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domingo, 19 de junio de 2016

Dungen - Primavera Sound (3 de Junio) y Le Maroquinerie (5 de Junio)


Ya comenté hace tiempo lo mucho que me gustan a mí los señores Dungen, como pueden ver aquí. Y a día de hoy, cuatro años después reafirmo lo que dije en su día con unos añadidos-matices:

1) Me he reconciliado con 4 (2008) - que ahora me parece a la altura de Tio Bitar (2007) - y con Skit i allt (2010) - sin duda su disco menos bueno pero con el que he hecho los paces y que ahora disfruto bastante.

2) Dungen volvieron el año pasado, tras varios años de ausencia en que me temí que se hubieran retirado, con uno de los mejores discos de su carrera, el sobresaliente Allas sak (1015).

3) Definitivamente a día de hoy son mi banda actual favorita, incluso una de mis predilectas de las últimas décadas.


El siguiente paso era verlos de una vez en directo, esos cinco años de silencio me hicieron darme cuenta de que en cualquier momento podían separarse, pero las perspectivas de que pasen por nuestro país son casi nulas. El 'casi' es que los traiga un festival, y yo aposté porque si alguno lo traía sería el Primavera Sound. Y acerté.

Me hice ilusionadísimo con mi entrada de viernes (y ya de paso vería a Radiohead), pero luego sufrí una gran decepción al ver que el festival los programaba a la peor hora (a las 6 de la tarde, con el recinto medio vacío) y dejándoles solo 40 minutos. Me planteé vender mi entrada e irme por Europa a verles, pero al final decidí hacer doblete: les vería el viernes en el Primavera Sound y el domingo en París haciendo un set más largo. ¡Sólo se vive una vez!


Es triste pero la actuación de Dungen ha pasado totalmente desapercibida en las crónicas del festival, que a la hora de relatar la jornada del viernes empiezan casi todas con unos tales Titus Andronicus (los que iban justo después de ellos). No acompañaba la hora (a pleno sol), ni el escenario (uno de los más grandes), pero los pocos que les pudimos ver disfrutamos de un gran concierto que acabó conquistando a un público hasta la euforia, no sé si porque era tan fans como yo o porque les gustaron mucho.

El líder de la banda, Gustav Ejstes, se encontraba en medio del escenario a los teclados y de vez en cuando se levantaba para tocar la flauta o moverse libremente por el escenario (en cierto momento el guitarrista Reine Fiske bromeó pidiendo que alguien le comprara una guitarra, ya que no tenía dinero para una; dada la corta duración del set, obviaron la guitarra acústica). Abrieron muy acertamente con la instrumental "Fredag" del 4 seguida por una de las mejores de su último disco, "Åkt dit". En general el set se centró en Allas sak, y pensé en que es un placer ver a una banda presentando un disco tan bueno que te parece genial que centren el setlist en temas nuevos.

Un par de detalles más. El batería dijo unas cuantas frases en español y fue interrumpido cómicamente por Gustav diciendo en inglés que no tenía ni idea de qué estaba diciendo.Y, un rasgo que me encantó: en vez de hacer un set de canciones directas dada la poca duración de que disponían, hicieron algunas jams entre medio que a mí me encantaron, una muy zeppeliana después de la contundente "Panda" con Gustav saltando por el escenario y una más oscura hacia el final que resultó ser un tema nuevo. No hay nada como tocar por primera vez en un país teniendo solo 40 minutos y ocupar un rato a improvisaciones y un tema nuevo.

Una larguísima cuenta pendiente saldada después de 10 años.

SETLIST:

Fredag
Åkt dit
En dag på sjön
Franks kaktus
Panda/jam
Sova
Häxan



40 minutos es una duración insuficiente (e insultante en mi humilde opinión) para una banda a la que llevaba tanto tiempo queriendo ver y que desbordaban talento, así que miré su tour europeo y me lancé dos días después a verles en París, en una pequeña sala de Ménilmontant llamada La Maroquinerie.

Los teloneros era una banda local que hacían una psicodelia impregnada de sintetizadores a lo Tame Impala (lo cual me hizo pensar en lo curioso que es que un grupo así se haya puesto de moda) y un músico argentino llamado Tall Juan que hacía una especie de rockabilly acelerado muy chulo.

Entre conciertos fui al puesto de merchandising y me dio conversación el tour manager, que me explicó que el último tema de Barcelona era una composición para su nuevo disco, que esperaban sacar este otoño. Dicho álbum sería totalmente instrumental y estaría inspirado en la maravillosa película de animación Las aventuras del príncipe Achmed (1926) de Lotte Reiniger. También me explicó que estos cinco años el grupo no se había disuelto y que no había pasado nada concreto ("Just life..."), y que esperaban estar más activos y hacer otro tour europeo a finales de año.



Entrando en materia, mi segundo encuentro con los suecos en tres días superó con creces al primero convirtiéndose en uno de los mejores conciertos que he visto últimamente. En un entorno más favorable (una sala pequeña pero con fans concentrados) se les veía más sueltos en las jams y más cómodos en general, dejándose llevar en numerosos tramos instrumentales y con un público entusiasta desde el minuto uno. Mención aparte merece un hombre mayor con pintas de hippie que había en la primera fila, que debe ser el mayor fan del mundo de la banda: en cada inicio de tema daba gritos de júbilo y se pasó el concierto no tanto cantando o bailando como moviéndose, como si estuviera en continuo trance. Era tan curioso de ver que hubo gente que pasó de grabar al grupo... ¡a grabarle a él! (un detalle: la banda le conocía y de hecho Gustav le dedicó un tema, su nombre es Philip).

Pasando a la música, el inicio fue el mismo pero cambiando el segundo tema a otra canción de Allas Sak: la emotivísima balada "En gång om året". Tras ésta, una dosis de Ta Det Lugnt, "Festival", con Gustav alternando la guitarra acústica con los teclados y un retorno a su último disco con "Åkt dit" (donde por cierto el guitarrista Reine Fiske tenía un papel fundamental acompañándole al teclado durante el estribillo).



Destacar un medley que hicieron dominado por los mejores temas de Tio Bitar: la atmosférica instrumental "C visar vägen" (¡mi favorita del disco y mi mayor sorpresa del setlist!) y las maravillosas "Så blev det bestämt" y "Svart är himlen" - respondiendo a vuestra pregunta, no me sé el título de ningún tema que tenga más de dos sílabas, mi sueco no es muy bueno.

Tras un enérgico "Panda" con el público desatado, repitió el cierre de Barcelona con el nuevo tema, "Haxan" y la última de Allas Sak, "Sova", para luego hacer un pseudobis en que ni siquiera llegaron a irse con mi canción favorita del grupo: la balada "Du e för fin för mig", coreada por toda la sala cantando la letra fonéticamente como buenamente pudimos.

Ése que se ve en medio es el amigo Philip en pleno trance espiritual.


Esta vez sí, me fui satisfecho del todo tras hora y cuarto, y profundamente emocionado por haber podido ver por fin a esta enormísima banda. Ojalá sigan durante muchos años en activo manteniendo este nivel con una discografía en la que a día de hoy no tienen ni un álbum que baje del notable y unos directos sobresalientes.

SETLIST:

Fredag
En gång om året
Festival
Åkt dit
En dag på sjön
Franks kaktus
Bandhagen/C visar vägen/Så blev det bestämt/Svart är himlen
Panda
Häxan
Sova
Du e för fin för mig

miércoles, 11 de junio de 2014

Primavera Sound 2014 (Jonathan Wilson, Television, Godspeed You! Black Emperor y Mogwai)

La última vez que fui al Primavera Sound me dije que no volvería a no ser que trajeran algún grupo que hiciera mi presencia absolutamente imperativa. Los continuos solapes y una presencia cada vez mayor de un público menos interesado en la música y más en charlar durante los conciertos me animaron a ello. Pero sucedió. Se anunció que para la edición del 2014 traerían a Television. No sólo eso, sino a Television interpretando Marquee Moon en su integridad. Sentí una sensación encontrada a medio camino por la ilusión de ver a Television interpretando uno de mis discos preferidos y el hastío de tener que volver a pasar por un festival para disfrutar de ello.

Aunque luego anunciaron de que también vendrían dos de mis bandas favoritas de las últimas décadas como Pixies y Arcade Fire (así como otras que no me importaría ver, como Drive by Truckers o Dr. John), preferí no ilusionarme e hice bien: ninguno de ellos actuaba el sábado, el mismo día que Television. Por suerte, sí que podría ver a Godspeed You! Black Emperor, así como a un grupo y un artista que no conocía pero hacia los que sentía interés: Mogwai y Jonathan Wilson.


Los días previos al Festival se anunciaron algunas lluvias y efectivamente el viernes por la tarde algunos de los conciertos quedaron algo deslucidos por una tormenta. Afortunadamente al día siguiente sólo me encontré lluvia al salir de casa y el resto de la tarde y noche hizo un tiempo más que agradable.

Después de un pequeño paseo tanteando algunos escenarios y mirar un rato a unos tales Hebronix, que no sonaban mal, a las 18:30 acudí al escenario en que podría ver a Jonathan Wilson. El amigo Wilson ha sido uno de mis descubrimientos de este año. Su nombre me sonaba como uno de esos músicos revelación que se menciona en foros pero no lo había escuchado porque el 90% de gente de ese estilo al final son artistas que me agradan pero sin matarme. Con esa idea en mente me bajé su segundo disco, Fanfare (2013), y me sorprendió muchísimo. No era el típico disco de folk-rock americano pero olvidable sino que combinaba influencias de Pink Floyd con Crosby Stills & Nash y tenía además buenos temas. Sabiendo además que sus directos gozaban de muy buena fama, su actuación prometía ser fantástica. Y efectivamente, fue un muy buen concierto aunque tristemente breve, tan sólo 50 minutos de los cuales yo me tuve que perder la mitad para guardar sitio para Television, que era mi prioridad nº 1. Por tanto no pude evitar la sensación de quedarme algo a medias. Empezó con tres temas de Fanfare: el propio "Fanfare", "Fazon" y "Dear Friend". El primero lo pudo resolver sin problema aún sin los arreglos orquestales y en cuanto a los otros dos, lo mejor fueron los tramos instrumentales en que la banda se dejó llevar. Le siguió "Desert Raven" de su debut, que no conocía, y tras este tema tuve que irme a Television. Desde allá pude oír un poco el resto del concierto, donde parece que se explayó aún más en las improvisaciones instrumentales. Una pena quedarme a medias, confío poder verle en condiciones.


Television tocaban en el escenario de enfrente, donde fue fácil conseguir un sitio cercano a causa de los enormes charcos que había provocado la lluvia en las primeras filas. Se me hizo muy raro ver a un cabeza de cartel como ése a las 19:30 de la tarde a pleno sol, pero fue una petición del propio grupo, que querían tocar temprano supongo que para no irse a dormir tarde (la edad no perdona, ya saben). La banda la forman a día de hoy tres miembros originales (Tom Verlaine como líder a la voz y la guitarra, Billy Ficca a la batería y Fred Smith al bajo) y el guitarrista Jimmy Rip sustituyendo a Richard Lloyd.

Mentiría si dijera que no sentía ciertos temores hacia Verlaine, que parece un tipo totalmente desangelado y sin sangre en las venas. No dudaba de que su trabajo a la guitarra sería de primer nivel, pero temía que su apatía estropeara las melodías vocales de las canciones - que tampoco es que fueran especialmente complejas, pero hay que saber cantarlas. Y el inicio no hacía esperar mucho en ese sentido. Una vez superada la emoción de verles en persona, los primeros minutos fueron algo anticlimáticos, con Verlaine probando meticulosamente su guitarra antes de empezar e intentando decirle algo al técnico de sonido. Tras acabar con la inicial "See No Evil", Verlaine se quitó la guitarra y se dirigió al lateral a hablar con el técnico. Luego se disculpó ante el micrófono argumentando que no podía cantar si se oía el bajo por uno de los altavoces, o algo así (¿?). Su total incapacidad de comunicarse con el público hizo que esos minutos se hicieran algo raros, como una especie de coitus interruptus, y dio a ojos de muchos una impresión de la actuación más desfavorable de lo que acabó mereciendo. A partir de entonces ya no hubo más problemas, aunque las paradas entre canciones para afinar la guitarra sin ningún comentario al público para llenar los silencios aumentó la sensación de frialdad. No obstante, eso yo ya me lo esperaba conociendo a Mr. Verlaine y por suerte la música sí que estuvo sobradamente a la altura. La maquinaria de Television seguía sonando impecable.

A partir del segundo tema, "Prove It", ya conseguí meterme en el concierto - por cierto, qué molón quedaba en este tema el toque de Ficca a la batería, desde haberlo oído en vivo ahora cuando la escucho en estudio no puedo evitar fijarme - y ya desde entonces obviamente el setlist fue intachable por motivos obvios: "Elevation" (una de mis debilidades personales), "Friction", "Guiding Light" y "Venus". Aunque habría sido genial ver a Lloyd, se notaba que Verlaine y Rip se entienden perfectamente y el juego de guitarras entre ellos dos fue fantástico. Según el tema era uno u otro el encargado de hacer los solos, y esa fantástica comunicación entre guitarristas que hace tan especial el Marquee Moon, ese sonido a medio camino entre el jazz y el rock, lo lograron reproducir a la perfección.

Lo mejor del concierto sin duda fue el final. Primero "Torn Curtain", que sin ser de mis predilectas del álbum, sonó arrolladora. Y luego, claro, "Marquee Moon", que todos sabíamos de hecho que iba a ser la mejor de todas y no decepcionó en absoluto. El trabajo de Verlaine a la guitarra solista en estos últimos dos temas compensaba de sobras su actitud más bien apática hacia el público demostrando que se guardaba la energía para su labor como instrumentista. Fue un final apoteósico e inolvidable. Por desgracia con la versión alargada de "Marquee Moon" llegaron a su tope de una hora y abandonaron rápidamente el escenario. Fue bastante anticlimático tener que despedirse de ellos tras solo una hora y habiendo llegado al mejor momento del concierto. Dejó la impresión de que faltaba algo más. Un "Little Johnny Jewell" de 15 minutos de nada como cierre habría sido la guinda perfecta (después de todo también es de las sesiones del Marquee Moon, ¿no?). No obstante, pese a su brevedad, fue inolvidable y muy muy especial para mí.



Hasta las 21:45 hice tiempo viendo un trozo de Caetano Veloso, que era uno de los grandes nombres de esa jornada, pero definitivamente no era lo mío. Finalmente acabé guardando sitio para el que muchos consideran el concierto del festival: Godspeed You! Black Emperor. A lo tonto, sin ser fanático de ellos, era la tercera vez que les veía y aunque no me encajaban para nada en un festival (ni a mí ni a nadie) me acabaron gustando más que la segunda vez que les vi. El tipo de concierto que dan es para ver en salas obviamente: largos y densos temas instrumentales de post-rock con toda la banda oculta en las penumbras mientras se proyectan imágenes de fondo. No obstante, su innegable calidad musical compensaba el poco apropiado escenario con creces. Interpretaron sólo cuatro temas, empezando con la magnífica "Mladic" de su último disco, seguida de la emotiva "Storm" de su álbum más mítico (quizá la canción más "accesible" de las que conozco de su discografía) y de su pequeño clásico "Moya". El último tema hasta donde yo sé era nuevo y aparece firmado como "Behemoth". Todo esto les llevó hora y tres cuartos.

Aunque el post-rock es un género que me agrada, a veces no puedo evitar pensar que bajo tanta fachada en realidad no hay más que un estilo basado en algo tan primario como el placer de recrearse en el ruido y el contraste calma-tempestad. Que no tiene nada de malo (casi todos los géneros se basan en conceptos básicos) pero me parece absurdo que tanta gente lo contemple como algo tan sesudo y superior. En todo caso, reconozco que Godspeed You! Black Emperor son más que eso, y para mí los diferencia de otras bandas que he oído del género. Se basan en ello, pero saben crear pasajes intensísimos y al mismo tiempo muy interesantes musicalmente. Han creado un universo propio que funciona a la perfección, y aunque a uno le tienta ir contra tantos halagos unánimes diciendo que no son para tanto, realmente son una gran banda que, contra todo pronóstico, se están dando a conocer sin haber dado nunca su brazo a torcer ni apartarse de su estilo.
Otro detalle a mencionar es que dice mucho en favor de la organización que les dejaran 2 horas de escenario aún cuando no eran, ni mucho menos, el cabeza de cartel del sábado. Eso demuestra que los organizadores eran conscientes del estatus de culto de la banda y que era comprensible que pidieran más tiempo del que se suele dar normalmente en un festival.

Imagen de ejemplo de cómo es un concierto de GY!BE

Precisamente, respecto a eso que decía sobre el post-rock, Mogwai son un ejemplo perfecto. Hace años que quiero escucharlos y con motivo del concierto pensé que sería el momento propicio, pero me echó atrás el que sus últimos discos tiraran hacia sonidos algo más electrónicos. No obstante, disfruté del concierto, donde ese estilo electrónico no se notaba tanto. Pero aún perteneciendo al mismo género que Godspeed You! Black Emperor no se pueden comparar. Su música es buena y su acercamiento al post-rock más que notable, pero no tienen la magia de los canadienses y demuestran que, al fin y al cabo, post-rock no es más que una etiqueta a la que cabe quitar algo de solemnidad. Empecé el concierto entre las primeras filas para huir de los cacareos que se forman hacia atrás, pero el infernal volumen me obligó a tirar atrás mientras me lamentaba por no haber traído tapones para los oídos. La inevitable consecuencia fue que tuve que sufrir el que ha acabado siendo uno de los grandes lastres del festival a día de hoy: su masificación implica la llegada de muchos ocasionales a los que no les interesa tanto la música y se pasan el concierto hablando, algo que jamás podré entender (rayos, seguro que muchos de ellos conocían a Mogwai mejor que yo, y no obstante yo estaba más atento a la música). En el caso de Mogwai no fue tan molesto porque los guitarrazos los tapaban, pero en temas con pasajes más lentos como "Mogwai Fear Satan" (mi favorita de las que tocaron) estropearon un poco el ambiente. No obstante, aún sin ser fan ni conocer ningún tema y pese a ser ya la 1 de la madrugada, no me aburrí en ningún momento pese al cansancio que iba acarreando.

En general creo que lo disfruté más que en el 2012, y aunque iba esencialmente por un grupo y me fastidió tener a los Pixies y Arcade Fire tan cerca y perdérmelos, el concierto de Godspeed You! Black Emperor me compensó con creces. Pese a eso, una vez pasado, digo lo mismo de siempre: no volveré a ir a no ser que traigan a alguien que literalmente no pueda perderme como ha sucedido este año. Aunque a nivel de organización me parece impecable, no me gustan los festivales, con conciertos breves, solapes dolorosos y esa forma de entender el consumo de música como un pica pica en que coges un poco de aquí y de allá - por no hablar de una mayor presencia de gente no interesada por la música que hace que sea imperativo estar en primeras filas para disfrutar de los conciertos. De todos modos, a ver a quién traen el año que viene, quizá acabo volviendo a tragarme mis palabras y vuelvo a repetir. ¿Quién sabe?

miércoles, 10 de abril de 2013

Woodstock (III): los que se lo perdieron


Para acabar de una vez con estos sucios hippies, mencionaré algunas curiosidades.

En primer lugar algo anecdótico, bandas que no sabía que actuaron hasta que lo leí en Internet: The Band (¿cómo es que no salen en la película?), Johnny y Edgwar Winter y Paul Butterfield Blues Band. Quizá a vosotros también os pase con alguna si consultáis el listado de artistas.

Afortunadamente existe una edición en DVD de lujo de la película que me agencié hace unos meses en que aparecen algunas de estas actuaciones que no salieron en la película. A destacar la interpretación de la Creedence Clearwater Revival (deslumbrante e intensísima), los temas extra de Canned Heat y Johnny Winter. Consíganla como sea, es muy recomendable.


Y en segundo lugar algo más interesante, grupos que debieron o podrían haber actuado pero no lo hicieron por varios motivos:

- Bob Dylan: el hecho de que Dylan viviera en esa zona le hacía ser un firme candidato a aparecer en Woodstock, pero en realidad nunca se planteó siquiera la posibilidad. El individualista Dylan no habría encajado bien ahí, y de hecho podemos meterle en el saco de Neil Young o Pete Townshend de músicos que desconfiaban del sueño de hippie.


- Led Zeppelin: aunque por entonces aún no eran tan gigantescos como lo serían un par de años después, su manager Peter Grant no les recomendó participar en un evento donde sería solo una banda más. Habría sido gracioso ver al matón de Peter Grant liándose a ostias en el backstage con la organización por todo el descontrol que había.


- The Doors: es extraña la ausencia de los Doors, la gran banda americana del momento cuyo perfil encajaba en Woodstock a la perfección. En realidad los promotores no estaban seguros de si querían contratarles porque después del escándalo de Miami temían que Morrison volviera a liarla o que, peor aún, enseñara sus partes pudentas en público (recordemos que en Miami fue detenido acusado de exhibicionismo). Lo divertido del caso es que luego en Woodstock buena parte del público estaba felizmente desnudo, así que difícilmente Morrison podría haber escandalizado a nadie. Según el guitarrista Robbie Krieger, ellos tampoco estaban por la labor al no creer que fuera un festival especialmente relevante.


- The Byrds: uno de los muchos grupos que fueron invitados y no aceptaron al considerarlo un festival más (una prueba de lo que dije anteriormente de que en su momento era un festival más que muchos vieron como una pálida segunda parte del Monterrey Pop Festival del 67).

- Love: igual que los Byrds, fueron invitados pero no aceptaron.

- Spirit: lo mismo que los dos anteriores, y eso que tanto Love como Spirit eran bandas clave de la bahía de San Francisco que encajaban ahí a la perfección.


- Joni Mitchell: quería ir pero su manager le había reservado otra actuación para esas fechas. La pobre Joni compuso "Woodstock" para exteriorizar su frustración al no haber ido.



- Chicago: aceptaron actuar, pero tenían firmados una serie de conciertos con Bill Graham en el Fillmore que éste les obligó a dar en las fechas del festival, según se dice, para dejar más espacio a Santana en Woodstock, de los cuales era manager y le interesaba que tuvieran el mínimo de competencia posible.

- Free: fueron invitados pero no aceptaron ir.

- Iron Butterfly: según tengo entendido, tenían previsto actuar pero una huelga de aviones les hizo imposible llegar a tiempo. Es una pena, porque una versión de 20 minutos de "In a Gadda Da Vida" tenía todos los números para ser uno de los momentos cumbre del festival.

- Jethro Tull: fueron invitados pero se negaron porque odiaban a los hippies (yeah!).


Por último, y para cerrar ya estos posts temáticos, simplemente remarcar que existe una Wikipedia dedicada exclusivamente a Woodstock con mucha información, incluyendo setlists de cada grupo y dónde se pueden conseguir grabaciones de vídeo o audio de cada uno.

Paz, hermanos.

viernes, 5 de abril de 2013

Woodstock (II): momentos a destacar


Antes despotriqué un poco contra la mitificación que hay hacia el festival de Woodstock 69, bajo la idea de que se convirtió en un símbolo de los 60 en gran parte gracias a la película, ya que simbólicamente ese honor pertenece más bien al Monterrey Pop Festival 67 en mi humilde opinión. Woodstock para mí es el momento cumbre en cuanto a popularidad, ese instante en que se unieron a este movimiento contracultural no solo las personas que creían en esos valores sino esa gran masa que inundó el festival y que se apuntó porque era la moda del momento. Si los 500.000 asistentes a Woodstock hubieran seguido adelante con esos ideales después del festival, el movimiento hippie no habría desaparecido tan rápido.

Ahora creo que toca hablar un poco de la música, porque al fin y al cabo eso es lo importante, ¿no?
Uno de los síntomas de que Woodstock no era tan cool como parece lo noté cuando leí la opinión que tenían al respecto dos de los músicos más lúcidos del mundo del rock que estuvieron ahí presentes, y cuyas opiniones suelen ser bastante acertadas en temas así: Pete Townshend y Neil Young.

Neil actuaba con Crosby Stills & Nash, pero si os preguntáis por qué no se le ve en la película, es muy sencillo: no le gustaba nada estar ahí y le dijo a los cámaras que como alguien le filmara le mataría. Un tipo simpático. Al final en la película salió solo la versión de "Suite Judy Blue Eyes", cantada antes de que Neil pisara el escenario, y su nombre no apareció en el film a petición expresa del canadiense.


Pete Townshend por otro lado protagonizó una de las anécdotas más sonadas del festival. Parece ser que para él Woodstock estaba siendo ya antes de su actuación una experiencia bastante poco satisfactoria, comenzando por el hecho de que pidió algo de beber y le metieron una droga alucinógena dentro sin previo aviso, lo cual no le sentó muy bien. Ya en su actuación, el activista político Abbie Hoffman subió al escenario después de "Pinball Wizard" a criticar al público que estuvieran ahí divirtiéndose mientras John Sinclair (manager de MC5 y líder del White Panter Party) estaba en la cárcel. Townshend le echó furioso del escenario golpeándole salvajemente con la guitarra. A continuación dijo una frase que creo que debería reproducir tal cual: "The next fuckin' person that walks across this stage is gonna get fuckin' killed! [el público aplaude] You can laugh, I mean it!". Más adelante, Townshend reconoció que había actuado mal, y que de hecho estaba de acuerdo con lo que Hoffman denunció, pero que había infringido la sagrada norma: cuando un artista está en un escenario dando una actuación, no se le debe interrumpir. Pete, que se entregaba muchísimo en sus conciertos, dijo más de una vez que cuando estaba actuando mataría a cualquiera que le interrumpiese.

Aparte de estas anécdotas, en Woodstock se vivieron grandes actuaciones y algunos músicos de hecho catapultaron su carrera a raíz de su actuación, como Santana o Ten Years After.

Un breve repaso musical de lo vivido ahí:

- Santana: su interpretación de "Soul Sacrifice" que aparece recogida en la película del festival fue el motivo por el que empecé a sentir interés en su música, y no fui el único, ya que esta actuación fue la que propulsó la carrera de Santana. Una jam incendiaria que mostraba el potencial no solo de Santana sino de su primera banda.



- Grateful Dead: resulta curioso que una de las bandas con mejor directo de la historia y que mejor conectaban con el espíritu que se predicaba en Woodstock dieran una de sus actuaciones más flojas. Fue una mezcla de problemas técnicos con el sonido y una mala noche por parte de la banda, con versiones de las canciones que no acababan de cuajar y largos parones entre temas. Por ese motivo no salieron en la película.

- Creedence Clearwater Revival: según he leído fueron la primera banda importante que firmó para aparecer en el festival. A partir de aquí fue cuando el proyecto cogió impulso y se unieron el resto de artistas. Lo cual es paradójico, porque ellos entran en el grupo de los que no quedaron muy satisfechos de la experiencia. Salieron con mucho retraso en gran parte por los problemas técnicos de Grateful Dead y su larga actuación. Cuando pisaron el escenario, la mayoría de la gente estaba durmiendo, pero aún así ofrecieron una muy buena actuación. No obstante, quedaron tan descontentos con la experiencia que no quisieron salir en la película.



- The Who: en aquella época, The Who no podían dar un mal concierto, y éste no es una excepción. Pero por otro lado tampoco se encuentra entre sus mejores, quizá por todo lo que expliqué antes del malestar que sentía el grupo en ese ambiente. Sin ir más lejos, su actuación el año siguiente en el Festival de Wight es muchísimo mejor.



- Canned Heat: en la película protagonizan un momento especialmente entrañable cuando un espontáneo sube al escenario y el cantante de la banda sigue su interpretación cogido al hombro de éste. Aunque no sale en el film, hicieron su clásica jam de boogie y el tema "Going Up The Country" se convirtió en uno de los emblemáticos del festival. Curiosamente su participación fue bastante accidentada: habían echado pocos días antes a uno de sus dos guitarristas, Henry Vestine, y en su lugar estaba el recién llegado Harvey Mandel. Así mismo, el batería Fito de la Parra no quería actuar porque no habían tenido tiempo de ensayar, pero le convencieron. Fue una suerte porque su actuación en Woodstock llevó su carrera al pico de popularidad.



- Joe Cocker: no he oído su actuación completa, pero la interpretación de "With a Little Help from my Friends" me parece una de las cumbres del festival.

- Ten Years After: aunque su actuación completa fue algo accidentada, les salió muy a cuenta, porque la versión de "I'm Going Home" que puede verse en la película fue uno de los momentos cumbre del film, que dio un impulso brutal a su carrera.


- Crosby Stills Nash & Young: ésta era su segunda actuación, tal y como reconoce la propia banda al inicio de la actuación, pero ya seguía la estructura de sus futuros conciertos diviendo el show en un set acústico y uno eléctrico, en el que contaron con Neil Young.

- Jimi Hendrix: la última actuación de todas que tuvo lugar en la mañana del último día, cuando la mayoría de gente se había ido (no les toméis por idiotas, era 1969 y ver a Hendrix en vivo era relativamente fácil, nadie sabía que iba a ser una actuación legendaria ni, mucho menos, que moriría un año después). Por entonces ya no contaba con la Experience sino con su nueva banda Gypsy Sun & Rainbows. Fue quizá el momento cumbre del festival, que ahora por suerte está editado completo en DVD. El instante que ha pasado a la posteridad, su versión eléctrica del himno americano, es de esos momentos mágicos que aún pone los pelos de punta.
Aparte de eso, hay que decir que aunque uno ve a un montón de gente en el escenario actuando con Hendrix, a la práctica solo se oye su guitarra, el bajo de Billy Cox y la batería de Mitch Mitchell. El resto de percusiones y el guitarista rítmico literalmente es como si no existieran, porque no se les oye, supongo que el encargado de mezclar el sonido no quería que nadie eclipsara a Hendrix. En todo caso, sigue siendo una actuación maravillosa y un cierre muy apropiado.


sábado, 30 de marzo de 2013

Woodstock (I): desmitificando Woodstock


Woodstock 69 es uno de los grandes símbolos emblemáticos del rock, el festival por excelencia, el gran acontecimiento de los 60. Y desde luego el cartel de artistas que congregó es una maravilla, pero en lugar de dedicarme a babear durante párrafos sobre cómo moló Woodstock y que ojalá hubiera estado ahí, voy a defender una idea que tengo desde hace bastante tiempo, y es que Woodstock 69 ha sido mitificado en exceso.

De hecho, aunque hoy día se le considera como el gran festival emblemático del espíritu de los 60, no fue así en su época. En aquel entonces, el gran festival representativo de los 60 y que se consideró que marcó un antes y después fue el Monterey Pop Festival del 67. ¿Por qué entonces hoy día es mucho más recordado Woodstock? Yo me atrevería a decir que por algo muy simple: por la película del festival. De hecho, no soy el único que piensa así, he leído a gente que vivió aquellos años afirmando que en su momento lo consideraron otro festival más, y que no fue hasta que se estrenó la película que adquirió este estatus mítico.

Antes de empezar a despreciarme y considerarme un pedante, estimado lector, quiero remarcar que: A) considero que en Woodstock hubo no pocas actuaciones brutales y B) me habría gustado estar allí aún pese a ciertos detalles que mencionaré seguidamente. Bien, continuemos.

Woodstock 69 no es el momento emblema del hippismo y la contracultura, de hecho en 1969 ambos movimientos ya empezaban a estar de capa caída. Ese mérito le pertenecería seguramente al Monterey Pop Festival del 1967, que cronológicamente surgió en pleno auge de esa escena. Woodstock representa más bien el momento cumbre de esos movimientos como moda. Cuando la gente ve en el film de Woodstock todos esos hippies viviendo en armonía, practicando el amor libre y predicando la paz para cambiar el mundo seguramente piense en lo guay que fue el hippismo y sus ideales mientras duraron. Yo cuando veo eso me pregunto donde estaban todos esos tíos tan solo 1 o 2 años después, cuando ese movimiento ya desapareció. ¿No lo sabéis? Ya os lo digo yo: retomaron sus carreras en la universidad después de haber jugado un poco a ser rebeldes antisistema e hincharse a marihuana y se convirtieron en los futuros yuppies de los 80, que seguramente votaron a Ronald Reagan y recuerdan esos años como un entrañable y vergonzoso error de juventud. O simplemente se quedaron en pequeños empleos manteniendo esa actitud liberal frente al capitalismo pero desde la comodidad de un hogar con televisión y coche.

Eso es Woodstock, ese movimiento contracultural que en un principio era legítimo y lleno de esperanzas convertido en una moda, de ahí la brutalísima asistencia masiva al festival desbordando todas las previsiones.


Por otro lado, hay un segundo aspecto de Woodstock que no es recordado tanto como se debería. Uno de los motivos por los que fue algo tan memorable para sus organizadores es porque no murió casi nadie. Tal cual suena. Porque fue tal caos organizativo (y eso el film lo refleja muy bien) que si no hubo una revuelta ni ninguna desgracia masiva, fue por pura potra. 
Pero la realidad es que el festival fue un auténtico peligro. El momento en que cayó una fuerte lluvia, más de uno se temió que todo el entramado eléctrico que había mal montado sobre el escenario provocara una desgracia. Por suerte no fue así. La gente nadaba en barro, no había servicios mínimos para todos porque no se preveía tal afluencia de público, y sin embargo no hubo ninguna protesta general. Eso sí que es muy 60s, y por desgracia es el único aspecto de Woodstock que parece haber llegado hoy día a los festivales de rock de este país.

Como curiosidad, un hecho muy poco difundido sobre el festival es que murieron 2 personas en él: una por sobredosis (¡sólo una! ni los organizadores se lo podían creer) y otra atropellada por un tractor (!!!). Pero lo cierto es que en su momento se temió un número muchísimo mayor de accidentes y desgracias.
El motivo de tal desastre en temas de planificación es que los organizadores no esperaban una asistencia tan masiva, que se desbordó cuando decidieron dejar de cobrar entrada y dejar que entraran gratis. Como no había control sobre la gente que acudió al ser gratuito, es difícil estimar la cifra de asistentes, pero se dice que fue entre 400.000 y 500.000 personas.


Volviendo al tema de la organización, muchos se fueron el tercer día antes de ver la actuación de Hendrix (uno de los principales reclamos) seguramente porque debía ser agotador vivir más de dos días en condiciones infrahumanas salvadas únicamente por el paz y el amor que proporcionaban las drogas y algunos revolcones con hermanos/as hippies.

En estos años de navegar por la red me encontré un día en un foro la opinión de un tipo cuyo padre fue a Woodstock. Éste le dijo que lejos de ser eso tan guay que se veía en la película, fue una experiencia muy poco gratificante. Dijo que los conciertos no se oían bien, que acabó echo un asco por la lluvia y las pésimas condiciones en que se encontraban y que por ello él y sus amigos decidieron irse a mitad del segundo día.
Puede que ésta no sea la opinión generalizada de todos los que fueron y que incluso la mayoría saliera de ahí satisfecho, pero creo que es un punto de vista a no desdeñar en absoluto porque refleja la otra cara del festival, que se intuye claramente en la película pero no se suele mencionar.

Así pues... sí, me habría encantado estar ahí por las geniales actuaciones... pero sólo por eso. Y puestos a elegir creo que escogería otros festivales de menos renombre pero con carteles igual de atrayentes.