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sábado, 7 de mayo de 2022

Van der Graaf Generator - Teatro Politeama (Génova), 2 de mayo del 2022

 

Haciendo retrospectiva de 20 años yendo a conciertos he de reconocer que el balance de grupos y artistas que he visto entre mis favoritos es más que positivo y muy superior a lo que imaginaba. A raíz de eso, hace tiempo me paré a pensar qué grupos o artistas de mis predilectos que estuvieran vivos o en activo cuando me metí en esto de la música no había podido ver en directo. Realmente no me salieron demasiados. El caso más sangrante - y que creo que ya es demasiado tarde - es David Gilmour, aunque a cambio he visto a Roger Waters y Nick Mason, al que le seguirían tres bandas que no suelen actuar fuera de Estados Unidos: los Grateful Dead en alguna de sus versiones actuales, los ya extintos Allman Brothers (a cambio vi a Dickey Betts hace este mes exactamente 10 años, caray como pasa el tiempo) y la Marshall Tucker Band. Hasta ahora había otro grupo que estaba en el puesto número 1 de la lista: Van der Graaf Generator, una banda que con el tiempo se ha ido convirtiendo en una de mis favoritas y que, aunque casi nunca tocan en España, siguen en activo por Europa. Había que ponerle remedio.

Cuando anunciaron un nuevo tour eché un vistazo a las fechas de la gira en busca de alguna que fuera asequible a mi bolsillo y no me fue demasiado complicado por un motivo muy sencillo: Van der Graaf Generator son adorados en Italia, que es un país donde los conciertos no están demasiado caros y no es muy caro viajar y alojarse allá. Esto es algo que siempre me ha parecido curioso, pero en los 70 el rock progresivo tuvo en dicho país un éxito descomunal. OK, igual pasaba en muchos otros países europeos como Francia o España mismamente, pero el nivel de euforia que despertaba en Italia era algo inaudito, hasta el punto de que en su primera época Van der Graaf Generator era una banda de culto desconocida en su país natal, Inglaterra, mientras que en Italia tenían un éxito apabullante pese a que su música era muy compleja. Esto ha hecho que existiera durante décadas un vínculo muy estrecho entre el líder del grupo, el cantante-teclista-guitarrista Peter Hammill, e Italia.

En fin, que yo tenía mi entrada para ver a Van der Graaf Generator en Génova el 5 de abril del 2020 pero... algo extraño sucedió. Sí, la dichosa pandemia mundial de la que deben estar hartos de leer, así que saltémonos esa parte. El concierto de pospuso al 2021, y luego otra vez a 2022. Algunas bandas optaron directamente por cancelar sus tours antes que seguir moviéndolos, por suerte Van der Graaf los mantuvieron. Me esperé lo máximo posible a comprar el billete de avión por si acaso - no en vano Yes acaban de anunciar que posponen otra vez su gira europea que llevan posponiendo desde el 2020 - pero por suerte mayo de 2022 iba a ser la fecha en que cumpliría uno de mis grandes sueños musicales.

De entrada hay un aspecto importante a tener en cuenta si uno va a ver a Van der Graaf Generator y que yo ya tenía presente, y es que para bien y para mal son un grupo que apuesta mucho por sus discos nuevos. El grupo se separó a finales de los 70 y se volvió a reunir a principios del siglo XXI. Desde esa reunificación han ido publicando nuevos álbums, la mayoría de ellos ya no en la formación cuarteto que han tenido habitualmente, sino en formato trío sin el saxofonista David Jackson, un miembro esencial del sonido clásico que además parece un tipo bastante extraño. ¿Saben la forma de distinguir un músico que publica discos nuevos por inercia y otro que realmente todavía cree que lo que hace tiene poso? El primero solo toca temas de su nuevo álbum en la gira del presentación del mismo pero en las siguientes lo olvidará por completo en favor de su siguiente obra, el segundo mantendrá canciones de sus nuevas obras en los setlists y, no solo eso, sino que las irá variando, no en plan "mantengo en el setlist el tema bueno que había en mi anterior disco". Ojo, ¡esto no es necesariamente algo bueno! ¡Miren si no a los Red Hot Chili Peppers! Para mí el hecho de que un grupo siga apostando por sus últimos discos no es en sí algo intrínsicamente positivo, solo cuando la música lo es. Por suerte en el caso de Van der Graaf Generator, sus discos de retorno están francamente bien, especialmente los dos primeros: Present (2005) y Trisector (2008). El segundo de hecho ha sido uno de mis descubrimientos musicales del año y lo he estado oyendo a menudo.


Así pues, 12 años después de haberme hecho fan de ellos (los conocía de antes pero me parecían algo inescuchables) y 2 después de las continuas cancelaciones sufridas por el coronavirus, a las nueve de la noche salieron al escenario Peter Hammill, el teclista Hugh Banton y el batería Guy Evans. Hammill, sonriente dijo al público en italiano "Bueno, finalmente..." haciendo referencia a los dos aplazamientos y se lanzó con dos de los temas más destacados de los Van der Graaf Generator del siglo XXI: "Interference Patterns" y "Every Bloody Emperor". Me encanta el contraste que ofrece este hombre cuando canta y cuando habla con el público. Su forma de cantar es muy personal y uno de los motivos por los que a mucha gente se le atraganta el grupo: furiosamente expresiva y teatral, a veces rozando lo excesivo pero sin llegar a ello (a los que somos fans nos parece en cambio uno de los mejores cantantes de la historia del rock, y sin duda uno de los más personales). La música de Van der Graaf Generator, infestada de teclados, y más ahora sin la presencia de Jackson al saxofón, es densa, dramática y a menudo oscura. Y no obstante, después de hacernos pasar por esos viajes musicales tan intensos, Hammill entre temas se muestra como un tipo tan deliciosamente educado, encantador y afable que se hace achuchable. Habló todo el rato en un italiano que como mínimo sonaba fluido (siendo tan popular aquí imagino que por fuerza ha acabado aprendiendo el idioma de tanto venir a tocar), hacía pequeñas bromas e incluso pidió disculpas por no poder quedarse a firmar autógrafos al final del show a causa del coronavirus.

El setlist era literalmente una mitad de temas de los discos nuevos y otra de la época clásica. De los nuevos Van der Graaf lamenté que solo tocaran un tema de Trisector, y más cuando en otras fechas de la gira le da más cancha (sin ir más lejos al día siguiente tocó tres, incluyendo una que me hacía mucha ilusión, "Over the Hill"). No obstante de los seis escogidos creo que solo dos bajaron algo el nivel del concierto: "Lifetime" y "Your Time Starts Now", temas lentos que no están tampoco mal pero deslucen al lado del resto. Los ya citados "Interference Patterns" y "Every Bloody Emperor" creo que el propio Hammill ya los considera dos pequeños clásicos de su carrera, y no le faltaría razón. Por otro lado "Room 1210" seguramente es de las mejores composiciones de su último álbum Do Not Disturb y en cuanto a "Alfa Berlina" fue curioso ver cómo le dieron un tono diferente al disco, que es más melancólico, y en directo optó por imprimirle más fuerza.

Es normal que un hombre tan increíblemente prolífico como Peter Hamill se resista a quedarse anclado en una época muy concreta de su carrera (ojo al dato, aparte de 14 los discos que grabó con Van der Graaf Generator, su carrera en solitario consta de 45 álbums; el 2021 de hecho sacó ¡dos! uno de los cuales con una portada un tanto... curiosa). Pero no es menos cierto que, aunque muchos de sus temas recientes funcionan perfectamente en vivo, los momentos cumbre de la noche pertenecen a su etapa clásica. La primera que cayó fue mi gran sorpresa del concierto: el mejor tema de su disco en solitario Chameleon in the Shadow of the Night (1973), que por pura casualidad escuché por primera vez el año pasado y también en Italia. Me refiero a "(In The) Black Room", que él presentó como una rareza que había decidido incorporar al repertorio Van der Graaf, aunque yo no lo veo así: por mucho que salga en un disco suyo en solitario, suena totalmente a la banda madre, y les quedó magnífica.

Un pequeño paréntesis para resaltar las cualidades de la banda. Guy Evans sigue siendo un batería magnífico, cero sorpresas. Peter Hammill es quizá uno de los cantantes de los 70 que mejor ha conservado la voz. Es extraordinario oír cómo canta igual que en los discos y directos clásicos, con la misma fuerza a intensidad, e incluso pudiendo emular algunos tonos difíciles. Y el show me hizo darme cuenta de cómo Hugh Banton es seguramente el segundo miembro más importante del grupo, aunque esté algo eclipsado en la época clásica por el saxofón de Jackson. No solo es un gran teclista, sino que viendo en vivo cómo interactúan él y Hammill me di cuenta de cómo el segundo se dedica sobre todo a las partes de piano más melódicas y Banton es el que le da más textura y profundidad a las canciones. Hammill es un buen pianista, de hecho le vi en Madrid en un concierto solo que dio totalmente a piano, pero el sonido Van der Graaf creo que sale sobre todo de lo que hace Banton a las teclas. No descarto, claro está, que Banton rellenara el sonido del grupo más de lo habitual para compensar la ausencia del saxofón, que tiene una presencia muy importante en el sonido del grupo, pero en todo caso funcionó con creces.

Ah, David Jackson, pobre David Jackson. En la teoría me parecía imposible que el grupo funcionara sin él, pero me temo que lo logran con creces. Si algo me ha demostrado la experiencia es que, por mucho que alguien sea un componente importante de un grupo, si las canciones son buenas y el resto de la banda grandes músicos, se puede tirar adelante sin ese miembro en principio imprescindible. Para los fans de la Creedence la interacción entre los dos hermanos Fogerty es algo fundamental del sonido del grupo... y miren cómo John continuó adelante no ya sin su hermano Tom, sino sin otro guitarra que lo sustituyera, y además si escuchan el directo que grabaron en formato trio, Live in Europe (1973), comprobarán que funciona perfectamente. ¿Quiere decir eso que Tom Fogerty era prescindible? No, pero simplemente con ese cancionero y esos tres músicos se puede armar un gran concierto. Y eso sin olvidar que un concierto de Ten Years After sin su líder absoluto, el cantante y guitarrista Alvin Lee, ha sido uno de los mejores que he visto.

A modo de ejemplo, cuando iniciaron la que es mi favorita del Godbluff (1975), "Scorched Earth", me quedé bastante sorprendido no solo porque no la esperaba sino porque me preguntaba cómo recrearían el climático final en que el saxofón tiene un papel fundamental, pero lo cierto es que sonó genial igualmente. Del mismo modo, ¿es una contradicción decir que el momento cumbre de la noche fue al mismo tiempo el tema en que más eché en falta el saxofón? Me refiero a "Childlike Faith in Childhood's End", el extenso tema final de Still Life (1976), que fue una absoluta barbaridad. El instante decisivo fue cuando Hammill llegó al verso de "Frightened... in the silence", que lo cantó muy diferente a como hace en el disco y otros directos suyos que he oído. En vez de aullar esas frases con su estilo tan característico dejó un tenso silencio absoluto que respetó todo el teatro y apenas susurró "...silence", para luego lanzarse con toda furia a los versos siguientes y de ahí afrontar junto a los otros tres todo el tramo final del tema con una intensidad estremecedora. La enorme ovación que le dedicó el público me confirmó que no fue solo impresión mía, sino que fue el momento que más bordaron de la noche.

Finalmente, los otros temas clásicos que tocaron fueron menos sorpresivos al entrar dentro de lo que esperaba pero no por ello los recibí con menos ganas: la densa "Lemmings" con Peter a la guitarra conjugando extraños pasajes musicales laberínticos junto a Banton a los teclados y Guy Evans más jazzístico que nunca, y el cierre de la noche con el gran clásico "Still Life", la primera canción que oí del grupo y seguramente una de las más agradecidas de descubrir para los neófitos.

Por descontado, eché en falta temas en esta hora y cincuenta minutos, pero mirando setlists de la gira he visto que en general están bastante compensados los temas que entran y salen. Me supo mal perderme una de mis favoritas del grupo, "Man-Erg", que suele caer con frecuencia, y también me habría encantado oír "A Louise is not a Home"... aunque ¿la preferiría a "(In The) Black Room"? No lo sé... En todo caso hacía tiempo que no acudía a un concierto con tanta ilusión y nervios como éste, y aunque es difícil saber cuál será el futuro del grupo (Hammill está en plena forma pero es un señor de 74 años), me encantaría repetir la experiencia. ¿Será posible? Como mínimo me quité esta molesta espinita de no haber visto a uno de mis grupos favoritos y además en plena forma.

Interference Patterns

Every Bloody Emperor

(In The) Black Room 

Lemmings

Lifetime

Alfa Berlina

Childlike Faith in Childhood's End

Your Time Starts Now

Room 1210

Scorched Earth


Encore:

Still Life

domingo, 5 de abril de 2020

Van der Graaf - Vital (1978)


Vital (1978) de Van der Graaf Generator ("Van der Graaf" a secas por entonces, pero ya llegaremos a eso) es uno de los discos en directo que más curiosidad me han despertado antes de escucharlos, ya que había leído opiniones radicalmente opuestas sobre él: desde que era algo terrible a que se trataba de una obra maestra. Otro aspecto que despertaba mi interés es el ser un álbum que ha sido alabado tanto por fans del prog como por aficionados más cercanos al punk (por ejemplo Ian Curtis de Joy Division). ¿Qué endiablado artefacto podría poner de acuerdo a aficionados de estilos tan distintos?

En mi caso mi opinión se queda en un término medio entre ambas valoraciones tan extremas aunque mucho más cerca de la positiva que de la negativa. De hecho me parece uno de los discos en vivo más interesantes que he oído de prog-rock entre otras cosas porque documenta a la perfección un momento muy concreto y efímero: no solo se separarían poco después de grabar el álbum sino que la formación que vemos aquí era un tanto peculiar, fruto de una época bastante inestable en el seno del grupo. Pero para entenderlo mejor habría que hacer un repaso a la historia de Van der Graaf Generator, la cual, mucho me temo, es compleja y enrevesada, así que quizá la mejor forma de hacerlo sin resultar muy farragoso sería por puntos:


Van der Graaf Generator - Formación clásica


- Peter Hammill, cantante, guitarrista-teclista y compositor, forma un grupo llamado Van der Graaf Generator junto a unos amigos de universidad. Cuando, tras un tiempo de actividad, deciden grabar su debut se encuentran con que no es posible hacerlo por problemas legales: él había firmado previamente un contrato con la discográfica Mercury y el resto de sus compañeros no tienen ningún acuerdo con ellos. A causa de ello, el grupo se prepara prácticamente antes de nacer.
- Hamill decide grabar un disco en solitario en que emplea a sus ex-colegas como músicos de sesión (?) que al final acaba saliendo bajo el nombre de Van der Graaf Generator (????) tras haber solucionado los temas legales.
- Poco después, graban su primer disco como grupo de verdad, esto es, con lo que sería la formación clásica (aparte de Hammill, Hugh Banton al teclado, Guy Evans a la batería y David Jackson al saxofón) más el bajista Nic Potter, que se iría después de este disco porque el sonido tan oscuro y experimental del grupo le confundía.
- Con esta formación sacan tres auténticas joyas del rock progresivo que no venden casi nada... salvo en Italia, donde tienen un éxito tan apabullante que la gente les reconoce por la calle.
- Como la cosa no acaba de funcionar comercialmente y están agotados de girar sin parar, disuelven el grupo de forma amistosa en 1972.
- Hammill graba algunos discos en solitario que suenan a puro Van der Graaf Generator usando a sus ex-compañeros como músicos de sesión (?).
- Deciden volver a juntarse en 1975 siguiendo la filosofía de no mirar atrás y basar sus conciertos en toda la música nueva que tienen entre manos. Graban 3 discos en 12 meses. Dos de ellos son otras obras maestras.
- En 1977 Banton y Jackson dejan el grupo. Hammill les sustituye con un violinista y fichando de nuevo a Nic Potter al bajo. Cambia el nombre del grupo a Van der Graaf a secas y graba un nuevo álbum de estudio. En paralelo ha seguido sacando discos en solitario con algunos elementos de protopunk.
- En el momento en que se grabó Vital se había añadido a otro miembro como violoncelista y, además, para esos conciertos concretos se invitó de nuevo a David Jackson al saxofón, aunque por problemas técnicos apenas se le oye.

Es difícil no perderse entre esta marea de nombres e idas y venidas. Pero el caso es que en 1978 Van der Graaf (Generator) eran una banda un tanto extraña e inestable que incluía desde miembros antiguos que se habían ido y vuelto (Nic Potter), otros totalmente nuevos (el violinista y violoncelista) y otros fijos (Guy Evans y un poco David Jackson de rebote). No solo eso, sino que el sonido que seguía Hammill en aquellos años basculaba entre el progresivo tan oscuro y experimental que caracterizaba a la banda y un rollo mucho más sucio y directo que lo emparentaba con el punk. Los Van der Graaf de Vital son por tanto un monstruo mutante con un pie en el progresivo y otro en el punk, con miembros del pasado y otros del futuro, con un setlist que incluía temas nuevos (algunos nunca habían sido grabados en estudio) y otros muchos de discos clásicos. El resultado es un álbum oscuro y furioso con un sonido muy especial que creo que le hace único.


Van der Graaf - Formación de 1977

Aunque los fans del grupo lamentamos que no haya un gran directo oficial de su primera época, el propio Hamill dice que no eran especialmente buenos en directo por entonces. Pero lo cierto es que, aunque lo poco que hemos podido oír de esos años contradice esa aseveración (ciertas grabaciones de la BBC y un directo que existe en vídeo en que tocan entero su primer disco de retorno, Godbluff), cabe admitir que las versiones en directo que oímos ahí no difieren casi nada de las de estudio, y eso que son canciones que dan pie a improvisaciones y variaciones. Por eso Vital es, contra todo pronóstico, el mejor directo posible de los Van der Graaf de los 70, porque aunque no refleje su edad de oro sí que nos los muestra en una época en que eran más dados a cambiar el estilo de los temas en directo y a retorcer su sonido llevándolo a nuevos caminos. No será un reflejo de lo que fue el grupo en esos años pero sí de la época más interesante e imprevisible en vivo.

El directo abre y se cierra con los dos temas más protopunk del concierto: en primer lugar la potente "Ship of Fools", una cara B de su último disco (no me digan que no mola empezar un show con una cara B, hasta Neil Young lo hizo en la gira del Rust Never Sleeps) y como cierre "Nadir's Big Chance", un pequeño clásico de su discografía en solitario que suele citarse como principal vínculo de Hammill con el punk. En medio tenemos un buen repaso a la carrera de Van der Graaf Generator incluyendo prácticamente un tema de cada uno de sus discos clásicos - con la excepción del magnífico e infravalorado The Least We Can Do Is To Wave to Each Other (1970) y de World Record (1976), su obra más floja dentro de esa etapa clásica - con interpretaciones que, según el caso, son más o menos fidedignas a sus versiones de estudio.

"Still Life" es de las que sale más beneficiada con el añadido del violín y violoncelo, que le dan un tono más solemne, y seguramente sea por ello la versión del disco más agradecida de escuchar incluso para quienes no simpaticen con el sonido que despliega aquí el grupo. Algo parecido diría de "Last Frame", típico tema que en estudio a uno no le llama especialmente la atención (o al menos ése fue mi caso) pero que en directo gana enteros sin necesidad de apartarse excesivamente de la versión original, simplemente enfatizando la presencia del violín y los estallidos de violencia, que a medida que avanza el álbum serán más frecuentes.


Esto sí que es publicidad contundente

Por cierto, ¿he dicho ya que Peter Hammill es uno de mis cantantes favoritos? Me encanta su estilo tan expresivo y visceral, y en este directo está especialmente desatado explorando su faceta más agresiva (que no es la única que tiene como cantante, como me demostró cuando le vi en un precioso concierto intimista que dio él solo con un piano hace años en Madrid). Incluso en temas que inicialmente parecen más reposados como "Sci Finance" o "Mirror Images" al final acaba estallando la banda hacia el final; no estaban para sutilezas. Éstos por cierto eran algunos de los temas nuevos que ofrecía el disco por entonces y que en este caso acabaron apareciendo en discos posteriores de Hammill en solitario. Siguiendo con esa filosofía de mirar adelante, tenemos otras composiciones desconocidas para el público que asistió al concierto como la casi heavy metal "Door" con ese riff tan infeccioso, que fue grabada en las sesiones del anterior disco de Van der Graaf e inexplicablemente acabó descartada (ahora se puede oír en las reediciones en CD), o  la magnífica "Urban" que tiene intercalado un pequeño fragmento del clásico "Killer" en su sección central y que es la única que nunca llegó a grabarse en estudio.

No obstante los dos tour de force que ofrece el álbum parten de clásicos de Van der Graaf (Generator) en estudio: una intensísima (casi agotadora, en el buen sentido del término) versión de un cuarto de hora de "Pioneers Over C" y un medley que parte del que creo que es su mejor tema, la suite de más de 20 minutos "A Plague of Lighthouse Keepers" que sorpresivamente acaba desembocando en la juguetona parte final de "The Sleepwalkers". Dada la complejidad de "Lighthouse Keepers", en aquella época el grupo nunca la interpretaba entera en directo salvo una versión que grabaron para la televisión belga por petición expresa de los realizadores del programa, y no sería curiosamente hasta una gira del 2013 (y además sin la ayuda de David Jackson al saxofón) cuando se animaron a hacerla entera por sistema. En este caso no obstante podemos disfrutar del hermoso inicio y de cómo va poco a poco desembocando en el caos, y en general creo que les funciona perfectamente siendo uno de los mejores momentos del disco.


Haciendo balance general, Vital es un disco intenso, que puede ser algo agotador de escuchar al principio por ofrecer un sonido diferente al que espera un aficionado del grupo y la numerosa presencia de composiciones que uno no conoce. Pero es de esos álbums que crecen con las reescuchas y creo que tiene algo especial el hecho de que el gran disco en vivo de Van der Graaf Generator sea uno que no represente realmente lo que era el grupo, sino el testimonio de una etapa efímera pero excitante.

Nota: el autor ha publicado este post el día que teóricamente tenía que haber estado en Génova disfrutando del segundo concierto de la gira de reunión de Van der Graaf Generator tras muchos años de silencio. Desafortunadamente las circunstancias que todos conocemos han obligado a posponer la fecha hasta Septiembre. ¿Conseguirá verlos en esas fechas? ¿Habrá vuelto el mundo a una cierta normalidad para entonces? Servidor prefiere no hacerse ilusiones por si acaso, pero esperemos que así sea.

sábado, 23 de julio de 2016

1976

Retomando una vieja costumbre, me he animado a listar mis discos favoritos que cumplen 40 años este 2016.

Parte del aliciente está en que 1976 fue un año un tanto "raro" en el mundo del rock. Los géneros que habían predominado en esa década (progresivo, glam, cierto tipo de hard-rock) empezaron a estancarse, sobre todo con el grado de saturación y excesos que estaban sufriendo ya las bandas. Todavía no había salido la vieja guardia punk a darle un soplo de aire fresco (aunque su contribución ya he comentado que se tiende a sobrevalorar o malinterpretar) y en algunos álbums de la época se puede apreciar a bandas antes exitosas buscando un nuevo sitio en estos tiempos cambiantes (Black Sabbath) mientras otros arrasaban en las radiofórmulas suavizando aún más su sonido (Eagles) y entraba en escena el famoso AOR (el debut de Boston, que no ha entrado en mi lista por los pelos).

No es un año de grandes novedades musicales, incluso estilos más bizarros como el kraut-rock empezaron a estar de capa caída y otros como el jazz-rock o fusion llegaron a unos extremos de marcianadas que a mí me cuestan de asimilar (eso incluye clásicos innegables de ese año como Romantic Warrior de Return to Forever o Wired de Jeff Beck que, ay, son demasiado para mí). Pero resulta muy interesante como muestra de una escena que estaba saturándose y como ejemplo de que pese a eso siguió habiendo grandísimos discos.



15) Blue Öyster Cult - Agents of Fortune

Aunque por estilo me pegan mucho más los discos anteriores de Blue Öyster Cult, lo cierto es que de lo que he oído de ellos simpatizo más con su primer acercamiento al AOR. Aunque no sea tanto mi rollo la sucesión de temazos que hay aquí habla por sí sola, además de tener una de mis canciones favoritas de todos los tiempos (ya saben cuál es).


14) Led Zeppelin - Presence

Titular asociado a este álbum: el inicio de la decadencia de Led Zeppelin.
Mi respuesta: ¡bendita decadencia si la de todos los grupos fuera así!
Sí, es cierto que es un bajón innegable respecto a lo que venía antes, pero incluso hoy día que los tengo más apartados reconozco que es un gran disco, incluso más allá de los dos grandes temas clásicos (¡y qué dos temas!).



13) Invisible - El Jardín de los Presentes

El músico argentino Luis Alberto Spinetta tiene el mérito de ser tan bueno que consigue que supere el para mí infranqueable obstáculo de oír música rock cantada en castellano. Un tipo apasionante que estuvo metido en varios proyectos y bandas, en Invisible optó por hacer una banda con cierta tendencia al jazz-rock (especialmente visible en la instrumental "Alarma entre los ángeles") pero que en realidad no se aleja tanto de lo que hacía antes. A destacar la inmensa "Niño condenado".




12) David Bowie - Station to Station

En estos años de incertidumbre nuestro camaleón preferido estaba en plena transición. Ya hacía un par de años que se había bajado del carro del glam antes de que el género decayera oficialmente, había probado con el soul y ahora, aunque aún quedaban resquicios de esa etapa, iba hacia nuevos caminos que desembocarían en la trilogía berlinesa, convirtiéndole en uno de los dinosaurios que mejor supo evolucionar al cambio de tiempos.

Station to Station es por tanto un gran disco de transición entre etapas, que para mí tiene dos de las mayores obras maestras de su carrera - y eso es decir mucho - en el tema homónimo y "TVC15".


11) Rush - 2112

Ya comenté anteriormente la jugada-vacilada que hicieron a su discográfica con 2112, donde mandaron a la porra su demanda de volver a sonar a Led Zeppelin como en sus primeros discos y apostaron de forma aún más contundente por el rock progresivo. Y contra todo pronóstico se salieron la suya y se consagraron definitivamente.
Reconozco que la cara B necesito repescarla de vez en cuando para recordar lo buena que es, pero es que la suite homónima de la cara A (y en especial su obertura) eclipsa prácticamente cualquier cosa.


10) Be-Bop Deluxe - Sunburst Finish

Una de mis debilidades personales, Be-Bop Deluxe fue uno de esos grupos que empezó con la excusa del glam pero que luego tiró hacia lo que hoy conocemos como el cajón de sastre art-rock. El principal artífice es su cantante, guitarrista y compositor Bill Nelson, un guitarrista excelso (fíjense en el solo de "Crying to the Sky") con un gran talento además para escribir buenas canciones que en otras manos habrían optado por darle un toque más convencional. Este álbum es considerado el gran clásico de su carrera (que no es decir mucho dado lo desconocidos que son) y una buena puerta de entrada a uno de los muchos secretos por descubrir de los 70.


9) AC/DC - High Voltage (versión europea)

Mientras el hard-rock fue tirando más esos años hacia el boogie-rock o un sonido más radiofónico, en Australia dos hermanos estaban gestando una banda que volvía al sonido más crudo y primigenio del invento, y que contra todo pronóstico acabarían siendo una de las bandas más famosas de la historia. Su debut es quizá mi disco favorito suyo, repleto de himnos incendiarios de hard-rock y tintes blueseros (la inmortal "The Jack"). Descubrir en su época las guitarras de los hermanos Young y el carisma arrebatador de Bon Scott debía ser algo sensacional.


8) Elliott Murphy  - Night Lights

Cuando el señor Elliott Murphy todavía parecía tener esperanzas de consagrarse como cantautor, una especie de mezcla de sus idolatrados Bob Dylan y Lou Reed, se sacó de la manga su disco más ambicioso: Night Lights, más alejado del folk-rock clásico de sus primeros discos y apostando por una producción más ampulosa que al principio me pilló un poco por sorpresa, pero que a la práctica es su disco más redondo. Desafortunadamente no lo logró y ha quedado relegado a esa etiqueta tan simpática de músico de culto, de modo que tenemos que escarbar para llegar a él y a canciones tan inmortales como la estremecedora "You Never Know What You're in For".


7) Genesis - A Trick of the Tail

Tiempos de cambio para una de las bandas más emblemáticas del rock progresivo: su carismático cantante Peter Gabriel se larga, y en su lugar ponen a cantar a su batería, un tal Phil Collins. Nadie daría un duro por ellos en su momento, pero lo cierto es que no solo funcionó sino que consiguieron el mayor éxito de su carrera.
No me enrollaré mucho (ya lo hice en su momento) pero la clave está en dos factores: las canciones siguen siendo muy buenas y la banda apostó por unirse a esa tendencia de aquellos tiempos de tirar el rock progresivo hacia un sonido más amable (¡hola Supertramp!) que tuvo muchísimo éxito.


6) Al Stewart - The Year of the Cat

Es curioso, no he logrado profundizar en serio en la obra de Al Stewart estos años por mucho que adore este álbum, el más mítico de su carrera. Sin poder juzgar si tiene más discos a la altura, sí que diré que The Year of the Cat es una magnífica muestra de pop radiofónico bien hecho, fácil de escuchar pero con canciones sólidas. No creo que haga falta defender el tema homónimo (una de esas canciones que "lo tienen") pero hay mucho más, miren sino "Sand in your Shoes" o "Midas Shadow".
5) Camel - Moonmadness

¿Recuerdan lo que dije de Genesis? Aplíquenlo también a Camel. La banda de Andrew Latimer llegó más tarde que los otros grandes del progresivo, saltándose la época de primeros devaneos y entrando cuando el género estaba en su apogeo y sus excesos. De modo que cuando el progresivo tiró hacia un sonido más light, ellos estaban todavía en pleno crecimiento musical, y además les vino bien porque, siendo honestos, siempre habían sido una banda progresiva que tiraba más hacia sonidos amables.
Moonmadness podría ser perfectamente su mejor obra: entra de maravilla (tiene uno de mis sonidos de teclado favoritos, a modo de detalle a destacar) y canciones como las tres primeras que lo abren te enamoran al instante. No es mi faceta favorita del género, pero cuando está tan bien hecha, ¿qué le voy a reprochar?


4) Relatively Clean Rivers - Relatively Clean Rivers

La rareza de la lista: una de esas bandas underground que hicieron un solo disco rescatadas hoy día gracias a los blogs de rarezas setenteras. No sé muy bien de dónde sale esta joya, solo sé que fue un disco perpetrado por un tal Phil Pearlman, que había estado en otros proyectos que tengo pendientes de investigar, y que en su época no llegó a casi nadie porque se hicieron solo unas copias de este álbum. Bendito internet que lo ha sacado a la luz, porque a mí me encanta: tiene el sonido exacto de rock americano o folk-rock que más me gusta, con un rollo a lo Grateful Dead o Crosby Stills & Nash, y - lo más sorprendente de todo - muy buenos temas. Que una joya así quedara relegado casi a un capricho de una discográfica es algo que no puedo entender.


3) Van Der Graaf Generator - Still Life

Peter Hammill, completamente a su bola, había decidido reformar su banda Van Der Graaf Generator en una fecha tan poco propicia para el progresivo como 1975. E, ignorante de los cambios que se producían en el género, fue lanzando más grandes discos que seguían su estilo personal tan reconocible al mismo tiempo que anunciaban nuevos caminos. Still Life es una muestra de cómo el hombre iba aún sobrado de talento, como demuestra la emotivísima "Pilgrims" que abre el disco, el tema homónimo o la pequeña suite final.
Yo le tengo además un cariño especial por ser el primer disco que oí del que hoy es uno de mis grupos favoritos.


2) Queen - A Day at the Races

Considerado como el hermano menor de A Night at the Opera (1975), en realidad A Day at the Races es un disco que prueba otros derroteros, no tan excesivo y operístico como su predecesor. Y eso no quita que sea una obra maestra, y de hecho uno de los mejores álbums de Queen. Menos vistoso que los discos que le rodean, A Day at the Races es un álbum que, más allá de sus clásicos - la hard-rockera "Tie Your Mother Down" y la gospeliana "Somebody to Love" (la magia de Freddie Mercury es que adoraba a partes similares a Led Zeppelin, Liza Minnelli y, como se ve aquí, Aretha Franklin) - está repleto de clásicos ocultos del grupo esperando ser descubiertos: mi tema favorito de Roger Taylor ("Drowse"), una de las mejores baladas de Freddie ("You Take my Breath Away"), la mejor canción de John Deacon junto a "Spread Your Wings" ("You and I", que no entiendo cómo no es un clásico) y una de mis mayores debilidades, la balada folk de Brian "Long Away".


1) Be-Bop Deluxe - Modern Music

Me permito repetir grupo porque ambos discos de Be-Bop Deluxe merecían salir aquí. Si Sunburst Finish es su pequeño clásico, el que se cita cuando se quiere recordar a la banda de Bill Nelson, Modern Music es su obra maestra absoluta. Un disco que se me resistió durante años y ante el cual he acabado cayendo rendido, donde afinaron más que nunca ese sonido propio tan especial que - mucho me temo - dejaron más de lado en su siguiente y último álbum, donde las composiciones de Nelson están no solo más refinadas que nunca sino impecablemente secuenciadas a lo largo del disco. Sin ir más lejos la cara B es quizá una de mis suites favoritas del rock, una maravilla de principio a fin.
Qué voy a decir, uno de mis álbums favoritos de todos los tiempos.

martes, 5 de noviembre de 2013

El mundo al revés

Resulta curioso cómo cambian los tiempos. Es cierto que se tiende a idealizar excesivamente los 70, pero aún así hay algunos aspectos de esa época que son dignos de resaltar. Realmente había mucha basura en esos años pero a cambio la libertad de la que gozaban los artistas para desarrollar su música con libertad es impresionante.

En 1971 Van Der Graaf Generator estaban promocionando su complejo álbum Pawn Hearts, cuya cara B la componía un solo tema de más de 20 minutos: "A Plague Of Lighthouse Keepers". Una de las anécdotas más curiosas sobre el grupo y dicha composición es que en una actuación en la televisión holandesa se dio la situación contraria a lo que uno esperaría como normal. Normalmente las bandas en actuaciones televisivas siempre ha tenido que recurrir a playbacks de su single más conocido y fácil, pero no fue así en el caso de Van Der Graaf Generator: los responsables del programa le pidieron a la banda de Peter Hammill que de su nuevo álbum interpretaran el espesísimo tema de 20 minutos ¡entero!

Lo divertido es que dicha petición les pilló totalmente desprevenidos porque ellos nunca tocaban "A Plague Of Lighthouse Keepers" entera en concierto, únicamente fragmentos. En consecuencia el pobre Peter Hammill se encontró con que tenía que interpretar en vivo una canción cuya letra completa no se sabía, así que tuvo que hacerse una chuleta con la letra que puso sobre su teclado.

En Youtube se puede ver la actuación completa. Siento debilidad por ese momento del minuto 22 en que Hammill, al final de la canción, echa un trago a una copa de vino y brinda sonriente ante el público. 



PD: por cierto, parece ser que, aunque hasta hace poco ésta fue la única interpretación completa de este tema, en sus recientes giras Van Der Graaf Generator han decidido tocarla entera como novedad para sus fans. Desafortunadamente, la ausencia de su saxofonista le quita algo de atractivo a sus conciertos actuales.

viernes, 24 de mayo de 2013

Peter Hammill - In Camera (1974)


In Camera es un disco importantísimo en la carrera de Peter Hammill. Aunque el ex-líder de Van Der Graaf Generator ya había grabado algunos discos en solitario tras la disolución del grupo, éste fue el primer álbum que grababa verdaderamente en solitario. Los otros discos eran, según él mismo reconoce, obras en que todavía buscaba su sonido en solitario, una especie de puente entre lo que hacía en Van Der Graaf Generator y los nuevos caminos que estaba explorando. De hecho eran obras con un sonido muy similar al de Van Der Graaf Generator, tanto por el tipo de composiciones (muchas estaban pensadas inicialmente para aparecer en un hipotético nuevo disco de la banda) como por el hecho de que los tres miembros restantes aparecían en ellos interpretando sus instrumentos. No digo esto como algo negativo, de hecho considero The Silent Corner and the Empty Stage una obra maestra y el mejor disco que he oído hasta ahora de Peter Hammill en solitario, pero sí como algo significativo.

De entrada, en In Camera, Hammill interpreta la mayoría de temas él solo (el único instrumento que tocan otras personas en el disco es la batería), lo que le da un sonido más personal. De hecho grabó buena parte del disco por su cuenta y luego pasó las canciones al estudio, lo cual era una práctica bastante inusual por entonces.


Pero no debe pensarse por ello que In Camera es básicamente un disco acústico, ya que de hecho es una obra muy oscura - casi tenebrosa diría yo - impregnada de tristeza y depresión con un fuerte protagonismo de los sintetizadores.
El tema inicial, la bonita "Ferret and Featherbird" es la única excepción, la única composición que arroja algo de luz y de optimismo, una canción intimista preciosa. Pero justo cuando acaba descubrimos que no irán por ahí los tiros al escuchar los sintetizadores de "(No More) The Sub-Mariner", una de las mejores composiciones del disco. Hammill, quien no debemos olvidar que es uno de los más grandes cantantes de la historia del rock - y eso no es discutible - suena poderoso y agresivo. Es una canción que de entrada intimida al estar dominada por esa voz y los sintetizadores.
"Tapeworn" es por otro lado lo más parecido que encontramos aquí a Van Der Graaf Generator aunque curiosamente, es la que menos me gusta del disco. Seguidamente nos topamos con otro de los breves interludios semi-acústicos, "Again", canción con la que le gusta acabar sus conciertos interpretándola a cappella (véase abajo).


Mi otro gran favorito del disco junto a "Ferret and Featherbird" es "Faint-Heart and the Sermon" (los títulos ya dan a entender mucho sobre las letras, sobre las que no me voy a detener pero que merecen ser leídas con calma). Ambos son muy similares al ser composiciones dominadas por la voz y los sintetizadores, pero para los que crean que Hammill usa esos sonidos para esconder una canción vulgar, la edición en CD del disco tiene una maravillosa sorpresa que justifica la existencia de los Bonus Tracks. Se trata de unas versiones en vivo de estos dos temas junto a otro de Van Der Graaf Generator interpretados a piano. Cuando uno escucha estas canciones en esta versión tan desnuda, queda patente que son dos composiciones maravillosas, y que de haber preferido grabarlas en un formato más convencional también serían de lo mejor de su repertorio. Recomiendo encarecidamente escuchar las dos versiones de cada una, ya que es uno de esos casos en que cada versión es complementaria y te aporta algo diferente a la otra.

Un ejemplo de las Peel Sessions en que interpreta este tema él solo a piano. Pelos de punta.

En el último tramo tenemos "The Comet, The Course and the Tail", un tema que se inicia de forma más tranquila y acaba volviéndose cada vez más furioso y que Peter interpreta muy a menudo en directo. Y por último, la sorpresa final: "Gog/Magog". Aquí ya Hammill directamente suena descontrolado y más agresivo que nunca cantando (¿o vociferando?) acompañado de un órgano y la batería. Se trata del tema más oscuro en un disco no especialmente ligero. Y para rematarlo, la parte de "Magog" son 10 minutos de música concreta. Para entendernos, nada de melodía, simplemente atmósferas y ruidos varios para deleite del espectador. Un cierre espectacular que demuestra que Peter en aquella época se atrevía con todo y podía ser muy transgresor casi sin proponérselo (porque lo interesante es que este tipo de composiciones suenan naturales en él, no como experimentos).

Un disco sumamente especial, algo espeso pero que vale mucho la pena. Sirva esta reseña para reivindicar a un grandísimo y olvidado compositor con una carrera demasiado interesante como para no ser recordada más a menudo.

PD: por cierto, la portada me encanta.

lunes, 15 de abril de 2013

Van Der Graaf Generator - House With No Door


Con esta canción me ha pasado algo curioso que no suele sucederme: la primera vez que la escuché me fijé casi más en la letra que en la música, algo que no hago nunca.
Por supuesto la música es magnífica, estamos hablando de Van Der Graaf Generator en su mejor época, pero la letra de Peter Hammill de este tema me ha calado especialmente hondo, sobre todo cuando uno le oye interpretarla con tanta sensibilidad:



There's a house with no door, I'm living there
At nights it gets cold and the days are hard to bear inside
There's a house with no roof, so the rain creeps in
Falling through my head as I try to think out time
I don't know you, you say you know me
That may be so, there's so much that I am unsure of
You call my name, but it sounds unreal, I forget how I feel
My body's rejecting the cure

There's a house with no bell but then nobody calls
I sometimes find it hard to tell if any are alive at all outside
There's a house with no sound; yes, it's quiet there
There's not much point in words if there's no-one to share in time

I've learned my lines, I know them so well
I am ready to tell whoever will finally come in
Of the line in my mind that's cold in the night
It doesn't seem right when there's that little dark figure running.
Won't somebody help me?

There's a house with no door and there's no living there
One day it became a wall, well I didn't really care at the time
There's a house with no light, all the windows are sealed
Overtaxed and strained – now nothing is revealed but time
I don't know you, you say you know me
That may be so, there's so much that I am unsure of
You call my name, but it sounds unreal
I forget how I feel, my body's rejecting the cure
Won't somebody help me?