martes, 26 de marzo de 2013

Simon Finn - Pass The Distance (1970)




Simon Finn es uno de esos músicos de culto que pasaron por el clásico proceso de no ser reconocidos en su momento y ser redescubiertos mucho tiempo después. Este músico de folk sólo grabó un disco, Pass The Distance, que estuvo muy poco tiempo en circulación por problemas legales. Después de esta obra, Finn abandonó la música y se fue a vivir a Canadá donde trabajó como profesor de karate o granjero.

Décadas después, David Tibet de la banda Current 93 descubre el disco y le obsesiona tanto que hace campaña para editarlo en CD y de paso convence a Simon Finn para que actúe en sus giras. El resto es fácil de imaginar, Pass The Distance es descubierto por un público que ni sabía que existía este hombre y el álbum se convierte en un pequeño clásico de culto del folk-rock. Simon Finn, 30 años después de haberlo grabado, se encuentra  dando pequeñas giras en solitario gracias a un álbum que seguramente ni recordaba a estas alturas.

Dejando de lado el estatus de culto de la obra, Pass The Distance es realmente un magnífico disco de folk psicodélico, un álbum en ocasiones oscuro y extraño, pero también muy atrayente. Finn trata premeditadamente las canciones a su bola, evitando a veces expresamente la estructura clásica de una canción, y otras llevándolas a extremos sorprendentes.


El tema más famoso es una prueba de este último caso: "Jerusalem". Se trata de una canción de tono grave y épico acentuado por el órgano. La letra de estilo obviamente bíblico siempre me ha gustado mucho ("Did he imagine at that moment two hundred million hypocrites would praise his name? And were he now to come down those hypocrites would crucify him again") y tiene su momento cumbre al final cuando Finn deja de cantar para literalmente chillar, vomitar palabras y aullar.

Fue éste el primer tema que oí de Simon Finn y en una sola escucha ya estaba buscando el disco entero para ver si estaba a la altura. En realidad el resto de canciones no son tan agresivas y sigue en general un estilo más reposado con esos tintes psicodélicos a los que aludí, recordándome un poco a los momentos más accesibles del Tim Buckley folkie. No obstante, sigue siendo una gran obra y me gustó enseguida, y eso que no soy un gran seguidor del folk.

Temas como los iniciales "Very Close Friend", "The Courtyard" (mi favorita de este estilo) y "What a Day" o "Patrice" y "Where's Your Master Gone" son ejemplos de estas piezas más tranquilas, con leves acompañamientos de flauta y otros instrumentos. Finn consigue que estos temas más puramente folk tengan un tono especial por su interpretación y el tratamiento que les da, aparentemente sencillo pero muy cuidado en mi opinión. Tanto cuando opta por un estilo más bucólico ("Patrice") como cuando se vuelve más apasionado ("What a Day"), Finn resulta un intérprete muy especial.



Aunque me gustan mucho esas canciones, mis momentos favoritos son, por mis gustos personales, aquellos que se salen más del folk: "Hiawatha", de tintes más orientales, sería mi favorita del disco junto a "Jerusalem", mientras que la dramática "Big White Car" nos ofrece el segundo estallido de furia Finn del álbum.

No obstante, aunque estos temas son un porcentaje pequeño, el resto tiene un atractivo especial, un sonido propio bastante personal, que justifican el estatus de culto que ha adquirido con el paso del tiempo.


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