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miércoles, 13 de febrero de 2013

Rory


Rory Gallagher es uno de esos músicos de los que difícilmente oiréis palabras negativas, y debo decir que lo entiendo. Es un artista que reúne dos características que le hacen ser especialmente querido por el público rockero. En primer lugar su estilo musical, blues-rock de toda la vida bien hecho, con un sonido de guitarra irresistible y lleno de talento. Podrá gustar más o menos como lo hace, pero es un tipo de música que difícilmente se hará insoportable a alguien. En segundo lugar, el personaje tras la música.

Rory es uno de los pocos grandes artistas de los 70 al que nunca se le subió el éxito a la cabeza. Leyendo y oyendo declaraciones de gente que le conoció y trabajó con él, todos coinciden en su descripción: un hombre sencillo que siempre vivió por y para su música. Nunca intentó componer algún single de éxito fácilmente radiable ni hizo discos comerciales adaptados a los nuevos tiempos. Su estilo evolucionó tanteando el hard-rock pero siguiendo siempre fiel a sí mismo, y hay muy poca gente en este mundo que se haya mantenido siempre así. Por suerte, cuando sus discos dejaron de venderse tanto como antaño Rory pudo seguir en activo gracias a sus brutales conciertos, ya que tenía tan buena fama en directo que siempre consiguió atraer público incluso en sus años más flojos comercialmente. Y eso a él ya le venía bien, porque él concebía así la música: girar con su guitarra a cuestas y darlo todo sobre el escenario cada noche, prefería eso a hacer música más comercial que le diera mayor fama.

¿Cómo puede uno no sentir debilidad ante un tipo así? Yo mismo, que no lo tengo como uno de mis artistas predilectos (aunque sí es uno de mis guitarristas favoritos) he acabado comprándome originales unos cuantos discos suyos antes que los de otras bandas que seguramente me gusten más.


Su música como podrá deducirse no inventa nada nuevo, pero tiene un estilo personal que se hace querer y que invita a ser escuchado a la mínima que uno sienta cierto interés por el rock setentero. Por otro lado, a juzgar por varios discos suyos que he escuchado en estudio me da la sensación de que es uno de esos músicos que no tiene una gran obra maestra en mayúsculas sino varios discos muy buenos. Resulta lógico teniendo en cuenta su alto ritmo de producción (grabó nueve discos de estudio en los 70 además de girar sin parar) y no debe entenderse esa afirmación como un reproche: no todos los grupos y artistas facturan discos magistrales, algunos mantienen un muy buen nivel medio con varias obras notables, y Rory creo que es uno de esos casos. En todo caso, el disco que más me gusta de los que conozco en estudio es Deuce (1971).

En cambio en lo que se refiere a directos ya es otra cosa, el Irish Tour (1974) es uno de los mejores discos en vivo de la historia del rock, y eso es indiscutible. Ésa fue mi primera toma de contacto con Rory, y recuerdo que fue de una forma algo peculiar. Leí a un conocido en un foro hablar maravillas de él y de este disco en concreto, así que lo descargué por el Soulseek. El caso es que me bajé el disco de alguien que no había numerado las canciones, de forma que no me las bajé en el orden correcto sino en orden alfabético (¿qué cuesta poner el maldito número delante del título de cada MP3?). En todo caso, esa eventualidad acabó teniendo una feliz consecuencia: la primera canción que oí de Rory Gallagher fue su versión en vivo de "A Milion Miles Away", que es aún a día de hoy mi momento favorito de su carrera. Tras oír algo así caí rendido. Obviamente de haberlo oído en el orden correcto habría funcionado igual, pero el empezar con esa canción fue un flechazo que me predispuso a favor de ese irlandés. De hecho, al igual que me pasó con Deep Purple tardé años en disfrutar de sus discos de estudio porque me sonaban algo cojos al lado de sus versiones en directo, y por ello empecé con sus dos primeros discos en solitario, porque no toca ningún tema de éstos en el Irish Tour y las comparaciones se hacían menos odiosas.


En todo caso siempre es un buen momento para hablar de Rory y rescatar su música. Como dije, nunca lo pondría - al menos de momento - entre mis grupos/artistas predilectos, pero es de esos músicos a los que siempre me agrada recurrir de vez en cuando y cuya música soy capaz de disfrutar en casi cualquier momento. Eso unido a esa personalidad tan honesta y auténtica hacen del señor Gallagher un músico al que es fácil encariñarse.

Por último decir que cuando fui a Irlanda visité religiosamente la calle que tienen con su nombre en Dublín y en Cork. Da gusto ver cómo reconocen el talento de este gran guitarrista.

sábado, 25 de agosto de 2012

Jimmy Reed


Jimmy Reed es quizás la prueba definitivo del fascinante y cautivador sonido del blues.

No es un músico que destaque como guitarrista como sí hacen otros bluesmen como Freddie King o Buddy Guy. Tampoco es un cantante destacado como Howlin Wolf ni tiene ese aura legendario que envuelve a los primeros bluesmen como Robert Johnson. Y sin embargo a día de hoy es uno de mis bluesmen predilectos por encima de otros de mucho más prestigio. ¿Por qué, si no tiene ninguno de esos rasgos destacables? No lo sé, y sin embargo es así.

Y no es cosa mía, puesto que Jimmy Reed, pese a no ser tan famoso, fue una influencia directa para gente como Elvis o los Rolling Stones. Quizá la clave esté en ese concepto tan difícil de definir como es el "estilo". Reed tenía un estilo propio que prácticamente nunca cambiaba, pero que era tan bueno que no importa, cuando te engancha no te aburre en absoluto. Por otro lado, sus canciones son muy buenas, no es uno de esos músicos que se base solo en tener un estilo que suene bien, pero aparte de la calidad de las composiciones lo que le hace tan especial es su sonido: esa forma tan arrastrada de cantar, esos toques de guitarra sencillos pero impecables, los solos de armónica concisos pero que son absolutamente perfectos para la canción, etc.

Cuando escucho discos como el magistral At Carnegie Hall (1961) me imagino a Jimmy Reed sentado desgranando su repertorio tranquilamente, sin prisa pero sin pausa, como si le saliera solo interpretar estas canciones de esta manera. Y sin embargo por mucho que he buscado, no he encontrado otro bluesmen que tenga ese sonido que parece tan sencillo.

Sirva esta entrada como homenaje a un grande del blues.





domingo, 19 de agosto de 2012

John Deacon algo perjudicado

Al ser el miembro más discreto de Queen, no hay muchas imágenes o vídeos jugosos de John Deacon, pero éste es uno de ellos: un vídeo en el que parece sospechosamente alegre durante una fiesta de Queen.


Y de regalo, unas breves imágenes de John en Budapest durante el Magic Tour de 1986. Al final se le ve hablando con una niña de forma bastante entrañable:


A todo esto, John Deacon ha cumplido hoy 61 años, ¡felicidades!


sábado, 7 de julio de 2012

El fascinante mundo de Todd Rundgren


A día de hoy se suele usar con demasiada facilidad la palabra "genio" hasta el punto de que casi ha perdido su valor. Yo por genio entiendo no solo a un gran artista sino a una persona que tiene una lucidez especial que le hace destacar e ir por delante de los otros. En ese sentido, Todd Rundgren creo que es uno de los genios de la música pop-rock.
Esta entrada es solo un pequeño reflejo de la que fue su larga carrera. Dado que no la conozco en profundidad, hay algunas lagunas que iré subsanando editando el artículo a medida que las llene, pero creo que servirá como homenaje a este tipo tan apasionante.

Sus inicios musicales tienen lugar a mediados-finales de los 60 cuando siendo un veinteañero fundó la banda de garage Nazz, en la que cantaba y tocaba la guitarra. Todd grabó dos discos con Nazz muy interesantes pero que aún no demostraban su potencial. No obstante, el pretender que el segundo fuera un doble álbum ya mostraba que el jovencito era ambicioso, y de hecho Todd nunca se cortó en lo que respecta a la duración de sus obras: en los 70 solía combinar discos dobles con otros que forzaban la duración máxima de un LP (por ejemplo el debut de Utopia de una hora de duración con un tema de media hora en una de sus caras o el Initiation de 68 minutos y un tema de 35 minutos en la cara B, convirtiéndolo en uno de los LPs simples más largos que se hayan grabado).



Tras el segundo álbum, Nazz se separaron y Todd inició una carrera en solitario que se inició con Runt (1970), un disco no muy redondo pero sí muy prometedor porque ya dejaba a entrever sus inquietudes musicales, y Runt: The Ballad of Todd Rundgren (1971), un álbum de puro pop menos experimental pero impecable (de hecho a día de hoy es mi favorito suyo).
No obstante, el disco que catapultó su carrera y en el que Todd demostró al mundo su verdadero potencial fue el doble Something/Anything (1972). Todd prescindió aquí de la banda que le había acompañado en sus obras anteriores y produjo, compuso e interpretó todos los instrumentos en tres cuartas partes del disco. Musicalmente es la obra donde Todd exploró todas las posibilidades de la música pop forzando así mismo sus límites. Para muchos se trata de su obra cumbre, y ciertamente tiene muchos números para serlo. Dejando de lado opiniones, es un disco absolutamente imprescindible no solo en la carrera de Todd sino también en la música pop-rock de los 70.


Something/Anything dejó al señor Rundgren en una posición envidiable: el disco fue un éxito de ventas gracias a unos cuantos singles de pop radiofónico infalibles y al mismo tiempo le permitió conseguir el estatus de artista inquieto y experimental. Había triunfado siendo fiel a sus principios, era perfecto. Sin embargo, lejos de acomodarse, Todd decidió seguir adelante y jugársela con su siguiente obra. El salto de Something/Anything a A Wizard A True Star (1973) supone uno de los mayores suicidios comerciales de la historia del rock. De un disco de pop inteligente y original, Todd Rundgren pasó a una obra extraña, inclasificable, experimental y definitivamente difícil de asimilar. Cuando sus fans oyeron el disco en su momento no entendieron qué era eso y como es lógico fue un fracaso de ventas. Aún hoy día sigue siendo un álbum difícil, así que imaginen en 1973. No obstante, con el tiempo consiguió un estatus de culto hasta convertirse en uno de los discos predilectos de sus fans.
Sin embargo, lejos de dejarse intimidar por los reveses comerciales, en su siguiente disco Todd (1974) continuó tirando por este camino, combinando temas pop con bizarradas y experimentos varios sobre todo con los sintetizadores.





Como alternativa a su carrera en solitario, Todd formó en esa época la banda Utopia. En su momento fue entendida también como la alternativa comercial a sus arriesgados discos en solitario, ya que en sus primeros discos abrazaban el sonido del rock progresivo más desatado que tanto se llevaba en la época. Resulta curioso pensar que un disco como el debut de Utopia en su momento fuera comercial, pero así eran los excesivos 70s. A lo largo de los años, Todd iría combinando su carrera en solitario con la de Utopia, si bien Utopia fueron alejándose poco a poco del progresivo para acercarse al pop mientras Todd coqueteaba con el progresivo en solitario, de forma que sus dos facetas se iban cruzando.

Por si todo esto fuera poco, Todd también se dedicó durante esos años a producir discos para otra gente. En el mundillo eran conocidas sus habilidades como productor que le valieron el sobrenombre de Wizard (Mago). En aquellos años produjo, entre otros, el We're an American Band de Grand Funk Railroad, el Straight Up de Badfinger y el Bat Out of Hell de Meat Loaf.

Esta época fue la más productiva de su carrera. Todd dio rienda suelta a sus extravagancias (por ejemplo tiñéndose el pelo de colores vistosos) mientras no paraba de crear música. Viendo vídeos de esos años uno puede encontrar de todo: conciertos excesivos a lo Spinal Tap con Utopia, actuaciones en que toca la batería para demostrar que es cierto eso de que es multiinstrumentista, apariciones televisivas con unas pintas muy bizarras, etc.
Aparte de los vídeos que he linkeado, posteo aquí dos ejemplos más sobre lo que podía salir de Todd Rundgren en los 70. Primero una actuación televisiva en que sale medio desnudo con todo el cuerpo pintado cantando su hit "Hello It's Me":


Y en segundo lugar una bizarrada muy inquietante, una especie de videoclip de su canción "All The Children Sing" que seguro que hizo las delicias de un joven David Lynch:


Aparte de eso, su discografía seguía deparando sorpresas. En Faithful (1976) dedicó la mitad del disco a versiones de clásicos del rock que eran tan fieles a las originales que uno se pregunta si el propósito de esto no era sino demostrar sus habilidades en el estudio pudiendo recrear cualquier canción. Poco después sacó Hermit of Mink Hollow (1978), un retorno al sonido pop más asequible de antaño en que además volvía a interpretar todos los instrumentos. Fue uno de los mayores éxitos de su carrera y contenía el que es su tema más popular junto a "Hello It's Me": "Can We Still Be Friends" (aunque el vídeo es bastante normalito, también tiene su momento WTF):


Con el cambio de década y el paso a los 80 la carrera de Todd perdió algo de empuje como le sucedió a todos los grandes artistas de los 70, ya que... Bueno, creo que antes que divagar prefiero ser franco sobre esta etapa musical: aunque no he oído aún ningún disco entero de esa época, prácticamente todo lo que he escuchado de Todd de mediados de los 80 en adelante me parece espantoso. O bien lo que me falta por oír no se parece en nada a los temas que conozco o esta parte de su discografía es horrorosa.

Sin embargo, a cambio hay que reconocer algo, y es que aunque la música sea pésima, Todd seguía siendo fiel a sí mismo. Es decir, no es un caso de artista que se vendió a los géneros musicales de moda perdiendo toda su esencia, como es el caso de muchos, sino que siguió experimentando y haciendo lo que le daba la gana de un álbum a otro. Por ejemplo en 1985 sacó A Cappella, un disco grabado íntegramente con su voz. Es decir, la voz de Todd no solo cantaba la melodía sino que interpretaba el resto de instrumentos, de modo que cada tema era una combinación de pistas de la voz de Todd. El único truco es que algunas las retocó en estudio. 


A este álbum experimental con tanto proceso de estudio le siguieron dos discos que optaron por el camino contrario: se grabaron en vivo en una sola toma sin ningún retoque de estudio. Pero lo más interesante del Todd de esta época en mi opinión vino con su álbum No World Order. Él siempre había sido un fanático de la tecnología, y la llegada del digital con sus múltiples posibilidades era algo que se le antojaba irresistible. Este disco supuso un experimento de crear una obra interactiva en la que el usuario podía elegir cómo quería escuchar la música pudiendo escoger entre diversos parámetros. Los conciertos de esa época también seguían fieles a esa idea y se basaban en gran parte en la interacción del público, que podía subir al escenario e incluso tocar algún instrumento musical.
Como es de esperar, con la llegada de internet, Todd también se subió al carro de inmediato y fue uno de los primeros artistas en sacar partido de la red cuando, a mediados de los 90, empezó a ofrecer temas nuevos o aún en proceso de creación a sus fans a través de su página web. Y como último detalle, en su disco The Individualist Todd incluía un videojuego al que se podía jugar oyendo la música.
Estos detalles pueden parecer simples anécdotas hoy día, pero a principios-mediados de los 90 eran un campo nuevo aún por explorar, y tiene más mérito aún que un músico cuarentón como él se metiera en todos estos tinglados innovando allá donde pudiera.

Como digo, en la teoría Todd seguía siendo el mismo de siempre evolucionando y haciendo todo tipo de experimentos. No se había anclado en el pasado como la mayoría de sus contemporáneos e incluso probaba con géneros musicales de más actualidad como el rap o la música electrónica. En la teoría pues, todo era correcto y digno de admirar. El problema es que la música era, como dije, horrible:


En estos últimos años Todd Rundgren básicamente ha tenido la mirada puesta en su pasado (algo poco común en él). La primera señal llegó en 1997 cuando grabó un disco que reversionaba temas suyos clásicos en clave bossanova, With a Twist... Ya en pleno siglo XXI sorprendió a todos sus fans iniciando una gira en que interpretaba íntegramente su disco A Wizard A True Star, ahora convertido en una de sus obras más aclamadas. La jugada se repitió años después con su otro clásico Todd y con Healing. Y como última novedad, recientemente volvió a reunificar a sus amigos Utopia para dar una gira.

A diferencia de otros compañeros de su época, hay que decir que Todd Rundgren no es un artista que haya sido reivindicado masivamente por bandas jóvenes como influencia fundamental ni que haya conseguido llegar a nuevas generaciones, como sí han hecho Neil Young o David Bowie, por mencionar dos músicos tan inquietos como él. Más bien parece como si se hubiera convertido en el típico dinosaurio anclado en los 70s que hoy es visto como una curiosidad de la época. Puede que sus nefastos últimos discos en comparación con las carreras recientes de Bowie y Young, mucho más solventes y agradecidas por los fans, tengan algo que ver. O quizá es que Todd se implicó en ese género tabú, el rock progresivo. Sea como sea, es definitivamente un gran artista a reivindicar con una trayectoria envidiable en los años 70. Puede que sus últimos discos no valgan la pena, pero a cambio Todd ha seguido fiel a su filosofía aunque eso implique equivocarse, que es algo que no muchos pueden decir. En definitiva, Todd Rundgren mola.

Por último no puedo olvidarme de dejar un link al doble artículo que me descubrió a este artista, por entonces totalmente desconocido para mí, y que me abrió las puertas a su discografía hasta hacerme fan. Les recomiendo su lectura por ser un repaso exhaustivo a su carrera además muy bien escrito:

Todd Rundgren (I)

Todd Rundgren (II)

Y nada mejor para acabar que una de las mejores canciones de Todd, disfrútenla:


domingo, 24 de junio de 2012

John Deacon

En una banda en que tienes a alguien como Freddie Mercury, el resto de músicos están destinados a quedar eclipsados, pero en el caso de Queen se dio la circunstancia de que los otros miembros eran músicos de talento que no iban a dejarse ensombrecer por su frontman y que en el estudio aportaban también bastantes composiciones.
Sin embargo, mientras Brian May y Roger Taylor se abrieron un pequeño hueco de protagonismo tanto en los discos como sobre los escenarios, el bajista John Deacon pareció tener claro siempre que su papel sería el del secundario en el que nadie se fija, y además disfrutaba de este papel.


A diferencia de sus compañeros, jamás hacía coros porque decía que no sabía cantar y por supuesto jamás grabó ningún tema cantado por él como sí hicieron ellos. En vivo por cierto se le puede ver cantando en un micrófono pero, según él, estaba siempre apagado (no obstante me consta que no siempre era así). En los conciertos siempre se quedaba en su rincón tocando el bajo sin buscar la atención del público, pero en los vídeos se le puede ver disfrutando, a veces cantando él solo las canciones mientras marca el ritmo con los pies. Siempre a su bola.
Así mismo, es el miembro de Queen que ha tenido una vida personal más apacible (nunca se divorció y llegó a tener seis hijos) y apenas existen entrevistas hechas a él, por lo que se conoce poco su opinión concerniente a temas relacionados con el grupo. Cuando empecé a buscar entrevistas hechas a él entre los vídeos de Youtube recuerdo lo raro que se me hacía oírle porque no estaba acostumbrado a ponerle voz a ese personaje que siempre había visto callado, casi como si fuera mudo.


John fue el último miembro de Queen en entrar en el grupo después de que hubieran probado con dos bajistas. Tenía solo 19 años y menos experiencia en el mundo de la música que el resto de miembros de la banda. Uno de los motivos por los que fue escogido es que les cayó bien instantáneamente a sus compañeros, no buscaba protagonismo y tocaba muy bien al servicio de la canción. De hecho como bajista es mucho más discreto que los grandes bajistas del rock en el sentido de que apenas destaca salvo en canciones puntuales ("Another One Bites the Dust" o "Dragon Attack" por ejemplo), pero cuando uno reescucha los temas de Queen con detenimiento queda claro que era un bajista magnífico, que cumplía con su papel a la perfección sin querer destacar.

La única discusión seria que se conoce sobre John de hecho tiene mucho que ver con esto: en sus inicios, cuando Queen eran un grupo glam, Freddie y John tuvieron una seria pelea porque el cantante quería que todos fueran ataviados de forma glam y se oponía a que el bajista saliera al escenario con unos simples tejanos. Con el tiempo la indumentaria dejaría de ser un problema y John podía salir al escenario como le daba la gana. En el concierto de Wembley por ejemplo podemos verle con unas bermudas amarillas que le van ridículamente cortas y una larga camiseta, y eso que sabía que iban a ser filmados.


Musicalmente John también se diferenciaba un poco del resto. En sus inicios por ejemplo Queen tenían mucho de hard-rock y las principales influencias del grupo eran bandas como Led Zeppelin, la Jimi Hendrix Experience, The Who o Cream. John en cambio nunca sintió ningún apego por ese tipo de música, su principal influencia era la música pop, el soul y el funk, y citó como grupo favorito a The Police y a Stevie Wonder como artista predilecto.

No empezó a aportar composiciones propias al grupo hasta su tercer álbum, Sheer Heart Attack, y de hecho en una ocasión dijo que no empezó a pensar que Queen serían una gran banda hasta ese disco (a diferencia de sus compañeros, que siempre confiaron en el potencial de Queen). Desde entonces John solía aportar una o dos canciones por disco. Ya su segunda composición, "You're My Best Friend", se convirtió en uno de los primeros éxitos del grupo. En general aunque los temas de John ocupan un porcentaje menor en el catálogo del grupo, algunos de sus mayores éxitos fueron obra suya como el tema ya citado, "Another One Bites The Dust" (el single de Queen más vendido en EEUU y que les abrió las puertas a un nuevo mercado, casi nada) o "I Want To Break Free".
Aparte de eso, como curiosidad, John era el encargado de llevar las cuentas del grupo, una faena nada desdeñable.


Su papel en el grupo tras la muerte de Freddie Mercury ha sido continuamente malinterpretado para beneficiar las críticas hacia Brian y Roger, dando por hecho muchas cosas que o no son ciertas o no podemos saber si lo son. La realidad es que durante los siguientes cinco años siguió colaborando en los proyectos del grupo: el Freddie Mercury Tribute Concert, la finalización del disco póstumo Made in Heaven (1995), la actuación junto a Elton John para la presentación del Bejar Ballet en 1997 y para la grabación de un tema nuevo de Queen llamado "No-One But You (Only The Good Die Young)".

Después de estas pequeñas colaboraciones, John se retiró de la música. Pero cabe decir que, a diferencia de Brian y Roger, nunca tuvo ningún interés en iniciar una carrera en solitario. De hecho el único proyecto suyo fuera de Queen que se conoce es esta bizarra composición que tiene como único aliciente ver a John disfrazado de aviador:


Aparte de esta canción coprodujo el debut de una banda new wave llamada Strawberry Switchblade e hizo esporádicas colaboraciones en álbums de otros artistas, pero nunca sintió interés en seguir una carrera por su cuenta. Es por ello que su retiro de la música no debe verse como una cuestión de principios, que es la interpretación que le han dado muchos: sencillamente John siempre ha preferido llevar una vida más tranquila y no ha sentido la necesidad de continuar en el mundo de la música como sus compañeros.

Otra cosa es que, al margen de eso, esté de acuerdo o no con los proyectos polémicos que han llevado a cabo Brian y Roger estos años. Y la realidad es que se sabe muy poco al respecto debido a que desde su retiro no se ha pronunciado prácticamente nunca al respeto. La única opinión suya que conocemos de primera mano es sobre la colaboración de Queen con Robbie Williams para regrabar "We Are The Champions", que criticó abiertamente. Pero en cambio de la colaboración del grupo con Paul Rodgers no sabemos nada salvo que él les dio supuestamente su apoyo aún cuando no quisiera implicarse. No existe sin embargo ninguna declaración pública al respecto. En todos estos años no ha querido participar ni siquiera haciendo alguna pequeña aparición sorpresa en un concierto o en la grabación del disco, pero al ser John una persona tan reservada no podemos saber si eso es por no querer abandonar su retiro o por no sentirse cómodo en esos proyectos. En todo caso Brian ha dicho que siempre que Queen inician algún nuevo proyecto de cualquier tipo, siempre llaman a John por si quiere implicarse, pero éste siempre prefiere mantenerse al margen.


Hace poco la BBC realizó el que se considera el documental definitivo sobre la historia del grupo llamado Days Of Our Lives. Cuando lo vi por primera vez me decepcionó un poco (aunque lo esperaba) que no hubiera entrevistas actuales a John. Según el director del documental, contactaron con él pero éste no quiso implicarse. Parece como si Deacon quisiera llevar su papel de miembro silencioso del grupo hasta sus últimas consecuencias, no queriendo aparecer ni siquiera en entrevistas. De esta forma, el exbajista se ha convertido a día de hoy en un misterio, una especie de Greta Garbo que se retira del mundo del espectáculo y decide vivir aislado del mundo. Incluso las pocas imágenes recientes que hay de John salen a la luz con cuentagotas. Esta foto de la boda de uno de sus hijos es una de las más recientes y diría que de las poquísimas fotos actuales que existen de John de los últimos años. 


Pese a ser el miembro más callado y discreto del grupo (o quizás por eso) muchos fans de Queen sentimos debilidad por Deaky y le tenemos un cariño especial. No es un músico tan destacable como Brian May ni tiene el carisma de Roger Taylor, pero esa figura silenciosa que nunca llamaba la atención pero siempre estaba ahí siempre me ha parecido entrañable y encantadora a su manera.

Y por último, nada mejor que un Top de las que son en mi opinión sus mejores canciones:

1- Spread Your Wings
2- You and I
3- You're My Best Friend
4- If You Can Beat Them
5- Only In Seven Days o Need Your Loving Tonight (la que prefiráis)

Las dos primeras de hecho me parecen dos de las mejores composiciones de la historia del grupo, y la segunda una de las canciones más olvidadas no solo de su carrera sino de Queen en general. Una auténtica joya con la que cierro este post: