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miércoles, 22 de agosto de 2018

Elvin Bishop - Let It Flow (1974)



Un ejercicio que siempre me gusta hacer a la hora de buscar nuevos descubrimientos musicales y que gracias a internet tiene infinitas posibilidades, es el de tirar de un hilo y buscar nuevos artistas o grupos a través de uno ya conocido. Por ejemplo, yo la primera vez que leí el nombre de Elvin Bishop fue en la edición deluxe del Fillmore East de los Allman Brothers, ya que el tal Bishop aparecía acreditado como acompañante de los Allman en el bis, una versión de "Drunken Hearted Boy". Eso es suficiente, así que investigué un poco más sobre el tal Bishop y, primera sorpresa, resulta que era el otro guitarrista de la Paul Butterfield Blues Band en la época del East West (1966) - digo "el otro" porque de los dos guitarras del grupo el más célebre era con diferencia Mike Bloomfield - lo cual quiere decir que el señor Bishop es uno de los tipos que tocan en este auténtico temazo:


Buena señal. Me dirijo a investigar a RateYourMusic a investigar su carrera en solitario y me decanto por Let It Flow (1974). La primera escucha es positiva pero sin emocionarme, no obstante me lo guardo de reserva. Y meses después en mitad del verano de repente se convierte en mi disco de agosto junto a otro que inicialmente no me volvía loco e inesperadamente se me vino arriba - Desire (1976) de Dylan. Sí, Elvin Bishop tiene pinta de no ser más que un segundón del rock sureño (este álbum en cuestión no llega ni a ochenta votos en RateYourMusic, cuando cualquier disco setentero de la Marshall Tucker Band tiene bastantes más puntuaciones, y eso sin entrar en el binomio sureño Allman/Skynyrd), pero si bien los segundones raramente tienen carreras interesantes, sí que es habitual que de vez en cuando te regalen algún gran disco, como es el caso.

Parece ser que ésta fue su primera grabación para el sello Capricorn, especializados en rock sureño, y decidió para ello tirar abiertamente hacia ese estilo acompañado de una lista de invitados envidiable: Sly Stone, Toy Caldwell de la Marshall Tucker Band, Dickey Betts de los Allman y Charlie Daniels, no muy conocido por aquí pero toda una figura del rock sureño por allá (Charlie Daniels es básicamente un señor que aparte de tener un muy reivindicable disco de debut posee en su haber una canción llamada "What the World Need Is a Few More Rednecks" y que a veces se viste así... con eso está todo dicho).


El resultado es un álbum agradable, variado (una cualidad que cada vez agradezco más), en que hasta los temas que inicialmente me hacían decir "pse" han acabado conquistándome. No es una joya oculta, pero sí un álbum más que notable que va desde el puro rock sureño ("Sunshine Special", "Honey Babe"), a temas con un toque algo más funkie que antes me haría arrugar la nariz pero que últimamente me sorprendo recibiendo con los brazos abiertos ("Ground Hog", "Stealing Watermelons"... buen título por cierto) para desembocar en un cierre con tres temas más abiertamente country de los cuales el último, "Bourbon Street", me parece una preciosidad.

Pero si algo destaca con luz propia es con abrumadora diferencia el tema "Travellin' Shoes", el gran clásico del álbum con un extenso solo de guitarra que parece tan Allman Brothers que me cuesta creer que no sea aquí donde toque Dickey Betts como invitado. Lo cual me lleva a pensar lo mucho que necesitan estos discos de gama media tener al menos un tema sobresaliente y que destaque por encima del resto. Quién sabe si no me habría parado a escuchar Let It Flow con más calma de no ser por el cebo de este temazo, que fue el que me hizo pensar que realmente valdría la pena oír esto con más detenimiento. Y quién sabe cuántos discos de ese tipo habré descartado por no haber un temazo que destaque por encima del nivel medio... Mientras reflexiono sobre esto vuelvo a escucharla y dejo un vídeo de una actuación en vivo donde, por desgracia, la tocan en versión corta, pero al menos nos permite ver al bueno de Elvin en acción:


sábado, 29 de marzo de 2014

The Marshall Tucker Band - Carolina Dreams (1977)


Después de un mes de forzada inactividad, he decidido regresar a lo grande con un álbum absolutamente esencial a mi parecer como es el Carolina Dreams (1977) de la Marshall Tucker Band. De entrada sorprende que uno de sus mejores discos (¡o el mejor!) sea el sexto de su carrera, surgido en una época en que los dos grandes grupos emblemáticos del género ya habían perdido su fuerza: Lynyrd Skynyrd habían sufrido el famoso accidente de avión y los Allman estaban de capa caída. De hecho en esos años estaban debutando una segunda generación de bandas de rock sureño como 38 Special o Molly Hatchet destinadas a tomar el relevo de esa primera tanda de bandas entre las que se encontraban la propia Marshall Tucker Band. Y aún así, con cinco álbums tras sus espaldas, la banda liderada por el guitarrista Toy Caldwell se sacó de la manga la que está considerada una de sus más grandes obras, opinión que mantengo a juzgar por lo que he oído de ellos (sólo A New Life creo que podría competir con éste en cuanto a calidad).

Y los ingredientes en realidad no dejan de ser los mismos, los que hicieron de la Marshall Tucker Band una banda tan especial, la mejor que ha dado el rock sureño junto a los Allman desde mi modesto punto de vista. Si los Allman proponían un enfoque al rock sureño desde el blues y los Lynyrd Skynyrd desde el hard-rock tradicional, nuestros amigos Marshall Tucker lo hacían con un enfoque más jazzístico. Y no sólo por incluir a un músico que se dedicaba a los instrumentos de viento, Jerry Eubanks, sino por la manera como enfocan la mayoría de sus composiciones. A menudo partían pues de una melodía concreta que daba paso a una serie de solos de cada miembro del grupo: las guitarras, el piano y el saxofon. La manera como cada uno daba paso al otro a menudo me recuerda a las composiciones jazz en que se hace exactamente lo mismo. Fíjense por ejemplo como siguen esa estructura en la magistral "Heard It in a Love Song", el gran hit del disco.



Pero más allá de ese detalle, y rompiendo con el tópico de sureños rudos y primarios (lo que no quiere decir que no lo fueran en su faceta extramusical, como sí parece que sucedía), este grupo destacaba para mi gusto por tener una sensibilidad y delicadeza especiales al mismo tiempo que no perdían las señas de identidad de su estilo musical. Y quizá es en Carolina Dreams donde más se puede notar ese estilo personal y por ello siento tanta debilidad por este disco. Es una obra que me pone instantáneamente de buen humor y que por algún motivo siempre se me antoja recuperar en esta época del año, en primavera.

Aparte del tema mencionado, gemas como la inicial "Fly Like an Eagle" (nada que ver con el tema de Steve Miller del año anterior) o "Life in a Song" creo que son la esencia del rock sureño más buenrollista pero sin perder ni un ápice de calidad, especialmente en el trabajo del infravaloradísimo Toy Caldwell a las guitarras.
Mis otras composiciones favoritas serían las más lentas "I Should Have Never Started Lovin' You" (absolutamente tremenda) y la última "Tell It to the Devil", un cierre que siempre me ha gustado especialmente.


Entre los invitados en la grabación del disco está un viejo amigo, Charlie Daniels, y dos colegas de los Allman Brothers como Chuck Leavell y Jaimoe. Al final todo queda en familia, en la gran familia del rock sureño de los 70s.

Imprescindible.


miércoles, 29 de agosto de 2012

Charlie Daniels - Charlie Daniels (1971)


Antes de que se acabe el verano permitidme que os hable un poco del debut de Charlie Daniels.

Cuando uno se sumerge en un género que no es de sus predilectos a menudo tiene que hacerse a la idea de que muchas de las bandas legendarias de segundo nivel (ésas desconocidas para los no expertos en dicho género pero imprescindibles para los que sí lo son) seguramente no te matarán del todo. Es normal. En el caso del rock sureño, a mí me sucedió eso con Blackfoot y Black Oak Arkansas, al menos de momento.
Pero en cambio resulta más gratificante cuando uno descubre que otros grupos menos conocidos tienen también discos que nos enganchan. En el caso del rock sureño me refiero a cuando uno sale del círculo clásico de Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers, Marshall Tucker Band y Little Feat. En mi caso este año el género me ha aportado de nuevos descubrimientos destacables los debuts de Little Feat, Outlaws y Charlie Daniels.

Yo solo conocía a Charlie Daniels por la Marshall Tucker Band, en concreto por su colaboración en Where We All Belong, y decidí explorar lo que ofrecía este hombre por su cuenta y me bajé su debut. Debo reconocer que era un tanteo rutinario del que no esperaba mucho y que me sorprendí a mí mismo enganchándome al álbum en cuestión.

¿Vosotros no oiríais un disco de un hombre con estas pintas?

No voy a decir que es una obra maestra perdida del género y que es superior a otros discos de más renombre, pero sí voy a decir que es un gran disco que ha superado la prueba del tiempo al llevar ya varios meses oyéndolo sin dejar de disfrutarlo.

No tiene ninguna cualidad especial a la que pueda apelar, simplemente es un buen disco de rock sureño con buenas canciones que se ha convertido en uno de los álbums a los que más he recurrido esta primavera y verano.

Os dejo un par de temas: el primero es "Little Boy Blue", mi favorita del disco, una canción lenta preciosa; la segunda es "Georgia", un tema fantástico del que pongo una versión diferente a la del CD que tengo yo y que tiene uno de esos versos inolvidables: "A man is a man in Georgia".