sábado, 27 de septiembre de 2014

Elton John - Rock of the Westies (1975)



De toda la discografía clásica de Elton John (es decir, desde su debut hasta finales de los 70) sólo hay 4 discos que suelen marginarse en la mayoría de recopilaciones: Empty Sky (1969), Tumbleweed Connection (1970), Friends (1970) y Rock of the Westies (1975). El caso de Empty Sky es normal, ya que no tuvo mucho éxito en su época y Elton aún no había encontrado su sonido propio. Tumbleweed Connection es la gran joya olvidada de su carrera, una auténtica obra maestra, pero de nuevo se alejaba un poco de su estilo y no funcionó bien comercialmente. Por otro lado, Friends era una banda sonora de encargo que se hizo deprisa y corriendo. En estos tres casos es comprensible que los discos no salgan representados en las compilaciones del famoso pianista puesto que fueron discos que comercialmente no funcionaron muy bien. Sin embargo el caso de Rock of the Westies es más extraño, porque realmente fue un éxito en su época. Quizá se deba a que, al igual que los dos discos mencionados al principio, su estilo se alejaba un poco de los parámetros "eltonjohnianos", pero veamos su contexto para entenderlo.

A mediados de los 70, Elton John era uno de los artistas más exitosos del mundo. Literalmente TODO lo que grababa era un éxito de ventas - a este dato objetivo le añado yo uno más subjetivo: el bastardo no había hecho ni un disco que bajara del notable alto hasta entonces, salvo quizá Friends que aún no he oído y se grabó de cualquier forma. No obstante, eso no podía durar para siempre y llegó un punto en que el propio Elton empezó a resentirse un poco de su éxito. En concreto el principio del fin llegó con el que él considera su mejor disco Captain Fantastic and Brown Dirt Cowboy (1975). Era la obra más autorreferencial que había grabado hasta entonces, con unas letras de Bernie Taupin que se hacían eco de su propio pasado, una portada que suponía una celebración del Elton John excesivo y glam de la época y una música que sonaba a 100% Elton. Fue otro éxito de ventas, claro. Pero también el final de una etapa, algo que quedó claro cuando el artista tomó una extraña decisión: para la gira de presentación del álbum decidió prescindir de los dos músicos que llevaban más tiempo con él, el bajista Dee Murray y el batería Nigel Olsson. Fue una decisión extraña e inesperada, puesto que habían estado con él desde sus inicios, cuando giraban en formato trío, y habían demostrado de sobras ser grandes músicos. Si quería renovar su banda - que es lo que luego se descubrió que pretendía - ¿por qué no esperar a finalizar el tour de presentación del último disco que grabó con ellos? Ni idea, imagino que estaba demasiado ansioso por un cambio de aires.

De cara a su nuevo disco, Elton John se propuso por tanto un giro estilístico que funcionó de forma parecida a lo que hizo en Tumbleweed Connection: un término medio entre buscar otro sonido pero al mismo tiempo seguir sonando a él mismo. En Tumbleweed ese otro sonido era la música americana, en Rock of the Westies también, pero otro tipo de música americana como veremos. Para ello formó una nueva banda en que conservó de su formación clásica al guitarrista Davey Johnstone y al percusionista Ray Cooper. Las nuevas incorporaciones eran el bajista Kenny Passarelli (bajista de Joe Walsh) y el batería Roger Pope, quien ya había tocado con Elton en sus primeros álbums. La novedad estaba en la incorporación de un segundo guitarrista, reforzando la idea de que se buscaba un nuevo sonido más contundente. Este nuevo guitarrista era Caleb Quaye, también presente en los primeros discos de Elton John, y si se piensan que éste aceptó al instante la oferta de volver a trabajar con en el que en ese momento era uno de los músicos más populares del mundo... se equivocan. A Quaye no le gustaban los hits glam radiofónicos que habían hecho popular a Elton, y le dijo que se negaría a tocar en directo "Crocodrile Rock". Éste le respondió que no había problema, de hecho iba tan sobrado de hits que podía renunciar fácilmente a un par si eso contentaba a Quaye.

La nueva pandilla de Elton.

El nuevo disco estaba (extrañamente) dedicado a Dee y Nigel a los que acababa de echar (¿?) y ya demostraba exteriormente de qué iría la cosa. Comparen esta portada con la del anterior. De un dibujo excesivo de Elton John cabalgando un piano sobre un mar superpoblado de extrañas criaturas a un sencillo retrato de nuestro amigo Elton sonriente y sin afeitar. La idea es obvia: dejar de lado la faceta glam alocada y tirar hacia un estilo más sencillo y directo. Más o menos eso es lo que alberga Rock of the Westies pero, ojo, sigue sonando a Elton John; y lo que para él es música más sencilla y directa para otros estaría sobreproducido.  No obstante se nota el cambio de rumbo y resulta muy estimulante. Pasemos a la música.

El único single de éxito que dejó este disco es "Island Girl", y no es de extrañar, es la canción que tiene una vocación más clara de tema radiofónico: un tema de pop-rock pegadizo y coreable con unos falsetes irresistibles en el estribillo (pocos músicos dominaban también el falsete como él), sin duda es de mis favoritas. Mi otro gran tema predilecto es el inicial "Medley (Yell Help/Wednesday Night/Ugly)", que es acertadísimo como inicio para mostrar por dónde irían aquí los tiros. Una canción con un sonido muy chulesco y contundente que se queda grabado en la mente hasta que, oh sorpresa, de repente se intercala en medio un pasaje atmosférico más típico del Elton clásico (me repito pero me maravilla lo increíblemente buen cantante que era) hasta volver a un segmento más rockero y furioso. Me encanta cómo en 6 minutos pasa de un registro más contundente a otro tan melódico para volver al inicio.



El tema que Elton quería incluir como single de adelanto era "Dan Hare (Pilot of the Future)", ya que consideraba que tenía mucho potencial. Soy incapaz de entender eso, puesto que yo siempre lo he visto como un tema muy extraño, pero de todos modos es otro de mis predilectos. La otra canción que iría en este segundo nivel de preferencias personales sería "Street Kids", muy en la línea del tema inicial, un tema denso de seis minutos conducido por el piano de Elton flanqueado por las dos guitarras de Davey y Caleb.

Finalmente destacaría también, aunque por debajo de los anteriores, tres temas más. "Billy Bones and the White Bird", que cierra el disco, es básicamente un ritmo tipo "Not Fade Away" sobre el que construye una canción nueva. Los otros pertenecen a la categoría de clásicos menores: la hard-rockera "Grow Some Funk on Me" que al principio no me mataba pero le acabé pillando el punto (ojo, es de las pocas veces en que comparten la autoría con otro músico, en este caso Davey Johnstone, raro raro) y "I Feel Like a Bullet (In the Gun of Robert Ford)", la ÚNICA balada a piano del disco, lo cual nos da una idea del cambio estilístico que estaba dando.



Los otros dos que quedan me parecen más prescindibles. No son memorables pero aún así son mejor que los temas más flojos del Captain Fantastic, con lo cual aunque este disco sea inferior al precedente sí que mantiene un nivel más homogéneo.

El CD contiene de Bonus Track un tema de esa época que paradójicamente contradice por completo las intenciones de Rock of the Westies: la celebérrima "Don't Go Breaking My Heart", una canción pop alegre cantada a dúo con la cantante Kiki Dee. Hoy día me agrada, no sé si porque me he acostumbrado a ella (a la canción, no a Kiki Dee) o porque realmente es un buen tema y me he quitado con el tiempo los prejuicios que tenía cuando la oí por primera vez. En todo caso es tan simpática como su videoclip.


Volviendo al disco, Rock of the Westies fue (¿lo adivinan?) un nuevo éxito de ventas puesto que en 1975 cualquier disco con la palabra Elton John en la portada estaba destinado automáticamente a lo alto de las listas. Le siguió una gira muy interesante con esa banda que muy significativamente se llamó "Louder than Concorde" en la cual rescató algunos temas de sus primeros discos aprovechando la presencia de Caleb Quaye. Después, para cumplir el contrato con su discográfica sacó el directo Here and There (1976) que en realidad documentaba conciertos de su antigua banda y después se lanzó con su propia discográfica (Rocket Man Records) con el disco doble Blue Moves (1976). Pese al cambio de banda y de discográfica, nada de esto pudo impedir lo inevitable: tras tantos años trabjando a un ritmo infernal más la vida de excesos asociada al mundo del rock, finalmente Elton John petó. Hizo una gira tras la cual dijo que no volvería a actuar (a los pocos años dejó de cumplirlo), cometió una de las meteduras de pata más garrafales y deliciosamente bizarras de su carrera haciendo un álbum de música disco espantoso con composiciones que ni eran suyas, se separó de su hasta entonces inseparable letrista Bernie Taupin y en definitiva su edad de oro llegó a su fin.

Rock of the Westies fue por tanto una manifestación de cómo el Elton John clásico estaba empezando a quebrarse y a necesitar de un desesperado cambio de dirección. Aparte de eso, aunque no juega en la liga de sus obras maestras es indudablemente un gran disco.
Además, aunque a nadie le importe, ha sido uno de mis álbums de este verano.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Conciertos pasados: Nektar - Sala Borderline (Londres), 2 de Septiembre del 2009

Hay conciertos que, aunque objetivamente no estarán entre mis absolutos favoritos, los recuerdo con un cariño especial. Es el caso del concierto que presencié de Nektar hace cinco años en Londres, a causa de una suma de circunstancias tanto musicales como personales: el verles en vivo al poco de descubrirles cuando aún tienes el "subidón" de acabar de descubrir una gran banda, el pequeño local donde les vi que lo hizo más íntimo, el que coincidiera con un viaje muy especial a nivel personal, etc.

Lo mejor es que todo sucedió por pura casualidad. Era la primera vez que iba de viaje a Londres para pasar unos días de turismo (el año antes había hecho un viaje express de un día para ver a John Fogerty) y obviamente me hacía mucha ilusión pasar una semana en la capital inglesa, puesto que llevaba años queriendo visitarla. Como Londres es una de las grandes cuna musicales del rock, planeé visitar varias tiendas de discos y, además, mirar si mi visita coincidía con el concierto de algún grupo molón de esos que no se prodigan por nuestra Península. La semana que estaría ahí no había ninguno que conociera y me gustara (recuerdo que actuaba Brian Wilson y también Michael Jackson en sus famosos conciertos de retorno que luego se suspendieron tras su muerte), pero entre los posibles había unos tales Nektar, cuyo nombre me sonaba vagamente a rock progresivo setentero.

Consulté con un amigo que era un experto en el género y me confirmó que eran una banda muy buena que valía la pena ver en vivo. En otro post ya reivindicaré como Dios manda a Nektar, pero ahora solo diré que me hice con sus discos A Tab in the Ocean (1972), Remember the Future (1973) y Recycled (1975) y me gustaron mucho, así que me hice con un par de entradas sin dudarlo.

La sala era un pequeño bar musical donde creo que no llegábamos ni a 70 personas, si mi memoria no me traiciona. Cuando tienes un grupo setentero y ni en Londres llenas para 100, está claro que eres realmente underground (y eso que en su época tuvieron cierto éxito). En todo caso el grupo, afincado en Alemania, agradecieron a la sala la oportunidad de actuar ahí, ya que creo que a día de hoy básicamente actúan en Alemania.


Tras uno de los grupos teloneros más bizarros que he visto en mi vida (Audioporn), salió a escena la formación actual, que tiene como miembros clásicos al cantante y guitarrista Roye Albrighton y el batería Ron Howden (uno de los músicos con más pintas de anciano que he visto en mi vida, y eso es decir MUCHO). Completaban la banda un bajista de más reciente incorporación y un teclista que era, literalmente, el hermano gemelo perdido de Santiago Segura.

Iniciaron el concierto con los dos últimos temas de A Tab in the Ocean seguidos, "Crying in the Dark" y "King of the Valley", tirando hacia la faceta más hard-rockera del grupo. Más adelante volverían una vez más a ese álbum con la impresionante "Desolation Valley", con un riff que podrían haber firmado Led Zeppelin.

Para nuestra desgracia, Ron nos dijo que darían un concierto de "solo" hora y media en vez de los normales de más de dos horas (eso implicó que nos quedamos sin Remember the Future). Algo que me gustó del cantante es que tenía suficiente sentido del humor como para cachondearse de los tópicos del rock progresivo como los interminables solos, ¡incluso de bajo! (lo cual no quitó que hubiera un solo de bajo en el concierto). Teniendo en cuenta que ellos cayeron en muchos de esos tópicos del rock progresivo - sólo miren el "concepto" que hay tras álbums como Recycled o Remember the Future - dice mucho en su favor que sepan burlarse de sí mismos... lo cual no quita que su música progresiva sea magnífica. Las referencias a sus discos más nuevos por suerte fueron breves (les di una escucha y me parecieron muy flojos) y hubo además espacio para explorar su faceta más jam ("A Day in the Life of a Preacher") así como la más psicodélica de su debut (una impresionante "Dream Nebula").

Lo mejor fue no obstante la suite de "Recycle", que interpretaron entera (era una cara entera del disco). Fue un momento inolvidable en que se mezcló el hecho de que fuera una de sus mejores composiciones, el que la interpretaron en un tono especialmente épico y que el público se contagió y se entregó totalmente en ella. Días después seguía teniéndola en la cabeza.

Como bis un par de temas de un disco que no conocía, ...Sounds Like This (1973), de los cuales me gustó especialmente el primero, "Good Day".

Un gran concierto que me hizo descubrir a una banda que cada vez estoy más convencido que necesita ser reivindicada. A veces las casualidades (porque llegué a ellos por puro azar al coincidir su concierto con mi viaje) nos deparan sorpresas así.

Crying in the Dark
King of the Valley
Dr. Kool
King of the Deep
Dream Nebula
Desolation Valley
Waves
A Day in the Life of a Preacher/Mr H (Bass Solo)
Recycle Suite

Good Day
What Ya Gonna Do?


lunes, 15 de septiembre de 2014

What I did on my holidays

Descubrimientos:










Redescubrimientos:





Y mis principales canciones de este verano:


(ésta ya la conocía pero este verano descubrí que es una de mis canciones favoritas)





miércoles, 2 de julio de 2014

Vacaciones

Cerramos esto durante Julio y Agosto por descanso del personal (es decir, yo) y regresaremos en...


martes, 24 de junio de 2014

Genesis - A Trick of the Tail (1976)


En mis inicios musicales por el mundo de Internet yo tenía clasificado a Genesis con la siguiente asociación de ideas: Genesis = Phil Collins = basura. Desconozco dónde aprendí eso, pero por suerte cuando empecé a indagar en el mundo del rock progresivo descubrí que Genesis habían tenido una época progresiva en los 70 en que el Phil era solo el batería y las tareas de cantante corrían a cargo de Peter Gabriel (quien también me sonaba pero no asociaba a Genesis). Entonces la cosa quedaba en que Genesis molaban sólo cuando estaba Peter Gabriel. Pero indagando aún más a fondo descubrí que no era tan sencillo (nada en esta vida lo es, ¿no?) y que después de marchar Peter Gabriel hicieron dos discos considerados de calidad.

Así pues, hace tiempo que tenía en punto de mira A Trick of the Tail, y los comentarios que leí por internet y de conocidos míos me hicieron tener unas altísimas expectativas respecto a él. Si he tardado tanto en escucharlo es porque primero quise oír los clásicos de Peter Gabriel y después he estado más abocado a otras bandas progresivas tipo Van Der Graaf Generator o Pink Floyd y he tenido a Genesis un poco en barbecho. No obstante, el concierto de Steve Hackett de este año me ha animado a darle una escucha y por suerte ha estado a la altura de mis expectativas.



Para los que no conozcan la situación del grupo en la época, un breve resumen. Peter Gabriel dejó la banda tras la gira de The Lamb Lies Down on Broadway (1974) - para mí su mejor disco - y el grupo no dudó en seguir adelante sin él. No obstante, Gabriel era un cantante muy carismático y se les hizo muy difícil encontrarle un sustituto. Después de hacer pruebas a muchos candidatos, se dieron cuenta de que cuando en las pruebas el batería Phil Collins cantaba algunos temas para darles pautas les gustaba más cómo lo hacía él que los candidatos. Phil ya había cantado algunas baladas de Genesis (y muy bien por cierto) y solía hacer los coros a Peter Gabriel. Aún así hay que tener en cuenta que por entonces su papel en el grupo aún era secundario: mientras Tony Banks solía tener continuas peleas con Peter Gabriel contando con Rutherford como aliado, los recién llegados Steve Hackett y Phil Collins eran los que se quedaban relegados a un plano más secundario, cada uno a su manera (Hackett iba a su rollo y el extrovertido Collins hacía el papel de simpático batería que intentaba calmar los ánimos, manteniendo buenas relaciones con todos los bandos).

Lo que quiero decir es que darle a él el papel de cantante no era algo tan obvio en 1976 como hoy día, en que ya sabemos que se convirtió en una figura esencial (mal que nos pese) de la música popular. En aquel entonces tenía que reemplazar ni más ni menos que al miembro más carismático del grupo, pero consiguió salir airoso de la prueba. Demostró ser un buen cantante, sin la maravillosa personalidad de Gabriel, cierto, pero aún así resistió la comparación. Por otro lado, la ausencia de Peter implicaba dejar de lado la faceta más teatral del grupo con la que el resto en realidad nunca se sintieron muy a gusto. Se acabó "Willow's Farm" disfrazado de flor, bienvenidos a la era de Genesis como banda más seria, enfocada únicamente a la música.


Bien, pasemos al disco. Lo primero que he notado al escuchar A Trick of the Tail es que es un disco que suena muy relajado. Y no es una mera impresión personal, la grabación del mismo fue muy relajada y eso se reflejó en la música. Una vez fuera Peter Gabriel, el teclista Tony Banks se erigió fácilmente como líder y gran personalidad de la banda. Sin Peter haciéndole la puñeta, Banks estableció su cómodo reinado sin nadie que le contradijera: con el bajista Michael Rutherford siempre se entendió muy bien, Phil Collins por entonces aún no había emergido como compositor destacado (por suerte, dirán algunos) y el pobre Steve Hackett, que era paradójicamente el mejor instrumentista de todos, siguió en un tímido segundo plano canalizando su creatividad con sus primeros discos en solitario. Cuando éste abandonó el grupo poco después los otros tres se sorprendieron, pero mirándolo desde mi distancia de fan lo que me sorprende es que no se lo vieran venir.

Además, como novedad ahora los temas iban firmados individualmente por sus autores. Esa era la respuesta de Banks a la creencia falsa e injusta de muchos seguidores de que el líder era Peter Gabriel y que por tanto sin él estaban perdidos. Ahora se vería quién componía realmente cada tema, y por supuesto quedó aún más claro que el líder era él (aparece como coautor en todas las composiciones del álbum).


El sonido de A Trick of the Tail es el de unos Genesis clásicos más light. Mantienen el sonido puro de Genesis demostrando sin duda que podían seguir evocándolo sin Peter... pero claro está, su ausencia se nota, ya que con él se fue un componente teatral que los hacía tan sumamente especiales. De hecho, no sé si decir que A Trick of the Tail suena demasiado bien. Es un disco muy fácil, entra a la primera y sin problemas. Con los discos de Peter Gabriel siempre había algún elemento de dificultad, algún tema o pasaje que requería cierto esfuerzo o que no entraba a la primera. Aquí no. Aún así, desconozco si es realmente a causa de la ausencia de Peter Gabriel o debido a la evolución que estaba siguiendo el género (por ejemplo, me da la misma impresión el Moonmadness de Camel que es del mismo año). En todo caso es uno de esos discos que difícilmente desagradará a los fans de los Genesis clásico. Comprensiblemente no gustará tanto como los anteriores sin el elemento de originalidad anterior, pero dudo que desagrade.

Pasando a los temas, se trata de un disco largo, en que sólo tres de las ocho canciones duran menos de 6 minutos. Y si bien es cierto que desde Foxtrot la banda tiraba más hacia álbums largos, normalmente se compensaban composiciones muy extensas con otras más breves, pero no es el caso. Da la sensación de que el grupo se ha ido extendiendo tranquilamente con cada tema sin preocuparse de si se recreaban demasiado en los pasajes instrumentales (de nuevo esa idea de ser un disco relajado), y a su favor cabe decir que no se me hace pesado.


Tres de las composiciones son baladas muy reseñables, que aunque algunos puedan acusar de que se recreen en el sonido más placentero de Genesis, yo como fan del grupo no tengo nada que reprocharles. La primera es la única contribución de Steve Hackett, "Entangled", y se nota porque es la que más se basa en ese sonido de guitarras suyo tan característico. La siguiente es la que cierra la cara A, una de las contribuciones de Banks en solitario, "Mad Mad Moon", con una bonita melodía y algunos pasajes instrumentales para sus clásicas florituras de teclados que le dan algo más de color. Y por último, una de las mejores del disco, "Ripples", coescrita junto a Mike Rutherford, con una de las interpretaciones vocales más emotivas de Phil Collins (el estribillo en concreto es una preciosidad) y un segmento instrumental a dúo entre Banks y Hackett que permite alargarla hasta los 8 minutos.

En lo que respecta al resto, también tenemos dos temas más juguetones como "Robbery, Assault and Battery" (única contribución como co-autor de Collins) y el simpático tema homónimo, que Banks se había guardado durante años aún cuando podría haber encajado perfectamente en los discos anteriores de Genesis (¿quizá temía que Peter le diera una interpretación demasiado teatral a esta historia sobre un diablo?). No puedo dejar de mencionar que ambos temas tienen sendos videoclips, los primeros que haría el grupo, y que el último no tiene desperdicio con ese momento en plan Cariño, He Encogido a Genesis.


Finalmente me dejo los temas más cañeros. Uno de los clásicos del disco es "Squonk", inspirada según reconocieron ellos, por el sonido de batería de "Kashmir" de Led Zeppelin y que demuestra que Phil Collins era indudablemente un gran batería. El tema inicial "Dance on a Volcano" es otro de los clásicos del disco que en cierto modo resulta un inicio algo engañoso, porque hace esperar un disco más enrevesado de lo que acaba siendo. Es el único tema compuesto conjuntamente junto al final "Los Endos", un instrumental de estilo más jazz-rock impresionante.

Con este contenido no es de extrañar que el álbum fuera en su momento un gran éxito, y de hecho acabó vendiendo mucho más que los anteriores (nótese que de todos modos Genesis no eran una banda de estadios aún, como sí era el caso de Pink Floyd o Yes). Banks comentaría orgulloso que con este disco se reconcilió con los fans que habían quedado decepcionados con The Lamb Lies Down on Broadway, mientras que el pobre Peter Gabriel pasó de ser considerado el genio de Genesis a ser visto como un mero accesorio, dándole aún más presión de cara a su debut en solitario. Pero eso ya es otra historia...

miércoles, 18 de junio de 2014

Cómo hacer una gran versión. Caso de estudio: "It's All Over Now, Baby Blue"

Clase práctica de cómo debe ser una buena versión de un tema. Tomen nota. Hoy: "It's All Over Now, Baby Blue" de Bob Dylan.

El original:


Versión de los 13th Floor Elevators, manteniendo la melodía pero adaptada a su estilo psicodélico. Para ser más claros, es una de mis versiones favoritas de todos los tiempos:


Leon Russell, músico virtuoso bastante ducho en versiones ajenas, especialmente de Dylan, también la lleva a su estilo. Me encanta cómo le queda:


El próximo día, más...

miércoles, 11 de junio de 2014

Primavera Sound 2014 (Jonathan Wilson, Television, Godspeed You! Black Emperor y Mogwai)

La última vez que fui al Primavera Sound me dije que no volvería a no ser que trajeran algún grupo que hiciera mi presencia absolutamente imperativa. Los continuos solapes y una presencia cada vez mayor de un público menos interesado en la música y más en charlar durante los conciertos me animaron a ello. Pero sucedió. Se anunció que para la edición del 2014 traerían a Television. No sólo eso, sino a Television interpretando Marquee Moon en su integridad. Sentí una sensación encontrada a medio camino por la ilusión de ver a Television interpretando uno de mis discos preferidos y el hastío de tener que volver a pasar por un festival para disfrutar de ello.

Aunque luego anunciaron de que también vendrían dos de mis bandas favoritas de las últimas décadas como Pixies y Arcade Fire (así como otras que no me importaría ver, como Drive by Truckers o Dr. John), preferí no ilusionarme e hice bien: ninguno de ellos actuaba el sábado, el mismo día que Television. Por suerte, sí que podría ver a Godspeed You! Black Emperor, así como a un grupo y un artista que no conocía pero hacia los que sentía interés: Mogwai y Jonathan Wilson.


Los días previos al Festival se anunciaron algunas lluvias y efectivamente el viernes por la tarde algunos de los conciertos quedaron algo deslucidos por una tormenta. Afortunadamente al día siguiente sólo me encontré lluvia al salir de casa y el resto de la tarde y noche hizo un tiempo más que agradable.

Después de un pequeño paseo tanteando algunos escenarios y mirar un rato a unos tales Hebronix, que no sonaban mal, a las 18:30 acudí al escenario en que podría ver a Jonathan Wilson. El amigo Wilson ha sido uno de mis descubrimientos de este año. Su nombre me sonaba como uno de esos músicos revelación que se menciona en foros pero no lo había escuchado porque el 90% de gente de ese estilo al final son artistas que me agradan pero sin matarme. Con esa idea en mente me bajé su segundo disco, Fanfare (2013), y me sorprendió muchísimo. No era el típico disco de folk-rock americano pero olvidable sino que combinaba influencias de Pink Floyd con Crosby Stills & Nash y tenía además buenos temas. Sabiendo además que sus directos gozaban de muy buena fama, su actuación prometía ser fantástica. Y efectivamente, fue un muy buen concierto aunque tristemente breve, tan sólo 50 minutos de los cuales yo me tuve que perder la mitad para guardar sitio para Television, que era mi prioridad nº 1. Por tanto no pude evitar la sensación de quedarme algo a medias. Empezó con tres temas de Fanfare: el propio "Fanfare", "Fazon" y "Dear Friend". El primero lo pudo resolver sin problema aún sin los arreglos orquestales y en cuanto a los otros dos, lo mejor fueron los tramos instrumentales en que la banda se dejó llevar. Le siguió "Desert Raven" de su debut, que no conocía, y tras este tema tuve que irme a Television. Desde allá pude oír un poco el resto del concierto, donde parece que se explayó aún más en las improvisaciones instrumentales. Una pena quedarme a medias, confío poder verle en condiciones.


Television tocaban en el escenario de enfrente, donde fue fácil conseguir un sitio cercano a causa de los enormes charcos que había provocado la lluvia en las primeras filas. Se me hizo muy raro ver a un cabeza de cartel como ése a las 19:30 de la tarde a pleno sol, pero fue una petición del propio grupo, que querían tocar temprano supongo que para no irse a dormir tarde (la edad no perdona, ya saben). La banda la forman a día de hoy tres miembros originales (Tom Verlaine como líder a la voz y la guitarra, Billy Ficca a la batería y Fred Smith al bajo) y el guitarrista Jimmy Rip sustituyendo a Richard Lloyd.

Mentiría si dijera que no sentía ciertos temores hacia Verlaine, que parece un tipo totalmente desangelado y sin sangre en las venas. No dudaba de que su trabajo a la guitarra sería de primer nivel, pero temía que su apatía estropeara las melodías vocales de las canciones - que tampoco es que fueran especialmente complejas, pero hay que saber cantarlas. Y el inicio no hacía esperar mucho en ese sentido. Una vez superada la emoción de verles en persona, los primeros minutos fueron algo anticlimáticos, con Verlaine probando meticulosamente su guitarra antes de empezar e intentando decirle algo al técnico de sonido. Tras acabar con la inicial "See No Evil", Verlaine se quitó la guitarra y se dirigió al lateral a hablar con el técnico. Luego se disculpó ante el micrófono argumentando que no podía cantar si se oía el bajo por uno de los altavoces, o algo así (¿?). Su total incapacidad de comunicarse con el público hizo que esos minutos se hicieran algo raros, como una especie de coitus interruptus, y dio a ojos de muchos una impresión de la actuación más desfavorable de lo que acabó mereciendo. A partir de entonces ya no hubo más problemas, aunque las paradas entre canciones para afinar la guitarra sin ningún comentario al público para llenar los silencios aumentó la sensación de frialdad. No obstante, eso yo ya me lo esperaba conociendo a Mr. Verlaine y por suerte la música sí que estuvo sobradamente a la altura. La maquinaria de Television seguía sonando impecable.

A partir del segundo tema, "Prove It", ya conseguí meterme en el concierto - por cierto, qué molón quedaba en este tema el toque de Ficca a la batería, desde haberlo oído en vivo ahora cuando la escucho en estudio no puedo evitar fijarme - y ya desde entonces obviamente el setlist fue intachable por motivos obvios: "Elevation" (una de mis debilidades personales), "Friction", "Guiding Light" y "Venus". Aunque habría sido genial ver a Lloyd, se notaba que Verlaine y Rip se entienden perfectamente y el juego de guitarras entre ellos dos fue fantástico. Según el tema era uno u otro el encargado de hacer los solos, y esa fantástica comunicación entre guitarristas que hace tan especial el Marquee Moon, ese sonido a medio camino entre el jazz y el rock, lo lograron reproducir a la perfección.

Lo mejor del concierto sin duda fue el final. Primero "Torn Curtain", que sin ser de mis predilectas del álbum, sonó arrolladora. Y luego, claro, "Marquee Moon", que todos sabíamos de hecho que iba a ser la mejor de todas y no decepcionó en absoluto. El trabajo de Verlaine a la guitarra solista en estos últimos dos temas compensaba de sobras su actitud más bien apática hacia el público demostrando que se guardaba la energía para su labor como instrumentista. Fue un final apoteósico e inolvidable. Por desgracia con la versión alargada de "Marquee Moon" llegaron a su tope de una hora y abandonaron rápidamente el escenario. Fue bastante anticlimático tener que despedirse de ellos tras solo una hora y habiendo llegado al mejor momento del concierto. Dejó la impresión de que faltaba algo más. Un "Little Johnny Jewell" de 15 minutos de nada como cierre habría sido la guinda perfecta (después de todo también es de las sesiones del Marquee Moon, ¿no?). No obstante, pese a su brevedad, fue inolvidable y muy muy especial para mí.



Hasta las 21:45 hice tiempo viendo un trozo de Caetano Veloso, que era uno de los grandes nombres de esa jornada, pero definitivamente no era lo mío. Finalmente acabé guardando sitio para el que muchos consideran el concierto del festival: Godspeed You! Black Emperor. A lo tonto, sin ser fanático de ellos, era la tercera vez que les veía y aunque no me encajaban para nada en un festival (ni a mí ni a nadie) me acabaron gustando más que la segunda vez que les vi. El tipo de concierto que dan es para ver en salas obviamente: largos y densos temas instrumentales de post-rock con toda la banda oculta en las penumbras mientras se proyectan imágenes de fondo. No obstante, su innegable calidad musical compensaba el poco apropiado escenario con creces. Interpretaron sólo cuatro temas, empezando con la magnífica "Mladic" de su último disco, seguida de la emotiva "Storm" de su álbum más mítico (quizá la canción más "accesible" de las que conozco de su discografía) y de su pequeño clásico "Moya". El último tema hasta donde yo sé era nuevo y aparece firmado como "Behemoth". Todo esto les llevó hora y tres cuartos.

Aunque el post-rock es un género que me agrada, a veces no puedo evitar pensar que bajo tanta fachada en realidad no hay más que un estilo basado en algo tan primario como el placer de recrearse en el ruido y el contraste calma-tempestad. Que no tiene nada de malo (casi todos los géneros se basan en conceptos básicos) pero me parece absurdo que tanta gente lo contemple como algo tan sesudo y superior. En todo caso, reconozco que Godspeed You! Black Emperor son más que eso, y para mí los diferencia de otras bandas que he oído del género. Se basan en ello, pero saben crear pasajes intensísimos y al mismo tiempo muy interesantes musicalmente. Han creado un universo propio que funciona a la perfección, y aunque a uno le tienta ir contra tantos halagos unánimes diciendo que no son para tanto, realmente son una gran banda que, contra todo pronóstico, se están dando a conocer sin haber dado nunca su brazo a torcer ni apartarse de su estilo.
Otro detalle a mencionar es que dice mucho en favor de la organización que les dejaran 2 horas de escenario aún cuando no eran, ni mucho menos, el cabeza de cartel del sábado. Eso demuestra que los organizadores eran conscientes del estatus de culto de la banda y que era comprensible que pidieran más tiempo del que se suele dar normalmente en un festival.

Imagen de ejemplo de cómo es un concierto de GY!BE

Precisamente, respecto a eso que decía sobre el post-rock, Mogwai son un ejemplo perfecto. Hace años que quiero escucharlos y con motivo del concierto pensé que sería el momento propicio, pero me echó atrás el que sus últimos discos tiraran hacia sonidos algo más electrónicos. No obstante, disfruté del concierto, donde ese estilo electrónico no se notaba tanto. Pero aún perteneciendo al mismo género que Godspeed You! Black Emperor no se pueden comparar. Su música es buena y su acercamiento al post-rock más que notable, pero no tienen la magia de los canadienses y demuestran que, al fin y al cabo, post-rock no es más que una etiqueta a la que cabe quitar algo de solemnidad. Empecé el concierto entre las primeras filas para huir de los cacareos que se forman hacia atrás, pero el infernal volumen me obligó a tirar atrás mientras me lamentaba por no haber traído tapones para los oídos. La inevitable consecuencia fue que tuve que sufrir el que ha acabado siendo uno de los grandes lastres del festival a día de hoy: su masificación implica la llegada de muchos ocasionales a los que no les interesa tanto la música y se pasan el concierto hablando, algo que jamás podré entender (rayos, seguro que muchos de ellos conocían a Mogwai mejor que yo, y no obstante yo estaba más atento a la música). En el caso de Mogwai no fue tan molesto porque los guitarrazos los tapaban, pero en temas con pasajes más lentos como "Mogwai Fear Satan" (mi favorita de las que tocaron) estropearon un poco el ambiente. No obstante, aún sin ser fan ni conocer ningún tema y pese a ser ya la 1 de la madrugada, no me aburrí en ningún momento pese al cansancio que iba acarreando.

En general creo que lo disfruté más que en el 2012, y aunque iba esencialmente por un grupo y me fastidió tener a los Pixies y Arcade Fire tan cerca y perdérmelos, el concierto de Godspeed You! Black Emperor me compensó con creces. Pese a eso, una vez pasado, digo lo mismo de siempre: no volveré a ir a no ser que traigan a alguien que literalmente no pueda perderme como ha sucedido este año. Aunque a nivel de organización me parece impecable, no me gustan los festivales, con conciertos breves, solapes dolorosos y esa forma de entender el consumo de música como un pica pica en que coges un poco de aquí y de allá - por no hablar de una mayor presencia de gente no interesada por la música que hace que sea imperativo estar en primeras filas para disfrutar de los conciertos. De todos modos, a ver a quién traen el año que viene, quizá acabo volviendo a tragarme mis palabras y vuelvo a repetir. ¿Quién sabe?