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domingo, 2 de julio de 2017

John Fogerty - Sportpaleis (Amberes) 26 de Junio del 2017



Resulta reconfortante que algunas cosas no cambien. O como mínimo que estén tardando mucho en cambiar. Vi a John Fogerty en dos ocasiones: en el Royal Albert Hall el 2008 y en el Sant Jordi Club de Barcelona el 2009. En ambas dio sendos conciertazos llenos de energía. Esta vez volvía a trasladarme fuera para verle. Ha pasado la friolera de ocho años desde el último show, y a día de hoy Fogerty ya ha pasado la barrera de los 70 (72 años), por lo que era de prever que no estaría a la altura de las últimas veces... ¡craso error!

En un pabellón lleno hasta los topes (inicialmente se celebraba en otro recinto y se trasladó debido a que se quedó pequeño), Fogerty presentaba un concierto que se suponía que rememoraba el año 1969 en el seno de la Creedence, algo que no me quedó del todo claro porque a la práctica tocó temas de la Creedence de todos los discos, no solo del 69. El show estuvo precedido por un vídeo introductorio laaaargo (casi 15 minutos), que al principio nos puso en ambiente con imágenes de 1969 y canciones de la época (¡"Born to be Wild"!) pero al final se hacía algo reiterativo con fotos y temas de la Creedence (¿para qué si vamos a escucharlos ahora?) además de entrevistas a John Fogerty hablando sobre la época. Finalmente, la intro acabó con la versión de Woodstock de "Born on the Bayou" en mitad de la cual se bajó el telón y emergió la banda continuando el tema. Rozó lo anticlimático, pero una vez vimos al gran hombre guitarra en mano cantando esos inmortales versos todo quedó olvidado.

La disposición del escenario dejaba claro quien mandaba ahí: Fogerty en primer plano, su hijo Shane a la guitarra como único privilegiado que estaba un poco más cerca y el resto todos más bien al fondo (un tercer guitarrista, un teclista con pintas muy a lo Meat Loaf, el bajista y el incombustible Kenny Aronoff a la batería, el músico más destacado de la banda con diferencia). Se puede decir en su favor que Fogerty aprovechaba todo ese espacio de delante para moverse, ya que no paró quieto en la hora y tres cuartos de concierto yendo de un lado a otro, saltando y animando al público.


Y sobre el setlist, qué decir, una marabunta de clásicos de la Creedence sin parar: después de la inicial "Born on the Bayou" empalmó con "Green River" (fabuloso el vídeo de acompañamiento), "Travellin' Band", "Suzy Q" y "Up Around the Bend".  Antes de "Who'll Stop the Rain" Fogerty (como siempre muy comunicativo y simpático) explicó la famosa anécdota de su actuación en Woodstock en la que los malditos Grateful Dead le durmieron al público. Poco después me ofreció uno de los temas de la Creedence que siempre se me escapan, la maravillosa versión de "Midnight Special" y nos deslumbró con el apoteósico solo de guitarra de "Ramble Tame", uno de los momentos cumbre de la noche.

¿Cómo puede alguien de 72 años dar un concierto tan dinámico de más de hora y media? Bien, a ratos los miembros de la banda hacían algún solo para darle tiempo a descansar, desde un solo de acordeón (!!) a la parte instrumental de "I Heard It Through the Grapevine", que no fue tan apoteósica como en Barcelona y se dedicó a solos de cada miembro de la banda, destacando un magnífico solo de teclados y la primera parte del solo de bajo (¡en serio!), que le dio un ambiente muy íntimo.


La familia Fogerty

A nivel anecdótico, a mitad de show salió su otro hijo Tyler (ya les vi a ambos de invitados aunque con aspecto mucho más intimidado en el Royal Albert Hall haciendo un tema), quien cantó con él la versión de "Good Golly Miss Molly". Pero el momento cumbre de la noche fue cuando sacaron un piano y Fogerty se sentó y explicó cómo aprendió a tocar rock 'n' roll a las teclas rememorando algunos clásicos de los 50, para seguidamente hacer una versión conmovedora de "Long As I Can See the Light". Aunque me gusta mucho, nunca ha sido de mis favoritas de la Creedence, y no obstante fue el momento que más me emocionó de la noche, de una belleza apabullante.


En el tramo final, nos regaló una improvisada versión de "Cotton Fields" él solo a la guitarra justo después de tocar "Have You Ever Seen the Rain" (Kenny estaba tocando ya el inicio del siguiente tema y Fogerty le paró con la mano animándonos a todos a corear este clásico de Leadbelly), tras el cual vino el consabido broche final de "Down on the Corner", "Old Man Down the Road" (siendo de mis temas menos predilectos de la noche fue, a cambio, uno de los que mejor le quedó con un solo padre-hijo apoteósico) y "Fortunate Son". Y por supuesto un bis sin muchas sorpresas con "Rockin' All Over the World", "Bad Moon Rising" (¡primera vez que oía esta canción en directo, ya que las otras dos veces inexplicablemente la dejó fuera!) y "Proud Mary".

En cierto momento Fogerty dijo que se sentía muy privilegiado de trabajar haciendo lo que más le gusta y en realidad lo único que sabe hacer, que es hacer música. Deberíamos añadir que nosotros somos privilegiados también de seguir contando con un artista de tanto talento en tan buena forma.

Born on the Bayou
Green River
Travelin' Band
Susie Q
Up Around the Bend
Who'll Stop the Rain
Lookin' Out My Back Door
Midnight Special
Ramble Tamble
Hey Tonight
Lodi
Good Golly Miss Molly
New Orleans
I Heard It Through the Grapevine
Hot Rod Heart
Long as I Can See the Light (precedido de snippets de 'Whole Lotta Shakin' Goin' On' & 'Rockin' Pneumonia and the Boogie Woogie Flu' )
Keep On Chooglin'
Have You Ever Seen the Rain?
Cotton Fields (no en el setlist)
Down on the Corner
The Old Man Down the Road
Fortunate Son

Rockin' All Over the World
Bad Moon Rising
Proud Mary



domingo, 2 de febrero de 2014

John Fogerty, su carrera en solitario y sus derechos de autor


John Fogerty es en mi opinión uno de los grandes casos de la historia del rock de carrera en solitario que no ha estado a la altura de las expectativas. Sus choques con la industria discográfica sumados seguramente a motivos personales que desconozco han hecho que su discografía en solitario no tenga la brillantez que uno esperaría del líder de un grupo como la Creedence Clearwater Revival. Es cierto que sus compañeros de CCR eran grandes músicos, pero él era el líder absoluto y compositor de decenas de temazos que se sacó de la manga uno tras otro en 3 años. A principios de los 70 la separación de la Creedence me habría apenado pero no me parecería dramática pensando que nos quedaba por delante la brillante carrera de Fogerty.

Uno de los aspectos que hizo que su carrera en solitario fuera tan extraña es el hecho de que en directo se negó a tocar temas de la Creedence hasta bien entrados los 90, una decisión ciertamente extraña.

Hay varios motivos para ello, uno es que Fogerty buscaba obviamente romper con el pasado y apostar por su futuro en solitario, pero otro eran los malos recuerdos que le daban esos temas. Para poder escapar del contrato discográfico que tenía con Fantasy, Fogerty tuvo que hacer algo extremadamente doloroso: renunciar a los derechos de autor de sus temas y cederlos al jefazo de Fantasy, sólo de esta forma accedió a liberarlo. Durante décadas, Fogerty no cobró los derechos de autor que le pertocaban por culpa de ello, y fue un tema que obviamente le quemó bastante y que tuvo consecuencias bizarras como ser denunciado porque un tema suyo en solitario plagiara uno suyo de la Creedence.

Solo en un par de ocasiones Fogerty rompió con su idea de no tocar temas de la Creedence. Una de ellas fue en un concierto que dio a finales de los 80 para veteranos de guerra, la otra cuando la Creedence entró en el Rock N Roll Hall of Fame (haciendo el feo, eso sí, de no interpretarlos con sus compañeros, ya que estaba enfadado con ellos por temas legales).

Pero la revelación le llegó en los 90 visitando el Mississippi y la tumba del legendario bluesman Robert Johnson. En ese contexto le vino una idea a la cabeza: ¿a día de hoy quién se estaba llevando las ganancias por derechos de autor de ese bluesman fallecido más de 50 años atrás? Esa reflexión le llevó a darse cuenta de que eso no importaba, que la clave es que esos temas pertenecían en espíritu a su autor al margen de quien tuviera los derechos. Por tanto, esas canciones de la Creedence aunque no fueran suyas legalmente, sí que lo eran a nivel personal, eran SU obra. Quizá es una obviedad, pero Fogerty lo vio claro entonces.

A partir de aquí en sus conciertos incluyó siempre un porcentaje altísimo de temas de la Creedence para regocijo de sus fans, alternados por supuesto con canciones de su carrera en solitario. El círculo se cerró cuando en los 2000 pudo recuperar los derechos de autor de sus temas de la Creedence. A raíz de eso, se han reeditado todos sus discos con Bonus Tracks y presentaciones curradas como Dios manda. Si alguien está en contra de las reediciones sacacuartos supongo que aún así entenderá que en este caso, está más que justificado, ya que Fogerty está recuperando lo que le pertocaba y le habían negado durante 30 años.

viernes, 5 de abril de 2013

Woodstock (II): momentos a destacar


Antes despotriqué un poco contra la mitificación que hay hacia el festival de Woodstock 69, bajo la idea de que se convirtió en un símbolo de los 60 en gran parte gracias a la película, ya que simbólicamente ese honor pertenece más bien al Monterrey Pop Festival 67 en mi humilde opinión. Woodstock para mí es el momento cumbre en cuanto a popularidad, ese instante en que se unieron a este movimiento contracultural no solo las personas que creían en esos valores sino esa gran masa que inundó el festival y que se apuntó porque era la moda del momento. Si los 500.000 asistentes a Woodstock hubieran seguido adelante con esos ideales después del festival, el movimiento hippie no habría desaparecido tan rápido.

Ahora creo que toca hablar un poco de la música, porque al fin y al cabo eso es lo importante, ¿no?
Uno de los síntomas de que Woodstock no era tan cool como parece lo noté cuando leí la opinión que tenían al respecto dos de los músicos más lúcidos del mundo del rock que estuvieron ahí presentes, y cuyas opiniones suelen ser bastante acertadas en temas así: Pete Townshend y Neil Young.

Neil actuaba con Crosby Stills & Nash, pero si os preguntáis por qué no se le ve en la película, es muy sencillo: no le gustaba nada estar ahí y le dijo a los cámaras que como alguien le filmara le mataría. Un tipo simpático. Al final en la película salió solo la versión de "Suite Judy Blue Eyes", cantada antes de que Neil pisara el escenario, y su nombre no apareció en el film a petición expresa del canadiense.


Pete Townshend por otro lado protagonizó una de las anécdotas más sonadas del festival. Parece ser que para él Woodstock estaba siendo ya antes de su actuación una experiencia bastante poco satisfactoria, comenzando por el hecho de que pidió algo de beber y le metieron una droga alucinógena dentro sin previo aviso, lo cual no le sentó muy bien. Ya en su actuación, el activista político Abbie Hoffman subió al escenario después de "Pinball Wizard" a criticar al público que estuvieran ahí divirtiéndose mientras John Sinclair (manager de MC5 y líder del White Panter Party) estaba en la cárcel. Townshend le echó furioso del escenario golpeándole salvajemente con la guitarra. A continuación dijo una frase que creo que debería reproducir tal cual: "The next fuckin' person that walks across this stage is gonna get fuckin' killed! [el público aplaude] You can laugh, I mean it!". Más adelante, Townshend reconoció que había actuado mal, y que de hecho estaba de acuerdo con lo que Hoffman denunció, pero que había infringido la sagrada norma: cuando un artista está en un escenario dando una actuación, no se le debe interrumpir. Pete, que se entregaba muchísimo en sus conciertos, dijo más de una vez que cuando estaba actuando mataría a cualquiera que le interrumpiese.

Aparte de estas anécdotas, en Woodstock se vivieron grandes actuaciones y algunos músicos de hecho catapultaron su carrera a raíz de su actuación, como Santana o Ten Years After.

Un breve repaso musical de lo vivido ahí:

- Santana: su interpretación de "Soul Sacrifice" que aparece recogida en la película del festival fue el motivo por el que empecé a sentir interés en su música, y no fui el único, ya que esta actuación fue la que propulsó la carrera de Santana. Una jam incendiaria que mostraba el potencial no solo de Santana sino de su primera banda.



- Grateful Dead: resulta curioso que una de las bandas con mejor directo de la historia y que mejor conectaban con el espíritu que se predicaba en Woodstock dieran una de sus actuaciones más flojas. Fue una mezcla de problemas técnicos con el sonido y una mala noche por parte de la banda, con versiones de las canciones que no acababan de cuajar y largos parones entre temas. Por ese motivo no salieron en la película.

- Creedence Clearwater Revival: según he leído fueron la primera banda importante que firmó para aparecer en el festival. A partir de aquí fue cuando el proyecto cogió impulso y se unieron el resto de artistas. Lo cual es paradójico, porque ellos entran en el grupo de los que no quedaron muy satisfechos de la experiencia. Salieron con mucho retraso en gran parte por los problemas técnicos de Grateful Dead y su larga actuación. Cuando pisaron el escenario, la mayoría de la gente estaba durmiendo, pero aún así ofrecieron una muy buena actuación. No obstante, quedaron tan descontentos con la experiencia que no quisieron salir en la película.



- The Who: en aquella época, The Who no podían dar un mal concierto, y éste no es una excepción. Pero por otro lado tampoco se encuentra entre sus mejores, quizá por todo lo que expliqué antes del malestar que sentía el grupo en ese ambiente. Sin ir más lejos, su actuación el año siguiente en el Festival de Wight es muchísimo mejor.



- Canned Heat: en la película protagonizan un momento especialmente entrañable cuando un espontáneo sube al escenario y el cantante de la banda sigue su interpretación cogido al hombro de éste. Aunque no sale en el film, hicieron su clásica jam de boogie y el tema "Going Up The Country" se convirtió en uno de los emblemáticos del festival. Curiosamente su participación fue bastante accidentada: habían echado pocos días antes a uno de sus dos guitarristas, Henry Vestine, y en su lugar estaba el recién llegado Harvey Mandel. Así mismo, el batería Fito de la Parra no quería actuar porque no habían tenido tiempo de ensayar, pero le convencieron. Fue una suerte porque su actuación en Woodstock llevó su carrera al pico de popularidad.



- Joe Cocker: no he oído su actuación completa, pero la interpretación de "With a Little Help from my Friends" me parece una de las cumbres del festival.

- Ten Years After: aunque su actuación completa fue algo accidentada, les salió muy a cuenta, porque la versión de "I'm Going Home" que puede verse en la película fue uno de los momentos cumbre del film, que dio un impulso brutal a su carrera.


- Crosby Stills Nash & Young: ésta era su segunda actuación, tal y como reconoce la propia banda al inicio de la actuación, pero ya seguía la estructura de sus futuros conciertos diviendo el show en un set acústico y uno eléctrico, en el que contaron con Neil Young.

- Jimi Hendrix: la última actuación de todas que tuvo lugar en la mañana del último día, cuando la mayoría de gente se había ido (no les toméis por idiotas, era 1969 y ver a Hendrix en vivo era relativamente fácil, nadie sabía que iba a ser una actuación legendaria ni, mucho menos, que moriría un año después). Por entonces ya no contaba con la Experience sino con su nueva banda Gypsy Sun & Rainbows. Fue quizá el momento cumbre del festival, que ahora por suerte está editado completo en DVD. El instante que ha pasado a la posteridad, su versión eléctrica del himno americano, es de esos momentos mágicos que aún pone los pelos de punta.
Aparte de eso, hay que decir que aunque uno ve a un montón de gente en el escenario actuando con Hendrix, a la práctica solo se oye su guitarra, el bajo de Billy Cox y la batería de Mitch Mitchell. El resto de percusiones y el guitarista rítmico literalmente es como si no existieran, porque no se les oye, supongo que el encargado de mezclar el sonido no quería que nadie eclipsara a Hendrix. En todo caso, sigue siendo una actuación maravillosa y un cierre muy apropiado.