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domingo, 28 de octubre de 2018

The Musical Box - 22 y 23 de octubre del 2018, Sala Barts (Barcelona)


Pese a que el fenómeno de las bandas tributo cuenta con muchos detractores y, ciertamente, quizá se ha ido de las manos en realidad es algo inevitable que responde a una lógica irrefutable: que la edad de oro del rock ya pasó y que en estos últimos años no está surgiendo una generación de músicos nuevos que suceda a los grandes clásicos en cuanto a repercusión y capacidad de atraer a un gran público. Obviamente, sigue habiendo (afortunadamente) bandas jóvenes que tienen un éxito apabullante (Muse, Arctic Monkeys) pero si comparamos todos los grandes grupos que hubo en los 70 con la actualidad resulta clara la diferencia, y más teniendo en cuenta cómo hay tan pocos discos de rock que consiguen trascender a nivel popular. No obstante, éste no es otro de esos textos llorando porque el rock ha muerto, simplemente cada género tiene su mejor momento y éste ya hace tiempo que pasó, de modo que como no hay ninguna banda de hard-rock actual comparable a Led Zeppelin, es de esperar que surjan tributos a Zeppelin.

Así pues durante estos años este tipo de bandas pasaron de ser una afición destinada a fanáticos de esos grupos a popularizarse entre el gran público. Y eso llevó como consecuencia una paradoja muy interesante: si bien inicialmente la idea de los tributo tiene el aliciente de que esos músicos están totalmente desvinculados de presiones de discográficas o ventas, y que por tanto podrían hacer repertorios totalmente libres, tocando lo que les diera la gana (¡incluyendo esas joyas ocultas que nos encantan a los fanáticos y que las bandas originales tienen olvidadas!); con el tiempo al hacerse tan populares acabaron viéndose sometidas a las mismas presiones. De modo que desde el momento en que los Dios Salve a la Reina (el tributo más popular a Queen) actúan ya en pabellones, ya no pueden tocar lo que les dé la gana sabiendo que cuentan con la complicidad de un público formado por fanáticos como ellos. Ahora están actuando para el mismo público masivo que Queen - aunque en menor cantidad, claro - y eso implica que si no tocan "Radio Ga Ga" la audiencia estará descontenta. ¿No es irónico que hayan acabado cayendo en la misma trampa? - la única vez que les vi por cierto dieron un gran concierto pero formado íntegramente por temas de sus dos Greatest Hits.... salvo una emotivísima "My Melancholy Blues", que se nota que añadieron al setlist para darse el gustazo de tocar un gran tema oculto, y que acabé coreando yo solo entre un público que no parecía conocerla en absoluto.

Toda esta divagación viene a cuento de que esta semana vi a mi banda tributo favorita con diferencia: The Musical Box, el tributo a los Genesis era Gabriel. Lo que hace que este tributo sea tan especial y diferente a los demás es que no solo interpretan de forma admirable la música de Genesis sino que evocan también toda la puesta en escena de sus conciertos, sobre todo (aunque no únicamente) los disfraces que llevaba Peter Gabriel, a quien el cantante Denis Gagné consigue reinterpretar de forma alucinante, calcando hasta los más mínimos gestos. Se trata no en vano de uno de los tributos más profesionales que existen y que llevan en activo desde los 90. Tal es su fama que los propios Genesis les han dado todo tipo de facilidades para que pudieran desarrollar sus shows de la forma más fidedigna posible, de manera que para los que flipamos con los Genesis era Gabriel realmente tenemos la sensación de ver una representación visual exacta de lo que conocemos por vídeos del grupo.

He visto ya a los Musical Box cinco veces desde que les pillara por primera vez el 2013, y he tenido la suerte de verles recreando los tours de Foxtrot (1972), Selling England by the Pound (1973) y The Lamb Lies Down on Broadway (1974), de modo que he cubierto ya toda su etapa clásica. No obstante, siendo la etapa de Gabriel tan breve, inevitablemente llegó un punto en que pareció que ya había visto todo lo que podían ofrecerme... lo cual no es malo, yo estoy encantando de verles otra vez cada año, pero ya sin el efecto sorpresa. En el caso de los Musical Box el tema estaba en que éstos se imponían de una forma absolutamente estricta el recrear de forma exacta los conciertos clásicos de Genesis, de modo que cada tour recreaba exactamente el mismo setlist, en el mismo orden y con los mismos recursos de puesta en escena que usaban Genesis. Creo que solo en la gira de Foxtrot se salieron un poco del guion, ya que los conciertos que daba el grupo en ese tour eran algo breves para estándares actuales (o al menos para una banda profesional actual con el caché que cobran The Musical Box), de modo que recrearon todo el concierto idéntico, bis incluido, y luego hicieron un segundo bis con dos canciones más de esa época como "un regalo".

Nada que reprochar a este enfoque tan fidedigno, pero muchas veces no podía evitar preguntarme: ¿siendo los Musical Box unos fanáticos de Genesis y unos músicos tan buenos, no les tienta a veces salirse de la norma y tocar otros temas clásicos que dejan de lado porque los originales no solían hacerlos? Ésta es la pregunta que me habría gustado hacerles durante todo este tiempo, porque si yo tuviera un grupo tributo es lo que más me gustaría hacer. Bien, al final no hizo falta formulársela porque me la han respondido ellos mismos elaborando un nuevo tour llamado Genesis Extravaganza en que no recreaban ninguna gira de Genesis sino que simplemente se dedicaban a tocar temas de la era clásica (esto es, incluyendo los dos discos que hicieron sin Peter Gabriel pero que aún sonaban progresivos) en un formato libre.



Acudí pues el lunes con mucha curiosidad por ver qué me ofrecerían los Musical Box, siendo éste el concierto más imprevisible de todos los que vi y si algo me demostraron en este show es que, más allá de su exacto mimetismo a los originales, son una banda extraordinaria en directo. El concierto se estructuraba en tres partes: la primera dedicada a los dos discos sin Peter, la segunda al Lamb Lies Down on Broadway y la tercera a sus primeros álbums. Y si algo se notaba en la selección de las canciones y el orden en que estaban colocadas es que ése era un show hecho por auténticos fanáticos del grupo, gente que ha sabido cómo estructurar un concierto porque conoce a la perfección cómo funciona mejor la distribución de temas.

La primera parte del show era esencialmente un medley instrumental de temas de A Trick of the Tail (1976) y Wind and Wuthering (1976) en el que se intercaló la magistral "Blood on the Rooftops", que bien se merecía interpretarse entera. Lo mejor fue el final de este segmento con unas versiones incendiarias de "Dance on a Volcano" y sobre todo "Los Endos" (mi favorita de los Genesis post-Gabriel). Lo único que les reprocharía es que un tema como "One for the Vine" bien se merecería ser interpretado enteramente, pero es cierto que son 10 minutos...

La segunda, centrada en el Lamb, fue prácticamente el primer disco del doble álbum salvo unos pocos temas que dejaron fuera. Y aquí aprovecho para resaltar una de las grandes virtudes de este show y es que se trata de uno de los conciertos con mejor puesta en escena que recuerdo. No me refiero necesariamente a espectacular sino a bien hecha: el uso de los focos y los láser es de los mejores que he visto, de forma inteligente, sin abusar, adaptándose a las canciones; y las proyecciones eran magníficas, muy bien escogidas, desde animaciones inspiradas en las portadas del Trick o el Wind a otras de cosecha propia muy bien hechas (la de "Counting Out Time" era muy divertida, con unas flechas marcando las zonas erógenas de dibujos o fotos retro de mujeres). Éste fue uno de los aspectos que más me sorprendió del concierto: Musical Box se han apartado de la idea de calcar al detalle la puesta en escena de Genesis y han salido airosos, no solo eso, sino que han demostrado que al planificar ellos una puesta en escena pueden hacer un trabajo extraordinario.


Por último, el tercer tramo del show fue el más especial, y aquí es donde retomo lo que comenté antes de cómo ciertas bandas tributo han acabado siendo esclavas de su éxito. La ventaja de los Genesis de Gabriel es que no es un grupo tan conocido como Queen, Pink Floyd o Led Zeppelin y que, por tanto, un tributo a ellos puede arriesgarse a tocar temas menos obvios sabiendo que el público lo forman sobre todo fanáticos de la banda. Eso queda especialmente patente en esta última parte en que centraron el setlist en temas de la era clásica de Genesis que los Musical Box no han tocado en sus otros tours por eso de ser estrictamente fieles a lo que hacían los originales, o que solo han caído de forma muy ocasional (la excepción fueron el bis y "The Cinema Show", esta última estoy convencido que escogida en parte porque no requiere disfraz). En ese sentido, esta parte del show fue el sueño de todo fanático de un grupo: la oportunidad de oír temas menos habituales que le encantan como "Time Table", "Seven Stones" (la que más ganas tenía de escuchar y que no esperaba en absoluto, fue mi momento de la noche) o "Looking for Someone", que nunca les había oído tocar, o "Can-Utility and the Coastliners" (uno de los grandes temas ocultos de Genesis), que solo la tocan en las giras del Foxtrot. Mención especial a una debilidad personal, la preciosa "After the Ordeal", jamás interpretada por Genesis, que acompañaron en su tramo final con una serie de fotos del grupo que constituyó uno de los homenajes más bonitos que se les podía haber hecho.

Detalles como ésos remarcan la que es una de las cosas que tanto me gustan de este tipo de conciertos, que es la sensación de estar con más gente que comparte tu afición por esa música, esa complicidad entre fans que entienden de qué va la cosa y que celebra contigo detalles que objetivamente serían vistos como extravagancias (aplaudir a un tipo disfrazado de flor, cantar "Erogenous zones, I love you"...). En ese sentido, siempre me he preguntado qué debe pensar el personal de la sala Barts, empleados que trabajan allá sin saber nada de los artistas que actúan, al ver un espectáculo en que un señor mayor se disfraza de flor.



Se trató pues de un concierto pensado para fans que ya les habían visto en anteriores giras, en que casi no se usaron disfraces salvo en el bis de "The Musical Box", donde además hubo el aliciente de que se usara no el de siempre (la máscara de anciano) sino el de la zorra, que es algo muy extravagante que Peter Gabriel utilizó muy poco. Ciertamente cuando le vi aparecer con la máscara de zorro y el vestido rojo sobre el escenario flipé por no esperármelo y me pregunté qué pensaría la gente de la época al ver eso, sin ningún contexto previo que les permitiera asimilarlo.

En definitiva, tan emotiva y especial fue la velada que hice algo que me prometí que no haría jamás, y no me refiero a comprar un disco de Phil Collins sino en repetir un mismo concierto dos noches seguidas. Temía que ver el mismo concierto con el mismo repertorio le restara magia, pero era demasiado tentador, y más con un setlist tan poco frecuente... pero como tocaban dos noches seguidas en Barcelona y quedaban entradas para el segundo show, piqué. Es extraño que haya roto esta norma con una banda tributo. Pero precisamente The Musical Box son mucho más que una banda tributo, entre otras cosas todo un regalo para aquellos que adoramos a los Genesis clásicos.

...In That Quiet Earth
Instrumental Medley: Robbery Assault and Battery/ All in a Mouse's Night / Mad Man Moon / Entangled
Blood on the Rooftops
One for the Vine (fragment)
Dance on a Volcano
Los Endos
The Lamb Lies Down on Broadway
Fly on a Windshield
Broadway Melody of 1974
In the Cage
Back in N.Y.C.
Hairless Heart
Counting Out Time
The Carpet Crawlers

A Place to Call My Own
Time Table
Seven Stones
Can-Utility and the Coastliners
Looking for Someone
After the Ordeal
The Cinema Show
Aisle of Plenty

Entangled
The Musical Box

sábado, 23 de julio de 2016

1976

Retomando una vieja costumbre, me he animado a listar mis discos favoritos que cumplen 40 años este 2016.

Parte del aliciente está en que 1976 fue un año un tanto "raro" en el mundo del rock. Los géneros que habían predominado en esa década (progresivo, glam, cierto tipo de hard-rock) empezaron a estancarse, sobre todo con el grado de saturación y excesos que estaban sufriendo ya las bandas. Todavía no había salido la vieja guardia punk a darle un soplo de aire fresco (aunque su contribución ya he comentado que se tiende a sobrevalorar o malinterpretar) y en algunos álbums de la época se puede apreciar a bandas antes exitosas buscando un nuevo sitio en estos tiempos cambiantes (Black Sabbath) mientras otros arrasaban en las radiofórmulas suavizando aún más su sonido (Eagles) y entraba en escena el famoso AOR (el debut de Boston, que no ha entrado en mi lista por los pelos).

No es un año de grandes novedades musicales, incluso estilos más bizarros como el kraut-rock empezaron a estar de capa caída y otros como el jazz-rock o fusion llegaron a unos extremos de marcianadas que a mí me cuestan de asimilar (eso incluye clásicos innegables de ese año como Romantic Warrior de Return to Forever o Wired de Jeff Beck que, ay, son demasiado para mí). Pero resulta muy interesante como muestra de una escena que estaba saturándose y como ejemplo de que pese a eso siguió habiendo grandísimos discos.



15) Blue Öyster Cult - Agents of Fortune

Aunque por estilo me pegan mucho más los discos anteriores de Blue Öyster Cult, lo cierto es que de lo que he oído de ellos simpatizo más con su primer acercamiento al AOR. Aunque no sea tanto mi rollo la sucesión de temazos que hay aquí habla por sí sola, además de tener una de mis canciones favoritas de todos los tiempos (ya saben cuál es).


14) Led Zeppelin - Presence

Titular asociado a este álbum: el inicio de la decadencia de Led Zeppelin.
Mi respuesta: ¡bendita decadencia si la de todos los grupos fuera así!
Sí, es cierto que es un bajón innegable respecto a lo que venía antes, pero incluso hoy día que los tengo más apartados reconozco que es un gran disco, incluso más allá de los dos grandes temas clásicos (¡y qué dos temas!).



13) Invisible - El Jardín de los Presentes

El músico argentino Luis Alberto Spinetta tiene el mérito de ser tan bueno que consigue que supere el para mí infranqueable obstáculo de oír música rock cantada en castellano. Un tipo apasionante que estuvo metido en varios proyectos y bandas, en Invisible optó por hacer una banda con cierta tendencia al jazz-rock (especialmente visible en la instrumental "Alarma entre los ángeles") pero que en realidad no se aleja tanto de lo que hacía antes. A destacar la inmensa "Niño condenado".




12) David Bowie - Station to Station

En estos años de incertidumbre nuestro camaleón preferido estaba en plena transición. Ya hacía un par de años que se había bajado del carro del glam antes de que el género decayera oficialmente, había probado con el soul y ahora, aunque aún quedaban resquicios de esa etapa, iba hacia nuevos caminos que desembocarían en la trilogía berlinesa, convirtiéndole en uno de los dinosaurios que mejor supo evolucionar al cambio de tiempos.

Station to Station es por tanto un gran disco de transición entre etapas, que para mí tiene dos de las mayores obras maestras de su carrera - y eso es decir mucho - en el tema homónimo y "TVC15".


11) Rush - 2112

Ya comenté anteriormente la jugada-vacilada que hicieron a su discográfica con 2112, donde mandaron a la porra su demanda de volver a sonar a Led Zeppelin como en sus primeros discos y apostaron de forma aún más contundente por el rock progresivo. Y contra todo pronóstico se salieron la suya y se consagraron definitivamente.
Reconozco que la cara B necesito repescarla de vez en cuando para recordar lo buena que es, pero es que la suite homónima de la cara A (y en especial su obertura) eclipsa prácticamente cualquier cosa.


10) Be-Bop Deluxe - Sunburst Finish

Una de mis debilidades personales, Be-Bop Deluxe fue uno de esos grupos que empezó con la excusa del glam pero que luego tiró hacia lo que hoy conocemos como el cajón de sastre art-rock. El principal artífice es su cantante, guitarrista y compositor Bill Nelson, un guitarrista excelso (fíjense en el solo de "Crying to the Sky") con un gran talento además para escribir buenas canciones que en otras manos habrían optado por darle un toque más convencional. Este álbum es considerado el gran clásico de su carrera (que no es decir mucho dado lo desconocidos que son) y una buena puerta de entrada a uno de los muchos secretos por descubrir de los 70.


9) AC/DC - High Voltage (versión europea)

Mientras el hard-rock fue tirando más esos años hacia el boogie-rock o un sonido más radiofónico, en Australia dos hermanos estaban gestando una banda que volvía al sonido más crudo y primigenio del invento, y que contra todo pronóstico acabarían siendo una de las bandas más famosas de la historia. Su debut es quizá mi disco favorito suyo, repleto de himnos incendiarios de hard-rock y tintes blueseros (la inmortal "The Jack"). Descubrir en su época las guitarras de los hermanos Young y el carisma arrebatador de Bon Scott debía ser algo sensacional.


8) Elliott Murphy  - Night Lights

Cuando el señor Elliott Murphy todavía parecía tener esperanzas de consagrarse como cantautor, una especie de mezcla de sus idolatrados Bob Dylan y Lou Reed, se sacó de la manga su disco más ambicioso: Night Lights, más alejado del folk-rock clásico de sus primeros discos y apostando por una producción más ampulosa que al principio me pilló un poco por sorpresa, pero que a la práctica es su disco más redondo. Desafortunadamente no lo logró y ha quedado relegado a esa etiqueta tan simpática de músico de culto, de modo que tenemos que escarbar para llegar a él y a canciones tan inmortales como la estremecedora "You Never Know What You're in For".


7) Genesis - A Trick of the Tail

Tiempos de cambio para una de las bandas más emblemáticas del rock progresivo: su carismático cantante Peter Gabriel se larga, y en su lugar ponen a cantar a su batería, un tal Phil Collins. Nadie daría un duro por ellos en su momento, pero lo cierto es que no solo funcionó sino que consiguieron el mayor éxito de su carrera.
No me enrollaré mucho (ya lo hice en su momento) pero la clave está en dos factores: las canciones siguen siendo muy buenas y la banda apostó por unirse a esa tendencia de aquellos tiempos de tirar el rock progresivo hacia un sonido más amable (¡hola Supertramp!) que tuvo muchísimo éxito.


6) Al Stewart - The Year of the Cat

Es curioso, no he logrado profundizar en serio en la obra de Al Stewart estos años por mucho que adore este álbum, el más mítico de su carrera. Sin poder juzgar si tiene más discos a la altura, sí que diré que The Year of the Cat es una magnífica muestra de pop radiofónico bien hecho, fácil de escuchar pero con canciones sólidas. No creo que haga falta defender el tema homónimo (una de esas canciones que "lo tienen") pero hay mucho más, miren sino "Sand in your Shoes" o "Midas Shadow".
5) Camel - Moonmadness

¿Recuerdan lo que dije de Genesis? Aplíquenlo también a Camel. La banda de Andrew Latimer llegó más tarde que los otros grandes del progresivo, saltándose la época de primeros devaneos y entrando cuando el género estaba en su apogeo y sus excesos. De modo que cuando el progresivo tiró hacia un sonido más light, ellos estaban todavía en pleno crecimiento musical, y además les vino bien porque, siendo honestos, siempre habían sido una banda progresiva que tiraba más hacia sonidos amables.
Moonmadness podría ser perfectamente su mejor obra: entra de maravilla (tiene uno de mis sonidos de teclado favoritos, a modo de detalle a destacar) y canciones como las tres primeras que lo abren te enamoran al instante. No es mi faceta favorita del género, pero cuando está tan bien hecha, ¿qué le voy a reprochar?


4) Relatively Clean Rivers - Relatively Clean Rivers

La rareza de la lista: una de esas bandas underground que hicieron un solo disco rescatadas hoy día gracias a los blogs de rarezas setenteras. No sé muy bien de dónde sale esta joya, solo sé que fue un disco perpetrado por un tal Phil Pearlman, que había estado en otros proyectos que tengo pendientes de investigar, y que en su época no llegó a casi nadie porque se hicieron solo unas copias de este álbum. Bendito internet que lo ha sacado a la luz, porque a mí me encanta: tiene el sonido exacto de rock americano o folk-rock que más me gusta, con un rollo a lo Grateful Dead o Crosby Stills & Nash, y - lo más sorprendente de todo - muy buenos temas. Que una joya así quedara relegado casi a un capricho de una discográfica es algo que no puedo entender.


3) Van Der Graaf Generator - Still Life

Peter Hammill, completamente a su bola, había decidido reformar su banda Van Der Graaf Generator en una fecha tan poco propicia para el progresivo como 1975. E, ignorante de los cambios que se producían en el género, fue lanzando más grandes discos que seguían su estilo personal tan reconocible al mismo tiempo que anunciaban nuevos caminos. Still Life es una muestra de cómo el hombre iba aún sobrado de talento, como demuestra la emotivísima "Pilgrims" que abre el disco, el tema homónimo o la pequeña suite final.
Yo le tengo además un cariño especial por ser el primer disco que oí del que hoy es uno de mis grupos favoritos.


2) Queen - A Day at the Races

Considerado como el hermano menor de A Night at the Opera (1975), en realidad A Day at the Races es un disco que prueba otros derroteros, no tan excesivo y operístico como su predecesor. Y eso no quita que sea una obra maestra, y de hecho uno de los mejores álbums de Queen. Menos vistoso que los discos que le rodean, A Day at the Races es un álbum que, más allá de sus clásicos - la hard-rockera "Tie Your Mother Down" y la gospeliana "Somebody to Love" (la magia de Freddie Mercury es que adoraba a partes similares a Led Zeppelin, Liza Minnelli y, como se ve aquí, Aretha Franklin) - está repleto de clásicos ocultos del grupo esperando ser descubiertos: mi tema favorito de Roger Taylor ("Drowse"), una de las mejores baladas de Freddie ("You Take my Breath Away"), la mejor canción de John Deacon junto a "Spread Your Wings" ("You and I", que no entiendo cómo no es un clásico) y una de mis mayores debilidades, la balada folk de Brian "Long Away".


1) Be-Bop Deluxe - Modern Music

Me permito repetir grupo porque ambos discos de Be-Bop Deluxe merecían salir aquí. Si Sunburst Finish es su pequeño clásico, el que se cita cuando se quiere recordar a la banda de Bill Nelson, Modern Music es su obra maestra absoluta. Un disco que se me resistió durante años y ante el cual he acabado cayendo rendido, donde afinaron más que nunca ese sonido propio tan especial que - mucho me temo - dejaron más de lado en su siguiente y último álbum, donde las composiciones de Nelson están no solo más refinadas que nunca sino impecablemente secuenciadas a lo largo del disco. Sin ir más lejos la cara B es quizá una de mis suites favoritas del rock, una maravilla de principio a fin.
Qué voy a decir, uno de mis álbums favoritos de todos los tiempos.

lunes, 17 de noviembre de 2014

10 solos de guitarra

Hacer listas de solos de guitarra encabezada por "Stairway to Heaven" quizá es algo muy de adolescente (bueno, yo no lo creo, pero seguro que hay quien piensa así) pero se me ha antojado hacer una lista de mis solos de guitarra favoritos a día de hoy/ahora. No sé si realmente son mis favoritos de todos todos los tiempos ni si volvería a decir los mismos en un rato, pero son los 10 solos de guitarra que ahora mismo más me molan, incluyendo algunos supertópicos y otros no tanto (sin ningún orden concreto):

Led Zeppelin (Jimmy Page) - "Stairway to Heaven"

Lynyrd Skynyrd (Allen Collins) - "Free Bird"

Genesis (Steve Hackett) - "Firth of Fifth"

Canned Heat (Henry Vestine) - "Time Was"

Be-Bop Deluxe (Bill Nelson) - "Soundtrack"

Jane's Addiction (Dave Navarro) - "Three Days"

Pink Floyd (David Gilmour) - "Time"

The Allman Brothers Band (Duane Allman) - "Mountain Jam"

Rory Gallagher - "Walk on Hot Coals"


Hot Tuna (Jorma Kaukonen) - "Sea Child"

martes, 24 de junio de 2014

Genesis - A Trick of the Tail (1976)


En mis inicios musicales por el mundo de Internet yo tenía clasificado a Genesis con la siguiente asociación de ideas: Genesis = Phil Collins = basura. Desconozco dónde aprendí eso, pero por suerte cuando empecé a indagar en el mundo del rock progresivo descubrí que Genesis habían tenido una época progresiva en los 70 en que el Phil era solo el batería y las tareas de cantante corrían a cargo de Peter Gabriel (quien también me sonaba pero no asociaba a Genesis). Entonces la cosa quedaba en que Genesis molaban sólo cuando estaba Peter Gabriel. Pero indagando aún más a fondo descubrí que no era tan sencillo (nada en esta vida lo es, ¿no?) y que después de marchar Peter Gabriel hicieron dos discos considerados de calidad.

Así pues, hace tiempo que tenía en punto de mira A Trick of the Tail, y los comentarios que leí por internet y de conocidos míos me hicieron tener unas altísimas expectativas respecto a él. Si he tardado tanto en escucharlo es porque primero quise oír los clásicos de Peter Gabriel y después he estado más abocado a otras bandas progresivas tipo Van Der Graaf Generator o Pink Floyd y he tenido a Genesis un poco en barbecho. No obstante, el concierto de Steve Hackett de este año me ha animado a darle una escucha y por suerte ha estado a la altura de mis expectativas.



Para los que no conozcan la situación del grupo en la época, un breve resumen. Peter Gabriel dejó la banda tras la gira de The Lamb Lies Down on Broadway (1974) - para mí su mejor disco - y el grupo no dudó en seguir adelante sin él. No obstante, Gabriel era un cantante muy carismático y se les hizo muy difícil encontrarle un sustituto. Después de hacer pruebas a muchos candidatos, se dieron cuenta de que cuando en las pruebas el batería Phil Collins cantaba algunos temas para darles pautas les gustaba más cómo lo hacía él que los candidatos. Phil ya había cantado algunas baladas de Genesis (y muy bien por cierto) y solía hacer los coros a Peter Gabriel. Aún así hay que tener en cuenta que por entonces su papel en el grupo aún era secundario: mientras Tony Banks solía tener continuas peleas con Peter Gabriel contando con Rutherford como aliado, los recién llegados Steve Hackett y Phil Collins eran los que se quedaban relegados a un plano más secundario, cada uno a su manera (Hackett iba a su rollo y el extrovertido Collins hacía el papel de simpático batería que intentaba calmar los ánimos, manteniendo buenas relaciones con todos los bandos).

Lo que quiero decir es que darle a él el papel de cantante no era algo tan obvio en 1976 como hoy día, en que ya sabemos que se convirtió en una figura esencial (mal que nos pese) de la música popular. En aquel entonces tenía que reemplazar ni más ni menos que al miembro más carismático del grupo, pero consiguió salir airoso de la prueba. Demostró ser un buen cantante, sin la maravillosa personalidad de Gabriel, cierto, pero aún así resistió la comparación. Por otro lado, la ausencia de Peter implicaba dejar de lado la faceta más teatral del grupo con la que el resto en realidad nunca se sintieron muy a gusto. Se acabó "Willow's Farm" disfrazado de flor, bienvenidos a la era de Genesis como banda más seria, enfocada únicamente a la música.


Bien, pasemos al disco. Lo primero que he notado al escuchar A Trick of the Tail es que es un disco que suena muy relajado. Y no es una mera impresión personal, la grabación del mismo fue muy relajada y eso se reflejó en la música. Una vez fuera Peter Gabriel, el teclista Tony Banks se erigió fácilmente como líder y gran personalidad de la banda. Sin Peter haciéndole la puñeta, Banks estableció su cómodo reinado sin nadie que le contradijera: con el bajista Michael Rutherford siempre se entendió muy bien, Phil Collins por entonces aún no había emergido como compositor destacado (por suerte, dirán algunos) y el pobre Steve Hackett, que era paradójicamente el mejor instrumentista de todos, siguió en un tímido segundo plano canalizando su creatividad con sus primeros discos en solitario. Cuando éste abandonó el grupo poco después los otros tres se sorprendieron, pero mirándolo desde mi distancia de fan lo que me sorprende es que no se lo vieran venir.

Además, como novedad ahora los temas iban firmados individualmente por sus autores. Esa era la respuesta de Banks a la creencia falsa e injusta de muchos seguidores de que el líder era Peter Gabriel y que por tanto sin él estaban perdidos. Ahora se vería quién componía realmente cada tema, y por supuesto quedó aún más claro que el líder era él (aparece como coautor en todas las composiciones del álbum).


El sonido de A Trick of the Tail es el de unos Genesis clásicos más light. Mantienen el sonido puro de Genesis demostrando sin duda que podían seguir evocándolo sin Peter... pero claro está, su ausencia se nota, ya que con él se fue un componente teatral que los hacía tan sumamente especiales. De hecho, no sé si decir que A Trick of the Tail suena demasiado bien. Es un disco muy fácil, entra a la primera y sin problemas. Con los discos de Peter Gabriel siempre había algún elemento de dificultad, algún tema o pasaje que requería cierto esfuerzo o que no entraba a la primera. Aquí no. Aún así, desconozco si es realmente a causa de la ausencia de Peter Gabriel o debido a la evolución que estaba siguiendo el género (por ejemplo, me da la misma impresión el Moonmadness de Camel que es del mismo año). En todo caso es uno de esos discos que difícilmente desagradará a los fans de los Genesis clásico. Comprensiblemente no gustará tanto como los anteriores sin el elemento de originalidad anterior, pero dudo que desagrade.

Pasando a los temas, se trata de un disco largo, en que sólo tres de las ocho canciones duran menos de 6 minutos. Y si bien es cierto que desde Foxtrot la banda tiraba más hacia álbums largos, normalmente se compensaban composiciones muy extensas con otras más breves, pero no es el caso. Da la sensación de que el grupo se ha ido extendiendo tranquilamente con cada tema sin preocuparse de si se recreaban demasiado en los pasajes instrumentales (de nuevo esa idea de ser un disco relajado), y a su favor cabe decir que no se me hace pesado.


Tres de las composiciones son baladas muy reseñables, que aunque algunos puedan acusar de que se recreen en el sonido más placentero de Genesis, yo como fan del grupo no tengo nada que reprocharles. La primera es la única contribución de Steve Hackett, "Entangled", y se nota porque es la que más se basa en ese sonido de guitarras suyo tan característico. La siguiente es la que cierra la cara A, una de las contribuciones de Banks en solitario, "Mad Mad Moon", con una bonita melodía y algunos pasajes instrumentales para sus clásicas florituras de teclados que le dan algo más de color. Y por último, una de las mejores del disco, "Ripples", coescrita junto a Mike Rutherford, con una de las interpretaciones vocales más emotivas de Phil Collins (el estribillo en concreto es una preciosidad) y un segmento instrumental a dúo entre Banks y Hackett que permite alargarla hasta los 8 minutos.

En lo que respecta al resto, también tenemos dos temas más juguetones como "Robbery, Assault and Battery" (única contribución como co-autor de Collins) y el simpático tema homónimo, que Banks se había guardado durante años aún cuando podría haber encajado perfectamente en los discos anteriores de Genesis (¿quizá temía que Peter le diera una interpretación demasiado teatral a esta historia sobre un diablo?). No puedo dejar de mencionar que ambos temas tienen sendos videoclips, los primeros que haría el grupo, y que el último no tiene desperdicio con ese momento en plan Cariño, He Encogido a Genesis.


Finalmente me dejo los temas más cañeros. Uno de los clásicos del disco es "Squonk", inspirada según reconocieron ellos, por el sonido de batería de "Kashmir" de Led Zeppelin y que demuestra que Phil Collins era indudablemente un gran batería. El tema inicial "Dance on a Volcano" es otro de los clásicos del disco que en cierto modo resulta un inicio algo engañoso, porque hace esperar un disco más enrevesado de lo que acaba siendo. Es el único tema compuesto conjuntamente junto al final "Los Endos", un instrumental de estilo más jazz-rock impresionante.

Con este contenido no es de extrañar que el álbum fuera en su momento un gran éxito, y de hecho acabó vendiendo mucho más que los anteriores (nótese que de todos modos Genesis no eran una banda de estadios aún, como sí era el caso de Pink Floyd o Yes). Banks comentaría orgulloso que con este disco se reconcilió con los fans que habían quedado decepcionados con The Lamb Lies Down on Broadway, mientras que el pobre Peter Gabriel pasó de ser considerado el genio de Genesis a ser visto como un mero accesorio, dándole aún más presión de cara a su debut en solitario. Pero eso ya es otra historia...

miércoles, 4 de junio de 2014

Steve Hackett - Barcelona Teatre Musical, 28 de Mayo del 2014

Pese a que hace unos 5 años existieron fuertes posibilidades de una reunión de los Genesis clásicos - tal y como Tony Banks dijo, había que aprovechar que estaban los cinco vivos - al final Peter Gabriel se echó atrás dando al traste con la posibilidad de hacer ese sueño realidad. A cambio se nos han ofrecido tres posibilidades: ver a los Genesis en formato trío, que dieron varios conciertos por Europa (descartado en mi caso); ver a Peter Gabriel en solitario (no soy fan, al menos de momento) y, por último, tenemos al bueno de Steve Hackett. Hackett es el gran secreto de Genesis, un guitarrista tímido que a diferencia de sus compañeros jamás conoció el éxito masivo pero que, a cambio, ha labrado una larga y respetable carrera en solitario que le ha convertido en una figura de culto de la escena progresiva. Y para compensar esa reunión fallida de Genesis, Hackett nos sorprendió el año pasado anunciando un tour dedicado en exclusiva a temas de los Genesis clásicos que para mi enorme sorpresa, se amplió con una fecha en Barcelona para el 28 de Mayo. No es como ver a Genesis, pero desde luego a mí me hacía muchísima ilusión ver al mejor músico de los cinco (quizá junto a Phil Collins) interpretando esos temas con una banda.

Se trataba pues de una cita absolutamente ineludible y uno de los conciertos que más ilusión me hizo este año. El sitio escogido era el Barcelona Teatre Musical, un recinto que no conocía de nada pero que me gustó mucho por la situación y la acústica. El aforo estuvo casi completo y alrededor mío escuché muchas conversaciones de asistentes que hablaban de la ilusión que les hacía ese acontecimiento tan especial.


A las 21:30 sonó una música orquestal sirvió como introducción y apareció la banda formada por Roger King a los teclados, Gary O'Toole a la batería (y a las voces en un par de temas), Rob Townsend al saxofon, la flauta y los teclados, Nick Beggs a la segunda guitarra y el bajo y Nad Sylvan a las voces. Abrieron fuego con una versión bastante contundente de "Dance on a Volcano", que se recreaba en la faceta más fusión del grupo. Hackett agradeció la primera ovación que se le dedicó y dirigió unas pocas palabras al público, primero en castellano y luego ya en inglés ("Esto es todo lo que sabía en español") animando al público a corear el siguiente tema, que también hablaba de bailar, "Dancing With the Moonlit Knight".

A partir de aquí el concierto fue un no parar, un temazo tras otro, un Greatest Hits en toda regla. De hecho yo me esperaba que Hackett barrería un poco para casa y añadiría algunas composiciones de Genesis menores que son obra suya, pero la única que interpretó fue la instrumental "Horizons", que le sirvió como momento de lucimiento a la guitarra acústica pese a tener una uña rota. En cierto modo supongo que me habría gustado oír temas con los que contaba como "After the Ordeal" o "Hairless Heart", así como la instrumental "The Waiting Room" tras "Lilywhite Lilith", que podría haber sido espectacular, pero ¿cómo poner pegas a un setlist basado en un clásico tras otro? Incluso temas de Genesis que no me vuelven especialmente loco como "I Know What I Like (In Your Wardrobe)" me gustó mucho cómo sonaron,  alargando el final con un pequeño solo de saxofón.

Este es de esos casos en que soy incapaz de separar las canciones que me gustaron más porque sería dividirlas entre las que me encantaron y las que me encantaron pero no tanto. La ejecución de la banda en todas fue impecable e incluso quien tenía el papel más difícil, el cantante, salió airoso con creces con un timbre vocal parecido al de Peter Gabriel pero, lógicamente, sin recurrir a la parafernalia teatral de los Genesis de Gabriel. Resultó una demostración bastante clara de cómo estos temas pueden funcionar perfectamente en vivo en un formato austero, así que Peter, si no quieres volver a la banda porque no te ves con ganas de disfrazarte, no te preocupes, el invento sigue funcionando basándose solo en la música.

Como sucedía en los directos de los Genesis clásicos, las versiones eran muy fieles a las originales con el único extra (lógico por otro lado) de que las partes de solos de guitarra destacaban especialmente dentro de cada tema. Aunque sea una frase tópica y manida, sólo por escuchar su inconfundible sonido de guitarra en vivo el precio de la entrada estaba más que compensado. Por ello los pocos momentos en que se dejaron llevar un poco respecto a las composiciones originales fueron en esos solos de guitarra, por ejemplo el solo de guitarra final de "Supper's Ready" mucho más alargado, o el de "The Knife".


Ante la necesidad de destacar algún tema al lector, diré que me hizo especial ilusión escuchar en directo "Firth of Fifth", no solo porque es una de las obras cumbre de Genesis sino porque considero que contiene el mejor solo de guitarra de Hackett (de hecho, por qué no, uno de los mejores de la historia del rock). "The Fountain of Salmacis" también me hizo especial ilusión, quizá por ser un tema más inesperado y porque sonó especialmente maravillosa, poniéndome literalmente la carne de gallina. No obstante, si he de destacar algo es "Supper's Ready", simple y llanamente uno de mis momentos cumbre como ser humano. Poder escuchar una de mis canciones favoritas de todos los tiempos en vivo interpretada por uno de sus creadores es algo indescriptible. Quiero decir, indescriptible literalmente, puesto que soy incapaz de poner adjetivos a lo que sentí durante sus casi 30 minutos de interpretación reviviendo todos sus diferentes pasajes que ya me sabía de memoria de haberlos oído en tantas ocasiones.

El bis fue previsiblemente "Watcher of the Skies" y la segunda referencia al A Trick of the Tail, la instrumental "Los Endos", que servía para abrir y cerrar el show de forma casi circular, ya que es un tema formado por melodías de todo el disco, incluyendo "Dance on a Volcano", que fue la que abrió también el concierto. Hackett acabó por tanto sacando a relucir su faceta jazz-rock más desbocada en contraste con la nitidez con que interpretó el resto de clásicos. Fue un muy buen cierre a dos horas y cuarto de clásicos del progresivo.

En cuanto al setlist, eché en falta sobre todo "The Return of Giant Hogweed", que daba casi por segura al ser un tema de puro lucimiento para Steve. Consultando en setlist.fm vi que, oh desgracia, el setlist que vimos tenía dos temas menos de lo normal: "Squonk" y el tema del gigante. Quizá tenga que ver la uña rota que le dificultara interpretar el tema, quién sabe, en todo caso fue la única gran ausencia que destacaría. También me extrañó por otro lado que no interpretara ni un solo tema del Wind and Wuthering (su último disco con Genesis), siendo además un álbum por el que él mismo ha dicho que siente debilidad, pero como servidor aún no lo conoce, no puedo lamentar esa ausencia (aún).

De momento no solo mi concierto del año sino uno de los mejores que he visto en los últimos años.

Dance on a Volcano
Dancing With the Moonlit Knight
Fly on a Windshield
Broadway Melody of 1974
The Fountain of Salmacis
The Musical Box
I Know What I Like (In Your Wardrobe)
Horizons
Firth of Fifth
Lilywhite Lilith
The Knife
Supper's Ready

Encore:
Watcher of the Skies
Los Endos

lunes, 10 de junio de 2013

Genesis y Grateful Dead: dos formas de entender los directos


El mes pasado caí nuevamente en la tentación haciendo un pedido a Amazon de dos discos que se me antojaba tener y que sabía que querría tener originales. Curiosamente eran dos directos de dos de mis grupos favoritos que representan una visión absolutamente contrapuesta de lo que es actuar en vivo: Genesis Live y Ladies and Gentlemen... The Grateful Dead.

De entrada la comparación entre cual de los dos es mejor sería totalmente injusta, sería como un combate de boxeo entre un luchador delgaducho contra un enorme mastodonte. A un lado del ring tenemos Genesis Live, un directo sacado sin consentimiento del grupo que ni siquiera era doble ni contenía el mejor momento de su repertorio, "Supper's Ready", porque ya se cargaba una de las dos caras. Al otro tenemos un directo cuatriple (cuatriple en CD, ya que se ha editado décadas después en plena era digital, en vinilo desconozco cuantos ocuparía...) que documenta a Grateful Dead en la que se considera la mejor época de su carrera, mientras que Genesis Live, aún encontrándose en su edad de oro, es previo a sus dos obras cumbre en estudio.

De hecho el motivo por el que adquirí Genesis Live es puro completismo, ya que existen algunos bootlegs de buena calidad de esa época del grupo con setlists más extensos y que les hacen más justicia. No obstante sigue siendo un buen directo.


Dejando de lado pues las comparaciones injustas entre dos discos en vivo que ni han salido en las mismas circunstancias ni juegan en igualdad de condiciones, no pude evitar hacer una comparación en términos más generales. Los Genesis de Peter Gabriel y los Grateful Dead de principios de los 70 son dos de las bandas que más me habría gustado ver en vivo, pero como ya he dicho curiosamente son dos concepciones absolutamente contrarias de lo que debe ser un concierto.

Por un lado los Grateful Dead, banda psicodélica y de folk-rock, se ganaron a pulso la fama de ser una banda sobre todo de directos más que de estudio mediante larguísimos conciertos basados en las jams e improvisaciones entre miembros del grupo. De un día para otro la banda podía cambiar totalmente el setlist, el cual por cierto a menudo estaba formado por versiones ajenas (a veces presentes en discos de estudio del grupo y a veces no), que iban desde el blues y el folk clásico a temas de soul o Chuck Berry (en los 90 incluso les dio por tocar "Baba O'Riley" de los Who, aunque obviamente no les quedaba bien).

Por el otro lado tenemos a Genesis, estandartes del prog-rock británico, que únicamente se centraban en su propio material y buscaban calcar las canciones a las versiones de estudio. Los setlists del grupo eran cerrados ya que uno de los grandes alicientes de sus conciertos era su llamativa puesta en escena con Peter Gabriel disfrazándose de cualquier cosa que se le pasara por la cabeza para representar las canciones.

El terreno natural de Grateful Dead era el directo mientras que el de Genesis el estudio, por ello mientras los Dead daban lo mejor de sí en directo, a cambio Genesis tienen mejores discos en estudio con composiciones tan complejas que bastante trabajo les daba poder trasladarlas al directo como para pensar en variarlas - de hecho soy incapaz de imaginarme al grupo todoterreno de García enfrentándose a temas de ese tipo.


Son por tanto dos formas magníficas de hacer directos pero totalmente contrapuestas: Genesis calcando su material y dándole el aliciente de una trabajadísima puesta en escena que lo hace tan especial y Grateful Dead con sus jams y sus imprevisibles setlists llenos de versiones. Supongo que el manual del rockero auténtico se decantará sin duda por la segunda centrada únicamente en la música, pero no creo que una sea mejor que la otra ya que ambas triunfan en el propósito de deslumbrar al público en conciertos y tanto una como otra conllevan un gran trabajo detrás. Lo de servirse de disfraces y una puesta en escena no creo que sea "trampa" ya que es un recurso al que cualquier grupo puede recurrir y de hecho tiene su propia complejidad (sincronización perfecta entre música y el resto de elementos) y riesgo (sin duda salir al escenario disfrazado de flor era una apuesta arriesgada la primera vez que Peter se decidió a hacerlo).

En 1972 uno podía disfrutar en Reino Unido de ver a Grateful Dead en su histórico tour del 72 y a Genesis deslumbrando con la reciente "Supper's Ready". Yo desde luego mataría por haber estado en ambos conciertos, son dos facetas del rock que adoro cada una a su manera



sábado, 16 de junio de 2012

Los temas que casi quedaron fuera de Selling England by the Pound


Selling England by the Pound está considerado por muchos la obra cumbre de ese gran grupo que fue Genesis y de hecho siempre suele estar en los primeros puestos de las listas de mayores obras maestras del rock progresivo. Sin embargo me resultó curioso leer las peleas internas que hubo dentro de la banda respecto a la cara B del disco, ya que se trata supuestamente de un disco perfecto y sin embargo incluye temas que a muchos miembros de la banda no les parecían de suficiente nivel. De hecho leí que al teclista Tony Banks y al bajista Mike Rutherford no les llegó a convencer el álbum del todo en su momento.

"The Battle of Epping Forest" de entrada la compusieron pensando que sería el gran tema del disco pero el resultado final no estuvo a la altura y no les convenció mucho a excepción de Peter Gabriel. No obstante, no se podía descartar del disco por el mucho esfuerzo que supuso, el problema entonces pasó a las otras dos.

"After the Ordeal" es un bonito y sencillo tema instrumental de Steve Hackett que por algún motivo no le gustaba nada al resto de la banda. Banks llegó a decir que era una de las peores canciones de Genesis, lo cual viniendo de alguien que ha compuesto tantos insultos al buen gusto en los ochenta, dice muy poco en su favor. Nunca entendí por qué la banda se opuso tan firmemente a un tema que a mí siempre me pareció bastante bueno y no por ejemplo a la última canción de la cara A, "More Fool Me" de Phil Collins, que en apariencia es aún más inocua (no la estoy criticando, de hecho por una vez defenderé a Phil y diré que me gusta mucho). El caso es que como Selling England by the Pound les había quedado demasiado largo (53 minutos, una duración excesiva para un vinilo) todo parecía indicar que este tema iría fuera. Por suerte no fue así.



Y si acabó entrando no fue por benevolencia por parte de la banda sino porque hubo una enorme discusión respecto al último gran tema del disco: "The Cinema Show". Ésta era una canción que empezaba a modo de balada y acababa desembocando en un largo final instrumental con protagonismo de los teclados de Tony Banks. El caso es que Peter Gabriel dijo que había que suprimir ese final porque no pegaba con Genesis, el manager le dio la razón diciendo que era algo más del rollo Emerson, Lake & Palmer. Si Gabriel y Banks no se llevaban muy bien, el sugerir a este último que suprimiera su maravilloso solo de teclados provocó una tormenta en el estudio. Pero lo más divertido de todo es que Banks, solo para asegurarse de que el tema entraría íntegramente en el disco, decidió de repente apoyar la inclusión de "After the Ordeal" bajo la premisa de "es igual, que entre todo y así nadie queda decepcionado". Fue de esta forma que al final todos transigieron y se quedaron en el disco "After the Ordeal" y el final de "The Cinema Show", lo cual no debió gustarle mucho a Peter Gabriel.

Lo más irónico de todo es que a mí el único tema del disco que no acaba de convencerme es "The Battle of Epping Forest", que era el gran momento de Peter.