Mostrando entradas con la etiqueta Elton John. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elton John. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de julio de 2019

Mis 15 conciertos favoritos



Después de 17 años yendo a conciertos a estas alturas tengo un historial bastante respetable tras mis espaldas. De hecho si me paro a pensar en todos los grupos y artistas que soñaba con ver cuando era adolescente la verdad es que he acabado viendo a un porcentaje muy alto, bastante más de lo previsto, incluyendo bandas que no se prodigan mucho por aquí (Television o Todd Rundgren) y otras que estaba convencido de que no volverían a juntarse más (Mott The Hoople o Black Sabbath). A raíz de esta reflexión pensé que sería divertido recopilar mis 15 conciertos favoritos de todos estos años.

La selección se basa en una mezcla de intentar ser algo objetivo pero también de preferencias personales. Por ese motivo no he incluido el que seguramente sea el concierto más especial para mí (Queen + Paul Rodgers en el Palau Sant Jordi el 2005), porque aunque lo he reescuchado en bootleg y puedo corroborar que fue un muy buen concierto, me es realmente difícil juzgarlo con cierta objetividad por el componente sentimental que tiene para mí (la oportunidad de ver por primera vez a dos miembros de mi grupo favorito con uno de los mejores cantantes de la historia). Y lo mismo es cierto a la inversa: sé que el concierto que vi de Pearl Jam el 2006 en Badalona fue sensacional (de nuevo tengo un bootleg para atestiguarlo) pero a nivel personal no fue de mis predilectos, no ya porque no sea fanático del grupo sino porque me dio un mareo a medio concierto y me tuve que salir de la pista a medio show... difícilmente un concierto así puede estar entre mis favoritos.

Eso explica por qué la mayor parte de conciertos escogidas son de viejas glorias. He presenciado muchos conciertos fantásticos de bandas más recientes (por ejemplo, el primero que vi de Godspeed You Black Emperor), pero por mis gustos casi ninguno de ellos puede competir con la implicación emocional que siento hacia esos otros grupos de la era clásica del rock, siendo la única posible excepción el que vi de Dungen en París hace unos años, que es uno de los que se me ha quedado fuera de la lista por poco y que me ha hecho plantearme aumentar la selección a 20... ¡pero eso es trampa! Una lista sin alguna ausencia dolorosa no es una lista como Dios manda.

En fin, sin más preámbulos aquí va en orden inverso para hacerlo más emocionante para todos:


15) Jane's Addiction - Sala Razmatazz (Barcelona) - 16 de octubre del 2003

Uno de esos en que quizá pesa más el componente personal que la valoración objetiva. Por entonces estaba obsesionado con Jane's Addiction, dando el coñazo con ellos a cualquiera que quisiera escucharme... y a quien no también. Que justamente se juntaran entonces y pudiera verles en vivo fue una de las noticias más excitantes de mi adolescencia.

Si a eso le sumamos que fuera mi primer concierto en sala (hasta entonces solo había ido a pabellones, donde la distancia con el artista es mayor), que estuviera en primera fila y que Perry Farrell estuviera apoteósico como frontman (compensando de sobra que anduviera justo de voz), todo ello lo convierte en uno de los conciertos clave de mi vida.



14) Roger Hodgson - Poble Espanyol (Barcelona) -1 de julio del 2009

Es curioso lo del ex-líder de Supertramp, Roger Hodgson. En mi época de mayor fanatismo hacia el grupo (2005-2006 aproximadamente) seguía su web con frecuencia a la espera de algún ansiado concierto en España... en vano. Llegué a escribir preguntándoles si alguna vez actuaría aquí y su webmaster me dijo que no había nada previsto pero me sugería una fecha al sur de Francia. Y a día de hoy, en pleno 2019, nos hemos hartado de verle aquí, hasta el punto de que aunque toca en mi ciudad ya no voy a verle porque toca siempre lo mismo y ya he presenciado ¡cinco! conciertos suyos.

No obstante es de justicia decir que el tercero de esos conciertos fue una maravilla y un show muy especial que destaca por encima de los otros cuatro por ser el que tenía mejor setlist, por incluir la primera interpretación que le vi hacer de mi tema favorito suyo ("Fool's Overture") y porque creo que por entonces estaba en muy buen momento musical, antes de acabar repitiéndose a sí mismo.


13) Iggy & The Stooges - Festival Cruïlla (Barcelona) - 6 de julio del 2012

Por mi manía a los festivales dejé escapar en su momento la única oportunidad que tuve de ver a los Stooges con Ron Asheton a la guitarra cuando vinieron al Primavera Sound (otra oportunidad habría sido verles ¡gratis! en el fracasado festival Dr. Loft, pero por entonces no podía saber que debido a la baja venta de entradas iban a regalarlas el mismo día del concierto). Por ello cuando supe que la formación del Raw Power (1973) iba a venir al Festival Cruïlla esta vez no me lo pensé por suerte.

Mi acompañante y yo éramos pocos amigos de meternos en la zona de jaleo en los conciertos con mucho caos y peligro, pero en este caso hicimos una excepción y conscientemente nos pusimos en las primeras filas porque creíamos que era la mejor forma de ver a Iggy. En cierto modo agradecimos la brevedad del show (hora y cuarto) porque salimos cubiertos de sudor y agotados, pero también felices. Todo lo que han leído sobre Iggy como frontman es cierto, pero hay que verlo para creerlo.


12) Ten Years After - Sala Bikini (Barcelona) - 19 de octubre del 2008

El mejor argumento contra el rollo de "no tiene sentido que sigan girando si falta X componente esencial del grupo" es este concierto de los Ten Years After sin su líder absoluto, el carismático cantante y guitarrista Alvin Lee. ¿Que no es lo mismo sin él? Sí. Pero aun así es uno de los mejores conciertos de blues-rock que he visto en mi vida, una absoluta barbaridad con algunas jams sensacionales. La vez anterior que les vi ya me había gustado mucho pero creo que la siguiente se superaron, y luego hubo una tercera donde sí que noté que habían bajado el pistón. En efecto, se había ido parte de la química y esta formación se separó poco después.


11) Alice Cooper - Sala Razzmatazz (Barcelona) - 29 de julio del 2005

La combinación ganadora de ir a ver a un artista que acabas de descubrir con el subidón de la novedad (me compré la entrada solo conociendo algunos de sus hits intuyendo que valdría la pena), ir acompañado de un amigo que se encuentra en exactamente la misma situación, que el artista en cuestión esté presentando un nuevo disco realmente bueno - Dirty Diamonds (2005) - y que además el show sea divertidísimo.

De los conciertos en que mejor me lo he pasado, además con la mejor formación que le he visto a Alice (a día de hoy van tres veces y a pocos meses de la cuarta), con un sonido más clásico y menos metalero.



10) Mott The Hoople - Hammermisth Apollo (Londres) - 1 de octubre del 2009

Hay veces en que simplemente uno tiene que obedecer al destino. Una tarde paseaba con un amigo y le comenté de pasada que Mott The Hoople se habían vuelto a juntar para unos pocos conciertos y él me responde si no me había planteado ir a verlos. La verdad es que no, porque iba muy justo de dinero, pero a petición suya me comprometí a mirar en casa si quedaban entradas (probablemente no) y cuánto valían. ¿Y qué me encuentro? Que habían añadido un par de fechas nuevas y que las entradas salían a la venta justo al día siguiente. Lo tomé como una señal y me dejé mis pocos ahorros en las entradas y el vuelo. Aun no le he agradecido lo suficiente a mi amigo el empujón que me dio para cometer esta locura.

Fue uno de los conciertos más especiales que he visto, con una sala llena de fanáticos del grupo que estaban entregadísimos desde la introducción de Gustav Holst y una banda que se notaba que se retroalimentaba con dicho ambiente. El final con "Saturday Gigs" es quizá el mejor cierre de concierto que he visto, tanto por la interpretación como por la reacción del público, coreando el verso final mientras la banda se iba.




El 2008 compré una entrada para ver a mis idolatrados Crosby Stills & Nash en Roma y me la tuve que comer por motivos de trabajo. Durante mucho tiempo di por hecho que no les vería, ya que además no giraban mucho por aquí. Si tenemos eso en cuenta se podrá entender la enorme ilusión que me hizo que vinieran a Barcelona y que estuviera dispuesto a pagar las carísimas entradas que supone el festival de Pedralbes sin dudarlo.

Verlos ahí, a unos pocos metros, tocando esas canciones inmortales fue emotivísimo, y faltó poco para que se me escapara alguna lágrima con "Military Madness" y "Our House".


8) The Rolling Stones - Estadi Lluís Companys (Barcelona) - 29 de junio del 2003

Años antes del incidente del cocotero los Stones eran todavía una banda de rock estadio imbatible en directo, y así pude atestiguarlo yo cuando les vi en la gira de presentación del recopilatorio Forty Licks (2003). Un repertorio sin incómodos temas nuevos, la impresión de ver por primera vez de cerca a esa fuerza de la naturaleza que es Mick Jagger, descubrir un temazo como "Can't You Hear Me Knockin'" y ver a Keith Richards cuando aún no había perdido fuelle como guitarrista... todo ello creo que justifica en si mismo que lo siga recordando como uno de los mejores conciertos que he visto.

7) John Fogerty - Sant Jordi Club (Barcelona) - 14 de julio del 2009

He visto a Fogerty tres veces en directo e inicialmente no sabía cual incluir en la lista: la primera en el Royal Albert Hall el 2008 fue la más especial (además de la primera vez que viajaba al extranjero para ver un concierto) mientras que la última en Amberes fue la que tuvo mejor setlist. Finalmente he optado por el término medio de Barcelona 2009, que tuvo un setlist mejor que el de Londres y una banda que me gustó más que la de Amberes, si bien los tres conciertos fueron magníficos.



6) Arcade Fire - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de noviembre del 2010

La banda más "joven" que se ha colado en mi lista por dos motivos: porque durante mucho tiempo fueron mi grupo favorito de este siglo y, sobre todo, porque tienen un directo absolutamente imbatible. Este concierto de la gira del The Suburbs (2010) podría ser perfectamente uno de los mejores que he visto en mi vida. La banda había empezado a hacerse realmente grande hacía poco (yo en su momento pensé que el Sant Jordi era demasiado para ellos) y aún conservaban esas ganas de comerse el mundo de los grupos que todavía están escalando al estrellato. Si a eso le sumamos que por entonces no tenían ni un disco malo y que el público es de los más entregados que he visto, el resultado fue un concierto descomunal.

A modo de curiosidad, es de los pocos shows de los que jamás he leído ni una reseña negativa o simplemente tibia (incluso de gente no muy fan del grupo que iba de acompañante), y no es para menos. Podrá gustar o no su propuesta musical, pero tras ver ese espectáculo no hay duda de que se dejaban literalmente la piel sobre el escenario.



5) King Crimson - Forum Karlin (Praga) - 14 de septiembre del 2016

He visto a King Crimson ya cuatro veces y no he presenciado ni un solo concierto que no fuera como mínimo sobresaliente y merecedor de aparecer en mi Top10. Si me decanto por el segundo que vi (en Praga, porque por entonces no sabía que vendría ese año a Barcelona) es porque es el que tiene el setlist más perfecto acorde a mis gustos: de los temas habituales no me faltó ninguno imprescindible (y es la única vez que vi los dos primeros "Larks Tongues in Aspic" en un mismo show) y además se añadieron "Fracture" (!!) y buena parte de "Lizard" (las otras veces solo hicieron unos versos cantados obviando la parte instrumental de después). Rock progresivo en su mejor acepción del término.




4) AC/DC - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 31 de marzo del 2008

El mejor concierto de rock 'n' roll que he visto en su acepción más pura y adrenalítica. Una absoluta barbaridad escuchar esta selección de temas inmortales (además el disco que presentaban a mí me gusta mucho) sostenidos por esa inconfundible base rítmica y con un Angus Young que a sus 50 y muchos años de edad seguía estando pletórico y me hizo sudar a mí de verle corriendo y saltar sin parar durante más de dos horas. Definitivamente AC/DC son los mejores en esto.



3) Elton John - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 6 de diciembre del 2014

Otro ejemplo de astros alineados a mi favor. De las cuatro veces que he visto a Elton John, ésta fue aquella en que se conjugó el mejor setlist (incluyendo un tema que adoro y jamás pensé que vería en vivo como "Burn Down the Mission") con la vez en que más en forma estaba, destacando la mejor versión que le he oído de "Rocket Man" y un "Levon" con una improvisación final espectacular que consiguió una de las mayores ovaciones de la noche pese a ser un tema poco conocido.

Se nota que sigue dando giras porque disfruta como nadie de tocar en directo y con ese repertorio que tiene tras de si difícilmente puede salir mal, pero que aun así supere tus expectativas cuando ya le has visto un par de veces y crees saber qué esperar realmente es algo digno de aplaudir.




2) Roger Waters - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de abril del 2007

Waters tenía dos conciertos candidatos a esta lista: el de la gira en que tocaba entero el Dark Side of the Moon (1972) y el de la gira en que hacía íntegramente The Wall (1979). El segundo es sin lugar a dudas el show más espectacular que he visto a nivel de puesta en escena integrada con la música, pero a nivel global creo que me quedo con la gira del Dark Side, ya que no solo tocaba entero mi disco favorito de todos los tiempos sino que además incluía un setlist casi hecho a mi medida con una épica versión de "Sheep" (¡cerdo gigante incluido!) que casi le quita el protagonismo al disco que iba a ser el centro de la velada. Aparte de eso, la banda que llevaba Roger en esa gira era buenísima y consiguió incluso que temas que lucen poco en estudio adquirieran nueva vida en vivo como "On the Run". Si le añadimos un final por todo lo alto dedicado a The Wall, realmente no me queda ninguna duda de por qué este show es uno de mis favoritos de siempre.



1) Neil Young + Promise of the Real - Poble Espanyol (Barcelona) - 20 de junio del 2016

Cuando vi a Neil Young por primera vez en el Primavera Sound 2009 salí con la impresión de haber visto el mejor concierto de mi vida. Y curiosamente, siete años después el propio Neil se superaría a sí mismo con otro show que ahora mismo ocupa ese puesto en mi ranking particular. Porque aunque los primeros puestos de esta lista son intercambiables, nunca tuve ninguna duda del número uno.

Ver a uno de tus músicos predilectos siempre es un gran acontecimiento, y si es en un recinto tan especial como el Poble Espanyol, más aún. Pero que de repente el señor Young te pille por sorpresa con un repertorio tan maravilloso, mezclando los clásicos que uno nunca se cansa de escuchar con algunas rarezas para fans, y ofreciendo algunas de las mejores interpretaciones musicales que le he oído de algunos de estos temas, eso es algo que no me esperaba en absoluto. Gran parte del mérito es el haberse rodeado de una banda joven como Promise of the Real que le han insuflado energías renovadas y ganas de volver a rockear sobre un escenario como cuando era joven. Pero no nos engañemos, la mayor parte le corresponde a él, por ser todavía uno de los mejores intérpretes que he visto sobre un escenario, capaz de emocionarte como pocas personas lo han conseguido. Uno no puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero ante el gran Neil.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Elton John - Honky Château (1972)


Ahora sí, den la bienvenida al Elton John clásico as we know it. ¡Adiós Elton John cantautor serio! ¡Hola, Elton John estrella de rock e inminente reina del glam!

Así es, pese a que esta portada aún nos haga pensar en el Elton de su primera época, en realidad supone el primer paso serio de cara a reformularse como músico de rock. De hecho en esos años, Elton estaba más que harto de la etiqueta de cantautor serio. En directo había demostrado que sabía armar un buen espectáculo y lo que quería por entonces era centrarse en esa faceta, divertirse y dejar de ser tan serio.

Estas nuevas inquietudes coincidieron con el estallido del glam-rock sobre todo a raíz del colosal éxito de artistas como David Bowie o Marc Bolan, con el que Elton hizo buenas migas (incluso en esas fechas apareció en su documental Born to Boogie). Al igual que ellos dos, el pianista ya llevaba mucho tiempo antes en activo y se introdujo en la moda glam como forma de explotar su talento. En el caso de Elton además el movimiento glam le sirvió para quitarse de encima el principal problema que tenía para convertirse en una estrella de rock: el hecho de no parecerlo. En esos primeros años en que se debatía si venderse como cantautor o músico pop, Elton siempre fue algo receloso porque sabía que su físico no concordaba con lo que el público entendía por un rockero. No obstante el glam le dio la plataforma que necesitaba para evitar ese problema: ¡no hacía falta que fuera atractivo o pareciera auténtico, bastaba con disfrazarse de forma excéntrica sin prejuicios! La diferencia es que él nunca explotó el glam jugando con la ambigüedad sexual y el erotismo (como sí hacía Bowie) sino buscando expresamente llevarlo a lo grotesco y exagerado.


Ya solo faltaba un detalle para reconvertirse en estrella de rock: necesitaba un guitarrista, ya que las posibilidades del formato trio estaban agotadas. De nuevo acudió Gus Dudgeon en su ayuda presentándole a Davey Johnstone en las sesiones del Madman Across the Water. La elección era algo extraña, puesto que Davey tocaba en un grupo de folk progresivo Magna Carta, y no parecía el más apropiado para dar un giro rockero a la carrera de nadie. Pero sucedió que en el momento de grabar el tema homónimo del disco anterior Elton y Davey conectaron instintivamente y el guitarrista hizo su parte de guitarra en muy pocas tomas. Elton, un tipo muy impaciente y exigente que además tenía que grabar sus discos en tiempo récord, valoró muy positivamente la experiencia. Al día siguiente le ofrecieron el puesto y Davey aceptó. Con estos tres músicos se inicia la época glam-rockera de Elton John que acabó siendo la más conocida de su carrera.

Volvamos al disco que nos ocupa. Grabado en los estudios franceses a los que hace referencia su título, Honky Château se encuentra a medio camino entre la etapa anterior y la que vendría a continuación teniendo un pie puesto en cada bando.
De entrada el álbum legó a la posteridad uno de los mayores clásicos de su carrera y uno de sus primeros grandes hits: "Rocket Man", una absoluta obra maestra del rock, que por muy quemada que esté sigue pareciéndome impresionante. No solo la melodía es memorable sino el uso que hace el tema de las guitarra y los sintetizadores acaban de redondearlo dándole auténtica personalidad. Este mismo tema con el tratamiento del disco anterior sería muy bueno pero no sería tan colosal. Por muy típico que sea, es la mejor canción del álbum sin duda alguna.



Otros dos clásicos menores son "Honky Cat" y "Mona Lisas and Mad Hatters". La primera es un divertido tema muy pianístico que pedía a gritos ser interpretado en vivo con ese solo final tan virtuoso. No obstante creo que todos los fans preferimos la segunda, una de las baladas más especiales del Elton John clásico, con una sensibilidad especial que la hace conmovedora.

Entrando en la parte menos conocida del álbum encontramos un poco de todo. Por ejemplo, "Hercules", "I Think I'm Going to Kill Myself" y "Susie (Dramas)" ya apuntan hacia el Elton John más lúdico de futuros álbums. De estos tres me quedaría con el tercer tema, de esos en que nunca te fijas pero con el paso del tiempo te das cuenta de que es un temazo. Entre lo más destacado también deben mencionarse la preciosa balada "Salvation", con un estribillo que siempre me ha gustado como lo cantan o un retorno al country con "Slave", donde ni siquiera hay piano. 



En general Honky Château se perfila como un disco sobresaliente que mantiene el sano nivel medio de composiciones que tenía Elton John y que abre las puertas hacia otro camino. Su enorme éxito le facilitó el cambio.

Durante tres años, Elton se convirtió en una de las estrellas del momento gracias a sus magníficas composiciones y al equipo del que se rodeó: la Elton John Band clásica, capaz de cazar al vuelo sus nuevas canciones y grabarlas en un par de tomas; Gus Dudgeon, el creador del sonido Elton John y un productor excelente por méritos propios, y Bernie Taupin dándole las letras que necesitaba. Hasta entonces Elton nos dejó una serie de discos igualmente magníficos (algunos son de los mejores de su carrera) que merecen ser reivindicados más allá que como curiosidad para fans. Espero que ustedes les hagan justicia y los disfruten.



miércoles, 18 de marzo de 2015

Elton John - Madman Across The Water (1971)



Y llegamos a la que es en mi opinión la gran obra maestra no solo de esta etapa de Elton John sino de toda su carrera, habiendo desbancado en mis preferencias personales incluso al hasta entonces inamovible Goodbye Yellow Brick Road (1973).

Madman Across The Water (1971) supone el momento culminante de Elton John como músico serio, es lo más lejos que pudo llegar por ese camino rozando de hecho la etiqueta de rock progresivo. Se trata de un disco repleto de composiciones memorables y de una riqueza apabullante, de ésos que quizá en unas primeras escuchas no sorprende tanto al no tener tanta variedad estilística como futuros álbums pero en que cada tema tiene suficiente fuerza y entidad propia como para que no haya ningún momento que se pueda considerar de relleno.


No obstante, solo una de sus canciones ha pasado a la posteridad, el famoso single "Tiny Dancer", con uno de los usos más míticos de falsete en una canción pop, coronando el memorable estribillo de forma emotivísima. Puede que tiente infravalorarla por tenerla muy oída, pero realmente la melodía es una preciosidad.

Lo más parecido a un clásico menor que tenemos aquí es "Levon", una canción que reconozco que infravaloraba un poco hasta que acabé, una vez más, seducido por la melodía del estribillo, de igual forma que me pasaba con "Razor Face", que a día de hoy es mi menos favorita aun siendo un temazo. Ya en estos tres primeros temas destaca para mi gusto un elemento fundamental en el disco: los arreglos de cuerda de Paul Buckmaster, que acaban de embellecer los temas pero sin saturarlos. En ningún disco cobró tanta importancia como en éste.


Pero, amigos, ahora viene lo bueno. "Madman Across the Water" podría ser perfectamente la mejor canción de la carrera de Elton John, y no exagero lo más mínimo. Tiene un toque oscuro e hipnótico que va a más con el potente estribillo realzado con la batería de Nigel Olsson. Y los arreglos orquestales de Buckmaster son impresionantes, dándole un tono solemne y luego misterioso. Jamás sonó Elton como aquí ni podría igualar la maestría de este tema, que en directo le daba pie a largas improvisaciones que podían durar hasta 10 minutos. Una auténtica obra maestra.
Ah, por cierto, en las sesiones del Tumbleweed Connection (1970) se grabó una versión con Mick Ronson a la guitarra que es también una maravilla (en el disco finalmente la guitarra la grabó Davey Johnstone, futuro miembro de su banda del que hablaremos en el siguiente post):


No menos oscuro es el siguiente tema, la tenebrosa "India Sunset", donde Taupin sigue con su obsesión hacia Norteamérica pero esta vez centrándose en los nativos americanos. Como descanso, la siguiente canción ofrece un rayo de luz. "Holiday Inn" con esa bonita mandolina y ciertos toques de sitar no es solo la gran joya oculta del álbum sino de la carrera de Elton John, una canción emocionante con un estribillo que invita a ser coreado y que debería haber sido un clásico absoluto.

"Rotten Peaches" sigue también por ese camino menos oscuro de nuevo apoyado en un memorable estribillo 100% Elton John. Y para acabar, dos baladas: "All The Nasties" con ese toque algo épico y "Goodbye", mucho más intimista y apoyada en los arreglos de Buckmaster.

Una obra maestra sin paliativos, el disco más perfecto de su carrera. En cierto modo para Elton supuso un callejón sin salida porque no podía llegar más lejos en ese estilo.
Decir además que hay por Youtube varias actuaciones en directo de la época donde toca casi todas las canciones y que demuestran el estado de gracia en que se encontraba en ese momento, explotando al máximo su faceta de músico serio y virtuoso bordando sus interpretaciones.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Elton John - 17-11-70 (1971)



El Elton John de principios de los 70 tenía un secreto celosamente guardado que solo conocían sus fans: tenía una doble faceta. Como todo superhéroe, Elton mostraba una personalidad al mundo pero luego tenía otra oculta que solo mostraba por las noches. En disco, era un formal cantautor serio, pero en directo se convertía en un auténtico músico de rock, un animal escénico. Esta dicotomía es una de las características por excelencia de la primera etapa del pianista: en sus discos en ocasiones se dejaba entrever tímidamente que este tipo podía rockear, pero en directo quedaba claro que era una faceta donde se sentía como pez en el agua.

Y qué mejor prueba de ello que este clásico directo donde elabora el concepto de "power trio con piano". No, no es una invención mía. Elton se consideraba muy fan de power trios como la Jimi Hendrix Experience o Cream, y tenía ganas de hacer algo similar pero con su piano. De modo que, secundado por sus escuderos Dee Murray (bajo) y Nigel Olsson (batería), emprendió un tour en Estados Unidos donde potenciaba ese aspecto de su sonido. El público flipó literalmente y fue a raíz de estos conciertos que empezó a hacerse un nombre.

Este concierto en concreto se grabó en directo en una emisora de radio y se comercializó mucho como pirata entre fans del gafitas (lo cual es lógico, ya que no había por entonces ningún disco suyo de estudio que reflejara esta faceta). En consecuencia, la discográfica decidió editarlo oficialmente para que al menos el dinero acabara en sus bolsillos... y voilà! Aquí tienen ni más ni menos que el mejor directo de toda su carrera.

Elton John nunca volvió a sonar tan crudo, tan directo y tan auténtico como en este álbum, de ahí que sea un disco muy especial para los fans. Las canciones ganan una intensidad extra en este formato, y Murray y Olsson están magníficos a sus instrumentos, dándole al pianista el apoyo que necesita para dar más densidad a las canciones y poder perderse en algunos pasajes instrumentales.


El orden de temas curiosamente es diferente en el CD respecto al vinilo, pero tanto uno como otro abren con dos temas igualmente apropiados: el LP con ese clásico fundamental de su primera etapa que es "Take Me to the Pilot", el CD con una cara B muy buena llamada "Bad Side of the Moon", que creo que es la que prefiero para abrir el disco. La única referencia a Friends es muy acertadamente "Can I Put You On", que sin la guitarra suena más concisa, y del disco homónimo rescata la que es la única balada de este álbum, "Sixty Years On", que es increíble cómo la cambia respecto a la de estudio, manteniendo el dramatismo pero cambiando la producción tan orquestal de la original por el sonido simple de piano, batería y bajo. También hay por cierto una muy buena versión del "Honky Tonk Woman" de los Stones y... ¡vaya! ¡un tema de 18 minutos!

Sí, amigos, la joya de la corona, el momento culminante del disco que lo coloca entre uno de los grandes directos del rock es la absoluta bestialidad que lo cierra, una rendición de 18 minutos de la que de por sí era una de las mejores composiciones de Elton John: "Burn Down the Mission". El tema por sí solo ya era una obra maestra, y tampoco es que esta versión lo supere, sino que lo reformula convirtiéndolo en un tour de force en que Elton John se desata e improvisa de una forma alucinante hasta llegar al cuarto de hora. No se hace aburrido y además incluye guiños a los Beatles y Elvis, es un cierre perfecto de concierto. En realidad, toda esta parte tan larga no es exclusiva de este tema, sino que en giras posteriores la mantuvo pero en otros temas, como por ejemplo en "Amoreena" (que por cierto aparece en la versión en CD del disco como extra). No obstante, yo creo que ninguno pega tan bien como éste.



En definitiva, el nacimiento oficial del Elton John convertido en animal escénico y frontman inigualable. Aquí le pueden disfrutar en estado de gracia, tocando y cantando como nunca.
Imprescindible.

PD: el setlist entero de la actuación parece ser que es éste:

1. I Need You To Turn To
2. Your Song
3. Bad Side Of The Moon
4. Country Comfort
5. Can I Put You On?
6. Border Song
7. Sixty Years On
8. Indian Sunset
9. Honky Tonk Women
10. Amoreena
11. Take Me To The Pilot
12. Burn Down The Mission
13. My Father's Gun (actual encore)

Por desgracia he sido incapaz de encontrar el concierto entero. ¿Algún alma caritativa lo tiene?

miércoles, 4 de marzo de 2015

Elton John - Friends (1971)


Dice muchísimo a favor de Elton John el hecho de que el único disco flojo de su época clásica lo sea no por culpa suya sino por ser una banda sonora de la que tan solo pudo componer unos pocos temas. 

La actividad discográfica del pianista miope en esos años era absolutamente imparable. Justo acababa de grabar una obra maestra como Tumbleweed Connection que le propusieron participar en la banda sonora de una película llamada Friends que creo que no ha trascendido más allá de la anécdota de que su música la compuso Elton John. Éste  grabó unos pocos temas deprisa y corriendo antes de viajar a Estados Unidos para una gira que le convertiría allá en una estrella y al final el peso del disco (o mejor dicho, el muerto) le cayó al arreglista Paul Buckmaster, que hizo lo que pudo en tan poco tiempo.

Resumiendo, aquí hay cuatro composiciones 100% Elton John y son las cuatro de buena calidad. El problema está en que el resto son temas orquestales creados a partir de las melodías de los anteriores, y quizá en la película tengan sentido pero en un disco se hacen aburridísimos. Centrémonos por tanto en los cuatro temas eltonjohnianos.

Las dos canciones más célebres son "Friends" y "Can I Put You On", que además creo que son los únicos que llegó a tocar en vivo. El primero es una buena balada muy disfrutable marca de la casa, ni más ni menos:


Nada mal, ¿verdad? Pero el gran clásico del disco es sin duda "Can I Put You On", un tema ENORME que es una pena que haya acabado olvidado en este disco cuando merecería estar en alguna de sus obras más célebres, al alcance del gran público. De hecho, por estilo podría haber entrado perfectamente en el Tumbleweed Connection y no desmerecería en calidad al resto de temas. La mayoría de fans imagino que la oímos por primera vez en la versión del directo 11-17-70, pero cabe decir que ambas versiones se complementan a la perfección y por tanto ambas merecen ser oídas. La de estudio enfatiza más su toque americanizado, sobre todo por la guitarra del ya habitual Caleb Quaye, aquí pueden darle una escucha:


Los otros dos temas son menores pero aun así muy disfrutables y de notable calidad: "Honey Roll", un rock 'n' roll que Elton debió componer en 5 minutos mientras esperaba en la parada de autobús (no lo digo dando a entender que tiene poca calidad sino porque este tipo de composiciones en aquella época le salían solas) y "Michelle's Song", el más orquestal de todos y que aunque a algunos entiendo que les pueda parecer algo empalagosa a mí no puedo evitar que me guste mucho y me transmita buen rollo.

El resto, lo dicho, bastante prescindible.

De toda la etapa clásica de Elton John se trata sin duda de la obra más prescindible (con estos cuatro temas el fan medio tendrá más que suficiente) y de hecho tal es así que nunca se ha editado en CD, aunque se puede conseguir dentro de una recopilación de rarezas de la época llamada Rare Masters, que incluye todo el disco entero.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Elton John - Tumbleweed Connection (1970)


Y llegamos a una de las joyas de la corona. Tumbleweed Connection no es solo su primera obra maestra sino una de los mayores logros de la carrera de Elton John. A día de hoy ha adquirido el justo estatus de disco de culto, un poco como el Queen II (1974) de Queen: álbums de sobras conocidos y respetadísimos por fans y seguidores del rock en general, pero totalmente desconocidos por el gran público. El propio Elton John llegó a decir que era una de las obras más perfectas de su carrera y en su momento vendió bastante bien. Así pues, ¿cuál es el problema? ¿Por qué nadie se acuerda de él? La respuesta en realidad es muy sencilla: no llegó a producir ni un solo hit de éxito ni ningún clásico popular que perdurara en el imaginario colectivo. Y al estar rodeado de tantos singles radiofónicos, Tumbleweed Connection ha quedado algo marginado sin ningún tema suyo que aparezca en los recopilatorios.

Atentos a la jugada: en Elton John (1970) nuestro miope favorito había logrado elaborar un sonido propio junto al productor Gus Dudgeon, pero para su siguiente álbum quiso ya probar un enfoque diferente. El letrista Bernie Taupin sentía, como muchos otros europeos, una enorme fascinación por la cultura e historia de Estados Unidos y había escrito bastantes letras en esa dirección. Elton John en consecuencia dio un pequeño giro hacia un estilo más americanizado... pero, ojo, cabe remarcar que ninguno de ellos había viajado nunca a Estados Unidos por entonces, de forma que esa visión que reflejan aquí del país se basa en una idealización o la idea que tenían del mismo desde su punto de vista de dos ingleses de pura cepa.


La primera vez que escuché este disco francamente no me impresionó. Tenía las expectativas por las nubes y no sabía muy bien cómo tomarlo: no sonaba 100% al Elton John clásico pero tampoco 100% a música americana. Pero ahí está la gracia y con el paso del tiempo entendí que ésa era la clave del álbum, ese sonido justo a medio camino del estilo Elton John y de la música americana, no pierde del todo su identidad pero tampoco suena exactamente a él.

Temas como "Ballad of a Well-Known Gun" o "Amoreena" son muestras de muy buen pop-rock con aromas americanizados (la segunda en concreto es de las mejores del álbum con una melodía genial), mientras que "Son of your Father" y la melancólica "Country Comfort" son lo más cerca que estará Elton del country puro, incluyendo unos coros femeninos en la primera que no son nada propios de su estilo. También hay momentos más intimistas como la preciosa "Come Down in Time", "Where to Now St. Peter", "Talking Old Soldiers" (la letra de Taupin en ésta es escalofriante) o "Love Song", una de las poquísimas canciones que veremos en un álbum de su época clásica no escritas por él, sino por la cantautora Lesley Duncan.


Me reservo aparte mis dos favoritas del disco, dos baladas épicas que de hecho me parecen de las mejores composiciones de su carrera, En primer lugar está "My Father's Gun", con ecos de la Guerra de Secesión y ansias de venganza (ojo a la letra de Taupin, con imágenes muy cinematográficas) y un final grandilocuente en que Elton repite continuamente los últimos versos mientras la canción crece. Pelos de punta.

La segunda es la canción más recordada del álbum, y con razón: "Burn Down the Mission", de nuevo con una gran letra de Taupin bastante enigmática y un clímax tremendo en el estribillo que estaba ya pidiendo a gritos ser llevada al directo, como veremos próximamente. Una obra maestra.


Tumbleweed Connection nos ofreció también una importante novedad: la aparición de Nigel Olsson a la batería y Dee Murray al bajo en "Amoreena". Como ya vimos, en estos primeros álbums, Elton se servía de varios músicos diferentes pero no tenía una banda fija. No obstante, pronto establecería la Elton John Band con Olsson y Murray como músicos de acompañamiento, dándole cierta estabilidad.

A medida que sus siguientes álbums fueron éxitos arrolladores, este disco quedó un poco sepultado al olvido y el propio Elton lo dejó de lado de sus conciertos por mucho que diga estar orgulloso del álbum. En el directo Here and There habría un sorpresivo rescate de "Country Comfort" y "Love Song" cantada junto a la propia Lesley Duncan (si algo se le puede reconocer es que Elton John continuaba dando apoyo a los músicos en quienes creía con gestos como éste, que permitían que su público conociera a la cantante) pero la única que a veces rescataría sería "Burn Down the Mission" - y aun así fue para mí una sorpresa mayúscula cuando en el último concierto en que le vi empezó a tocarla. En el concierto de su 60º aniversario, en que rescató muchos temas olvidados, se desmarcó con ésa, "Ballad of a Well-Known Gun" y"Where to Now St. Peter", que él mismo reconocería que hacía muchos años que no tocaba en vivo.


Para acabar hacer una mención a la edición Deluxe que editaron hace años en CD. Estas versiones en dos CDs a veces son un timo, pero en el caso de Elton John las tres que editaron (de este disco, el homónimo y el Captain Fantastic) realmente valen mucho la pena y son una golosina para los fans. Mi preferida de todas es la de este disco por tener los extras más interesantes: ni más ni menos que buena parte de las canciones del disco en su versión demo. Esto suena poco interesante de entrada, pero la gracia es que esas versiones primitivas nos permiten saber cómo sonaban las composiciones antes de darles el tratamiento más americanizado que vemos en el disco. En otras palabras, nos responden a la pregunta de cómo habría sido Tumbleweed Connection con un tratamiento más convencional, de forma que son versiones alternativas que se pueden disfrutar aparte del disco, más allá que como curiosidad. El caso más flagrante es "Son of your Father", que en el álbum era un tema de puro country pero que escuchada solo a piano es puro Elton John tradicional:


Además hay otras joyas como una versión IMPRESIONANTE del tema "Madman Across the Water" con Mick Ronson a la guitarra, pero eso lo veremos en el próximo álbum.
En todo caso, se trata de una edición especial que merece con creces el gasto extra.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Elton John - Elton John (1970)


Y cuando llegó el Segundo Disco, Dios dijo "Hágase el Elton John clásico" y así se hizo. Y como Él vio que el resultado era cojonudo, decidió dejarlo a sus anchas durante unos años grabando a un ritmo imparable.

Porque ahora sí, caballeros, ahora sí tenemos ya al Elton John que todos conocemos y apreciamos. Empty Sky era un buen debut, pero escuchado desde nuestra perspectiva actual no terminaba a sonarnos a Elton John, que es algo que se remedia aquí. Y eso se debe, no solo a que el señor John depuró más sus composiciones sino a una persona concreta que merece todo el reconocimiento del mundo: Gus Dudgeon.


No pienso restarle méritos a Elton John: es un compositor EXTRAORDINARIO y hay poquísimos músicos en la historia del rock capaces de haberse labrado una carrera como la que hizo él en los 70. Pero es de justicia reconocer que el sonido del Elton John clásico que tanto nos gusta es obra de Gus Dudgeon (por supuesto con la aprobación del propio Elton John, que tenía una personalidad muy fuerte y tenía muy claro cómo quería sonar). La prueba de ello es que en toda su época clásica de los 70 Elton John no se separó de Dudgeon ni siquiera cuando quiso probar cambios de sonido en álbums como Rock of the Westies (1975). Sin Gus, Elton John habría acabado triunfando igualmente, sí. Sin Gus, habría sido igualmente el extraordinario artista que es, sí. Pero sus discos sonarían diferentes. Ahí está la clave.

En la época en que Elton John estaba empezando a cocinar su segundo asalto tuvo la fortuna de conocer a Gus, quien mostró interés por producirle de inmediato. Aunque tenía mucha experiencia como ingeniero de sonido, buscaba un artista de calidad con el que poder demostrar sus dotes como productor, y desde el principio estuvo convencido de que ese pianista era la persona adecuada. El tercer elemento fundamental que se unió al equipo fue el arreglista Paul Buckmaster, cuyos arreglos serían una parte importantísima en estos primeros discos.


Una vez dicho todo esto, bajaré un poco los ánimos con una confesión: Elton John no es uno de mis álbums predilectos de su carrera. Y digo que es una confesión porque es una obra aclamadísima que muchos consideran una de sus obras cumbre. Yo creo que es un disco grandísimo pero no a ese nivel, y el motivo es puramente personal: no disfruto tanto del enfoque por el que apostaron aquí Elton John y Gus Dudgeon. En su segundo disco, Elton John aún intentaba abrirse paso como cantautor serio, una especie de James Taylor o Cat Stevens pero en pianista (fíjense en esa portada tan seria), por lo que en este álbum las canciones están repletas de arreglos orquestales que a veces me cargan un poco o, como mínimo, no me gusta especialmente cómo embellecen las canciones.

Por ello, hay temas extraordinarios como "Sixty Years On" que a veces se me atragantan un poco con tanto violín que creo que acaban tapando la composición en sí. Pero no se crean, que ya aquí Elton John dejaba claro que seguía interesándole el rock, con temas como "The Cage" (muy en la línea de su época glam) y, sobre todo, ese pequeño gran clásico que es "Take Me to the Pilot", imprescindible en esos primeros años:


Aunque puestos a mencionar clásicos, el gran tema del álbum es obviamente "Your Song", una extraordinaria balada que, sí, puede que esté quemadísima, pero sigue siendo una preciosidad y muy especial. Me gusta sobre todo la forma como Elton John canta la letra de Bernie, asimilándola por completo casi como si fuera suya.
Pero mi favorita absoluta y, en general, una de mis composiciones predilectas de este tipo (que en mi caso es decir mucho) se trata de "Border Song", una balada con toques gospel, letra de tintes bíblicos y un final épico que me pone los pelos de punta cada vez que la reescucho:


En definitiva, un gran disco y el primer clásico imprescindible de su carrera. Yo no le tengo tanto aprecio como muchos fans, pero objetivamente es un must para aquellos que aprecien su carrera. A partir de aquí empieza ya la carrera del Elton John que todos conocemos.

jueves, 12 de febrero de 2015

Elton John - Empty Sky (1969)


El primer disco de Elton John entra en la categoría de esos debuts que el propio grupo o artista acabó dejando de lado rápidamente por no tener el sonido característico que les definiría en obras posteriores. Como otros ejemplos me vienen a la cabeza Queen, Supertramp o la Creedence... no incluyo casos de bandas que sonaban radicalmente diferentes en su primera obra porque tampoco es ése el caso. En Empty Sky, al igual que en los otros que he citado, se pueden encontrar indicios del Elton John clásico, y al igual que en los otros ejemplos, el estilo no es TAN distinto a lo que haría después... pero al mismo tiempo no suena a Elton John. Es algo curioso. Uno reconoce aquí la voz de nuestro amigo Elton, el estilo en que se mueve son sus típicas baladas a piano... pero no suena aún a él. Quizá por eso él mismo lo ha dejado tan de lado con los años - de hecho antes solía olvidar ni que existía... tampoco ayuda que su segundo disco sea homónimo y tenga su primer gran hit: "Your Song".

En todo caso Empty Sky se trata de un debut más que notable, no brillante pero muy bueno. Y desde luego Elton John no era por entonces un mero debutante: había estado actuando durante años con una banda, Blueology, y posteriormente intentó labrarse una carrera como compositor de temas ajenos. El salto como artista en solitario le costó mucho porque, por increíble que nos parezca ahora, no se veía capaz de ejercer ese rol y menos con sus pintas tan poco vendibles. Pero al final nuestro amigo Elton acabó harto y decidió probar a escribir temas propios que realmente le gustaran junto a su inseparable compañero, el letrista Bernie Taupin. El primero que tuvo algo de trascendencia fue éste:



No fue un gran éxito pero se escuchó bastante por la época y le acabó de animar a lanzarse a la piscina grabando su primer LP. El álbum en cuestión se grabó con cuatro duros y se hizo literalmente entre amigos y colegas conocidos, como Steve Brown en las labores de producción o Caleb Quaye a la guitarra, una figura esencial en los primeros años de su carrera.

Para mi gusto destacan claramente dos temas por encima del resto, e imagino que no es cosa mía porque son los únicos que luego rescató el propio Elton John posteriormente. El primero es el tema homónimo, un brutal arranque de disco que además hoy día nos sorprende por lo diferente que suena a sus canciones habituales: una composición contundente de ocho largos minutos y con algunos toques psicodélicos por medio, mi favorita del disco. El otro es el único clásico menor objetivo que nos legó el disco, la balada "Skyline Pidgeon", que quizá tiene un toque demasiado preciosista al ser interpretada con un clavicordio. Años después, en mitad de su éxito, la regrabaría pero con su estilo clásico de siempre. Resulta curioso comparar la versión primigenia con la posterior, dentro de las coordenadas conocidas del Elton John clásico (que es la que pongo aquí):


En cuanto al resto, hay un buen nivel medio sin ningún tema malo pero tampoco ninguno más que destaque. A mí personalmente me gustan especialmente "Western Front Gateway" y "Lady What's Tomorrow" pero no los seleccionaría entre lo mejor del Elton John de esa época.

En definitiva un buen debut, pero más prometedor que excelente. El disco no vendió demasiado bien pero le sirvió para animarse a dar el salto como artista en solitario que llevaba años posponiendo, ahora lo que le faltaba era afinar las composiciones y encontrar al colaborador que necesitaba para acabar de redondear su música: el productor Gus Dudgeon, que hizo su aparición en el siguiente disco.

Pero eso ya será en otro post....


viernes, 6 de febrero de 2015

Febrero y Marzo con Elton John


Así como el pasado mes de Mayo fue mi mes Pixies y hace dos veranos me pasé un mes disertando sobre Canned Heat, este año los meses de Febrero y Marzo serán aquí los meses Elton John. ¿Por qué? Pues obviamente porque sí.

Más concretamente estos dos meses los voy a dedicar a repasar la olvadísima primera etapa de su carrera, es decir, su época pre-glam. La intención no es en absoluto dar a entender que el Elton John que mola de verdad es el de esos años, ya que yo adoro por igual ambas épocas, simplemente creo que sus primeros discos tienen menos visibilidad y agradecen más ser rescatados.

Así pues, en breve, Elton John para disfrute de toda la familia.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Elton John - 6 de Diciembre del 2014 (Palau Sant Jordi)

Una parte de lo que dije en el post anterior de John Mayall también puede aplicarse a Elton John con ciertas (obvias) diferencias. Cuando tienes 67 años y eres uno de los hombres más ricos del mundo del espectáculo en todo el mundo y sigues cada año dando giras sin parar con conciertos de más de dos horas, es porque realmente te gusta lo que haces. Y se nota. A Elton John le encanta dar conciertos y recibir los aplausos del público, y se los merece.

Le he visto tres veces: el 2003 en un concierto él solo a piano en que tocó un montón de rarezas, el 2009 con banda en un Greatest Hits a saco y anoche. Y la mejor de las tres ha sido sin duda la de anoche... ¿no se supone que con el tiempo uno va perdiendo facultades?


La gira se supone que es la del aniversario del Goodbye Yellow Brick Road (1973) pero alguien debería decirle a Sir Elton que eso fue el año pasado, aunque quizá él lo sepa pero se le ocurrió la idea este año y no quiso desaprovecharla  - además que una gira aniversario del Caribou (1974) no sería tan atrayente, ¿verdad? En todo caso da igual, si eso es una excusa para tocar bastantes temas del susodicho disco, bienvenida sea. Y más si eso ha servido para que por fin, tras dos conciertos, haya conseguido escuchar en directo una de mis canciones predilectas de su repertorio: "Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding" con la que empezó el concierto espectacularmente, era una deuda que por fin pude saldar.

Cuando después de tocar seguidas tres más del Goodbye Yellow Brick Road ("Bennie and the Jets", "Candle in the Wind" y, sobre todo, esa joya oculta que es "All the Girls Love Alice") anunció que tocaría dos de mi otro gran favorito de su carrera, Madman Across the Water (1971), difícilmente podía ser más feliz. Una sería "Tiny Dancer", claro, pero la otra fue aún mucho mejor, un "Levon" pletórico, espectacular, el mejor momento de la noche con una larga improvisación final muy en la línea de sus directos de principios de los 70.

Puestos a ser quisquillosos, solo le puedo achacar que ese inicio fue tan espectacular que luego necesariamente se notó un pequeño bajón, o al menos para mi gusto con temas de los 70 que nunca han sido de mis predilectos como "Daniel" o "Philadelphia Freedom" (esta última es de sus temas clásicos de los 70 que menos me gustan). Luego el setlist fue basculando entre pequeñas referencias a su etapa post-70s y su edad de oro. Aunque Elton John tiene un montón de hits repartidos en los 80 y 90 parece que él mismo cree que el mayor peso está en los 70 y afortunadamente decanta siempre la balanza hacia esa época. De hecho, el otro momento cumbre de la noche junto a "Levon" sería un "Rocket Man" inmenso, el mejor de los tres que le he visto, iniciado con una larga improvisación a piano. La primera parte la interpretó llevando él todo el peso, con un toque casi bluesero al que luego se le unió toda la banda. Espectacular de veras.


La referencia a su pasado más reciente fue "Hey Ahab" de su disco grabado junto a su héroe Leon Russell (palabras textuales suyas), que aunque no está a la altura de sus grandes temas sonó muy bien - por cierto ni rastro del disco que lanzó el año pasado. En cuanto a sus baladas más lentas, "Your Song" y "Sorry Seems to Be the Hardest Word" recibieron las mayores ovaciones (el público por cierto en general muy cálido y respetuoso, y eso que yo me temía lo peor), mientras que mi gran sorpresa fue "The One", un tema de los 90 que me provoca indiferencia a día de hoy pero que en formato a pelo seco a piano sonaba muy bien. En la gira pasada me pasó lo mismo con "Nikita", una canción que detesto pero que en ese formato descubrí que como composición era buena y además sonaba 100% a él. Lástima de producción en sus versiones en estudio.

De cara al tramo final, me llevé una enorme alegría con la segunda gran sorpresa de la noche. Si al haber empezado con "Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding" saldaba una cuenta pendiente con una de mis canciones favoritas suyas, más avanzado el concierto lo haría con otra pero que en este caso no esperaba ni por asomo: "Burn Down the Mission", quizá mi favorita de todas. Cuando sonaron las primeras notas se me escapó un sonoro "¡¡Ostia!!" y me desgañité cantando con la banda el estribillo. Fue mi momento especial de la noche, un detalle que Elton rescatara un tema de su gran obra maestra olvidada, Tumbleweed Connection (1970).

El tramo final fue como en el tour pasado una suma de temas cañeros para acabar a lo grande, con el público ya de pie: "The Bitch Is Back", "I'm Still Standing" (no la soporto pero entiendo que ha de sonar), una última referencia sorpresiva al disco que da nombre al tour con "Your Sister Can't Twist (But She Can Rock 'n Roll)" (de todos modos no sonó tan bien como debería, es casi imposible tocarla al ritmo del disco) y la infalible "Saturday Night's Alright for Fighting", que fue otro de los mejores momentos de la noche, con una interpretación mucho mejor que la de la gira pasada, solo de piano incluido.



No se hizo esperar mucho Sir Elton para el bis, antes del cual firmó unos cuantos discos a gente de las primeras filas. La canción escogida era previsible, la divertida "Crocodile Rock", pero como sorpresa, luego acabó él solo con dos temas que decía que para él eran muy especiales. La gracia es que para mí lo eran aún más: sus dos canciones de la banda sonora de El Rey León, "Circle of Life" y "Can You Feel the Love Tonight". Sí, en su repertorio tiene canciones mejores pero para mí fue un final especialmente emotivo, ya que empecé en este tinglado del rock que ha acabado por definir buena parte de lo que soy y que ha sido una de mis mayores pasiones, gracias a esas dos canciones. Fue como un recuerdo de mis orígenes. Un bonito detalle, Sir Elton.

La banda continua con los dos miembros de la Elton John Band de los 70 (un muy envejecido Nigel Olsson a la batería y Davey Johnstone a la guitarra) a los que se les suman un nuevo bajista (el que ha llevado en los últimos años se suicidó recientemente), un percusionista y un segundo teclista. En general agradezco que no tuviera una banda tan grande en que no supieras de dónde viene cada sonido, y la puesta en escena fue mucho más sobria que en el Red Piano Tour, solo con algunas imágenes de fondo en la pantalla de vez en cuando (algunas más afortunadas que otras pero, amigos, lo kitsch forma parte intrínseca del universo Elton John).

Me faltaron temas, claro, pero para mí este tipo tiene uno de los mejores repertorios del rock, así que es inevitable. Me extrañó la ausencia de "Someone Saved my Life Tonight", que suele ser de las fijas, y me supo fatal que en esta parte del tour no toque "Grey Seal". Aparte de éstas podría mencionar un montón de temas que adoro pero que sería altamente improbable que tocara, dentro de las "no-tan-improbables" diría "The Border Song" (la primera vez que le vi fue la segunda que tocó), "Harmony" o "Curtains/We All Fall in Love Sometimes".

Dos horas y media espectaculares, mi concierto del año (y era difícil superar lo de Steve Hackett) y el mejor de los que le he visto. Sir Elton sigue en forma y disfrutando claramente de su estatus de leyenda de rock aclamada por los fans. Continuamente se levantaba del asiento a saludar a la gente y en cierto momento soltó un bonito discurso (rozando lo ñoño, todo sea dicho) sobre cómo tras más de 40 años en activo ahora es cuando disfruta más de las giras.
Cuando yo digo que es uno de los más grandes artistas de la historia del rock, no exagero, créanme.

Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding
Bennie and the Jets
Candle in the Wind
All the Girls Love Alice
Levon
Tiny Dancer
Believe
Daniel
Philadelphia Freedom
Goodbye Yellow Brick Road
Rocket Man (I Think It's Going to Be a Long, Long Time)
Hey Ahab
I Guess That's Why They Call It the Blues
The One
Your Song
Burn Down the Mission
Sad Songs (Say So Much)
Sorry Seems to Be the Hardest Word
Don't Let the Sun Go Down on Me
The Bitch Is Back
I'm Still Standing
Your Sister Can't Twist (But She Can Rock 'n Roll)
Saturday Night's Alright for Fighting

Crocodile Rock
Circle of Life / Can You Feel the Love Tonight?

sábado, 27 de septiembre de 2014

Elton John - Rock of the Westies (1975)



De toda la discografía clásica de Elton John (es decir, desde su debut hasta finales de los 70) sólo hay 4 discos que suelen marginarse en la mayoría de recopilaciones: Empty Sky (1969), Tumbleweed Connection (1970), Friends (1970) y Rock of the Westies (1975). El caso de Empty Sky es normal, ya que no tuvo mucho éxito en su época y Elton aún no había encontrado su sonido propio. Tumbleweed Connection es la gran joya olvidada de su carrera, una auténtica obra maestra, pero de nuevo se alejaba un poco de su estilo y no funcionó bien comercialmente. Por otro lado, Friends era una banda sonora de encargo que se hizo deprisa y corriendo. En estos tres casos es comprensible que los discos no salgan representados en las compilaciones del famoso pianista puesto que fueron discos que comercialmente no funcionaron muy bien. Sin embargo el caso de Rock of the Westies es más extraño, porque realmente fue un éxito en su época. Quizá se deba a que, al igual que los dos discos mencionados al principio, su estilo se alejaba un poco de los parámetros "eltonjohnianos", pero veamos su contexto para entenderlo.

A mediados de los 70, Elton John era uno de los artistas más exitosos del mundo. Literalmente TODO lo que grababa era un éxito de ventas - a este dato objetivo le añado yo uno más subjetivo: el bastardo no había hecho ni un disco que bajara del notable alto hasta entonces, salvo quizá Friends que aún no he oído y se grabó de cualquier forma. No obstante, eso no podía durar para siempre y llegó un punto en que el propio Elton empezó a resentirse un poco de su éxito. En concreto el principio del fin llegó con el que él considera su mejor disco Captain Fantastic and Brown Dirt Cowboy (1975). Era la obra más autorreferencial que había grabado hasta entonces, con unas letras de Bernie Taupin que se hacían eco de su propio pasado, una portada que suponía una celebración del Elton John excesivo y glam de la época y una música que sonaba a 100% Elton. Fue otro éxito de ventas, claro. Pero también el final de una etapa, algo que quedó claro cuando el artista tomó una extraña decisión: para la gira de presentación del álbum decidió prescindir de los dos músicos que llevaban más tiempo con él, el bajista Dee Murray y el batería Nigel Olsson. Fue una decisión extraña e inesperada, puesto que habían estado con él desde sus inicios, cuando giraban en formato trío, y habían demostrado de sobras ser grandes músicos. Si quería renovar su banda - que es lo que luego se descubrió que pretendía - ¿por qué no esperar a finalizar el tour de presentación del último disco que grabó con ellos? Ni idea, imagino que estaba demasiado ansioso por un cambio de aires.

De cara a su nuevo disco, Elton John se propuso por tanto un giro estilístico que funcionó de forma parecida a lo que hizo en Tumbleweed Connection: un término medio entre buscar otro sonido pero al mismo tiempo seguir sonando a él mismo. En Tumbleweed ese otro sonido era la música americana, en Rock of the Westies también, pero otro tipo de música americana como veremos. Para ello formó una nueva banda en que conservó de su formación clásica al guitarrista Davey Johnstone y al percusionista Ray Cooper. Las nuevas incorporaciones eran el bajista Kenny Passarelli (bajista de Joe Walsh) y el batería Roger Pope, quien ya había tocado con Elton en sus primeros álbums. La novedad estaba en la incorporación de un segundo guitarrista, reforzando la idea de que se buscaba un nuevo sonido más contundente. Este nuevo guitarrista era Caleb Quaye, también presente en los primeros discos de Elton John, y si se piensan que éste aceptó al instante la oferta de volver a trabajar con en el que en ese momento era uno de los músicos más populares del mundo... se equivocan. A Quaye no le gustaban los hits glam radiofónicos que habían hecho popular a Elton, y le dijo que se negaría a tocar en directo "Crocodrile Rock". Éste le respondió que no había problema, de hecho iba tan sobrado de hits que podía renunciar fácilmente a un par si eso contentaba a Quaye.

La nueva pandilla de Elton.

El nuevo disco estaba (extrañamente) dedicado a Dee y Nigel a los que acababa de echar (¿?) y ya demostraba exteriormente de qué iría la cosa. Comparen esta portada con la del anterior. De un dibujo excesivo de Elton John cabalgando un piano sobre un mar superpoblado de extrañas criaturas a un sencillo retrato de nuestro amigo Elton sonriente y sin afeitar. La idea es obvia: dejar de lado la faceta glam alocada y tirar hacia un estilo más sencillo y directo. Más o menos eso es lo que alberga Rock of the Westies pero, ojo, sigue sonando a Elton John; y lo que para él es música más sencilla y directa para otros estaría sobreproducido.  No obstante se nota el cambio de rumbo y resulta muy estimulante. Pasemos a la música.

El único single de éxito que dejó este disco es "Island Girl", y no es de extrañar, es la canción que tiene una vocación más clara de tema radiofónico: un tema de pop-rock pegadizo y coreable con unos falsetes irresistibles en el estribillo (pocos músicos dominaban también el falsete como él), sin duda es de mis favoritas. Mi otro gran tema predilecto es el inicial "Medley (Yell Help/Wednesday Night/Ugly)", que es acertadísimo como inicio para mostrar por dónde irían aquí los tiros. Una canción con un sonido muy chulesco y contundente que se queda grabado en la mente hasta que, oh sorpresa, de repente se intercala en medio un pasaje atmosférico más típico del Elton clásico (me repito pero me maravilla lo increíblemente buen cantante que era) hasta volver a un segmento más rockero y furioso. Me encanta cómo en 6 minutos pasa de un registro más contundente a otro tan melódico para volver al inicio.



El tema que Elton quería incluir como single de adelanto era "Dan Hare (Pilot of the Future)", ya que consideraba que tenía mucho potencial. Soy incapaz de entender eso, puesto que yo siempre lo he visto como un tema muy extraño, pero de todos modos es otro de mis predilectos. La otra canción que iría en este segundo nivel de preferencias personales sería "Street Kids", muy en la línea del tema inicial, un tema denso de seis minutos conducido por el piano de Elton flanqueado por las dos guitarras de Davey y Caleb.

Finalmente destacaría también, aunque por debajo de los anteriores, tres temas más. "Billy Bones and the White Bird", que cierra el disco, es básicamente un ritmo tipo "Not Fade Away" sobre el que construye una canción nueva. Los otros pertenecen a la categoría de clásicos menores: la hard-rockera "Grow Some Funk on Me" que al principio no me mataba pero le acabé pillando el punto (ojo, es de las pocas veces en que comparten la autoría con otro músico, en este caso Davey Johnstone, raro raro) y "I Feel Like a Bullet (In the Gun of Robert Ford)", la ÚNICA balada a piano del disco, lo cual nos da una idea del cambio estilístico que estaba dando.



Los otros dos que quedan me parecen más prescindibles. No son memorables pero aún así son mejor que los temas más flojos del Captain Fantastic, con lo cual aunque este disco sea inferior al precedente sí que mantiene un nivel más homogéneo.

El CD contiene de Bonus Track un tema de esa época que paradójicamente contradice por completo las intenciones de Rock of the Westies: la celebérrima "Don't Go Breaking My Heart", una canción pop alegre cantada a dúo con la cantante Kiki Dee. Hoy día me agrada, no sé si porque me he acostumbrado a ella (a la canción, no a Kiki Dee) o porque realmente es un buen tema y me he quitado con el tiempo los prejuicios que tenía cuando la oí por primera vez. En todo caso es tan simpática como su videoclip.


Volviendo al disco, Rock of the Westies fue (¿lo adivinan?) un nuevo éxito de ventas puesto que en 1975 cualquier disco con la palabra Elton John en la portada estaba destinado automáticamente a lo alto de las listas. Le siguió una gira muy interesante con esa banda que muy significativamente se llamó "Louder than Concorde" en la cual rescató algunos temas de sus primeros discos aprovechando la presencia de Caleb Quaye. Después, para cumplir el contrato con su discográfica sacó el directo Here and There (1976) que en realidad documentaba conciertos de su antigua banda y después se lanzó con su propia discográfica (Rocket Man Records) con el disco doble Blue Moves (1976). Pese al cambio de banda y de discográfica, nada de esto pudo impedir lo inevitable: tras tantos años trabjando a un ritmo infernal más la vida de excesos asociada al mundo del rock, finalmente Elton John petó. Hizo una gira tras la cual dijo que no volvería a actuar (a los pocos años dejó de cumplirlo), cometió una de las meteduras de pata más garrafales y deliciosamente bizarras de su carrera haciendo un álbum de música disco espantoso con composiciones que ni eran suyas, se separó de su hasta entonces inseparable letrista Bernie Taupin y en definitiva su edad de oro llegó a su fin.

Rock of the Westies fue por tanto una manifestación de cómo el Elton John clásico estaba empezando a quebrarse y a necesitar de un desesperado cambio de dirección. Aparte de eso, aunque no juega en la liga de sus obras maestras es indudablemente un gran disco.
Además, aunque a nadie le importe, ha sido uno de mis álbums de este verano.