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sábado, 23 de septiembre de 2017

Yo y Yes (Yes y Yo)

Extrañamente este mes de septiembre me ha sorprendido en una de las mayores rachas de enganche a ese grupo conocido como Yes y se me ha ocurrido hacer un poco de retrospectiva sobre mi relación con ellos a lo largo de mi vida.



 Yes nunca han sido de mis bandas favoritas aunque los considero que juegan en la liga de grandes del progresivo y siempre he tenido un gran respeto por ellos. Mi primera toma de contacto fue a lo grande, con el tema "Close to the Edge", y la culpa la tuvo una web de rock progresivo que cada mes seleccionaban una pieza esencial del género (gracias a ellos llegué también a joyas como "Supper's Ready", "Still Life" o "Starless"). Me sonaba el grupo pero no había oído nada de ellos, y ahí decían que ésta era una de las más grandes composiciones del género, así que, ¿a qué esperaba?

La primera escucha de esta obra maestra me dejó tan impactado que es de esos casos en que recuerdo perfectamente el momento, el lugar y las sensaciones de esa primera toma de contacto. Por entonces debía tener unos 14 o 15 años, no estaba muy versado en rock progresivo y era más impresionable, pero es que además era un tema tan jodidamente bueno que me quedé casi literalmente boquiabierto: esa parte inicial con ese estilo tan raro que no era incapaz de ubicar, la magnífica melodía (y la voz, la voz de Jon Anderson, que me encandiló desde el principio); la parte central de "I get up, I get down", desde siempre uno de mis momentos favoritos del rock, y el espectacular clímax. Todo. ¿Cómo resistirse a eso?

Rick Wakeman, su melena rubia, su capa y sus mil teclados. Aunque más que un miembro fijo del grupo era alguien que entraba y salía, es inevitable asociar esta imagen con la iconografía de Yes.


Pasó un tiempo hasta que decidí a bajarme el resto del disco, y seguramente como tenía las expectativas tan exageradamente altas con el tema homónimo, el resto de Close to the Edge (1972) inicialmente no me impresionó. Siempre me gustó la preciosa balada "And You and I" pero fue a más con el tiempo, e inicialmente no me entraba "Siberian Kathru", pero también fue cosa del tiempo. Hoy día es de mis discos favoritos.

No obstante, los amigos Yes se quedaron muy atrás en mi discografía respecto a otros grandes del prog, y la culpa es de un disco: Fragile (1971). En todos lados decían (y dicen) que es una de sus obras maestras, y lo escuché con muchas expectativas que esta vez ni se acercaron a la realidad. Sigo considerándolo un disco extrañamente sobrevalorado, con algunos temas muy buenos ("Roundabout" y "South Side of the Sky", mi predilecto del disco), otros bastante buenos y varias piezas breves que son puro relleno. ¿Esto es lo mejor que podía ofrecerme Yes? Sé que no tiene sentido pero por culpa de este disco los tuve olvidados durante años, teniendo aún grandes discos por descubrir de gente como King Crimson, Genesis o Pink Floyd.

El punto de inflexión que me hizo volver a ellos tuvo lugar varios años después cuando en casa del hermano mayor de una amiga encontré el Yes Album (1970) y pensé "Bueno, a ver qué tal". Desde la primera escucha me reconcilié automáticamente con Yes: "Yours Is No Disgrace", "I've Seen Good People" y sobre todo... ¡"Starship Trooper"! ¡Esto ya era otra cosa! Eran unos Yes que sonaban a progresivo pero sin ser tan enrevesados como en álbums posteriores, y funcionaban a la maravilla.



Una vez volvimos a ser amigos me escuché su directo en lujoso triple vinilo (y comprado de segunda mano tirado de precio) Yessongs (1973) y decidí probar con su disco más polémico: Tales from Topographic Oceans (1973), el disco más excesivo de la banda con cuatro suites de 20 minutos. ¡Megalomanía al poder! Debo decir que siempre me ha gustado esa faceta tan excesiva hasta rozar el ridículo del grupo. Después de todo el rock tiene un componente lúdico muy adecuado para cosas así. Pese a que lo oí con cierta "precaución" (es decir, no esperando mucho) me gustó desde el principio, aunque bien es cierto que realmente todos los temas estaban alargados en exceso. Podría decirse que es su obra maestra perdida: si hubieran acortado las canciones dejándole en un disco sencillo sería otra joya más de su carrera, pero tal y como quedó es algo desproporcionado y definitivamente imperfecto. Mis favoritas han cambiado con el tiempo, pero a día de hoy, tras muchas reescuchas, creo que los dos grandes temas son el inicial "The Revealing Science of God" y la final "Ritual", la única en la que podrían disculparse sus 20 minutos de duración. "The Remembering" es bonita pero se nota descaradamente que está hinchada (la dejaría en 5 o 6 minutos) y "The Ancient" empieza bien hasta que Howe se pone pesado con la guitarra.

Mi siguiente paso estuvo lejos de ser el obvio: Drama (1980), disco controvertido en que Jon Anderson es reemplazado por Trevor Horn y que cuenta con Geoff Downes como teclista (nota: aunque me gusta mucho Rick Wakeman como teclista - que no como compositor - creo que los tres que tuvieron en la era clásica hicieron un buen trabajo, cada uno en su estilo). Sí, antes de tirar por otros clásicos aposté por éste en que practicaban un cambio de estilo que quizá no me agradaría. ¿Por qué? Pues porque aquel 2011 Yes venían a mi ciudad trayéndose de teclista a Geoff Downes y sospeché (acertadamente) que caerían temas de este álbum, que por lo general suele quedar olvidado. Contra lo esperado, Drama me entró a la primera pese al cambio de estilo, destacando para mi gusto dos temas: la progresiva "Machine Messiah" (¡que cayó en el concierto!) e "Into the Lens (I am a Camera)".

En cuanto al concierto, de los Yes clásicos estaban Steve Howe a la guitarra, el magnífico bajista Chris Squire (una de las cosas que aprendí con el tiempo es que uno de los grandes sellos distintivos del grupo es la forma como Squire toca el bajo) y Alan White a la batería. Fue un gran concierto con un tipo sacado de una banda tributo calcando las voces de Anderson y me conquistaron desde el principio empezando con "Yours Is No Disgrace". Me impresionó Howe a la guitarra y me sorprendió lo bien que hacía Squire los coros pese a su edad y sus pintas de grandullón.

"Tempus Fugit" con un pequeño fallo técnico.

Y a partir de aquí nos acercamos al presente. Me dejé conscientemente para más adelante el disco de ellos hacia el que más expectativas tenía y pasé antes al Going for the One (1977), que directamente me compré a ciegas. No fue un disco que me marcara: me gustó desde la primera escucha y todos los temas son muy buenos, pero no había ninguno que me volviera loco - incluso el polémico Drama tenía "Machine Messiah". Y finalmente hace unas semanas pasé hacia el disco suyo del que esperaba más y en general uno de los álbums hacia los que más expectativas tenía: Relayer (1974), un auténtico clásico de la banda célebre por su tema "The Gates of Delirium" que ocupa una cara entera. ¿Qué puedo decir? Me encantó. En ese sentido, cero sorpresas, esperaba muchísimo y estuvo a la altura.

Y aquí me encuentro, desde hace dos semanas oyendo en bucle a Yes con algunas pausas para pasar a AC/DC. Me he vuelto a enganchar a los grandes temas del Tales from Topographic Oceans y me he reconciliado un poco con el Fragile. ¿Qué me queda ahora? Dos primeros álbums con pinta de ser agradables pero un poco primerizos, que oiré seguro sin muchas expectativas, el polémico Tormato (1978) - de inexplicable título y portada - que no suele gustar y que oiré pero no comprándolo a ciegas. Ah, y los discos en solitario de Anderson, Howe y Squire que he leído que están muy muy bien (los de Wakeman son un coñazo). Porque lo que viene después me interesa solo a nivel anecdótico y no musical: un giro ochentero exitoso pero que personalmente detesto (pese a que este videoclip me fascina), anécdotas cachondísimas como el enfrentamiento Yes vs Anderson-Howe-Bruford-Wakeman que acabó desembocando en Union (1991) y que daría para una entrada por si sola y las peleas que siguen teniendo hoy día, en que tenemos a Yes girando con Howe y White de miembros clásicos y a Anderson y Wakeman por otro lado. ¡Algunas cosas no cambian!

Un par de rankings como cierre...

Discos favoritos separando los que creo que tienen un nivel similar entre sí del resto:

1- Close to the Edge
2- The Yes Album
3- Relayer


4- Tales from Topographic Oceans (¡en serio! ¡dadle una oportunidad!)


5- Going for the One
6- Drama o Fragile, según el día.


Canciones favoritas:

1- Close to the Edge
2- Starship Trooper
3- The Gates of Delirium
4- And You and I
5- Ritual (Nous Sommes de Soleil)
6- I've Seen All Good People
7- Yours Is No Disgrace
8- South Side of the Sky
9- Machine Messiah
10- Siberian Kathru


viernes, 14 de diciembre de 2012

Discos que no entiendo: Yes - Fragile (1971)




Si me permitís ser directo, nunca he entendido la fama de este álbum. Que sea considerado una de las obras cumbre de Yes e, incluso, su mejor álbum en opinión de muchos, es algo que me supera. Close to the Edge y The Yes Album son infinitamente mejores, e incluso yo personalmente prefiero Tales from Topographic Oceans a éste, aún a riesgo de quedarme solo.

Éste fue lógicamente el segundo disco de Yes que oí - y digo lógicamente porque después del Close to the Edge es el que más fama tiene - pero me supuso tal decepción que dejé a Yes de lado un largo tiempo considerándolos una banda de un solo disco. Fue al oír el Yes Album cuando se reanudó mi interés hacia ellos hasta hoy día. Desde entonces he ido dándoles sucesivas oportunidades a Fragile, pero me temo que no hay otra: sencillamente no entiendo este disco.

En el 91, Yes seguían en los 80. Miren si no las pintas y esos teclados que se cargan esta versión del tema.

De entrada me cuesta entender que se considere el mejor disco de un grupo una obra que tiene varios temas de relleno. Y no me refiero a temas menores que uno puede discutir si son relleno o no, sino temas que eran literalmente de relleno, que se incluyeron para llenar el disco porque se les quedaba corto y que no son más que pequeños esbozos compuestos por cada miembro del grupo para lucimiento propio. Habrá quien les vea cierto encanto, pero no es mi caso.

"Cans and Brahms" es Wakeman jugueteando con la música clásica y los teclados, muy en su onda. Serviría como introducción de algún tema, pero por sí sola es muy pobre. "We Have Heaven" es una sobredosis de Jon Anderson ideal para aquellos a los que no les guste la voz del cantante. A mí sí me gusta como cantante, pero no esta canción. Ambos son dos temas insustanciales de minuto y medio, lo cual es irónico si uno piensa que dos años después hicieron un álbum en que ningún tema bajaba del cuarto de hora. Cerrando los rellenos más flojos, "Five Per Cent Nothing" es directamente una demo de medio minuto añadida aquí estúpidamente.

Pasemos a los temas menores más respetables. "Mood for a Day" es Steve Howe demostrando sus habilidades a la guitarra española, no está mal aunque a mí todo lo que recuerde a flamenco me repele, pero reconozco que es cosa mía. Por otro lado "Long Distance Runaround" y "The Fish" están bastante mejor. La primera es una composición breve pero bien hecha, mientras que la segunda es un casi instrumental para lucimiento del bajista Chris Squire. De todos modos me gusta mucho más como suena en el directo Yessongs y tengo la sensación de que la cosa se queda algo a medias.



Pasemos ya a los temas largos. Aquí sí que hay más calidad, aunque ninguno está para mi gusto a la altura de las grandes composiciones del álbum anterior y del siguiente. "Roundabout" es el gran clásico del disco, suena a puro Yes y está muy bien construida, con algunos intervalos acústicos entre otros más rockeros. Bien.
"South Side of the Sky" creo que me gusta más, alternando un inicio más oscuro con un interludio de piano muy tranquilo.
Por último tenemos "Heart of the Sunrise", que nunca ha sido mi taza de té, se me hace algo machacona y solo consigue agradarme del todo a ratos.

¿Resumen? Tres temas de relleno estúpidos, tres temas respetables pero menores y tres temas largos de los cuales uno me parece normalito y los otros dos buenos pero no entre lo mejor del grupo.
¿Veredicto? Un notable y gracias. No una obra maestra ni, mucho menos, la mejor obra del grupo. Entiendo que es cuestión de gustos y bla bla bla pero teniendo discos tan sublimes y redondos como Yes Album y sobre todo Close to the Edge, me cuesta comprender a alguien que prefiera éste.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Reaprovechando canciones: Steve Howe

"Starship Trooper" es sin ningún lugar a dudas una de las mejores canciones de Yes, sobre todo por el magnífico final instrumental llamado "Würm" compuesto por el guitarrista Steve Howe:


Bien, ahora escuchen la canción "Nether Street" de una banda llamada Bodast en la que Howe estuvo temporalmente antes de entrar en Yes:


¡Sorpresa!

Howe no era tonto y no se le puede culpar, esa parte de guitarra era tan buena que no podía permitir que quedara olvidada para siempre en el disco de una banda underground que no conocía nadie. Insertada en el mítico tema de Yes además le da el desenlace apoteósico que necesita el tema.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Después del éxito


Como todos ustedes sabrán, uno de los principales objetivos de toda banda de rock es alcanzar el éxito y vender millones y millones de discos. Se puede hablar largo y tendido sobre el dificultoso camino que realizaron todos los grandes del rock hasta conseguir tan ansiado premio, pero hay otra cara de la moneda que también me parece muy interesante y de la que quiero hablar hoy: ¿qué pasa cuando lo has conseguido?

Me refiero a cuando un grupo ha sacado un disco con un éxito arrollador que sabe que difícilmente podrá superar. Y es que llegados a ese punto supongo que todos se dan cuenta de algo tan simple como que cuando has llegado a lo más alto lo único que puedes hacer es descender. Por supuesto, los millones que has ganado suavizan mucho la caída, pero el ego y la presión de todo músico hacen de este momento un punto bastante delicado.


El caso más significativo creo que es el de Pink Floyd. Después de 5 años de carrera, en 1972 trabajaron muy duro para sacar un disco que fuera perfecto. Una vez éste salió a la venta, The Dark Side of the Moon se convirtió al instante en uno de los mayores éxitos no solo de la época sino de la historia del rock. Pues según leí, después de la gira de presentación del mismo el grupo llegó a tal estancamiento que se plantearon separarse.
Puede parecer absurdo, ya que llevaban muchos años trabajando juntos para llegar hasta ahí pero imagino que la presión para colmar las expectativas era tal que les tentó la solución cobarde de separarse.

Voy a hablar de algunos casos bastante significativos de bandas que se encontraron en esa situación: sacaron un disco superventas que tuvo tal éxito que se vieron en serios problemas para dar un siguiente paso. Vamos allá:

- Pink Floyd: tal y como expliqué antes, la resaca post-Dark Side of the Moon fue dificultosa para Pink Floyd. Cuando empezaron a pensar en nuevas composiciones tuvieron una primera idea muy extravagante: un álbum interpretado con objetos y no con instrumentos musicales. Estuvieron trabajando un tiempo en ese concepto y de hecho se llegaron a grabar algunos temas, pero al final se abandonó el proyecto. Puede parecer una locura, pero era una forma de 1) continuar experimentando como habían ido haciendo hasta ahora y, sobre todo, 2) evitar las odiosas comparaciones con un disco que no se parecería en nada a lo que habían hecho.
En su lugar, como bien sabrán, comenzaron a componer los temas que darían forma a Wish You Were Here (1975) y Animals (1977), álbums que los mantuvieron en lo más alto durante el resto de década, superando pues la prueba.
A día de hoy pueden escucharse algunas grabaciones de ese proyecto, llamado Household Objects:



- Eagles: el caso de los Eagles es uno de los más sintomáticos de este tipo de situaciones. Hotel California fue como ya sabrán un éxito abrumador, histórico incluso diría yo. ¿Consecuencia? El bajista Randy Meisner no soportó más la presión y se fue tras la gira y los dos líderes Don Henley y Glenn Frey se volvieron locos para grabar un álbum a la altura de las expectativas.
Tardaron la friolera de dos años en acabar el disco, y uno de los detalles más significativos en mi opinión es que querían que fuera doble, pero no porque les sobraran canciones. Es decir, ellos mismos se impusieron esa condición, lo que demuestra esa presión de tener que superar Hotel California de alguna forma, y uno de los medios de hacerlo era con el consabido mítico álbum doble que todas las grandes bandas de los 70 sacan tarde o temprano. Ellos no pudieron por no tener suficientes temas para completarlo (no obstante el 2007 hicieron por fin su ansiado doble álbum: Long Road Out of Eden).
En fin, The Long Run (1979) se grabó en varios estudios a lo largo de 2 años y el resultado fue un éxito de ventas aunque en mi opinión fue el álbum más flojo de su etapa clásica. Suena demasiado forzado para mi gusto y la producción tan pulida creo que no le hace ningún bien.

- Yes: nuestros amigos Yes son cualquier cosa menos gente sencilla. Una de las bandas progresivas por excelencia que destacaban por sus temas largos y complejos con letras místicas. El sueño de cualquier fan de los Ramones. Con Close to the Edge (1972) arrasaron por completo y se convirtieron en una de las grandes bandas del momento. Pero entonces tuvieron que plantearse algo: ¿cómo superas un disco como ése formado por tres obras maestras largas y soberbias? La respuesta en "términos Yes" es obvia: con un disco doble formado por cuatro temas más largos aún.

Podría escribir largo y tendido sobre Tales from Topographic Oceans (1973) pero me reservo porque quiero dedicarle una entrada entera como se merece. El título del álbum ya os da una idea de por donde van los tiros, y los títulos de los temas no se quedan cortos: "The Revealing Science of God (Dance of the Dawn)". Los ambiciosos Jon Anderson y Steve Howe directamente perdieron el norte en su intento de hacer el gran disco de su carrera, sin ser conscientes de que en realidad ya lo habían grabado y que éste sería considerado durante un tiempo (injustamente) como uno de los peores discos de la historia. Todos los temas rozan o sobrepasan los 20 minutos de duración y NINGUNO justifica esa duración, todos están alargados con pasajes algo aburridos que se empeñan en extender hasta el límite de la cara del vinilo una composición que en realidad debería durar la mitad. Pero es que su nuevo álbum tenía que ser un disco doble aún cuando fuera a costa del mismo disco.
En la grabación del álbum, el teclista Rick Wakeman acabó tan harto de todo que empezó a escaparse al estudio de al lado para emborracharse con Black Sabbath. Mientras tanto, Anderson quería grabar el disco en el campo para inspirarse en la naturaleza, pero al no ser posible simplemente decoraron el estudio para sentirse en un ambiente campestre. BRUTAL.
El resultado final no es malo, pero indudablemente se les fue de las manos:



- Supertramp: para los que no conozcan el contexto, Supertramp tuvieron unos inicios algo dificultosos en que el éxito parecía rehuirles. Por otro lado los únicos miembros estables eran los líderes del grupo, Rick Davies y Roger Hodgson. Por ello en 1974 consiguieron con Crime of the Century un logro a varios niveles: a nivel artístico, comercial y de banda, ya que el disco sería al mismo tiempo su obra maestra, su primer éxito de ventas y el primer álbum grabado con una formación estable de Supertramp.
Desgraciadamente, al mismo tiempo que consiguieron eso, las relaciones entre Davies y Hodgson empezaron a enfriarse hasta volverse muy tensas. Años después, con Breakfast in America (1979) consiguieron el mayor éxito de su carrera. Era un álbum donde tiraban descaradamente hacia un sonido pop más comercial (eso no quita que fuera también un excelente disco), y el público reaccionó positivamente dándoles el mayor éxito de su carrera.

¿Qué pasó después? Pues como era de imaginar, las relaciones entre Davies y Hodgson empeoraron aún más, pero aparte tuvieron serios problemas para decidir el rumbo a emprender. Ambos habían estado de acuerdo en apostar por el pop en Breakfast in America, pero ahora Davies quería volver al sonido progresivo más complejo de sus obras anteriores (es decir, la opción Pink Floyd de "hagamos algo diferente para evitar comparaciones"). Hodgson en cambio optaba por algo un tanto contradictorio: quería seguir haciendo pop pero al mismo tiempo quería echar a toda la banda salvo a ellos dos para cambiar un poco de aires y probar cosas nuevas (es decir, seguir haciendo la misma música pero con gente diferente). Davies se negó rotundamente, después de todo les costó años conseguir una formación estable. Sin ser capaces de llegar a un acuerdo, en su siguiente álbum (...Famous Last Words...) prácticamente trabajaron por separado, reservándose además algunos temas para futuros discos, puesto que ya intuían que pronto habría una ruptura.
El resultado es sorprendentemente bueno teniendo en cuenta las circunstancias y que Davies casi se lavó las manos grabando sus temas y luego dejando el resto del proceso enteramente a Roger. Pero eso no quitaba que fuera el disco más flojo de la formación clásica del grupo y una despedida de Hodgson un tanto deslucida.

- Lou Reed: después de revolucionar la historia del rock a cambio de no tener nada de éxito con The Velvet Underground, Lou Reed se retiró temporalmente de la música para ver cómo su banda tenía un éxito póstumo con su último álbum, Loaded. Reed decidió volver a la carga con un disco debut que por desgracia no convenció mucho pero por suerte apareció por ahí David Bowie y le rescató con el mayor éxito de su carrera, Transformer, donde Reed se apuntó a la moda glam.

Después de más de 5 años grabando discos que no escuchaba nadie y tocando en clubs de mala muerte por fin le sonrió el éxito. ¿Qué mejor manera de celebrarlo que grabando un álbum sobre una prostituta berlinesa que acaba cortándose las venas? Cuando los de la discográfica oyeron que Reed, el último gran éxito de la compañía, quería hacer un álbum doble sobre ese tema tan comercial y acorde con el espíritu glam, se asustaron. Solo consiguieron que el disco no fuera doble. El fracaso del álbum desalentó la idea inicial de acompañar el disco de una versión teatral (otra idea típica de músico ambicioso que de repente alcanza el éxito). No fue hasta décadas después cuando empezó a ser reivindicado.



- Steely Dan: no soy fan de Steely Dan ni conozco el disco que voy a comentar, pero sabiendo el exitazo que tuvieron el 1977 con Aja y habiendo oído algo de su perfeccionismo enfermizo, intuí que podría haber una buena historia sobre su continuación. No me equivoqué. A Steely Dan simple y llanamente se les fue la olla después de Aja.
Para grabar la continuación de su afamado éxito de ventas, Steely Dan estuvieron un año en el estudio y utilizaron a más de 40 músicos diferentes en la grabación del disco, incluyendo Mark Knopfler. Todos los músicos que colaboraron en el álbum acabaron hartos de Donald Fagen y Walter Becker (los dos miembros que quedaban del grupo), quienes eran tan perfeccionistas y obsesivos con los detalles que nunca estaban satisfechos, incluso cuando los temas realmente no eran demasiado complejos.
El disco fue un nuevo éxito pero desgastó al dúo por completo, quienes se separaron poco después.

- Fleetwood Mac: : aquello que los Eagles no fueron capaces de hacerlo, sí lo lograron Fleetwood Mac: grabar su álbum doble. Aunque la gestación de Rumours (1977) se realizó estando las dos parejas que formaban el grupo en proceso de separación (y el batería Micl Fleetwood en medio), el enorme éxito del álbum les obligó a aplicarse eso que cantan en "The Chain" sobre mantenerse unidos. El resultado, Tusk (1979), fue un ambicioso disco doble que en su momento se convirtió en el disco más caro grabado hasta el momento costando un millón de dólares de la época.

Por último quiero mencionar la curiosa tendencia de ciertos grupos underground cuando consiguen el éxito con un álbum más o menos asequible y luego intentan resarcirse grabando un disco más oscuro, como si estuvieran avergonzados de haberse vuelto más comerciales.
El gran precedente es Neil Young, que pasó del exitosísimo Harvest a editar una trilogía de discos oscurísimos y claramente anticomerciales: el directo Time Fades Away, On The Beach y Tonight's The Night. Pero eso se nota mucho en bandas de rock alternativo que dan el salto de la escena alternativa al éxito masivo: R.E.M. pasando del exitoso y popero Out of Time al oscuro Automatic for the People o Nirvana del gran disco de principios de los 90, Nevermind, al mucho menos accesible In Utero. En ambos casos la elección del primer single del disco post-éxito ya dice mucho de por donde van los tiros, y más cuando en ambos casos los discos tienen temas con mucha más madera de single pero que ellos se resistieron a que salieran como canción de adelanto. En el caso de Nirvana fue "Heart-Shaped Box" y en el de R.E.M. fue "Drive", con la que acabo este artículo no solo por ser una de mis canciones favoritas del grupo sino porque el videoclip muestra gráficamente la idea de este texto, con esa masa de fans engullendo a Michael Stipe: