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sábado, 22 de junio de 2019

El inesperado post sobre la carrera de Roger Taylor en solitario


Siento cierta fascinación por aquellos casos de músicos de grandes grupos que parecen haber tenido más ambición que talento para tirar adelante carreras en solitario al margen de sus bandas madre. No quiero decir que se traten de músicos sin talento, sino que sin ser compositores especialmente remarcables ni parecer tener nada especial a decir, se han empeñado en tener una carrera en solitario de un interés yo diría que discutible. Para mí hay dos casos clarísimos al respecto: Roger Daltrey de los Who y Roger Taylor de Queen. ¿Casualidad que ambos se llamen igual? Probablemente sí.

Así de entrada el batería de Queen parecía la persona menos apropiada del grupo para iniciar una carrera en solitario: era el compositor menos talentoso de los cuatro y bastante menos prolífico que Freddie y Brian. El bajista John Deacon tampoco se prodigaba mucho pero a cambio entre sus composiciones se encuentran algunos hits del grupo y además sus inclinaciones musicales escapaban mucho al universo Queen, de modo que habrían hecho justificable que le interesara probar algo aparte.  Roger no tuvo verdaderos éxitos en el catálogo de Queen hasta mediados de los 80, cuando ya llevaba un par de discos en solitario, y sus inclinaciones musicales no se apartaban tanto del seno de Queen... por tanto, ¿qué le podría llevar a tener tantas ganas de iniciar una carrera en solitario? No parece que tuviera un inmenso talento desaprovechado en Queen ni que tuviera nada especialmente remarcable a decir, pero el caso es que lo hizo.



Seamos justos. Tampoco quiero decir que Roger no tenga talento. De entrada es multiinstrumentista y cantante, lo cual le facilita la tarea de hacer discos en solitario: muchos grandes músicos no especialmente buenos a las voces han tenido problemas para lanzar carreras en solitario porque eso implicaba buscar otro cantante y la gente suele asociar a éste el producto que ofreces (véase el caso de Tony Iommi). Y es cierto que el tipo tenía carisma, de modo que, ¿por qué no? En 1977 Roger lanzaría su primer single en solitario, "I Wanna Testify":


La canción no resulta muy prometedora y ya augura una carrera en solitario que, lo diremos ya claramente, va a ser muy poco brillante, por decirlo elegantemente. Tiene su gracia el vídeo con él tocando todos los instrumentos pero la verdad es que es un tema feucho que me recuerda a sus peores aportaciones en los Queen de los 70.

De todos modos no deja de ser curioso que en un grupo con un choque de egos tan marcado entre dos tipos tan talentosos como Freddie Mercury y Brian May éstos no se animaran a probar en solitario hasta muchos años después: Brian en 1983 con el proyecto hard-rockero que se montó con algunos colegas como Van Halen llamado Star Fleet (del cual nunca me canso de citar su entrañable videoclip) y Freddie Mercury con Mr Bad Guy en 1985 - no, pese a lo que diga el biopic de Queen Freddie no fue el primero en probar algo en solitario... ¡de hecho fue el tercero de los cuatro en hacerlo! Para entonces Roger ya había sacado su primer LP, Fun in Space (1981), donde de nuevo tocaba casi todos los instrumentos con resultados muy poco halagüeños. ¿Cuando en este tema dice "Don't need nobody else but me" estaba soltando una indirecta respecto a su posición en Queen o su capacidad para grabarse un disco entero él solito? Por entonces venían del enorme éxito de The Game (1980) de forma que no había motivos para que Rog estuviera mosqueado con sus colegas.


No les voy a engañar, he oído el disco solo por encima. Es terriblemente ochentero pero con un puntillo extraño, mezclando diferentes sonoridades de la época de una forma diría que inapropiada, dando de sí un producto hijo de su tiempo hecho por alguien que sabía en qué coordenadas moverse pero no cómo hacerlo para que suene bien (o sencillamente sin el talento para componer temas pegadizos con que articular esos sonidos). Por el camino uno se encuentra cosas muy bizarras como este "Interlude in Constantinople" con una letra RARÍSIMA:

Good evening Constantinople
The best audience in the world we've bin told
We really hope the dope'll
Make you clap
At all that crap
That you've been sold.

...¿qué?

Su siguiente disco, Strange Frontier (1984) es menos raruno y más orientado al pop comercial ochentero. Igual de ofensivo para mis oídos pero sin ese puntillo a veces algo extravagante del anterior. Aquí no deja de ser pop descafeinado que no encaja con la imagen que quería dar Roger de sí mismo de un tipo cool y rockero - si no miren el videoclip homónimo donde emula a James Dean haciendo una carrera de coches con esa mirada de "cómo mola ser Roger Taylor". A ello quizá influye que aquí participan más músicos - de hecho los otros miembros de Queen aparecen como invitados en algunos temas - que en general le dan un toque más profesional y menos "marcianada DIY" de sus primeros trabajos. Me cuesta pensar que a día de hoy alguien reivindique estos discos.

Después de la segunda edad de oro que vivieron Queen a mediados de los 80 y en medio del largo parón entre A Kind of Magic (1986) y The Miracle (1989), Roger quiso hacer otro intento de dar un impulso a una carrera en paralelo. Y esta vez pensó que quizá lo que necesitaba era rodearse de otros músicos, de modo que formó una banda llamada The Cross.

En realidad la razón de ser de The Cross creo que era tener una banda con la que poder girar para dar impulso a sus discos en solitario, ya que la mayoría de canciones del primer álbum estaban ya escritas antes de que se formara el grupo y seguramente Taylor tendría mono de seguir de gira en esos años en que Queen estaba inactivo (de hecho al poco de formarse el grupo ya se haría obvio por motivos de sobra conocidos que Queen no iban a tocar más en vivo). Por otro lado The Cross le serviría para poder dar por fin conciertos como cantante y guitarrista rítmico, que era una novedad respecto a su puesto habitual de batería.

El único miembro medianamente conocido de The Cross era el teclista Spike Edney, colaborador habitual de Queen, mientras que el resto fueron reclutados con un anuncio anónimo en la prensa. El resultado fue un grupo que tuvo una corta vida y que nunca llegó a tener demasiado éxito. En Reino Unido su impacto fue testimonial y eso que se auparon en la fama de Queen, curiosamente solo llegaron a funcionar de forma relativa en Alemania.

El primero de sus discos, Shove It (1988) tiene los ya consabidos defectos y limitaciones de la carrera de Roger en solitario: sonido ochentero anticuado y composiciones poco inspiradas. Tenemos algunas letras que a mí me parecen simplonamente divertidas como "Love Lies Bleeding (She’s A Wicked Wily Waitress)" cuyo título ya lo dice todo; organillos ochenteros terribles por doquier en lo que se supone que es un pequeño clásico de The Cross, "Cowboys and Indians" y un montón de pop-rock ochentero de segunda que no encaja con las pintas de chicos durillos que tenía el grupo en las fotos. Lo más interesante es que Freddie aparece como vocalista estrella en la balada "Heaven for Everyone" que luego Queen reharían de forma muy mejorada y que en el tema título recuperamos la faceta bizarra-WTF de Roger. Hay que oírlo para creerlo:


Una base simplona sin especial gracia ni musicalidad, samples de canciones de Queen a doquier que parecen puestos al azar y esos coros de "We love it!!". ¿Qué rayos es esto, Roger?

Mad, Bad and Dangerous to Know (1990) suena ya menos ofensivo y es candidato a ser la mejor entrega de Roger en solitario hasta la fecha, no porque sea un buen disco sino porque es simplemente insípido y no ofensivo al buen gusto. Aquí apuesta más por un sonido rockero y aunque no deja de ser rock genérico, como mínimo ya suena más a una banda con cara y ojos, lo cual nos da una pista de la conclusión a la que llegaré al final de este emocionante post, y es que Roger parece necesitar a otros músicos para que su música suene decente. El single de adelanto, "Power to Love" tiene por cierto un videoclip extrañamente subido de tono que no encaja para nada con la música ni con la letra, demostrándonos que Roger no pierde la buena costumbre de hacernos arquear una ceja como mínimo una vez por entrega en solitario:


A ambos álbums le siguieron dos breves giras que no iban mucho más allá de Inglaterra, Alemania o Suiza. Una de las cosas que me gusta tanto de internet es que cuando yo leía sobre The Cross siendo un chaval fanático de Queen no me podía imaginar a qué sonaban más allá de parecer un proyecto flojuno. Ahora gracias a la magia de Youtube podemos ver cómo eran en directo y disfrutar de cómo Roger masacra su tema emblema "I'm in Love with My Car" de Queen:



No queda mucho más que decir de este proyecto. The Cross sacaron un tercer disco virtualmente olvidado, Blue Rock (1991), que al haberse comenzado a gestar mientras éste estaba ocupado en sus compromisos con Queen (Freddie por entonces estaba grabando sus últimas canciones) se realizó con mayor peso compositivo del resto de la banda. ¿Y saben lo más irónico? Que no suena mal. Es inofensivo y montonero pero si me viera en la tesitura de tener que escoger un disco de The Cross sería éste. Segunda ironía: la discográfica no quiso sacar el álbum porque los anteriores no vendieron bien y solo salió en el mercado alemán, que era donde el grupo mejor funcionaba. Lógicamente el grupo se separó poco después relegados al olvido. Como curiosidad el 2013 volvieron a reunirse para un concierto puntual del que no tengo ninguna referencia y he descubierto que en su momento hubo una web creada por un fan ruso de The Cross, con foro incluido. Lástima que ya no exista:


Tras la disolución de Queen, Roger sacaría en los 90 dos discos que son los que mejor fama tienen de su carrera en solitario: Happinness? (1994) y Electric Fire (1998).  Ambos me aburren por igual: rock adulto aburrido y sin gancho con una producción radio-friendly. Roger se nos hacía mayor, pero los dos tienen un pequeño hito asociado a ellos. El primero tiene como novedad que incluyó el único tema algo exitoso de Roger en solitario, "Nazis 1994", aupado por la polémica que rodeó a su letra (que criticaba el auge del neonazismo) y su videoclip. El segundo fue promocionado con unos pocos shows de los cuales uno de ellos se hizo medianamente célebre en su momento porque fue de las primeras veces que se retransmitió un concierto en vivo por internet. En mis inicios internautas recuerdo haberlo visto disponible para descargar en varias webs de Queen. 



Desde entonces, y ya liado con las reuniones con Paul Rodgers y Adam Lambert, Rog solo ha sacado un álbum más, Fun on Earth (2013), que sigue el mismo estilo pulido y aburrido de rock adulto de los anteriores. Y para nuestra sorpresa este año ha sacado un tema nuevo que de musicalmente ya no aporta sorpresas, si bien hay que reconocer que el tipo sigue mojándose tratando temas polémicos y de denuncia social:



Esto nos lleva pues a la conclusión final: ¿ha valido la pena todo este esfuerzo, Roger? A ver, obviamente sí. Por mucho que haya ironizado sobre sus aventuras en solitario, siento un gran respeto por cualquier músico que tenga inquietudes y, después de todo, Roger mola. Pero no puedo evitar pensar lo curioso que resulta que el miembro menos destacado de Queen como compositor haya sido el más activo en ese campo en solitario. Es como si todos los indicios le hicieran ver a Roger que dicha senda en solitario no le va a funcionar y éste se empeñara tenazmente en insistir. Puede que el mundo no esté ansioso por oír a Roger en solitario, pero Roger en solitario está ansioso por hacerse oír, haya más o menos gente que le escuche.

Y esto me conduce a una segunda pregunta: ¿cómo puede ser que sus mejores composiciones sean con Queen? Obviamente no he oído todos sus temas en solitario pero nada hace augurar que me haya perdido un "Tenement Funster" o un "I'm in Love with My Car". Sobre eso tengo dos teorías que creo que se complementan. La primera es que mis composiciones favoritas de Roger están en Queen porque ahí se enmarcaba en un sonido más rockero. No es que en Queen no hubiera sitio para experimentos, pero sí que parece que ahí prefería centrarse en el rock más puro, y sus contribuciones en ese estilo han envejecido mucho mejor.

Pero, ¿es solo eso? Me niego a creer que sus canciones en los Queen de los 70 me gusten más solo porque sean rock, realmente creo que son mejores composiciones. Aquí va mi segunda teoría: Roger no funciona como compositor en solitario, necesita de otros músicos que redondeen sus composiciones. Como ya sabrán, en los inicios de Queen Freddie Mercury impuso la norma de que el autor de las canciones era el que había escrito su letra, haciendo que si otros hubieran contribuido a la música de un tema no quedaran acreditados. Quizá esos temas que tanto me gustan de Roger en el seno de Queen funcionan mucho mejor porque el resto de la banda los pulió y mejoró, e incluso puede que en algún caso hasta merecieran en otras circunstancias un crédito como co-autores. Hay un ejemplo conocido: su segundo gran hit de los 80, "A Kind of Magic", era una canción suya que dejó medio grabada en el estudio antes de irse unos días fuera. En su ausencia Freddie la modificó dándole el toque definitivo que la convertiría en un hit en potencia. Fíjense en la diferencia:




Vale, es una demo, pero creo que da una idea de lo que seguramente era la canción inicialmente respecto al sonido final: la melodía y la letra están ahí, pero le falta lo que hace que la canción adquiera vida propia (y lo digo sin ser muy fan del tema). De hecho es fácil reconocer el estilo de composiciones de Roger, creo que es alguien que no tiene especial buena mano para las melodías y que suele hacer temas "poco coloridos", sobre todo en contraste con el resto de miembros de Queen, un rasgo que noto incluso en sus mejores temas (salvo quizá "Tenement Funster", que es la que menos suya parece).

Segundo argumento a favor de esta teoría: la única canción que no me gusta de los Queen 70s es "Fight from the Inside" en la que, oh sorpresa, él toca todos los instrumentos. Tercer y último argumento a favor: probablemente sus discos más rescatables sean aquellos de The Cross en que el resto de la banda tuvieron más peso. De modo que irónicamente toda esta carrera en solitario más que demostrar el talento de Roger Taylor ha servido más bien para hacer evidente que, sin ser un mal compositor, necesita de otros músicos para brillar.

No obstante, eso no quita que desde aquí respetamos y aplaudimos a Roger por haberlo intentado y por habernos dado tanto grandes momentos musicales como otros más divertidos.


sábado, 23 de junio de 2018

Queen + Adam Lambert (Palau Sant Jordi, 10 de Junio del 2018)




La verdad sea dicha, cuando me enteré de que Brian May y Roger Taylor habían decidido realizar un tour con un tal Adam Lambert, el ganador de American Idol, no puedo decir que me alegrara la noticia. ¿Y a quién sí? Pasábamos de una colaboración con uno de los mejores cantantes de la historia (Paul Rodgers) y de otros candidatos en el pasado de gran renombre (George Michael o Elton John)... al ganador de un concurso televisivo. Así de entrada no es lo que uno desea para una banda legendaria como Queen.

Sí, es cierto, tenía todos los prejuicios del mundo, pero gracias a que vivimos en la era Youtube pude juzgar viendo algunos vídeos con este muchacho y mis sospechas se vieron confirmadas. Efectivamente tenía un timbre de voz más en la línea de Freddie Mercury y podía llegar sin problema (y sobrado) a sus agudos, pero eso no quiere decir necesariamente que sea un gran cantante. De hecho Lambert es el clásico intérprete surgido de estos concursos que tiene buena voz y sabe cantar correctamente pero que carece por completo de personalidad y (lo peor de todo) de gusto para saber de qué forma interpretar cada tema. Eso se traducía en los vídeos en que vi de excesos de agudos y de pirotecnias vocales que parecían querer demostrar que podía superar el reto de ser el cantante de Queen de forma sobrada. Y si a eso le traducimos que el chico parecía un frontman bastante payaso la verdad es que no pude más que alinearme con el amplio sector de fans que se pusieron en su contra.



Tal es así que cuando vinieron a Barcelona en 2016 no fui a verles... ¡a Queen, mi grupo favorito! Tampoco voy a ser hipócrita, si no les hubiera visto ya dos veces con Paul Rodgers habría acudido de cabeza, pero como no era el caso ni me lo planteé. De hecho ni tuve dudas al respecto, sencillamente no me apetecía verles con Adam Lambert. Pero con el tiempo uno cambia de opinión, y cuando supe que volvían el 2018 de repente me di cuenta de que en esta ocasión sí tenía ganas de pasar por caja pese al inconveniente del cantante. Tuve mis dudas al respecto, pero el saber que a Brian y Roger no les debe quedar mucha cuerda (van ya por los 70 años) y el tener tan lejano mi último encuentro con ellos (10 años) me animó a ello, eso sí, con la incógnita de si el amigo Lambert me estropearía el concierto o no pero dispuesto a asumir el riesgo.

Después de ciertos problemas logísticos a la hora de entrar (la segunda vez que me pasa en un concierto de Queen) y soportar de teloneros a tres ex-concursantes de Operación Triunfo (supongo que el promotor pensaría que el público acudiría más por Lambert que por Queen, o era un cachondo), la banda inició el concierto con 20 minutos de retraso abriendo fuego con "Tear It Up", un fragmento de "Seven Seas of Rhye" y "Tie Your Mother Down" acompañados de una escenografía muy vistosa inspirada en el robot del disco News of the World (ojalá con esa excusa se hubieran animado a rescatar más temas de ese disco, pero se ve que solo han tocado muy puntualmente "Spread Your Wings" o "It's Late" en unos pocos conciertos).


Primera consideración: Brian May aparte de ser entrañablemente hortera (llevaba una chaqueta con dibujitos de guitarras eléctricas que parecía una bata infantil) se mantiene en perfecta forma, no ha pérdido ni un ápice desde la vez anterior y además esta vez se defiende solo sin un segundo guitarra de apoyo.
Segunda consideración: Roger Taylor en cambio ha acusado bastante más el paso del tiempo. Cosa inédita en él, lleva un segundo batería (en la otra de gira de Adam Lambert también se traía a uno, que era ni más ni menos que su propio hijo, quien ahora es miembro de The Darkness). Sigue siendo un buen percusionista y lleva bien el ritmo de las canciones pero, ay, enseguida noté que ha perdido su toque, su sonido tan característico que aún mantenía en los tours de Paul Rodgers. El resto de la banda bien: el clásico Spike Edney a los teclados y un tal Neil Fairclough al bajo.

Y nos queda, claro está, nuestro amigo Adam Lambert. Me sigue pareciendo igual que antes un cantante con buena voz pero impersonal y sin especial gracia pero (y éste es un PERO en mayúsculas) sonó mucho mejor que en los vídeos que había visto hacía años. Hacía menos alardes vocales, se adaptaba mejor al repertorio de Queen y en definitiva cumplió mucho mejor de lo esperado. ¿Había sido siempre así y me pudieron los prejuicios al juzgarle solo por unos pocos vídeos o es que con el tiempo ha mejorado su labor? Puede que haya un poco de ambos, pero leyendo por ejemplo la Biblia de Queen en directo, la web Queen Concerts, cuyo webmaster también es anti-Lambert (cuando estaban sin girar el mensaje que ponía en portada era "En este momento no hay conciertos de Queen con Adam Lambert afortunadamente"), éste opinaba sobre el tour del año pasado que Lambert ha mejorado mucho como cantante respecto a las giras precedentes por los mismos motivos que comento yo. De modo que creo que algo de eso hay.



Pero el gran aspecto a comentar de estas giras que además fue lo que me hizo dudar sobre si ir a verlos el 2016 o no son sin duda los setlists. No voy a quejarme ahora de los sets que hacían con Paul Rodgers, que encuentro bastante equilibrados, pero reconozco que la segunda vez que les vi me decepcionó que apenas variaran el repertorio y me pareció curioso que May y Taylor fueran tan reticentes a tocar los temas de Queen que no habían compuesto ellos salvo los que sabían que han de caer sí o sí (esto es "Champions", "Bohemian Rhapsody", "Love of my Life", "Crazy Little Thing Called Love", "I Want to Break Free" y, en el segundo tour, "Another One Bites the Dust"). En cambio, desde que han reclutado a Lambert han abierto su abanico de una forma espectacular dando un gran énfasis a su época setentera. De repente nos encontramos (aunque en algunos casos sean solo fragmentos en forma de medley) con temas tan inesperados como "Play the Game" o "Bicycle Race" (con Lambert montando una bicicleta aunque sin la gracia de Peter Gabriel cuando interpreta "Solsbury Hill"), e incluso composiciones como "Don't Stop Me Now" que en principio no le gustaban a Brian. Y a cambio, han preferido dejar de lado temas propios teóricamente ineludibles como "Hammer to Fall" o "Now I'm Here", así como debilidades personales de ambos como "'39" o "A Kind of Magic".

Desconozco a que se debe esto. Un motivo puede ser que el timbre de Lambert les haya permitido ampliar su repertorio más libremente, pero hay más temas clásicos de Queen que podían haber rescatado con Paul Rodgers y no lo hicieron. Yo lo atribuyo también a algo que vi en los Pixies cuando giraron sin Kim Deal: a veces estos cambios tan súbitos de componentes sirven para que la banda salga de su letargo y se animen a darle un giro radical a su repertorio, de modo que a veces se da la paradoja de que una formación menos buena ofrezca a cambio mejores setlists y suenen más frescos.

Yo sigo prefiriéndolos con Paul Rodgers, no solo porque éste sea mejor cantante (aunque menos apropiado para Queen) sino porque Roger estaba en más forma, pero es innegable que Adam Lambert les ha rejuvenecido. Queen + Paul Rodgers fue una formación magnífica pero muy formal, rock de estadio más elegante hecho por músicos veteranos serios. Ahora hemos podido disfrutar de Brian con su horrible chaqueta-bata de guitarras, la banda hace más bromas con la audiencia e incluso se recrea más en ciertos tics de rock de estadio que molestarán a los puristas pero que forman parte del ADN del grupo y no pasan de ser anécdotas simpáticas (por ejemplo Brian May haciéndose un selfie con el público, que tuvo su gracia aunque cortó un poco el ritmo del concierto con tanto parloteo). Para mi gusto las referencias a Freddie mediante vídeos grabados no harían falta (por ejemplo al final de "Love of My Life" pusieron un vídeo suyo cantando los últimos versos) pero también es cierto que a muchos fans les emocionan. Dicho sea de paso, me sorprendió negativamente lo parado que estaba el público (¿cómo podía ser que en la primera fila fuera yo el único que saltaba y cantaba durante "Seven Seas of Rhye" o que en mi zona casi nadie coreara "Love of My Life"?), lo cual no quiere decir que no fueran fans de verdad - de hecho detrás de mí se coló una chica absolutamente histérica que empezaba a chillar como loca cada vez que un miembro de la banda pronunciaba la palabra "Freddie" sin importar el contexto - pero me sorprendió ese estatismo.



Pasando a canciones concretas, para mí las que sonaron mejor fueron "Fat Bottomed Girls" (ya en los dos conciertos con Paul Rodgers me pareció que fue en ésta donde Brian hizo su mejor solo, y a día de hoy sigue bordándolo con este tema que se nota que le gusta especialmente), un "Crazy Little Thing Called Love" pletórico (con el aliciente de que estas giras con Lambert son la única vez en la historia del grupo que Brian la ha tocado sin una segunda guitarra de acompañamiento) y sobre todo "Under Pressure" con Roger Taylor haciendo las partes de Bowie, sin duda uno de los momentos cumbre de las tres veces que he visto a Queen, una maravilla. Como curiosidad hicieron una versión bastante diferente de "Somebody to Love", primero casi en acústico y luego añadiendo al resto de la banda, que si bien no creo que quede mejor que en estudio me sirve para defender un rasgo que me gusta de los Queen actuales y que casi nadie menciona: en cada gira siempre hay un tema clásico que tocan de forma algo diferente, lo cual demuestra que en cada tour aún tienen la mínima motivación de probar algo nuevo. Y como momento divertido, en medio de "Love of my Life" Brian tuvo el lapsus de decir en español "¡Gracias, Madrid!" hasta que se dio cuenta del error y rectificó diciendo "Perdón, Barcelona...".

En lo que respecta a Lambert, creo que donde más flaqueó fue en temas como "Killer Queen", que requieren encontrar ese tono vodevilesco-burlesco pero sin perder elegancia que Freddie sabía captar tan bien y que entiendo que debe ser difícil de conseguir. En consecuencia, en sus manos abusó del tono burlesco y perdió un poco la esencia de la composición. A cambio, en una canción que antaño me encantaba y hoy casi nunca rescato como "Who Wants to Live Forever" creo que fue donde mejor estuvo, sorprendiéndome para bien. Como frontman no me acaba de entusiasmar y la verdad es que yo prescindiría de algunos de sus disfraces dejando el espectáculo en la puesta en escena (por ejemplo fue muy chula la preciosa "Last Horizon" de Brian recreada como si el robot le estuviera elevando mientras hacía el solo y con imágenes del espacio de fondo), pero a cambio tampoco comete el error de imitar tics de Mercury. De hecho al inicio del show lanzó un discurso en que decía ser consciente de que muchos le miraban con malos ojos por estar reemplazando a Freddie, a lo que éste respondió que no pretendía tal cosa porque no se podía sustituir a alguien insustituible, y acabó simplemente apelando al aspecto más lúdico de pasarlo bien con el repertorio de Queen.


Sé que es una obviedad, pero tras tantas discusiones sobre si Brian y Roger están manchando su legado o si tienen derecho a girar como Queen, a veces creo que perdemos de vista que en el fondo no es más que música y que su finalidad es hacernos pasar un buen rato. Y visto en perspectiva, por mucho que a algunos les duela creo que estos Queen están más cercanos a lo que fueron los Queen clásicos que la versión de Paul Rodgers. Porque esa tendencia de Adam Lambert a hacer el payaso, disfrazarse y lanzar bromas subidas de tono algo fuera de lugar tienen más que ver con lo que hacía Freddie de lo que a muchos les gustaría admitir a día de hoy, en que su estatus de leyenda le ha convertido en un ente intocable y mágico que no se corresponde con el Freddie real (alguien más juguetón que no se tomaba a sí mismo en serio y que a veces podía ser maravillosamente grosero).

Y eso no quiere decir que no siga mostrando mis reticencias hacia Lambert, porque aunque en la teoría se mueve en los mismos parámetros que Freddie, hace falta un talento y un carisma fuera de lo normal para saber bascular de forma tan magistral en esa fina línea que hay entre lo épico y lo ridículo sobre la que Mercury sabía moverse de forma admirable, pasando de un lado al otro con sorprendente soltura (la propia "Bohemian Rhapsody" con su parodia operística es un reflejo de esto). O resumiéndolo mucho: ver a Freddie vestido de reina al final del concierto es algo espectacular pero también grotesco si lo analizamos fríamente, ver a Lambert de tal guisa es grotesco a secas, pero debemos reconocer que Queen va de eso.


En lo que sí que parece que nada ha cambiado es en el hecho de que Queen siguen recibiendo críticas negativas de buena parte de la crítica y del sector rockero más integrista... como ha sucedido siempre. En los 70 esos sectores se metían con ellos por su estilo tan épico y pomposo, pero luego en los 80, cuando dieron ese giro al pop de la época, esa misma gente les acusó de haber perdido sus raíces rockeras (¿resultaba entonces que sus discos setenteros no estaban tan mal ni eran tan vacíos como se decía?). Del mismo modo nunca me canso de recordar que en vida Freddie Mercury era continuo objeto de críticas y mofas por parte de esa gente, que lo consideraba poco más que un ridículo marica con ínfulas de grandeza e, irónicamente, el miembro de la banda hacia el que se tenía más respeto era Brian May, el cual se consideraba que era el que mantenía vivo el espíritu rockero (y por tanto auténtico) del grupo al margen de las extravagancias de Freddie - lo cual tiene una parte de verdad pero también una parte de tópico falso. Hizo falta que Mercury muriera de forma trágica para que alcanzara cierta respetabilidad, de repente la crítica oficial le otorgaba el estatus de leyenda que siempre le negó en vida.

Y finalmente, cuando el 2005 Brian y Roger reactivaron Queen con Paul Rodgers no dejé de oír críticas negativas de todo tipo. Ahora que se han juntado con Lambert la frase que oigo más a menudo es "por lo menos el proyecto con Paul Rodgers era algo respetable", y de repente más de uno afirmar sin miedo a ser abucheado que el mediocre disco que sacaron no era tan malo después de todo, simplemente no sonaba a Queen. De hecho no puedo evitar ser malpensado y preguntarme cuántos de de los que se tiran de los pelos por este nuevo proyecto han sido realmente fans de Queen y no están simplemente apuntándose al carro de abuchear a Brian y Roger, que hoy día son un blanco fácil. Con esto no pretendo decir que todo lo que han hecho sea respetable, han tomado muchas decisiones censurables estos años, pero no puedo evitar pensar que si despacharan a Adam Lambert y cogieran a otro sustituto, más de uno pasaría de repente a decir que "al menos Adam Lambert tenía el timbre adecuado para ese repertorio".

Podrá gustar más o menos este experimento, y podrá parecer un error o un acierto de Brian y Roger, pero si algo me ha quedado claro en perspectiva es que el problema que tienen Queen hoy día no es Adam Lambert, sino que nunca han sido ni se han comportado como una respetable y legítima banda de rock por mucho que ahora algunos sigan lamentándose de eso como si fuera algo nuevo.

Tear It Up
Seven Seas of Rhye
Tie Your Mother Down
Play the Game
Fat Bottomed Girls
Killer Queen
Don't Stop Me Now
Bicycle Race
I'm in Love With My Car
Another One Bites the Dust
Lucy (Adam Lambert)
I Want It All
Concierto de Aranjuez/Love of My Life
Somebody to Love
Crazy Little Thing Called Love
Drum Battle
Under Pressure
I Want to Break Free
Who Wants to Live Forever
Guitar Solo/Last Horizon/Guitar Solo
The Show Must Go On
Radio Ga Ga
Bohemian Rhapsody

We Will Rock You
We Are the Champions
God Save the Queen

sábado, 23 de julio de 2016

1976

Retomando una vieja costumbre, me he animado a listar mis discos favoritos que cumplen 40 años este 2016.

Parte del aliciente está en que 1976 fue un año un tanto "raro" en el mundo del rock. Los géneros que habían predominado en esa década (progresivo, glam, cierto tipo de hard-rock) empezaron a estancarse, sobre todo con el grado de saturación y excesos que estaban sufriendo ya las bandas. Todavía no había salido la vieja guardia punk a darle un soplo de aire fresco (aunque su contribución ya he comentado que se tiende a sobrevalorar o malinterpretar) y en algunos álbums de la época se puede apreciar a bandas antes exitosas buscando un nuevo sitio en estos tiempos cambiantes (Black Sabbath) mientras otros arrasaban en las radiofórmulas suavizando aún más su sonido (Eagles) y entraba en escena el famoso AOR (el debut de Boston, que no ha entrado en mi lista por los pelos).

No es un año de grandes novedades musicales, incluso estilos más bizarros como el kraut-rock empezaron a estar de capa caída y otros como el jazz-rock o fusion llegaron a unos extremos de marcianadas que a mí me cuestan de asimilar (eso incluye clásicos innegables de ese año como Romantic Warrior de Return to Forever o Wired de Jeff Beck que, ay, son demasiado para mí). Pero resulta muy interesante como muestra de una escena que estaba saturándose y como ejemplo de que pese a eso siguió habiendo grandísimos discos.



15) Blue Öyster Cult - Agents of Fortune

Aunque por estilo me pegan mucho más los discos anteriores de Blue Öyster Cult, lo cierto es que de lo que he oído de ellos simpatizo más con su primer acercamiento al AOR. Aunque no sea tanto mi rollo la sucesión de temazos que hay aquí habla por sí sola, además de tener una de mis canciones favoritas de todos los tiempos (ya saben cuál es).


14) Led Zeppelin - Presence

Titular asociado a este álbum: el inicio de la decadencia de Led Zeppelin.
Mi respuesta: ¡bendita decadencia si la de todos los grupos fuera así!
Sí, es cierto que es un bajón innegable respecto a lo que venía antes, pero incluso hoy día que los tengo más apartados reconozco que es un gran disco, incluso más allá de los dos grandes temas clásicos (¡y qué dos temas!).



13) Invisible - El Jardín de los Presentes

El músico argentino Luis Alberto Spinetta tiene el mérito de ser tan bueno que consigue que supere el para mí infranqueable obstáculo de oír música rock cantada en castellano. Un tipo apasionante que estuvo metido en varios proyectos y bandas, en Invisible optó por hacer una banda con cierta tendencia al jazz-rock (especialmente visible en la instrumental "Alarma entre los ángeles") pero que en realidad no se aleja tanto de lo que hacía antes. A destacar la inmensa "Niño condenado".




12) David Bowie - Station to Station

En estos años de incertidumbre nuestro camaleón preferido estaba en plena transición. Ya hacía un par de años que se había bajado del carro del glam antes de que el género decayera oficialmente, había probado con el soul y ahora, aunque aún quedaban resquicios de esa etapa, iba hacia nuevos caminos que desembocarían en la trilogía berlinesa, convirtiéndole en uno de los dinosaurios que mejor supo evolucionar al cambio de tiempos.

Station to Station es por tanto un gran disco de transición entre etapas, que para mí tiene dos de las mayores obras maestras de su carrera - y eso es decir mucho - en el tema homónimo y "TVC15".


11) Rush - 2112

Ya comenté anteriormente la jugada-vacilada que hicieron a su discográfica con 2112, donde mandaron a la porra su demanda de volver a sonar a Led Zeppelin como en sus primeros discos y apostaron de forma aún más contundente por el rock progresivo. Y contra todo pronóstico se salieron la suya y se consagraron definitivamente.
Reconozco que la cara B necesito repescarla de vez en cuando para recordar lo buena que es, pero es que la suite homónima de la cara A (y en especial su obertura) eclipsa prácticamente cualquier cosa.


10) Be-Bop Deluxe - Sunburst Finish

Una de mis debilidades personales, Be-Bop Deluxe fue uno de esos grupos que empezó con la excusa del glam pero que luego tiró hacia lo que hoy conocemos como el cajón de sastre art-rock. El principal artífice es su cantante, guitarrista y compositor Bill Nelson, un guitarrista excelso (fíjense en el solo de "Crying to the Sky") con un gran talento además para escribir buenas canciones que en otras manos habrían optado por darle un toque más convencional. Este álbum es considerado el gran clásico de su carrera (que no es decir mucho dado lo desconocidos que son) y una buena puerta de entrada a uno de los muchos secretos por descubrir de los 70.


9) AC/DC - High Voltage (versión europea)

Mientras el hard-rock fue tirando más esos años hacia el boogie-rock o un sonido más radiofónico, en Australia dos hermanos estaban gestando una banda que volvía al sonido más crudo y primigenio del invento, y que contra todo pronóstico acabarían siendo una de las bandas más famosas de la historia. Su debut es quizá mi disco favorito suyo, repleto de himnos incendiarios de hard-rock y tintes blueseros (la inmortal "The Jack"). Descubrir en su época las guitarras de los hermanos Young y el carisma arrebatador de Bon Scott debía ser algo sensacional.


8) Elliott Murphy  - Night Lights

Cuando el señor Elliott Murphy todavía parecía tener esperanzas de consagrarse como cantautor, una especie de mezcla de sus idolatrados Bob Dylan y Lou Reed, se sacó de la manga su disco más ambicioso: Night Lights, más alejado del folk-rock clásico de sus primeros discos y apostando por una producción más ampulosa que al principio me pilló un poco por sorpresa, pero que a la práctica es su disco más redondo. Desafortunadamente no lo logró y ha quedado relegado a esa etiqueta tan simpática de músico de culto, de modo que tenemos que escarbar para llegar a él y a canciones tan inmortales como la estremecedora "You Never Know What You're in For".


7) Genesis - A Trick of the Tail

Tiempos de cambio para una de las bandas más emblemáticas del rock progresivo: su carismático cantante Peter Gabriel se larga, y en su lugar ponen a cantar a su batería, un tal Phil Collins. Nadie daría un duro por ellos en su momento, pero lo cierto es que no solo funcionó sino que consiguieron el mayor éxito de su carrera.
No me enrollaré mucho (ya lo hice en su momento) pero la clave está en dos factores: las canciones siguen siendo muy buenas y la banda apostó por unirse a esa tendencia de aquellos tiempos de tirar el rock progresivo hacia un sonido más amable (¡hola Supertramp!) que tuvo muchísimo éxito.


6) Al Stewart - The Year of the Cat

Es curioso, no he logrado profundizar en serio en la obra de Al Stewart estos años por mucho que adore este álbum, el más mítico de su carrera. Sin poder juzgar si tiene más discos a la altura, sí que diré que The Year of the Cat es una magnífica muestra de pop radiofónico bien hecho, fácil de escuchar pero con canciones sólidas. No creo que haga falta defender el tema homónimo (una de esas canciones que "lo tienen") pero hay mucho más, miren sino "Sand in your Shoes" o "Midas Shadow".
5) Camel - Moonmadness

¿Recuerdan lo que dije de Genesis? Aplíquenlo también a Camel. La banda de Andrew Latimer llegó más tarde que los otros grandes del progresivo, saltándose la época de primeros devaneos y entrando cuando el género estaba en su apogeo y sus excesos. De modo que cuando el progresivo tiró hacia un sonido más light, ellos estaban todavía en pleno crecimiento musical, y además les vino bien porque, siendo honestos, siempre habían sido una banda progresiva que tiraba más hacia sonidos amables.
Moonmadness podría ser perfectamente su mejor obra: entra de maravilla (tiene uno de mis sonidos de teclado favoritos, a modo de detalle a destacar) y canciones como las tres primeras que lo abren te enamoran al instante. No es mi faceta favorita del género, pero cuando está tan bien hecha, ¿qué le voy a reprochar?


4) Relatively Clean Rivers - Relatively Clean Rivers

La rareza de la lista: una de esas bandas underground que hicieron un solo disco rescatadas hoy día gracias a los blogs de rarezas setenteras. No sé muy bien de dónde sale esta joya, solo sé que fue un disco perpetrado por un tal Phil Pearlman, que había estado en otros proyectos que tengo pendientes de investigar, y que en su época no llegó a casi nadie porque se hicieron solo unas copias de este álbum. Bendito internet que lo ha sacado a la luz, porque a mí me encanta: tiene el sonido exacto de rock americano o folk-rock que más me gusta, con un rollo a lo Grateful Dead o Crosby Stills & Nash, y - lo más sorprendente de todo - muy buenos temas. Que una joya así quedara relegado casi a un capricho de una discográfica es algo que no puedo entender.


3) Van Der Graaf Generator - Still Life

Peter Hammill, completamente a su bola, había decidido reformar su banda Van Der Graaf Generator en una fecha tan poco propicia para el progresivo como 1975. E, ignorante de los cambios que se producían en el género, fue lanzando más grandes discos que seguían su estilo personal tan reconocible al mismo tiempo que anunciaban nuevos caminos. Still Life es una muestra de cómo el hombre iba aún sobrado de talento, como demuestra la emotivísima "Pilgrims" que abre el disco, el tema homónimo o la pequeña suite final.
Yo le tengo además un cariño especial por ser el primer disco que oí del que hoy es uno de mis grupos favoritos.


2) Queen - A Day at the Races

Considerado como el hermano menor de A Night at the Opera (1975), en realidad A Day at the Races es un disco que prueba otros derroteros, no tan excesivo y operístico como su predecesor. Y eso no quita que sea una obra maestra, y de hecho uno de los mejores álbums de Queen. Menos vistoso que los discos que le rodean, A Day at the Races es un álbum que, más allá de sus clásicos - la hard-rockera "Tie Your Mother Down" y la gospeliana "Somebody to Love" (la magia de Freddie Mercury es que adoraba a partes similares a Led Zeppelin, Liza Minnelli y, como se ve aquí, Aretha Franklin) - está repleto de clásicos ocultos del grupo esperando ser descubiertos: mi tema favorito de Roger Taylor ("Drowse"), una de las mejores baladas de Freddie ("You Take my Breath Away"), la mejor canción de John Deacon junto a "Spread Your Wings" ("You and I", que no entiendo cómo no es un clásico) y una de mis mayores debilidades, la balada folk de Brian "Long Away".


1) Be-Bop Deluxe - Modern Music

Me permito repetir grupo porque ambos discos de Be-Bop Deluxe merecían salir aquí. Si Sunburst Finish es su pequeño clásico, el que se cita cuando se quiere recordar a la banda de Bill Nelson, Modern Music es su obra maestra absoluta. Un disco que se me resistió durante años y ante el cual he acabado cayendo rendido, donde afinaron más que nunca ese sonido propio tan especial que - mucho me temo - dejaron más de lado en su siguiente y último álbum, donde las composiciones de Nelson están no solo más refinadas que nunca sino impecablemente secuenciadas a lo largo del disco. Sin ir más lejos la cara B es quizá una de mis suites favoritas del rock, una maravilla de principio a fin.
Qué voy a decir, uno de mis álbums favoritos de todos los tiempos.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Queen - Hot Space (1982)


Todos los grupos tienen uno o varios discos controvertidos, oficialmente apestados y que históricamente se han considerado como ovejas negras, ese punto en común en que coinciden todos los fans a la hora de decidir el peor momento de una banda. En el caso de Queen el disco en cuestión es Hot Space (1982), o quizá lo era, ya que hoy día está siendo "rehabilitado" por algunos fans bajo la premisa de que tampoco era tan malo como se decía y por la nostalgia que supone ver recientemente un nuevo disco de Queen sin Freddie - The Cosmos Rocks (2005) - cuyo estilo tan insípido provoca que hasta uno eche en falta los desvaríos discotequeros de Freddie. A nivel cualitativo yo creo que están a la par, pero The Cosmos Rocks, en su estilo amuermado, complaciente e inofensivo parece una obra totalmente prescindible sin nada que decir, simplemente creada para oficializar la reunión Queen + Paul Rodgers; en cambio, Hot Space realmente tiene algo que decir. Puede que sea algo terriblemente equivocado, pero como mínimo se nota que aquí querían transmitirnos una idea.

Situémonos: Queen en realidad comenzaron la década con muy buen pie, con uno de esos discos que literalmente salvan carreras, The Game (1980). En los 70 se habían comido el mundo, y su último disco de estudio, Jazz (1978), no hacía presagiar problemas en el seno del grupo. Pero los tiempos estaban cambiando y difícilmente en 1980 podrían repetir la jugada de sacar como single un tema como "Bicycle Race" (aunque lo de utilizar un tema de rockabilly no es tampoco especialmente obvio, si lo pensamos bien). Queen, que no eran ajenos a ello, optaron por un cambio en The Game. Adiós a los excesos de los 70 y bienvenidos a la era del "menos es más", promovida por su ingeniero de sonido Reinhold Mack, figura clave en los Queen de los 80. Temas más sencillos, menos sobredosis de coros y entrada en juego de nuevos elementos como los sintetizadores y la música funk. Y lo mejor de todo es que les funcionó. El disco vendió muy bien y conseguía algo tan difícil como mantener su estilo personal al mismo tiempo que variaban su sonido. Todo parecía ir por buen camino. Y curiosamente, si en 1980 lanzaron uno de esos discos que salvan carreras, dos años después estrenaron el que casi hunde la suya. ¿Cómo podía pasarse en 2 años de tal acierto a tamaño error?

Al menos el merchandising molaba

La gestación de Hot Space fue ciertamente muy complicada y tuvo lugar en un clima bastante tenso, incluso para los estándares de Queen. En aquellos años Freddie estaba en su fase de mayores excesos en todos los sentidos y sentía un enorme interés por el pop ochentero, la música disco y otro tipo de sonidos completamente alejados de Queen. El bajista John Deacon, introductor oficial del funk en el grupo con "Another Ones Bites the Dust", estaba encantado con ese panorama. Mack y el manager personal de Freddie alentaban esas tendencias (el segundo de hecho quería sacar a Freddie de Queen, pero ése es otro tema). Brian May, el único que quería seguir aferrándose al sonido rock y a su guitarra eléctrica se encontraba en minoría. El batería Roger Taylor, que sería su aliado lógico, en aquellos años pasaba de todo y se involucró lo mínimo en el disco (de hecho algunas baterías están hechas con cajas de ritmos).

En realidad ese paso a un sonido más funkie que había tenido lugar en The Game no había sido solo cosa de Deacon: Brian había aportado la genial funk-rock "Dragon Attack", Freddie experimentaba con otros sonidos en "Don't Try Suicide" y, curiosamente, fue Roger el que rompió por primera vez la regla de no usar sintetizadores trayéndose uno al estudio. Pero The Game seguía manteniendo, pese a todo eso, una sólida base rock y el sonido Queen. Y eso es lo que se pierde en Hot Space. En algunos temas como el single "Body Language" no había literalmente partes de guitarra eléctrica. Deacon se quejaba a Brian se que no hacía los solos que él quería para sus temas. Freddie estaba todo el día de juerga y le encantaba este cambio de rumbo. Brian, en minoría, acabó recurriendo a este tipo de excesos como válvula de escape (el solo de "Put Out the Fire" lo grabó borracho, un punto a su favor dado el resultado).

A cambio, si alguien destaca con abrumadora diferencia aquí es Freddie. Es un disco donde tengo la impresión de que su voz acapara el protagonismo más que de costumbre, quizá ayudado por el estilo más sencillo en que no compite con tantos coros y guitarras. De hecho es la primera vez en su carrera (sin contar el Flash, que es una banda sonora) en que Brian y Roger no cantan ninguno de sus temas. Roger como dijimos estaba de vueltas de todo y ya se reservaba sus dotes de cantante para sus discos en solitario. Y Brian, que siempre interpretaba alguna balada suya, aquí aparentemente estaba demasiado desganado para entonar "Las palabras de amor" o quizá creyó que su voz no pegaba. Quién sabe, en todo caso ninguno de los dos volvió a ser la voz principal en ningún tema futuro de Queen estando Freddie.

Los dos grandes culpables del invento. Les seguimos queriendo igualmente.

Ciertamente, el fan de la época debió flipar mucho cuando puso su nuevo disco de Queen y éste empezó con un tema funk con acompañamiento de trompetas, "Staying Power". Y si pensaba mientras miraba la carpeta "Buf, menos mal que ahora viene un tema de Brian", ahí estaba "Dancer", cuyo horroroso título nos describe a la perfección su contenido y nos hace pensar que Brian quizá también intentó a regañadientes pasar a ese nuevo estilo. El single de John "Back Chat" como mínimo reconozco que es pegadizo, pero me sigue pareciendo del montón (a cambio el videoclip es entrañablemente ochentero), y sobre esa abominación llamada "Body Language" mejor no hablo (la cara que pone Brian en el videoclip ya lo dice todo).

Curiosamente, Roger Taylor, que en sus discos en solitario se entregaba a los mayores horrores ochenteros, en este álbum es el más conservador de todos. "Calling All Girls" es un tema que por algún motivo siempre me ha desagradado mucho, pero a día de hoy la veo como una canción pop-rock inocua del montón (eso sí con uno de los videoclips más maravillosamente ridículos de Queen). En cuanto a "Action this Day" es terriblemente simplona pero me cae algo en gracia, creo que por el estribillo. Aun así ambas están muy por debajo de los estándares de Roger, aunque no sean horribles.

Esto pretendía ser un homenaje a THX 1138 de George Lucas. Quedó en parodia.

Se suele decir que la clave del disco está en la cara B, que es donde vuelven los Queen clásicos. Y aunque en rigor para que fuera así habría que intercambiar "Cool Cat" por "Action this Day", tiene gran parte de verdad. Así pues, tenemos aquí una buena y una mala noticia: la buena es que la mitad del disco nos ofrece a unos Queen menos ochenteros, la mala es que esta parte del álbum nos confirma que si Hot Space es tan flojo no es solo por el giro estilístico sino porque compositivamente el grupo ya no daba más de sí.

Tomemos por ejemplo "Las palabras de amor", una balada de Brian que creo que se ha denostado mucho aquí simplemente por su ridículo su estribillo en español - un apunte: me parece un contrasentido divertidísimo que para un tema dedicado a sus fanes japoneses, Queen cantaran todo el estribillo en dicho idioma, pero que en cambio cuando el mismo Brian decide escribir una letra con partes en español solo incluya dos ridículos versos pese a ser un idioma que manejaba con cierta soltura. Yo siempre he defendido que es una buena canción pero si la comparamos con "Save Me" de su anterior disco se queda en nada. También nos ofrece nuestro guitarrista melenudo "Put Out the Fire", uno de los más sólidos argumentos a favor que esgrimen los defensores del disco, ya que es un tema rockero que resulta refrescante entre tanto horror discotequero. Recuerda mucho a la futura "Tear It Up" pero, al igual que ésta, es un hard-rock à la Brian May menor sin la personalidad de un "Dragon Attack" - nótese que estoy comparando siempre con su anterior disco de estudio, no me remonto más atrás porque tampoco es justo, pero al lado de sus grandes álbums las comparaciones serían aún más odiosas.

En cuanto a Freddie, nos ofrece aquí mi tema oculto favorito del disco, la balada dedicada a John Lennon "Life Is Real", que tiene cierto tono tristón melancólico que me agrada mucho... pero difícilmente nadie la citará como una de sus mejores baladas y está claramente por debajo de "Play the Game".

Y si miramos hacia adelante las comparaciones siguen siendo reveladoras ("Hammer to Fall" o "It's a Hard Life", casi nada). Incluso los temas de Roger, el compositor más flojo de todos, están por debajo de los dos de The Game, que no eran maravillas pero estaban muy bien.


No, amigos, desengañémonos. Por mucho que fantaseemos sobre cómo habría sido el disco grabado de forma más convencional, la realidad es que el grupo estaba ya desgastado. Solo hay un tema que realmente puede competir con el resto del catálogo del grupo, y ustedes ya saben cual es: "Under Pressure", fácilmente su mejor tema de los 80. No creo que sea casual el hecho de que fuera una composición muy anterior al resto del disco, no solo por inspiración sino por estilo. Tampoco que el otro co-autor sea ni más ni menos que David Bowie. No deja de parecerme curioso aun así que tras un clásico inmortal de ese calibre Queen tocaran fondo con Hot Space y Bowie con Let's Dance (1983). Teniendo en cuenta que este single se lanzó bastante antes al resto del disco, no quiero imaginar la cara de decepción de los fans al oír el LP por primera vez, expectantes después de que "Under Pressure" les hiciera suponer que el grupo seguía en plena forma (de todos modos, el single "Body Language" imagino que ya hizo saltar todas las alarmas).


Al disco le seguiría el consabido tour que ha quedado reflejado en el excelente directo en el Hollywood Bowl de 1982. A menudo creo que los discos y los conciertos que retratan a un grupo en estado de crisis y dudas pueden ser muy interesantes, y creo que éste es el caso. Acababan de sacar un álbum de música disco que no vendió del todo bien y tenían que trasladarlo al directo. Bonito dilema. En el Hollywood Bowl puede verse cómo faltan dos de los singles que se sacaron del álbum y que se habían probado en directo pero no duraron mucho en el repertorio ("Body Language" y "Calling All Girls"). Sencillamente no funcionaban. Y si creen que en el fondo es sano que el grupo mostrara la inquietud de ir rotando temas y alejarse de los singles de presentación, les recuerdo que el tour en que más cambios han hecho en sus setlists, con diferencia abrumadora, fue presentando el disco peor recibido de su carrera: The Cosmos Rocks (2005). No, Queen estaban dubitativos. El inicio del Hollywood Bowl con esas versiones tan adrenalíticas de "Flash" y "The Hero" parecen una reafirmación en plan "seguimos rockeando, de verdad, que nos os quepa ninguna duda". Y por si no queda claro, en cierto momento Freddie se dirige al público para hacer totalmente explícita esa idea (lo cual parece una extraña broma, ya que justo después de anunciar que siguen rockeando se enfrentan a la terrible "Stayin' Power"). Estaba claro que Queen se habían metido en un callejón sin salida: no podían seguir siendo ellos mismos tirando por este camino, pero tampoco parecían estar por la labor (al menos Freddie y John) de seguir anclados al pasado.

De todos modos, lo que casi acabó con Queen no fue tanto el poco éxito del disco (quedó muy por detrás de todos sus otros álbums pero vendió bien, simplemente estaba por debajo de los estándares de Queen) como la penosa y larga gestación del mismo. Si ya de por sí estaban hartos de convivir juntos durante 10 largos años de giras y grabaciones continuas, las discrepancias artísticas de Hot Space hicieron estallar la situación. Tras la gira de presentación, la banda se dio un tiempo de descanso que podía desembocar en una ruptura o en un retorno. Fue lo segundo. Y The Works (1984) - la solución a ese dilema de adaptarse a los 80 y seguir siendo ellos mismos - junto a su famosa actuación en el Live Aid les reactivó por completo. Para cuando grabaron A Kind of Magic (1986) habían llegado a una especie de armonía entre ellos y volvieron a reinar comercialmente como una de las grandes bandas de estadio de la época. Quizá el resbalón de Hot Space fue necesario para aprender de sus errores y encontrar el camino apropiado.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Queen - Jazz (1978)




Últimamente me he encontrado rescatando mucho más de lo habitual Jazz (1978) de Queen, lo cual es un motivo tan bueno como cualquier otro para dedicarle un post.

De entrada he de decir que siempre ha sido mi menos favorito de los discos setenteros de la banda... pero eso no es algo negativo, lo que pasa es que el resto son todos extraordinarios y este álbum no llega tan tan alto como los demás para mi gusto, aunque sí que creo que es otra maravilla imprescindible.

Un primer detalle que me encanta es el contexto que rodea al disco. Pónganse en situación: en 1977 surgió la explosión punk (que aunque creo que se ha sobredimensionado un poco sí que fue un impacto a la escena musical del momento) y Queen estaban en el punto de mira de muchos críticos como una de las bandas dinosaurio a destruir de inmediato. ¿Cuál fue la respuesta del grupo? Tomen nota:
  • Sacar en 1978, en el momento de efervescencia del punk y la música disco un álbum llamado "Jazz".
  • Un álbum que además no tenía nada de jazz en su interior (¿entonces por qué lo titulan así?).
  • Un álbum que, aún mejor, volvía a tener de productor a Roy Thomas Baker, responsable directo de la faceta más pomposa y excesiva del grupo en álbums como A Night at the Opera (1975), alejándose por tanto del estilo más directo - dentro de sus estándares - del anterior News of the World (1977).
  • Un álbum del que, de entre todos los singles potenciales, el que escogieron como primera presentación del álbum era "Bicycle Race". Si no veis una provocación en toda regla a los puntos anteriores, yo creo que este último es la confirmación definitiva.

La famosa carrera de bicicletas que la banda organizó para promocionar el álbum. La ganadora salió en la portada de uno de los singles.

En otras palabras, Jazz era un clarísimo "que os jodan" dirigido a los críticos y a aquellos que estaban arremetiendo contra la banda acusándoles de dinosaurios. No es que no fueran a adaptarse a las modas musicales de la época (eso ya llegaría dos años después en otro contexto muy diferenciado), es que además iban a vacilarles en la cara. Y para rematarlo se organizó como vehículo promocional una carrera de bicicletas de chicas que fueran desnudas.

Para los fans no hubo tantas sorpresas, ya que mantenía el sonido clásico que se esperaba de ellos y mantenía el nivel esperado. Quizá en aquel lejano 1978 sabía a poco respecto a los anteriores pero hoy día se escucha de maravilla y de hecho se ha revalorizado hasta el punto de que muchos fans del grupo lo consideran una de sus obras cumbre (para mí ni por asomo, pero es un gran disco).

De entrada, empezar un disco con una excentricidad como "Mustapha" es otro indicio de que Freddie no pensaba dejarse doblegar por nadie. Como curiosidad, la canción tuvo mucho éxito en España y en la gira del 1986 el público cantaba los versos iniciales para ver si conseguían que Freddie se animara a interpretarla. Mucho me temo que nunca fue un tema muy frecuente en vivo, pero aún así aquí hay un vídeo de la banda interpretándola que demuestra que no les quedaba nada mal:


Sobre la otra excentricidad típicamente Freddie del álbum, la ya mencionada "Bicycle Race", decir que es un tema muy divertido con una letra tan estúpida que es genial. Sus otras contribuciones son composiciones más puramente rockeras: el pequeño clásico "Let Me Entertain You" que colaban siempre al inicio de los conciertos como segundo tema a modo de declaración de intenciones y la descomunal "Don't Stop Me Now", una canción sencillamente perfecta que desprende puro vitalismo y buen rollo. Que una de las mejores canciones de Freddie desapareciera tan pronto de las giras conservando en cambio la muy inferior "Let Me Entertain You" es algo que solo puedo atribuir a las reservas que tenía Brian a la canción. En el documental Days of Our Lives el guitarrista niega la creencia generalizada de que odia este tema, pero aún así da a entender que le trae malos recuerdos porque el título hace referencia a la época en que Freddie se desmadró más del todo explorando el ambiente gay de la época y por tanto alejándose más de sus compañeros. Por último está la preciosísima balada "Jealousy". Las baladas a piano de Freddie son un valor sobre seguro, nunca te fallaban.

Pasando al otro gran compositor del grupo, Brian no se luce tanto como en el álbum anterior pero aún así contribuye con otro de los grandes himnos hard-rock de los 70, "Fat Bottomed Girls", a imagen y semejanza de los temas hard-rockeros de AC/DC sobre chicas fáciles y de buen ver. Entre los temas menos conocidos, el que menos me gusta es "Dead on Time", un tema rápido y feroz disfrutable pero tampoco memorable. La gran sorpresa está en la acústica "Dreamer's Ball", una canción maravillosa y el único tema cantado por él es "Leaving Home Ain't Easy" que a mí siempre me ha gustado mucho.


Por último nos quedan John y Roger. Nuestro entrañable bajista aporta una breve y entrañable balada muy en su línea "In Only Seven Days" y uno de los pequeños clásicos del grupo, el irresistible tema pop "If You Can Beat Them", que creo que podría haber sido incluso single y se tocó en directo en la gira del disco. Roger en cambio es de nuevo el compositor más flojo de todos (en breve le dedicaremos una entrada) y sus temas son los que hacen que el álbum baje de nivel, sobre todo "Fun It", que directamente no me gusta pese a su aire chulesco que le pega tan bien a su voz. En cambio "More of that Jazz" vuelve a servirse de ese sonido más oscuro con un riff bastante conseguido y creo que funciona mucho mejor. Aún así, lo siento Roger, pero estabas rodeado de otros bastante mejores que tú.

Jazz fue un nuevo éxito de ventas del grupo, si bien algo inferior a los anteriores. La gira que le siguió en cambio fue una de las más históricas de su carrera, quedando inmortalizada en el magnífico Live Killers. Fue especialmente oportuno porque coincidió con el fin de una etapa del grupo, que además por pura casualidad coincidió también con el cambio de década. Pero sobre eso ya hablaremos otro día si hace falta. De momento les dejamos con un vídeo de "If You Can Beat Them" en directo, uno de los temas del disco que no ha quedado reflejado en ningún disco en directo oficial.



jueves, 27 de febrero de 2014

Pequeños grandes detalles de canciones

Hay veces en que lo que le fascina a uno de la canción no es aquello más obvio o aquel gancho obvio introducido por el grupo, sino un detalle, un instante concreto. No me refiero por ejemplo a cosas como el retorno a la melodía principal en el "Starless" de King Crimson, ya que aunque sea sólo un detalle en un tema de más de 10 minutos, es obvio que se trata de uno de los puntos principales de la composición para cerrarla en círculo. Me refiero a detalles teóricamente más discretos. Hay docenas de ejemplos pero éstos son los que he podido sacar hoy.

A veces sucede que de una canción lo que más te gusta es una melodía concreta, no necesariamente la principal o el estribillo. El caso más descarado de esto que me ha sucedido a mí es "Gone Hollywood" de Supertramp, el tema que abre el Breakfast in America que demuestra cómo Rick Davies también podía ser un gran compositor pop. Es una muy buena canción con muchos coros à la Supertramp, pero el momento que me vuelve loco y que es mi favorito absoluto es cuando cantan la melodía de "If we only had time, only had time for you". La melodía surge a mitad de tema de la nada, como un ataque por sorpresa al oyente y me encanta.


"Baby Blue" de Badfinger he creído que también entraría en esta categoría porque lo que me enamoró de la canción fue no la melodía principal o el estribillo sino el puente de "What can I do, what can I say? Except that I want you by my side. How can I show you? Show me a way. Don't you know, the times I tried." Toda la canción es perfecta, pero esta parte en concreto a nivel melódico me parece descomunal, y encima la rematan con ese sencillo y efectivo solo de guitarra.

Lo mismo me sucede con "Loving Cup" de los Rolling Stones. Repito, tanto ésta como la anterior me parecen perfectas en su totalidad, pero lo que me hizo verla con otros ojos es la parte que hay a mitad de canción en que Jagger canta lo de "I feel so humble with you tonight" hasta el final de "What a beautiful buzz". No sé cuantas veces he rebobinado la canción para reescuchar este segmento porque me encanta. Quizá no corresponde a esta lista y en general es el momento favorito de muchos fans, pero como es un tema que no suele mencionarse, he pensado que cabía añadirlo aquí.



Pasando a detalles más pequeños, también debo mencionar "Five Years" de David Bowie. Me pasé un buen tiempo sin poder pasar del primer tema del Ziggy Stardust por culpa de esta canción, que se convirtió en una obsesión para mí, pero sobre todo por un detalle: los dos gritos finales de Bowie. No el clímax final en general (que considero que todos adoraremos y por tanto no entraría en este post) sino la forma como grita "Five years" las dos últimas veces. No sé por qué, me encanta cómo lo hace.

Pasando a Queen, destacaría en una categoría similar un momento de esa genialidad llamada "My Fairy King" de su debut. El momento en que Freddie canta lo de "Mother Mercury, look what they've done to me, I cannot run I cannot hide" y seguidamente Brian entra con su guitarra entonando una melodía atmosférica me parece de esos momentos que tienen una magia descomunal. Ese detalle vale por discos enteros, y lo digo en serio.


A veces incluso uno acaba adorando detalles que objetivamente son errores. Es el caso de un detalle de "I Can Feel" de Mott The Hoople. El motivo por el que la banda suele odiar su segundo disco y, concretamente, este tema es lo mal producido que está (yo no estoy de acuerdo). El detalle que irrita más a Ian Hunter es el hecho de que en todo el tema se oye el chirrido del bombo por haberse grabado mal. Sé que eso es un error pero a mí me gusta mucho cómo queda, quizá porque le aporta un detalle que le hace especial, no sé, pero yo ahora mismo no lo quitaría.

No suele suceder que una letra me llame tan poderosamente la atención que me haga cambiar la percepción de un tema (aunque el año pasado me sucedió con "House with No Door"), pero a veces sucede. "Brown-Eyed Women" ha sido desde que la descubrí una de mis canciones favoritas de Grateful Dead, pero lo que me hizo cogerle un cariño especial son estos versos que siempre me han encantado:

Snowed so hard that the roof caved in.
Delilah Jones went to meet her God,
And the old man never was the same again.

No me pregunten por qué, pero siempre he adorado esta parte (especialmente lo de "And the old man never was the same again" que desprende una melancolía que me encanta), y más cómo queda con la melodía.

Los herederos de Jerry García me han dicho que deje de poner tantos vídeos de esta canción en mi blog, pero no me intimidarán.

Y por último. ¿no les pasa a veces que de una canción lo que más les llama la atención es un instrumento que realmente no es el que más sobresale o en el que uno no debería fijarse? A mí me pasa mucho con las baterías, al sentir cierta debilidad por ese instrumento. Un ejemplo personal para cerrar con el mismo grupo que empecé: "In the court of the Crimson King" de King Crimson.