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jueves, 12 de septiembre de 2019

Alice Cooper - Sant Jordi Club (Barcelona), 8 de septiembre del 2019


En algún lugar de internet hay una reseña absolutamente entusiasta de mi yo de hace 14 años después de haber visto por primera vez a Alice Cooper en la gira del Dirty Diamonds el 2005. Era una reseña no solo escrita por un yo más impresionable que ha visto un grandísimo concierto, sino también por alguien que acaba de descubrir a un magnífico artista y ha tenido la suerte de disfrutarlo en vivo justo en el subidón que siente uno ante un reciente gran hallazgo. Porque efectivamente en cuestión de unos meses pasé de no conocer más que temas sueltos de Alice Cooper a sumergirme en la mejor parte de su carrera y verle en directo presentando un grandísimo disco de estudio. No podía haberme salido mejor.

Desde entonces le volví a ver dos veces más. Ambos muy buenos shows pero sin ser tan especiales como aquel primer encuentro: en ambos la banda que llevó no me gustó tanto por tener un sonido algo más heavy (ya volveremos a este detalle más adelante), y por un lado el del 2010 en el Sant Jordi Club hizo un setlist en que los temas clásicos de la Alice Cooper Band eran prácticamente los mismos que la vez anterior (nada que objetar ante esos temazos pero siempre se agradece alguna sorpresa) y en el 2017 en el Rockfest me pareció que se decantaba demasiado por un sonido muy metalero. No obstante, todavía no ha llegado el día en que Alice Cooper toque en mi ciudad y yo vaya a dejar de verle salvo por causas de fuerza mayor, de modo que cuando anunció un nuevo show en el Sant Jordi Club para el 2019 no dudé en repetir por cuarta vez.



Es curioso el tema de la popularidad de Alice en España. Cuando el 2002 un incauto promotor lo metió en el Palau Sant Jordi fue un pinchazo absoluto de público. Fue un error de cálculo, Alice nunca antes había tocado en España fuera de un festival y no se sabía a cuánto público atraería, de modo que para su siguiente gira fueron más precavidos y lo trajeron por salas. En la gira del 2010 se hizo necesario ampliar a recintos medianos para que cupiera toda su parafernalia y en Madrid la venta de entradas fue tan floja que decidieron mover el show a una sala. El problema: no entraba todo el atrezzo, de modo que Alice tuvo que elegir entre dar un concierto con menos parafernalia o mantener el concierto allá pero bajando el caché para compensar la venta más bien justa de entradas. Eligió lo segundo. Y ahora, casi 10 años después, con entradas sustancialmente más caras, Alice ha agotado en aquel recinto de Madrid y en Barcelona me dio la impresión de que había bastante más gente. ¿Qué ha pasado? Por un lado cada vez más gente tiene conciencia de que las oportunidades de ver a estas viejas glorias se están acabando y que uno las pilla ahora o nunca, algo que se ha notado en la venta de entradas y en lo rápido que se agotan a día de hoy (a principios de los 2000s uno podía comprar una entrada para AC/DC tranquilamente el día antes del concierto, hoy se agotan en unas horas). Por el otro no hay que restarle méritos al bueno de Coop. Ha estado años dando giras por España y paseándose por festivales como el Azkena o el Rockfest dándose a conocer a gente que solo sabía quien era de oídas, se acercó por curiosidad a ver su show y salió convertida en fan. Es decir, se lo ha ganado a pulso.

¿Qué nos ofrece pues este veterano de 71 años en concierto? De entrada en esta gira Alice exhibe quizá el escenario más vistoso de los que le he visto, con un decorado gigantesco de un castillo con el encanto de la típica atracción de feria del tren de la bruja y varios monstruos de obvio cartón piedra que sirven para poner en evidencia a aquellos detractores suyos que le echan en cara que su espectáculo tiene una apariencia de terror cutre-barato y lo único que hacen con esa afirmación es demostrar que aún no han pillado la broma. Alice está un espléndido estado de forma para su edad y mantiene intacto su carisma y saber hacer sobre el escenario, si bien cuando uno lo compara con veces anteriores resulta innegable que se va notando un poco el paso del tiempo. Aunque se movía con ligereza por el escenario le noté algo menos suelto y un tanto más estático que en otras ocasiones (ya es bastante tener que subir y bajar las escaleras de ese castillo a su edad) y a nivel de voz en ocasiones le vi un poco más justo, por ejemplo en "Steven" no entonaba excesivamente melódico y prefirió cantarla en su registro más rasposo. El hecho de que cada vez que lo veo reduzca un poquito más el show (en esta ocasión apenas hora y media) me confirma esa idea. Pero insisto, eso son detalles que no empañan su magnífico papel y el hecho de que para su edad está extraordinario, si bien a veces me hacen pensar que, ay, esto difícilmente va a durar otros 14 años.


Los conciertos de Alice a día de hoy se basan en una especie de negociación entre su etapa clásica setentera y su etapa de resurgimiento heavy en que el setlist tiende a decantarse más por la primera opción y el sonido de la banda se encuentra en una suerte de punto intermedio más cercano al heavy que al rock clásico. En esta ocasión Alice decidió ofrecernos un setlist que optaba por eliminar todas las referencias a sus discos setenteros post-Welcome to my Nightmare y a toda su carrera actual salvo la obligada referencia al nuevo disco y centrarse totalmente en esas dos etapas. A cambio, como viejo zorro que es, no se olvida de dar a los fanáticos algunos caramelos, que si bien antes eran los temas de finales de los 70 ("Nurse Rozetta", "Goes to Hell", "It's Hot Tonight", etc.) y ciertas referencias a sus discos anteriores (debí ser de los pocos que en el Rockfest celebró eufórico que mantuviera en el setlist un tema del Dirty Diamonds), ahora son temas de su etapa setentera que van más allá de lo obvio: la divertidísima "Raped and Freezin'" con su deje mexicano final incluido, "Dead Babies" y, sobre todo, "My Stars", ¡que no había vuelto a tocar en directo desde su época con la Alice Cooper Band clásica! De hecho, en esta ocasión Alice me compensó de sobras la falta de sorpresas en el setlist respecto a la otra vez que le vi en este mismo recinto, no solo añadiendo estos temas sino dejando fuera otros que yo pensaba que jamás faltarían en un concierto suyo, como "Only Women Bleed", "Welcome to my Nightmare" o "Ballad of Dwight Fry". Respecto a la última, jamás se lo habría perdonado si fuera la primera vez que lo vi (es mi tema favorito suyo), pero después de haberla oído tres veces la cambio encantado por "Dead Babies". En cuanto a las otras dos, no las lamenté especialmente porque de hecho "Steven" me parece claramente el mejor tema del Welcome to my Nightmare, si bien es llamativo que no tocara ninguno de los singles de ese disco. Obviamente el resto fueron los clásicos que todos conocemos (o al menos deberíamos) y que jamás me cansaría de oír en directo, y un detalle a favor de la confianza que tiene Alice en su show es que hacia la mitad del concierto se ventilara seguidos tres de sus himnos más obvios como "I'm Eighteen", "Billion Dollar Babies" y "Poison", como si tuviera tantos ases en la manga que no se veía obligado a ir dosificándolos o dejarlos como traca final.

El único problema que le achaco a día de hoy a Alice es en ese obligado término medio que se ve obligado a mantener entre su faceta heavy y su faceta más clásica, algo típico de artistas o grupos que han tenido un marcado cambio de estilo que ha conquistado a otra generación de fans y en directo se ven obligados a repartir un poco para ambos bandos (otro ejemplo que me viene a la cabeza son Queen, a los que los puristas se niegan a perdonarles que sigan dando tanta cancha a sus temas ochenteros cuando es lo que buena parte del público quiere oír). De todos modos, que a día de hoy el público de Alice - al menos en España - lo componen más heavies que fans del rock clásico se hizo claramente visible anoche en el contraste entre cuando tocó "Bed of Nails" (que el público recibió eufórico pero yo desconocía) y cuando justo después vino "Raped and Freezin" (momento en el que fui yo el que me volví loco pero me quedé prácticamente solo saltando y coreando en mi zona). De modo que difícilmente se le puede reprochar esa tendencia hacia ese sonido aunque yo preferiría una banda de estilo clásico.

La principal pega la tengo sobre todo con dos miembros de la banda: el batería Glen Sobel, que le da una pegada demasiado heavy a las canciones y la guitarrista Nita Strauss, que aunque se ha convertido en la segunda protagonista de los conciertos con sus exhibiciones guitarreras, a mí su estilo tan heavy con esos solos tan flipados no me gustan nada. De hecho, ¿hacen falta tres guitarristas para tocar estas canciones? A cambio Alice todavía mantiene a bordo a Ryan Roxie, que es el músico más estable y longevo que ha tenido Coop en estos años y sí que toca la guitarra en un estilo más setentero. En todo caso, aunque creo que la banda es la misma que cuando le vi en el RockFest hace unos años tengo la impresión de que en esta ocasión Alice ha reducido un poco el tono heavy de algunos temas, o al menos a mí me ha sonado menos metalero el concierto. Y al fin y al cabo, si lo que hace Nita es añadir un solo heavy a algunos temas clásicos en lugar de sustituir el solo clásico por uno heavy, tampoco es tan grave (esto es lo que hicieron en temas como "I'm Eighteen", con el solo original interpretado por Ryan Roxie y luego Nita acoplándose para un segundo solo).


A nivel de setlist he de decir que el tema inicial me pareció muy poco acertado (creo que ni a sus fans heavies les entusiasma "Feed my Frankenstein" y aun así Alice la toca siempre) pero a cambio como sabía que iba a caer en un momento u otro sirvió para quitárnosla pronto de encima. La única referencia al nuevo disco, un "Fallen in Love" de tintes blues-rockeros, sonó muy bien con Alice deleitándonos con algunos solos de armónica, de hecho cuando en casa escuché la versión de estudio me pareció que perdía bastante respecto a lo que oí en directo. Pero para mí la clave fueron los temas clásicos que no esperaba. "Raped and Freezin" y "Muscle of Love" ya me predispusieron muy positivamente hacia el setlist, pero luego esa maravilla de "My Stars" me conquistó por completo aunque solo fuera un fragmento. "Steven" fue un lujo repescarla desde la gira del Dirty Diamonds y en fin, qué se puede reprochar a un cierre con "Under my Wheels" y "School's Out" seguidas... Todo ello complementado con el divertido espectáculo que Alice siempre trae consigo: un Frankenstein gigante, una tétrica novia cadáver, un bebé gigante (mi monstruo favorito de todos), billetes con su cara por los aires y por supuesto, la guillotina, si bien debo decir que la forma como hacen ese número me resultó menos impactante que las otras veces.

Realmente con esas canciones y el espectáculo es difícil no pasarlo bien. Haciendo balance general, pese a ser un concierto más breve que los otros suyos que vi y pese a la sobreabundancia de temas de su época heavy, realmente creo que ha sido mi segundo show favorito de los que he visto (el del 2005 doy por imposible que lo supere). Ycomo prueba de ello hay un detalle que para mí siempre es un indicador muy acertado de que un concierto ha sido una gran experiencia: el día después he estado oyendo compulsivamente a Alice... ¡e incluso he rescatado el Welcome to my Nightmare (1975), que es un disco suyo que nunca me ha vuelto loco! Ojalá Coop siga dando guerra muchos años más.

Feed My Frankenstein
No More Mr. Nice Guy
Bed of Nails
Raped and Freezin'
Fallen in Love
Muscle of Love
I'm Eighteen
Billion Dollar Babies
Poison
Roses on White Lace
My Stars
Devil's Food (band only jam)
Black Widow Jam (with Black Juju drum solo)
Steven
Dead Babies
I Love the Dead
Escape
Teenage Frankenstein

Under My Wheels
School's Out

domingo, 21 de julio de 2019

Mis 15 conciertos favoritos



Después de 17 años yendo a conciertos a estas alturas tengo un historial bastante respetable tras mis espaldas. De hecho si me paro a pensar en todos los grupos y artistas que soñaba con ver cuando era adolescente la verdad es que he acabado viendo a un porcentaje muy alto, bastante más de lo previsto, incluyendo bandas que no se prodigan mucho por aquí (Television o Todd Rundgren) y otras que estaba convencido de que no volverían a juntarse más (Mott The Hoople o Black Sabbath). A raíz de esta reflexión pensé que sería divertido recopilar mis 15 conciertos favoritos de todos estos años.

La selección se basa en una mezcla de intentar ser algo objetivo pero también de preferencias personales. Por ese motivo no he incluido el que seguramente sea el concierto más especial para mí (Queen + Paul Rodgers en el Palau Sant Jordi el 2005), porque aunque lo he reescuchado en bootleg y puedo corroborar que fue un muy buen concierto, me es realmente difícil juzgarlo con cierta objetividad por el componente sentimental que tiene para mí (la oportunidad de ver por primera vez a dos miembros de mi grupo favorito con uno de los mejores cantantes de la historia). Y lo mismo es cierto a la inversa: sé que el concierto que vi de Pearl Jam el 2006 en Badalona fue sensacional (de nuevo tengo un bootleg para atestiguarlo) pero a nivel personal no fue de mis predilectos, no ya porque no sea fanático del grupo sino porque me dio un mareo a medio concierto y me tuve que salir de la pista a medio show... difícilmente un concierto así puede estar entre mis favoritos.

Eso explica por qué la mayor parte de conciertos escogidas son de viejas glorias. He presenciado muchos conciertos fantásticos de bandas más recientes (por ejemplo, el primero que vi de Godspeed You Black Emperor), pero por mis gustos casi ninguno de ellos puede competir con la implicación emocional que siento hacia esos otros grupos de la era clásica del rock, siendo la única posible excepción el que vi de Dungen en París hace unos años, que es uno de los que se me ha quedado fuera de la lista por poco y que me ha hecho plantearme aumentar la selección a 20... ¡pero eso es trampa! Una lista sin alguna ausencia dolorosa no es una lista como Dios manda.

En fin, sin más preámbulos aquí va en orden inverso para hacerlo más emocionante para todos:


15) Jane's Addiction - Sala Razmatazz (Barcelona) - 16 de octubre del 2003

Uno de esos en que quizá pesa más el componente personal que la valoración objetiva. Por entonces estaba obsesionado con Jane's Addiction, dando el coñazo con ellos a cualquiera que quisiera escucharme... y a quien no también. Que justamente se juntaran entonces y pudiera verles en vivo fue una de las noticias más excitantes de mi adolescencia.

Si a eso le sumamos que fuera mi primer concierto en sala (hasta entonces solo había ido a pabellones, donde la distancia con el artista es mayor), que estuviera en primera fila y que Perry Farrell estuviera apoteósico como frontman (compensando de sobra que anduviera justo de voz), todo ello lo convierte en uno de los conciertos clave de mi vida.



14) Roger Hodgson - Poble Espanyol (Barcelona) -1 de julio del 2009

Es curioso lo del ex-líder de Supertramp, Roger Hodgson. En mi época de mayor fanatismo hacia el grupo (2005-2006 aproximadamente) seguía su web con frecuencia a la espera de algún ansiado concierto en España... en vano. Llegué a escribir preguntándoles si alguna vez actuaría aquí y su webmaster me dijo que no había nada previsto pero me sugería una fecha al sur de Francia. Y a día de hoy, en pleno 2019, nos hemos hartado de verle aquí, hasta el punto de que aunque toca en mi ciudad ya no voy a verle porque toca siempre lo mismo y ya he presenciado ¡cinco! conciertos suyos.

No obstante es de justicia decir que el tercero de esos conciertos fue una maravilla y un show muy especial que destaca por encima de los otros cuatro por ser el que tenía mejor setlist, por incluir la primera interpretación que le vi hacer de mi tema favorito suyo ("Fool's Overture") y porque creo que por entonces estaba en muy buen momento musical, antes de acabar repitiéndose a sí mismo.


13) Iggy & The Stooges - Festival Cruïlla (Barcelona) - 6 de julio del 2012

Por mi manía a los festivales dejé escapar en su momento la única oportunidad que tuve de ver a los Stooges con Ron Asheton a la guitarra cuando vinieron al Primavera Sound (otra oportunidad habría sido verles ¡gratis! en el fracasado festival Dr. Loft, pero por entonces no podía saber que debido a la baja venta de entradas iban a regalarlas el mismo día del concierto). Por ello cuando supe que la formación del Raw Power (1973) iba a venir al Festival Cruïlla esta vez no me lo pensé por suerte.

Mi acompañante y yo éramos pocos amigos de meternos en la zona de jaleo en los conciertos con mucho caos y peligro, pero en este caso hicimos una excepción y conscientemente nos pusimos en las primeras filas porque creíamos que era la mejor forma de ver a Iggy. En cierto modo agradecimos la brevedad del show (hora y cuarto) porque salimos cubiertos de sudor y agotados, pero también felices. Todo lo que han leído sobre Iggy como frontman es cierto, pero hay que verlo para creerlo.


12) Ten Years After - Sala Bikini (Barcelona) - 19 de octubre del 2008

El mejor argumento contra el rollo de "no tiene sentido que sigan girando si falta X componente esencial del grupo" es este concierto de los Ten Years After sin su líder absoluto, el carismático cantante y guitarrista Alvin Lee. ¿Que no es lo mismo sin él? Sí. Pero aun así es uno de los mejores conciertos de blues-rock que he visto en mi vida, una absoluta barbaridad con algunas jams sensacionales. La vez anterior que les vi ya me había gustado mucho pero creo que la siguiente se superaron, y luego hubo una tercera donde sí que noté que habían bajado el pistón. En efecto, se había ido parte de la química y esta formación se separó poco después.


11) Alice Cooper - Sala Razzmatazz (Barcelona) - 29 de julio del 2005

La combinación ganadora de ir a ver a un artista que acabas de descubrir con el subidón de la novedad (me compré la entrada solo conociendo algunos de sus hits intuyendo que valdría la pena), ir acompañado de un amigo que se encuentra en exactamente la misma situación, que el artista en cuestión esté presentando un nuevo disco realmente bueno - Dirty Diamonds (2005) - y que además el show sea divertidísimo.

De los conciertos en que mejor me lo he pasado, además con la mejor formación que le he visto a Alice (a día de hoy van tres veces y a pocos meses de la cuarta), con un sonido más clásico y menos metalero.



10) Mott The Hoople - Hammermisth Apollo (Londres) - 1 de octubre del 2009

Hay veces en que simplemente uno tiene que obedecer al destino. Una tarde paseaba con un amigo y le comenté de pasada que Mott The Hoople se habían vuelto a juntar para unos pocos conciertos y él me responde si no me había planteado ir a verlos. La verdad es que no, porque iba muy justo de dinero, pero a petición suya me comprometí a mirar en casa si quedaban entradas (probablemente no) y cuánto valían. ¿Y qué me encuentro? Que habían añadido un par de fechas nuevas y que las entradas salían a la venta justo al día siguiente. Lo tomé como una señal y me dejé mis pocos ahorros en las entradas y el vuelo. Aun no le he agradecido lo suficiente a mi amigo el empujón que me dio para cometer esta locura.

Fue uno de los conciertos más especiales que he visto, con una sala llena de fanáticos del grupo que estaban entregadísimos desde la introducción de Gustav Holst y una banda que se notaba que se retroalimentaba con dicho ambiente. El final con "Saturday Gigs" es quizá el mejor cierre de concierto que he visto, tanto por la interpretación como por la reacción del público, coreando el verso final mientras la banda se iba.




El 2008 compré una entrada para ver a mis idolatrados Crosby Stills & Nash en Roma y me la tuve que comer por motivos de trabajo. Durante mucho tiempo di por hecho que no les vería, ya que además no giraban mucho por aquí. Si tenemos eso en cuenta se podrá entender la enorme ilusión que me hizo que vinieran a Barcelona y que estuviera dispuesto a pagar las carísimas entradas que supone el festival de Pedralbes sin dudarlo.

Verlos ahí, a unos pocos metros, tocando esas canciones inmortales fue emotivísimo, y faltó poco para que se me escapara alguna lágrima con "Military Madness" y "Our House".


8) The Rolling Stones - Estadi Lluís Companys (Barcelona) - 29 de junio del 2003

Años antes del incidente del cocotero los Stones eran todavía una banda de rock estadio imbatible en directo, y así pude atestiguarlo yo cuando les vi en la gira de presentación del recopilatorio Forty Licks (2003). Un repertorio sin incómodos temas nuevos, la impresión de ver por primera vez de cerca a esa fuerza de la naturaleza que es Mick Jagger, descubrir un temazo como "Can't You Hear Me Knockin'" y ver a Keith Richards cuando aún no había perdido fuelle como guitarrista... todo ello creo que justifica en si mismo que lo siga recordando como uno de los mejores conciertos que he visto.

7) John Fogerty - Sant Jordi Club (Barcelona) - 14 de julio del 2009

He visto a Fogerty tres veces en directo e inicialmente no sabía cual incluir en la lista: la primera en el Royal Albert Hall el 2008 fue la más especial (además de la primera vez que viajaba al extranjero para ver un concierto) mientras que la última en Amberes fue la que tuvo mejor setlist. Finalmente he optado por el término medio de Barcelona 2009, que tuvo un setlist mejor que el de Londres y una banda que me gustó más que la de Amberes, si bien los tres conciertos fueron magníficos.



6) Arcade Fire - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de noviembre del 2010

La banda más "joven" que se ha colado en mi lista por dos motivos: porque durante mucho tiempo fueron mi grupo favorito de este siglo y, sobre todo, porque tienen un directo absolutamente imbatible. Este concierto de la gira del The Suburbs (2010) podría ser perfectamente uno de los mejores que he visto en mi vida. La banda había empezado a hacerse realmente grande hacía poco (yo en su momento pensé que el Sant Jordi era demasiado para ellos) y aún conservaban esas ganas de comerse el mundo de los grupos que todavía están escalando al estrellato. Si a eso le sumamos que por entonces no tenían ni un disco malo y que el público es de los más entregados que he visto, el resultado fue un concierto descomunal.

A modo de curiosidad, es de los pocos shows de los que jamás he leído ni una reseña negativa o simplemente tibia (incluso de gente no muy fan del grupo que iba de acompañante), y no es para menos. Podrá gustar o no su propuesta musical, pero tras ver ese espectáculo no hay duda de que se dejaban literalmente la piel sobre el escenario.



5) King Crimson - Forum Karlin (Praga) - 14 de septiembre del 2016

He visto a King Crimson ya cuatro veces y no he presenciado ni un solo concierto que no fuera como mínimo sobresaliente y merecedor de aparecer en mi Top10. Si me decanto por el segundo que vi (en Praga, porque por entonces no sabía que vendría ese año a Barcelona) es porque es el que tiene el setlist más perfecto acorde a mis gustos: de los temas habituales no me faltó ninguno imprescindible (y es la única vez que vi los dos primeros "Larks Tongues in Aspic" en un mismo show) y además se añadieron "Fracture" (!!) y buena parte de "Lizard" (las otras veces solo hicieron unos versos cantados obviando la parte instrumental de después). Rock progresivo en su mejor acepción del término.




4) AC/DC - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 31 de marzo del 2008

El mejor concierto de rock 'n' roll que he visto en su acepción más pura y adrenalítica. Una absoluta barbaridad escuchar esta selección de temas inmortales (además el disco que presentaban a mí me gusta mucho) sostenidos por esa inconfundible base rítmica y con un Angus Young que a sus 50 y muchos años de edad seguía estando pletórico y me hizo sudar a mí de verle corriendo y saltar sin parar durante más de dos horas. Definitivamente AC/DC son los mejores en esto.



3) Elton John - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 6 de diciembre del 2014

Otro ejemplo de astros alineados a mi favor. De las cuatro veces que he visto a Elton John, ésta fue aquella en que se conjugó el mejor setlist (incluyendo un tema que adoro y jamás pensé que vería en vivo como "Burn Down the Mission") con la vez en que más en forma estaba, destacando la mejor versión que le he oído de "Rocket Man" y un "Levon" con una improvisación final espectacular que consiguió una de las mayores ovaciones de la noche pese a ser un tema poco conocido.

Se nota que sigue dando giras porque disfruta como nadie de tocar en directo y con ese repertorio que tiene tras de si difícilmente puede salir mal, pero que aun así supere tus expectativas cuando ya le has visto un par de veces y crees saber qué esperar realmente es algo digno de aplaudir.




2) Roger Waters - Palau Sant Jordi (Barcelona) - 21 de abril del 2007

Waters tenía dos conciertos candidatos a esta lista: el de la gira en que tocaba entero el Dark Side of the Moon (1972) y el de la gira en que hacía íntegramente The Wall (1979). El segundo es sin lugar a dudas el show más espectacular que he visto a nivel de puesta en escena integrada con la música, pero a nivel global creo que me quedo con la gira del Dark Side, ya que no solo tocaba entero mi disco favorito de todos los tiempos sino que además incluía un setlist casi hecho a mi medida con una épica versión de "Sheep" (¡cerdo gigante incluido!) que casi le quita el protagonismo al disco que iba a ser el centro de la velada. Aparte de eso, la banda que llevaba Roger en esa gira era buenísima y consiguió incluso que temas que lucen poco en estudio adquirieran nueva vida en vivo como "On the Run". Si le añadimos un final por todo lo alto dedicado a The Wall, realmente no me queda ninguna duda de por qué este show es uno de mis favoritos de siempre.



1) Neil Young + Promise of the Real - Poble Espanyol (Barcelona) - 20 de junio del 2016

Cuando vi a Neil Young por primera vez en el Primavera Sound 2009 salí con la impresión de haber visto el mejor concierto de mi vida. Y curiosamente, siete años después el propio Neil se superaría a sí mismo con otro show que ahora mismo ocupa ese puesto en mi ranking particular. Porque aunque los primeros puestos de esta lista son intercambiables, nunca tuve ninguna duda del número uno.

Ver a uno de tus músicos predilectos siempre es un gran acontecimiento, y si es en un recinto tan especial como el Poble Espanyol, más aún. Pero que de repente el señor Young te pille por sorpresa con un repertorio tan maravilloso, mezclando los clásicos que uno nunca se cansa de escuchar con algunas rarezas para fans, y ofreciendo algunas de las mejores interpretaciones musicales que le he oído de algunos de estos temas, eso es algo que no me esperaba en absoluto. Gran parte del mérito es el haberse rodeado de una banda joven como Promise of the Real que le han insuflado energías renovadas y ganas de volver a rockear sobre un escenario como cuando era joven. Pero no nos engañemos, la mayor parte le corresponde a él, por ser todavía uno de los mejores intérpretes que he visto sobre un escenario, capaz de emocionarte como pocas personas lo han conseguido. Uno no puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero ante el gran Neil.

domingo, 12 de junio de 2016

Cuando Alice Cooper dejó Alice Cooper para debutar como Alice Cooper

Estos días he acabado de leer el imprescindible libro de Sergio Martos Por un Billón de Dólares dedicado a la Alice Cooper Band. Gran parte del interés está, no solo en que se basa en declaraciones de todos los implicados, sino en que reivindica a la que es una de las mejores formaciones de la historia del rock: Alice Cooper, Michael Bruce, Glen Buxton, Neal Smith y Dennis Dunaway.



De hecho, he de hacer una confesión. Aunque me gusta Alice Cooper y es un artista que me parece muy creativo y talentoso, lo que realmente me encanta es la Alice Cooper Band. La carrera de Alice en solitario es muy interesante y tengo ganas de explorar muchos de los discos que me faltan, pero en base a lo que conozco no hay punto de comparación desde mi punto de vista. Por ello es de celebrar que un libro por fin les haya hecho justicia.

Mi relación con Alice empezó de forma muy curiosa. Inicialmente me pensaba, como la mayoría de jóvenes de mi generación, que era un músico de heavy metal, hasta que descubrí temazos como "I'm Eighteen" o "School's Out" que me hicieron asociarlo al rock de los 70. Recuerdo también un programa de la BBC en que se hablaba sobre cómo fue un pionero en el glam-rock, un género que me era más cercano que el heavy. Pero no me puse en serio con él hasta que me enteré de que venía de gira a mi ciudad. Y cosa extraña, creo que compré la entrada sin conocer más que unos temas sueltos, un poco a ciegas y confiando que valdría la pena (así fue).

Empecé entonces a escuchar sus discos más míticos: Love it to Death (1971) y Billion Dollar Babies (1973) me enamoraron al instante, Killer (1971) y School's Out (1972) tres cuartos de lo mismo... pero, cosa extraña, su primera obra en solitario, el mitiquísimo Welcome to my Nightmare (1975) me decepcionó profundamente. ¿Cómo podía ser si se trataba de todo un clásico? Enseguida entendí la clave: lo que me encantaba de los otros discos era en gran parte el sonido que tenía esa banda, un grupo en el que absolutamente los cinco miembros aportaban algo esencial. De hecho investigando un poco descubrí que en aquellos años Alice ni siquiera era el líder del grupo. ¿Qué había pasado? ¿En qué momento Alice rompió con la que parecía ser una formación imbatible? Éste es uno de los aspectos más interesantes del libro de Martos.



De entrada el primer aspecto confuso era el nombre del grupo. Bautizar a una banda de rock medio experimental con el nombre de Alice Cooper era bastante extraño y llevaba a confusión (algunos iban a los conciertos esperando encontrarse a una cantautora folk). Pero que luego además el cantante decidiera adquirir también el nombre artístico de Alice Cooper ya era una locura. "Hola, soy Alice Cooper, el cantante de Alice Cooper (el grupo)". Por entonces no lo sabían, pero esta detalle acabaría repercutiendo muy negativamente hacia sus compañeros.

El caso es que cuando a principios de los 70 el grupo empezó a adquirir un enorme nivel de popularidad, inevitablemente el gran público se quedaba con el cantante. No solo por ser el llamativo frontman al que decapitaban y ahorcaban, sino porque realmente él era Alice Cooper, ¿no? De hecho, creo que esta viñeta referente a otro grupo resume la idea a la perfección:

Lo que sucede es que Michael Bruce, Glenn Buxton, Dennis Dunaway y Neal Smith no eran meros comparsas, y era inevitable que empezara a surgir algo de tensión en el seno del grupo, y más cuando llevaban un ritmo de trabajo inhumano. ¿Consecuencia? Tras Muscle of Love (1973) la Alice Cooper Band clásica dejó de existir.

Yo siempre había creído que se separaron por haber acabado mal entre ellos, pero la biografía de Martos explica lo que sucedió en realidad. Tras ese disco la banda decidió por fin darse un merecido descanso, pero Michael Bruce, uno de los compositores más talentosos de todos, quiso hacer un álbum en solitario donde presentar temas que no tenían cabida en el seno de Alice Cooper. El disco, llamado In My Own Way (1974), estaría destinado a caer en el olvido pese a su impagable portada:


Obviamente, si Michael Bruce iba a debutar en solitario, Alice no iba a ser menos. Pero hubo algo que Bruce subestimó por completo y fue fatal para el futuro de la banda: no solo Alice era la cabeza visible del grupo muy por encima del resto (hacía numerosas apariciones sin ellos como invitado en programas y espectáculos) sino que tal y como comenté antes, por una extraña jugada, el nombre de la banda (Alice Cooper) era el mismo que se había adjudicado a sí mismo el cantante (de hecho por entonces legalmente era su nombre real). De modo que cuando el gran público viera un disco en que en la cubierta pusiera "Alice Cooper", no tenía forma de saber que eso en realidad era un álbum en solitario del cantante de la banda, que ése era Alice Cooper como cantante, no como grupo. ¿Consecuencia? Después de las ventas millonarias de sus anteriores obras, el debut de Alice jugaba con la ventaja de que se vería como el siguiente disco del combo. En cambio, los discos de Michael Bruce y Neal Smith no tenían nada a su favor, y más al no ser tampoco cabezas visibles de la banda.

Lo que sucedió es fácil de imaginar. Alice tuvo un éxito inmenso con Welcome to my Nightmare, y cuando sus compañeros le llamaron para volver a trabajar juntos en su nuevo proyecto, éste se desentendió. Era más cómodo ser él el único líder, le acompañaban músicos tan talentosos como Dick Wagner y Steve Hunter y, sobre todo, tenía consigo al productor Bob Ezrin, uno de los hombres clave tras el sonido de Alice Cooper. Sencillamente no les necesitaba. Tras la exitosa gira de su debut en solitario, la Alice Cooper Band oficialmente dejó de existir.



El disco que Dennis Dunaway, Michael Bruce y Neal Smith estaban preparando para grabar con Alice, Battle Axe (1977) al final lo sacaron ellos con la forma de una banda apodada Billion Dollar Babies. Descubrí este disco en mi época de mayor fanatismo hacia Alice. Yo me pensaba que lo habían grabado tras la ruptura con Alice, pero el hecho de que haya tantos años de diferencia entre éste y el anterior Muscle of Love (1973) me debió haber hecho sospechar que no tardarían tanto en grabar un nuevo álbum tras la ruptura. De hecho quizá uno de los fallos de los tres músicos fue tardar tanto en aparecer, dando tiempo Alice a sacar... ¡3 álbums! para cuando ellos hicieron su aportación. Entiendo que entre medio estaban los intentos en solitario de Michael y Neal, así como el esperarse a que Alice acabara su gira de Welcome to my Nightmare para que se les uniera; pero lo cierto es que en un contexto tan bullicioso como los 70 esos cuatro años de diferencia desde su mayor éxito de ventas hasta Battle Axe no debieron ayudar (en el libro de Martos explican que también estuvieron gafados porque las primeras ediciones del disco se oían mal y tuvieron que devolverse y volver a prensarse).

Años después, Alice justificaría la separación diciendo que él quería seguir tirando por el camino de la teatralidad mientras que sus compañeros preferían volver a un estilo más básico. El hecho de que Muscle of Love (1973) hubiera sido una obra mucho menos teatral que las anteriores, con un sonido más rockero (de hecho ni siquiera estaba Bob Ezrin como productor, con el que Michael Bruce tenía muchos roces), confirma esa idea. O mejor dicho, lo hacía, porque en el libro de Martos tanto Michael como Dennis o Neal son contundentes al respecto: esa declaración de Alice es absolutamente falsa. La prueba es que en su gira como Billion Dollar Babies se dejaron un dineral en montar un escenario en que unos androides enormes se peleaban mientras ellos tocaban la música. Difícilmente alguien a quien no le guste la teatrealidad montaría algo así. Por desgracia la gira fue un fracaso y solo dieron unos pocos conciertos. Mientras tanto, Alice seguía facturando nuevos éxitos.



La última duda: ¿no podían sus ex-compañeros demandar a Alice por haberse apropiado como quien no quiere la cosa del nombre de Alice Cooper (el grupo)? No estoy muy seguro, pero en todo caso nunca lo sabremos porque jamás se plantearon hacer nada semejante e incluso en 1975 se lo cedieron legalmente. De hecho, Alice se separó de los demás en términos amistosos. Tanto Michael, como Neal y Dennis coinciden en que prefieren dar por perdido el dinero que podrían haber sacado antes que litigar contra su amigo. Desde luego, aunque es una pena que una formación tan perfecta se acabara perdiendo, al menos es de agradecer que no acabaran mal entre ellos.