembocar en el climático final en que un numeroso coro de voces canta el estribillo.

Me dejo para el final "Fool's Overture", que es como he dicho mi tema favorito de Supertramp y una de mis canciones preferidas de siempre. De casi 11 minutos de duración, es una ambiciosa composición de Roger que combina una preciosa melodía a piano y otra con teclados eléctricos con las que estuvo jugueteando durante años sin saber qué hacer con ellas hasta que un feliz día descubrió que encajaban juntas. La primera vez que vi a Roger tocando solo junto a un saxofonista éste fue el tema que le pedimos que tocara en el bis, y él se rió argumentando que no podía tocar una canción tan compleja él solo. La tercera vez que fui a un concierto suyo no obstante la había conseguido adaptar a ese formato y fue uno de los momentos más emotivos que vi en un concierto. Por cierto, en su época clásica solían hacer que en el final climático de la canción salieran los roadies disfrazados de forma extravagante por el escenario. Uno de esos detalles que demuestran cómo a Supertramp no les falta su punto de extravagante humor británico.



sábado, 17 de abril de 2021

Supertramp - Crisis? What Crisis? (1975)

Cuando Crime of the Century salió a la venta en 1974 el gran éxito del disco les pilló a todos un poco desprevenidos. Quiero decir, todos confiaban en que el álbum triunfaría (tanto la discográfica como la banda veía potencial a las canciones) pero fue un poco súbito pasar de ser un grupo virtualmente desconocido a hacerse tan populares. El motivo no es solo que el álbum fuera tan bueno - la historia del rock está repleta de discos geniales que no triunfan - sino que era uno de esos ejemplos de disco salido en el momento perfecto. A mediados de los 70 el rock progresivo empezaba a atascarse un tanto como género e iba derivando o bien hacía ciertos excesos megalómanos o, por el contrario, una vía más pop-melódica, ejemplificada por ejemplo en los discos que lanzaron bandas como Camel en esos años. Supertramp eran el grupo perfecto para ese contexto.

Pero claro, la discográfica les pidió ipso facto nuevo material para aprovechar su momento de éxito, algo justificable teniendo en cuenta la libertad que les dieron con su anterior disco, y la banda se encerró a grabar las primeras sesiones de Crisis? What Crisis? (1975) cuando apenas habían acabado una extensa gira por Norteamérica. En consecuencia, el grupo no tuvo tiempo de componer nuevo material, pero por suerte Rick y sobre todo Roger tenían muchas canciones que habían estado ensayando en la época del Crime of the Century (algunas incluso las tocaban en vivo) que habían descartado del disco, no porque no fueran buenas sino porque no encajaban en el global del álbum. En ese sentido, el productor Ken Scott diría años después que Crime era mejor disco pero que Crisis tenía las mejores canciones, algo con lo que no concuerdo pero que refleja esa filosofía que tenían de no grabar una mera recopilación de buenos temas sino una serie de composiciones que fluyeran bien en conjunto.

Así pues se produce una curiosa paradoja con Crisis? What Crisis?: fue un disco grabado con las prisas y supuso una experiencia muy poco satisfactoria para el grupo, pero aún reconociendo ese defecto las canciones son tan buenas que difícilmente le podemos poner pegas los fans, de hecho muchos lo tienen como su disco favorito del grupo e incluso el propio Roger Hodgson lo ha citado como su preferido pese a que admite que no es el mejor que hicieron. Yo adelanto ya mi opinión antes de entrar en materia: la cara A es extraordinaria, fácilmente la mejor cara de un disco de Supertramp, pero creo que la B baja mucho el nivel aunque se recupera en el tramo final; de haber mantenido el mismo nivel que la cara A éste sería sin duda el mejor disco del grupo.

El disco se abre con la bonita introducción de Roger "Easy Does It" que empalma directamente con la magnífica "Sister Moonshine", una de esas canciones acústicas que tan buen rollo dan y que ya adelanta lo que sería la más famosa "Give a Little Bit". Le sigue el único tema nuevo que Rick pudo componer para el disco, la bluesera "Ain't Nobody But Me", que se complementa a la perfección con la última canción de la cara A, "Another Man's Woman", uno de los grandes clásicos de Rick por excelencia que en directo siempre desembocaba en uno de los momentos cumbre de la banda con el colosal solo de Rick al piano. Me dejo mi favorita del disco para el final: "A Soapbox Opera" es una balada que para mí refleja a la perfección lo que hace a Supertramp tan especiales. La canción en sí misma es preciosa sin arreglos (solo basta escuchar la versión más desnuda del Paris (1980) para verificarlo) pero lo que la convierte en un tema tan especial y único es el tratamiento que se le da, desde la forma como Bob marca el ritmo a los maravillosos arreglos orquestales que le dan más dramatismo pero también una especie de ¿fragilidad? que la hacen aún más conmovedora. Si a eso le sumamos una de mis interpretaciones vocales predilectas de Roger creo que no queda más por decir...


En la cara B como dije es donde creo que se baja el nivel. No me malinterpretéis, no creo que haya temas malos, ni siquiera flojos, pero creo que palidecen mucho en comparación no solo con la cara A sino con cualquier canción del álbum anterior y posterior a éste. "Lady" está bien pero siempre me pareció un poco un "Dreamer" de baratillo. "Poor Boy" de Rick tiene a su favor ese tono melancólico tan especial que le imprime a algunos temas como aquel que destaqué de su segundo disco, acentuado por los instrumentos de viento de Helliwell, que aquí tienen un tono retro muy acorde con el tipo de composición, y un estribillo que está bastante bien... pero realmente no me parece de sus mejores temas. En lo que respecta a "Just a Normal Day", es una balada que me parece el tema menos conseguido del disco y que tiene como rasgo más destacable un dueto entre Rick y Roger a las voces en la que quizá sea su última composición realmente escrita entre los dos.

La cosa mejora en el tramo final con dos temas de Roger, que aquí ya se posiciona claramente como el compositor más aventajado del dúo. La primera, "The Meaning", me pasó mucho tiempo desapercibida pero me parece una absoluta maravilla (¡y qué bien encaja aquí el clarinete de Helliwell!), y la última es un pequeño clásico suyo, la breve balada al armonio "Two of Us", que durante un tiempo pasó algo desapercibida (fue la única canción del álbum que no se tocó en vivo en la gira posterior junto a la intro) pero que luego resurgiría de forma sorpresiva tocada con guitarra en el directo Paris.

La experiencia de grabación del disco desde luego no fue satisfactoria para un grupo conocido por su perfeccionismo en el estudio y que le gustaba tomarse su tiempo, pero pensándolo bien si no se hubieran visto apurados quizá no se habrían visto obligados a sacar muchas de estas maravillosas canciones que les "sobraban" de su anterior disco. Y viendo el nivel medio quizá no puedo evitar alegrarme por una vez de que la discográfica les metiera prisa...



miércoles, 24 de marzo de 2021

Supertramp - Crime of the Century (1974)

 

Después de encadenar dos sonoros fracasos de ventas como su debut homónimo e Indelibly Stamped (1971), de perder el mecenazgo que les había brindado hasta entonces un excéntrico millonario y de que toda su banda les abandonara por segunda vez, unos Rick Davies y Roger Hodgson ya desencantados pensaron que lo mejor era dejarlo. Por suerte hubo dos cosas que les animaron a darse una última oportunidad: tenían un montón de canciones nuevas que sonaban bastante mejor que las que habían compuesto hasta la fecha (algunas de hecho databan de antes pero las habían perfilado) y su nuevo bajista, Dougie Thomson, trajo a la banda una dosis de entusiasmo más que necesaria y les animó a seguir adelante un poco más, después de todo sería una pena dejarlo antes de publicar estos nuevos temas tan prometedores.

OK, en este caso sí que puede decirse que a la tercera va la vencida. De entrada un factor decisivo es que por fin formaron una banda estable y que encajaba 100% con el sonido que buscaban. Se incorpora el batería Bob Siebenberg, de estilo siempre enfocado a reforzar la canción y no al lucimiento personal, y el saxofonista John Helliwell, cuyo marcado sentido del humor le dio un punto extra, lo cual me hace recordar esa escena de Los siete samurais de Akira Kurosawa en que uno de los cabecillas del grupo decide reclutar a un samurai entre otras cosas porque está siempre diciendo ocurrencias graciosas y "uno necesita tener a alguien así para animarle en los momentos difíciles". Y si algo necesitaba urgentemente Supertramp en aquellos momentos era alguien que les animara - y ya de paso la locuacidad de Helliwell le convertiría automáticamente en el frontman del grupo en todos los conciertos, un papel que los tímidos Rick y Roger se resistían a asumir.

Tenemos pues la combinación ganadora: buenos temas y una formación adecuada para ellos. Nuestros amigos se tomaron la cosa en serio y pasaron un largo tiempo conviviendo juntos para conocerse y trabajar todas las canciones nuevas antes de meterse en un estudio, de modo que este nuevo repertorio estaba más que trabajado y ensayado cuando tuvieron que defenderlo en vivo y en estudio.

Hay un aspecto que me fascina de esta historia y es el cambio tan súbito que dieron Supertramp de sus dos primeros discos a Crime of the Century (1974), no solo en términos de calidad sino de estilo. En sus anteriores obras apenas percibimos destellos del que sería su famoso sonido clásico, y de repente en el tercer álbum no es que hubieran encontrado su sonido... ¡es que lo exhibían totalmente definido y perfeccionado hasta el más mínimo detalle! ¡Está ya todo ahí! Lo normal es algo como por ejemplo lo que le sucedió a sus contemporáneos Queen, que desde su debut hasta A Night at the Opera (1975) fueron gradualmente descubriendo su sonido de forma escalonada. ¡Lo de Supertramp es como si Queen hubieran pasado de su debut con tintes heavy metal directamente a Opera sin todo lo que hubo en medio! En todo caso, tenían ya los temas y el sonido propio, solo hizo faltar convencer al gran productor Ken Scott para que les produjera el álbum y empezó la grabación del que considero la obra cumbre de su carrera.

Otro de los aspectos que más me llama la atención de Crime of the Century es que fue un disco bastante costoso y laborioso para los estándares de la época, lo cual resulta chocante si pensamos que lo grabó una banda que había encadenado dos fracasos de ventas seguidos y que llevaba 3 años girando sin mucho éxito. Eso es algo que dice mucho a favor de cómo funcionaban muchas de las discográficas en la época, que estaban dispuestas a apostar por grupos o artistas que no acababan de despegar basándose en la música que tenían a ofrecer. En el caso de Supertramp cuando éstos acudieron a la discográfica a pedir que les financiaran su tercer álbum, al principio todos se pensaban que habían ido para anunciar que se separaban, ya que era una de sus muchas bandas del montón que no llegaban a ninguna parte. ¡Cuál fue su sorpresa cuando Rick y Roger les dijeron que querían grabar un tercer disco! Y si aceptaron pese a lo mal que se habían vendido los anteriores es porque éstos les mostraron algunas de las maquetas que habían preparado y confiaron en el potencial de esas nuevas canciones. No voy a idealizar la industria discográfica de los 70, que seguía explotando y robando a muchos de sus artistas, pero al menos se guiaban también por la idea de apostar por la música, y no solo por lo que diera beneficios seguros.

La grabación de Crime of the Century fue una experiencia extenuante en gran parte por el perfeccionismo enfermizo del productor Ken Scott, el hombre clave en el sonido del disco. Es uno de esos álbums que están repletos de pequeños detalles que, por separado pueden parecer tonterías, pero que en conjunto le dan una mayor riqueza a la música. Además éste fue un disco que se elaboró pensando en el álbum como un todo y no como una mera suma de canciones. Por entonces Supertramp tenían bastantes más temas nuevos de los que acabaron en el tracklist final y tuvieron que hacer una rigurosa selección de los que entrarían. Cuando lleguemos a Crisis? What Crisis? (1975) nos preguntaremos cómo algunas de esas canciones tan buenas fueron descartadas de Crime of the Century, pero en realidad ya adelanto la respuesta: los temas que seleccionaron se hicieron no solo en base a su calidad sino a que encajaran mejor en ese puzzle de canciones que era ese disco, de modo que dejaron fuera algunas canciones que les parecían magníficas pero que no sabían cómo encajarlas en el Crime. Parece ser que la forma como hicieron este difícil cribaje fue en primer lugar escoger qué temas de Rick entrarían (ya que Roger tenía muchas más composiciones donde escoger y sería más complejo hacer esta primera selección) y luego ver qué canciones de Roger se complementaban mejor con éstas, siguiendo la estructura que luego repetirían en sus siguientes álbums de alternar temas de Rick y Roger para darle más heterogeneidad a la música y explotar uno de los fuertes de Supertramp, que era la combinación de dos voces y estilos tan distintos. Se dedicaron incontables horas en trabajar qué canciones elegían y mirar en qué orden colocarlas para que la experiencia sonora fluyera lo mejor posible, y es algo que se nota mucho: Crime of the Century es de esos discos en que cada canción desemboca a la siguiente con tanta naturalidad que sabe mal parar el álbum a medias, ya que cada composición parece un complemento o respuesta musical a la anterior.

El álbum se abre con uno de los temas definitivos de Supertramp, "School", la gran aportación musical de Roger al disco en que narra sus experiencias en el instituto y que se trata de la única canción del disco que realmente compuso a medias con Rick. Sí, para entonces Rick y Roger ya escribían completamente separados porque habían encontrado cada uno sus estilos propios, pero en este tema de Roger su compañero hizo unas aportaciones decisivas: el célebre solo de armónica inicial, el solo de piano y la parte intermedia en que dialoga con Roger. Tan importantes son estas pequeñas grandes contribuciones de Rick que cuando años después Roger se empeñó en separar qué canciones eran suyas y cuáles de Rick (como si dicha distinción no fuera obvia...), en el caso de "School" la aceptó como una canción de los dos.

Le sigue la más rockera "Bloody Well Right", que durante bastante tiempo no me entusiasmaba hasta que le cogí el punto sobre todo por las partes de guitarra eléctrica, breves pero que le dan un poco más de dureza en contraste con su estribillo tan melódico. Ya en estos dos temas distinguimos los dos estilos tan diferenciados entre Rick y Roger: Roger es mucho más melódico, e incluso cuando tira hacia temas más progresivos siempre se apoya mucho en la melodía; Rick tiene menos rango vocal que su compañero y un timbre menos reconocible pero a cambio tiene más mojo, y sus temas se mueven en un sonido más especial que bebe de influencias blues, progresivas y pop. De los dos quien tiene más las de ganar es Roger, pero a mí no me hagáis escoger, adoro a ambos y ya reivindiqué por aquí a Rick hace años.

"Hide in your Shell" es lo más parecido que conozco a algo que podríamos llamar pop progresivo, con una base melódica muy marcada pero un trabajo brutal de coros, teclados y diferentes efectos (la forma como suena la batería, el uso de ¡un serrucho! de fondo en el estribillo, etc.) y la letra es de mis favoritas. En contraste viene el gran tema oculto del disco, "Asylum", la canción que más suele pasar desapercibida por no ser tan pegadiza ni tener grandes golpes de efecto pero que con el tiempo se revela como un momento magistral por varios motivos: tiene la mejor interpretación vocal de Rick en el disco (fijaos cómo canta el trozo final mientras insiste que no está loco), la letra siempre me ha gustado bastante y los arreglos orquestales son una absoluta maravilla. Permitid que dedique unas palabras a esos arreglos porque son uno de los elementos clave del álbum. Me recuerdan a los que usaba Elton John en su época clásica por el hecho de que complementan las canciones a la perfección sin abusar ni volverse empalagosos o cobrar demasiado protagonismo, el punto intermedio justo que a veces es tan difícil de encontrar. En los últimos temas de la cara B se volverán aún más importantes.

La cara B se abre con el gran hit del disco, "Dreamer", que a mí es quizá el tema que menos me entusiasma sin desagradarme (en su faceta puramente pop prefiero otras canciones de Roger). Un detalle a resaltar es que aunque Ken Scott era un productor enfermizamente perfeccionista, tampoco perdía de vista que en un disco de rock la perfección no lo es todo, y en el caso de "Dreamer" se dieron cuenta de que por más que lo intentaran no lograban captar la frescura que tenía el tema en la maqueta que había grabado Roger años atrás. ¿Solución? En este caso construyeron el tema sobre la maqueta, añadiendo el resto de instrumentos y elementos y puliendo el sonido.

Seguimos avanzando y ahora nos encontramos con una composición que son palabras mayores: "Rudy" no es solo la mejor del disco, podría ser el mejor tema de Supertramp en general, un tema magistral de Rick con una de mis letras favoritas del rock en que un viaje en tren sirve de metáfora sobre el paso del tiempo y cómo la vida va pasando sin que el personaje que da nombre al tema haya sabido aprovecharla. Es el tema más puramente progresivo del álbum sin un estribillo propiamente dicho y con un segmento central que recrea el viaje en tren que me parece inconmesurable. La conexión que había entre Rick al piano y Roger a la guitarra complementados por los otros tres músicos pocas veces funcionó mejor que aquí, y la emoción con que Rick canta los últimos versos mientras se oyen las violines siempre me pone los pelos de punta.

El tramo final empieza con la gran joya oculta de Roger en este álbum, "If Everyone Was Listening", un tema terriblemente olvidado entre tantas grandes canciones pero que a mí me encanta. Es una de esas canciones con un feeling especial melancólico sin llegar a sonar triste y cuya clave es que sencillamente tienen algo que no sabría describir pero que sin duda está ahí. No en vano es la favorita del disco de Bob Siebenberg y una amiga fan del grupo incluso la citaba como su favorita de todo su repertorio. No obstante es la única composición del disco que no sale en su mítico directo Paris (1980) y la única que no he pillado (ni pillaré, me temo) nunca en vivo.

Y como gran cierre final tenemos otra de las grandes composiciones de Rick - éste es el único disco en que creo que supera a su compañero en cuanto a la calidad de sus temas - que es la propia "Crime of the Century", que sigue una estructura por la que siento debilidad: canciones que empiezan con unos pocos versos y luego desembocan en una larga parte instrumental (por ejemplo "The Dream's Dream" de Television sería otro ejemplo), que en este caso viene apoyada por una misteriosa melodía de piano que se va repitiendo hasta alcanzar el gran clímax del disco cuando se van sumando los arreglos orquestales y el saxofón de Helliwell, cerrando finalmente con el mismo solo de armónica que abría el álbum. Pocos cierres de disco se me ocurren a la altura de éste.

Aunque no lo parezca yo quería hacer una reseña más breve del disco - y desde luego las otras que haré no quiero que me queden tan largas - pero hay tantas cosas que decir, tantos detalles por resaltar, que me es difícil ser escueto. Me parece uno de los discos más perfectos que ha dado la historia del rock, pero además es un álbum muy emotivo y rebosante de sentimiento, y no es solo mera técnica o canciones bien construidas. Es por tanto una combinación que no siempre se da, al menos no de la forma que tenemos aquí.

Crime of the Century era la apuesta final de Supertramp, si el disco fracasaba el grupo se iba sin duda a la porra (y el escaso éxito que tuvo el single de adelanto que sacaron con esta nueva formación, "Land Ho", hizo que la apuesta pareciera cada vez más insegura). Por suerte lo lograron. Pero sabiendo lo cerca que estuvieron de separarse antes y lo razonable que habría sido que la discográfica les hubiera dado la patada, uno no puede evitar preguntarse cuántas potenciales obras maestras y grandes carreras nos hemos perdido de otros grupos que no pudieron o quisieron aguantar un poco más hasta dar con la tecla adecuada. Estuvimos muy cerca de perdernos una de las grandes obras maestras del rock, pero por suerte Rick y Roger decidieron darse una última oportunidad.


domingo, 21 de marzo de 2021

Supertramp - Indelibly Stamped (1971)

 


Cuando Supertramp se metieron a fondo en el circuito de giras para promocionar su debut se encontraron con un problema: muchas de las canciones de ese disco no se prestaban demasiado a ser interpretadas en directo. Pensemos que en esa época el grupo básicamente tocaba en clubs pequeños, festivales como grupo de final de cartel o de teloneros de otras bandas, de modo que quizá no fueran las mejores circunstancias para tocar "Maybe I'm a Beggar" ante un público que mayormente no conocía las canciones. De modo que si Supertramp (1970) fue un disco cocinado en estudio, su siguiente obra, Indelibly Stamped (1971), en realidad tiraría por el lado contrario: era un álbum pensado para funcionar en directo en estas circunstancias. Por extraño que parezca hoy día, durante esos años Supertramp dieron conciertos exhibiendo una faceta más rockera y directa para adaptarse a las circunstancias: la audiencia no sabía quiénes eran, quería pasar un buen rato rockeando, y Supertramp les daba eso confiando así ganarse una base de fans. Habría sido impagable escuchar algún bootleg de estos confusos años.

Y aunque esto aún no suena a Supertramp, aquí ya tenemos algunas pistas de lo que nos depararía el futuro cercano. Después de que los líderes del grupo, Rick Davies y Roger Hodgson, se vieran obligados a reclutar a una nueva banda enteramente nueva ante la deserción de su guitarrista y batería, dieron forma a una alineación que ya se parecía más a los Supertramp clásicos: Roger se pasa definitivamente a la guitarra, que es donde siempre tenía que haber estado, y le cedieron el puesto de bajista a otro músico; se ficha como miembro fijo del grupo a un saxofonista y Rick Davies no solo pasa a cantar la mitad de los temas sino que abandona el órgano para centrarse en el piano y el teclado eléctrico. Vamos por el buen camino, pero aún falta bastante para sonar a Supertramp.

La polémica portada ya es una muestra de la confusión que vivía el grupo. Personalmente es una portada que siempre me ha resultado algo molesta, no por el contenido sino porque me parece totalmente fuera de lugar en comparación con las cubiertas del resto de discos de Supertramp y que no refleja nada el espíritu del grupo. De hecho lo que me molesta no son los pechos sino los tatuajes, ya que Supertramp son quizá la banda de rock a la que menos me imagino haciéndose ostentosos tatuajes de ese estilo. Quizá lo que me molesta es que me parece una portada que da una imagen equivocada de lo que eran y que no entiendo muy bien a cuento de qué venía, pero vaya, tampoco tiene más importancia más allá de reflejar que, efectivamente, no sabían hacia donde tirar.

Indelibly Stamped es sin duda el disco más puramente rockero de la carrera de Supertramp, y al igual que me sucede con el debut, a veces me he preguntado si me gusta porque las canciones están bastante bien o porque me va este tipo de música, y apostaría a que son ambas cosas. De entrada el mayor detractor del álbum es el propio Roger, quien intenta justificarse diciendo que fueron años muy confusos en que no sabían qué estaban haciendo. Pero si le gusta tan poco Indelibly Stamped (un disco que, pese a que vendió menos que el debut, yo creo que es superior a éste y sin duda mucho más interesante) es en gran parte por ser un álbum dominado por la personalidad de Rick Davies. Si bien es cierto que por entonces los temas los coescribían realmente los dos, es innegable que las canciones que interpreta cada uno están muy marcadas por sus estilos personales, y quien lleva la batuta aquí es sorprendentemente Rick, quien hasta hacía poco apenas cantaba por no considerarse capacitado para ello - también debe influir el ser el disco de Supertramp donde más toca la guitarra eléctrica cuando él siempre prefirió la acústica, ¿se han fijado que la mayoría de canciones de Supertramp con guitarra eléctrica son composiciones de Rick pese a que la guitarra la toca Roger? Pues eso.

De entrada abre el disco con el tema de más aroma a clásico, el rockero "Your Poppa Don't Mind", que podrían haber mantenido más años en los setlists sin problema, lo cual ya supone una forma clara de desmarcarse de su obra anterior (del tono melancólico dominado por la sensible voz de Roger pasamos a un disco que empieza con otro cantante que ofrece una canción más animada). El mismo tono se mantiene en "Remember" (con ese sonido de audiencia del principio que ya da pistas de que éste era un álbum pensado para ser tocado en vivo) o "Potter", cantada por el saxofonista. También tenemos alguna sorpresa como "Friend in Need" o "Coming Home to See You" (durante un tiempo fue mi favorita del álbum) con su tono más ligero-divertido, pero las pistas más claras de lo que serían los futuros Supertramp los encontramos en lo dos temas lentos: "Forever" y sobre todo "Times Have Changed", una canción en la que jamás me había fijado (y hace más de 10 años que tengo el disco) y que al rescatarlo estos días se ha convertido en una obsesión. Desconozco si soy el único al que le pasa, pero a mí me encanta:


En lo que respecta a Roger, el único de los temas que canta con algo de estatus de semiclásico es la triste "Rosie Had Everything Planned", que es la canción de estos primeros discos de Supertramp que aún interpreta con regularidad en sus shows en solitario (curiosidad: es el único tema del repertorio del grupo en que no aparece Rick Davies como coautor, confirmándonos que en estos dos primeros discos realmente escribieron juntos las canciones; luego seguirían apareciendo los dos como coautores para evitar disputas pero en realidad ya escribían por separado). No obstante debo confesar que mi favorita suya aquí siempre ha sido "Travelled". Soy consciente de que es un tema menor que parte de una breve melodía y que luego deriva en un estribillo repetido hasta el final, pero tiene algo que me flipa. En cambio, el último tema, "Aries", es innegable que se trata de la más floja del álbum y que se nota lo que es: una larga improvisación acústica conducida por los cinco miembros de la banda. No obstante debo decir que me agrada, una vez más me gusta el rollo que transmiten en estos temas.

Indelibly Stamped tiene pues varios puntos a favor de Supertramp: un poco más de variedad estilística, más pistas de hacia donde se dirigía el grupo y el aliciente que supone el alternar entre dos cantantes tan diferentes como Rick y Roger, que siempre ayuda a hacer sus discos más amenos. Pero por descontado todavía faltaba hasta llegar a su sonido clásico, algo que como veremos llegó de forma sorprendentemente súbita en cuestión de un par de años y justo cuando estuvieron a punto de separarse tras la deserción paulatina de los tres nuevos músicos que habían fichado y las malas ventas de un disco más que interesante y aprovechable.

sábado, 20 de marzo de 2021

Supertramp - Supertramp (1970)

 

Pues después de un año sin apenas poder añadir contenido, he decidido a raíz de la excelente biografía de Supertramp que estoy leyendo estos días ir comentando por aquí la discografía clásica del que es uno de mis grupos favoritos álbum por álbum con algunos datos que saco de allá y reflexiones mías que me están viniendo a la mente mientras rescato sus discos. Como toda tarea que implica cierta constancia y asiduidad pero que se encuentra en la parte baja de tu lista de prioridades personales (no es por falta de ganas, sino de tiempo), no estoy seguro de si podré seguir hasta el final o si me quedaré a medias, pero me apetece intentarlo y dedicar unas cuantas entradas a los buenos de Rick Davies y Roger Hodgson, de modo que empecemos con su debut.

Los dos primeros discos de Supertramp son toda una rareza en su carrera. De entrada los únicos miembros clásicos que tenemos ahí son a los ya citados Davies y Hodgson, pero además el sonido de estos álbums no se parece en nada a lo que vino después, de modo que es fácil desdeñarlos, pero a mí me gustan bastante y creo que tienen sus virtudes. De esos dos discos el más peculiar es su debut homónimo porque es el que menos se parece al tipo de música que les haría famosos. De hecho resulta sorprendentemente alejado de lo que sería el sonido Supertramp y se nota que aún no tenían muy claro que querían hacer con sus vidas. De entrada Roger Hodgson, que más adelante aparte de vocalista sería el guitarrista y uno de los teclistas del grupo aquí toca el bajo, y no porque le apeteciera sino sencillamente porque cuando él y Davies estaban fichando músicos para la banda se encontraron con un guitarrista que les gustó, Richard Palmer-James, y el puesto de bajo tenía que ocuparlo alguien. Por otro lado el teclista Rick Davies, que en el futuro cantaría la mitad de temas, aquí solo es vocalista en una canción y con un tono de voz para mí irreconocible, y además utiliza mucho más el órgano en lugar del piano eléctrico que sería un signo de identidad del grupo. Finalmente es la única formación de Supertramp en formato cuarteto, sin instrumentos de viento, si bien Roger toca la flauta en algunos temas. Considerando esta suma de circunstancias, lo extraño sería que esto sonara a Supertramp.

Soy consciente de que Supertramp (1970) no es un gran disco pero realmente me gusta bastante y disfruto escuchándolo aunque no suene a ellos, supongo que porque siento debilidad por el sonido que tenían aquí, ese rollo progresivo-pastoral tan característico de principios de los 70. Pero el caso es que ése no puede ser el único motivo que me haga disfrutar de este álbum, porque si bien hay muchas obras de ese estilo en esa época superiores a ésta, no son tantas las que me han motivado a reescucharlas o acabar añadiéndolas a mi colección. Por tanto, si rescato Supertramp de vez en cuando es porque algo debe haber aquí que merece la pena, que es lo que estoy intentando confusamente desgranar en este post.

Retrospectivamente, Hodgson resaltó como una de las virtudes de este disco que rebosa inocencia, y tiene razón. Se nota que aquí eran unos músicos aún descubriéndose a sí mismos, que no sabían muy bien por dónde tirar y que lógicamente se dejaron contagiar por algunos de los sonidos predominantes de la época antes de descubrirse a sí mismos. Lo curioso es que como mínimo Hodgson ya tenía compuestos muchos temas que serían futuros clásicos de Supertramp pero fue reticente a incluirlos en los dos primeros discos del grupo, como si quizá intuyera que convenía dejarlos reposar a la espera de que tuviera las cosas más claras. En su lugar el disco está formado por composiciones co-escritas por los dos artífices de Supertramp junto a letras de Richard Palmer-James, y el resultado es bastante impersonal. Son canciones que podría haber compuesto cualquier banda de ese estilo en la época, pero las redime que el nivel es bastante potable y sobre todo que Hodgson las canta con una sinceridad y sensibilidad que las hace más válidas. Puede que Supertramp fuera un disco algo forzado (cuatro músicos que no se conocían y sin mucho en común encerrados en una casa intentando componer música nueva para su proyecto, más que un grupo surgido de la espontánea química entre miembros a partir de la cual la música surgiría sola) pero no suena falso.

El único testimonio en vídeo que se conserva de los Supertramp pre-Crime of the Century. Impagable documento que nos muestra lo mucho que cambiaron en 4 años.

Hay algunos temas bastante rockeros en la línea de bandas de la época a las que ellos admiraban como Spooky Tooth, por ejemplo el magnífico "It's a Long Road", "Nothing to Show" (cuyo breve solo de teclados a medio tema es de los poquísimos precedentes que podemos rascar de algo parecido a los Supertramp clásicos) o mi favorito del disco, "Try Again", que desemboca en un climático segmento instrumental que en vivo se convertiría en el momento cumbre de los conciertos, durando a veces hasta 15 minutos. Pero en general predominan temas más melancólicos como "Words Unspoken" (con algunas partes vocales como la del estribillo que le dan algo más de interés), "Maybe I'm a Beggar" (quizá la mejor de ese estilo aunque preferiría que la cantara Roger en vez de Richard Palmer-James) o el final de "Surely" que creo que funciona bien como cierre de álbum.

Precisamente por no parecerse en nada a lo que hicieron después, Supertramp seguramente sea un disco que satisfaría más a los amantes del prog-rock o el rock de teclados de los 70s antes que a los fans del grupo, y quizá si a mí me gusta es más como fan del prog-rock o rock de teclados de los 70s que como fan de Supertramp. No es una gran joya por descubrir y resulta comprensible que en su época pasara completamente desapercibido, pero insisto, no creo que si lo siga oyendo sea simplemente porque tenga el nombre del grupo en la portada. Tiene mucho encanto, es un disco claramente inocente y de juventud bien interpretado en que unos prometedores músicos se buscaban a sí mismos. Y les llevaría aún unos años encontrarse. No desdeñemos pues esta primera formación de Supertramp y celebremos que esta efímera banda llegara a grabar un álbum como testimonio de esos años confusos.

En la gira de ese disco ya añadieron a un saxofonista, pero eso ya se verá en el siguiente capítulo.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Elvin Bishop - Let It Flow (1974)



Un ejercicio que siempre me gusta hacer a la hora de buscar nuevos descubrimientos musicales y que gracias a internet tiene infinitas posibilidades, es el de tirar de un hilo y buscar nuevos artistas o grupos a través de uno ya conocido. Por ejemplo, yo la primera vez que leí el nombre de Elvin Bishop fue en la edición deluxe del Fillmore East de los Allman Brothers, ya que el tal Bishop aparecía acreditado como acompañante de los Allman en el bis, una versión de "Drunken Hearted Boy". Eso es suficiente, así que investigué un poco más sobre el tal Bishop y, primera sorpresa, resulta que era el otro guitarrista de la Paul Butterfield Blues Band en la época del East West (1966) - digo "el otro" porque de los dos guitarras del grupo el más célebre era con diferencia Mike Bloomfield - lo cual quiere decir que el señor Bishop es uno de los tipos que tocan en este auténtico temazo:


Buena señal. Me dirijo a investigar a RateYourMusic a investigar su carrera en solitario y me decanto por Let It Flow (1974). La primera escucha es positiva pero sin emocionarme, no obstante me lo guardo de reserva. Y meses después en mitad del verano de repente se convierte en mi disco de agosto junto a otro que inicialmente no me volvía loco e inesperadamente se me vino arriba - Desire (1976) de Dylan. Sí, Elvin Bishop tiene pinta de no ser más que un segundón del rock sureño (este álbum en cuestión no llega ni a ochenta votos en RateYourMusic, cuando cualquier disco setentero de la Marshall Tucker Band tiene bastantes más puntuaciones, y eso sin entrar en el binomio sureño Allman/Skynyrd), pero si bien los segundones raramente tienen carreras interesantes, sí que es habitual que de vez en cuando te regalen algún gran disco, como es el caso.

Parece ser que ésta fue su primera grabación para el sello Capricorn, especializados en rock sureño, y decidió para ello tirar abiertamente hacia ese estilo acompañado de una lista de invitados envidiable: Sly Stone, Toy Caldwell de la Marshall Tucker Band, Dickey Betts de los Allman y Charlie Daniels, no muy conocido por aquí pero toda una figura del rock sureño por allá (Charlie Daniels es básicamente un señor que aparte de tener un muy reivindicable disco de debut posee en su haber una canción llamada "What the World Need Is a Few More Rednecks" y que a veces se viste así... con eso está todo dicho).


El resultado es un álbum agradable, variado (una cualidad que cada vez agradezco más), en que hasta los temas que inicialmente me hacían decir "pse" han acabado conquistándome. No es una joya oculta, pero sí un álbum más que notable que va desde el puro rock sureño ("Sunshine Special", "Honey Babe"), a temas con un toque algo más funkie que antes me haría arrugar la nariz pero que últimamente me sorprendo recibiendo con los brazos abiertos ("Ground Hog", "Stealing Watermelons"... buen título por cierto) para desembocar en un cierre con tres temas más abiertamente country de los cuales el último, "Bourbon Street", me parece una preciosidad.

Pero si algo destaca con luz propia es con abrumadora diferencia el tema "Travellin' Shoes", el gran clásico del álbum con un extenso solo de guitarra que parece tan Allman Brothers que me cuesta creer que no sea aquí donde toque Dickey Betts como invitado. Lo cual me lleva a pensar lo mucho que necesitan estos discos de gama media tener al menos un tema sobresaliente y que destaque por encima del resto. Quién sabe si no me habría parado a escuchar Let It Flow con más calma de no ser por el cebo de este temazo, que fue el que me hizo pensar que realmente valdría la pena oír esto con más detenimiento. Y quién sabe cuántos discos de ese tipo habré descartado por no haber un temazo que destaque por encima del nivel medio... Mientras reflexiono sobre esto vuelvo a escucharla y dejo un vídeo de una actuación en vivo donde, por desgracia, la tocan en versión corta, pero al menos nos permite ver al bueno de Elvin en acción:


sábado, 27 de mayo de 2017

La cara B del Hotel California (1976)

Este año ha tenido lugar un hecho musical absolutamente insólito que ya daba por hecho que jamás sucedería. No, no me he aficionado al reggae ni a la discografía ochentera de Rod Stewart, eso aún no ha cambiado (pero sí que si me hubieran dicho hace 10 años que me haría fanático de Santana y que los Grateful Dead se convertirían en mi banda americana favorita, me parecería muy extraño). Lo que ha sucedido es que de repente, de un día para otro le he pillado por fin el punto a la cara B del Hotel California (1976) de los Eagles.


Volvamos atrás. Cuando estaba descubriendo la música con trece o catorce años, no tenía referentes en que apoyarme (hermanos o primos mayores, alguna revista musical...) así que hasta que empecé a encontrar "mi camino" tuve que guiarme por la colección de CDs de mis padres y por los títulos o portadas que me iban sonando. De manera que mis primeros pasos fueron por discos tan típicos como el Dark Side of the Moon (1973) o el debut de King Crimson, recopilatorios de Queen, Led Zeppelin o los Rolling Stones, así como recopilaciones genéricas como los míticos Esta Noche Cruzamos el Mississippi o Noches de Blanco Satén. Y uno de ellos fue obviamente el Hotel California (1976) de los Eagles.

Supongo que llegué a ellos por lo célebre que es el tema titular y enseguida caí maravillado por esa obra maestra (aún me lo sigue pareciendo). Y al igual que me sucedió con otros discos, primero estuve un tiempo solo escuchando una canción concreta de ese grupo ("Stairway to Heaven", "Money", "Angie", "Bohemian Rhapsody", "Epitaph"... las típicas) hasta que me animé a escuchar el disco entero. En el caso de los Eagles decidí un día ver qué me ofrecían a partir del segundo tema y me escuché entero el Hotel California. Y me decepcionó.


Debo matizar que no me decepcionó todo el disco y que era un problema de enormes expectativas: se suponía que era uno de los discos clave del rock y mi punto de referencia era su excelso tema homónimo. Los siguientes temas que aparecían sí que me gustaron muchísimo ("New Kid in Town" y "Life in the Fast Lane") y quizá la balada "Wasted Time" se me hacía algo cuesta arriba pero estaba bien. No obstante el problema llegaba con lo que sería la cara B del disco, que a excepción de "Victim of Love" (único tema que me gustaba de esa parte del álbum), se me hacía muy larga.

El motivo es que estaba repleta de baladas. Era una sobredosis de azúcar constante. ¿Dónde estaba el toque épico de "Hotel California" y ese aroma sureño decadente que se intuía por la portada? ¿Qué sentido tiene contar con tres guitarristas si luego llenas medio álbum de baladas a piano? En consecuencia, durante un tiempo medio descarté a los Eagles suponiendo que si ése era su mejor álbum, no tenían mucho que ofrecer. No los vi con otros ojos hasta tiempo después cuando recuperé el vinilo de Desperado (1973) y, sobre todo, cuando a raíz de su concierto en Barcelona me hice con un doble recopilatorio que me hizo entender mejor su evolución musical.



Una vez empecé a hablar con otros fans de los Eagles descubrí que entre seguidores de la banda había bastantes que opinaban como yo, y que la problemática de la cara B del Hotel California era un tema de discusión muy frecuente. Se hizo habitual incluso considerar que aunque era su disco más famoso, los anteriores eran mejores - yo sigo pensando así - y que había sido un error por su parte no saber combinar las dos caras, de forma que el disco empezaba muy fuerte y luego se venía irremediablemente abajo.

Ése era mi punto de vista hasta hace un mes. De vez en cuando en mis rachas Eagles me animaba a pasear por la cara B del disco (más allá de la magnífica "Victim of Love" se entiende) pero me costaba horrores terminarla. Y he aquí que este año me animé a escuchar el One of These Nights (1975) y se me antojó probar con la famosa cara B... ¡con resultados positivos! Y no, no es uno de esos casos en que de tanto escucharla le he cogido el punto, porque dos de los temas conflictivos ni los recordaba. Creo que el ir tres composiciones tan lentas seguidos les perjudica, pero por separado me parecen buenas, y tiene mérito porque cada vez soy más intolerante a las baladas hiperempalagosas. Veamos pues qué nos ofrece la cara B del Hotel California:

- "Wasted Time (Reprise)": el momento más innecesario del disco. Una coda instrumental de la balada que cierra la cara A. Un breve momento simplemente orquestal al que no le veo sentido. Empezamos bien.

- "Victim of Love": siempre ha sido mi favorita de esta cara y lo sigue siendo, un muy buen tema de rock americano obra del guitarrista Don Felder.


- "Pretty Maids All in a Row": OK, aquí empiezan los problemas. Es quizá el tema más empalagoso de esta cara, y al encontrárselo uno a medio camino no se ve con fuerzas para seguir a los dos siguientes. Es obra del recién incorporado Joe Walsh, que destaca mucho más en "Life in the Fast Lane". Aunque es muy azucarada le he pillado el punto por su solo de guitarra. No deja de ser curioso que un tipo tan salvaje y alocado como Walsh luego compusiera baladas tan ñoñas como ésta y otras de su carrera en solitario.


- "Try and Love Again": mi gran descubrimiento. Resulta que este balada podría haber encajado perfectamente en los anteriores discos de los Eagles, al ser una balada más tipo country-pop-rock, sin piano ni empalagosos arreglos orquestales. En otro contexto la habría apreciado desde el principio. Su autor es el bajista Randy Meisner, que fue quien abrió la caja de Pandora de las baladas orquestales empalagosas con el single del anterior disco "Take It to the Limit", el mayor éxito de ventas del grupo.


- "The Last Resort": cuando hablaba con fans de los Eagles sobre esta famosa cara B, eran muchos los que coincidían conmigo en que había demasiadas baladas... pero salvaban de la quema el último tema. Eso me hizo darle más escuchas pero sin éxito. A día de hoy creo que me he reconciliado con él, definitivamente es una muy buena balada a piano y la letra es magnífica, pero sigue sin cautivarme: ¡es demasiado largo! Siete minutos son excesivos y más después de haber pasado por tantos temas lentos.

Y con esto definitivamente creo que me he reconciliado lo máximo que me permite mi cuerpo a esta cara B. ¿Seré ahora capaz de pillarle el punto al The Long Run (1979)? Lo dudo, pero lo mismo pensaba de estas canciones desde hace 15 años...