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sábado, 22 de mayo de 2021

Supertramp - ...Famous Last Words... (1982)

 

Como ya expliqué en el anterior post, la extensa y agotadora gira del exitosísimo Breakfast in America (1979) prácticamente acabó con el grupo, quien tras 5 años ininterrumpidos de grabar discos y girar decidió tomarse un merecido año de vacaciones. Pero aunque ese descanso era más que necesario para la salud mental de sus integrantes, a la práctica los acabaron distanciando más, ya que cada uno se montó su vida por su cuenta con sus respectivas familias rompiéndose así el sentimiento de comunidad en el que se había gestado su mejor obra, Crime of the Century (1974) - en ese aspecto Supertramp son tan poco enrollados que lo que destruyó al grupo no fueron las drogas, ¡sino sus familias! De modo que cuando tocó volver a reunirse para grabar su siguiente disco seguramente fue la primera vez que esa formación emprendió dicha labor sin muchas ilusiones y con una mentalidad más bien de "vuelta al cole". Es cierto que hay otro factor importantísimo que explica esa pereza, y es que su anterior álbum en estudio tuvo un éxito tan abrumador que la presión era altísima para que igualaran esa proeza, y si algo nos ha mostrado la historia del rock es que la mayoría de grupos suelen llevar muy mal ese tipo de situaciones.

Pero al margen de lo dura que fue la gira anterior, la realidad es que la relación entre sus dos líderes, Rick Davies y Roger Hodgson, no había hecho más que deteriorarse con los años y que a estas alturas las discrepancias entre ellos llegaron a un punto que amenazaba seriamente la estabilidad del grupo. De entrada Roger, principal responsable de Breakfast in America, dijo que habían llegado lo más lejos posible con esta formación y pidió a Rick que reemplazaran a los otros tres músicos por una banda nueva. Rick, por naturaleza mucho más comodón y conservador, se opuso totalmente. Aquí ambos tienen su parte de razón: entiendo que Roger quisiera probar a cambiar el sonido del grupo y también que Rick no le viera sentido a esa petición cuando les costó años encontrar una formación que funcionara tan bien como ésa.

No obstante reconozco que mirándolo en retrospectiva le doy más la razón a Rick que a Roger por dos motivos (sin entrar en el hecho de que me gusta mucho el sonido de la formación clásica del grupo): 1) cuando Roger grabó su primer disco en solitario años después sonaba a Supertramp por todos lados, ¿a qué viene esa insistencia en cambiar de formación para probar cosas nuevas si vas a acabar haciendo lo mismo? y 2) de cara a afrontar el nuevo disco de Supertramp Roger quería que siguieran el sonido pop de Breakfast mientras que Rick quería volver al sonido más progresivo de sus anteriores discos, es decir, el que pedía cambiar de formación para probar cosas nuevas es el que quería seguir la senda musical más conservadora; un poco raro, ¿no? - que conste que no insinúo que esta petición fuera un capricho de Roger, me creo que realmente pensara que hacía falta ese cambio en el grupo, simplemente creo que los hechos decantan más la balanza hacia la idea de que no habría servido de mucho. 

Con la ventaja que da el paso del tiempo creo que la opción más adecuada es la que le propusieron todos a Roger: que grabara un disco en solitario en el que probar cosas nuevas o incluir canciones que no encajaban en Supertramp y luego volver al grupo, de hecho le dijeron que estaban dispuestos a esperar a que él completara su álbum antes de ponerse de nuevo con Supertramp. Pero en realidad las discrepancias en el seno de la banda no eran solo musicales sino también personales. Por ejemplo, Roger se había ido a vivir a las montañas y dijo que se negaba a grabar el álbum en Los Angeles, aunque todos vivían allá. Hubo tantas peleas sobre esta cuestión que llegó un punto en que se planteó que se fuera del grupo antes siquiera de grabar el nuevo disco. Al final Rick fue a regañadientes junto al resto de la banda a grabar un tiempo allá pero enseguida se cansó y volvió a la ciudad. Roger también hizo lo mismo estando una temporada en Los Angeles pero no se sentía a gusto y no tardó en volver a la montaña con su familia. Y los otros tres miembros del grupo debieron sentirse como los hijos de un matrimonio que está en proceso de divorciarse, yendo de un lado a otro para grabar un disco que se tardó una eternidad en completar, no por el perfeccionismo innato del grupo como en ocasiones anteriores, sino porque los dos líderes estaban grabándolo casi por separado con cero interacción entre ellos (en la Wikipedia se citan diferentes versiones sobre cómo era la relación entre Rick y Roger en esa época, pero me parece muy significativa una en que uno de los implicados afirma que en toda la grabación jamás les vio dirigirse la palabra entre ellos salvo para darse indicaciones muy escuetas y esenciales sobre el proceso de grabación).

En medio de todo este follón estaba además la lucha de poder de Sue Davies, mujer de Rick, quien pasó de encargarse del merchandising a aspirar a hacerse con el control del grupo con el beneplácito de su marido. Sue era (y es) muy ambiciosa y, según los que han tratado con ella, de trato muy desagradable. Es una de esas personas de las que jamás he leído decir nada bueno a nadie... salvo a Rick, claro. Y precisamente en esa delicada situación lo último que necesitaba el grupo era alguien así haciendo sus movimientos para llegar al poder mientras los dos líderes de la banda discuten sobre dónde grabar el disco o el enfoque que debería tener la música. De modo que mucho me temo que aunque hubieran llegado a un acuerdo sobre los aspectos artísticos del grupo, la marcha de Roger era inevitable por otros factores, que incluyen desde la entrada en escena de Sue Davies a las ganas que tenía Roger de pasar más tiempo con sus dos hijos pequeños, algo que sabía que sería difícil si seguía en Supertramp, donde tampoco podía obligar al grupo a detener su actividad en vivo solo porque él no quisiera separarse de sus hijos (y en efecto, tras su primer disco en solitario Roger no haría ningún tour de promoción, a diferencia de sus excompañeros).

Así pues el grupo tuvo que afrontar este nuevo disco con los dos líderes más enfrentados que nunca y sabiendo que uno de ellos había querido deshacerse de casi toda la banda. Un ambiente más que propicio, ¿verdad? Lo curioso del caso es que aún conociendo todo este largo contexto, ...Famous Last Words... (1982) no es en absoluto un mal disco. De hecho la primera vez que lo escuché me sorprendió gratamente porque esperaba una obra mucho más floja. Sí, es obvio que es el menos bueno de los cinco discos clásicos del grupo, y aquí no creo que haya muchas voces discrepantes, pero realmente es un álbum notable; con pocos temas que realmente destaquen pero tampoco ninguno que sea malo, no destaca ni para bien ni para mal, mantiene un buen nivel medio sin ofrecer sorpresas.

Por entonces Rick, que siempre es a quien más le costó componer de los dos, tenía un buen arsenal de temas nuevos gracias al año de reposo que se habían dado, pero a la práctica parece que ni él ni Roger quisieron emplear en el disco buena parte de su mejor material sabiendo que sería su última obra juntos y que el siguiente disco les tocaría afrontarlo por separado. De modo que muchos de los temas ensayados para ...Famous Last Words... acabarían viendo la luz en In the Eye of the Storm (1984) de Roger y en Brother Where You Bound (1985) de Supertramp. Esto es algo que me resulta especialmente penoso en lo que se refiere a las composiciones de Rick, porque nunca he conseguido disfrutar de Brother Where You Bound por su producción ochentera, mientras que la de ...Famous Last Words... creo que aún mantenía el sonido Supertramp. La ausencia más dolorosa para mí fue de la canción "Brother Where You Bound" una ambiciosa composición de 15 minutos que era lo más arriesgado que había hecho el grupo hasta entonces e incluía algunos pasajes que no se parecían en nada a lo que era el sonido clásico de Supertramp (¿no querías probar cosas nuevas, Roger?). Desafortunadamente, aunque al propio Roger le parecía una de las mejores canciones de Rick, ambos decidieron que no encajaba en un disco que sería mayormente de temas cortos y accesibles. Para mí es justamente lo que le falta a este disco, un tema diferente y sorprendente que marcara la diferencia.

Curiosamente mis canciones favoritas del disco son la primera y la última, ambas de Roger. "Crazy" me parece un inicio de disco magnífico (por cierto qué bien solían empezar sus discos Supertramp), un tema 100% Supertramp pero sin sonar a refrito, con una buena melodía y pegadizo, que además usaron como inicio del tour de presentación del disco, sustituyendo a la hasta entonces irremplazable "School". Curiosamente a Roger no parece gustarle demasiado esta canción, hasta el punto de que es el único tema de los discos clásicos de Supertramp que jamás ha tocado en vivo en sus tours en solitario, o al menos así consta en Setlist.fm y yo jamás la he cazado en las cinco veces que he visto a Roger en directo - a modo de curiosidad los otros únicos temas de Roger que no he pillado de los discos clásicos en algún concierto son "Lady" e "If Everyone Was Listening", que sí los suele tocar de vez en cuando; "Just a Normal Day" no lo cuento porque es una composición a medias con Rick que se basa sobre todo en el dueto vocal, y curiosamente los dos temas acústicos de ...Famous Last Words..., que no son nada habituales, los pillé en un mismo concierto.

Mi tema predilecto del disco con diferencia es el último, la dramática balada "Don't Leave Me Now", que es el mejor cierre posible para la época clásica del grupo con una interpretación vocal soberbia de Roger acentuada por el saxofón de John Helliwell y el que creo que es el único solo de guitarra eléctrica en una composición suya de Supertramp (sin contar el segundo disco del grupo, donde los temas eran a medias con Rick). En cambio el gran single del disco, "It's Raining Again", es el tema que menos me gusta del álbum y una de las canciones que menos me agradan de Roger en Supertramp, y es raro porque es uno de los grandes clásicos del grupo. Pero la verdad es que aunque suena 100% a él para mí tiene un tono pop facilón que roza lo pachanguero, y me molesta el solo que hace aquí Helliwell, el típico solo de saxofón ochentero genérico que encontraréis en cualquier canción de la época, algo que me irrita especialmente cuando en las otras canciones no tiene ese sonido. No es un mal tema ni me desagrada, de hecho en un concierto de Roger me veréis cantarla con todo el mundo, pero siempre me la salto. Las otras dos contribuciones de Roger son dos temas acústicos que grabó prácticamente solo en su estudio, la intimista "Know Who You Are" y "C'est Le Bon", que están bastante bien, sobre todo la segunda.

Rick no sale tan bien parado en comparación, ya que aporta un tema menos que Roger y no tiene ninguno a la altura de sus dos mejores composiciones, pero como hemos dicho no es porque no tuviera más que contribuir (¡tenía la que potencialmente podría ser la canción principal del disco!) sino porque se estaba guardando muy astutamente canciones para el futuro (o porque no encajaban en el álbum, según la versión que prefiráis). De hecho tengo entendido que la actitud de Rick en el disco fue bastante pasota, supongo que lo vio como un trámite a cumplir hasta que Roger le dejara moverse a sus anchas en su siguiente obra. Una de las consecuencias de esa actitud es que, aunque se grabaron arreglos de cuerda para temas como "Bonnie" o "Waiting so Long" que todo el mundo asegura que engrandecían las canciones y que hacían recordar a los acompañamientos orquestales de Crime of the Century, Rick los descartó por motivos que nadie entendió jamás y se añadió esa parte con sintetizadores y teclados adicionales.

Pese a ello "Bonnie" es mi favorita de las composiciones de Rick en este disco y aunque quizá los arreglos la habrían engrandecido aún más sigo creyendo que es una composición muy especial que recupera una de las mejores facetas de Rick. "Waiting so Long" en cambio me resulta algo decepcionante: crea un clima de tensión interesante pero que luego no lleva a ninguna parte, uno esperaría algún giro inesperado de Rick marca de la casa, ese tipo de composiciones sin un estribillo obvio en que te lleva por caminos inesperados, y en lugar de eso uno descubre que la canción no va más lejos de su punto de partida. No está mal pero sabe a poco. Y por último en los temas más comerciales tenemos "My Kind of Lady", que salió como single y entiendo que es de esos temas que irrita a muchos por su aire pretendidamente retro-empalagoso como "Crocodrile Rock" de Elton John pero que a mí siempre me gustó mucho (además su videoclip es muy simpático), y "Put on your Old Brown Shoes", que está bastante bien y Rick rescató sorpresivamente en su última gira con Supertramp.

En circunstancias normales, ...Famous Last Words... resultaría una decepción en comparación con lo que el grupo nos había ofrecido hasta entonces pero si uno conoce el contexto hay que decir que el resultado es sorprendentemente notable. Por desgracia es inevitable pensar en lo que podría haber sido el disco de haberse grabado en unas circunstancias más favorables, pero qué quieren amigos, c'est la vie y aquí es donde se acaban los Supertramp clásicos.


sábado, 8 de mayo de 2021

Supertramp - Paris (1980)

 

La interminable y extenuante gira de Breakfast in America (1979) - la mayor que harían jamás - dejó al grupo tan agotado que cuando terminó decidieron darse unas merecidas y largas vacaciones, no en vano esa formación lleva en funcionamiento sin parar desde el 74, y todos ellos llevaban en activo en diferentes proyectos musicales desde mucho antes. De hecho a efectos prácticos ya se vería que el éxito tan desorbitado de su último disco y el agotamiento de la gira acabaría matando esta formación clásica del grupo... pero antes de que eso sucediera pensaron que sería una buena idea editar un doble directo.

Había dos buenas razones para ello. En primer lugar, la discográfica, viendo que Supertramp era ahora una máquina de generar millones, les presionaba para que hicieran otro álbum, y un directo les serviría para ganar tiempo mientras descansaba. En segundo lugar, mucha gente había conocido al grupo por su último disco, y pensaron que este directo podría servir a modo de Greatest Hits para mostrarles el resto de repertorio de sus álbums anteriores. Yo añado una tercera razón de mi cosecha: toda gran banda de los 70 que se precie tiene su mítico doble disco en directo, y Supertramp no iban a ser menos.

Si Supertramp son de por si una banda que hoy día no goza de mucho prestigio (lo cual nos ha permitido poder adquirir sus vinilos clásicos tirados de precio), Paris (1980) es un álbum aún más denostado. Supongo que el motivo es que las versiones se parecen mucho a las de estudio y eso le quita el aliciente de su compra y hace levantar sospechas de que sea un disco totalmente modificado a posteriori. Sobre este particular puedo afirmar que no es cierto, según he leído no retocaron casi nada, solo los coros finales de "Hide in your Shell" y algún detalle en alguna canción más, el resto es un reflejo fidedigno de cómo sonaban en vivo. Y es que Supertramp, para bien y para mal, clavaban las canciones como en los discos, algo que uno tendería a atribuirlo al carácter más bien perezoso y conservador de Rick pero que he leído que también es cosa de Roger, quien se ve que en sus conciertos en solitario prefiere tocar los temas siempre de la misma manera.

Eso hace que para mí Paris sea en cierto modo un misterio: ¿cómo puede gustarme tanto un disco que, yo mismo lo admito, apenas presenta variaciones respecto a sus versiones de estudio? Es por ello un álbum que creo que demuestra que la magia de un buen disco en vivo no está solo en cómo se cambian las canciones o en que se les dé más energía, sino en que logre transmitir la sensación de estar ahí escuchando al grupo. Porque las canciones las tocan igual que en estudio pero no suenan igual, y ahí es donde creo que está el meollo de la cuestión. 

Además Paris se beneficia de dos hechos: el repertorio de Supertramp en esa época era absolutamente impecable y la banda era famosa por utilizar uno de los mejores sistemas de sonido del momento. Si leéis crónicas de la época, algo en lo que coinciden muchos es en lo mucho que les impresionaba cómo sonaba la banda, y eso es no es un tema casual, ya que ellos invirtieron muchísimo dinero y esfuerzo en lograr ese resultado.

El concierto fue grabado tanto en audio como en vídeo pero hasta hace unos pocos años las imágenes del show estaban guardadas bajo recaudo por Rick Davies y su "encantadora" mujer/manager Sue, y por algún motivo que nadie entiende se negaban en rotundo a sacarlas a la luz. Hizo falta que Dougie Thomson, John A. Helliwell y Bob Seibenberg (bajista, saxofonista y batería respectivamente) montaran una sociedad con la que sacar a la luz material de Supertramp - como las ediciones deluxe de Crime of the Century (1974) o Breakfast in America (1979) - para que este material tan esperado por los fans viera la luz. Y para enredar más las cosas, aunque Roger Hodgson siempre dijo que si por él fuera lo habría sacado hace años pero que no tenía voz ni voto porque había dejado el grupo... ¡a efectos prácticos también se opuso a su lanzamiento! Parece ser que inicialmente Dougie, John y Bob colaboraron con él en la edición del DVD pero acabaron dejándole de lado porque se volvió insoportable con un montón de peticiones que no podían atender. Desconozco cuáles serían pero mi apuesta sería cosas como separar las canciones de Rick y las suyas (algo que ya sabemos todos los fans, por el amor de Dios, Roger, aunque los créditos digan Hodgson/Davies sabemos que la canción es de quien la canta) o poner un letrero con luces luminosas cada vez que saliera él en pantalla recordándonos que esas canciones las compuso él y las sigue tocando en sus maravillosas giras en solitario.

De modo que, en otra muestra de cómo Supertramp se ha convertido en un ente confuso y de tipo más empresarial que musical, la salida a la venta del esperadísimo DVD de Paris se dio en un contexto de peleas legales de Rick para impedir que el resto de músicos sacaran ese material, la web de Supertramp silenciando por completo su lanzamiento (ya que la controlan Rick/Sue) y Roger pidiendo desde la suya que no compráramos el DVD porque no tenía la suficiente calidad profesional (falso, la calidad de la grabación es espectacular). Para mí poner imágenes a este directo que llevaba tantos años oyendo fue un sueño hecho realidad (por ejemplo ver por fin en imágenes el final de "Fool's Overture" con todos los roadies disfrazados invadiendo el escenario del que tanto había oído hablar), y no exagero si digo que es uno de los DVDs musicales que más he disfrutado, de modo que mis eternos agradecimientos a Dougie, John y Bob.

Solo hay un aspecto que veo criticable e incomprensible de Paris, y son ciertas elecciones de setlist. Es obvio que no cabía todo el concierto en un vinilo doble y que había que descartar temas... pero aun así hay cosas que no entiendo. La más grave de todas: ¿cómo dejaron fueron la versión de "Another Man's Woman" cuando 1) es el momento cumbre de Rick en los conciertos con su solo de piano y 2) el único tema que cambia ostensiblemente respecto a su versión de estudio y por tanto ofrecía algo diferente? Tampoco entiendo que dejaran fuera "Child of Vision" con el magnífico solo de piano final, es un tema que está hecho para oír en directo, el clásico "tema oculto" en estudio para el gran público que muchos redescubren por su versión en vivo. No desdeño la selección de temas del disco, que me parece magnífica - y que demuestra que ellos consideraban el Crime su mejor disco, porque lo tocan prácticamente entero aun cuando es la gira de presentación del Breakfast - pero creo que con unos retoques podrían haber hecho un doble directo mejor. Y como me gusta mucho montarme estas historias - vean mis propuestas de directos dobles setenteros de Cream y King Crimson - les propongo aquí mi versión mejorada del Paris.

He intentado que sea un término medio entre mis preferencias (de entre los grandes hits dejo los que me gustan más) y entre lo que creo que sería mejor objetivamente (por ello mantengo la cara B "You Started Laughing" pese a que no es santo de mi devoción, porque al ser el tema más desconocido del disco objetivamente tiene su razón de ser). He dejado fuera algunos de sus grandes hits porque no hay sitio para todo y porque tampoco veo imprescindible que estén todos en un disco de estas características (de hecho ellos sin ir más lejos dejaron fuera la imprescindible "Give a Little Bit"), y he procurado que el disco fluya bien alternando temas de Rick-Roger y refleje todas las facetas del grupo. Lo he dividido en cuatro caras de vinilo, que si bien van algo justas de duración (la cara D dura más de 20 minutos) sirve para hacernos una idea. Obviamente la versión ideal es la que editaron en CD Dougie, John y Bob que incluye todo el concierto, pero mi fantasía es cómo sería el Paris en doble vinilo con una selección mejorada entre todos los temas que tocaron esa noche. Yo propongo esto:

Cara A:

School
Ain't Nobody But Me
The Logical Song
Bloody Well Right

Cara B:

Hide in your Shell
Goodbye Stranger
Give a Little Bit
Another Man's Woman

Cara C:

From Now On
Take the Long Way Home
You Started Laughing
Child of Vision

Cara D:

Rudy
Fool's Overture
Two of Us
Crime of the Century

Dicho esto, simplemente añadir que del vinilo original la secuencia final de "Fool's Overture/Two of Us en versión abreviada/Crime of the Century" es uno de mis momentos favoritos en un álbum en directo. Me encanta la forma como se pasa del clímax de la primera a esa versión breve tan hermosa a la guitarra acústica de "Two of Us" al espectacular final de "Crime of the Century", que siempre me pone los pelos de punta. Aquí el mérito es de Roger, que al parecer es quien se encargaba de ordenar los setlists. Se le podrán criticar muchas cosas a Supertramp (bueno, en realidad no) pero desde luego sabían muy bien cómo secuenciar un disco o un directo.



sábado, 1 de mayo de 2021

Supertramp - Breakfast in America (1979)

 

Leyendo la biografía de Supertramp que me ha animado a hacer este repaso a su carrera descubrí que la visión que yo tenía sobre cómo surgió Breakfast in America (1979) no era la real. Yo me pensaba que ese disco salió por iniciativa de Roger para dar un giro más pop a su carrera y así acabar de consolidarse comercialmente (si bien los tres discos anteriores fueron ya grandes éxitos de ventas), pero leo ahí que en realidad ese viraje hacia el pop surgió de forma más espontánea como reacción al tono quizá demasiado serio/introspectivo de sus discos anteriores y de su tendencia a hacer canciones más bien largas. En ese contexto la idea de hacer un álbum más ligero y abiertamente pop les pareció refrescante, y como los temas que estaba componiendo Rick iban más por ese camino Roger decidió contribuir a su mitad de disco con composiciones propias que se amoldaban a ese sonido. Yo siempre pensé que fue Rick quien se adaptó al formato más pop-sencillo, en el que Roger se nota que está mucho más cómodo; pero parece que en realidad él mismo estaba tirando hacia ese camino. Lo que aprende uno.

Sea como sea, Breakfast in America fue su gran disco pop, y también el que marcaría el segundo y decisivo punto de inflexión de su carrera para bien y para mal, ya que tuvo un éxito tan descomunal que pilló al grupo por sorpresa y provocó que inevitablemente tanta entrada de dinero acabara con el ambiente más familiar que había en el seno de la banda.


A nivel estrictamente musical es innegable que se trata de otra de sus grandes obras con el aliciente de que seguía sonando 100% a ellos pero fomentando más una faceta del grupo que lo diferenciara de los álbums anteriores (por ejemplo, en el disco anterior no había teclados eléctricos, aquí volvían pero a cambio no había ningún tema de Roger a la guitarra acústica, cuando es algo que siempre ha sido típico de Supertramp). Eso quiere decir que seguía habiendo esa obsesión enfermiza por grabar un disco lo más perfecto posible, en que se cuidó hasta el más mínimo detalle a nivel de producción para explotar el máximo potencial de esas canciones. Es en definitiva orfebrería pop setentera. Y aquí el gran mérito parece ser sobre todo de Roger Hodgson, no solo porque se movía mucho más a sus anchas en el formato pop, sino porque fue el responsable final de las mezclas del disco y los aspectos de producción, que le llevaron un trabajo maratoniano que estoy convencido que le hizo plantearse más seriamente lo de probar suerte en solitario.

A nivel de composiciones Roger nos ofreció de entrada dos de los grandes clásicos por excelencia del grupo y quizá sus dos mayores hits. Por un lado está el tema "Breakfast in America", una composición que databa de finales de los 60 pero no había usado aún porque no le encajaba en ningún disco... ¡imaginaos tener un hit radiofónico compuesto desde hace años pero sin haberlo usado! La canción por cierto nunca le gustó a Rick, que habría preferido no incluirla en el disco, y a mí aunque me agrada es con diferencia la que menos me gusta de Roger de las que aparecieron en el álbum. En cambio me flipa el otro hit, "The Logical Song", la canción más célebre de Supertramp, uno de esos temas que jamás me cansó de oír por muy trillado que esté. La melodía me parece sensacional y pegadiza, la interpretación de Roger es perfecta desembocando en ese clímax en que repite "Who am I...?" y encima la letra es fantástica. Y por si eso fuera poco le añadieron detalles que le dan más riqueza, desde esa trompetilla en el clímax a los ruidos de un juguete hacia el final. 


"Breakfast in America" no es el único tema que Rick intentó vetar del álbum. También quiso dejar fuera la preciosa balada a piano "Lord Is It Mine?" por el mismo motivo que "Babaji" en el álbum anterior: le molestaba la letra tan mística sobre creencias espirituales y pensaba que no encajaba en Supertramp, que debía guardar esos temas para un disco en solitario. Suerte que Roger se mantuvo firme porque es una canción fabulosa. "Take the Long Way Home" con ese solo de armónica inicial y esa magnífica melodía seguramente sí era más del gusto de Rick, y de hecho podría ser mi favorita de las composiciones de Roger.

Mientras tanto, si pasamos al bando de Rick, debo decir que mi canción favorita es la que abre el álbum, "Gone Hollywood", un inicio quizá algo estridente con esos coros tan exagerados pero que me flipa porque sigue ese estilo tan del gusto de Rick de evitar una clásica estructura con estribillo y, en lugar de eso, nos lleva de un lugar a otro. Así pues tras ese arranque tan exageradamente melódico, Rick se detiene en una larga sección más atmosférica dominada solo por su voz, hasta que de repente aparece un puente que es en si mismo uno de mis momentos favoritos de la carrera de Supertramp ("If we only had time, only had time for youuuu!"), por lo increíblemente pegadiza que es esa breve melodía que solo aparece unos segundos y luego se desvanece para siempre y por la forma tan magistral como así consigue volver a unir ese segmento más tranquilo con la melodía inicial. Chapeau! A modo de curiosidad, en la gira del Breakfast no la tocaron porque era demasiado compleja para llevarla al directo, por eso me hizo tanta ilusión cuando sorpresivamente la rescataron en la gira del 2010 como segundo tema de los setlists (¡ya habría sido redondo que directamente hubieran abierto con ésta!).


Mi siguiente favorita es más típica, la pegadiza "Goodbye Stranger", que es uno de los grandes clásicos de Rick y el único suyo que ha trascendido de este disco más allá del sector fans. Seguramente sea su mejor tema de corte pop, con su falsete contagioso y uno de los mejores solos de guitarra eléctrica de Roger al final. Adentrándonos entre los temas menos conocidos mi siguiente predilecto sería "Just Another Nervous Breakdown", típica canción en la que nunca te fijas hasta que un día se te mete en la cabeza y me puedo pasar días oyéndola en bucle sin parar. A destacar por cierto la interpretación vocal de Rick y que aunque no la tocaron en la gira del Breakfast sí que la rescataron en el primer tour sin Roger, cuando Rick andaba justo de temas propios. El medio tiempo "Oh Darling" está bastante bien, recordándome al tipo de composiciones que hacía en álbums anteriores, mientras que "Casual Conversations" es mi menos favorita del disco, un tema lento que no me molesta pero nunca me ha dicho nada, siendo lo más destacable la letra en que critica la difícil relación que tenía entonces con Roger.

Lo cual me lleva al último tema que me quedaba del disco y una de sus grandes joyas ocultas: "Child of Vision", que vuelve un poco al espíritu de anteriores obras en sus más de 7 minutos de duración y que contiene un magnífico solo de piano de Rick (ejecutado por cierto a la primera toma sin ediciones ni trucajes de estudio). La clave está no obstante en la letra, una de las puyas más incisivas que Roger le lanzó a Rick, haciéndole incluso cantar algunos versos en que ambos dialogan. Aquel que 10 años atrás fue su amigo, colaborador y compañero de fatigas se había vuelto en 1979 en un extraño que tocaba en el mismo grupo que él, al cual tenía que tolerar pese a que entre ellos había una distancia más grande que lo separaba. "Child of Vision" es un cierre magnífico para un disco sobresaliente pero es también uno de los últimos ramalazos de genialidad que nos dejarían Supertramp en su carrera, ya que si bien su siguiente disco en estudio estaría muy bien, si algo no le sobraba es genialidad. También es un anticipo de que, si bien a nivel comercial este álbum les llevaría al momento cumbre de su carrera convirtiéndoles en el grupo del momento (algo que, insisto, ni ellos se esperaban), se avecinaban tiempos difíciles en que la frágil estabilidad del grupo no tardaría en tambalearse. Es en definitiva una última muestra de lo grandes que podían ser pero también de lo poco que iba a durar esto.



miércoles, 24 de marzo de 2021

Supertramp - Crime of the Century (1974)

 

Después de encadenar dos sonoros fracasos de ventas como su debut homónimo e Indelibly Stamped (1971), de perder el mecenazgo que les había brindado hasta entonces un excéntrico millonario y de que toda su banda les abandonara por segunda vez, unos Rick Davies y Roger Hodgson ya desencantados pensaron que lo mejor era dejarlo. Por suerte hubo dos cosas que les animaron a darse una última oportunidad: tenían un montón de canciones nuevas que sonaban bastante mejor que las que habían compuesto hasta la fecha (algunas de hecho databan de antes pero las habían perfilado) y su nuevo bajista, Dougie Thomson, trajo a la banda una dosis de entusiasmo más que necesaria y les animó a seguir adelante un poco más, después de todo sería una pena dejarlo antes de publicar estos nuevos temas tan prometedores.

OK, en este caso sí que puede decirse que a la tercera va la vencida. De entrada un factor decisivo es que por fin formaron una banda estable y que encajaba 100% con el sonido que buscaban. Se incorpora el batería Bob Siebenberg, de estilo siempre enfocado a reforzar la canción y no al lucimiento personal, y el saxofonista John Helliwell, cuyo marcado sentido del humor le dio un punto extra, lo cual me hace recordar esa escena de Los siete samurais de Akira Kurosawa en que uno de los cabecillas del grupo decide reclutar a un samurai entre otras cosas porque está siempre diciendo ocurrencias graciosas y "uno necesita tener a alguien así para animarle en los momentos difíciles". Y si algo necesitaba urgentemente Supertramp en aquellos momentos era alguien que les animara - y ya de paso la locuacidad de Helliwell le convertiría automáticamente en el frontman del grupo en todos los conciertos, un papel que los tímidos Rick y Roger se resistían a asumir.

Tenemos pues la combinación ganadora: buenos temas y una formación adecuada para ellos. Nuestros amigos se tomaron la cosa en serio y pasaron un largo tiempo conviviendo juntos para conocerse y trabajar todas las canciones nuevas antes de meterse en un estudio, de modo que este nuevo repertorio estaba más que trabajado y ensayado cuando tuvieron que defenderlo en vivo y en estudio.

Hay un aspecto que me fascina de esta historia y es el cambio tan súbito que dieron Supertramp de sus dos primeros discos a Crime of the Century (1974), no solo en términos de calidad sino de estilo. En sus anteriores obras apenas percibimos destellos del que sería su famoso sonido clásico, y de repente en el tercer álbum no es que hubieran encontrado su sonido... ¡es que lo exhibían totalmente definido y perfeccionado hasta el más mínimo detalle! ¡Está ya todo ahí! Lo normal es algo como por ejemplo lo que le sucedió a sus contemporáneos Queen, que desde su debut hasta A Night at the Opera (1975) fueron gradualmente descubriendo su sonido de forma escalonada. ¡Lo de Supertramp es como si Queen hubieran pasado de su debut con tintes heavy metal directamente a Opera sin todo lo que hubo en medio! En todo caso, tenían ya los temas y el sonido propio, solo hizo faltar convencer al gran productor Ken Scott para que les produjera el álbum y empezó la grabación del que considero la obra cumbre de su carrera.

Otro de los aspectos que más me llama la atención de Crime of the Century es que fue un disco bastante costoso y laborioso para los estándares de la época, lo cual resulta chocante si pensamos que lo grabó una banda que había encadenado dos fracasos de ventas seguidos y que llevaba 3 años girando sin mucho éxito. Eso es algo que dice mucho a favor de cómo funcionaban muchas de las discográficas en la época, que estaban dispuestas a apostar por grupos o artistas que no acababan de despegar basándose en la música que tenían a ofrecer. En el caso de Supertramp cuando éstos acudieron a la discográfica a pedir que les financiaran su tercer álbum, al principio todos se pensaban que habían ido para anunciar que se separaban, ya que era una de sus muchas bandas del montón que no llegaban a ninguna parte. ¡Cuál fue su sorpresa cuando Rick y Roger les dijeron que querían grabar un tercer disco! Y si aceptaron pese a lo mal que se habían vendido los anteriores es porque éstos les mostraron algunas de las maquetas que habían preparado y confiaron en el potencial de esas nuevas canciones. No voy a idealizar la industria discográfica de los 70, que seguía explotando y robando a muchos de sus artistas, pero al menos se guiaban también por la idea de apostar por la música, y no solo por lo que diera beneficios seguros.

La grabación de Crime of the Century fue una experiencia extenuante en gran parte por el perfeccionismo enfermizo del productor Ken Scott, el hombre clave en el sonido del disco. Es uno de esos álbums que están repletos de pequeños detalles que, por separado pueden parecer tonterías, pero que en conjunto le dan una mayor riqueza a la música. Además éste fue un disco que se elaboró pensando en el álbum como un todo y no como una mera suma de canciones. Por entonces Supertramp tenían bastantes más temas nuevos de los que acabaron en el tracklist final y tuvieron que hacer una rigurosa selección de los que entrarían. Cuando lleguemos a Crisis? What Crisis? (1975) nos preguntaremos cómo algunas de esas canciones tan buenas fueron descartadas de Crime of the Century, pero en realidad ya adelanto la respuesta: los temas que seleccionaron se hicieron no solo en base a su calidad sino a que encajaran mejor en ese puzzle de canciones que era ese disco, de modo que dejaron fuera algunas canciones que les parecían magníficas pero que no sabían cómo encajarlas en el Crime. Parece ser que la forma como hicieron este difícil cribaje fue en primer lugar escoger qué temas de Rick entrarían (ya que Roger tenía muchas más composiciones donde escoger y sería más complejo hacer esta primera selección) y luego ver qué canciones de Roger se complementaban mejor con éstas, siguiendo la estructura que luego repetirían en sus siguientes álbums de alternar temas de Rick y Roger para darle más heterogeneidad a la música y explotar uno de los fuertes de Supertramp, que era la combinación de dos voces y estilos tan distintos. Se dedicaron incontables horas en trabajar qué canciones elegían y mirar en qué orden colocarlas para que la experiencia sonora fluyera lo mejor posible, y es algo que se nota mucho: Crime of the Century es de esos discos en que cada canción desemboca a la siguiente con tanta naturalidad que sabe mal parar el álbum a medias, ya que cada composición parece un complemento o respuesta musical a la anterior.

El álbum se abre con uno de los temas definitivos de Supertramp, "School", la gran aportación musical de Roger al disco en que narra sus experiencias en el instituto y que se trata de la única canción del disco que realmente compuso a medias con Rick. Sí, para entonces Rick y Roger ya escribían completamente separados porque habían encontrado cada uno sus estilos propios, pero en este tema de Roger su compañero hizo unas aportaciones decisivas: el célebre solo de armónica inicial, el solo de piano y la parte intermedia en que dialoga con Roger. Tan importantes son estas pequeñas grandes contribuciones de Rick que cuando años después Roger se empeñó en separar qué canciones eran suyas y cuáles de Rick (como si dicha distinción no fuera obvia...), en el caso de "School" la aceptó como una canción de los dos.

Le sigue la más rockera "Bloody Well Right", que durante bastante tiempo no me entusiasmaba hasta que le cogí el punto sobre todo por las partes de guitarra eléctrica, breves pero que le dan un poco más de dureza en contraste con su estribillo tan melódico. Ya en estos dos temas distinguimos los dos estilos tan diferenciados entre Rick y Roger: Roger es mucho más melódico, e incluso cuando tira hacia temas más progresivos siempre se apoya mucho en la melodía; Rick tiene menos rango vocal que su compañero y un timbre menos reconocible pero a cambio tiene más mojo, y sus temas se mueven en un sonido más especial que bebe de influencias blues, progresivas y pop. De los dos quien tiene más las de ganar es Roger, pero a mí no me hagáis escoger, adoro a ambos y ya reivindiqué por aquí a Rick hace años.

"Hide in your Shell" es lo más parecido que conozco a algo que podríamos llamar pop progresivo, con una base melódica muy marcada pero un trabajo brutal de coros, teclados y diferentes efectos (la forma como suena la batería, el uso de ¡un serrucho! de fondo en el estribillo, etc.) y la letra es de mis favoritas. En contraste viene el gran tema oculto del disco, "Asylum", la canción que más suele pasar desapercibida por no ser tan pegadiza ni tener grandes golpes de efecto pero que con el tiempo se revela como un momento magistral por varios motivos: tiene la mejor interpretación vocal de Rick en el disco (fijaos cómo canta el trozo final mientras insiste que no está loco), la letra siempre me ha gustado bastante y los arreglos orquestales son una absoluta maravilla. Permitid que dedique unas palabras a esos arreglos porque son uno de los elementos clave del álbum. Me recuerdan a los que usaba Elton John en su época clásica por el hecho de que complementan las canciones a la perfección sin abusar ni volverse empalagosos o cobrar demasiado protagonismo, el punto intermedio justo que a veces es tan difícil de encontrar. En los últimos temas de la cara B se volverán aún más importantes.

La cara B se abre con el gran hit del disco, "Dreamer", que a mí es quizá el tema que menos me entusiasma sin desagradarme (en su faceta puramente pop prefiero otras canciones de Roger). Un detalle a resaltar es que aunque Ken Scott era un productor enfermizamente perfeccionista, tampoco perdía de vista que en un disco de rock la perfección no lo es todo, y en el caso de "Dreamer" se dieron cuenta de que por más que lo intentaran no lograban captar la frescura que tenía el tema en la maqueta que había grabado Roger años atrás. ¿Solución? En este caso construyeron el tema sobre la maqueta, añadiendo el resto de instrumentos y elementos y puliendo el sonido.

Seguimos avanzando y ahora nos encontramos con una composición que son palabras mayores: "Rudy" no es solo la mejor del disco, podría ser el mejor tema de Supertramp en general, un tema magistral de Rick con una de mis letras favoritas del rock en que un viaje en tren sirve de metáfora sobre el paso del tiempo y cómo la vida va pasando sin que el personaje que da nombre al tema haya sabido aprovecharla. Es el tema más puramente progresivo del álbum sin un estribillo propiamente dicho y con un segmento central que recrea el viaje en tren que me parece inconmesurable. La conexión que había entre Rick al piano y Roger a la guitarra complementados por los otros tres músicos pocas veces funcionó mejor que aquí, y la emoción con que Rick canta los últimos versos mientras se oyen las violines siempre me pone los pelos de punta.

El tramo final empieza con la gran joya oculta de Roger en este álbum, "If Everyone Was Listening", un tema terriblemente olvidado entre tantas grandes canciones pero que a mí me encanta. Es una de esas canciones con un feeling especial melancólico sin llegar a sonar triste y cuya clave es que sencillamente tienen algo que no sabría describir pero que sin duda está ahí. No en vano es la favorita del disco de Bob Siebenberg y una amiga fan del grupo incluso la citaba como su favorita de todo su repertorio. No obstante es la única composición del disco que no sale en su mítico directo Paris (1980) y la única que no he pillado (ni pillaré, me temo) nunca en vivo.

Y como gran cierre final tenemos otra de las grandes composiciones de Rick - éste es el único disco en que creo que supera a su compañero en cuanto a la calidad de sus temas - que es la propia "Crime of the Century", que sigue una estructura por la que siento debilidad: canciones que empiezan con unos pocos versos y luego desembocan en una larga parte instrumental (por ejemplo "The Dream's Dream" de Television sería otro ejemplo), que en este caso viene apoyada por una misteriosa melodía de piano que se va repitiendo hasta alcanzar el gran clímax del disco cuando se van sumando los arreglos orquestales y el saxofón de Helliwell, cerrando finalmente con el mismo solo de armónica que abría el álbum. Pocos cierres de disco se me ocurren a la altura de éste.

Aunque no lo parezca yo quería hacer una reseña más breve del disco - y desde luego las otras que haré no quiero que me queden tan largas - pero hay tantas cosas que decir, tantos detalles por resaltar, que me es difícil ser escueto. Me parece uno de los discos más perfectos que ha dado la historia del rock, pero además es un álbum muy emotivo y rebosante de sentimiento, y no es solo mera técnica o canciones bien construidas. Es por tanto una combinación que no siempre se da, al menos no de la forma que tenemos aquí.

Crime of the Century era la apuesta final de Supertramp, si el disco fracasaba el grupo se iba sin duda a la porra (y el escaso éxito que tuvo el single de adelanto que sacaron con esta nueva formación, "Land Ho", hizo que la apuesta pareciera cada vez más insegura). Por suerte lo lograron. Pero sabiendo lo cerca que estuvieron de separarse antes y lo razonable que habría sido que la discográfica les hubiera dado la patada, uno no puede evitar preguntarse cuántas potenciales obras maestras y grandes carreras nos hemos perdido de otros grupos que no pudieron o quisieron aguantar un poco más hasta dar con la tecla adecuada. Estuvimos muy cerca de perdernos una de las grandes obras maestras del rock, pero por suerte Rick y Roger decidieron darse una última oportunidad.


sábado, 27 de octubre de 2018

America - Teatro Manzoni (Bolonia), 14 de octubre del 2018





Todo fue pura coincidencia. Yo estaba haciendo cola para ver a Queen con Adam Lambert y, para pasar el rato, me dio por pensar en todos los años que llevo viendo conciertos (¡16 nada menos!) y en cómo a lo tonto he visto a la mayoría de mis artistas y grupos favoritos que aún estuvieran en activo todo este tiempo, incluyendo algunos para los cuales he tenido que desplazarme fuera (mismamente Black Sabbath el año pasado). Y eso me llevó a preguntarme a cuáles no he visto aún estando a mi alcance (que afortunadamente no son tantos) y cuáles serían mis mayores ausencias. En mi mente destacaron dos: David Gilmour (para el cual probablemente llego tarde y que he dejado escapar innumerables veces por Europa) y America, un grupo de folk-rock de los 70 no muy recordado hoy día pero al que tengo un cariño enorme. El caso es que America suelen venir a tocar una vez al año a Europa, sobre todo Italia (ojo al dato, su gira actual europea es una fecha por Londres, otra en Holanda.... y tres en Italia, desconozco por qué gustan tanto ahí); y me dio por mirar por qué fechas se moverían aquí este 2018 y... ¡sorpresa! Para mi asombro resulta que tocaban en Bolonia el 14 de octubre... y yo estaba por el norte de Italia en esas fechas. De hecho el 14 era con diferencia el día que mejor me iba para verles en concierto: antes de esa fecha me habría sido imposible y después habría implicado alargar mi estancia más de lo debido, pero el 14 era perfecto. Yo no me considero una persona especialmente audaz, pero sé reconocer una señal del destino cuando la veo, de modo que al día siguiente ya tenía mi entrada para verles en el teatro Manzoni.



No voy a extenderme en presentar a America porque ya les dediqué una entrada hace años y la situación del grupo no ha cambiado desde entonces: siguen siendo una de esas bandas que apenas graban discos y que dedican su vejez a conciertos nostálgicos. Bienvenida sea la nostalgia. Gerry Beckley y Dewey Bunnell se conservan notablemente para su edad y consiguen hacer sus líneas vocales sorprendentemente bien. Llevan consigo un tercer guitarrista y una base rítmica en la que me sorprendió el estilo tan contundente del batería, que le dio a los temas un extra de fuerza que si bien no está presente en muchas de sus composiciones de estudio, sirvió para darle un tono más ágil al concierto (además se encargó de cantar un par de temas del fallecido tercer miembro del grupo, Dan Peek).

La velada se abrió con la algo ñoña introducción del Holiday (1974) seguida de "Tin Man", muy bien escogida como inicio. A partir de aquí el setlist se inició sin sorpresas, desgranando su impecable colección de hits uno tras otro junto a algunos temas un poco menos conocidos. El hecho de que además la mayoría de canciones las tocaran seguidas, casi sin pausa entre temas, aumentaba la sensación de "temazo-tras-otro". Algunos a destacar: "Don't Cross the River", la inmortal "Ventura Highway", "Lonely People", "Only in Your Heart"... Un detalle que me hizo gracia es que en cierto momento anunciaran dos canciones diciendo que venían de su disco History, que es un recopilatorio, en lugar de citar su álbum de estudio, pero es que para el imaginario popular dicha compilación ha pasado a ser el disco por excelencia de la banda, y ellos lo saben. A efectos prácticos lo tocaron entero salvo una de las que menos me gusta, "Muskrat Love" (aunque es de lamentar que no hicieran ninguna otra de Hat Trick, el infravaloradísimo disco en que se encuentra dicho single y que acabó siendo su única obra clásico que se fue de vacío).


Uno de mis momentos favoritos del show fue cuando anunciaron que tocarían tres temas de su maravilloso debut y para mi sorpresa se marcaron un par que no están en el recopilatorio: "Riverside" y, sobre todo, "Here", una de sus grandes joyas ocultas y uno de mis temas predilectos del grupo que fue sin duda uno de los mejores momentos de la noche, sobre todo en su desenlace más cañero. Los otros temas que se salieron un poco del guion fueron dos versiones: una correcta "Eleanor Rigby" en homenaje a su productor George Martin conocido por su trabajo con los Beatles, que para mí falló simplemente porque recrear violines con teclado es algo que nunca me ha funcionado del todo; y "California Dreamin", que presentaron recordando nostálgicamente a todos los grandes grupos de los 60 y 70 que pudieron ver en su época. Hubo por supuesto algunos tics que nos hicieron recordar que estábamos viendo una banda setentera, como un afortunadamente breve solo de bajo (ésta es de esas cosas que cuando los grupos de los 70 pasen a mejor vida y dejen de hacerse, nuestros hijos no se creerán cuando se las expliquemos).

También hubo canciones que no conozco de su etapa ochentera pero que afortunadamente sonaron bastante bien interpretadas sin esas producciones típicas de la época y un final especialmente eufórico con una brutal versión de "Sandman" y sus dos grandes clásicos, "Sister Golden Hair" y el bis con la inmortal "A Horse with no Name".


Una velada realmente emotiva y musicalmente impecable, en que se nota que los músicos disfrutan de su trabajo y que cuidan mucho los detalles, desde el bonito gesto tras presentar la banda de hacer lo propio con los miembros del equipo técnico a las proyecciones que acompañaban la música, elegidas con buen gusto y con el toque nostálgico que requieren las canciones. Es agradable saber que sigue habiendo multitud de bandas de los 70 que, pese a haber caído en el relativo olvido, siguen por el mundo actuando y contentando a sus fans, ¿no creen?

Tin Man
You Can Do Magic
Don't Cross the River
Daisy Jane
Riverside
I Need You
Here
Ventura Highway
Driving
Monster
Eleanor Rigby
Cornwall Blank / Hollywood
The Border
Greenhouse
Woman Tonight
Only in Your Heart
California Dreamin'
Lonely People
Sandman
Sister Golden Hair

A Horse With No Name

sábado, 27 de mayo de 2017

La cara B del Hotel California (1976)

Este año ha tenido lugar un hecho musical absolutamente insólito que ya daba por hecho que jamás sucedería. No, no me he aficionado al reggae ni a la discografía ochentera de Rod Stewart, eso aún no ha cambiado (pero sí que si me hubieran dicho hace 10 años que me haría fanático de Santana y que los Grateful Dead se convertirían en mi banda americana favorita, me parecería muy extraño). Lo que ha sucedido es que de repente, de un día para otro le he pillado por fin el punto a la cara B del Hotel California (1976) de los Eagles.


Volvamos atrás. Cuando estaba descubriendo la música con trece o catorce años, no tenía referentes en que apoyarme (hermanos o primos mayores, alguna revista musical...) así que hasta que empecé a encontrar "mi camino" tuve que guiarme por la colección de CDs de mis padres y por los títulos o portadas que me iban sonando. De manera que mis primeros pasos fueron por discos tan típicos como el Dark Side of the Moon (1973) o el debut de King Crimson, recopilatorios de Queen, Led Zeppelin o los Rolling Stones, así como recopilaciones genéricas como los míticos Esta Noche Cruzamos el Mississippi o Noches de Blanco Satén. Y uno de ellos fue obviamente el Hotel California (1976) de los Eagles.

Supongo que llegué a ellos por lo célebre que es el tema titular y enseguida caí maravillado por esa obra maestra (aún me lo sigue pareciendo). Y al igual que me sucedió con otros discos, primero estuve un tiempo solo escuchando una canción concreta de ese grupo ("Stairway to Heaven", "Money", "Angie", "Bohemian Rhapsody", "Epitaph"... las típicas) hasta que me animé a escuchar el disco entero. En el caso de los Eagles decidí un día ver qué me ofrecían a partir del segundo tema y me escuché entero el Hotel California. Y me decepcionó.


Debo matizar que no me decepcionó todo el disco y que era un problema de enormes expectativas: se suponía que era uno de los discos clave del rock y mi punto de referencia era su excelso tema homónimo. Los siguientes temas que aparecían sí que me gustaron muchísimo ("New Kid in Town" y "Life in the Fast Lane") y quizá la balada "Wasted Time" se me hacía algo cuesta arriba pero estaba bien. No obstante el problema llegaba con lo que sería la cara B del disco, que a excepción de "Victim of Love" (único tema que me gustaba de esa parte del álbum), se me hacía muy larga.

El motivo es que estaba repleta de baladas. Era una sobredosis de azúcar constante. ¿Dónde estaba el toque épico de "Hotel California" y ese aroma sureño decadente que se intuía por la portada? ¿Qué sentido tiene contar con tres guitarristas si luego llenas medio álbum de baladas a piano? En consecuencia, durante un tiempo medio descarté a los Eagles suponiendo que si ése era su mejor álbum, no tenían mucho que ofrecer. No los vi con otros ojos hasta tiempo después cuando recuperé el vinilo de Desperado (1973) y, sobre todo, cuando a raíz de su concierto en Barcelona me hice con un doble recopilatorio que me hizo entender mejor su evolución musical.



Una vez empecé a hablar con otros fans de los Eagles descubrí que entre seguidores de la banda había bastantes que opinaban como yo, y que la problemática de la cara B del Hotel California era un tema de discusión muy frecuente. Se hizo habitual incluso considerar que aunque era su disco más famoso, los anteriores eran mejores - yo sigo pensando así - y que había sido un error por su parte no saber combinar las dos caras, de forma que el disco empezaba muy fuerte y luego se venía irremediablemente abajo.

Ése era mi punto de vista hasta hace un mes. De vez en cuando en mis rachas Eagles me animaba a pasear por la cara B del disco (más allá de la magnífica "Victim of Love" se entiende) pero me costaba horrores terminarla. Y he aquí que este año me animé a escuchar el One of These Nights (1975) y se me antojó probar con la famosa cara B... ¡con resultados positivos! Y no, no es uno de esos casos en que de tanto escucharla le he cogido el punto, porque dos de los temas conflictivos ni los recordaba. Creo que el ir tres composiciones tan lentas seguidos les perjudica, pero por separado me parecen buenas, y tiene mérito porque cada vez soy más intolerante a las baladas hiperempalagosas. Veamos pues qué nos ofrece la cara B del Hotel California:

- "Wasted Time (Reprise)": el momento más innecesario del disco. Una coda instrumental de la balada que cierra la cara A. Un breve momento simplemente orquestal al que no le veo sentido. Empezamos bien.

- "Victim of Love": siempre ha sido mi favorita de esta cara y lo sigue siendo, un muy buen tema de rock americano obra del guitarrista Don Felder.


- "Pretty Maids All in a Row": OK, aquí empiezan los problemas. Es quizá el tema más empalagoso de esta cara, y al encontrárselo uno a medio camino no se ve con fuerzas para seguir a los dos siguientes. Es obra del recién incorporado Joe Walsh, que destaca mucho más en "Life in the Fast Lane". Aunque es muy azucarada le he pillado el punto por su solo de guitarra. No deja de ser curioso que un tipo tan salvaje y alocado como Walsh luego compusiera baladas tan ñoñas como ésta y otras de su carrera en solitario.


- "Try and Love Again": mi gran descubrimiento. Resulta que este balada podría haber encajado perfectamente en los anteriores discos de los Eagles, al ser una balada más tipo country-pop-rock, sin piano ni empalagosos arreglos orquestales. En otro contexto la habría apreciado desde el principio. Su autor es el bajista Randy Meisner, que fue quien abrió la caja de Pandora de las baladas orquestales empalagosas con el single del anterior disco "Take It to the Limit", el mayor éxito de ventas del grupo.


- "The Last Resort": cuando hablaba con fans de los Eagles sobre esta famosa cara B, eran muchos los que coincidían conmigo en que había demasiadas baladas... pero salvaban de la quema el último tema. Eso me hizo darle más escuchas pero sin éxito. A día de hoy creo que me he reconciliado con él, definitivamente es una muy buena balada a piano y la letra es magnífica, pero sigue sin cautivarme: ¡es demasiado largo! Siete minutos son excesivos y más después de haber pasado por tantos temas lentos.

Y con esto definitivamente creo que me he reconciliado lo máximo que me permite mi cuerpo a esta cara B. ¿Seré ahora capaz de pillarle el punto al The Long Run (1979)? Lo dudo, pero lo mismo pensaba de estas canciones desde hace 15 años...

miércoles, 23 de abril de 2014

Big Star - Daisy Glaze

No soy un fanático de Big Star pero esta canción es impresionante, de mis temas de pop favoritos:


lunes, 27 de enero de 2014

Todd Rundgren - Runt (1970)



Es de justicia reconocer cuando uno ha cometido un error y más cuando es con uno de sus músicos favoritos, así que no se me caen los anillos al reconocer que durante mucho tiempo he tenido muy infravalorado el debut de Todd Rundgren en solitario. No quiere decir eso que nunca haya dejado de parecerme un buen disco, ni mucho menos, pero se me quedó algo olvidado hasta que lo rescaté este año.

Afortunadamente para mí, yo llegué a Runt cuando aún no conocía el potencial de Todd Rundgren y por tanto no me supo a poco. Por entonces ya seguía una costumbre que aún tengo de indagar en las discografías de grupos/artistas no necesariamente de sus discos más importantes a los menores sino saltando a mi antojo. Mi primer contacto con Todd fue un extenso artículo en que el autor desgranaba su discografía, y a partir de ahí decidí empezar, no por el prestigioso Something/Anything, sino por Runt: The Ballad of Todd Rundgren, que parecía un muy buen disco aunque no fuera de los más míticos (paradojas de la vida, ha acabado siendo mi favorito suyo y una de mis debilidades personales). Runt fue el que escuché después de ése, aplazando expresamente la entrada a la que está considerada su época cumbre, y por ello veo lógico que con el tiempo Runt acabara eclipsado cuando descubrí tours de force como el ya citado Something/Anything, A Wizard A True Star o Todd.


Pero partiendo de la base de que es un disco inferior a éstos, hay que ser justos y reconocer que es una obra más que notable, con composiciones de muy buen nivel y, sobre todo, dando a entender claramente (quizá más que en Runt: The Ballad of Todd Rundgren) por donde tiraría el futuro de Todd. Runt era teóricamente el nombre de la nueva banda de Todd después de haber separado a los Nazz, pero a la práctica todos consideramos éste y el siguiente álbum como sus dos primeros discos en solitario, ya que la contribución de los hermanos Sales al bajo y la batería queda totalmente ensombrecida por ese todoterreno llamado Todd Rundgren. Aquí nuestro amigo ya prometía: compone todos los temas, produce el disco y toca todos los instrumentos que se le ponen por delante para acabar de dar a cada composición las texturas y detalles que necesiten.

En consecuencia, Runt como carta de presentación en solitario es un borrador de lo que vendría después: heterogeneidad de sonidos, una destreza remarcable a la hora de utilizar los elementos de estudio, ganas de experimentar y composiciones de primer nivel.

Sólo hay un tema que me sobre por completo (NO soporto "I'm in the Clique") y otro que podría considerarse relleno pero que está justificado bajo la coartada experimental ("There Are No Words", un tétrico tema instrumental muy atmosférico). El resto creo que no puede generar dudas a nadie sobre su calidad. El inicial "Believe in Me", "Who's That Man" y "The Devil's Bite" nos muestran su faceta más rockera, destacando para mi gusto con absoluta diferencia la última. El medio tiempo "Once Burned" cuenta con la colaboración de Levon Helm y Rick Danko de The Band y el último tema "Birthday Carol" con sus 10 minutos de duración y un inicio orquestal es la última pista que podría necesitar el fan de la época para intuir que ese tal Todd Rundgren no iba a conformarse con hacer temas pop.


Me dejo para el final mis dos canciones favoritas con diferencia, en mi opinión dos obras maestras del pop. Primero tenemos el que fue el single del disco, "We Gotta Get You Woman", pop de primerísima calidad, con una buena melodía vitalista y varios detallitos que la hacen aún más especial. Pero mejor es aún el medley de cinco minutos de "Baby Let's Swing - The Last Thing You Said - Don't Tie My Hands", un prodigio de melodías que se suceden una tras otra haciendo una combinación espectacular. Siento debilidad por ese inicio tan fuera de lugar en que se entona una melodía anticuada y Todd la tararea hasta volverse loco y acabar chillando. El tema principal, "Baby Let's Swing" ahora ha salido como Bonus Track en su totalidad, ya que en el disco inicialmente solo se oía una parte, y aunque es una gran composición creo que tiene más encanto como estaba, porque al enlazar esas tres composiciones juntas de forma concentrada no te da tiempo a aburrirte de las melodías o acostumbrarte a ellas. Por cierto, la Laura que menciona en la letra es la compositora Laura Nyro, uno de los mayores ídolos e influencias de Todd Rundgren que tiene unos cuantos discos realmente muy buenos. Según parece, en esa época Laura Nyro le ofreció a Todd unirse a su banda, y aunque éste rechazó la propuesta seguro que debió sentirse muy halagado.

Por último la última reedición nos regala un tema nuevo que no sé de donde sale y que está realmente bien, una composición a piano muy en la onda de estos años:



Sirva pues esta reseña para reivindicar este disco menor pero altamente disfrutable y de mucha calidad. Casualmente hace poco me lo encontré en vinilo en una feria de discos, y escuchándolo de nuevo con esa excusa me he dado cuenta de que Runt realmente merece un espacio en nuestro corazoncito.

lunes, 11 de noviembre de 2013

George Harrison - All Things Must Pass (1970)


Debió ser digna de ver la cara que se le quedó a Paul McCartney y John Lennon en el momento en que All Things Must Pass salió a la calle. Históricamente los Beatles siempre habían sido John y Paul teniendo su lucha de egos con George sacando la cabeza de vez en cuando intentando colar algunos temas propios por discos y ya está. Por ello cuando el grupo se separó debió ser una sorpresa mayúscula cuando ese tipo que contribuía con dos canciones por disco se sacó de la manga un disco triple... y no solo eso, ¡sino un disco triple realmente genial! Este es uno de esos sucesos que me encantan cada vez que pienso en él, la aplastante victoria de un músico secundario sobre los dos líderes del grupo.

Este disco lo tengo asociado a cuando murió George el 2001 y de repente todos los medios de prensa y críticos hablaron de lo genial e infravalorado que era. Fue en ese pequeño boom Harrison que el álbum volvió a relanzarse, y no en una maniobra comercial como yo pensaba sino por pura casualidad, ya que esa reedición fue supervisada por el propio músico muy poco antes de fallecer. Yo me hice con él mediante la biblioteca de mi barrio contagiado de esta fiebre al poco de su muerte y me gustó tanto que decidí grabármelo.

Con el tiempo, a medida que exploraba los discos clásicos de los Beatles, me di cuenta de un hecho muy significativo: All Things Must Pass me pareció superior a cualquier álbum de los Fab4. No es una declaración muy significativa viniendo de alguien a quien no le gustan los Beatles y que solo disfruta de momentos puntuales de sus discos clásicos, viene a ser en realidad una forma de decir que es el único álbum del universo Beatle que puedo oír en su totalidad sin aburrirme. No obstante llevaba muchos años sin rescatarlo y al final llegué a ese punto en que me daba cierto miedo y pereza reescucharlo por miedo a comprobar cómo un disco que siempre me había caído en gracia no soportaba el paso del tiempo. Pero sorpresivamente el verano pasado en mitad de mis vacaciones se me antojó de forma repentina e injustificada y lo volví a rescatar. Y por fin puedo confirmarlo: sigue siendo un gran disco.

El Plastic Ono Band de John Lennon hace años que lo he dejado olvidado y ya no me apetece oírlo más, los discos clásicos de los Beatles ya me los sé de memoria y estoy seguro de que no van a formar parte de mi colección, y así como hace años estuve enganchado a temas sueltos de McCartney y tanteé la idea de hacerme un recopilatorio casero, cuando los reescuché hace poco la mayoría se me vinieron abajo estrepitosamente. El único que ha sobrevivido a estos años es este disco de George Harrison, y eso me convence más de que va a acabar siendo mi único vínculo a ese selecto (en realidad no tan selecto) club del que nunca he formado parte, que es la Beatlemanía.


Otro aspecto que hace tan interesante este álbum viniendo del Beatle discreto, es el hecho de que All Things Must Pass es una gran producción, un disco producido por Phil Spector - con todo lo que ello implica - y grabado con un montón de músicos ilustres, algo que contrasta con los primeros esfuerzos en solitario de sus compañeros, el "yo-me-lo-guiso yo-me-lo-como" del soso debut de McCartney y el intimismo del Plastic Ono Band. Aquí dentro tenemos a gente como Derek & the Dominos más el propio Eric Clapton, músicos de Badfinger, Billy Preston, Dave Mason, Bobby Keys (futuro saxofonista de los Stones) y un largo etcétera. Eso hace que sea un disco muy rico en matices e instrumentos, pero por suerte no se pierde la magia de las canciones entre tanta gente y da casi más una sensación de familia.

Como es bien sabido, el tercer disco es el más polémico al ser simplemente unas jams informales entre toda esa gente. La realidad es que Harrison no lo veía como parte de esta obra, sino como un extra, un añadido como regalo a los fans porque no quería tirar todas esas jams que habían grabado. A mí no me desagradan pero tampoco son especialmente brillantes, no obstante vistas como las planteó Harrison, como un extra, están muy bien.


En lo que respecta al disco, sería largo hablar de cada tema (y ya me he extendido mucho) así que diré que mi momento favorito con diferencia es la cara C del álbum, donde se encuentran casualmente todas mis composiciones favoritas. Salvo "Apple Scruffs" el resto me encantan todas: "Beware of Darkness" ha sido desde siempre mi favorita de George, el tema homónimo desprende una melancolía fantástica y tanto "Ballad of Sir Frankie Crisp (Let It Roll)" como "Awaiting on You All" son las dos grandes joyas ocultas del disco. La primera es una balada sumamente especial, de ésas que tienen algo que te enamora. La segunda es sencillamente una pasada, una canción fantásticamente producida, muy pegadiza y con una letra con bastante polémica (crítica al Papa incluida).


Del resto del álbum destacaría "Wah-Wah", y las dos "Isn't It A Pity" (no sé qué versión prefiero, ambas me parecen muy buenas. En todo caso, creo que es un disco fantástico. Desconozco si luego Harrison mantuvo el nivel y tampoco me corre mucha prisa averiguarlo, pero en todo caso All Things Must Pass es una grandísima obra a la altura del mito.

viernes, 26 de octubre de 2012

America (el grupo, no el continente)


America son una de esas bandas que me parecen pequeñas y modestas aún cuando en su momento gozaron de un inmenso éxito, pero con la durísima competencia de los 70 su nombre ha acabado empequeñecido al lado de otros colosos que han tenido más trascendencia histórica.

Este trío estaba formado por Gerry Beckley, Dan Peek y Dewey Bunnell, que tenían en común el ser británicos nacidos de padres americanos que trabajaban en las fuerzas aéreas y estaban destinados en Londres. El nombre del grupo imagino que era una forma de reivindicar sus orígenes familiares. Su sonido era folk-rock con toques pop muy marcados en la onda Crosby Stills & Nash y otras bandas similares de la época.

Yo los descubrí gracias a mi madre y mediante el disco por el cual los conoce la gran mayoría de gente (la gran mayoría de gente que sabe que existen, se sobreentiende):


Efectivamente, éste es uno de esos casos en que un grupo es asociado a un recopilatorio más que a un disco de estudio con el peligro que eso conlleva, es decir, considerarlos un grupo de canciones sueltas. Eso es lo que yo pensaba de ellos al principio, pero me estoy adelantando.

El presente recopilatorio tuvo un gran éxito en su momento y estoy seguro de que muchos lo podrán encontrar entre las colecciones de vinilos de sus padres. Yo de ellos conocía solo el archifamoso single "Horse with No Name" y, por influencia materna, "Sister Golden Hair".
Cuando pienso en America y en este recopilatorio me viene a la memoria el verano de 2006, un mes de Julio en que estaba estudiando inglés en la escuela de idiomas por las tardes mientras hacía la cuenta atrás para ver a los Who. Lo asocio a esa época porque casi cada día me ponía este recopilatorio en el camino de vuelta a casa, y fue en esos paseos cuando descubrí lo grandes que eran estos tipos.

Tardé en probar con sus discos de estudio por lo que mencioné antes. No es un grupo muy conocido y no tienen ningún disco de estudio popular, solo este recopilatorio. Por pura pereza tardé un tiempo en profundizar en su carrera pero cuando escuché por primera vez Homecoming (simple y llanamente uno de los mejores discos de la historia) me di cuenta al instante de que no eran un grupo de recopilatorio.
Desde entonces he ido escuchando otros discos suyos como Hat Trick y Holiday, que junto a su debut y el posterior Hearts están considerados como la mejor época de la banda [quisiera remarcar un hecho de notable trascendencia: todos sus discos setenteros excepto el debut y el último que hicieron empiezan por H, incluso el recopilatorio se llama History. ¿Casualidad? Sí.]


A finales de los 70 Dan Peek dejó la banda para emprender una carrera en solitario haciendo rock cristiano. Desde entonces Gerry y Dewey han seguido en activo como America dando conciertos y grabando algunos discos en estudio. A día de hoy son de los grupos a los que más ilusión me haría ver en directo.
Es cierto que no inventaron nada y por ello cierta crítica sesuda los despreció bastante, pero tienen canciones muy bien paridas con buenas melodías y un estilo magnífico. Con el tiempo la influencia folk fue decayendo en favor de un sonido más claramente pop, pero aún así siguieron siendo muy buenos compositores.

Dicho esto pondré un par de vídeos de un directo grabado en un estudio que circula por Internet para que veáis lo buenos que son y diré mi Top10 de canciones a día de hoy (no puedo hacerlo de discos porque solo conozco tres):

1- Sister Golden Hair (de ésas canciones que siempre me ponen de buen humor)
2- Ventura Highway
3- California Revisited
4- Horse with No Name
5- Tin Man
6- Only in your Heart
7- Rainbow Song
8- Lonely People
9- Sandman
10- Moon Song





¿No son realmente tres temazos?