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lunes, 15 de agosto de 2016

Deep Purple: MK IV

Cuando empecé a interesarme por el rock de adolescente, la idea que me llegó de Deep Purple era que lo realmente bueno de la banda era la formación del Made in Japan (1972), es decir, el MK II: Ian Gillan (voces), Ritchie Blackmore (guitarra), Jon Lord (teclados), Ian Paice (batería) y Roger Glover (bajo). Sabía que después se hicieron otros discos con otro cantante - e incluso que había otros álbums más misteriosos en su primera época sesentera - que estaban muy bien pero ya no eran lo mismo. Luego supe que en realidad ese otro cantante era una estrella por derecho propio, David Coverdale, y que esa formación incluía además un bajista con suficiente personalidad como era Glenn Hughes. Pero de todos modos creo que el MK III se ha revalorizado mucho en los últimos 10 años, cuando cada vez más gente dice sin tapujos que lo prefiere a la era Gillan, algo que yo en mis inicios jamás había oído decir a nadie.

¡No obstante había más! Una misteriosa formación que fue la última de los 70 en que no estaban... ¡ni Gillan ni Blackmore! Eran los tipos del MK III con otro guitarrista que a mí ni me sonaba remotamente. Dicha formación grabó un disco y después se disolvió la banda. No parecía muy prometedor. De hecho la fama que tenía este último álbum era de ser un cierre algo flojo de lo que venía siendo una gran trayectoria, una despedida pálida de los brillantes Deep Purple clásicos. Pero, de nuevo, el tiempo lo ha revalorizado y en estos años ya es algo habitual hablar con muy buenas palabras de esta breve etapa del grupo. Aprovechando que llevo unas semanas enganchadísimo a estos Deep Purple he decidido dedicar una extensa entrada para reivindicar lo que sería el MK IV.



Adiós Ritchie, adiós


A principios y mediados de los 70, Deep Purple era una de las bandas más populares del mundo. Puede parecer una obviedad, pero al estar hoy día algo de capa caída a veces se tiende a olvidar que en esos años eran absolutamente gigantes. No obstante, las cosas se pusieron feas cuando la formación que consiguió el éxito se fue a tomar por saco: Ian Gillan se fue por no soportar a Blackmore y este último exigió además que echaran a Glover, no por nada, sino porque había entrado con Ian y por tanto debía irse con él (¿?) - en los 90, cuando se volvió a reunir esta formación, optaron por la idea más astuta de dejar que fuera el colgado de Blackmore el que abandonara la banda, y que Ian y Roger se quedaran.

Pese a ello, los nuevos Deep Purple deslumbraron al mundo con ese discazo que es Burn (1974), donde quedaba de manifiesto el talento de sus dos nuevos fichajes: David Coverdale y Glenn Hughes. Todo parecía viento en popa, pero las cosas se complicaron durante la grabación de su siguiente disco, Stormbringer (1974). Porque si bien en Burn ya se notaban influencias funk - cortesía de Hughes y su increíble labor como bajista y vocalista - la tendencia en su nueva obra llegaba a extremos inimaginables solo un año atrás. De repente teníamos a unos Deep Purple con influencia directa de música negra tipo funk o incluso soul.


Aunque contra todo pronóstico el disco funcionaba - a mí me gusta muchísimo sin ser fan de esos géneros - en el seno del grupo no todos estaban conformes con esta nueva dirección. Más concretamente Blackmore se sentía totalmente alienado respecto a este nuevo enfoque, y no se cortó ni un pelo en decir a la prensa que a él no le gustaba ese tipo de música. En paralelo, Lord también admitía que habían tomado un viraje algo extraño y prometía que el nuevo disco sería rockero... ¡bonita forma de promocionar su nuevo trabajo! Resulta extraño que un tipo tan dominante como Blackmore dejara que se le escaparan las riendas del grupo, pero en esos años estaba pasando un mal momento por estar separándose de su mujer y eso le impidió demostrar al resto quién mandaba ahí.

Pronto surgió otro motivo de conflicto cuando Blackmore se empeñó en que la banda debería grabar una versión de un tema llamado "Black Sheep of the Family" de unos tales Quatermass. El resto no parecieron muy interesados en la idea y Blackmore se lo tomó a mal. Durante el tour, el bueno de Ritchie empezó a pensar en grabar un disco en solitario donde incluiría ese tema, y no tardó en acercarse al cantante de la banda que los teloneaba, unos tales Elf donde se encontraba Ronnie James Dio. El resto de Deep Purple no lo sabían, pero Blackmore había dicho a los managers que dejaría el grupo y estaba ultimando con Dio los detalles para formar Rainbow.

Debo confesar que este es uno de los episodios más confusos para mí de la historia de Deep Purple: ¿por qué puñetas Blackmore se emperró de esa forma en grabar en estudio esa versión? Es un buen tema, pero tampoco espectacular y, sobre todo, Deep Purple hacía muchos años que habían decidido no hacer versiones en estudio. Ni siquiera la que por fin hizo con Rainbow me aporta mucha luz, está muy bien pero no es brillante ni aporta algo especialmente nuevo a la canción. También es cierto que Blackmore no es alguien fácil de entender, estamos hablando de un tipo que ha estado 20 años grabando extraños discos medievales con un sombrerito de brujo y que se ha negado a ir a la ceremonia de inclusión de Deep Purple en el Rock 'N' Roll Hall of Fame porque no se había invitado a Joe Lynn Turner, que solo estuvo en un disco de Deep Purple que no gusta a casi nadie... ¡y al que por otro lado el propio Blackmore no ha invitado para la reunificación de Rainbow (grupo en el que Turner realmente destacó)!

Así pues, en 1975 Blackmore, que dos años antes había echado a dos miembros del grupo, ahora abandonaba el barco.


En busca de un nuevo guitarrista


La marcha de uno de los miembros fundadores imprescindibles de la banda dolió mucho a Ian Paice y sobre todo Jon Lord, que decidieron que lo mejor era separar el grupo. Lo que sucedía es que los chicos nuevos, Coverdale y Hughes, estaban deseosos de continuar: mientras que Lord y Paice ya eran estrellas consagradas y con cierto nivel de vida, los otros dos eran aún jóvenes que acababan de saborear por primera vez la maravillosa vida de rockstar... ¿iban a tener que renunciar a ello solo un año después?

Ambos asediaron a Lord y Paice y les convencieron para seguir. A eso hay que sumarle que, como dije antes, Deep Purple eran increíblemente populares, de modo que había muchas presiones de managers y la discográfica para que siguieran adelante: a nadie le interesaba cerrar una marca tan lucrativa. Finalmente Lord y Paice aceptaron, una decisión que luego retrospectivamente dirían que no fue muy acertada, ya que debieron haberlo dejado cuando se fue Blackmore - claro que esto lo afirmaron influenciados por la traumática gira posterior y por el hecho de que el disco que grabaron no se ha empezado a valorar hasta hace poco.

En algún sitio he leído que su primera opción fue... ¡Jeff Beck! De ser así el guitarrista debía estar muy solicitado en esa época: ese mismo año los Stones le estaban tanteando para que ocupara la plaza vacante de solista. Más allá del señor Beck, la banda probó con varios candidatos que no acabaron de funcionar hasta que Coverdale propuso el nombre de Tommy Bolin, a quien conocía sobre todo por su trabajo en un disco de jazz fusion que le gustaba mucho: Spectrum (1973) de Billy Cobham.



Bolin en aquel entonces acababa de dejar James Gang después de grabar el excelente Miami (1974) y estaba planteándose debutar en solitario. Cuando le propusieron entrar en Deep Purple no es que estuviera especialmente emocionado, de hecho casi no conocía la música del grupo salvo los singles, pero acudió a la audición. Empezaron a improvisar y todos notaron al instante que la cosa funcionaba, incluido el reticente Bolin, que luego admitiría que no sabía que estos tipos fueran tan buenos. Se le propuso ipso facto unirse al grupo y, para que no tuviera problemas con sus planes en solitario, se acordó que podría grabar en paralelo sus discos como solista - eso difícilmente podría parecer problemático en Deep Purple, Jon Lord, había pasado de ser el principal miembro del grupo a aceptar sabiamente colocarse a un segundo plano y relegar sus inquietudes musicales (que tiraban más hacia el rock sinfónico y la música clásica que hacia el hard-rock) en discos en solitario que sacaba en paralelo a su frenética actividad con Deep Purple.

Por cierto, hace años se sacó un álbum que incluía algunas de las jams que hizo la banda en esa época llamado Days May Come que tiene una pinta tremenda pero aún no ha llegado a mis manos...


Venga y pruebe a la banda


El único álbum que grabaría este MK IV sería Come Taste the Band (1975). Resulta curioso que, habiéndose marchado Blackmore, el más reticente a ese enfoque tan funk y soul de su anterior obra, la banda no decidiera explorar más libremente ese camino. Al contrario, Lord cumplió su promesa y Come Taste the Band vuelve al sonido rock con toques funk de Burn (1974). Algo denostado históricamente, escuchado hoy día creo que se defiende solo: no hay ni un solo tema que flojee, la guitarra de Bolin se integra perfectamente en la banda y de hecho es un álbum que fluye muy bien. Es de destacar que, lejos de ser un invitado, Bolin coescribe la mayoría de temas aportando su identidad a la banda ("Lady Luck", una de las más pegadizas, de hecho la trajo Bolin pensando que pegaría bien en el disco).

Temas como "Gettin' Tighter", "I Need Love" o "Dealer" (con un puente precioso cantado por Hughes) son la continuación lógica de ese hard-rock con toques funk que hacían antes, aunque con un toque algo menos duro por la ausencia de Blackmore. "This Time Around/Owed to G" empieza con una parte muy calmada que surgió de una improvisación de Lord a la que Hughes le añadió letra, que luego se une con un tema más fusión de Bolin. Y la mejor del disco a mi gusto es la última, "You Keep on Movin'", que viene de los tiempos de Burn. La habían compuesto Hughes y Coverdale, pero cuando se la enseñaron a papá Blackmore éste les dijo que no le gustaba. Una vez el ogro Blackmore se largó, a la pareja les faltó tiempo para colarla en su primer disco sin él, y no es para menos.

En su momento el disco vendió bien (aunque es cierto que el nombre "Deep Purple" ya te garantizaba unas ventas más que respetables) y fue más o menos bien acogido, pero en general se quedó con la fama de ser uno de sus obras más flojas. A día de hoy ha envejecido muy bien y tiene suficiente personalidad como para poder colarlo en nuestro top del grupo sin parecer excéntricos.

Tour de pesadilla y fin del MK IV


Donde empezaron a complicarse seriamente las cosas fue en el tour de promoción del disco. De entrada, Glenn Hughes llevaba un ritmo de vida tan errático que se había vuelto incontrolable. De hecho en el primer tema del disco, "Comin' Home" tuvo que tocar Bolin las partes de bajo al estar Hughes ilocalizable. Antes de iniciar el tour la banda le puso un ultimátum: o frenaba sus excesos o le echarían del grupo. Hughes prometió controlarse, pero olvidó cumplir lo pactado tan pronto empezó la gira.

Bolin era otra bomba de relojería. De entrada al empezar los ensayos se sintió muy frustrado cuando le pidieron que tocara los temas viejos de Deep Purple igual que hacía Blackmore, negándole la posibilidad de interpretarlos a su forma. Eso a un músico inquieto y fan de las jams como Bolin le resultó frustrante, pero acabó aceptando. No obstante lo peor es que sus problemas con las drogas eran similares a los del bajista, de modo que enseguida se vio que en la gira había dos facciones: Hughes y Bolin absolutamente pasados de vueltas e impredecibles, y el resto intentando mantener el control de la situación. No era un panorama muy agradable.

Aparentemente las primeras fechas del tour en Oceanía, donde Bolin era muy popular, fueron las mejores, manteniendo alto el listón de Deep Purple como banda imbatible en directo. El setlist apostaba muy claramente por el nuevo disco, dejando del MK III sólo los dos temas homónimos de sus respectivos discos y con tres temas de la era MK II sacados de Machine Head: "Smoke on the Water", "Lazy" (el vehículo de lucimiento para Lord y Paice) y "Highway Star". También solían hacer algún tema del disco en solitario de Bolin.


Por desgracia el breve paso por Indonesia fue una experiencia terrible. En Yakarta la llegada de Deep Purple fue recibida con una euforia desorbitada, hasta el punto de que las calles se colapsaron. Para frenar la multitud se puso a disposición del grupo... el ejército. Una vez ahí se les hizo saber que tendrían que tocar dos fechas en vez de una, y que no sería para 20.000 personas como estaba estipulado, sino unas 90.000. Malas vibraciones. Durante el concierto, la banda se temía lo peor: la multitud estaba apelotonada como podía y había en el foso docenas de miembros del ejército armados y con perros, pero aquella noche no sucedió nada sobre el escenario.

El drama se produjo en el hotel después del concierto, cuando dos miembros del personal de seguridad tuvieron una pelea en la habitación de Hughes y uno de éstos se fue. A la mañana siguiente vino la policía a detener a Glenn Hughes y a los otros dos miembros del personal que habían estado en la habitación: el guardaespaldas que había dejado la habitación había muerto cayendo por el hueco del ascensor y se acusaba a los otros tres de asesinato. Los tres fueron enviados a la cárcel e interrogados. Cuando se hizo la hora del segundo concierto, dejaron salir a Hughes bajo escolta para que actuara. Durante ese show sí hubo incidentes entre el público y el ejército (miembros de la banda dicen que se oía a gente gritando porque les atacaban los perros y los soldados), de modo que la banda hizo un set más corto de lo normal para escapar de ahí.

De vuelta a la comisaría las prostitutas que habían estado en la habitación del bajista aparecieron repentinamente para declarar en favor de los detenidos y se les soltó. La banda escapó como pudo del país sin ver ni un céntimo de las ganancias del concierto. Hughes y el resto están convencidos de que lo que sucedió no fue un accidente: el guardaespaldas que perdió la vida no estaba ebrio cuando salió del cuarto y la forma como se sucedieron los hechos da a pensar que estaba planificado expresamente para tenderles una trampa y evitar pagarles.



Traumatizados por todo lo sucedido, llegan a Japón donde les esperaban más problemas. Tommy Bolin, que no encontró heroína de calidad en Yakarta, se había inyectado una dosis que le había regalado una prostituta y el material estaba en tan mal estado que casi tuvo una sobredosis. Cuando se recuperó tenía el brazo paralizado, lo cual suele ser un inconveniente cuando eres un guitarrista. Se hizo lo que pudo para reanimárselo utilizando masajistas y aunque recuperó algo de movilidad para los conciertos, apenas podía tocar gran cosa.

¿Quieren saber lo mejor? Precisamente eso sucedió en los conciertos que iban a grabarse en vídeo y audio de la gira. En consecuencia durante mucho tiempo el único testimonio que tenemos del MK IV en vivo es el mediocre Last Concert in Japan (1977), el concierto en que Tommy Bolin casi no podía tocar la guitarra. En mi opinión éste es uno de los factores que han contribuido a que el MK IV estuviera denostado tanto tiempo. Uno escucha el desastre de solo de guitarra de "Highway Star" y se pregunta cómo pudieron editar eso (supongo que a la discográfica le daba igual la calidad y que el poner la palabra "Japan" en el título sería un aliciente para los fans).

He aquí una pequeña muestra, fíjense como el show se inicia con "Burn" pero con la particularidad de que el riff inicial lo toca Lord a los teclados y no Bolin. De hecho, es Lord quien salva mínimamente el show, y por sacar algo bueno de este artefacto diremos que nos confirma lo enorme músico que era el teclista y cómo podría haber sobresalido más si hubiera querido, pero en su lugar prefirió mantenerse en un modesto segundo plano... salvo cuando el guitarrista no podía tocar.



Después de estos dos incidentes, la gira americana fue sumamente irregular. Se combinaban shows excelentes con otros muy flojos (ya fuera porque esa noche Bolin y/o Hughes estuvieran muy pasados o porque sencillamente no funcionaba la cosa). Teniendo en cuenta que la gran baza de Deep Purple fueron siempre sus históricos conciertos, Lord y Paice comenzaron a sentirse decepcionados, ya que no podían aceptar dar shows que bajaran del sobresaliente. El setlist del tour fue cambiando, rotando prácticamente todos los temas del Come Taste the Band, lo cual lejos de ser una buena señal, en un grupo de setlists fijos como Purple era un síntoma de inseguridad (igual que les pasaría a Queen en su primera crisis musical).

Si esto fuera poco, las declaraciones de la banda a la prensa no eran muy halagüeñas por entonces. Hughes afirmaba que a él lo que le gustaba era la música negra, no el hard-rock al que se estaba dedicando, y Coverdale ya anunciaba que haría un disco en solitario donde podría ser él mismo y no verse obligado a hacer el papel de cantante de Deep Purple. Bolin, cuyo debut en solitario había sido un gran éxito de ventas, seguramente se preguntaba cuándo podría dedicarse de nuevo a su música.



Por suerte, con el tiempo se editaría un directo de esa parte de la gira que por fin haría justicia a las noches buenas del quinteto: On the Wings of a Russian Foxbat, un documento imprescindible para fans del grupo que demuestra que, en otras circunstancias, podrían haberse mantenido como una formación imbatible. No fue así, cuando llegaron a Reino Unido la desidia se había apoderado del grupo y después de un concierto vergonzosamente flojísimo en Liverpool - el último planeado de la gira - Coverdale dijo furioso al acabar que lo dejaba, una decisión que en realidad ya debían haber tomado Lord y Paice tiempo atrás una vez que hubieran cumplido todos sus compromisos. En ese aspecto fue una ruptura fácil: nadie quería seguir adelante.

Tras la separación, Paice y Lord montaron un grupo, Paice Ashton Lord, que solo duró un disco (que por cierto tengo mucha curiosidad por escuchar). Bolin pudo centrarse en su carrera en solitario grabando un exitoso segundo álbum, pero sus excesos le cobraron factura: murió de sobredosis en mitad de un tour al año siguiente. Hughes editó un disco en solitario y ha sobrevivido hasta nuestros días de milagro con una trayectoria algo errática teniendo en cuenta su talento. Coverdale como sabemos fue el que salió mejor parado. Quizá no sea tan talentoso como Hughes pero supo encauzar bien su talento con Whitesnake, donde por cierto llegó a reclutar a sus ex-compañeros Paice y Lord en alguna formación.

Diez años después, la formación del MK II volvió a reunirse con el celebrado Perfect Strangers (1985). La continuidad que tuvo esta nueva versión del grupo a lo largo de los años contribuyó a hacer caer en el olvido ese último episodio de los Deep Purple clásicos (eso sumado a que Gillan ha sido, salvo una espantada, un miembro estable desde entonces y el cantante no quiere ni oír hablar de esos Purple "que imitaban a Stevie Wonder"). Una pena que esta última formación que hizo música tan buena y, sobre todo, llegara a adquirir personalidad propia, se quedara en un curioso episodio suelto. La historia del rock tiene docenas de momentos semiocultos por descubrir, como afortunadamente se ha ido haciendo en estos años con el MK IV.

domingo, 7 de agosto de 2016

Deep Purple - Who Do We Think We Are? (1973)


Cuando uno ya ha pasado por los discos clásicos e imprescindibles de un grupo resulta bastante curioso enfrentarse a sus obras menores. Ya hemos visto a la banda en sus mejores momentos, ahora toca verles en una situación de debilidad, y eso es lo que sucede con el último disco del MK II de Deep Purple: Who Do We Think We Are? (1973), un álbum del que había oído hablar tan poco y de forma tan tibia que no esperaba gran cosa. Y desde luego las circunstancias en que se grabó no hacían presagiar mucho.

Who Do We Think We Are? es el clásico producto de una situación insostenible: una banda agotada después de años de frenética actividad y con tensiones insostenibles entre sus miembros, más concretamente entre el cantante Ian Gillan y el guitarrista Ritchie Blackmore. En realidad parece ser que su relación ya se resentía desde 1971 por el clásico problemas de egos: Ritchie, como bien sabemos, no es un tipo fácil, y Gillan acaparaba demasiado protagonismo. La relación entre ambos acabó siendo cada vez peor, pero afortunadamente nada de eso se notó en sus excelentes conciertos presentando Machine Head (1972) - incluyendo el Made in Japan (1972).

Muchos grandes discos se han grabado en una situación de tensión, pero a eso hay que sumarle que la banda llevaba un ritmo de trabajo agotador. Mientras estaban de tour ya habían reservado los estudios para grabar su siguiente álbum (el cuarto en apenas tres años), pero como tuvieron que cancelar algunos shows por enfermedad, los programaron al final y eso provocó que apenas hubiera tiempo de descanso entre el tour y la grabación del disco. En conclusión, cuando llegaron a Roma no tenían material ni ganas de ponerse a ello. Según Gillan, si sus managers les hubieran permitido tomarse un tiempo de vacaciones, el MK II habría durado más tiempo. Quién sabe, en todo caso ese contexto aceleró las cosas.

De estas primeras sesiones solo salieron dos temas. El primero es el gran clásico del disco, "Woman from Tokyo", un tema de rock 'n' roll sencillo y pegadizo con un buen riff de guitarra y una letra que iba sobre el primer tour en Japón que iban a empezar en breve y que se inmortalizaría en su directo más famoso. La otras es "Painted Horse", con un tono más blues y Gillan a la armónica. Se descartó por las típicas peleas entre guitarrista y cantante: Ritchie dijo que había que grabar otra toma vocal, Ian se negó y en conclusión Ritchie dijo que entonces se iba fuera del disco. No estaba Blackmore para tonterías.


Mientras tanto, la banda tampoco se ponía de acuerdo con la dirección a tomar. Ian quería desesperadamente cambiar de estilo y tirar hacia influencias progresivas, en la línea de Fireball (1971), algo que a Blackmore - y seguramente al resto - no les interesaba. Y Blackmore por su cuenta se guardaba sus mejores composiciones para un proyecto que tenía entre manos, Baby Face (donde pensaba contar con ¡Phil Lynnott y Paul Rodgers! - al que pensaba traerse al batería de Deep Purple, Ian Paice). No era un ambiente muy prometedor.

Finalmente, tras otra tortuosa sesión consiguieron sacar algunos temas más hasta que les dio para la duración mínima 34 minutos escasos. En general el disco no aguanta comparaciones con los predecesores, pero a cambio mantiene un buen nivel medio, sin grandes picos pero tampoco ningún tema que sobre: buenos temas rockeros como"Mary Long" (como curiosidad, el único que tocaron en vivo en aquella época), "Rat Bat Blue" sostenida por un marcado ritmo de batería de Ian Paice o "Smooth Dancer" que criticaba la situación de la banda. "Place in Line" por otro lado es un blues que rompe un poco el estilo del disco y que es quizá la más floja del mismo, pero a cambio viene seguida por la mejor composición de todo el álbum: "Our Lady", con un gran trabajo de Jon Lord a los teclados.

¿Qué pasó después de este difícil parto? Ian Gillan se dio cuenta de que no podían aguantar más tiempo juntos él y Ritchie, así que comunicó a los managers que se largaba. Estos le pidieron que siguiera para unos últimos conciertos que quedaban y aceptó. Dichos shows fueron de una tensión aún más insoportable, ya que el resto de la banda sabían que Gillan no tardaría en irse y el cantante optó por viajar aparte (por otro lado, en toda la gira apenas se dirigieron nunca la palabra él y Ritchie). Para intentar que la banda no se desmoronara, los managers convencieron a Ritchie de que dejara ese proyecto aparte y que siguiera en el grupo. Este aceptó solo si se iba el bajista Roger Glover, condición que todos aceptaron. En consecuencia Glover empezó a notar que el resto le hacía el vacío también a él durante el tour... desde luego, debieron ser unos días llenos de felicidad en el seno de Deep Purple.

De todo eso ha quedado un disco sin duda menor pero bastante decente que a mí al menos me resulta más agradable e interesante de escuchar que cualquiera que hayan hecho después de los 70s. En su edad de oro, el MK II de Deep Purple era tan bueno que sencillamente no sabían sacar un mal disco.


viernes, 26 de julio de 2013

Los pseudo-Deep Purple de Rod Evans

Uno de mis anécdotas favoritas del rock es la de los falsos Deep Purple de Rod Evans.
Evans fue el primer cantante que tuvo el grupo en sus tres primeros discos hasta que él y el bajista Nick Simper fueron reemplazados por los miembros clásicos Ian Gillan y Roger Glover. Después de Purple, Evans grabó un par de discos de culto con la banda Captain Beyond y desapareció del mundo del rock. Paralelamente, Deep Purple sufrieron algunos cambios de formación que incluían a músicos que luego adquirirían un enorme prestigio (o que ya lo tenían) como el bajista Glen Hughes, el cantante David Coverdale y el guitarrista Tommy Bolin. No obstante, tras el Come and Taste Band (1975) el grupo se separó y todos sus miembros emprendieron diferentes proyectos por su cuenta. La segunda mitad de los 70 sería la única etapa de la carrera de Deep Purple en que el grupo permanecería oficialmente inactivo.


Rod Evans en sus inicios con el grupo

En aquel entonces la popularidad de la banda era enorme, y por ello había continuos rumores sobre un posible retorno, más basados en el deseo de los fans que en una realidad. Poniéndonos en ese contexto resulta lógico que cuando los fans vieron anunciado en 1980 un tour de Deep Purple lo recibieran entusiasmados como la noticia del año. El problema es que estos Deep Purple sólo incluían un miembro original: Rod Evans, el olvidado primer cantante del grupo.

Lo que sucedió fue que Evans recibió una propuesta de un manager especializado en organizar giras pseudofraudulentas en que se utilizaban nombres de grupos de prestigio sin tener casi ningún miembro original o clásico. En este caso se le ofreció la posibilidad de utilizar el nombre de Deep Purple para volver al mundo del rock a lo grande, Evans aceptó cometiendo el mayor error de su carrera. El que fuera su bajista en los primeros álbums del grupo, Nick Simper, fue más astuto y no quiso verse implicado. La banda la acabaron de completar cuatro músicos virtualmente desconocidos que el astuto manager ya había utilizado en su pseudogira de Steppenwolf (debe ser muy triste ganarse la vida tocando en formaciones falsas de grupos clásicos, ¿no creéis?).

Con esta maravillosa formación, Deep Purple empezaron un tour por América dispuestos a comerse el mundo. Claro, ahora imaginen, en la era pre-Internet, a los fans comprando entradas entusiasmados sin saber qué formación verían pero confiando en que hubiera algunos miembros clásicos: como mínimo Ritchie Blackmore y/o Jon Lord, y de cantante a Ian Gillan o a David Coverdale, que son los que todos recordaban. Y entonces salían estos tipos al escenario. La primera idea sería de que se trataba de otra banda telonera, pero entonces empezarían a interpretar una melodía que se parecía ligeramente a "Highway Star" y sus peores sospechas se harían realidad. Porque no es solo que fueran una banda de don nadies, sino que parece ser que eran tan malos que a menudo la gente ni reconocía las canciones. Como es lógico, los conciertos solían acabar con protestas del público, que lanzaba objetos al escenario al sentirse estafados.
El único documento que tenemos de esa gira es esta grabación de "Smoke on the Water" grabada en un concierto en México, que confirma nuestras peores sospechas:


Pregunta: Rod Evans, ¿qué te esperabas? En serio, no me entra en la cabeza cómo podía pensar en algún momento que eso podría salir bien, que la gente aplaudiría al ver a unos Deep Purple que solo incluían al oscuro cantante original. Tales fueron los problemas que surgían durante la gira que tuvieron que ponerle remedio de alguna forma, así que el manager decidió poner algunos anuncios para evitar malentendidos. El problema es que si ponías un anuncio especificando qué miembros había en la banda, no iría ni Dios porque nadie conocía ninguno de sus nombres. ¿Solución? Decir los miembros que NO estaban. El problema es que la lista era tan larga que el resultado ha acabado siendo lo que redondea esta anécdota llevándola al nivel Spinal Tap:


La idea de Evans de grabar un histórico nuevo disco no pudo llevarse a cabo. Los Purple originales intentaron disuadirles de seguir girando con ese nombre, pero al no conseguirlo les llevaron a juicio y ganaron. Evans no sólo sufrió esta humillación sino que perdió todos los derechos de autor que hasta ahora iba cobrando por sus tres primeros discos del grupo. Por avaricia el pobre se quedó sin nada. Desde entonces se ha retirado de la música y de la vida pública y no se sabe nada de él.

No puedo dejar de citar aquí dos páginas que me he encontrado cuando intentaba documentar esta anécdota y que contienen mucha información:



Me parecen impresionantes las citas de Rod Evans y los implicados en esos nuevos Deep Purple por el morro que le echan:

"We haven't really tried to get hold of Ritchie. Whether Ritchie gives his blessing or not is of no real consequence to me as my blessing to him forming Rainbow would be of no conse-quence to Ritchie. I mean, if he doesn't like it I'm sorry, but we're trying."
(Rod Evans, Sounds Magazine, August 1980) [me cuesta creer que le pueda echar tanta cara comparando su uso ilegítimo de un nombre de grupo que no le pertenece con Ritchie Blackmore formando Rainbow (¿?¿?)]

"Those two guys (R. Blackmore and R. Glover - ed.) – who are with a band called Rainbow – want to get back. They see a successful thing, and they want part of it. We’ve got a younger look. Those original guys would be 35 to 43 years old now. The band has been in hibernation for several years, and has reemerged."
(Ronald K., Los Angeles promoter, 1980) [no me extraña que Blackmore quisiera dejar los tours que hacía por entonces en grandes pabellones con Rainbow para unirse a estos Deep Purple tocando en clubs]

"(...our group) sounds exactly the same and looks exactly the same. In all respects we are the same product."
(Tony Flynn, Rolling Stone Magazine 1980) [....]

En todo caso, esta anécdota convierte a Evans en uno de los grandes perdedores del rock, ¡enhorabuena Rod!:

Soy un perdedor, I'm a loser baby, so why don't you kill me?

jueves, 22 de noviembre de 2012

Deep Purple y la música clásica

Deep Purple es una banda que ha pasado a la historia del rock esencialmente por su contribución al hard-rock. Resulta lógico, puesto que sus mejores y más importantes obras las realizaron en ese género, pero hay otra faceta de la banda que también debería ser tenida en cuenta por lo innovadora que fue en su momento: su relación con la música clásica.


Estos días me he animado por fin a escuchar los tres primeros discos de Deep Purple que grabaron antes de la incorporación de Ian Gillan al micrófono y con Rod Evans como cantante. Reconozco que me daban algo de pereza, me esperaba tres discos hijos de su tiempo que no hubieran envejecido del todo bien, pero en realidad son bastante buenos. Por aquel entonces sonaban muy parecidos a los Vanilla Fudge, es decir, una banda de rock con toques ácidos destacando la fuerte presencia del órgano y la contundente batería (estoy seguro de que el batería de Deep Purple, Ian Paice, tenía como modelo a imitar al influyente Carmine Appice de los Vanilla Fudge). Solo se intuye el futuro sonido hard-rockero en la contundencia de su interpretación, especialmente la batería. También se podría decir que por entonces el líder era más bien el teclista John Lord, que es el gran responsable de lo que hablaremos hoy.

Las tres obras iniciales del grupo tenían el aliciente extra de mostrar las primeras tentativas de combinar rock y música clásica, un camino iniciado por los Moody Blues con Days of the Future Passed y que luego llevarían más lejos bandas como The Nice o nuestros amigos Deep Purple.

Lo curioso es la forma como lo plantean Deep Purple en sus dos primeros discos. Básicamente lo que hacían era versionar temas de música clásica junto a otro que fuera un clásico del pop-rock. Para rematarlo, en el listado de canciones nunca mencionaban la pieza de música clásica (¿para no espantar a los fans?) sino únicamente la canción de pop-rock, de modo que la primera vez que escuché estos discos y llegaba a estos temas quedaba algo descolocado, ya que antes que la prometida versión me encontraba una larga introducción instrumental que luego acababa reconociendo como música clásica (en su mayoría son piezas muy famosas).

En su debut Shades of Deep Purple hay dos ejemplos. El primero es una versión de "I'm So Glad" precedida por "Prelude: Happinness" (única pieza clásica que acreditan en el listado de canciones) de la suite Scheherazade de Korsakov. De esta tema siempre me ha gustado mucho la forma como a mitad irrumpe sorpresivamente la melodía de guitarra de "I'm So Glad".
Pero en mi opinión es aún mejor su versión de "Hey Joe" combinada con el Bolero de Ravel (hola, Jeff Beck), por una razón muy sencilla, porque ahí realmente se combinan las composiciones, y no es simplemente que el Bolero sea la intro, como sucede con "I'm So Glad". Vean a que me refiero dándole una escucha:


En su segundo álbum ofrecen una versión del "We Can Work It Out" de los Beatles precedida de una parte instrumental llamada "Exposition" que se basa en la séptima sinfonía de Beethoven (más de uno se verá tentado de decir "oh, un tema en que versionan a los dos compositores más grandes de todos los tiempos"... abstenerse por favor). Para el cierre del disco sin embargo apostaron más fuerte con una versión de "River Deep Mountain High" de Ike & Tina Turner precedida de... ¡¡"Así Hablo Zaratustra" de Strauss!! Al parecer la elección de este tema de música clásica venía motivado por el visionado de 2001, Una Odisea En El Espacio de Kubrick, que se estrenó en esa época y debió impactarles profundamente.


La verdad es que resultan experimentos muy curiosos, y el hecho de poner juntos un tema de Skip James junto a uno de Korsakov o a Ike & Tina Turner con Strauss ya es una declaración de intenciones. Pero fue en su tercer disco, Deep Purple, donde Lord se animó a hacer una combinación de rock y música clásica que no fueran versiones, sino una composición suya: "April" (¡¡ojo al vídeo!!):



Después del fracaso de su disco homónimo, Deep Purple decidieron replantearse su carrera y dar un giro hacia sonidos más duros. Para ello decidieron echar a Rod Evans y al bajista Nick Simper por creer que no encajarían en este cambio, y ficharon en su lugar a Ian Gillan y Roger Glover.

No obstante, resulta irónico que justo cuando decidieran emprender este giro lo primero que grabaran fuera su Concerto for Group and Orchestra. Este disco fue importantísimo en su momento por ser el último paso natural en la exploración por parte de Lord de una combinación entre rock y música clásica llevada a sus últimas consecuencias. No solo fue un paso importante para Deep Purple sino para la historia del rock, abriendo el camino para tantas colaboraciones de artistas de rock con grandes orquestas (aquí que juzgue cada uno si eso fue bueno o malo). Por fin se consiguió que rock y música clásica se unieran definitivamente. 


A quien no le hizo mucha gracia esto fue a Gillan, que había entrado en el grupo bajo el pretexto de que querían hacer rock duro y lo primero que se encontró fue un disco grabado en vivo con una filarmónica. No había por qué preocuparse, Blackmore estaba también deseoso de tirar hacia el hard-rock y en su siguientes obra iniciaron la etapa clásica del grupo, en que su sonido tan 60s con toques clásicos desapareció por completo en favor del rock duro, pasando el protagonismo de John Lord a Ritchie Blackmore e Ian Gillan.

lunes, 22 de octubre de 2012

Conciertos pasados: Deep Purple - Pavelló de Vall d'Hebron (22 de Octubre del 2003)

Hoy hace nueve años que viví un concierto del que guardo un recuerdo muy entrañable aunque no está entre mis favoritos.

De entrada, en aquel ya lejano 2003 yo hacía solo un año que había empezado a ir a conciertos, así que procuraba estar atento a todos los músicos que llegaban porque era una novedad para mí. En ese año ya había visto a varias leyendas que me encantaban: The Rolling Stones, Lou Reed y, justo la semana anterior a este show, Jane's Addiction. Deep Purple al lado de todos ellos palidecían un poco de acuerdo con mis gustos de entonces, pero aún así me hacía ilusión y compré la entrada animado por mi madre, que fue mi acompañante (a éste y otros muchos conciertos de viejas glorias que no pudo ver de joven).



Como seguramente ya sabréis, la fama de Deep Purple hoy día en directo es absolutamente pésima. Durante años he leído multitud de comentarios negativos de sus últimos conciertos que me dejaban algo sorprendido, ya que yo no guardaba para nada esa impresión del concierto que vi. Eso hizo que durante un tiempo dudara de mí mismo... yo había disfrutado del concierto y me pareció muy bueno, ¿realmente había sido malo y no me di cuenta por inexperiencia? Por suerte, con el tiempo me encontré por la red a más gente que fue a ese mismo show y coincidían conmigo en que fue muy bueno. No solo eso, leyendo más opiniones variadas llegué a la conclusión de que a día de hoy Deep Purple probablemente combinen buenos conciertos con otros muy flojos. Algunos parece que fueron terribles porque las opiniones fueron unánimes, pero de otros leí también bastantes buenas críticas. Así pues, parece ser que los pude ver en una de sus noches buenas.

Por otro lado, aunque era consciente de que ni de coña iba a encontrarme a los Purple de Made in Japan fui al concierto con muy pocas expectativas, ya que semanas antes del concierto vi un directo del 2002 que no me gustó demasiado. De esta forma el día del recital iba con más ilusión mi madre que yo mismo.

Uno de los detalles que hacen que guarde un recuerdo entrañable de ese concierto es que fue el único que he podido ver en el Pavelló de la Vall d'Hebron, donde antes se celebraban bastantes conciertos (a día de hoy ha sido reemplazado por la sala anexa del Sant Jordi). La gracia de ese sitio es que estaba cerca de mi casa y por primera y última vez en mi vida pude ir a un gran concierto caminando, sin preocuparme del transporte de vuelta. Puede parecer una tontería, pero era una novedad respecto a los 30 minutos de Metro que debo tragarme tras cada concierto, y me gusta eso de haber visto a Deep Purple en un sitio tan cercano a mi casa para variar.

El día que fui yo no hacía este tiempo tan idílico, de hecho la semana anterior también me mojé haciendo cola para Jane's

Recuerdo también que aquel día llovió y tuvimos que mojarnos algo en la cola ante la mirada divertida de los seguratas que estaban dentro tomando un café caliente, y que los teloneros eran una banda local cuyo mayor interés para mí era ver cómo a la cantante se le enredaba el cable del micrófono en todas partes y luego tenía que desenredarlo.
Otro detalle curioso fue que al lado nuestro en las primeras filas había un hombre que estaba ahí con su hijo, que debería tener unos 8 años. Nos dijo que el chaval era un fanático de los Deep Purple y que estaba ilusionadísimo por verlos. Se pasó el concierto sentado en la valla (de lo contrario no podría verlos bien debido a su estatura) y cuando la banda salió, Gillan le dedicó un par de saludos. En un tema que hizo un solo de armónica, al acabar la lanzó a su zona para que su joven fan la cogiera pero no hubo suerte, en todo caso fue un bonito detalle.

El padre me preguntó qué formación llevaba hoy día Deep Purple porque estaba muy desconectado de las novedades del grupo (habría sido divertido que esperara ver a Blackmore). Y precisamente venían de hacer un cambio de formación reciente y muy importante. Aquella fue la primera gira del grupo sin el hace poco fallecido Jon Lord, que fue sustituido por el veterano teclista Don Airey. Se hace un poco extraño ver a Purple sin sus dos líderes, pero cabe decir que desde los 90 el peso del grupo lo lleva Ian Gillan y que Roger Glover e Ian Paice son una de las mejores bases rítmicas que uno puede ver en directo.

Empezaron cómo no, con "Highway Star". Cuando la banda empezó a ir marcando el famoso riff inicial de la canción el público quedó enseguida conquistado, y me pareció muy molón tararear el solo de guitarra con Ian. A ésta le siguieron clásicos infaltables como "Woman from Tokyo" o "Strange Kind of Woman" alternados con referencias al disco que presentaban por entonces, que por cierto lo recuerdo bastante bueno pese a la HORRIBLE portada:


Aparte del álbum que presentaban, las únicas referencias a los Purple posteriores a los 70 fueron la inevitable "Perfect Strangers" de su disco de retorno en los 80 y la balada "Sometimes I Feel Like Screaming", que es uno de los momentos de lucimiento del guitarra Steve Morse y una de las pocas composiciones de los 90 que mantienen como fija.

En general me pareció un concierto sólido y muy bien interpretado, que era más de lo que esperaba. Gillan desde luego no tiene la voz de los 70 pero no se puso en ridículo intentando llegar a agudos imposibles y cantó muy bien los temas adaptados a su timbre actual. Morse no tiene el feeling de Blackmore, suena quizá demasiado limpio, ejecutando los solos a la perfección sin el extra de color que le da Blackmore, pero es un muy buen músico que no se dedicó a hacer florituras en las canciones, eso se lo reservó para un pequeño solo de guitarra. Don Airey es un profesional a los teclados y como tal cumplió a la perfección aunque es una pena que Lord no aguantara una gira más para haber podido verle (como curiosidad hizo un solo de teclados algo bizarro en que interpretó entre otros el tema de la 20th Century Fox). Y por último, Glover y Paice (único miembro original de la banda) son formidables, solo por ellos vale la pena, es una gozada oírlos tocar y Paice es uno de los mejores baterías que he visto en directo.

En mi entrada se veía una foto de esta formación, es decir de cuando Lord aún estaba en la banda. Quizá debí poner una reclamación por publicidad engañosa.


El bis por cierto incluyó la única referencia a los Purple de Rod Evans con "Hush", tema que no conocía al no estar en el recopilatorio del grupo que tenía entonces (ver mi entrada de hace una semana). El cierre vino con la fantástica "Black Night", que fue precedida de un solo de bajo-batería que poco a poco acabó desembocando en la conocidísima melodía. Cuando el público la reconoció empezó a tararearla y finalmente el resto de la banda procedió a interpretarla.

Como último detalle, cuando la banda se fue en las primeras filas el público pedía a grito pelado "Child in Time", pero hace ya muchos años que no la interpretan, probablemente porque Gillan ya no puede cantarla.

El setlist de aquella noche:

Highway star
Woman from Tokyo
Silver tongue
Strange kind of woman
House of pain
Contact Lost
Haunted
Space trucking
Screaming
I got your number
Well dressed guitar
Perfect strangers
Smoke on the water

Hush
Black Night

Cuatro años más tarde volvieron pero no repetí por varios motivos: había oído opiniones pésimas de conciertos recientes y no quería empañar el buen recuerdo de aquella vez que los vi y, sobre todo, no tenía dinero para ir a todos los conciertos que había aquel año. Al final parece que volvieron a dar un concierto de los buenos y además tocaron "Lazy" que fue la que más eché en falta el 2003. En general el setlist de esa gira lo habría disfrutado más, incluyendo también "Fireball" o "Into the Fire", pero me consuela un poco saber que tampoco podía permitirme la entrada.

El 2009 volvieron a pasarse por aquí, creo que ni me enteré, pero parece que fue otro buen concierto y además tocaron "Wring that Neck" (!!!) y abrieron el bis con "Speed King" (¡¡Dios!!).

En todo caso, por muy mala fama que tengan en vivo, siempre recordaré con cierto cariño este concierto del 2003.

PD: creo recordar que el escenario tenía alguna decoración medio relacionada con plátanos. No me refiero a palmeras pero sí que me suena que había ALGO, pero no recuerdo el qué. No sé si lo soñé.

martes, 16 de octubre de 2012

Yo y Deep Purple


De las que están consideradas las tres grandes bandas de hard-rock anglosajonas de los 70, Deep Purple me da la impresión de que a día de hoy son los que están más desprestigiados. No voy a decir que esto sea terrible, porque Led Zeppelin y Black Sabbath son dos bandas estratosféricas y yo mismo las prefiero a Purple, pero me desagrada que los de Ritchie Blackmore sean tan ninguneados hoy día en bastantes sectores que frecuento. Yo eso lo atribuyo principalmente a tres motivos.

El primero es que Deep Purple tienen una larga discografía con muchos discos menores y una formación poco prestigiosa, en que el imprescindible guitarrista Ritchie Blackmore es reemplazado por el menos respetado Steve Morse, sospechoso de ser uno de esos músicos virtuosos sin feeling (irónicamente a estas alturas Morse ha sido miembro de Deep Purple más tiempo que Blackmore). En el mundo del rock ya sabéis que tener una discografía corta e impecable suma muchos puntos.


El segundo es que a día de hoy Deep Purple están continuamente de gira, la mayoría de gente los ha visto o podido ver, y además parece ser que a veces dan algunos conciertos bastante flojos. Lo contrario que por ejemplo Led Zeppelin por sus reticencias a volver al ruedo, o Black Sabbath, que hicieron una reunión puntual en los 90 y gracias. De nuevo, para el público rockero suma muchos puntos el que un grupo sea inaccesible y no se le haya podido ver nunca. Cuando actúa cada dos por tres en tu casa y además no da muy buenos shows eso hace que el grupo pierda algo de respeto aún cuando sus discos de estudio siguen siendo los mismos.

Y por último, uno menos obvio. Zeppelin y Sabbath han sido bandas de mayor influencia en la música que se hace en los 90 y este siglo, son grupos cuyo rastro uno puede intuir sin problemas en muchas de las bandas actuales predilectas del público rockero. En contraste, la influencia de Purple no es tan clara y me temo que no todo el mundo simpatiza igual con el teclado de John Lord o la voz de Ian Gillan ni con sus directos llenos de jams excesivas. De esta forma, las nuevas generaciones que empiezan escuchando bandas de rock actuales acaban lógicamente llegando a Zeppelin y Sabbath al seguir el rastro de influencias de esas bandas, cosa que no sucede tanto con Purple. De hecho, creo que hoy día Deep Purple son una banda mucho más respetada en sectores metaleros que rockeros.

Dicho esto, para mí Deep Purple siempre ha sido una banda a la que he tenido mucho respeto. Mi primer contacto con ellos fue obviamente "Smoke on the Water" en un recopilatorio que había por casa. Los empecé a descubrir más a fondo con 14 años aproximadamente a raíz de este disco que encontré en la biblioteca.


Camino a casa en el autobús la canción que más me llamaba la atención mirando el tracklist era "Child in Time" porque duraba más de 10 minutos (en aquel entonces me parecía llamativa cualquier canción que durara más de 6 minutos, ya no digo más de 10...). Y efectivamente cuando puse el CD se convirtió enseguida en mi favorita de ellos, que por cierto todavía lo es.

El recopilatorio se centra básicamente en el MK II con un par de referencias al MK III, es decir su época cumbre de los 70s. Por ello durante años directamente ni sabía que habían grabado discos antes de que entrara Ian Gillan a la banda ni conocía qué habían hecho después.

Un tiempo más tarde me compré el mítico Made in Japan. Recuerdo de forma entrañable ir con un amigo al Fnac y coger el CD de un expositor de ésos de discos recomendados. Había delante un heavy que al verme cogerlo me dijo algo tipo "Muy buen disco ése, muy bueno tío, no te arrepentirás". Visto en perspectiva es una tontería pero en su momento me hizo gracia que un tipo me dijera eso espontáneamente (cabe decir que aparentaba mucho menos de mi edad, así que el buen hombre debió sorprenderse al ver a lo que parecía un crío de 12 años comprando un directo de Deep Purple).
El disco me encantó desde la primera escucha y cuando empecé a navegar por Internet me sorprendió encontrar a gente diciendo que era un rollo y que esas jams interminables no había quien las oyese (¡y a mí era lo que más me gustaba del álbum!), pero tuvo una pequeña consecuencia negativa: me gustó tantísimo que durante años Deep Purple en estudio me sabían a poco, y por ello los tuve abandonados durante años. Cuando me apetecía oírlos me ponía directamente el Made in Japan porque en estudio me parecía que no eran ni la mitad de buenos. De hecho fue a raíz de este directo y del Irish Tour de Rory Gallagher (con el que me pasó lo mismo) que decidí que en adelante no escucharía los directos míticos de un grupo hasta que no conociera los álbums de estudio: de esta forma podía disfrutar las obras de estudio al oírlas antes de escuchar sus magníficas versiones en vivo. A día de hoy aún procuro hacerlo así.


Durante muchos años ésa fue mi relación con ellos con la única excepción de un concierto el 2003 del que hablaré en una semana. En esa época me hice con un DVD de la gira del Made in Japan que instantáneamente se convirtió en uno de mis favoritos, y más adelante me grabé el Fireball (supongo que me decanté por éste de la época Gillan porque ninguno de sus temas lo tocaban en el Made in Japan y así podía evitar las comparaciones). No fue hasta hace relativamente poco que di los pasos definitivos de reconciliación con Deep Purple haciéndome con In Rock y tanteando la etapa Coverdale con Burn. Debo confesar que si tarde tanto en tantear la época Coverdale es porque un amigo mío muy fan del grupo de cuya opinión me fiaba mucho me dijo siempre que esos discos no le gustaban demasiado. No esperaba mucho del Burn cuando lo oí por primera vez y debo reconocer que me gustó mucho a la primera y que tengo muchas ganas de escuchar el Made in Europe (me estoy esperando a oír antes el Stormbringer para no repetir el error del Made in Japan).

El paso definitivo se produjo hace un año cuando por fin me hice con Machine Head. Es el gran disco del grupo, objetivamente su mejor obra, pero como los mejores temas los tocaban en el Made in Japan nunca me motivó demasiado. El año pasado por fin me decidí a volver a los Purple en estudio y al grabarme ese disco simbólicamente conseguí superar el "síndrome Made in Japan".
Para rematarlo, resulta que todos los CDs clásicos del grupo suelen estar editados en ediciones magníficas repletas de Bonus interesantes, con libretos llenos de información y muy baratas. Así pues, en una o dos semanas me compré todos esos discos de la banda que tenía grabados y lo rematé añadiendo a mi colección el doble In Concert.

Y así llego a hoy en día, cuando por fin me he animado a escuchar los discos de la época Rod Evans, que me han sorprendido muy gratamente (esperaba álbums menores con sonido demasiado 60s y resultan ser muy buenas obras). De hecho aunque ya dije que prefiero a Sabbath y Zeppelin, hoy en día creo que escucho más a menudo a Deep Purple quizá por tenerlos menos quemados. Así que si ustedes no son fans, no duden en darles una oportunidad, la merecen.